-¿Qué?-Pregunto Hermione, asegurándose que había escuchado bien.
-Que si te gustaría salir conmigo.-Repitió Cormac.
-¿Salir?-Siguió preguntando, desconfiada.
-Si.-Dijo mirándola fijamente. Hermione aparto la vista de Cormac e inconscientemente miro hacia el castillo, esperando. No vio nada y una rara decepción se apodero de ella. Ignorando esa sensación giro hacia donde estaba Ron, que aún seguía mirándola.-No tienes que contestar ahora si no quieres.-Dijo Cormac al ver que ella no hablaba.
-Necesito pensarlo.-Dijo Hermione con voz ausente.
-Si no te preocupes.
-Gracias Cormac, ¿Hablamos después y te contesto?-Le pregunto suavemente intentando sonreírle con sinceridad.
-Sí, claro.-Dijo él. Seguía conservando ese inusual humor, y eso hizo que Hermione se sintiera mejor.-Debo irme.-Dijo antes de marcharse.
La castaña lo siguió con la mirada pero al volverse se enfrentó a la mirada furiosa del pelirrojo que había llegado hasta donde ella estaba.
-¿Qué quieres?-Le gruño.
-¿Por qué hablabas con el estúpido de McLaggen?-Le pregunto Ron.
-Porque quiero, así que métete en tus asuntos Ron.-Le dijo la chica enfadada.
-¿Te olvidaste como era hace dos años?
-Ha cambiado y quieres hacer las paces conmigo.-Dijo Hermione levantándose de un salto.- ¿Y quién te crees para pedirme explicaciones de lo que hago o dejo de hacer?, si quiero hablar con él o con cualquiera es mi problema.
-Si se me olvidaba que siempre te ha gustado confraternizar con el enemigo.-La pullo el pelirrojo.
-¿Y porque rayos dices eso?-Pregunto ofendida.
-Porque así ha sido siempre. Primero con Krum y ahora con McLaggen.
-¿Y es que eso te afecta Ronald?
-Si porque lo único que falta es que el día de mañana te lleves bien con Malfoy o peor con el bastardo de Snape, ¿Es que quieres parecer una cual…
Al escuchar el nombre del profesor las mejillas de Hermione se encendieron súbitamente, más la acusación que Ron lanzaba sobre ella y peor aún que estuviera a punto de decirle que ella era una cualquiera. Sin poder contenerse levanto la mano y la estrello contra la mejilla del pelirrojo, desahogándose de todo el tiempo que había llorado por él. El chico retrocedió atónito, tocándose la mejilla adolorida.
-¡Eres un maldito estúpido Ron!-Le grito colérica.-Déjame tranquila. ¿Acaso yo te digo lo mismo porque te revuelcas con la idiota de Brown?, no lo hago. Si me da la gana de estar con Cormac lo haré.
Sin decir nada más se giró hacia el castillo. No hizo caso de las voces que sonaban a su alrededor y siguió su rumbo hasta terminar en la biblioteca. No le quedaban muchos trabajos pero preferiría enfrascarse en algo que lograra distraerla, pero no lo consiguió cuando descubrió que solo le faltaba el informe de pociones sobre la Amortentia. Al momento su acumulada rabia se transformó en algo diferente. ¿Cómo era posible que lo deseara tanto?, se preguntó a si misma caminando hacia las estanterías, concentrándose solo en el trabajo.
-Ahora largo.-Ordeno Snape mirando con desprecio a los alumnos de quinto curso de Ravenclaw. Lo único que agradecía era que las águilas terminaban sus trabajos más rápidos que los de las demás casas, dado que eran los más listos, con una pequeña excepción se vio obligado a reconocer. Granger.
Haber tenido esas reglas con ella le facilitaban que no tratara de inmiscuirse en su vida, ya que nunca nadie lo había hecho y el no permitiría que alguien lo intentara siquiera. Y él estaba seguro de que no le interesaría ningún asunto de la castaña, aparte del que compartían juntos.
Había recibido esa tarde una carta de Lucius Malfoy, quien lo invitaba a su casa por la noche. Hace unos días Snape había testificado a su favor y el rubio había logrado salvarse al mismo tiempo que a su hijo y por eso, según la invitación, tenía ganas de celebrarlo con alguien a quien consideraba amigo. De antemano sabía cuál sería el tipo de "celebración" a la que se refería Lucius, ya que no era la primera vez. Desde hace varios años, luego de la muerte de su esposa, el mayor de los Malfoy frecuentaba mucho bares y prostíbulos sin importar si eran del mundo muggle. En la mayoría de ocasiones lo había acompañado Snape, quien también había logrado disfrutar de esos lugares.
