-Hermione aquí estas.-Dijo Ginny al doblar la esquina. Ver a su amiga inmóvil y mirando hacia el suelo la hizo fruncir el ceño y se acercó con rapidez. Harry y Cormac también divisaron a la castaña y corrieron junto a la pelirroja.

-¿Estas bien Hermione?-Pregunto Harry apenas la alcanzaron.

-Ehh… ¿Qué?-Pregunto ella, mirándolos aturdida como si no los reconociera.

-¿Estas bien?-Le pregunto Cormac.-Salimos a buscarte y casi no te encontramos. ¿Te fuiste por lo que paso con el profesor Snape?

Hermione miro a sus dos amigos y a su cita y su cerebro volvió a encajar en su lugar cuando recordó lo que había pasado. ¿Era posible que la lujuria de hace unos segundos la haya desconectado de esa manera?, no encontró respuesta ante esto y las palabras de advertencia del profesor le llego a le mente.

-Si estoy bien. No se preocupen por mi.-Dijo y camino en dirección al colegio.

-¿No quieres que te acompañe?-Le pregunto Cormac. Hermione giro a verlo y se sintió culpable al ver el dolor mal disimulado en su rostro.

-No, necesito descansar. Lo siento Cormac, por lo de nuestra cita.

-Tranquila.-Dijo el sonriendo débilmente.

-¿Quisieras salir conmigo otro día?-Las palabras salieron estrepitosamente de la boca de Hermione, por la culpa que sentía.

-Si claro.-Le contesto Cormac sonriendo más abiertamente. Hermione le correspondió y luego tomo a Ginny del brazo y la aparto del grupo.

-Ginny tengo que regresar. Hazme un favor, junto con Harry, Quedate el resto de la tarde con Cormac.

-Pero Hermione, ¿Qué es lo que…

Corto la frase, atónita, al ver el cambio de expresión en el rostro de su amiga. Los ojos castaños de Hermione brillaban como si tuviera enfrente de cientos de fuegos artificiales y la veía sin verla realmente.

-Deseo volver rápido.

Ginny abrió más los ojos. Supo que Hermione no había estado pensando al momento de decir esa frase, pero más importante aún era lo que escondía en ella. Su amiga se veía ansiosa, como los anteriores días cuando le había confesado que se veía con alguien.

-¿Me ayudaras?-Pregunto Hermione saliendo por un momento de su transe, en el que aparecía su profesor de pociones.

-Sí, de acuerdo.-Dijo la pelirroja, decidida a no hacer más preguntas. Ya tendría tiempo para averiguar lo que se traía su amiga entre manos.


Apareciendo a la velocidad de un rayo, Severus Snape entro en su despacho. La débil luz de la luna se filtraba por algunos resquicios de la ventana, dándole a su cuarto una imagen espectral.

La rabia acumulada aun palpitaba en su interior junto con el deseo. No pensaba pasar por alto lo que había ocurrido con la castaña y la haría arrepentirse por ello.

Te castigare por esto Granger. Te hare suplicarme que te haga mía.

Se aproximó a la chimenea y conjuro el hechizo para llegar directamente al cuarto de su alumna. El pensamiento de hace un momento incendio una furia aún más grande que la anterior, al darse cuenta de que lo que estaba haciendo.

-Más le vale estar ahí.-Gruño y desapareció.


Ver la sala común vacía le produjo a Hermione un alivio inmenso. No quería cruzarse con más personas y eso era justamente la causa de su demora.

Lo que en este momento quería era llegar a su cuarto y darse un baño, antes de lo que pudiera pasar después. No se había tomado a la ligera las palabras de Snape, así como tampoco había podido reprimir los deseos que tenia de estar con él.

Paso de largo los muebles de la sala y llego a la escalera, subiendo un tramo más que la conducía a su cuarto particular.

Entro y la recibió una fría ráfaga de viento, proveniente de la ventana que estaba abierta de par en par. Sorprendida la cerro con un movimiento de varita y miro alrededor. Su cuarto estaba más oscuro de lo normal y algo, no sabía muy bien que, le hacía sentir la piel de gallina.

El chasquido de la puerta al cerrarse con seguro y otro conocido viento la hizo voltear. Ella no había lanzado esos hechizos.

-Viniste.-Dijo con voz temblorosa, esperando que su figura apareciera.

