Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de esta historia, gracias por haber estado en el capítulo anterior y espero les haya gustado.
Sé que el capítulo anterior fue fuerte y este tal vez lo sea también, este capítulo va dedicado a Arokham quien está haciendo la portada de este fic.
Así que comencemos.
Renacimiento – capitulo 10
Sangre y acero
Noah se encontraba en plena calle mientras veía como un styracosaurio pasaba caminando buscando algún arbusto para comer, él rodeado por un grupo de soldados cuyo uniforme era blanco los cuales estaban armados con rifles de asalto se acercó a mirar al espécimen que ahora se encontraba explorando un nuevo entorno ajeno al bosque que estaba cerca a Royal Woods.
Si bien tenia curiosidad de ver cómo era que estaban creciendo los dinosaurios gracias a ese suero que se les había colocado en épocas en las que todo ese caos estaba muy lejos, no estaba ahí para ver dinosaurios sino para esperar a que alguien cumpliera una misión, el cual apareció casi al rato vestido con una armadura de Kevlar y fibra de carbono negra.
- Mi señor Azrael – dijo un soldado mientras se ponía firme ante la presencia del falso arcángel.
- Descanse capitán, no estamos para formalidades ahora – respondió Azrael mientras se tomaba un brazo en el cual tenía un corte.
- Medico venga de inmediato – dijo el capitán.
- No se preocupe, es solo una herida superficial – dijo minimizando el tema.
- ¿Qué fue lo que paso? – pregunto Noah.
- Una situación mucho más compleja, Lisa Loud estaba más protegida de lo que creí.
- Debimos usar un lanzamisiles.
- Ese no es mi estilo, prefiero ver a mis enemigos a los ojos cuando dejan este mundo, pero nuestro ataque tuvo éxito de todas formas, el usar sonidos y olores para hacer que los dinosaurios irrumpan en la ciudad nos permitirá tomarla más adelante, el laboratorio de Lisa Loud se encuentra en tal estado que no solo el virus fue destruido, sino que también toda posibilidad de replicarlo es inútil, no solo no tiene suministros, sino que tampoco tiene forma de comunicarse con sus colegas, así que están desarticulados.
- Se puede decir que la saco barata – dijo Noah señalando la herida causada por Alexander.
- Esto no es nada, quizás no pude vencer a quien me la hizo, pero a cambio creo que me encargue de mandar a mejor vida a uno de los suyos – dijo sonriendo mientras mostraba su espada bañada en sangre.
- Lo que me preocupa ahora son los demás – dijo Noah de forma seria mientras trata de ignorar ese objeto.
- Ignóralos. Están tan ocupados en sus planes de dominio mundial que no tienen tiempo para buscarme, además tenemos todo un mundo para escondernos.
Lisa Loud se encontraba dormida mientras estaba sentada en un sofá cuando de pronto una voz la despertó.
- ¿Dónde estoy?
- ¡Abuelo por fin despertaste! – dijo Lisa emocionada mientras abrazaba a su abuelo ¡Oigan todos el abuelo despertó!
Inmediatamente se produjo un terremoto provocado por trece personas que llegaron corriendo a la habitación de los señores Loud, actualmente una sala de hospital improvisada.
Había pasado una semana desde que ocurrió el ataque de Azrael, en el cual Albert se llevó la peor parte al defender a su nieta de esta. Para su buena suerte la espada con la que lo atravesaron no toco ningún órgano vital, pero si perdió mucha sangre, Lisa y el resto de su familia tuvieron suerte de que al "arcángel" solo le interesara destruir el virus y nada más por lo que el material medido pudo ser utilizado para salvar al héroe de la guerra de Corea, por lo que tras una operación por parte de la genio de la familia, el padre de Rita fue arrancado de los brazos de la muerte.
- Chicos tranquilos todavía no me he muerto – dijo este al ser abrazado con fuerza por once personas.
- Pero pensamos que ya te ibas – dijo Leni.
- Cariño, sabía que estarías bien, tu nieta hizo un gran trabajo – dijo Myrtle quien estaba a su lado.
