Capítulo 2

Vash pisó violentamente el freno haciendo que los neumáticos de su auto chirreasen contra el asfalto. No le importó en lo absoluto el hecho de haber estado a punto de estamparse contra una pared al intentar estacionarse, había llegado al lugar donde sabía tendrían a Lili y eso era lo único que le importaba en ese momento.

Salió del auto y corrió a la puerta del gran edificio de aspecto antiguo al que pensó jamás volvería a entrar, a pesar de que aquel lugar daba la impresión de haber sido abandonado desde hace años, su estructura interior permanecía intacta por el paso del tiempo.

Él siguió aumentando la velocidad de sus pasos, atravesó varios corredores y finalmente llegó frente a un par de grandes puertas.

El joven suizo se detuvo en seco, debía de calmarse… si entraba apresurado y destilando la rabia que se cargaba, seguramente demostraría su temor e inseguridad. No necesitaba que sus antiguos "Hermanos" le vieran de aquella forma, eso sería darles más poder sobre él y seguramente no dudarían usarlo en su contra.

Vash empujó ambas puertas dejando a su vista un amplio auditorio. Varios recuerdos de aquel lugar atravesaron su mente, ese solía ser… y seguramente seguía siendo el punto central de BlackHole.

—¡Has llegado antes de los esperado! —Una voz alegre expresó. —¡Bienvenido a casa!

El helvético dirigió su vista hacía el escenario, lugar de donde provenía aquella voz…

Sus ojos se abrieron ampliamente al reconocer el rostro de Feliciano Vargas, un italiano miedoso al que había conocido mientras pertenecía a ese lugar… pero había algo extraño… El rostro de Feliciano no expresaba ni una pizca de temor.

—¡Acércate Vash! —Gritó nuevamente el muchacho. —¡Somos hermanos! ¡Saluda al resto de tus hermanos!

La manera en la que el italiano se expresaba demostraba felicidad pura, como si realmente hubiera esperado por mucho tiempo el reencontrarse con él.

Vash notó que ellos no eran los únicos presentes, en la primera fila de butacas se hallaban sentados otro grupo de personas… los cuales observaban al italiano con confusión y molestia.

Sin embargo, no logró reconocer al resto de presentes.

—Vash, acércate. —Volvió a invitar el italiano. —Toma lugar al lado de Lukas.

Feliciano señaló a un muchacho de piel blanca y cabello rubio claro, los ojos azules no demostraban ninguna expresión, pero al momento en el que ambos se observaron el uno al otro supo que él se hallaba ahí por la misma razón que él.

El joven suizo se acercó al joven llamado Lukas, se sentó a su lado y el auditorio volvió a permanecer en silencio.

Feliciano se paseaba de un lado al otro sobre el escenario regalándole cálidas sonrisas a sus "Hermanos".

—Feliciano. —Una conocida voz para el suizo resonó en el sepulcral silencio.

El aludido volteó a ver al hombre que le había llamado, luego de lo cual inclinó su cabeza.

—Roderich, bienvenido. —Mencionó reverentemente el italiano.

—¿Han llegado todos? —Preguntó Roderich mientras observaba a cada uno de los presentes.

—Aún no…—La respuesta de Feliciano tuvo un tono desalentador.

—¿Quién hace falta? —Cambió la pregunta el recién llegado. Dirigió su vista al reloj que llevaba en su muñeca y verificó la hora… Aún faltaban 10 minutos para que dieran las 22:00

Las puertas se abrieron violentamente en ese instante, dejando ver a una muchacha de cabello largo y rubio, al igual que el resto de presentes poseía la misma mirada de odio.

—¡Natalia! —El italiano gritó emocionado el nombre de la recién llegada. —¡Bienvenida a casa!

La mirada que la joven le dirigió al alegre muchacho demostraba lo que muchos de ellos sentían ese momento... ansias asesinas.

—¿Dónde está? —Exigió saber Natalia.

Todos dirigieron su mirada en dirección de Roderich y Feliciano pues esa pregunta era por la que estaban allí… ¿Dónde estaba la persona a la que buscaban?

Roderich suspiró, sabía que más de alguno de los desertores de BlackHole actuaría de aquella manera.

—¡Ahora están todos! —Exclamó el italiano.

Roderich invitó a Natalia a tomar asiento junto al suizo, pero ella se resistió… no estaba allí para esperar pacientemente, ella quería su respuesta en ese momento.

—Si no tomas asiento no diré absolutamente nada. —Amenazó cordialmente Roderich.

La rubia no tuvo otra opción más que hacer lo que se le pidió, no sin antes atacar verbalmente a los dos hombres que se hallaban en el escenario.

—Bien, supongo que podemos empezar ahora. —Susurró Roderich para sí mismo.


Fin del capítulo.

Nala: Gracias por tu review y especialmente por tu recomendación, creo que estoy muy acostumbrada a escribir cambiando de un segmento a otro… pero tendré en cuenta tu opinión.

Julchen awesome Beilschmidt: Creo que me matarás… nunca he visto "Misión imposible." Pero créeme, no te quieres perder este fic xD

Supongo que no tengo nada que añadir por el momento…

Hasta entonces… Sayonara.