¿Qué demonios es esto?, se preguntaba Snape, sentando en su escritorio con una copa en la mano. Habían pasado algunos días desde la última vez que había visto a la castaña, ya que tenía mucho trabajo que adelantar. Pero eso no había impedido que dirigiera siempre su mirada hacia ella cuando se cruzaban, ya fuera en el comedor, en las clases o en un pasillo. En todas esas ocasiones ella había estado acompañada y apenas si lo miraba pero algunas pocas veces le pareció ver un resentimiento en el fondo de sus ojos y no sabía porque eso le hacía sentir molesto.
Pero de algo si estaba seguro, si ella esperaba que el fuera a buscarla así como así estaba muy equivocada. Él no le rogaba a nadie y si quería estar con él tendría que venir ella a buscarlo. La cuestión era, ¿Cuándo vendría?
Las misiones de los últimos días, junto con los trabajos como profesor habían logrado agotarlo, pero aun así le resultaba imposible conciliar el sueño. Ya que era su cabeza la que no dejaba de dar vueltas. Cerró los ojos un momento y la mirada de la Gryffindor apareció en su mente con tristeza, junto con unas pequeñas lágrimas. Bufo enojado y lanzo la copa hasta el otro lado de la habitación, donde se estrelló y los pedazos quedaron desparramados por el suelo.
-Hermione, ¿Tienes los apuntes de defensa contra las artes oscuras?-Pregunto Harry a la castaña, el lunes por la mañana. Ella estaba perdida en la comida y no lo escucho, por lo que el chico tuvo que repetirle dos veces la pregunta para que ella reaccionara.
-Ehh… ¿Qué?-Le pregunto.-Lo siento Harry.-Se disculpó.-Mira aquí están.-Saco los apuntes de su bolso y se los tendió a su amigo.- ¿Dónde está Ginny?-Pregunto dándose cuenta de la ausencia de su amiga.
-Fue a escribirle una carta a su mama.-Contesto Harry sonriendo.- ¿Y cómo han estado tus padres?
-Muy bien, muy felices.-Contesto Hermione esbozando una pequeña sonrisa. Los dos sostuvieron la sonrisa y siguieron comiendo hablando de cualquier cosa.
Al momento de levantarse los ojos de Hermione se elevaron al techo del comedor y un pequeño temblor le recorrió el cuerpo. Estaban a principios del invierno y el viento estaba empezando a ser cada vez más fuerte. Bajo la mirada hacia la mesa de los profesores, buscando los ojos negros de cierto profesor. Desde aquella noche se había sentido enfadada, y al pasar los días le siguió un resentimiento y un dolor inexplicable para ella. ¿Por qué le dolió que Snape se fuera y no se quedara con ella?, él tenía razón, después de acostarse ya no tenían nada que hacer. Sabía eso pero eso no evito que el mismo vacío se anidara en su pecho, sobre todo cuando los ojos del profesor chocaron con los de ella.
El contacto no duro más de unos segundos, ya que Hermione no se sintió con fuerza suficiente para enfrentar a esos dos agujeros negros, que absorbían todo a su paso. Que estúpida me siento, se dijo a sí misma. Ella no era la que se había ido de esa forma, así que le tocaba a él buscarla. Decidida alzo la cabeza y salió del gran comedor, casi dejando atrás al azabache que corría detrás de ella.
Llegaron a encantamientos y tomaron sus lugares de siempre. Ella miro hacia el otro lado, preguntándose por un momento donde estaría el pelirrojo.
-Si te preguntas donde esta Ron dijo que tenía que ir un momento a la sala común.-Dijo Harry adivinando el pensamiento de su amiga.
-No me interesa lo que él esté haciendo.-DijornHermione enojada, sintiendo que la sangre subía hasta sus mejillas. No pasaron más de diez minutos antes de que el pelirrojo apareciera, sentándose apresuradamente al lado derecho de la castaña.
-¿Qué ha pasado?-Le pregunto como si nada. Como la Hermione no le contesto se inclinó hacia ella y pregunto.- ¿Me escuchaste?
-Si Ronald.-Dijo ella tensándose y alejándose de él.- ¿Se te olvido que teníamos clase hoy?-Le pregunto fríamente.
-Claro que no.-Dijo el acomodándose en la silla.-Lo que pasa es que McGonagall me detuvo a mitad de camino, y dijo que te diera un mensaje.
-¿Para mí?-Pregunto la castaña, olvidando su enojo y girando hacia él.
-De hecho es para todos los prefectos, pero los únicos que faltaban por recibir el mensaje éramos nosotros.-Dijo Ron. Hermione miro un segundo al profesor, asegurándose de que no los estuviera viendo y espero a que el pelirrojo siguiera hablando.-El turno de patrullas inicia esta noche y debemos presentarnos a las… nueve, si creo que nueve, en su despacho.
Hermione asintió y fijo su atención nuevamente en el profesor, intentando ignorar a su ruidoso compañero. La hora pareció durar más de lo normal pero por fin llego a su fin y la castaña se despidió de sus amigos, ya que tenía otras clases sin ellos.
-¿Es en serio?-Pregunto la profesora McGonagall al retrato del profesor Dumbledore.
-No dudo de la palabra de Snape.-Contesto este.
-No es que dude, es que pensé que al fin todo había terminado.-Dijo está frunciendo el ceño.
-Ha pasado muy poco desde que terminó la guerra y sabes que no todos los mortifagos fueron capturados.