Esa seria, sin lugar a duda, la forma como Lucius querría celebrar que estaba libre de Azkaban, sabiendo que a Snape le agradaría mucho la idea.
Ya casi era hora de irse cuando decidió devolver algunos libros que había tomado de la biblioteca. No le hubiera importado dejarlos en su cuarto, pero por alguna extraña razón no soportaba estar en su cuarto.
A una esquina vislumbro una figura delgada y esbelta que caminaba hacia donde estaba. Al reconocerla sus instintos despertaron y el deseo le nublo los ojos por unos segundos, descontrolándolo.
-¿Qué hace aquí Granger?-Pregunto, sorprendiéndose de que su voz se mantuviera firme y serena, cuando el resto de su cuerpo estaba al contrario. Ella levanto la mirada hacia él, con un peculiar brillo en el rostro.
-Terminaba unos trabajos.-Dijo Hermione sonriendo.- ¿Está ocupado?-Pregunto.
No le resulto difícil averiguar la intención detrás de la pregunta, pero aun así no contesto. Repentinamente había olvidado lo que iba a hacer, ya que solo experimento deseos de llevársela a la cama. La pasión pudo con él y la acorralo, devorando sus labios con autentico frenesí. Ella soltó sus cosas y se apresuró a devolverle el ardiente beso, extasiada por su entusiasmo.
Pero el recuerdo de la carta de Malfoy lo sacudió lo suficiente para controlarlo. La parto y sin mirarla a los ojos, le concedió unos momentos para recuperarse ya que la escuchaba jadear. No es posible que logre descontrolarme tanto, gruño Snape para sus adentros al ver que, a pesar de haber cortado el beso, su excitación no disminuía.
-Si estoy ocupado. Voy a salir del colegio.-Dijo con la voz un poco más ronca de lo normal. Con garbo la obligo a retroceder unos pasos, dejando la suficiente distancia para que pudieran hablar.
-¿Se ira?-Pregunto Hermione alzando la voz. Snape la miro confundido, preguntándose porque parecía como si eso le importara pero decidió ignorarlo.
-Tengo algunos asuntos que arreglar en la casa de alguien Granger.-Dijo sin dar más pistas
-¿En la casa de alguien?-Pregunto Hermione. No sabía porque pero le había incomodado y hasta cierto punto molestado lo que él había dicho.
-Si.-Se limitó a decir Snape.
-¿De quién?, ¿Sera mucho tiempo?-No pudo evitar que esas preguntas escaparan atropelladamente por su boca.
-Me permito recordarle Granger que unas de nuestras reglas es no interferir en la vida del otro.-Le recordó el pocionista de forma brusca. Enfadada Hermione alzo el mentón y dijo:
-Muy cierto. Debo irme me esperan.-Hizo ademan de seguir caminando pero él la detuvo. El roce entre sus pieles los dejo sin aliento por unos milisegundos, pero fue Snape el primero en recuperarse y la soltó.
-¿La esperan?, ¿No puede pasar ni un día sin estar con el dramático de Potter y el cabeza dura de Weasley?-Pregunto, entre brusco y burlón, intentando despejar su mente calenturienta.
-No me refería a ellos.-Le contesto ella en el mismo tono. No lo miro a los ojos, pero si lo hubiera hecho probablemente se habría sentido asustada y confundida. Snape había fruncido el ceño y sus ojos habían perdido el destello apasionado, quedando oscuros y peligrosos, mientras analizaba lentamente las palabras de la castaña.
-Increíble que haya logrado desarrollar más su poca habilidad de ser sociable.-Dijo conteniendo un bufido airado, y sonriendo con desprecio.-Siempre creí que su caso era imposible, ya que los únicos amigos que tiene son esos inútiles y los libros.-Dijo. La muchacha lo miro ofendida y enojada.
-Si lo he hecho o no, no es su problema profesor. Al fin y al cabo es mi vida.-Dijo dándole a entender que no podía interferir en ella.
-La cual no me interesa en lo más mínimo.-Dijo con desprecio.
-Que bien porque a mí tampoco me interesa la suya. ¿Por qué me interesaría la de un profesor amargado y resentido que odia a todo el mundo?
-De la misma forma en la que a mí no me importa la de una come libros e inaguantable sabelotodo que nunca es capaz de cerrar su boca.
-Pues bien que disfrute su visita.
-Sé que lo hare.
Completamente cabreado giro sobre sus talones y camino elegantemente había la escalera, sin mirar hacia atrás pero sin recuperarse por completo.