- De hecho fuimos todos nosotros – dijo Lisa señalando a sus padres y hermanos – de no ser por ellos no lo hubiera conseguido.
- Gracias por todo chicos, aun no estaba listo para encontrarme con su abuela, de seguro me golpearía por habérseme ocurrido por pelear con ese tipo. Y díganme ¿Quién gano?
- Creo que fue un empate – dijo Lincoln.
- Hay que agradecerle al novio de Leni por haberlo hecho correr – dijo Luna.
- No es mi novio, pero si fue muy valiente por habernos salvado – dijo Leni.
- Por favor, yo solo lo hubiera destrozado con mi bate – dijo Lynn.
- Aunque me es difícil aceptar que alguien apareciera en mi casa con una espada y una pistola, hay que admitir que salvo el día – dijo Lynn Sr.
- Bueno chicos, me alegra que mi papá este bien y que hayan estado al pendiente de él, pero por favor dejen descansar a su abuelo por ahora, todavía está muy delicado – dijo Rita.
- Está bien mamá – dijeron los hermanos Loud y luego salieron del cuarto.
Lincoln se encontraba en su cuarto hablando por videochat con Clyde, hablando de cómo es que están yendo las cosas luego de esa semana en que el ejército fue derrotado por la gran embestida de dinosaurios. Si bien tenían ganas de verse nadie tenía ganas de poner un pie en la calle pues después de que los dinosaurios entraran en Royal Woods, una parte entro y cruzo de largo causando pánico a su paso, otros al ya no haber nadie quien protegiera la ciudad, salvo pequeños focos de civiles armados y soldados que lograron sobrevivir que ahora trataban de mantener el orden, entraban y salían de esta, desafortunadamente hubo un grupo formado tanto por carnívoros y herbívoros que decidió que quedarse a vivir.
- Lincoln, la verdad es que creo que lo mejor es irnos a ese hotel a Hawái – dijo Clyde.
- Nada me gustaría más que subir a un avión he irme, pero ya no creo que haya algún avión que tomar.
- Podemos robarnos una avioneta, sé que nunca hemos volado, pero podemos intentar aprender a hacerlo, tengo un juego en mi computadora para aprender a volar.
- Te imaginas, sería como en esas películas, volaríamos a la libertad – dijo Lincoln extendiendo los brazos.
- Hay amigo, la verdad es que no creo que esto se arregle, no después de lo que paso en tu casa.
- Ni me lo recuerdes Clyde, por suerte no creo que nadie en casa necesite a tu psiquiatra.
- No creo que les sea útil ahora, se fue hace varias semanas y cambio de número.
- Por cierto ¿Cómo van con los dinosaurios? – pregunto Lincoln para luego voltear a ver un mapa de sus ciudad, en el cual tenia con chinches los lugares donde habia visto dinosaurios de forma permanente gracias a sus binoculares cada vez que podía subirse al techo.
- Ayer paso el daspletosaurus de tu hermana.
- ¿Te refieres a Dany, la que nos salvo en la fiesta?
- Si esa, si que esta grande.
- ¿Qué hizo?
- Nada, solo paso caminando. Al menos este paso de largo, no como esos velociraptores.
Clyde se refería al ataque de velociraptores que sufrió su casa, aunque más que ataque fueron unos cuantos que se pusieron a rasguñar la puerta de la casa McBride y que fueron desalojados cuando Harold hizo un disparo de escopeta.
- No se cómo decirte esto Lincoln, pero lo peor van a ser las personas. Pronto se va a terminar la comida en las tiendas y cuando eso pase, todos se van a poner a robarles a los que si tengan y todo se va a salir de control, por Dios, mis padres están en peligro ¿Tienes idea de cuantos los odian en realidad y no han dicho nada hasta ahora?
- Vamos Clyde, no todo puede ser tan malo, además tus padres son grandes personas, han hecho mucho por esta ciudad ¿Quién se puede ir en contra de hechos?
