Disclaimer: Boku No Hero Academia/My Hero Academia y sus personajes pertenecen a Horikoshi Kohei, el uso de ellos es sin ánimo de lucro y con fines de entretenimiento. Lo único que me pertenece son mis OCs y la idea para la trama de este fic.
Capítulo 12
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Tic-tac, tic-tac, tic…
¿El reloj ha sido siempre tan ruidoso?
…tac.
Por mucho que reverberasen los ecos de las manecillas, el paso del tiempo siempre le parecía irreal, fuera de lugar; los segundos podían convertirse en horas y las horas en un parpadeo. Allí tumbada en el diván, se aventuraría a decir que sufría una experiencia extracorpórea; abandonaba la carcasa insensible y desde los ojos de su psicóloga, Akira se veía a sí misma, manos entrelazadas en su abdomen y la vista clavada en la pintura beige del techo.
—Izumi.
El vaivén de los puntos de luz en su campo de visión terminó por obligarla a cerrar los ojos, regresando a sí misma.
—Akira. Sabes que no tienes por qué responder si no te sientes cómoda, pero házmelo saber al menos—le pidió, recolocando las anticuadas gafas que se le escurrían por el puente de la nariz.
Hikaru Miro, su psicóloga desde hacía casi doce años, fue la encargada de su terapia desde que se acomodó en Japón. Akira fue de sus primeras pacientes tras acabar la carrera, y con el tiempo, acabó influyendo en la decisión de la joven de cuidar la salud mental además de ser heroína. Fuera de la terapia, a Akira le gustaba considerarla una vieja amiga, un modelo a seguir además de una de las personas que le ayudaban a encauzar correctamente su camino cuando se perdía.
—Es solo que… Me parece surreal. Lo hice. No dañé a gente que no quisiera quitar de mi camino en ese momento—respondió Akira al cabo de unos segundos, alzando su antebrazo para dejarlo descansar sobre su frente.
El costado ya no era un problema y había recuperado cierta libertad de movimiento, aunque seguía teniendo su pierna atrapada en escayola, podría moverse con un bastón o muletas.
—El instinto de supervivencia es una fuerza poderosa, y puede llevarnos a realizar acciones que en circunstancias normales no haríamos. Tu cerebro priorizó los mecanismos de defensa antes que los de huida, curiosamente, porque para ti era más importante proteger a tu compañero y a los alumnos presentes que la auto preservación. Así que no te dio oportunidad de pensártelo ni de hacerte recordar cosas que lo obstaculizarían—explicó Miro, colocando parte de su cabello, negro y corto, tras su oreja. Le dedicó una sonrisa alentadora a Akira.
Ella gruñó de vuelta, evocando las dos sombras alargadas que vio por unos segundos antes de entrar en acción.
—¿Has considerado…?
La pregunta de Miro quedó en el aire, sin llegar a terminar de ser formulada. Sin embargo, Akira sabía perfectamente cómo seguía.
—Sí—murmuró. —Pero viendo de lo poco que me sirvió…
—Lo importante es que te fue útil. No dejes que tus sentimientos te cieguen, Izumi: si pudiste noquearles sin tener idea de qué hacías ni de cómo saldría, confiando tan solo en que os ayudaría a salir de la situación, imagínate si entrenaras y aprendieses más sobre él.
Akira separó los labios, escapándosele el hálito lentamente. Miro se inclinó hacia ella y le puso una mano en el hombro.
—Pressure es tuyo, Izumi. Tu miedo a usarlo es lo último que te ata a ellos. Conquistando lo que te aterroriza no les estarás dejando ganar, ni reafirmarás su posesión sobre ti; te estarás liberando. Sé que te intimida, lo culpable que aún te sientes, pero rehuyéndolo no conseguirás avanzar. Por favor, piénsatelo bien.
—¿Y quién iba a enseñarme? —replicó ella, limpiándose una lágrima con la manga de la blusa.
Miro sabía demasiado bien que era una forma de evadir la propuesta, de obstaculizarse a sí misma sin haber empezado siquiera.
—¿Estás en una de las escuelas para héroes de mayor prestigio, rodeada de profesionales maravillosos y me preguntas eso?
