Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de esta historia, en este capítulo tendremos algunos elementos que se mencionaron de forma superficial en el anterior y que ahora se verán que tan grave son.

Así que comencemos.

Renacimiento – capitulo 11

Santa inquisición

Derrota y perdida, era lo único que se sentía en la casa Loud, una tras otra, oportunidad tras oportunidad toda esperanza era asesinada por alguien que tenía a los Loud en su mira, primero Lisa perdió su oportunidad de crear un virus para limpiar la tierra de dinosaurios pero las deducciones de Azrael se cruzaron en su camino cosa que de paso estuvo a punto de matar a su abuelo, después lo que la ciencia no pudo hacer trataron de hacerlo las armas, pero un chico de quince años con una fijación enfermiza por Luan Loud, con altas expectativas de conquista y con un ejército de personas que no tenían a nadie más que seguir, eliminaron a los hombres de su tío Leonard en una batalla para la cual no estaba preparado.

Días después de aquella batalla, el ánimo en los Loud iba de mal en peor, para empezar tenían a un miembro de su familia cuya existencia desconocían, a la cual no sabían cómo consolar, pues ya antes habían perdido familia, pero no de una forma tan violenta como aquella, para empeorar las cosas, Laila Loud ni siquiera podía enterrar a su padre porque ir al territorio de Frank era suicidio, incluso los soldados que habían logrado escapar y que habían ido donde esta a presentar sus respetos dijeron que recuperar los cuerpos era imposible y que lo de nunca dejar un compañero estando vivo o muerto era ahora un código que no tenía valor.

Otro problema solo percibió por los señores Loud y por Lisa era que poco a poco las provisiones se les estaban acabando y tarde o temprano iban a llegar a su fin.

Esa mañana Lincoln estaba en su cuarto hablando con Clyde sobre la situación de ese día.

- Ojala pudiera ir a tu casa Lincoln, este lugar me está matando – dijo Clyde.

- Sabes que eso es imposible Clyde, por más que queramos, no podemos salir de casa con los dinosaurios y quien sabe que más yendo por ahí.

- Cada día pasan más de ellos por aquí – dijo Clyde – y sobre los otros problemas, la verdad es que más miedo me da el tipo de la radio.

- ¿Te refieres a ese padre que habla en la radio?

- Si, su nombre es Padre Ryker. Ha estado dando mensajes en contra de tu hermana y de mis padres, dice que son los culpables de todo lo que esta pasando, que Dios por fin se cansó de todo y nos está castigando.

- Vamos Clyde, no le hagas caso. Tus padres son geniales y Lisa solo quiso hacer lo que le gustaba hacer.

- Lo se amigó, pero ya nada puede detenerlo, ya no hay policías, ni ningún tipo de autoridad.

- Solo confía en que todo saldrá bien Clyde – dijo Lincoln tratando de que mantuviera alguna esperanza.

- Confió en ti Lincoln, siempre lo he hecho.

Con eso termino la conversación y Lincoln apago la laptop lanzando un suspiro.

- Le doy esperanzas a un amigo, cuando ya no queda ninguna para mí.

Salió de su habitación pensando en tratar de hacer algo y de camino al primer piso se cruzó con su prima Laila.

- Hola Lincoln – dijo esta.

- Hola Laila – trato de decir algo más pero no se le ocurría nada, no sabía cómo tratar con alguien que acababa de perder a sus padres de forma definitiva.

- ¿Te gustaría jugar con nosotras? – pregunto esta.

- ¿Jugar? – se preguntó Lincoln.

- Si, Lucy, Lana, Lola y yo estamos filmando una película de terror una en la que tu hermana Lola quiso ser la protagonista.

Aquello lo sorprendió a Lincoln, tenía en mente que Laila tendría tanto el ánimo como la mente destruidas por los eventos que habían ocurrido, pero aun así esta se mantenía en pie.

- Me gustaría, pero tengo algunas cosas que hacer – dijo este.

- ¿Vas a ayudar a los demás a planear a donde irnos? – dijo esta.

- ¿Vamos a irnos? – pregunto con incredulidad.

- Sí. Mi tío y tía dicen que es lo mejor que se puede hacer, que esta ciudad ya no es segura para nadie.

- Vamos, seguro que no lo dirán enserio – dijo el peliblanco tratando de convencerse de que aquello era imposible.