- Siempre todo puede empeorar, así que por ahora lo mejor es mantener la calma y estar listos para cuando llegue ese momento y tengamos que salir corriendo hacia tu casa o hacia donde nos den la oportunidad de huir – dijo con total pesimismo.
- Vamos amigo, no digas eso, hemos superado una gran cantidad de cosas, podremos con esto y ya veraz que se lo contaras a tus nietos.
- Sera una gran historia para contar ¿Crees que deberé contar la parte en la que Bobby fue golpeado por una turba?
- ¡¿Qué cosa?! – dijo Lori entrando a la habitación de su hermano.
- ¡¿Lori qué te pasa?! – dijo Lincoln molesto.
- ¡¿Qué, que me pasa?! ¡Literalmente mi novio fue atacado por una turba y nadie me lo dijo! ¡Así que me vas a contar que pasó o me encargare de dejarte como un pretzel humano y luego te daré como alimento a los dinosaurios! – dijo levantándolo al pobre de la camisa
- Creo que no debí de mencionar eso – dijo Clyde quien estaba viéndolo todo.
- Adiós Clyde – dijo Lori cerrando la pantalla – muy bien, habla.
- Está bien. Te diré lo que se.
Al otro lado de la ciudad, se encontraba Frank recorriendo las calles con su nuevo ejército, desde el momento en el que salto de la ventana del bus en el que se iba con su familia con destino a Chicago no había dejado de sumar gente a sus filas la mayoría personas de las clases bajas cuyo único hogar eran las calles en las que vivían, pero también habían personas que al ya no ver un orden, un poder que mantuviera todo bajo control, se había unido a Frank quien desde hacía ya un buen tiempo logro organizar a sus tropas, creo una jerarquía perfectamente estructurada, arreglo el problema de la comida almacenando todo lo que encontraban y racionándolo, así como también encargándose de que prepararan el terreno para cultivar.
Con el ataque de dinosaurios, este se encargó de organizar a todos y hacer que ninguno de sus hombres sufriera daño, incluso logro hacer que acabaran con un styracosaurio al momento de la envestida, si bien carecían de armas de fuego, las armas que tenían como lanzas, machetes, hachas he incluso arcos hechos de madera y tubos de PBC, así como antorchas y cocteles molotov.
El objetivo actual era la prisión de Royal Woods, si bien la gente que estaba ahí no había cometido crímenes más allá de no pagar multas por tirar basura y no respetar el límite de velocidad. Dentro de él esperaban encontrar gente que se podría unir a ellos, provisiones he incluso armas y municiones.
- ¿Seguro que encontraremos algo de valor, Frank? El edificio ha estado vacío desde hace semanas.
- Siempre hay algo para quien se atreve a buscar William – le dijo a su amigo mientras entraban a la prisión.
- Bueno al menos podemos usar este sitio como fortaleza.
- Ese es el espíritu.
El grupo de gente con la que disponía Frank ahora eran un par de cientos de personas, pero tenía tan solo a quince con él en ese momento, todos estaban armados incluyendo a Frank y a su amigo William quienes tenían machetes, pero lo que querían eran armas que pudieran ayudarles a conservar la ciudad para ellos y de ser posible extenderse hacia otras partes, pues su meta a largo plazo era tomar toda la parte sur de Michigan y ser Rey, teniendo a Luan a su lado como Reina.
La prisión estaba vacía, salvo por una que otra rata que estaba recorriendo los pasillos no había nada de vida, caminaron por ella buscando algo de utilidad, cosa que encontraron casi al instante. En la armería encontraron equipo antimotines que estaba en buen estado, incluso encontraron bombas lacrimógenas y granadas de humo y estruendo.
- No entiendo por qué dejaron todo esto, tan desesperados estaban por escapar – dijo uno de los hombres de Frank.
- Supongo que solo les interesaban las armas de fuego para usar contra los dinosaurios, apuesto a que se las dieron al ejército, además no creo que un escudo te proteja de los grandes – dijo otro.
- No, pero si nos ayudara en caso nos encontremos con un raptor – dijo Frank.
- Pero no si se encuentran conmigo.