—Yo educo allí, no soy una alumna—Akira se incorporó, sentándose recta y apoyando las palmas de las manos en la tela del diván. — ¿Qué pensarán de una profesora que no solo les ha ocultado cosas, sino que les pide que gasten su tiempo en orientarla? ¿Quién va a querer cogerme de la mano como si fuese otra adolescente con escasa experiencia y guiarme? Maldita sea, si ni siquiera sé hacer bien mi trabajo.
La morena entrecerró los ojos, apartándose de una alterada Akira. Hizo unas anotaciones rápidas en su informe antes de apartarlo, soltando el portapapeles y la pluma sobre la mesilla a su derecha.
—Si vas a aferrarte a las palabras de una joven enfadada, que no tiene a los psicólogos en alta estima y afectada por sus traumas, que sea para mejorar. Te equivocaste, sí, pero después de eso toca volver a levantarse y aprender de los errores. Eres una magnífica psicóloga, Izumi, y me enorgullezco de poder llamarte una colega; sin embargo, intentando forzar las cosas solo conseguirás respuestas negativas. Lo aprendí contigo, al fin y al cabo—dijo Miro. Se puso en pie, cruzándose de brazos y paseando por la sala hasta detenerse frente a la ventana. Akira supo qué momento exacto estaba rememorando, y ella misma se sonrojó al darse cuenta de que se comportó como Sana años atrás y ahora había experimentado en sus propias carnes qué se sentía estar en el otro lado.
—Y sobre lo otro… Eraserhead parece un hombre bastante sabio, por lo que me has contado. No pierdes nada por intentar pedirle consejo, al menos; ya ha de tener una idea de qué te pasa.
Akira empezó a reírse, primero entre dientes, cogiendo fuerza en su pecho hasta ir escalando en volumen, convirtiéndose en carcajadas. Miro se giró para mirarle por encima del hombro, alzando una ceja.
—Ay, eso ha sido muy gracioso. Aizawa… ayudándome… a mí—se limpió una lágrima del rabillo del ojo, negando efusivamente con la cabeza.
—Creo que subestimas a ese hombre y su disposición para tenderle una mano a los demás. Ten un poco de fe en él.
—¿Una sorpresa?
All Might asintió, parado junto a Aizawa, quien recolocaba unos papales en su escritorio; hasta la más cotidiana de las tareas se había convertido en un suplicio en su estado, sumado a los calambrazos por el dolor de tan solo rozar algo con sus brazos.
—Me opongo—cortó Aizawa, volteando su silla para darle la cara. —Apenas se han recuperado del ataque de los villanos, ni siquiera han pasado cuatro semanas.
Toshinori no pudo ocultar su decepción, enderezándose un poco más para contemplarle sorprendido. Tras reflexionarlo unos segundos, recordando lo mucho que se había preparado en casa para esa conversación, puso su mano izquierda en su cadera y alzó la otra separando el índice del puño, como si eso reafirmase su proposición.
—¡Ellos creen que fue un accidente! —argumentó, separando sus brazos y usándolos para enfatizar. —Piensan que es una coincidencia que nunca ocurre… Pero ese no es el caos, ¡los héroes siempre se enfrentan al peligro!
Aizawa le dedicó una mirada de irritación entre las vendas. All Might volvió a poner los brazos en jarras después de una pausa.
—Solo quiero que entiendan eso—finalizó, tratando de mostrar su más blanca y radiante sonrisa.
—Es contraproducente. De salir mal, podrían quedarse traumatizados—replicó Aizawa. —¿Se lo has consultado a Izumi siquiera?
All Might parpadeó, alargando un sencillo "ah" a la par que su cerebro buscaba rápidamente una solución a eso. Crap, no había tenido eso en cuenta.
Él captó al vuelo que, como había supuesto, no lo había hecho.
—¿El aclamado número uno tiene vergüenza a hacer una consulta? ¿O acaso temes su respuesta? —dijo con obvio retintín.
Puede que un poco de ambas.
Se sentó en la silla contigua a la de Aizawa, "propiedad" de Mic -así rezaba en la infantil etiqueta pegada en su monitor-. El más joven le hizo hueco en su sitio para que ambos pudiesen ver el monitor. La tensión entre los dos era más que palpable, y sobre ellos caía una pesada atmósfera de incomodidad. Cada vez que las largas piernas del rubio chocaban con las suyas, él le dedicaba una mirada asesina tras el repullo inicial mientras All Might se agazapaba, disculpándose. Le dejó a cargo del ratón, dictándole paso por paso -muy para su hartazgo- dónde estaba Skype y cómo se usaba.
