Guilty Crown no me pertenece.
Después de unos minutos su rabieta se calmó y ya no escuché ruido en la casa. Ma levanté de la cama y me dirigí a la puerta del cuarto, la abrí y vi a Tsugumi desparramada en el suelo. Estaba acostada en la alfombra del suelo con los brazos levantados y las piernas abiertas, además que se veía que estaba profundamente dormida; sin embargo no le tomé importancia y bajé a la cocina.
Llegué a la cocina y vi la caja del cereal cerrada en el suelo, me agaché a recogerla y la deje en la barra, después de lo que le pasó a Tsugumi no pensaba ponerla nuevamente en la cajonera de arriba neuvamente.
Tras dejar la caja tomé un vaso de vidrio transparente y me serví agua en el, cuando estaba a punto de beberlo escuché unos pasos provenientes de el piso de arriba; me bebí el agua rápidamente y subí con tranquilidad por las escaleras, los pasos se oían más cerca.
-Tsugumi- fue lo único que pensé al momento de no ver a Tsugumi en la alfombra.
Caminé lentamente a mi cuarto esperando que no hubiera nadie indeseable ahí dentro. Mi sorpresa fue la de encontrar a Tsugumi trepando el librero de la habitación con mucha dificultad.
-¿Qué haces? Baja de ahí.- le ordené con indiferencia, sin embargo ella simplemente me dirigió una gélida mirada e hizo caso omiso a lo que dije.- Acabas de tener un accidente hace unas horas y ya estás buscando otro.- seguí observando cómo Tsugumi iba ascendiendo más en el librero.
Me coloqué un poco más cerca de ella de lo que ya estaba, si ella volvía a caer trataría, en un intento, de atraparla sin que se hiciera daño nuevamente. Me fijé cómo un libro se resbalaba y caía al suelo, para mi mala suerte Tsugumi igualmente caía sobre mí.
-Te dije que te caerías.- le reclamé.
-...
-No voy a estar amortiguándote por siempre.
-...
-Bájate.- sabía que ella no podía algo le debió de haber pasado cómo para que ahora ni siquiera me dirigiera la palabra.- ¿Te lastimaste?
-Sí.- dijo en voz baja, no me quedó de otra más que hacer lo mismo que la otra vez haciendo que Tsugumi terminara nuevamente debajo mío.
Me levanté y luego me agaché para levantarla por los brazos y sentarla en la cama, sin embargo Tsugumi seguía evitando el contacto visual.
-¿Dónde te duele?- le pregunté ella me señaló su tobillo.- Debes tener más cuidado.
Me retire de la habitación y me dirigí a la cocina nuevamente, tome un trapo blanco y un envase de plastico, abrí la llave del agua caliente del fregadero y llené él envase, el agua no era muy caliente por lo que el plástico no se derretía. Cerré la llave y subí las escaleras, llegué nuevamente al cuarto dónde Tsugumi me esperaba sentada en la cama.
-Esto puede llegar a dolerte.- le dije con indiferencia, ella no dijo nada.
Mojé un poco el trapo y lo coloqué en su tobillo, ahora que lo pensaba parecía enfermera haciendo esto, Tsugumi se quejó un poco pero luego no hizo ningún ruido.
Tras un rato me senté junto a ella en la cama, definitivamente el comentario de aquel hombre me había cambiado drásticamente haciendo que ni yo mismo me reconozca en varías ocasiones.
-¿Por qué te estabas trepando en el librero?- pregunté sin mirarle.
-Quería llamar la atención.- dijo en un susurro.
-¿De quién?- quería asegurarme.
-Tuya.- volvió a hablar
-¿Por qué?- seguía sin mirarle.
-T-Tu no lo entenderías.- titubeó un poco.
-¿Por qué te pones nerviosa?- giré mi vista para mirarle un poco.
-N-No es nada.- evitó mi mirada mirando hacía otro lado de la habitación, aún así no iba a quedarme callado.
-Eres muy fácil de leer.- ella finalmente se volteó a verme.
-¿Q-Qué es lo que tratas de decir?- su tono cambió por uno más alto.
-No lo sé, díme enana, ¿qué es lo que estoy tratando de decir?- yo trataba de sacarle información haciendo que ella misma me la diga.
-No te lo diré.- estaba empezando a temblar.- Yo se lo que tramas.
-Cómo sea yo ya me voy.- dije levantándome de la cama.
-¿Piensa dejarme aquí sola?- se quejó frunciendo en ceño.
-Te olvidas enana- le miré dé reojo.- , yo no puedo salir de la casa.- le mostré el brazalete negro que tenía en mi muñeca izquierda- Sólo iré a explorar, no me esperes.
-¡Espera, me aburriré aquí!- dijo ella aún sentada en la cama. Yo simplemente sonreí.
-Eso te enseñará a no trepar los muebles enana.- me dirigí a la puerta.
-¡Hey!- escuché un grito de Tsugumi antes de cerrar la puerta y empezar a caminar por los pasillos angostos del piso de arriba.
Miré de arriba a abajo cada rincón y cada cuarto, es decir, tenía todo el día después de todo para que me preocupaba por el tiempo, abrí otro cuarto y lo inspeccioné un poco, alfombra roja, muebles viejos y empolvados, era lo mismo que en las otras habitaciones, cerré la puerta y me dispuse nuevamente a seguir mi recorrido, sin embargo me dí cuenta que nuevamente Tsugumi me seguía gateando.
-¿Qué no aceptaste tú castigo por trepar lo muebles?
-Es que es muy aburrido estar sola.- se quejó mientras se sentaba en la alfombra del suelo.
-Eso no es una razón para trepar los muebles.- le reclame.
-Un momento, yo te salvé se supone que me hagas caso.
-Yo té permito vivir en mi casa, ¿eso no me permite poner mis reglas?- le reclamé nuevamente.
-Si no fuera por mi no seguirías vivo.- me retó.
-Aún así es mi casa pequeña enana.
-Aún así tu vida me pertenece.
-¿Qué hice un pacto con un demonio?- le pregunté.
-Si el demonio soy yo, pues sí si lo hiciste.- empezó a alzar su voz nuevamente.
La ignoré.
-Regresaré a la sala, me dí cuenta que todos los cuartos son iguales.- empecé a caminar de regreso.
-¿No piensas ayudarme?- preguntó Tsugumi indignada.
-Yo no te ayudé a llegar hasta acá, ¿o sí?
Gracias a XHeroinex, Yukistar, Sofitkm y a drago jsl por sus reviews.
-Fatimasand