Todos voltearon para ver a un tipo de apariencia musculosa, alto y de cabello negro, el cual estaba vestido con un abrigo rojo y unos pantalones blancos, este los estaba apuntando con una escopeta.
Todos prepararon sus armas, quizás estaba mejor armado, pero no tenía balas para todos, por lo que si bien podría derribar a unos cuantos al final terminaría muriendo.
- ¿Quiénes son ustedes? – pregunto el sujeto.
- Yo soy el Rey Frank y estos son mis hombres – contesto desafiante.
- Rey Frank – dijo burlándose – yo soy Marco Polo su majestad.
- No se atreva a burlarse – dijo William acercándose.
- No estás en posición de quejarte amigo – dijo el desconocido mientras lo apuntaba.
- Mira, no sé cómo te llamas – intento Frank calmar las cosas.
- Me llamo Agustín y este es mi hogar.
- Bien Agustín, como ya sabrás el mundo está destruyéndose cada día y yo simplemente vi la oportunidad de organizar a un grupo de gente y gracias a eso ahora yo soy el Rey de Royal Woods, o por lo menos de varias manzanas.
La cosa es que, esta prisión esta de camino en nuestros planes de expansión pues esperábamos usar las cosas que hay aquí para protegernos. No teníamos idea de que esta ahora era tu casa.
- No es mi casa, perdí mi hogar cuando no pude pagársela al banco.
- Pero el banco ya no existe ¿Por qué simplemente no vas a tu hogar y la recuperas? – pregunto William.
- Porque este lugar es más grande, tu decidiste ser Rey y yo ahora tengo un castillo.
- Quien dijo que el fin de la sociedad no es bueno con quienes se lo merecen – dijo Frank – mira, tienes un arma, seguro que tienes comida y todo eso, así que te propongo un trato. Si nos das parte de lo que tienes aquí, te puedes quedar con tu castillo y de paso te nombrare señor.
Agustín se quedó pensando por un rato y luego bajo su arma.
- Bien, me gusta tu oferta, pero no esperes que me arrodille ante ti ni por un segundo.
- Hecho, no lo harás.
- Bien, ahora creo que puedo mostrarles la verdadera armería – dijo riéndose.
- ¿No era esta?
- Lo es, pero los soldados que tenían que proteger la ciudad se olvidaron un montón de buenas armas al momento de salir huyendo de los dinosaurios y ya que nadie se preocupó en recogerlas luego pues, yo me encargue de ellas.
En la casa Loud, las cosas pese a la calma inicial producto de tener a su abuelo "hospitalizado" se habían vuelto a alterar gracias a la llamada y pregunta de Clyde.
- ¡Exijo que me deje ir a buscar a Bobby! – gritaba Lori a sus padres.
- Querida entiende, no podemos dejar que salgas si quiera a la calle, mucho menos que vayas a otra ciudad con lo que Dios sabe que hay ahí afuera – decía Rita tratando de calmarla.
- ¡¿Pero es qué no entienden?! ¡Mi Bubu Osito fue golpeado por una turba y ahora su vida corre peligro!
- Lori, Bobby está bien, además si no te llamo es porque no quería preocuparte – dijo Lincoln interviniendo.
- ¡Eso no me importa! ¡Tú como buen hermano menor debías de decírmelo!
- Lori, tu hermano tiene razón, no vale la pena preocuparse por cosas que ya pasaron - dijo su padre – además si en el remoto caso que te dejáramos ir, dudo mucho que llegarías a salir de la ciudad.
La charla se interrumpió cuando el timbre sonó.
- ¿Quién puede ser en este momento? – dijo el Señor Loud quien habría la puerta con sumo cuidado y con una palanca de metal en la mano para evitar otro ataque de Azrael o alguien que lo apoyara.
Al abrir encontró a alguien que no veía hace tiempo y que tampoco tenía ganas de ver.
- Leonard.
- Lynn.
- ¿Quién es papá? – pregunto Lincoln.
- Chicos quiero presentarles a su tío Leonard, mi hermano.