- Lo dicen enserio, mi papá era el único que podía cambiarlo todo, pero ya no está aquí, así que…se puede decir que se terminó todo aquí.

- ¡Eso no es verdad aún quedan muchas cosas que se pueden intentar!

- Eso me gustaría, pero incluso tú sabes que eso ya es imposible, además quizás sea lo mejor, podemos empezar una mejor vida una que mis padres hubieran querido tener.

- No entiendo ¿Cómo puedes estar tan tranquila ante esta situación?

- ¿Si te refieres a por qué no estoy llorando después de que mi papá murió? Pues si lo hice, pero ya no estoy para eso, ya hubo un momento para estar triste, además mis padres ahora están juntos y eso es bueno ¿No es verdad?

- Pues…si, eso creo – dijo Lincoln algo confundido.

- Entonces, es momento de hacer otra cosa.

Lincoln se quedó viendo como entraba a jugar al cuarto de sus hermanas gemelas y se quedó pensando en aquella niña que recién conocía, no entendía pese a lo que le había dicho como era que podía continuar adelante cuando sentía que poco a poco se estaba rompiendo en trozos al ver que todo lo que había dado como esperanzas se habían desvanecido. Pero eso era algo que se preguntaría después, primero tenía que confirmar una cosa.

Al llegar al primer piso vio en el comedor a sus padres junto con su abuelo y Alexander un mapa de los Estados Unidos, así como varios mapas de carreteras y un calendario climatológico.

- Tenemos que ir al sur, a Florida. Ahí estaremos a salvo – dijo Albert.

- Si quieres que nos coman esas cosas puede hacerlo con gusto, yo llevare a mi familia al terreno que compre para el día de las bromas – dijo Loud Sr.

- Su campamento queda en medio de un bosque, ese es el área donde se están juntando los herbívoros y ya sabe a quienes atrae – dijo Alexander.

- Ya ve, el chico tiene menos años pero más cerebro que tu Loud.

- Papá por favor, tratemos de llevar esto en calma – dijo Rita tratando de calmar las cosas.

- Lo hare cuando el tonto de tu esposo no trate de matarnos.

- Entonces "señor me enfrento a un tipo con espada a puño limpio" ¿Cómo piensa llevarnos hasta Florida?

- Tomaremos dos autos de verdad y nos moveremos por rutas alternas hasta nuestro destino, viajaremos por etapas evitando las emboscadas de ladrones y de gente que se crea Rey y llegaremos a mi lugar preferido, una playa tranquila y que incluso cuando el mundo era el de antes no tenía muchos turistas – dijo el abuelo de los Loud recordando su época en la guerra de Vietnam, en la cual si bien peleo desde un barco también se le enseño todo conocimiento que le era inculcado a las tropas en tierra.

- Hola a todos ¿Qué hacen? – pregunto Lincoln.

- Estamos planeando posibles planes de evacuación – dijo Rita.

- ¿Nos vamos a ir de casa?

- Me temo que si muchacho, esta ciudad ya está perdida – dijo su abuelo.

- Hola Lincoln – dijo Alexander saludándolo cordialmente pese a lo delicado de aquel asunto – tu abuelo tiene razón, tanto ese tal Frank como el Padre Ryker se están haciendo con varias partes de la ciudad o de lo que queda de ella.

- Pero ¿Y Clyde? ¿Acaso vamos a abandonar a mi único amigo?

- Tiene razón, tu amigo tiene un auto mejor que ese que está afuera, por lo que se es uno donde pueden ir varias personas, lo llamaremos y le diremos que venga con nosotros a Florida.

- Por última vez ¡No vamos a ir a Florida!

- Eso ya lo veremos, primero debemos de ver todas las posibilidades.

- ¿Tú también vendrás con nosotros? Pregunto Lincoln a este.

- Si, tu hermana dijo que podía ir con ustedes después de salvarle la vida a tu hermana menor.

- Es lo menos que se puede hacer después de demostrar valentía ante ese tal Azrael – dijo Albert.

- Solo hice lo que debía hacer, de hecho es una suerte de que Leni todavía tenga mi número.

- ¡Entonces iré a avisarle a Clyde de inmediato! – dijo Lincoln emocionado.