Una fuerte y contenida respiración llamo su atención y al instante visualizo su silueta. La descarga de pasión y lujuria le recorrió el cuerpo entero, y olvidándose del castigo, de la furia contra él, y de todo lo demás se aproximó hacia donde él estaba, junto a la chimenea y contuvo el aliento, al ver su musculoso torso, apenas cubierto por una delgada camisa.

-¿Estuviste mucho tiempo aquí?-Pregunto ella suavemente.


¿Qué está haciendo?, se preguntó Snape frunciendo aún más el ceño. Esperaba encontrarla nuevamente indignada por el castigo puesto sin razón alguna o lo que había pasado luego de que salieran de la taberna. Pero en definitiva no esperaba esto. Se mostraba despreocupada, suave y…tierna. No, no lo entendía y no quería pensar en ello porque sabía que se volvería loco.

-¿No me vas a hablar?-Le pregunto ella acercando su rostro, a escasos centímetros del de Snape.

Su mano acaricio la casi transparente tela, marcando un camino por su pecho. El siguió el recorrido de la mano de Hermione con los ojos, sin que su rostro se perturbara. Bajo aún más la mirada al cuerpo de ella y Hermione sintió un tibio y conocido retorcijón en el vientre, pero hasta ese momento no se había percatado de lo que era. Un hechizo para evitar que quedara embarazada. Así que fue idea de él. Hay cayo en cuenta de que nunca se le había cruzado por la mente esa posibilidad, y esto la molesto ya que ella nunca dejaba cabos sueltos.

Alzo el rostro, para mirarlo a los ojos, pero la mano de él la tomo con fuerza del mentón, dirigiendo su boca hacia la de él.

La beso, succionando sus labios como si quisiera sacar su alma por la boca. Hermione sintió las miles de emociones que emanaban de ese beso, pero ninguna salía con la claridad suficiente para identificarla. Una batalla, fue la única conclusión a la que llego Hermione.

Su rudeza la hizo sentirse por un momento tensa al igual que intimidada. Su intensidad y ansiedad abrazadora la habían tomado por sorpresa. Era la primera vez que veía ese comportamiento en su profesor, comparada al de un feroz animal. Su lengua acaparo toda su atención, reclamando su boca por completo, llegando casi a su garganta sin ningún pudor.

Las sensaciones se le revolvieron al sentir el cuerpo de él aplastarse contra el suyo y sus manos abrazándola. La cabeza le dio vueltas por la falta de oxígeno y soltó un leve quejido de dolor por la presión que él tenía sobre ella, creyendo que en cualquier momento terminaría rompiéndola. Jadeo cuando se vio liberada de la cárcel ardiente de sus labios, inhalando la mayor cantidad de aire, momento que Snape aprovecho para pegar su espalda a la pared de la chimenea, que era la más cercana.

-Ahh.-Susurro Hermione, dolorida y excitada por el estremecimiento que sintió al contacto de la fría superficie contra su espalda.

Bajo la vista al escuchar la tela desgarrarse y abrió los ojos al ver como su blusa era arrancada de su cuerpo, y los trozos cayeran a los lados. El pantalón la siguió poco después. Levanto el rostro y abrió la boca para decir algo, pero él no se lo permitió y escondió su rostro en su cuello, haciéndole algunos chupones.

-¡Merlín!-Exclamo ella, olvidando lo de sus ropas, mirando hacia arriba y concentrándose en el sublime fuego que subía y bajaba por su cuello. Estaba siendo devorada, lo sabía y no quería que él se detuviera. Tanto sus manos como su boca estaban buscando cada parte de ella, pero sin acariciarla.

Tomo su cabello y jalo hacia arriba, queriendo verlo a los ojos. Su gruñido esquivo sonó con rabia en su garganta y le apretó las nalgas con fiereza, volviendo a golpear la espalda de la castaña contra la pared. Por acto reflejo subió las piernas a sus caderas, sorprendiéndose al comprobar que ya no tenía la ropa interior puesta. No había advertido en que momento él se la había quitado, pero dado el magnetismo salvaje que destilaba su profesor, del que ella quería probar lo dejo de lado.

Gimió al sentir como el miembro de Snape rozaba contra su sexo, haciendo su cabeza hacia atrás. La fricción entre los cuerpos aumento a medida que el la subía y la bajaba, sin dejar de agarras con fuerza sus posaderas. Logro llevar sus manos por la espalda del profesor, hasta llegar a donde terminaba la camisa. La jalo hacia arriba, consiguiendo que el detuviera sus agresivos y vehementes movimientos sobre el cuerpo de ella y elevara los brazos por encima de su cuerpo, lo suficiente para que ella le quitara la camisa. Fue el periodo más lento y torturante de todos para ambos, que duro solo un instante en el que la prenda se desprendía de Snape y caía al suelo.