Los once más su madre se reunieron frente su pariente el cual nunca, salvo en breves momentos que ahora estaban sepultados en la mente de Lori, Leni y Luna.
Leonard a diferencia de su padre llevaba puesto un uniforme de soldado y tenía un físico que solo alguien con esa clase de vida podía tener incluyendo un corte de cabello bastante corto.
- Veo que no has perdido el tiempo Lynn, no me habías dicho que seguías teniendo hijos.
- ¿Para qué has venido? – dijo Rita como si tuviera frente a su mayor enemigo.
- El experimento de tu hija es lo que me trae hasta aquí.
- No metas a mi hija en esto – dijo Lynn Sr.
- Quieras o no tu hija la genio causo todo esto y ahora depende de mí y los míos arreglarlo.
- Los responsables son unos tipos que se hacen llamar Los Ocho Arcángeles – dijo Lincoln.
- Es verdad, literalmente lo anunciaron ante todos cuando se dio la liberación de los dinosaurios – dijo Lori.
- No sé quiénes son esos tipos, pero está claro que todo fue organizado por alguien, no sé qué quieren esos tipos pero nos están ganando la guerra en todos los frentes – dijo Leonard.
- ¿Vienes aquí a decirnos cosas que ya sabemos? – dijo Lynn.
- No. Vengo a pedirles que cuiden a la razón por la que estoy peleando y por la que volví a tomar las armas.
Detrás de él salió una niña de apenas ocho años de piel tostada y cabello corto la cual sonreía al ver a toda esa gente.
- Hola, así que ¿Ustedes son mis primas y primo?
- Ella es mi hija Laila, la dejare con ustedes unos días mientras arreglo la situación.
- Pero Leonard, yo pensé que ya no estarías más en el ejército, ya acabo tu tiempo de servir – dijo Rita.
- Pues empezó otro y ahora tengo que liberar esta ciudad. Por favor Lynn, prométeme que la protegerás con tu vida, no importa cuál sea el enemigo júrame que defenderás a mi hija de la misma forma en la que defenderías a tus hijos.
- Te lo juro, cuidare de ella hasta que regreses.
- Hija, prométeme que te portaras bien y que te encargaras de que el tondo de mi hermano no se distraiga.
- Lo prometo papá – dijo está abrazando a su padre.
- Cuídate hermano – dijo para luego darse la vuelta y entrar en un humvee.
- Bueno pequeña, creo que es hora de buscarte un lugar para que puedas dormir – dijo el Señor Loud.
Laila Loud fue enviada a dormir junto a Lynn y Lucy, al principio le fue complicado acostumbrarse pero después de unas horas fue entablando amistad con sus primas como si las conociera de toda la vida, después de todo eran familia y era obvio que pese a la separación existente entre sus padres estas iban por otro camino.
Esa noche fue otra de aburrimiento para Lincoln, ya no tenía nada que hacer pues en la televisión no había nada, tampoco podía jugar videojuegos pues sus hermanas y ahora su prima la usaban para ver películas las cuales si bien le gustaban a este no eran muy de su preferencia.
Tomando su radio, la cual si bien ya era antigua busco algo para oír, pero solo encontraba estática debido a que todas las emisoras de la ciudad hacía ya bastante tiempo que se habían marchado, incluso Mario Choy quien les dio la oportunidad de cantar en la radio prefirió irse poco después.
- Ojala haya algo bueno a esta hora – dijo Lincoln cambiando el dial.
Movió las estaciones hasta que llego a una voz humana.
- Todo lo que estamos viviendo en estos días no es nada más que un castigo de Dios, ¿De verdad pensaban que él se iba a quedar sin hacer nada mientras que Satanás se apoderaba de este mundo y sus seguidores hacen de la suyas? Hermanos, el mundo está corrompido, la gente tiene relaciones sexuales sin estar casados, marchan por las calles tratando de legalizar el asesinato de bebés que no han nacido, dejan que los homosexuales se casen entre ellos y para empeorar las cosas les dejan adoptar niños y ahora incluso intentaron ser él y trajeron a la vida a criaturas que él decidió destruir ¿Y cómo es que nos castigó por esos actos sacrílegos? Usándolos contra ellos mismos, todos esos "científicos" deberían de estar arrepentidos y pedir perdón antes de ser devorados por los mismos seres que ellos se encargaron de traer.
