Disclaimer: Boku No Hero Academia/My Hero Academia y sus personajes pertenecen a Horikoshi Kohei, el uso de ellos es sin ánimo de lucro y con fines de entretenimiento. Lo único que me pertenece son mis OCs y la idea para la trama de este fic.


Capítulo 5

Planes disparatados


Transcurrieron dos días desde que se pasara una tarde durmiendo en una camilla junto a Recovery Girl, quien confirmó que tenía los niveles de serotonina bastante bajos, el desencadenante de su arranque de ira. Arrastraba consigo fluctuaciones de humor, el insomnio y tristeza. Podría restaurarlos por si misma con algo de tiempo; por desgracia no tenía. Realmente detestaba tener que depender de medicación para estabilizarse, el subidón le ayudaba pero su Quirk hacía más intenso todo lo que acarreaba.

Así que sentada en la alfombra, rodeada de comida rápida y dulces para calmar su voraz apetito e intentando sobrellevar el sueño, revisaba varios trabajos del primer año de estudios generales sobre el mantenimiento no solo de la salud física, sino la mental también. Sacó sus "bolígrafos especiales" de poner suspensos y sobresalientes, siendo el primero de color rojo oscuro y el otro dorado. Leyó algunas barbaridades, como que uno tenía depresión o ansiedad porque quería o que la positividad era la respuesta a todo. Dibujó tres caritas felices junto al diez de Shinsou Hitoshi, orgullosa de encontrar sentido común entre tanto disparate.

El zumbido del teléfono sobre la mesita de café comenzó a ponerle nerviosa. Se excusaba con estar concentrada en su trabajo, cuando la verdad era que tenía miedo: de las represalias, de haber ahondado la enemistad con Aizawa, de sus compañeros alejándose de ella por su inestabilidad.

No te hagas esto de nuevo. Quita ladrillos en vez de añadirlos o acabarás rodeada por un muro impenetrable.

Suspirando, separó la espalda del sofá y cogió el móvil, desbloqueándolo sin comprobar siquiera quién llamaba.

— ¡Akira, a buena hora contestas! Vas a volver loca a Meiko, dice que estás ignorándola. Está muy preocupada por ti.

Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos.

—Vaya, yo pensando que sería alguien importante. Buenas noches a ti también, Hayato. Por favor, relájate, tu voz de regañina es un poco chillona y hace peligrar la integridad de mi aparato auditivo.

Hayato repitió sus palabras en tono burlón. Si se esforzaba un poco, podía ver esa expresión tan graciosa que ponía cuando la imitaba.

—Eres muy repelente cuando te lo propones. Deja de hacer el tonto y ten algo de consideración con tu tía, ¡anda que ocultarle lo de la academia! ¡Encima vas y sales en los periódicos con All Might!

—Como le dije el otro día, a ella lo que le molesta es que conozca al hombre de sus sueños. Reconozco que estuvo mal por mi parte mantener lo del nuevo trabajo en secreto, aunque no lo hice intencionadamente. Se me pasó, sin más. Y si os habéis molestado en leer un poquito, All Might asistió a todos los afectados.

—Akira, ya sabes que te apoyaré y respetaré hagas lo que hagas, no te estoy juzgando ni mucho menos. Solo quiero decir que él es un hombre muy mediático e importante, es el Símbolo de la Paz al fin y al cabo, tiene muchos enemigos y a cada cual más peligroso…—la advertencia de Hayato era lógica, su preocupación comprensible.

Había tenido que salir de su zona de confort aceptando el trabajo en Yuuei; por muy feliz que le hiciese, llevaba años apostada en una oficina o en la consulta con pacientes, dependiendo de Hayato Daigo y su pequeño círculo para todo. Supo desde el primer día, cuando él aún era policía y ella no era más que una compañera de héroe, que ambos iban a llevarse bien. Cuando él decidió seguir ayudando a la gente, como héroe en vez de oficial y fundó la agencia, Akira fue a la primera que contrató.

—Gracias por todo lo que has hecho por mí, Hayato, y por lo que sigues haciendo. Lo siento si os estoy dando de lado, es lo último que—

—Tienes tu propia vida, Akira. Vívela. Eso sí, mándale un mensaje de vez en cuando a Meiko, o me acabará desplumando.

