Disclaimer: Boku No Hero Academia/My Hero Academia y sus personajes pertenecen a Horikoshi Kohei, el uso de ellos es sin ánimo de lucro y con fines de entretenimiento. Lo único que me pertenece son mis OCs y la idea para la trama de este fic.
Capítulo 4
Espada y escudo
— ¿Habéis visto el periódico de esta mañana? ¿O las noticias en el móvil?
La pregunta de Uraraka tomó por sorpresa tanto a Iida como Midoriya, este último aún medio dormido. Iida estaba acostumbrado a madrugar a horas excesivas para ser el primero en llegar a clase, así que en su caso las ocho de la mañana no eran nada. Mina roncaba, babeando su mesa, contagiándoles el sueño a otros que apenas podían mantener los ojos abiertos unos segundos.
La respuesta de los chicos fue negativa.
—Creo que lo exageraron—dijo Kirishima, uniéndose a la conversación. —Fue un incendio, ¿qué esperaban? No habría sido nada masculino dejarla por ahí tirada, si no había espacio en la ambulancia.
Iida se mantuvo sentado y circunspecto, encarando a Uraraka y Midoriya, quien era el más confundido.
—Sería una lástima si fuese mentira. ¡Parecía un chevalier blanc con ella en brazos! Si romantique!
El batiburrillo de francés de Aoyama no ayudó a esclarecer la situación.
— ¿De qué hablamos exactamente?
—Para ser tan fan de All Might, ¡no estás nada pendiente de las nuevas de última hora!—intervino Hagakure, sonando indignada.
—Esa mierda no son noticias, no es más que asquerosa prensa rosa para idiotas.
¡Incluso Kacchan lo sabe!
—Al parecer, anoche hubo un incendio en el bloque de apartamentos de la señorita Izumi. No hubo heridos graves al final, bueno, tampoco es que se hayan enfocado mucho en ese aspecto. All Might sacó a la gente que había dentro, y según he leído, no quiso separarse de Izumi ni un segundo. Les sacaron esta foto—relató Uraraka, tendiéndole su teléfono a Izuku.
Observó la imagen unos segundos antes de devolvérselo.
—No veo nada fuera de ordinario, sólo que en vez de ser un civil cualquiera es compañera suya. Supongo que por eso se volcó más en ella.
— ¡Ya os digo yo que hay una tórrida historia de amor detrás!—exclamó Hagakure, asintiendo enérgicamente -o eso suponían que hacía.
Izuku suspiró para sus adentros, sabiendo muy bien que All Might no tenía ningún romance. Se le había visto cercano en muchas ocasiones con modelos, fans o víctimas del momento, pero no lo hacía o propósito o era por perpetuar cierta imagen. Sí reconocería que veía cierta complicidad, sin embargo…
—Pues a mí me recuerda a un padre mirando a su bebé recién nacido.
Todos voltearon hacia Jirou, quien dejaba su mochila sobre la mesa con desgana. Kaminari se rió entre dientes, seguido de un bufido de Shouji y un carraspeo de Tokoyami.
— ¿Han terminado de chismear, o les conduzco al pasillo para que continúen?
La amenaza de Aizawa, su forma de darles los buenos días, llegó alta y clara. Siguió bajo el marco de la puerta, contemplándoles sinceramente hastiado, aguardando a que cumpliesen una orden no formulada. Como él no hacía el amago de entrar, ni decía nada, los que seguían en pie se dirigieron a sus sillas lentamente, inseguros.
Eraserhead dejó salir un suspiro que solo él oyó.
— ¿Hace falta que les recuerde que hoy teníamos práctica física?
—Mierda, se me había olvidado—susurró Kaminari, no tan bajo como él creyó.
Recibió una afilada mirada de reprimenda. Se hundió en su asiento pidiendo disculpas.
—Vaya a la sala de profesores y pida que le den uno. Recuerde devolverlo cuando acabemos. Los demás, id a cambiaros. Les espero en el patio.