Lincoln apago la radio, lo que menos quería era escuchar a un religioso que estuviera moviendo a la masas contra los padres de Clyde y de cierta forma contra su hermana, se hecho en su cama y tomo uno de sus tantas historietas.
- ¿Puedo pasar? – dijo Luan desde la puerta.
- Claro Luan pasa – dijo Lincoln sentándose.
- Lincoln, no sé si podrás ayudarme con esto, pero me gustaría hablar contigo sobre algo.
- ¿Qué es? – pregunto Lincoln.
- Es sobre Frank – dijo sentándose en la cama de su hermano.
- ¿Qué hay con él? A estas alturas ya debe de haberse ido – dijo Lincoln tranquilizándola.
- No lo sé, desde hace días ciento como si algo fuera a pasar, algo malo y todo eso va a ser por mi culpa.
- ¡No digas eso! ¡Nada de lo que pasa aquí es culpa de nadie en esta casa!
- ¡Pero Lincoln!
- ¡Pero nada! Tú eres mi hermana y como a todas las demás me encargare de protegerte ya sea de los dinosaurios, los arcángeles y de ese tal Frank. Te prometo que si se mete contigo va a desear no haber nacido.
- Gracias Lincoln – dijo abrazando a su hermano.
- De nada Luan, pero relájate, a estas alturas el debe de estar bien lejos.
- Sabes, esto puede ser incómodo para ti pero ¿Me puede quedar esta noche aquí? No creo que Luna me deje dormir en su cama.
- Pero claro, no creo que ronques como Lynn – dijo antes de reír junto con su hermana.
Al día siguiente comenzó lo que los Loud oian la última oportunidad de que su ciudad sea liberada, Lisa logro interceptar las comunicaciones de los soldados para así poder escuchar a las tropas en su recorrido.
En el dormitorio principal se encontraban los señores Loud, Albert, Myrtle, Lori, Leni, Luna, Luan, Lynn, Lincoln y Lisa quien se encargaba de controlar el aparato que transmitía toda información, las demás fueron enviadas al segundo piso junto con Laila para que estas no sepan de aquella batalla.
- ¿Crees que lo logren? – pregunto Luna.
- Eso espero, Leonard siempre ha logrado lo que se propone y esta es una de esas veces en las que da más del cien por ciento – dijo Lynn Sr.
- Según mis cálculos tienen un ochenta por ciento de lograr un triunfo rápido – dijo Lisa.
- Literalmente no quiero conocer el otro veinte – dijo Lori.
Leonard avanzaba por las calles junto a sus hombres, en total eran unos cien hombres que avanzaban en paralelo en tres grupos, que según se tenía planeado se darían apoyo en caso pasara algo, además de estos hombres también tenían humvees con ametralladoras, no eran los tanques que pidieron, pero al menos era suficiente para un grupo de animales prehistóricos.
Al rato los Loud pudieron ver desde antes que los soldados a un grupo de herrerasaurios, estos eran unos dinosaurios de apenas un metro ochenta de alto, pero tenían unos tres metros de largo y unos dientes que intimidarían a cualquiera.
- Esperen a que estén cerca – dijo Leonard.
- Si señor - le respondieron.
Los herrerasaurios los cuales eran de color blanco con la espalda negra notaron a los soldados y unos cuantos los miraron con curiosidad, mientras que otros se empezaron a acercar a ellos.
Los soldados prepararon sus armas y cuando esos mismos decidieron que eran un nuevo platillo se lanzaron contra estos.
- Fuego – ordeno Leonard haciendo que sus hombres dispararan abatiendo a los herrerasaurios y haciendo que otros escaparan algunos a donde estaban las otras columnas muriendo en el acto.
Una vez cayeron estos, los tres grupos pudieron continuar su avance, en el recorrido se encontraron con un iguanodon que fue rápidamente eliminado, con un par de velociraptores y con un deinonychus.