Soltó una carcajada, llevándose una mano al estómago. Apareció una pequeña gota de sudor en la frente de Hayato al imaginarse de verdad con sus preciosas alas de halcón completamente desnudas.


All Might sintió que el peso sobre sus hombros se aliviaba al dar por zanjado el asunto. Fue complicado y tuvo que tirar de sus contactos, pero consiguió que dejasen de elucubrar en los medios sobre aquella noche. "Ahora mismo mi afecto y atención va para los jóvenes alumnos de Yuuei, sin olvidar el amor a la justicia". Había reído al acabar la frase, tan escandaloso y jovial como acostumbraba, con una bien oculta quemazón en el pecho que relacionó a su enfermedad. No hay mayor ciego que aquel que no quiere ver.

Su corazón gritaba por todo los sentimientos, buenos y malos, superfluos y profundos, viejos y nuevos, enterrados en mentiras y una falsa sonrisa para seguir engañándose.

Contemplándose más tarde en el espejo, un triste océano azul reflejado, pronunciaría en voz alta la frase lapidaria.

— ¿Quién te iba a querer así, Toshinori?


Akira creía tener ideas realmente brillantes de vez en cuando. Haciendo inciso en "creía". Por muchas veces que resultaran no ser tan buenas, aquello no le desanimaba en lo más mínimo, tan solo propiciaba que se le ocurriesen más. La de ese día tuvo resultados inesperados.

Aunque soleado, hacía más frío del que esperaba en un día normal de primavera. Los alumnos de la Clase 1-A parecían decaídos últimamente, tras un examen cuanto menos sorpresa de Aizawa, que prácticamente nadie aprobó, a excepción de Momo Yaoyorozu e Iida Tenya, como era de esperar. El miedo se esparció con rapidez entre los compañeros, sabiendo a la perfección que Aizawa era capaz de expulsarlos de un momento a otro.

Le vino a la mente la cosa más sencilla y tonta del mundo, pensando que podría hacerles reír o sacarles una sonrisa. El escaso tiempo que descansó reforzaron sus ganas de continuar sus lecciones y enmendar los primeros errores.

Cuando entró a la sala de profesores, diez minutos antes de su clase de los viernes, Midnight le preguntó si se encontraba mejor, manteniendo una breve y cordial charla. Nada de incomodidad, por ahora. Cumplimentó su vestido, uno sencillo negro de media manga con solapas parecidas a las de una camisa en el cuello. Snipe le saludó de pasada, inclinando el ala de su sombrero.

Prácticamente corrió hasta el aula, con una pequeña sonrisa de anticipación.

—Estamos muy jodidos.

— ¡Mineta, ese lenguaje!

—Razón no le falta—asintió Kaminari.

—Vamos, chicos, no es el fin del mundo—Yaoyorozu intentó calmarlos, sin éxito.

— ¡Lo dice la que ha sacado un diez!

— ¡Buenos días!—dijo Akira, entrando a la clase e interrumpiendo la conversación, antes de darles la oportunidad de continuar las lamentaciones.

Los pequeños grupos se disgregaron y regresaron a sus asientos, Bakugou bajó los pies de la mesa a regañadientes y quienes ya estaban en su sitio trataron de no hundirse en las sillas. Akira dejó sus cosas sobre la mesa, incluida una caja que observaron con sospecha, y se giró hacia la pizarra.

Jirou estrechó los ojos, como si no terminase de creer lo que veía. Asui ladeó la cabeza, seguida de Mina que dio un pequeño saltito. El ceño fruncido de Todoroki se relajó, gesto que solo Momo llegó a notar.

— ¡Qué cucos!—inquirió Ashido, ganándose una mirada confusa del resto de la clase.

—Los gatos de las medias—aclaró Yaoyorozu, como si fuese lo más evidente del mundo.

De repente, todos los ojos estaban en las piernas de Akira. Sana alzó la vista al techo, indiferente. Uraraka comentó también lo adorables que eran, seguido de un "¡fabuloso" de Aoyama. Ella rió entre dientes, encarando de nuevo a sus alumnos.

