Capítulo 13

Aquí estoy


Los fuegos artificiales mancharon el cielo con sus colores, bramando sus ánimos a los participantes del Festival Deportivo y sirviendo de anuncio para todo aquel que alzase la mirada en la lejanía. A la prensa, sin embargo, no les parecieron tan hermosos; más bien servían de recordatorio de lo que se estaban perdiendo a causa de las reforzadas medidas de seguridad. Lo tenían justo delante, las puertas estaban abiertas y el pasillo formado por los puestos de comida haciendo sus estómagos rugir, todo mientras aguardaban el permiso para entrar.

Por si no fuese suficiente, alguien se había empeñado en atravesar todo el tumulto a paso de tortuga, y había reporteros que jurarían haber sido golpeados a propósito: especialmente los que se dedicaban a chismes y cotilleos. Volverían a sus casas con unos cuantos moretones "accidentales" en las pantorrillas y tobillos.


—A este paso, voy a acabar con los bíceps de All Might. Menudos musculitos más definidos me van a quedar en los brazos, sí señor—se dijo, respirando ufanamente. Se echó a reír al imaginarse de esa guisa.

—Disculpe, esta zona es solo de acceso para personal autorizado.

La voz vino del final del pasillo, amortiguada por una máscara que conocía demasiado bien. Se vio obligada a parar. Quería asegurarse de que realmente no la había reconocido.

—No me obligue a repetírselo. Enséñeme su identificación—insistió el héroe conocido como Snipe, acercándose con cautela.

—Estoy empezando a sentirme ofendida, compañero.

Snipe apartó la mano de la empuñadura de su revólver, dejándola suspendida en el aire. Ella maniobró con las muletas para encararle mejor de lo que esperaba.

—¿Izumi?

—Suenas confuso. ¿Una se cambia de look y ya soy una extraña? —sonrió ampliamente, descansando su peso en el pie izquierdo.

El héroe divisó la tarjeta que le daba acceso en calidad de profesora y heroína colgando de su cuello, justo debajo de los listones de su blusa blanca sin mangas. Todos estaban con los nervios crispados y en alerta tras la USJ: la posibilidad de un nuevo ataque de villanos, o uno infiltrándose, ya no era tan remota.

Seguro de que efectivamente, se trataba de Asylum, inclinó su sombrero a modo de disculpa y avanzó hacia ella, la otra mano aferrada a su cinturón. Akira ensanchó un poco más su mueca al ver sus maneras de cowboy.

—Vas al palco, supongo. ¿Sabes que no hay un ascensor hasta allí? —comentó Snipe, caminando junto a ella hasta el comienzo de las escaleras.

Ella asintió, aunque no perdió su aparente alegría, entrecerró los ojos y dedicó una mirada desafiante a los escalones.

—Hacer ejercicio nunca viene mal. Subiré sin problemas, le he cogido el truquillo a estos cacharros.

Dado su incesante meneo de cabeza y el hecho de que no dio un solo paso, Snipe llegó a la conclusión de que ni ella misma se creía sus palabras, y que podría llegar a estar allí sin moverse un buen rato. Exhaló e imitó su gesto.

—Venga, te echaré una mano. ¿Qué clase de héroe sería, si no?

Akira giró el rostro y le contempló por un instante; recordó su enfado por los rumores que le habían llegado de él, su insensibilidad con respecto a las heridas de Eraserhead, Trece y ella, pero el hombre que le tendía la mano no terminaba de encajar en ninguna de esas descripciones. Errores los cometía cualquiera, y juzgarle sin darle una oportunidad no era demasiado justo.

Así que hizo a un lado sus muletas y permitió que Snipe le pasara un brazo por la espalda. Se apoyó en él con un ápice de nerviosismo, analizándole de reojo discretamente. Aún había ascuas de su sospecha y por mucho que lo deseara, poniéndose optimista no las apagaría.


—King. Te has sentado sobre mi gabardina.

El tutor del 1-B del curso de héroes se disculpó entre dientes antes de separarse apenas unos centímetros de la silla, permitiendo que Ectoplasm recuperase el trozo de tela. Hound Dog ni se inmutó cuando sus hombros chocaron, con ese tamaño y lo abstraído que solía estar, ¿cómo iba a sentir un golpecito así?

En la fila delantera, All Might charlaba animadamente con Trece. Power Loader intervenía de vez en cuando en la conversación, inclinándose por encima del asiento vacío que estaban guardándole a Snipe.