Kaminari fue hasta allí arrastrando los pies. Llamó a la puerta hasta que una voz, que no reconoció, le invitó a entrar. El susto que se llevó al encontrarse el intimidante rostro de Ectoplasm dándole la bienvenida, tan rígido e intimidante como acostumbraba, fue digno de ver. Aunque Ectoplasm no dijo ni hizo nada, él continuó empequeñeciéndose bajo la sombra del profesor, sin conseguir articular palabra.
— ¿Y bien?
—Eh… yo… pues… Aizawa sensei me ha dicho que venga aquí por un uniforme de deporte. Me he dejado el mío en casa.
Ectoplasm asintió sin más, girándose hacia el fondo de la habitación en busca de alguien.
—Izumi, ¿te haces cargo tú de esto? Tengo clase que dar. La planta puede estar un rato sin ti.
¿Planta?
La psicóloga masculló varias quejas, reticente a abandonar el sitio. Al fin salió, efectivamente de detrás de un jade, casi tan alto como ella, acariciando las hojas como si fuesen preciados tesoros dignos de afecto. A Ectoplasm le habría gustado tener una ceja que alzar. En vez de eso, lanzó unas llaves, sin darle tiempo a Kaminari a ver cómo lo hacía –porque tenían una apuesta sobre si el héroe tenía brazos o si se le habían pegado a los costados-, ni a Akira de reaccionar.
Kaminari no sabía qué esperaba, pero definitivamente no era que las llaves impactaran de lleno contra la frente de la profesora. Ectoplasm pareció sorprenderse también, puede que no creyese como él que iba a pillarlas al vuelo y con facilidad, si bien imaginaba que al menos lo intentaría.
— ¡Oye, al menos podrías haberme avisado!—se quejó ella, llevándose una mano a la cabeza con una mueca. Se agachó para tomar el objeto caído, el flequillo rubio ocultando su vergüenza.
—Debe de haber algún uniforme de su talla en el último armario a la izquierda. Y con respecto a ti—se dirigió de nuevo al alumno, su voz en tono de advertencia —que no vuelva a suceder.
Ectoplasm partió, el sonido de las prótesis remarcando sus pasos.
El ambiente se tornó pesado una vez estuvieron solos, Akira yendo al fondo de la sala donde se encontraba la hilera de puertas y un par de estanterías. Kaminari le siguió, dubitativo, procurando no parecer un fisgón en territorio de profesores.
— ¿Cómo se encuentra, señorita Izumi?
Akira dejó de buscar la llave correcta, aún con la barbilla pegada al pecho e intentando desaparecer en la esquina que formaban la pared y los armarios. Al principio pensó que no le había oído o le molestó la pregunta, por el buen rato que pasó callada.
—Estoy bien, gracias por preocuparte Kaminari. El fuego no llegó a mi apartamento, respiré humo mientras dormía, pero All Might me sacó justo a tiempo. Fue toda una suerte que estuviese cerca.
—Sí, sí que lo fue…—coincidió él, clara sospecha y picardía matizándolo. Se llevó una mano a la nuca, incómodo.
Ella se detuvo, cabeza dentro del mueble, sujetando las prendas, captando lo que sugería el muchacho. Decidió ignorarle, más por temor a que Aizawa le acusase de "hacer perder el tiempo a sus alumnos". Le facilitó el pantalón y la chaqueta, ensanchando una sonrisa de por sí poco natural.
Mientras Kaminari lo cogía, durante una fracción de segundo vio cierto brillo inquietante en sus irises lilas.
Fue entonces cuando comprendió que Akira Izumi, si se pusiera a ello, quizás llegaría a dar más miedo que Ectoplasm.
—Íbamos a mandar refuerzos, creíamos que te habrías perdido—comentó Kirishima, dándole una golpe amistoso en el antebrazo.
—Un consejo: no os acerquéis ninguno a Izumi hoy. He visto la locura en sus ojos…
Antes de que nadie pudiese indagar en profundidad, Yaoyorozu les chistó, al mismo tiempo que Iida hacía señas para que se callasen. Estaban dispersos por el mismo patio donde hicieron las primeras pruebas de Quirks, Aizawa dejando varios objetos a su alrededor.