—Me alegro de que os gusten. Aunque la clase de hoy no va sobre mi vestimenta, me temo—dijo, juntando sus manos en una palmada y haciéndose a un lado para que pudiesen ver bien la pizarra.

— ¿Día recreativo?—inquirió Kaminari, por encima del murmullo general.

— ¡En efecto! Viendo el estrés que habéis tenido últimamente, creo que os vendría bien un rato tranquilo y divertido, sin presiones—Akira comenzó a sacar cosas de la caja que había traído consigo, como cintas con tarjetas en blanco, un juego de mesa y algunas cartas. —Haced un círculo en el centro de la clase mientras organizo las tarjetas, ¡primero jugaremos a las charadas!

Si Aizawa le viese en aquel momento, probablemente le tiraría los juegos por la ventana y ella iría detrás. Muchos se quedaron con cara de no terminar de creérselo, y otros sí parecían entusiasmados por la idea de hacer algo fuera de lo normal y por lo que no fuesen a ponerles nota. Como esperaba, Kirishima tardó un segundo en saltar de la silla clamando lo masculino que era enfrentarse en algunos juegos. Bakugou no dejó de soltar improperios ni un instante, y por poco le tira una silla a Midoriya al chocarse sin querer. Sana movió su asiento como si pesara toneladas.

Es mejor que sus clases usuales, supongo.

—En las tarjetas he puesto nombres de héroes. Cada uno cogerá una, sin verla obviamente, y podrá hacer preguntas de sí o no para adivinar. Si la respuesta es no, el turno pasará al siguiente. Pondremos así a prueba de paso cuánto sabéis del tema. Bien, ¡empecemos!


— ¿Está buena?

—Mineta, te lo he advertido, ¡nada de esas preguntas o te descalifico!—Akira se pellizcó el puente de la nariz, sabiendo que con él todo iba a ser así.

— ¿Eso es que no?

—Tío, es una señora de sesenta años, ¿tú que crees?

Mineta se rindió, alegando que él solo conocía heroínas jóvenes y atractivas como Mount Lady.

¿Cómo demonios ha llegado hasta aquí?


—Su Quirk es llama-tivo—la pista de Uraraka arrancó carcajadas de la mayoría, y un intenso rojo en las mejillas de Izuku por la encantadora forma en que soltó el chiste.

—Si lleva más de una década activo, estudió aquí, es hombre, su Quirk es llamativo...

—Nerd de mierda, deja de murmurar de una jodida vez, es molesto.

—Bakugou, un insulto más y haré que friegues los baños; Midoriya, si lo sabes dilo.

— ¿Es Endeavor?

— ¡Sí! Muy bien, eres el primero en resolver su tarjeta, tienes un punto.

Shoto Todoroki seguía con la mirada perdida en algún punto más allá de la ventana.


— ¡Le toca, señorita Izumi!

Akira se pasó una mano por el cuello y miró el suelo, pensativa.

—Podría ser familiar de una cacatúa.

Enarcó una ceja hacia Kaminari, quien se limitó a encogerse de hombros.

— ¿Es-es Present Mic?

Hubo un breve silencio, algo pesado, donde hubo quienes reprimeron su risa.

—Ya sabéis, lo que pasa aquí... se queda aquí, niños. No queremos meternos en problemas, ¿cierto?—indicó Akira, dedicándoles un guiño de complicidad y llevándose un dedo a los labios en señal de silencio.


Cementoss se asomó al cabo de media hora. Nadie se enteró: siendo un hombre circunspecto y serio, fue ver a Iida gesticulando como si estuviese dirigiendo el tráfico, el mobiliario disperso y a Satou comiéndose un pastelillo arrinconado en una esquina mientras el resto jugaba a un piedra, papel o tijeras tirando a agresivo, que decidió retroceder en silencio y hacer como que no acababa de suceder nada.