Subió las escaleras de regreso a su cuarto y abrió su laptop listo para comunicarle una buena noticia a su amigo, si bien no podía devolverle las cosas a la normalidad como prometió en repetidas ocasiones, si podría darle una nueva noticia, una que de verdad seria real esta vez. Pero cuando intentó comunicarse con su mejor amigo descubrió que la señal del internet se había caído.

Al principio pensó que era un problema menor pero después descubrió gracias a las quejas de todas sus hermanas que este finalmente se había ido y ya no iba a regresar.

El problema fue que no solo el internet se habia caído, también toda forma de comunicación como los celulares y el teléfono.

- Me imaginaba que llegaría este día, la verdad me sorprende que haya resistido mucho – dijo Lisa.

- ¡¿Tu sabias de esto?! – se quejó Luna.

- Vamos, cualquiera sabría que tarde o temprano iba a ocurrir, además agradece que todavía hay luz y agua o realmente estaríamos pasándola mal.

La desaparición de esos medios había creado una pequeña reunión en el pasillo del segundo piso.

- ¡Literalmente ya la estamos pasando mal, como para agregar una cosa más! – dijo Lori molesta.

- Entiendo que esto les afecte, pero el ser humano ha vivido sin esos medios por siglos y no le paso nada.

- ¡No entiendes que ya no podemos hablar con nadie! ¡¿Cómo se supone que voy a hablar con Bobby?! ¡Qué tal si le pasa otra cosa como la última vez!

- En ese caso te aconsejo rezar, por otra parte no es la primera vez que pasa esto en esta casa supongo que pueden hacer otra cosa – dijo la genio de la familia regresando a su habitación.

- Lisa tiene razón, puedo hablar con Clyde como siempre lo he hecho – dijo el peliblanco regresando corriendo a su cuarto y tomando su radio con la cual siempre había hablado con su mejor amigo - ¡¿Clyde me escuchas?! ¡Hola! ¡Hola!

Pero nadie respondió.

- ¡Vamos Clyde, tienes que contestar!

Hablo y hablo pero respuestas por parte del receptor nunca llegaron.

- ¡Maldición! – grito arrojando su radio contra la pared - ¿Clyde por qué no respondes?

Al ver que no tenía respuesta de su amigo, aprovecho que nadie veía, tomo su bicicleta y salió con rumbo a la casa de su amigo.

En otro lado de la casa se encontraba Leni Loud sentada en el sofá de la sala tratando de leer un libro, algo no muy común en ella al tratarse de un libro de historia del arte, pero lo que a esta le interesaba no eran los pintores ni los estilos artísticos pese a que las imágenes de estos le parecían muy bonitos, lo que realmente quería ver eran los trajes que estos usaban para futuros atuendos.

- Hola Leni. No sabía que te gustaba el arte – dijo Alexander.

- ¿El arte?

- Ya sabes, esas imágenes que están en el libro.

- Ah te refieres a estos dibujos, si son bonitos, pero lo que quería era ver los trajes que usaban estas personas aquí, ya sabes para hacérselos a mi familia.

- De seguro te quedaran muy bonitos.

- Gracias, es lo único que puedo hacer desde que esas cosas se escaparon del zoológico, no puedo ir a ningún lado porque mamá y papá dicen que es peligroso.

- Y tienen razón.

- ¿Pero pensé que ya habías acabado con los malos? – dijo Leni.

- Esos no eran los únicos dinosaurios y también está el problema de las personas, pero si lo que quieres es salir, eso puede cumplirse.

- Pero ¿No es peligroso ahí afuera?

- No si sabes cómo salir.

Los dos salieron sin que los oyeran y comenzaron a caminar por la calle, la tarde era una muy fría y con cielo nublado pero eso no les importo a los dos, sobretodo a la diseñadora quien tenía ganas de estirar las piernas desde hacía días.

En el camino los dos empezaron a hablar.

- Sabes Alexander, llevo un buen tiempo conociéndote, pero nunca he sabido mucho de ti más allá de que eres de Europa.

- Bueno supongo que por todas estas cosas no he tenido tiempo para hablar de otros temas, así que, puedes preguntarme lo que quieras.

- ¡¿De verdad?! – dijo está emocionada.

- Claro, no hay problema.

- Bueno…para empezar ¿Cómo es tu familia?

La expresión en el rostro de Alexander fue la de alguien a quien le acaban de recordar un momento difícil de su vida.

- ¿Estás bien?