Detuvieron el cuchicheo, más interesados en lo que el retorcido tutor les tendría preparado. Una vez terminó de traer material, Aizawa se paró frente a ellos, cruzándose de brazos.
—El ejercicio de hoy es simple. Nombraré parejas, será un uno contra uno, sin Quirks.
El anuncio les desorientó por completo: hacía unos días les dijo que era ilógico no permitirles usarlos y ahora, ¿anunciaba eso?
—No sé si son conscientes de que puedo ver sus caras, y son bastante fáciles de leer. Deberían trabajarlo—espetó, frotándose un ojo somnoliento. —El objetivo de esto es analizar sus capacidades físicas en un enfrentamiento sin usar sus individualidades, además de aprender a usar objetos del propio entorno que puedan favorecerles. Como verán, he dejado varios alrededor, pueden desplazarse y tomarlos cuando vean oportuno.
— ¿Sensei?—Yaoyorozu alzó la mano, que bajó con avidez cuando Aizawa le cedió la palabra. — ¿Por qué no nos imparte All Might esta clase? ¿No formaría parte de Fundamentos del Héroe?
Él rezongó, con menos sutileza de la que cabría esperar de un profesor –aún estaban acostumbrándose a las excentricidades de Eraserhead- y separó el rostro del arma capturadora que hacía las veces de bufanda.
—Su especialidad es usar la fuerza bruta. Esto es estrategia, agilidad y velocidad. All Might carece de la formación para esto porque no necesita hacerlo.
—Tiene sentido—masculló Satou, sujetándose el mentón en una pose reflexiva.
Aizawa no pretendía ser hostil ni atacar por la espalda a All Might, por mucho que a su propio pupilo le costase reconocerlo él llevaba razón. De recurrir a elementos que le ayudasen en el combate, serían los propios escombros de su alrededor, si los había, o cosas mucho más grandes y pesadas que las presentadas por Eraserhead. Sencillamente, no era su estilo.
— ¿El cubo de basura es parte de lo que podemos usar?
El tutor asintió. Tras la breve ronda de preguntas, empezaron los emparejamientos.
—Aoyama y Kirishima; Bakugou y Arashi; Yaoyorozu y Midoriya…
¿Qué lógica se supone que es esa?
Les era inimaginable qué criterios habría seguido para tomar esas decisiones. A pesar de la disconformidad y estupefacción inicial, hubo quienes lo aceptaron con marcado entusiasmo. Sana esbozó una sonrisita autosuficiente, retando al rubio abiertamente, quien empezó a echar chispas. Izuku iba a morirse de la vergüenza, y a todos le pareció hilarante que Aoyama fuese a intentar siquiera enfrentarse a Kirishima. El pelirrojo le tendió la mano amistosamente, dándole un apretón que sus dedos recordarían un buen tiempo, y no en el buen modo.
—Las reglas son sencillas: cuarenta minutos, el que use su Quirk queda fuera. Si aguantáis la mitad del tiempo, puede que considere aprobaros. Creo que no hace falta que diga que nada de golpes bajos… ¿Qué hacéis ahí parados?—Aizawa bajó la vista hacia su móvil para después mostrárselo a ellos, su temida sonrisa maquiavélica apareciendo. —Ya habéis perdido un minuto y cuarenta segundos.
Midoriya escaneó su entorno, sopesando las posibilidades. Aoyama ya se había servido de la tapa metálica del cubo y un tubo fino, que blandía como espada y escudo contra Kirishima. La mayoría estaban ignorando qué usar y confiaron en su cuerpo como arma, Aizawa dándose cuenta también y negando imperceptiblemente.