—Tendré en cuenta tu oferta, Izumi. Una buena copa nunca viene mal.

Blood King apenas giró el rostro al escuchar las voces de los dos héroes rodeando el pequeño muro que separaba la puerta de ellos; saludó a Asylum con un asentimiento y una leve reverencia, en señal de respeto. Esa mujer se había puesto en peligro con tal de defender a unos alumnos, y le enorgullecía poder contar con alguien así enseñando a sus chicos. Tenía la tranquilidad de estar dejándolos en buenas manos.

Trece dio un pequeño saltito de entusiasmo al verla; los dos jóvenes se pusieron al día, hablando de sus heridas como agua pasada y diciéndose lo geniales que fueron a pesar de no haberse visto. A All Might le escapó una pequeña sonrisa, aun clavado en su esquina sin despegar sus largos brazos de los costados e intentando a toda costa pasar desapercibido. Snipe aprovechó para reclamar su sitio.

—Me gusta lo que te has hecho en el pelo, Izumi.

¿Su pelo?

All Might despegó la vista del suelo con el comentario de Trece, curioso por ver a qué se refería.

Empezó a toser nada más notarlo.

Akira se había cortado el cabello considerablemente: los mechones delanteros, que aun formaban su viejo flequillo, descansaban en su pecho y eran ahora los más largos junto a los lados, que iban acortándose hasta caer a la altura de sus hombros.

Enmarcaba sus facciones redondeadas de una forma distinta; a diferencia del moño desastrado, ahora se podía se le veía a ella primero.

Sin embargo, en algún momento de esa conversación, Akira alzó la vista y la dejó caer en él: Toshinori movió sus pupilas de un lado a otro nervioso, sintiendo un sudor frío acariciándole la frente y el carraspeo intensificándose. En ese lila no encontraba un buen vaticinio para él.

Y en efecto, Akira se puso cara a cara con él antes de que pudiese procesarlo siquiera.

Aprovechó un respaldo como punto de apoyo y así liberar una mano, la misma con la que agarró firmemente su corbata roja para obligarle a agacharse.

—Tú—se limitó a decir, en el tono más seco y amenazante que había conocido en ella, uno que no creía que tuviese.

—¿Y-yo? —tartamudeó. Una gota de sudor se resbaló por su nariz.

Akira entrecerró los ojos.

—Sí, tú, enorme idiota. ¿A ti te parece bien lo que hiciste?

All Might abrió y cerró la boca varias veces, cual pez fuera del agua, para asombro de los demás profesores que les observan entre confusos y atónitos.

—Como Aizawa te habrá comentado—

El ya conocido sabor a óxido asaltó su paladar; rezó para que no pasara de ahí.

—Estoy al tanto, sí. A lo que voy, All Might, es que ignoraste deliberadamente mi recomendación como profesional e hiciste lo que te dio la gana. Les asustaste. Peleasteis. Ellos ganaron. Tuviste suerte de que saliera bien y no hubiese heridos serios ni los traumases. La próxima vez, te pido que me escuches, y si no…—dando otro suave tirón, Akira le miró directamente. —La que se vestirá de villana seré yo.

Holy shit.

La sangre se le escapó de entre los dientes y tintó sus labios. Akira retrocedió, agrandando su mirada y con la culpabilidad escrita en su expresión.

—Izumi, si vas a recrear la escena de Carrie con All Might, al menos espera a después de la entrega de premios y cuando estéis solos. Recogí ayer el traje del tinte.

Se hizo un silencio sepulcral donde incluso Power Loader y Ectoplasm le clavaron los ojos como dagas en la nuca a Snipe.

—Bueno, ahora tengo una prueba de que efectivamente puedes ser un capullo.

Akira casi escupió sus palabras, entre dientes, antes de dejarse caer en la única silla libre junto a un hombre completamente desconocido.

Y tú eres una ingenua. Al final no has podido controlarte y te has tirado al cuello del pobre All Might, pero has intentado excusar al cowboy.

Quizás era porque una pequeña parte de ella aún quería llevarse bien con todo el mundo; y otra, que estaba dolida con cómo había hecho las cosas All Might precisamente porque eran cercanos, mientras que Snipe seguía siendo poco más que un compañero de trabajo y un desconocido.

Observó de soslayo al héroe, sonrojado hasta las orejas e intentando desaparecer en su sitio.

Aunque… a él realmente tampoco le conoces.


Welcome, ladies and gentlemen! Aquí Present Mic, ¡vuestro héroe y locutor favorito!