- Esto está más fácil de lo que creí – dijo un soldado.
- No baje la guardia soldado, esas criaturas no siempre suelen ser fáciles – dijo Leonard.
- ¿Cómo es que todo el mundo está siendo derrotado por estas cosas?
- No es por los dinosaurios es por gente que ha aprovechado el pánico y a tomado posesión de recursos y lugares estratégicos, con todo eso es muy difícil que se pueda pelear, más aun si tienes a los dinosaurios atacando todo lo que envíes del campo a la ciudad.
- Por suerte esto no tomara mucho.
- Eso espero soldado.
Las tres columnas entraron en una parte que estaba totalmente en silencio, sin presencia de ningún alma como había sido en buena parte del camino.
- Creo que aquí podemos parar, pongan hombres en los pisos altos y revisen si no hay nadie en los edificios – ordeno Leonard
- Sí señor.
- Bueno parece que ya terminaron por ahora – dijo Lynn Sr.
- Han tenido suerte de que las cosas les haya ido bien ahora y ni siquiera corrieron…
Lo que iba a decir Rita se interrumpió cuando se oyo un grito que se fue multiplicando seguidos de sonidos de disparos y de órdenes de todo tipo.
- ¡¿Quién demonios nos ataca!? – pregunto Leonard quien se encontraba pegado a humvee el cual recibía y devolvía disparos.
- ¡No lo sé señor, pero nos atacan desde de varios puntos!
- ¡Manténganlos a raya!
Las tres columnas estaban siendo atacadas desde los edificios por personas que les disparaban tanto con rifles automáticos, flechas y bombas molotov, sumado a las granadas de estruendo que confundieron a varios soldados causándoles que cayeran víctimas de los disparos.
- ¡Soldados es hora de comenzar con nuestra independencia!
Luan en ese momento logro reconocer la voz de quien habia dado ese mensaje y empezó a temblar de miedo.
- No puede ser él – dijo ella.
- ¿De quién hablas Luan? – Pregunto Lynn.
- De Frank Blackfort.
Los hombres de Leonard habían entrado en los dominios de Frank y sus nuevos súbditos no iban a dejar que alguien les quitara la oportunidad de una vida nueva que sentían tenían con su nuevo Rey, les dispararon con todo desde arriba y luego varios de ellos armados con machetes, hachas, cuchillos y las armas que Agustín les habia suministrado de la prisión y cubiertos por bombas lacrimógenas y de humo, se lanzaron contra los soldados comenzando una verdadera batalla urbana.
Leonard tomo su arma y comenzó a dispararle a todo aquel que se le acercara hasta que se le agoto la munición y tuvo que cambiar de cargador para seguir disparando.
- ¡Avancen con todo, no tomen prisioneros! – grito Frank quien avanzaba disparando una pistola abatiendo a un par de soldados seguido por William y Agustín.
La batalla que se libraba fue una que parecía más una batalla medieval que una moderna pues los hombres de Leonard tuvieron que pelear con sus bayonetas al tener un enemigo que prefería la lucha cuerpo a cuerpo y que descargaba golpes con una ferocidad que nunca antes hubieran visto.
- ¡William apoya a la gente en el este! ¡Agustín, tu ataca a las del oeste! – grito Frank en medio de esa tormenta de sangre y acero.
Agustín trato de cumplir con su tarea cuando un soldado le disparo y por poco le acierta pero este se encargó de acabar con este de un disparo, solo para ver como se le lanzaba encima otro soldado el cual logro derribarlo.
- ¡Deimos, Fobos, su turno! – grito Agustín
Sin que el pobre soldado se diera cuenta dos deinonychus se le lanzaron encima y lo hicieron pedazos ante la mirada de terror de sus compañeros y de muchos hombres pertenecientes al bando de Frank.
Producto de la emboscada el número de bajas entre los soldados del ejército estadounidense iba cada vez más en aumento, toda estrategia que tuviera Leonard se cayó al ver a Frank tomando terreno.
