Guilty Crown no me pertenece.
Siempre he pensando que vivir con la compañia de otra persona era un fastidio, pero sinceramente lo es.
-¡Daryl!- gritó Tsugumi desde la cocina.-¡no alcanzó el cereal!
-Súbete a una silla.- me encontraba en la sala leyendo un libro, con mis lentes puestos.
-¿y si me caigo?-
-No te vas a caer.
Se escucho el sonido de una silla siendo arrastrada por el piso, luego el rechinado del gabinete abriéndose y al final un fuerte estruendo.
-¡Daryl!- volvió a gritar.-¡Me caí y me duele el pie!
-Levántate.- seguí con mi libro.
-¡No puedo!
No me quedó de otra más que quitarme los lentes e ir a la cocina a ver como estaba. Encontré a Tsugumi en el suelo con la caja de cereal en sus manos.
-¡Mira!- me mostró la caja de cereal.-Viene con un juguete.
Suspiré.
-Ven,- le extendí ambas manos para que se levantará-levántate.
Dejo el cereal en suelo y segudo de eso se aferró a mí y se levantó con facilidad.
-¿Te duele?- pregunté.
-Cuando muevo el pie.- respondió.
La solté un momento y Tsugumi se quedó de pie.
-Intenta caminar.
-¿y si me caigo?- hizó la pregunta nuevamente.
Suspiré, de nuevo.
-Yo te atrapo.- dicho esto trató de dar unos pasos.
-¡Mira Daryl!- se quedó quieta a mi derecha.-No me caigo.
Como pensaba su felicidad no duró mucho. Tsugumi sintió un dolor en su pie, terminó en el suelo, pero, conmigo debajo de ella.
-Daryl, eres un debilucho.- me miró enojada.
-Agradece que te atrapé, enana.
El silencio inundó la cocina, pues no sabíamos que hacer. Yo no podía levantarme por tener a Tsugumi encima y Tsugumi no podía levantarse por el simple hecho de que el dolor de su pie la inmovilizaba.
-¿No piensas moverte?- pregunté luego de unos minutos, aunque yo ya sabía su respuesta.
-Si pudiera moverme ya lo abría hecho.- sonrió.
La levanté con ambos brazos, y Tsugumi quedó en el aire.
-¿Qué haces?- preguntó ella mirándome a los ojos.
Guardé silencio y de un momento a otro Tsugumi estaba en el suelo y yo encima de ella. Probablemente ella mal entendería todo.
-¿Q-qué crees que estás haciendo Daryl?- Tsugumi estaba sonrojada y yo le miraba fijamente a las ojos, definitivamente lo mal entendió.
No respondí a su pregunta y me levanté del suelo, le tendí la mano a Tsugumi para que se levantara.
-Solo trataba de levantarme, pero al parecer tu no cooperaste del todo.
Tsugumi se quedó confundida, al parecer mis palabras no fueron claras.
-Necesitaba que te bajarás de mi para poder levantarme y así poder ayudarte.
La duda se reflejó en la cara de Tsugumi.
-Pudiste avisarme sobre lo qué ibas a hacer.- recostó su cabeza en el suelo.
-¿Vas a levantarte o te quedas en el suelo?
Tsugumi se sentó en el suelo nuevamente.
-¿Desde cuándo eres tan amable?
Esa pregunta me dejó algo pensativo, porque yo tampoco sabía la respuesta, así que simplemente la evadí.
-No me conoces lo suficiente como para poder preguntar eso.
No quería gritarle, alzarle la voz, hacerle daño. Pero ella es bastante difícil, es como una niña pequeña.
-¿Qué quieres decir con eso?- estaba enojada.- He estado viviendo aquí en tú casa y durmiendo en tú cama, ¿no crees qué es suficiente?
-¡Eso no es nada!- Hice lo que no quería hacer ¡maldición esto no debía de pasar!
Le miré, su vista se escondía en su flequillo y unas cuantas lágrimas cayeron al suelo. Si ella pudiera levantarse ya se hubiera ido corriendo al segundo piso azotando la puerta con el umbral.
-Interesante...- una mirada, en un intento de asustarme, vi en su rostro.
-No me asustas enana,- me dí cuenta que Tsugumi no me tomó en serio, me agaché a su nivel, cambié el sentimiento de enojo de mi rostro por uno de indiferencia, me miró enojada y le chasqueé la frente con los dedos, ella simplemente se quejó.- Vamos, levántate.
La tomé de la clavícula y la levanté, quedando ella ligeramente separada del suelo.
-¡Bájame!- se quejó.
-Si te bajo caerás nuevamente, y yo no amortiguaré tu caida, ¿entiendes enana?
-¡No me caeré, y no soy una enana! -Se quejó nuevamente.
-Si no lo fueras, tocarías el suelo.- le reproché.
-¡Sólo bájame!
Lo pensé un poco, bien, su orgullo era mucho y su esguince no muy grave, pero, si su orgullo crecía más por su berrinche podría lastimarse más al empezar a moverse por la casa enojada. Sus pisadas serán, en un intento, fuertes y así se lastimaría aún más.
-¡¿Qué esperas?!
La ignoré un momento y caminé con ella aún cargándola de la misma forma y la lleve al sillón de la sala donde yo me encontraba leyendo anteriormente. La dejé sentada y me miró en busca de una disculpa. Yo no iba a dársela.
Posteriormente tomé mí libro y me acomodé los lentes nuevamente para leer mejor, me extrañó el silenció que había. Mire a Tsugumi de reojo.
-Mirada~
-No asustas enana.
-Mirada~
Guardó silencio y siguió mirándome, me empezaba a molestar.
-¿Quieres algo?- no respondió. -Tomaré eso como un no.- devolví mi vista a la lectura, pero, Tsugumi aún trataba de asesinarme con la mirada, si ella se proclama mi "salvadora" no debería matarme ó todo su esfuerzo se iría a la basura, no tendría donde vivir y al ser menor de edad no puede trabajar, será llevada a un orfanato, al ella haberme contado sobre sus padres, por no tener tutor.
En resumen, si ella me asesina estará perdida en una vida difícil, y yo no iba a permitir eso, porque aquel hombre y sus "sabias" palabras cambiaron mi rutina de tratar cruelmente a las personas momentos antes de casi haber muerto aplastado en un ascensor. Es por eso que la persona cruel que había en mí "murió" hace unas semanas, o eso espero, para nunca volver.
Eso es lo que pienso... Pero mi orgullo me impide disculparme con alguien, más aún con alguien que convive conmigo desde hace poco.
Me levanté del sillón, subí las escaleras y me dirigí a mi cuarto... Alguien me sigue.
Me volteé y ví a Tsugumi en el suelo gateando detrás de mí.
-¿Qué quieres?- se quedó en silencio y seguí caminando restándole importancia.
Cuando llegué a estar frente a mi cuarto antes de abrir la puerta, volví a voltear a ver a Tsugumi, esta me seguía mirando en silencio con el ceño fruncido, me volteé nuevamente a la puerta, gire él picaporte de la puerta y la empujé para abrirla, pero antes me giré a ver a Tsugumi nuevamente.
-Tsundere...- dicho esto entré al cuarto y me tumbé en la cama.
Tras la puerta se escuchaban unos murmullos, unos golpes al suelo y unos cuantos gritos... Tsugumi estaba haciendo un berrinche.
Gracias a Guest y a por sus reviews y por decirme que continuará la historia.
-Fatimasand