Sin embargo, entre tanto observar qué hacían otros, obvió a su contrincante. Jadeó al sentir el impacto de una vara de madera, directo a su muslo. Fue más un toque de atención, Yaoyorozu pidiéndole que se centrase en la pelea de ellos dos, no la de los demás. La chica hizo girar la vara con una sola mano, caminando a su alrededor a la espera de una respuesta. Él alzó los puños, adoptando la posición de combate, pierna derecha adelantada, cuerpo ladeado y rodillas flexionadas.
—Lo siento, pero no puedo permitirme contenerme—se disculpó.
Ella estiró el cuello de lado a lado, frunciendo el ceño.
—Me molestaría que lo hicieses, Midoriya—contestó, imitando su postura, tomando la vara con ambas manos.
El primer golpe vino de él, un gancho de izquierda que Yaoyorozu esquivó con más facilidad de la que esperaba. Antes de poder atacar de nuevo, ella ya estaba haciéndole un barrido con las piernas que le tiró al suelo. Puso un pie sobre su pecho y dirigió el extremo final del arma al rostro sobresaltado del chico, reteniéndolo. Momo hizo una mueca de alivia y satisfacción, que duró poco.
Midoriya alzó una rodilla hacia la pierna relajada de ella, haciéndole desestabilizarse y aprovechando para dar un tirón del arma y dejarla clavada en la tierra, la fuerza del movimiento arrojándola junto a ella. Él ya estaba de nuevo en pie y corría hacia una gruesa cuerda, colgada de la pared. Momo gruñó. Sus manos sufrieron el aterrizaje, sacándole un gruñido tanto de dolor como frustración.
A unos metros de distancia, para asombro de Aizawa y quienes pudiesen permitirse la distracción, Aoyama tenía soltura a la hora de moverse, arrinconando a Kirishima con estocadas rápidas y firmes. Dedujo que podría tener experiencia en esgrima, por completar el aspecto caballeresco de su traje de héroe. El fuerte de Kirishima era la defensa, contando con su Quirk, mas sin él parecía desorientado, lanzando golpes a lo loco y dejando más de un flanco abierto para su oponente. Aoyama subió el ritmo después de encajar un puñetazo en plena mandíbula, soltando varias frases en francés –si conociesen el idioma, sabrían que el chico usualmente refinado estaba maldiciendo.
Alzó de nuevo la tapa metálica, juntando las cejas y poniendo una expresión supuestamente determinada pero que a Mina, que peleaba contra Tokoyami, le pareció graciosísima. Aizawa ya había eliminado a Mineta, quien arrojó las bolas de su cabeza desesperadamente contra Iida una vez le falló el rastrillo, y al poco tuvo que echarla a ella por usar su ácido para esquivar una patada.
Habían pasado quince minutos y muchos estaban desesperados. Creían que sin sus Quirks, poco podían hacer; aunque la condición física del alumnado en general era bastante buena, estaban mal acostumbrados, acudiendo a sus individualidades siempre que podían incluso no necesitándolo. Peleaban a través de ellas.
Y entre todos ellos, estaba Sana. No solo iba ganando y con ventaja a Bakugou, movido por la agresividad y el único pensamiento de pasar por encima de ella, sino que resultó ser la que mejor se desenvolvía sin su Quirk, teniendo una técnica determinada y refinada. Aun usando más el brazo derecho que el izquierdo, se avecinaba una catástrofe con la rabia que iba acumulándose en Katsuki, su rostro el mayor delator.
El sonido de un choque le distrajo de ellos dos. Era la mano de Kirishima y su piel endurecida aboyando el "escudo" de Aoyama, el baile nervioso de sus ojos entre el objeto, su rival y su mano revelando que no había sido a propósito. Aizawa hizo un gesto con la cabeza para indicarle que se apartase y fuese a sentarse con los otros que habían acabado.
—Llevamos veintiocho minutos—exclamó, dedicándole una breve mirada al pelirrojo que por poco se perdió de lo sutil que fue.
Más aliviado, sabiendo que de un modo u otro Eraserhead intentó darle esperanza de un mísero cinco, estrechó de nuevo la mano de Aoyama.