De forma muy conveniente, All Might se había olvidado su teléfono en casa y Aizawa se encabezonó en hablar directamente con ella, aunque no podía sujetar su propio móvil. El paso lógico fue usar Skype, cosa que a Toshinori le sonó a un invento muy lejano. Si ni siquiera le escribía cartas a Gran Torino, ¿qué iba a saber de videollamadas?
—Y… ¿suele hablar con la señorita Izumi con este método?
Quizás no era muy inteligente por su parte intentar sacarle conversación.
—No suelo hablar con ella por ningún método—contestó Aizawa, cortante.
—Oh. Bueno. Lamento si te he ofendido, no pretendía insinuar—
—¿Quién ha dicho nada de insinuaciones?
El breve contacto visual que mantuvieron consiguió darle escalofríos a Toshinori. Tragó saliva, regresando a su tarea. Prefería el silencio cargante a una charla tan embarazosa. Se reservó el preguntarle que por qué la tenía agregada entonces, suponiendo que habría dicho "sencillamente está ahí", "por motivos profesionales" o "fue cosa de Mic". Ahora que lo pensaba, Mic solía tener la culpa de todo. Se compadecía de él.
—Midnight dice que, por su convalecencia, guarda bastante reposo y apenas se despega del ordenador, así que puede que no necesitemos mucha suerte para que responda.
All Might asintió, mandándole un mensaje escrito -de nuevo, con las instrucciones de Aizawa- avisándole de que querían hablar con ella y si podía ser vía vídeo. Esperaron un minuto, antes de recibir un sí con emoticonos felices. La pantalla se volvió oscura antes de mostrar una pared, morada además de borrosa. Toshinori lo reconoció como su dormitorio por el atisbo de la parte inferior de un cuadro de un cerezo. Sus memorias de ese sitio eran difusas y no muy positivas, aun así, se encontró sonrojándose y frotando sus nudillos contra la tela del traje azul.
Akira no tardó en aparecer, murmurando "soy idiota" a la par que enderezaba la cámara del portátil. Llevaba una camiseta ancha blanca que dejaba un hombro al descubierto, y que seguía escurriéndose hacia abajo por mucho que ella lo recolocase.
—Soy un desastre, perdonad, me habéis pillado un poco desprevenida—se justificó, haciéndose el flequillo a un lado. No llevaba nada de maquillaje, aunque con la calidad de la cámara, tampoco podrían haberlo distinguido.
Supo entonces por qué Aizawa había insistido en verla, más que oírla: pareció hundirse en la silla, casi aliviado. Quería tener una confirmación visual de que ella estaba bien. Su asombro fue a más cuando Aizawa le hizo a un lado, desplazándole con las ruedas de la silla y acaparando la cámara.
—Izumi. Lamento importunarte, pero esperaba que pudieses hacerle entrar en razón. Necesito tu opinión profesional—habló, tan rápido que All Might apenas le siguió el ritmo. Su voz era igual de monótona que siempre, a pesar de que su mirada perdió un tanto de su dureza para dirigirse a ella.
Akira se acomodó en los cojines a su espalda, devolviéndole el gesto un tanto confusa, mas intrigada. Por dentro estaba dando saltitos de alegría. ¡Aizawa, acudiendo a ella, pidiéndole consejo!
—No sé si estarás al tanto; dentro de un par de días volveremos a la USJ para hacer la práctica pendiente. Y él—Aizawa observó brevemente a All Might: —quiere hacerse pasar por un villano y atacarles.
—Compañero, dicho así…—All Might susurró su protesta, más ofendido de lo que dejó ver. Se movió de vuelta al costado de Aizawa, asomándose.
—Espera, espera… ¿Qué? —Akira se llevó una mano a la frente y abrió los ojos con incredulidad. —¿Esto es una broma?
—Señorita Izumi, tiene tendencia a no tomarme en serio, y aquí mi colega Eraser lo ha puesto demasiado—
—Lo he dicho tal cual, sin edulcorarlo. No es mi problema que tú lo maquilles para que suene menos agresivo de lo que realmente es—le cortó Aizawa, entrecerrando los ojos. All Might le contempló levantarse aun estupefacto. —Voy a hacer una cosa, para cuando vuelva, espero que hayáis llegado a una conclusión.
Esperó a que Aizawa saliera de la sala de profesores antes de volver a dirigir su atención a Akira, cuya expresión encontró casi tan intimidante como la del moreno.