El pocionista tenía la cabeza inclinada, sin levantar la vista hacia ella y concentrándose en el suelo. Hermione espero con avidez, deseosa del contacto más íntimo entre ellos. Sin embargo el no hizo lo que ella esperaba y anhelaba sino que volvió a inclinarse sobre ella, palpando su femineidad con ardiente energía. Furiosa por tanto preámbulo ella bajo la mano por su pantalón, tocando la cremallera, buscando la fuente de su mutuo placer. Apenas puso una mano sobre la virilidad de su profesor, este ahogo un gemido de placer y rugiendo le aparto la mano, lastimándola.

Desconcertada y por primera vez asustada por su violenta acción intento apartarlo por los hombros y poner la mayor distancia entre ellos, pero una vez sus intentos se vieron frustrados dada la posición en la que se encontraba y la fuerza de la que su profesor hacia alarde, con muy poca modestia.

-Suéltame animal.-Dijo tratando de hacer pasar el susto anterior por enojo, pero su voz ahogada la puso en evidencia. Lanzo un pequeño chillido cuando el levanto el rostro y sus ojos negros relampaguearon contra los suyos. Sentía que estaba viendo un hoyo negro, una fuerza indescriptible y misteriosa que consumía todo a su paso incluyéndola a ella. La parte aun cuerda de Snape se debatió entre gritarle de rabia o burlarse de ella, ya que nunca había visto esa expresión en los ojos de ella, que se suponía era una heroína de guerra. Las miradas se conectaron y ambos vieron que la oportunidad de detener lo que había iniciado ya había quedado muy atrás. Que era lo único que les quedaba: sucumbir.

Apenas Hermione vio la cólera y el furor que adornaban las oscuras pupilas de su amante y se vio reflejada en ellos, entendió que no quería ni podía parar. Sin embargo también vio otras cosas al fondo de sus ojos, emociones que sabía que él siempre quería ocultar de todo el mundo.

Ignorando con fuerte determinación el descubrimiento que ella había hecho de él, Snape bajo nuevamente la cabeza, quedando inmóvil contra el frágil cuerpo de ella y respirando entrecortadamente contra sus pechos.

-Te necesito ahora.-Dijo ella, por primera vez rogando.

Incrédulo ante lo que habían escuchado sus oídos agito la cabeza, pero sin detenerse por segunda vez a mirarla. Lo que le siguió a eso fue más rápido de lo que Hermione alcanzo a ver. En menos de un segundo él se había quitado los pantalones y liberado su miembro, que ahora se encontraba a un palmo de ella, latiendo de necesidad y ansiedad.

Tomando una gran bocanada de aire Hermione acomodo sus brazos en la musculosa y tersa espalda de su compañero y bajo las caderas, sintiendo como él se deslizaba por entre sus piernas y la llenaba por completo. Aturdida por el inmenso placer soltó ruidosamente el aire que tenía en los pulmones, que salió en una mezcla de grito y gemido.

Ambos se pegaron al otro con fervor, antes de que la segunda embestida de él les sacara otro grito y la excitación aumentara. Las siguientes arremetidas no tardaron en llegar, cada una mejor que la anterior. Hermione sentía que había pasado demasiado desde la última vez que lo había tenido así, para ella y deseaba que estuviera siempre cerca. Su cuerpo no respondía a menos que fuera para moverse más contra él así como su corazón, que latía como un potro desbocado y parecía gritar su nombre con locura y devoción.

-Severus.-Murmuraba sin cesar.

Otra fuerte inspiración por parte de él y al siguiente minuto los dos se encontraban sobre el escritorio de la castaña. El paso una de sus manos por su plano vientre, subiendo hasta el valle de sus senos y pellizcando sus rosados pezones.

-¡No te detengas!-Exclamo ella, cosa que Snape no pensaba hacer, por nada del mundo. La lujuria que ella le hacía sentir era algo incomparable y no pensaba moverse de ahí hasta haberlo disfrutado por completo. Era sorprendente como cada vez descubría algo nuevo de ella y como se descubría a si mismo loco por todo lo que ella le entregaba. No cruzaron miradas, pero sus cuerpos y respiraciones estaban tan entrelazados que no hacía falta el contacto visual para saber cuánto placer estaban sintiendo.