-¡Uyyy es que es un…!-Hermione no podía encontrar la palabra que definiera a Snape. Apenas pudo reaccionar lanzo un juramento en voz baja y se fue hacia su sala común, mascullando palabras de furia en voz baja. Para empezar porque demonios le había preguntado a donde iba y por cuanto tiempo. Eso lo harían las parejas, pero ellos no tenían nada y aun así no se había podido contener. Y encima de cometer esa brutalidad él la insulta, humillándola como de costumbre.
-Hermione cálmate.-La voz de Ginny la sobresalto de repente. No había caído en cuenta de que ya estaba en la sala común y que, aparte de la pelirroja, habían muchos ojos que la miraban sorprendidos y curiosos.
-¡No me pidas que me calme!-Exclamo con rabia caminado con pasos fuertes hacia las escaleras. Las personas que se encontraban cerca se apartaron intimidadas por el aura de la chica. Cerro de un portazo al entrar a su cuarto, deseando estar sola.
-A ver Hermione, ¿Qué te pasa?-Pregunto Ginny entrando en su cuarto, sin inmutarse por el destello asesino en los ojos de la castaña.
-No…quiero…hablar ahora Ginny.-Dijo Hermione respirando lentamente, sin lograr que enfado disminuyera.
-Pues lo harás porque si te guardas eso probablemente terminaras saltando por la ventana.-Dijo la pelirroja tratando de calmarla. Avanzo y se sentó en la cama de su amiga, esperando a que terminara de desahogarse.-Ahora sí, di todo lo que quieras.
-Es que… ¡Por Merlín! Los hombres son tan imbéciles. Se molesta porque sin querer se me escapa una pregunta pero luego cuando le contesto de la misma forma me insulta y me humilla. Y yo también soy una estúpida para que me pongo a preguntar, se supone que no me interesa que haga con su vida lo que se le dé la gana, solo compartimos algo en común y eso es todo.
-Déjalo, luego se dará cuenta de su error.-Le dijo Ginny con voz suave. Pero al ver que eso no calmaba a su amiga pregunto.- ¿Qué es lo que más te molesta?
-Lo que más me molesta es que me moleste eso.-Gruño. Confundida la pelirroja intento indagar pero su amiga siguió diciendo cosas sin sentido, caminando de un lado al otro. Diez minutos después parecía que se había quedado sin oxígeno y sin furia, recostándose en la cama. Permanecieron un buen rato calladas, mirando como oscurecía lentamente en la habitación.
-¿Mejor?
-Algo.-Admitió con la voz un poco ronca.
-Tranquila, sé que te molesta mucho lo idiota que es Ron pero va a terminar arrepintiéndose y te suplicara que lo perdones y que estés con él.-Dijo Ginny, sonriéndole esperanzada.
-¿Ron?, ¿Qué?-Pregunto desconcertada.
-Que va a terminar arrepintiéndose.-Repitió Ginny.
-¿Crees que estoy hablando de…? no yo estoy hablando de…-Se detuvo bruscamente al ver que había estado a punto de decir el nombre de su profesor. Casi había olvidado el asunto de Ron, después de lo que había pasado con Snape que la había hecho enfadar aún más que lo ocurrido con el pelirrojo, lo cual la dejo extrañada.
-¿Hablas de la persona con la que te has estado viendo?-Pregunto Ginny sacándola de sus pensamientos, esta vez cambiando su propia expresión.
-Ehh…no.-Dijo Hermione esquiva.
-A mí no me engañas, ¿Qué te dijo ese McLaggen?-Pregunto su amiga con el mismo enfado.- ¿Se atrevió a humillarte el imbécil?, y yo que creí que había cambiado cuando los vi juntos hoy.-Se dijo a sí misma.- ¿Cree que porque tienen una relación secreta puede aprovecharse de ti?, no claro que no.-Siguió hablando consigo misma.
Lo sabía, dijo Hermione al confirmar que ahora Ginny pensaba que era Cormac con quien ella se había estado encontrando a escondidas. Tuvo ganas de corregirla, pero al pensarlo mejor concluyo que era mejor que la pelirroja pensara eso así no trataría de averiguar más.
-Es… algo complicado Ginny.-Admitió en voz baja.-Pero déjalo, no importa.-Pidió con voz mas suave, ya que ahora era la pelirroja la que estaba enfadada.
-Como que no importa Hermione.-Replico la pelirroja tomándola de la mano y jalándola hacia la puerta.
-¿Adónde vamos?-Pregunto.
-Ya debe haber empezado la cena, así que McLaggen ya debe estar en el Gran Comedor.-Dijo Ginny.
-Pero Ginny yo…-Dijo Hermione con pánico.
-Nada lo enfrentaras ahora, así tenga que ser delante de todo el mundo.-Dijo la pelirroja decidida. Hermione gimió en voz baja, palideciendo por lo que pasaría a continuación.