- Si, tranquila es solo que esta es una parte difícil de mi vida. Para empezar esta mi padre, Dimitri Raichenvok, él era un Coronel del yugoslavo. Mi madre se llama Lyudmila Ivanisevic, ella era y bueno todavía es doctora, cuando mis padres se conocieron ella era directora del hospital en Sarajevo.

- ¿Tienes hermanos?

- Si, aunque no tanto como los tuyos, tengo tres hermanas mayores y un hermano menor sus nombres son Natasha que tiene veintisiete, Katsuya de veinticinco, Anastasia de veintitrés y Boris de diecinueve.

- Vaya son una familia numerosa, si lo es.

- Pero ¿Dónde está lo difícil?

- Veras, antes de que naciera mi país de origen, Bosnia era parte de otro país llamado Yugoslavia, un día Bosnia se levantó en armas y lucho por independizarse, mi padre lucho en esa guerra para liberar a su nación y durante años vivimos en guerra, mis hermanas durante sus primeros años nunca conocieron la paz, mi hermano y yo si aunque a medias, solo porque mi madre ya no soportaba más ese infierno que parecía eterno y logro tras mucho esfuerzo escapar a Grecia tras cruzar Montenegro y Albania. Mi padre los siguió poco después de la independencia. Yo nací en ese país y viví en la ciudad de Salónica, pero para muchos mi familia y yo no éramos más que refugiados que les estaban quitando espacio y puestos de trabajo.

- Cielos, lo siento mucho.

- Descuida, pese a eso siempre hubo buenas personas que nos ayudaron y salí adelante pese a todo lo que sufrimos. Logre venir aquí y estudiar arquitectura para de cierta forma construir cuando mi familia solo vio destrucción. Aparte en honor a la gente que me ayudo aun pudiendo no hacerlo es que no dude en enfrentarme a Azrael, ayudar a la gente prácticamente se convirtió en parte de mí.

- Me alegra que eso sea parte de ti, por cierto ¿Y dónde está tu familia ahora?

- En Creta, la Grecia continental es un caos y otra vez tuvieron que escapar, lo bueno es que ahí están a salvo uno de mis amigos los ayudo a llegar ahí, incluso se declaró Rey de Grecia, suena loco pero será un buen Rey si lo consigue.

Mientras caminaban llegaron al parque y vieron a un grupo de lambeosaurus, dinosaurios con cresta los cuales tenían unos nueve metros de largo y unos dos metros de alto, los cuales eran de color verde con rayas blancas en el lomo, estos caminaban en cuatro patas pero podían caminar en dos si se trataba de alcanzar las hojas de los arboles más altos.

Al principio Leni se encontraba algo asustada al verlos, pero Alexander la tomo de la mano y la llevo hasta ellos.

- Tranquila, son herbívoros y no nos lastimaran.

- ¿Seguro?

- Puedes confiar en mí. No te lastimaran.

Los dinosaurios los miraron con curiosidad y poco a poco se acercaron a ellos, Leni tomo una rama con hojas que estaba en el suelo y la acerco a uno de estos, el cual procedió a alimentarse de esta.

- La verdad es que no dan miedo – dijo Leni acariciándolo.

- Para nada, a estos los he visto antes, parece que les gusta vivir aquí.

- Entonces tienen buen gusto.

Luego notaron que el parque tenía más dinosaurios de los que parecía, un par de paquicefalosaurios, unos cuantos parasaurolophus e incluso el segnosaurio que antes había vivido en el laboratorio y que habían viciado en varias ocasiones.

El parque se había convertido en una suerte de santuario que ahora era ocupado por aquellas criaturas, un verdadero panorama que era admirado por estos dos, quienes se pusieron uno al lado del otro para disfrutar de aquella escena, de pronto su atención paso de los dinosaurios a una columna de humo que empezaba a surgir de determinado lugar.

- ¿Una fogata?

- Yo diría que es un incendio – dijo Alexander.

- Eso no es bueno, debe de estar quemándose la casa de alguien.

- Parece ser el laboratorio donde se crearon los dinosaurios, de seguro algún químico, un balón de gas o quizás un corto circuito causaron todo ese incendio.

- Espero que no se haga más grande.

- Yo igual, ya no hay bomberos para apagarlo, solo baldes y mangueras de jardín.

Mientras lo veían notaron que del lugar del incendio también salían unas voces que parecían decir una frase en coro.

- ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey!

- Lo que me temía, fanáticos religiosos.

- ¿Son malos?

- De lo peor – dijo Alexander algo irritado – convierten la de una persona en un arma contra otra, convierten los mensajes que deben unirnos en órdenes que nos separan. Estos tienen un autor, el Padre Ryker.

- ¿Lo conoces?

- Mucho, su iglesia está a unas cuadras de mi departamento, siempre me daban volantes para ir a verlo, pero siempre era lo mismo, mira estoy en contra del aborto y de muchas otras cosas, pero este tipo parece que dijera "Si no estás conmigo te espera el infierno" Bueno, parece que el fin de la sociedad se convirtió en su oportunidad de oro.

La descripción de Alexander era correcta, el laboratorio donde había nacido el proyecto renacimiento ahora era pasto de las llamas gracias a un grupo de gente que acababa de arrojar antorchas y bombas molotov contra el edificio luego de haberlo saqueado.

- Vamos hermanos, conviertan este lugar donde nació el mayor pecado de la humanidad en cenizas – decía el Padre Ryker, el cual era un hombre de unos sesenta años, casi calvo y con unas pocas canas - ¡Liberen al mundo de todo rastro de su existencia!

La gente estaba emocionada convirtiendo aquel lugar en la mayor fogata de Royal Woods, la imagen prácticamente recordaba a las imágenes de siglos anteriores en los cuales la Santa Inquisición se encargó de acabar con miles de personas acusados de diversos cargos por medio de hogueras.

- Padre ¿Qué sigue ahora? – pregunto uno de sus fieles.

- Vamos a limpiar la ciudad de aquellos que atentaron contra la naturaleza, de aquellos que se atrevieron a defender la unión de personas del mismo sexo como si aquella aberración fuera un derecho – dijo tomando una lista donde muchos nombres estaban marcados salvo uno.

- Pensé que todos esos ya se habían ido.

- Casi todos – dijo Ryker con una sonrisa – los llamados McBride todavía viven en esta ciudad y es hora de llevarles la palabra de Dios a su hogar.

Después de mucho pedalear, Lincoln por fin pudo llegar a la casa de su amigo, hubiera llegado antes, pero la cautela para evitar cruzarse con un dinosaurio le quito tiempo.

- ¡Vamos Clyde abre la puerta! – dijo golpeando.

- ¿Lincoln estas bien? – respondió su amigo al abrir la puerta.

- ¡Clyde! ¡Me alegra que estés bien! ¡Tengo buenas noticias! – dijo Lincoln entusiasmado.

- ¡¿Lori por fin decidió dejar a Bobby y estar conmigo?!

- Me temo que ni el fin del mundo puede hacer eso Clyde, pero es sobre otra cosa y necesito que tus padres lo sepan.

- Los llamare de inmediato.

Una vez Lincoln les conto sobre ese plan de huir de la ciudad y escapar ya sea a Florida o a un campamento en medio del bosque.

- ¡Es una idea estupenda, Lincoln! ¡Por supuesto que iremos! – dijo Harold.

- De todas formas ya habíamos pensado en dejar la ciudad y que mejor forma que estar acompañados para hacerlo – dijo Howard.

- Bien entonces hay que empezar a preparar todo – dijo Clyde.

Los cuatro empezaron a juntar cosas para irse de ese lugar, puede que no tuvieran aun un destino claro a dónde irse, pero de todas formas se iban a ir de esa casa pues estaban seguros que yéndose con los Loud en ese momento estarían a salvo, pensando que tendrían fuerza en los números, desafortunadamente los números beneficiaban más a un grupo de gente que se estaba acercando en ese momento.

El Padre Ryker había llegado junto con su ejército, en total eran más de cuarenta personar armadas con pistolas, escopetas, arcos, ballestas, hachas y machetes, además de antorchas. Aquel grupo había estado creciendo últimamente, se trataba de gente desesperada que al igual que pasaba con los hombres de Frank, buscaban esperanza en su fe, y quien estaba más cerca de ellos fue el único religioso que decidió permanecer en la ciudad, el cual tenía un mensaje que más que llamar a la paz llamaba a las armas. En esta oportunidad había fijado su atención en contra de los padres de Clyde pues estos en varias oportunidades habían defendido los derechos de las parejas homosexuales en Royal Woods y eso era algo que los puso en la lista de Ryker.