—Enhorabuena. Ha sido genial ver este lado tuyo, espero una revancha.
—Merci. El placer es mío—se despidieron con una reverencia, Kirishima saliendo de la zona en uso hacia Mina, que le recibió con los pulgares alzados y una sonrisa radiante.
Desde allí se veía a Momo usando, en palabras de Mina, "el palito ese" para estrangular a Midoriya. Lo presionaba contra su cuello, sudando por el esfuerzo, y hasta Aizawa los vio con una ceja alzada. Más por Midoriya, colorado hasta las orejas, que no opuso apenas resistencia.
Si reacciona así siempre que tiene a una mujer cerca, no irá muy lejos, pensó.
Regresó su atención a Arashi en el momento exacto donde retrocedía, la palma de Bakugou a escasos centímetros de ella.
Aizawa no necesitó más para desactivar el Quirk del chico, su pelo flotando y sus ojos dejando tras de sí una estela roja. El arma capturadora se extendió hasta atrapar la muñeca de Bakugou, dando un tirón para apartarle de ella. Sana pareció decepcionada con no poder contraatacarle, aunque agradeció el evitarse la explosión en pleno rostro.
—Fuera. Ya.
Siguió la orden a regañadientes, apretando la mandíbula y echando un vistazo sobre su hombro, enfureciéndose más conforme se alejaba del festejo victorioso de Arashi. Los que se quedaron sin pareja se reacomodaron para seguir practicando hasta que se acabase el tiempo.
Midoriya aguantó hasta el final. Momo dio guerra cada segundo, demostrando que manejaba bien cualquier tipo de objeto gracias a que su Quirk se basaba en usarlos –eso apuntaría más tarde en su libreta número trece, que Aoyama era más que show también.
Mis compañeros son todavía mejores de lo que esperaba, ¡no dejan de sorprenderme!
Present Mic se arrimó a Aizawa, la cara descansando en su hombro, curioseando la grabación de la clase que tuvo esa mañana. De ser cualquier otro le habría apartado, Aizawa era reacio al contacto físico en general, pero ya estaban acostumbrados a invadir uno el espacio personal del otro sin demasiados reparos. El moreno tomaba apuntes con la derecha y sujetaba la Tablet con la izquierda, desplazando la vista del papel a la pantalla con un interés y eficiencia que su viejo amigo llevaba sin presenciar años.
—Te veo realmente volcado con este curso, Shouta.
El aludido no cesó en su tarea, solo frunció el ceño, juntando las cejas y escondiéndose detrás de la bufanda.
— ¿A dónde pretendes llegar?—replicó en una fingida indiferencia.
Después de tantos años, Hizashi tenía la ventaja de distinguir los matices en sus pequeños gestos y lo que se ocultaba bajo las capas de frialdad.
—Me alegra que por fin no expulses a una clase entera. Eres muy exigente, si estos chicos se quedan, es porque tienen bastante potencial y crees en ellos.
—Exageras, yo no he dicho que—
Aizawa fue interrumpido por una voz femenina proveniente del pasillo, que tuvo el disgusto de identificar como la de Izumi.
—No tuve tiempo de decírtelo. Por favor, deja de hacer un mundo de esta tontería. Sí me lo parece—Mic echó hacia atrás su silla con ruedas, desplazándose hasta la puerta e ignorando las peticiones de Eraser de que no se metiese las narices en asuntos ajenos. Se inclinó en el respaldo para poder verla apoyada contra la pared, masajeándose las sienes. — ¿En serio me estás diciendo que de todo, eso es lo que te molesta? Eres- eres…
Debía estar usando un auricular bluetooth, ya que no tenía ningún móvil a la vista. "Está con una llamada, se ha puesto roja. ¿Su pareja?".
Que usase el lenguaje de signos para hacer un reporte sacó un profundo suspiro de Aizawa. "Me da igual, vuelve aquí", gesticuló de vuelta. Mic intentó echarse un poco más hacia atrás provocando un sonoro crujido. Se levantó de un salto alzando las manos en el aire, por si el asiento decidía jugarle una mala pasada. Akira se asomó un instante a la sala ante el ruido repentino, alzando una ceja.