—Espero que os hayáis divertido. Lo que quería deciros con lo de hoy, chicos, es que sí, vuestros estudios son muy importantes pero también lo es dedicar algo de tiempo a despejar la mente, y afrontar así con mejor perspectiva las responsabilidades. Vuestra vida no se reduce a aprobar o suspender. Aun sois jóvenes y tenéis mucho camino por delante, si no sabéis gestionar lo que os sucede, si sentís que no podéis con todo, parad un momento, respirad, y pedid ayuda si lo necesitáis. Muchas veces, son las personas que nos brindan su apoyo las que hacen posible que lleguemos a nuestro destino.

Akira exhaló profundamente, mirándoles con un cariño infinito. Les conocía desde hace tan poco, y aun así, ya tenían un lugar muy especial en su corazón. Sus ojos lila se detuvieron por un instante en los verdes de Izuku Midoriya, que brillaban de un modo distinto al de los demás. Sana se reclinó en su asiento, mirando bajo la mesa su mano marfil, el resto oculto por el uniforme.

El brazo de Iida, alzándose a una velocidad y con una rigidez propia de él, la hizo salir de su ensimismamiento momentáneo.

— ¿Sí, delegado?

—Señorita Izumi, como representante de la clase, me gustaría pedirle que hablase con el profesor Aizawa sobre el examen. Todos han estado alterados por el posible castigo, así que—

—Comprendo, tendré una charla con él—contestó, sonriendo levemente.

Antes de que pudiese decir nada más, la campana sonó indicando el final de la jornada. Salió la última y cerró la clase con llave, sintiéndose mucho más ligera y animada ahora que ellos también lo estaban.

Pensó en lo estúpido que le había parecido al principio usar las medias con gatos para hacerles reír o llamar su atención, y al final, aunque fue breve, consiguió aliviar la tensión y hacer que mirasen para otro lado antes de meterse en materia.


La sala de profesores estaba prácticamente vacía, habiendo regresado la mayoría de ellos también a casa. Tuvo la suerte de encontrar a Aizawa aun en su escritorio, organizando perezosamente algunos papeles. Meditó sobre las palabras a escoger, paralizada frente a él, mordiéndose el labio inferior.

Tras unos segundos, dio el primer paso, aun dubitativo.

— ¿Necesitas algo de ayuda?—preguntó, detrás de él.

Aizawa respondió con un leve gruñido, sin despegar la mirada de su trabajo. Preferiría estar metido en su saco desde hace un buen rato, pero los exámenes pendientes de corregir no se lo permitieron. Akira puso los ojos en blanco y soltó su maletín sobre el sitio contiguo al de Aizawa. Se dejó caer en la silla, meciéndose suavemente de lado a lado.

—Has vuelto rápido—protestó él, claramente irritado por el ruido y la compañía indeseada.

—Quería… hablar contigo, sobre un par de cosas.

Aizawa se giró por fin, con cierta reticencia. Pensó que su cansancio le estaba haciendo alguna jugarreta, porque le parecía haber visto un par de orejas animales en los muslos de la psicóloga.

—Primero, quería pedirte disculpas por lo que te hice el otro día. Tenías razón, aun estando bajo efecto de mi Quirk, hablaste con sinceridad, por mucho que me cueste admitirlo—declaró, retorciendo las manos y frotándose dos gruesas pulseras metálicas, firmemente agarradas a sus muñecas, donde tenía clavados los ojos. —Segundo: tus alumnos están realmente asustados con que les expulses. Después de todo, te deshiciste de 154 con anterioridad... Y ya les hiciste pasar un mal rato el primer día. No estoy en contra de que les hagas algún examen sin fijar fecha previa, cada uno tiene su método de enseñar, pero llevando tan poco tiempo...

Sí, definitivamente. No era cosa suya. Las medias, negras y por encima de la rodilla, acababan en dos adorables felinos.

—Personalmente, creo que podrías usarlo para enseñarles que estudiar y trabajar día a día es importante. ¿Sería posible que no les contases esta nota? He hablado con ellos y están muy afectados, se merecen una segunda oportunidad—propuso, alzando el rostro para comprobar que parte de él no parecía estar con ella en ese instante. — Eraser, ¿me has escuchado o te estás quedando dormido?

Aizawa tardó un poco en procesar una respuesta. Le dio la espalda de repente, recogiendo todos los papeles de su mesa y metiéndolos apresuradamente en su mochila negra.