- "Señores" McBride, el momento de rendir cuentas ante El Señor ha llegado, arrepiéntanse de sus pecados y de su forma de vida y entréguense a la salvación, todavía están a tiempo de hacerlo – dijo el padre Ryker con un megáfono, este estaba vestido con un traje azul con una cruz blanca en el pecho y llevaba una pistola en la cintura y una biblia en la otra mano.

- ¡Te dije que era peligroso Lincoln! ¡¿Por qué tenía que aparecerse justo ahora?! – dijo Clyde asustado.

- Tranquilo Clyde se que hay una forma de escapar.

- ¡Decidan de una vez, salvación o castigo! – repitió el padre.

- ¡Elegimos que se largue de nuestra casa! – le grito Harold con su escopeta en manos.

- Entonces no nos dejan otra opción. Hermanos, cumplan con la voluntad de Dios.

Aquel grupo de fanáticos avanzo por la calle a paso lento pero era obvio que no se iban a detener ante nada, para empeorar las cosas tenían rodeada la casa por ambas partes.

- ¡¿Qué vamos a hacer?! – pregunto Clyde a sus padres.

- Resistiremos todo lo que podamos, tú y Lincoln tomen todo lo que puedan y escapen por la parte de atrás.

- ¡No voy a dejarlos aquí!

- ¡No es un pedido Clyde, toma tus cosas y vete de una vez! – grito Harold justo cuando una lluvia de balas cayó sobre su casa.

- ¡Adelante hermanos! ¡Que viva Cristo Rey!

- ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey!

Harold comenzó a disparar desde la ventana de su casa y logro acabar con un par de estos, justo antes de que la casa fuera invadida por los fanáticos.

Todos los que tenían antorchar, cocteles y arcos, lanzaron una lluvia de fuego sobre la casa de Clyde y el fuego comenzó a hacer su trabajo extendiéndose por el techo y tratando de entrar en el interior

- ¡Les llegó su hora abominaciones! – grito uno que comenzó a golpear la puerta con un hacha por lo que Howard puso un mueble para frenar su avance, pero eso no evito que más se pusieran a intentar entrar a la casa.

- Howard, tenemos que resistir todo lo que…

- ¡Limpiare el mundo de su especie!

Un tipo con un machete logro entrar a la casa y salto contra los McBryde, pero antes de lograr algo Howard lo mato de un disparo lo cual hizo que Clyde se desmayara.

- ¡No es hora que te vengas abajo Clyde, arriba! – grito Lincoln tratando de levantar a su amigo.

Otros dos más aparecieron, dentro y eso demostró que escapar de la casa por alguna parte era imposible, Ryker no iba a dejar que su única presa se les escapara y estaba dispuesto a asediar la casa McBride por donde sea.

- ¡He aquí el día de que Jehova viene: Día terrible, de indignación y ardor de ira!

- ¿Qué acaso nadie les dijo? Porque toda ley se cumple en esta sola sentencia: "Amaras a tu prójimo como a ti mismo" – dijo Lincoln.

- ¡El día de su juicio esta aquí! – grito otro antes de caer producto de un golpe de un bate que tenía Howard mientras el primero caía de un disparo.

- ¡Maldición estamos rodeados!- dijo Lincoln.

- ¡Debe de haber alguien que pueda ayudarnos! – dijo Clyde.

- Las líneas se derrumbaron y nadie de mi familia sabe que estoy aquí – respondió Lincoln – mientras tomaba un hacha que pertenecía a uno de los caídos.

- Tenemos que salir por la puerta trasera, no importa cuántos sean – dijo Harold.

- Muy bien, en marcha – dijo Lincoln.

Todos corrieron al patio trasero, solo para darse con la sorpresa de que este ya estaba ocupado por varias personas los cuales si bien no tenían armas de fuego igual podían hacer mucho daño con los objetos que tenían a mano.

- Ultima oportunidad. ¡Arrepiéntanse o mueran!

- ¿Por qué no se largan malditos intolerantes? – le dijo Howard.

- Muy bien, mátenlos.

Todos se lanzaron sobre ellos pero en ese momento un disparo sono por detrás de ellos, se trataba de Alexander quien acababa de llegar con el Señor Loud y comenzaron a pelear contra ellos, el primero con su espada y el segundo con un hacha de mano.