—Estoy esperando una explicación, All Might.
Se aclaró la garganta y procedió a contarle su plan tal y como hizo con Aizawa una hora atrás. Bajo su petición, compartió también lo que el tutor había opinado de la idea, finalizando con una exhalación resignada.
—Tengo un disfraz de villano y todo. Es muy convincente, me encantaría que le echase un vistazo.
Toshinori alzó las comisuras de sus labios y agachó la vista, desanimado con toda la resistencia que su simple propuesta estaba causando.
—All Might, sé que tus intenciones son buenas, sin embargo…—Akira se frotó los párpados con cansancio. —Las heridas aun son frescas. Lo que tú quieres hacer no solo podría abrirlas más, sería como echarles sal. Imagínate si pierdes el control, no de tu Quirk, sino de la situación: porque el pánico y el miedo se extiende con una rapidez pasmosa y antes de que te des cuenta, podrías haber traumatizado con mayor profundidad a esos niños. Son muy impresionables… Demonios, hasta yo lo soy. Si a mí me hiciesen eso…
—Termine la frase, Izumi. Por favor.
—Una cosa muy distinta es gastarme una broma saltando de repente disfrazado, que puede que me molestase al principio, pero acabaría riéndome a… A asustarme de verdad. A meterte en un papel y dejar que reviviese un momento tan horrible como ese con la excusa de "es para prepararme" o "es por tu bien"—Akira se detuvo, exhalando. Sus ojos se perdieron en un punto más allá de la cámara, y aun con la mala calidad, All Might no pasó por alto cómo se oscurecían. —Si alguien me lo hiciera, puede que jamás llegase a perdonarle y que no volviese a sentirme segura en su presencia nunca más. Dime, a pesar de todo esto, ¿aun estás dispuesto a correr ese riesgo? ¿Quieres seguir adelante?
—Debemos enseñar la determinación para superarlo, Izumi—acabó por decir, alzando la barbilla y cruzando los brazos sobre su pecho. —Ese es nuestro deber como profesores.
—Ve y dile eso a Aizawa entonces. Yo no apoyo esto. Que tengas una buena tarde, All Might.
Akira acabó la llamada sin dar lugar a una respuesta y se desconectó al instante.
Había comprobado que, hasta la persona más dulce, con la que creía tener una harmonía natural, podía tener discusiones y más allá de eso, hacerle pasar tres días enfurruñada y de mal humor.
—Será idiota. ¿Para qué me pide consejo si después hará lo que quiera?
No lo hacía con mala intención, al contrario; el problema de All Might era que su honradez e integridad muchas veces le cegaban, su optimismo perpetuo le mantenía casi en una realidad distinta donde todo era paz y amor. Él quería lo mejor para los chicos y chicas de la escuela, mas, eso no significaba que sus actos lo fuesen realmente. De verdad deseaba que ese disparate hubiese salido bien, que nadie se hiriese y fuese la lección que él esperaba.
En un arrebato, aunque con mucha consideración detrás, había cogido el teléfono y pedido cita para el que esperaba fuese un cambio para mejor. Cuando colgó, se dirigió a la cocina y sacó un vaso de una de las alacenas blancas, balanceándose con una sola muleta y murmurando para sí misma. Tuvo que recordarse que no podía beber alcohol con la medicación, así que optó por la siempre fiel botella de agua.
Mientras vertía el líquido en una copa de vino -le pareció que le daría algo de estilo-, escuchó su móvil vibrar entre los cojines del sofá. Se vio obligada a dejar la copa en la esquina de la isla, bufando, y se encaminó en la búsqueda del dispositivo. Lo encontró una vez hizo un escaneado rápido de los muebles, y demasiado cansada como para seguir yendo de un lado a otro, prefirió ponerse cómoda a dar otro viaje por simple agua. Tampoco es que tuviera sed realmente.
Su corazón se detuvo por un instante que pareció infinito al ver que tenía varios mensajes de Aizawa. Eso sí que no se lo esperaba.
Por desgracia, una parte de su cerebro lo asoció con "peligro" y "malas noticias", motivo en parte del breve descanso de sus latidos.
Desbloqueó la pantalla con las manos temblorosas, mordiéndose inconscientemente el labio inferior.