—Era una simple prueba, no iba a calificarlos. Quería ver cómo respondían y quiénes estudiaban desde el principio. Así que los mocosos pueden relajarse. Tú también. Y sobre lo otro… eres humana, como el resto, y también puedes perder el control. Sin embargo una cosa es afectar al rendimiento y otro a las relaciones personales. Tu prioridad no es llevarte bien conmigo, que no te quite el sueño.

—Oh. Comprendo, gracias de todas formas por… dedicarme tu tiempo.

¿Puede que no sea tan malo como pensaba?

Aizawa se marchó, sin haber escuchado la última parte o ignorándola, despidiéndose con un vago movimiento de mano, hundiendo la nariz en su bufanda hasta que sus ojos cansados quedaron enmarcados por ella y la mata de pelo negro.

Mic entró justo cuando en ese momento, girándose desconcertado ante lo que le pareció un rubor fantasma en la cara de Aizawa. Estuvo a punto de intentar sonsacarle información a Akira, pero le bastó una ojeada rápida para entenderlo. Las comisuras de sus labios se elevaron con un toque misterioso, como si disfrutara de una broma privada a la que ella no tenía acceso.

— ¿Cómo estás? Mejor, espero. No quise agobiarte con llamadas o mensajes.

—Sí, bastante por suerte. Lo detectaste enseguida, si no llega a ser por tu intervención y la de Midnight, podría haber vuelto a casa y seguir empeorando.

Él se sentó en el filo del escritorio, el cuero de sus pantalones haciendo un ruidito que le resultó gracioso.

—Se me ha ocurrido una forma de darnos las gracias-no hace falta pero nunca sobra, ¿cierto?—murmuró, inclinándose para acercarse más a la altura de Akira.

Ella le miró con escepticismo, sabiendo que después de eso podría venir algún tipo de oferta sexual o favor sucio.

—Oh, vamos, no me pongas esa cara, ¡no me porto tan mal!—indicó, haciéndose el ofendido aun cuando su rostro estaba repleto de picardía. —Los fines de semana solemos salir, Eraser, Midnight y yo. Pensé en hacer una pequeña fiesta, algo privado, para ti y All Might en honor a vuestra recién estrenada carrera como profesores. He hablado con los demás y a excepción de Ectoplasm, están ocupados. Aunque si no fuese porque habrá karaoke también se escaquearía, probablemente.

Joder, qué malpensada soy.

Akira parpadeó, tomándose su tiempo para aceptar que por una vez, le estaban invitando a pasar una noche entre colegas y que querían dedicárselo en parte a ella. Dio un salto, asustando a Mic por lo repentino del movimiento. Tenía una lagrimilla solitaria quemándole el párpado inferior. Tomó las manos del rubio entre las suyas, agitándolas con gran entusiasmo.

—Eh… ¿todo bien? Si no quieres venir, solo dilo, no te sientas presionada.

La psicóloga agitó la cabeza, con expresión de puro éxtasis.

—Me hace tan feliz no ser la única a la que se le ocurren planes disparatados.

Mic juntó las cejas, sin entender a qué se refería. Tendría que descubrirlo la noche del sábado.


Lo primero, este cap medio lo escribí hace meses, fue una idea suelta que me vino y me pareció graciosa así que lo escribí, era más bien un drabble corto, toda la parte de la clase y hasta que Aizawa se va. Aunque parezca tonto, esas medias tienen una historia detrás xD Ese angst bien rikolino del principio con Toshi también tiene repercusión en el siguiente cap y en la historia en general, no lo metí así porque así :D

El capítulo 6 lleva siendo planeado desde hace eones y tanto yo como Mischievous Whisper lo esperábamos con ansias. Es un desmadre. Así, sin más, ya veréis el sábado xD Originalmente iba a subirlo el viernes porque es el cumple de Akira, pero no me va a dar tiempo, prefiero retrasarlo un día y celebrar un poco tarde.

Gracias por los reviews y por seguir la historia, cuando empecé no creería que nadie fuese a leerla pero aquí estáis, avanzando conmigo :D

¡Un abrazo!