—Nada, las sillas que de vez en cuando cobran vida. ¿Qué si estoy de broma? ¿Tú que crees?—Akira continuó su charla, alzando una ceja hacia Present Mic. Él juntó las manos, disculpándose en silencio por interrumpir su conversación.
Volvió a su escritorio intentando no hacer ruido. Aizawa le ignoró por completo, a modo de penitencia, concluyendo que si quería que volviese a dirigirle la palabra sería mejor centrarse en su trabajo. Sabía que era indecente tratar de indagar en su vida privada, pero tras ver lo amistosa que se mostraba con completos desconocidos, la extraña relación que tenía con All Might y la reacción que tuvo ante el desaire de Aizawa… Iba captando pequeñas cosas que solo aumentaban su curiosidad.
Unos cinco minutos después, Akira regresó al interior, desplomándose en su silla. Pasó un rato hasta que uno de ellos habló, cuando Midnight y Cementoss hubiesen regresado de sus clases.
—Oye Mic, ¿por qué hay tantas llaves? ¿Son de las aulas?—Akira jugó con las copias, contando en voz baja.
Mic tamborileó los dedos sobre su teclado, observándola de reojo. Tenía la mejilla apoyada en la mesa, la vista claramente desenfocada.
—Pertenecen a armarios del colegio.
— ¿De todos? Dios, ¿por qué? Si son cosas de acceso diario… ¿Es que han robado folios o grapadoras?
Él soltó una carcajada inesperada, quitándose las gafas naranjas para limpiarlas. Sacó un paño de sus pantalones de cuero negro ajustado, logrando que Akira se espabilase. La psicóloga le examinó, ya enderezada. Sus ojos eran verdes, de dos tonos, más claro en los bordes y oscureciéndose en torno a la pupila.
—Se les daba un uso inapropiado, a veces—fue la escueta respuesta de Mic.
Akira enarcó una ceja, sin saber de qué hablaba. A él le conmovió su aparente inocencia. Hizo un gesto con el dedo para indicarle que se acercase.
—Esto está lleno de adolescentes con las hormonas en plena ebullición, ¿qué crees que pueden hacer ahí dentro? Tú mejor que nadie deberías saberlo—le susurró.
Sabía que su Quirk le permitía alcanzar tonos muy altos y muy bajos; lo que el mundo acostumbraba a escucharle eran sus gritos. Acababa de conocer la forma más suave y rasposa de su voz. Por el calor agolpándose en sus mejillas, él debía de saberlo.
— ¿Después soy yo la pervertida, Hizashi? ¡Que corra el aire!—Midnight apareció tras ellos, separando sus sillas y actuando de barrera. —Izumi, sé que te sientes mal por atraer los focos hacia All Might, crear un nuevo rumor sobre que tiene pareja, salir en portadas por chismorreo…
—Lo he pillado, Midnight—refunfuñó Akira, pellizcándose el puente de la nariz.
—Pero, como iba a decir, ¡no puedes ir escondiéndote por las esquinas y andar como alma en pena! Mucho menos querer consuelo de él, no vale para eso, para nada en general—señaló con una larga y roja uña a Mic.
— ¡Oye, ¿a qué viene eso?!—protestó el aludido.
Consiguieron sacar a Akira el primer atisbo de sonrisa sincera en el día.
—Seguís siendo tan escandalosos e infantiles como siempre—los tres se callaron para fijarse en Aizawa, al otro extremo de la mesa. —Tienes suerte de que nadie te conozca, Izumi. Y que no les importe saber quién eres. Porque les entretiene más especular e inventarse sus propias historias que averiguar la aburrida realidad.
Akira resopló, frunciendo el ceño. Esa vez le tocó a Mic regañarle sin decir nada, haciendo un aspaviento para que cortase. Aizawa seguía escribiendo como si lo que acababa de decir fuera lo más inocente del mundo. Hizo que Akira cambiase de distendida a hostil de un momento a otro.