- ¡¿Qué está haciendo?! ¡Tiene que retirarse de ahí o lo van a matar! – grito Lynn Sr al oir como su hermano era superado.
- ¡Debe de haber algo que pueda hacer! – dijo Lincoln desesperado ¡Lisa dinos como esta!
- Mal, Lincoln, mal. Su única opción es pedir apoyo aéreo y no creo que se lo vayan a dar.
- ¿Entonces porque no corre? – pregunto Lori.
- Porque los soldados no huyen y él es un soldado – dijo Lynn Sr.
En las calles los hombres de Leonard ya habían roto todo orden y se estaban dando a la fuga mientras otros lo hacían con más orden sacando a sus compañeros heridos.
Leonard pronto se vio rodeado poco a poco, se volteo para ver como muchos de sus hombres escapaban y luego miro a sus lados y vio a otros que peleaban hasta el final.
- ¡Soldados, nuestra hora a llegado! ¡Si así tenemos que irnos de este mundo, entonces que paguen caro su victoria!
- ¡Si! – fue la respuesta de sus hombres quienes decidieron pagar caro cada centímetro y como si se tratara de los antiguos tercios españoles o los artilleros en el Parque de artillería de Monteleón en plena batalla del 2 de mayo de 1808 contra las tropas de Napoleón.
Leonard tomo su billetera y la abrió viendo por última vez la foto de su hija y de su esposa a quien estaba a punto de volver a ver y luego de guardarla junto con sus hombres comenzó a dispararle a su enemigo haciendo que pagaran caro por cada paso.
- ¡Soldados, ni un paso atrás! ¡Ni un paso atrás!
Y así termina otro capítulo, al final Albert ha sobrevivido y ahora tienen otro nuevo miembro en su familia, desafortunadamente también han perdido a otr.
Las cosas están mucho peor que antes con dos enemigos que poco a poco rodean a los Loud, un arcángel que se ha separado del grupo y que no tiene escrúpulos y otro que tiene hambre de poder y de una comediante cuya pesadilla se volvió realidad. Su futuro es incierto, pero ya veremos que viene más adelante.
Ahora pasemos a los saludos.
Sam the Stormbringer: Si, se puso difícil la cosa. Primero para los Casagrande en otra ciudad pero con repercusiones que ahora afectan a los Loud, sobretodo a Lori que está desesperada por estar con Bobby.
Para Dafne, las cosas se han complicado, sus decisiones la dejaron con amigos que no quiere tener y alejada de quien quiso proteger.
Los Arcángeles ahora están divididos, y sobre tu pregunta, eso mismo es lo que Azrael siempre ha querido desde el inicio.
Lo bueno es que el héroe sobrevivió.
MontanaHatsune92: Todo se cayó y quienes pueden lo aprovechan, me alegra que te gustara a Alexander en su peleando contra Azrael, lo veremos en el próximo capítulo.
RCurrent: Me alegra que te hay gustado la pelea entre Alexander y Azrael, en cuanto a pop pop bueno aun no le tocaba pero igual eso no le hubiera impedido luchar como lo hizo.
Espero te haya gustado la acción en este capitulo y gracias por la recomendación.
J0nas Nagera: Me alegra que te haya gustado la broma, por poco y se nos va el abuelo Albert, pero no era su momento, ya lo veremos volver a la batalla en algún momento.
Muchas gracias por tus saludos.
Coven: Me gustaría agregar a John Constantine, pero en este caso Los Ocho Arcángeles no son verdaderos arcángeles, eso ya lo deje claro desde el inicio, en cuanto a Dylan y Regina, ya veremos qué puedo hacer.
Sobre los amigos de los Loud, ya veremos cuales pueden salir, recuerda que muchos ya se fueron, pero aun así tendrán apoyo. Gracias por tus saludos.
Bueno, nuevamente gracias por leer este capítulo y ojala les haya gustado. En el próximo capítulo veremos algunas cosas que han estado en este capítulo y que tendrán una mayor importancia.
Por cierto espero les guste mi ultimo One-Shot titulado Unión.
Nos vemos.