La llama estaba a punto de explotar y en cuanto la sintió Hermione se incorporó en la mesa y se sujetó de su fuerte profesor, arañando su espalda y dejándole varias marcas. Un grito compartido lleno el ambiente, cuando el éxtasis los alcanzo.

Se detuvieron, recuperando el control de sus respiraciones.

Aun no habían terminado, no. Sin mirarla ni decirle nada Snape la tomo y se giró hacia la cama, aun dentro de ella.

Fue cuando la acostó, y se alzó un poco sobre ella, que Snape se fijó que estaban por primera vez en la cama de ella. Victoria y satisfacción, esas dos sensaciones le hicieron hinchar el pecho. Nadie había estado nunca allí donde él estaba, sobre ella, haciéndola gemir y suplicar por él. El poder le devolvió por completo el ardor y empujo hasta el fondo, aferrando rudamente sus brazos, como si temiera que ella fuera a escaparse.

Cerrando los ojos, Hermione se movió a su ritmo. No dejaba de sorprenderle el grado de control que ese hombre tenía sobre ella. A pesar de que acababan de tener sexo salvaje quería más y se lo transmitía. En un punto abrió los ojos y atrapó su cara pálida entre sus delicadas manos, buscando sus labios con desesperación. Lo cogió desprevenido pero supo que el necesitaba el beso tanto como ella cuando sus lenguas se encontraron.

Queriendo tenerlo aún más cerca Hermione arqueo la espalda y paso su mano por su cuello. Sin embargo los planes del pocionista eran otros, ya que la hizo girar con rapidez sujetando nuevamente sus nalgas y guiándolas hacia su palpitante miembro.

Snape apretó los dientes con fuerza. La visión de ella de espaldas contra él era absolutamente embriagadora. La asió de la cintura y pego su espalda contra su pecho, estimulándola mientras la embestía con frenesí. Varias ocasiones ella intento mover el rostro hacia él, que siempre conseguía esquivarla. Hermione se encontró en desventaja cuando él la obligo a extender su cuerpo boca abajo y sintió todo su pesado cuerpo sobre su espalda.

-¡Mas!-Ordeno.

La orden llego a la mente de Snape, pero ni aun así pensó en parar. Estaban a punto de llegar por segunda vez, lo sintió en todas y cada una de las terminaciones nerviosas que tenía en el cuerpo, cada una lanzándole fuertes descargas eléctricas. Hermione tampoco se hizo esperar y exclamo su nombre con fuerza y termino arrastrándolo con ella, al pozo de infinito placer.

Deslumbrado y con el cuerpo sudoroso Snape permaneció unos segundos más sobre ella. Ya recuperado por completo, cambio la extasiada expresión de su rostro por su máscara fría e imperturbable. Soltó su cálido cuerpo y se incorporó de la cama, buscando sus ropas.

-¿Qué haces?-Le pregunto Hermione, aun jadeando. No pensaba que él se fuera a ir, o mejor dicho no quería que él se fuera. ¿Qué era esto que no quería que él se marchara?, no lo sabía. Lo único que pensaba era en que quería dormir junto a él.-No te vayas.-Le pidió cuando lo vio frente a la chimenea.

La espalda de Snape se tensó. Esa suplica. Una suave y cálida suplica que ella usaba, solo en esos momentos.

-Tuvimos sexo.-Dijo con frialdad.-Ya nada más tengo que hacer aquí.

Entro en la chimenea y las llamas verdes lo absorbieron. Un milisegundo antes de desaparecer levanto la vista hacia ella, hacia su mejilla, por donde caía una pequeña lágrima.


Hola a todos :D

No suelo escribir algun comentario aquí pero dadas todas sus opiniones y deseos de que continuara la historia pues, aqui estoy. Espero que les haya gustado el capitulo y que sigan comentando ya que me gusta mucho leer lo que ponen. Tambien queria mencionar que, y se que es molesto que se haga spam y todas esas cosas, he tenido curiosidad por saber que opinarian de la nueva historia que estoy publicando, Rox. Se que la tematica es completamente diferente pero ya que es el inicio de una saga he estado muy tensa por eso. Asi que si pudieran echarle alguna ojeada se los agradeceria mucho y en cuanto a esta historia tendre el proximo capitulo publicado en dos o tres días. Esperenlo con ansías. :D