— ¿A ti qué te demonios te pasa?
Cementoss levantó la vista de la impresora, atraído por el repentino escándalo. Nemuri dio un paso atrás, una extraña sensación invadiéndola. Mic parecía haber sentido lo mismo, aferrándose a los reposabrazos abrumado.
—Tú eres la psicóloga, Asylum. Dímelo—el reto solo empeoró su enfado, todavía más que cerrase los ojos dispuesto a echarse una siesta allí mismo. —O quizás, en vez de seguir comportándote como una cría, podrías pararte a pensar qué te pasa a ti.
—Shouta, no sigas. Esto es… impropio de ti—Hizashi se encaró a su amigo desde hacía tanto, distante y en ocasiones cruel por su sinceridad lógica, nunca tan rudo sin un muy buen motivo.
Akira se había erguido con brusquedad, respirando apuradamente.
Entonces las piezas encajaron.
Leyó la ficha de Akira Izumi cuando fue admitida, deteniéndose en su Quirk, intrigado por las habilidades que le confería y sus aplicaciones. Con esa información, deducirlo fue fácil.
—Asylum, te recomiendo que vayas a Recovery Girl, estás perdiendo el control. Sé que todo está pasando muy rápido y uno quiere desahogarse, pero no así.
El mandato vino con una seriedad que pocas veces salía del héroe vocal. Así supo que fuera lo que fuese, era urgente.
—Estoy perfectamente, no necesito que nadie me—
Midnight rompió una diminuta parte de la fina tela de su traje, dejando que Akira respirase directamente el somnífero natural. Cayó rendida entre sus brazos, que la soportaron sin ningún problema. El malestar en la habitación se desvaneció, corroborando la teoría de Hizashi.
—Creo que estaba canalizando su Quirk inconscientemente hacia ti, Shouta. Desconozco los detalles de cómo funciona pero ha hecho que seas más agresivo al ponerse ella así también, ya que has empezado con ese comentario… Deben de habérsele acumulado los sentimientos y ha sido su forma de dejarlo salir. Tú tienes parte de culpa por provocarla, nosotros también por ponerle más presión aun.
Cementoss se ofreció a llevarla a la enfermería junto a Nemuri, agradecida de no tener que arrastrarla hasta allí.
Shouta lucía desorientado y aún más exhausto.
—Como sea… Haceos cargo de ella. Dejadme acabar de una vez—declaró Aizawa, dándose media vuelta.
Solo Hizashi lo captó, mas había una muy leve preocupación, molestia en igual porcentaje, escondida en su tono cortante.
¿Puede que todo esto haya servido para que los dos bajen la espada y el escudo?
Este capítulo me ha matado. Si en general es raro es porque yo ya no sabía qué hacer con mi vida xDD
Con la pequeña parte de acción, a parte de practicar un poco, quería resaltar ciertos personajes. Momo, mi chica favorita de MHA, siendo badass porque sin Quirks y un par de objetos podría patearle el culo a muchos; Aoyama, ese gran olvidado que merece un montón de amor, tengo el headcanon de que desde pequeño le gusta el tema caballeresco y tal, así que sabe pelear estilo medieval xD Kirishima es de los personajes que más evolucionan en cuanto a pelea en el canon, no diré mucho por spoilers del manga, quise reflejar esa primera etapa más insegura antes de ir con todo con su endurecimiento.
También creo que en algun momento, Mic dejó sordos a sus padres, ya fuese de bebé o niño al no poder controlar su Quirk. Por eso sabe lenguaje de signos, y le enseñó a Aizawa durante sus años mozos.
Eso es todo por hoy. Solo añadir que la semana que viene habrá dos caps, quiero cerrar ya este primer arc de introducción y pasar al sufri-digo USJ .
Gracias por leer y seguir la historia. Si no dejas review, Mineta irá a tu casa y te mirará mientras duermes, yo solo retransmito sus palabras :D