-Si lo se.-Dijo.-Por ahora hare que los prefectos empiecen con las patrullas nocturnas.
-Es lo mejor.-Coincidió el retrato del antiguo director.
-Así será.-Asintió la profesora y se giró hacia la puerta.
-Una última cosa Minerva.-La llamo Dumbledore y la profesora se detuvo.-Haz que Snape también este aquí esta noche en la reunión con los prefectos.
-¿Es necesario?-Pregunto desconfiada.
-Si. Desde el último informe de Snape siento que algo ha cambiado en el.-Dijo preocupado Dumbledore.
-Lo dudo.-Dijo McGonagall cruzando los brazos.-Sigue con su humor de siempre…, aunque a veces puede ponerse peor.-Termino.
-A eso me refiero.-Dijo Dumbledore y al ver el rostro extrañado de la nueva directora añadió.-Tranquila Minerva, si es como creo lo veras esta noche.
Hermione se detuvo ante la puerta del despacho de McGonagall y espero a que Ron la alcanzara sin mirarlo. Hoy parecía más despreocupado que de costumbre, sin prestar atención a los comentarios venenosos de la castaña, y eso logro inquietarla.
-Aun me pregunto cómo termine metido en esto dernlos prefectos.-Se quejó el pelirrojo un segundo antes de entrar. Hermione bufo enojada y entro, casi tirándole la puerta.
En el despacho ya se encontraban los demás prefectos, la directora y detrás de ella el retrato del profesor Dumbledore.
-Disculpen la demora.-Dijo Hermione
-Tenía la esperanza que la rata de biblioteca no viniera.-Dijo Malfoy arrastrando las palabras.
-No se preocupe señorita Granger.-Dijo la directora ignorando al rubio.-Aun falta que llegue…
La puerta se abrió, dando paso a la figura de Severus Snape. Sus ojos pasaron por todas las personas de la sala, y al principio sus ojos mostraron lo usual, frialdad y superioridad. Pero a medida que llegaba a cie
La leona su mirada se tornó más peligrosa y amenazante.
-Profesor Snape.-Dijo la directora, con la voz un poco aguda. Snape cerró la puerta y camino hasta el lugar donde se encontraba el retrato del profesor Dumbledore.
Hermione aparto sus ojos del profesor y miro a los demás. Había creído que solo ella se había dado cuenta del peligro en los ojos del profesor, pero una mirada le basto para saber que no era así. Todos miraban al profesor como si los fuera a asesinar apenas abriera la boca.
-¿Para qué me llamaron?-Pregunto y Hermione creyó oír como todo el mundo, incluyendo los retratos, soltaban el aire contenido.
-Ahh…sí. La razón por la que los llamamos es para organizar las patrullas que se llevaran a cabo a partir de hoy.-Dijo la profesora, recuperando su tono serio. Snape perdió el interés al segundo en que empezó a hablarle a los prefectos de Hufflepuff, y miro a la castaña por el rabillo del ojo. Ella parecía atenta a cada palabra de la profesora, pero el temblor de sus manos convertidas en puños lo desmintió. Regreso la vista a su rostro cuando ella giro levemente y lo miro con sus ojos marrones. Snape le sostuvo la mirada y luego enarco lentamente una ceja.
Sintiéndose como idiota Hermione volvió a mirar a la directora, sin percatarse de la expresión satisfecha de Snape.
-Pero esta vez vamos tener nuevas precauciones y no debemos tomarnos esto a la ligera.-Continuo la directora.-Y desde ahora también se patrullara los lindes del bosque prohibido y el lago.
-¿Por qué?-Pregunto la prefecta de Ravenclaw.
-Por los mortifagos que intentaran entrar a Hogwarts.-Dijo la profesora. Mientras todos abrían los ojos y miraban a la nueva directora, Snape desvió la vista de la castaña y giro hacia el retrato del antiguo director.
-La idea era no involucrar a los estudiantes en esto.-Dijo mirando al anciano con rabia. El profesor Dumbledore se tomó su tiempo en contestar, estudiando al hombre que tenía ante sí. En efecto su expresión era distinta, destilaba peligro pero había algo más en el fondo, algo que no había visto desde hacía muchos años en esos ojos negros.
-Si queremos proteger el castillo necesitaremos la ayuda de todos.-Contesto.
-Yo puedo encargarme de eso solo, en vez de enviar estorbos innecesarios.-Siguió Snape.
-Está decidido Severus.-Dijo Dumbledore, diciéndole con la mirada "No podemos decir nada más del tema". Snape lo capto de inmediato y evito los ojos penetrantes del director. Sabía que debía sentirse enojado porque unos mocosos se metieron en medio de su trabajo, pero al mirar a Hermione lo que más le molesto era que ella estuviera involucrada, aunque no sabía porque.
-Hoy empezaran por los terrenos, e irán de esta manera: Pansy Parkinson con Charlie Burks al lago. Draco Malfoy, Ron Weasley patrullaran al norte de la linde del bosque prohibidos. También es necesario que vaya un profesor, por lo que el profesor Snape estará al sur de la linde, junto con Hermione Granger.
Una corriente eléctrica sacudió el cuerpo de estas últimas dos personas y sus miradas se conectaron.
-Vamos Granger.-Ordeno Snape al segundo con voz ausente, y aprovecho el caminar hacia la puerta para aclarar un poco su voz. En este momento las ordenes no le interesaban, solo quería dejar a la castaña fuera de esto, sin importar que.