- ¡Papá! ¡Alexander!

- ¡Si quieres salir de casa avísame a la siguiente! – dijo Lynn Sr repartiendo golpes.

- ¿Cómo nos encontraron? – pregunto Lincoln.

- Como no estabas en casa, pensamos que este era el único lugar al que habías ido y Alexander se ofreció a acompañarme.

- Siempre he querido pelear con estos malditos fanáticos, y al fin tengo esta oportunidad – dijo Alexander.

Los cuatro se pusieron alrededor de Lincoln y Clyde tratando de defenderlos de todos esos fanáticos, los cuales aumentaban en número a cada ataque.

- ¡Papá usa esto! – dijo Lincoln lanzándole el machete que había obtenido.

- Gracias Lincoln, con esto los voy a hacer huir.

- ¡Nosotros no corremos! ¡Mucho menos de traidores a la voluntad de Dios como tú!

- ¿Me acaban de llamar vendido?

- Si eso te hace sentir molesto como para usarlo contra ellos, entonces si – dijo Alexander quien acababa con uno.

- Entonces voy a usarlo – y se lanzó contra un tipo que tenía un tubo de metal y le hizo varios cortes.

- ¡Que El Señor guie mi mano! – dijo uno lanzándose contra Howard quien lo esquivo y luego lo golpeo en la cabeza con el bate.

- ¡Ningún loco intolerante se mete con mi familia!

- ¡Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo!

Se oyó un disparo y Howard cayo en el suelo producto de una herida de bala en la espalda, intentaron ayudarlo pero eso le dio la suficiente fuerza a los hombres del Padre Ryker como para duplicar su lucha y pronto separar a los demas del herido justo en ese momento la puerta principal cayo y toda esa horda de fanáticos entro corriendo.

Harold tomo a Clyde y Lynn Sr hizo lo mismo con Lincoln mientras Alexander luchaba espada en mano para abrirles paso y lograr escapar saltando el muro.

- ¡No podemos irnos, nos necesita! – gritaba Clyde.

- Ya es tarde hijo, ya es tarde – dijo Harold.

Howard McBride se encontraba en sus últimos momentos, vio como el Padre Ryker se acercaba a él con su pistola en mano.

- ¿Aceptas arrepentirte y pasar al cielo como un hombre sin pecados?

- Puedes irte al infierno maldito…

Un disparo en la cabeza termino con sus últimas palabras. Los últimos Mcbride, los dos Loud y Alexander corrían seguidos por las dos gatas de Clyde quienes acompañaban a sus dueños sin saber que era lo que pasaba. Las ganas de dar la vuelta y tomar venganza contra aquel tipo, estaban cada vez más presente pero no sería esa tarde. Mientras corría Clyde miro su casa solo para ver como una columna de fuego y humo tomaba su lugar.

Y así termina otro capítulo, ¿Les pareció fuerte? Pues yo dije que este fic ya no iba a volver a ser tranquilo, la verdad pensé en no matar a nadie en este capítulo, pero tras mucho pensarlo decidí que era la opción correcta, aunque eso ya depende de ustedes.

¿Morirán mas personajes en este fic? Eso ya se verá a futuro.

Ahora pasemos a los saludos.

Nagera: No planeaba acabar con Albert, lo analice no lo niego, pero vi que todavía podía hacer mucho en la historia. Sobre Leonard, este es un Oc creación de Arokham, espero que su hija te haya parecido un buen personaje aquí.

Sobre Frank, lo veremos en los próximos capítulos y veremos que puede hacer. Gracias por los saludos.

MontanaHatsune92: Nunca hay que bajar la guardia aquí, ya vimos que ya no hay leyes como tú dices y solo queda matar o morir, ahora hay dos enemigos y pocas formas de contenerlos

Sumando estos problemas con los dinosaurios, ahora vienen los dementes.

Muchas gracias por los saludos.

Coven: No voy a poner ni a Maggie ni a Benny, pues no pasaron de un capitulo en la serie y no se sabe nada de ellos, pese a eso, Luan tiene gente que esta dispuesta a luchar por ella, gente que si la quiere de verdad.

Bueno, nuevamente gracias por leer este capítulo y ojala les haya gustado. En el próximo capítulo veremos los riesgos de tomar decisiones sin pensar.

Nos vemos.