—Por favor, que no haya pasado nada, por favor…
Se sintió estúpida por haber malpensado en cuanto vio las imágenes, y tras el shock inicial, comenzó a reírse a carcajadas, cubriéndose la boca sin ser capaz de retener unas lágrimas, y de las buenas.
"La mayoría no se lo ha tomado demasiado bien. Ha recibido su merecido".
Una foto de All Might, bocabajo en una especie de roca y pegado a ella por las esferas de Mineta, en lo que supuso era su "disfraz", con los alumnos echándose encima suya con intenciones no muy amistosas. Tenían la venganza escrita en sus rostros.
En la siguiente, se le podía ver un poco mejor la cara, y tenía una de las expresiones de arrepentimiento más divertidas que había visto: de fondo, Kirishima sujetaba a Bakugou, y Todoroki miraba desinteresado para otro lado. En la última, casi parecía llorar de felicidad, en una mueca irrisoria y ojitos de cachorro, con Midoriya tirado en el suelo, obviamente aliviado, y Uraraka e Iida a sus lados.
"Él solo se lo ha buscado, a pesar del mal rato, han reaccionado con la rapidez suficiente como para pelear contra él e incluso han llegado a un plan conjunto. Les he dejado que se desahoguen, es lo mínimo".
"Gracias por haber intentado disuadirle. Lamento cualquier molestia que te causáramos".
Casi dos meses para hablarle directamente y por privado. Se había tomado su tiempo, pero, al fin y al cabo, lo hizo. Podían sacar unas cuantas cosas buenas de las ocurrencias de All Might.
Tras mucho cavilarlo, y un largo rato de observar la pantalla, respondió:
"Gracias a ti por haberme consultado y respetar mi opinión como psicóloga. Me alegró ver que tú al menos conservas todo el sentido común, lógica y razón que nos falta a los demás. Tengo la tranquilidad de que te preocupas por la salud mental de tus alumnos y que eres capaz de protegerla en mi ausencia."
"Aunque, más importante, ¿puedo preguntar cómo estás escribiendo?"
Akira aguardó, expectante, la contestación de Aizawa. Al ver que estaba grabando un audio, pensó que podría estar alucinando. Lo reprodujo nada más llegarle, acercándose el altavoz del móvil al oído.
—Puede que te lo diga cuando tú dejes de hacer el vago y vuelvas a tu trabajo. Sé que ya no vas en silla de ruedas. No tienes excusa.
Aizawa era un hombre tan excepcional, que no solo se forzaba a levantarse cada mañana para seguir con su oficio, aún con los brazos rotos, el cráneo fracturado y la vista perjudicada, ignorando las recomendaciones de todos los médicos y sacrificando una recuperación cómoda por el bienestar de sus alumnos, sino que, además, podía permitirse mensajearle sin usar las manos, pararse a sacar fotografías un tanto comprometedoras de All Might y chulearle en un audio. Por no hablar de su tendencia a quedarse dormido en lugares extraños, metido en un saco de dormir tan amarillo que hacía daño a la vista.
Akira sintió su enfado desvanecerse, tanto el nuevo con All Might como las cenizas de los primeros encontronazos con Eraserhead.
Si iba a darle la vuelta a la página y empezar a escribir en una en blanco, tenía que dejar de echar la vista atrás y centrarse en lo que tenía delante.
¿Soy una tardona? Probablemente. La verdad, este capítulo no estaba planeado en un principo, pero quería darle un cierre más limpio a lo que sería esta primera etapa de la historia y a lo de la USJ, incluyendo el contenido de la primera OVA. Que Akira pase página no quiere decir que no vaya a patearle el culo a All Might en cuanto le vea, por supuesto, esas ganas siguen ahí xD De todas formas, ya veremos cuanto le dura esta nueva actitud a Akira, ya que se viene tormenta... y de las grandes.
Mientras, los dos siguientes caps cubrirán las dos mitades del torneo. Y después de eso *insertar risa malévola*
En el facebook subiré más o menos las screencaps concretas de las imágenes que Aizawa le manda a Akira, aunque no sean cien por cien exactas debido a un par de cambios.
Como siempre, muchísimas gracias por estar ahí, por leer mis locuras y las de Akira; y por haberme dejado llegar tan lejos. Porque no pensaba que esta historia fuese a llegar ni al quinto cap y sin embargo, aquí estamos, en el doceavo, y subiendo.
Un enorme abrazo, y espero que sigáis leyendo y poder ver vuestros comentarios.
¡Hasta el próximo cap!