Las gradas le recibieron con aplausos y algunos silbidos al aparecer en las pantallas; Akira juró haber visto a varios grupos con pancartas y camisetas en su honor chillar cuando él guiñó un ojo.

—Este año tengo compañía: un nuevo presentador que estoy seguro me ayudará a hacer las delicias de tan especial evento. ¿No es así, Eraserhead?

Mic se giró hacia su no muy voluntario compañero. El aplauso se volvió más tímido y confuso al alejarse la cámara para mostrarlos a los dos. Un gruñido se escapó a través del micrófono del otro héroe.

Ectoplasm se echó hacia delante para mirar a Akira, quien de repente parecía una fan desquiciada dando palmaditas y descubriendo, de una forma no muy digna, que no sabía silbar. Intimidada por la repentina atención, y en especial de él, sus vítores fueron muriendo hasta que se quedó solo con la incomodidad.

—¿Es la primera vez que lo ves, Izumi?

La pregunta de Blood King le pilló desprevenida.

—¿A Aizawa? —inquirió.

Él osciló entre darse una palmada en la frente y aguantarse la risa.

—No, por desgracia a él lo vemos todos los días. Me refería al evento.

—Oh, claro—Akira dejó escapar una risita nerviosa. Consideró de nuevo dejarse caer accidentalmente por el palco. —Sí, es la primera vez. Es un honor poder verlo desde aquí, con vosotros. Aunque me tengo que acostumbrar a tanto barullo.

—¿Solo a eso? —intervino Hound Dog, pero salió casi como un ladrido y Akira no alcanzó a entenderlo.

Mic había seguido con su presentación: pequeños grupos de alumnos salieron de distintas puertas, dirigiéndose al centro del estadio.

—¡El festival deportivo de Yuuei, donde los aprendices del mundo de héroes apuntan a las gargantas de los demás- y también a la cima! ¡Nuestra gran contienda anual! —la audiencia rugió. —Déjenme adivinar, ¿vinieron a verlos a ellos, cierto?

¿A ellos?

—¡Las nuevas estrellas milagrosas quienes con nervios de acero se enfrentaron a los villanos! Del curso de héroes… ¡La clase 1-A!

¿Desde cuándo un ataque se convertía en propaganda? Encontraba un tanto retorcido hacer de ellos una atracción, si bien entendía que llamasen la atención por superar semejante obstáculo al principio de sus estudios, trivializarlo así… Era poner una carga extra sobre esos niños. Y apartar al resto de clases.

Por el ceño fruncido de King, a él también le había disgustado, como menosprecio a su curso.

—¡No hace mucho que están aquí, pero están llenos de talento! ¡La clase 1-B!

Desde luego, era una presentación mucho menos pomposa y elaborada. Por no hablar de los tres segundos que le dedicó a introducir al departamento de estudios generales, el de apoyo y el de administración, que superaban en número y por mucho al heroico.

Se que no debería jugar favoritos, sin embargo…

Akira sonrió al joven de cabello morado como si pudiese verla.

All Might se encorvó, expectante, ojos puestos en su pupilo.

grita bien alto, mi chico, que el mundo sepa que estás aquí.


Tras el revuelo causado por Midnight y los abucheos a Bakugou por su muy cuestionable discurso -Akira apostó que el dirigirse directamente a su sensei, y de ese modo, era su particular forma de hacer que todos diesen hasta su última gota de energía para derrotarle y así coronarse ganador con orgullo-, se determinó el que sería el primer juego del festival.

Una carrera de obstáculos en la que seguramente lo pasarían mal.

En un ambiente relajado y en papel de meros espectadores, Akira no solo sentía la determinación que desprendían los jóvenes participantes, sino la tensión en cierta persona que tampoco se molestaba mucho en ocultar sus gestos.

—¿Estás listo para comentar, Hombre Momia?

La pregunta de Mic le distrajo, aunque hizo brotar una risita superficial.

Así que Mic también le había llamado así. Pobre Aizawa, a saber, cómo habrá conseguido arrastrarlo para hacer esto.

—¿Cuándo comenzará lo importante?

—Ahora mismo—respondió Eraser.

La simpleza e instantaneidad de la respuesta le chocó. Si apenas habían dado el pistoletazo de salida…

Tanta gente, en un solo pasillo, intentando adelantar… Dios mío. Es una avalancha humana, y si-

—Podrían- podrían morir por aplastamiento. Esto es demasiado peligroso—titubeó Akira, sentándose en el borde de su silla.

Fue el trabajo de Trece tranquilizarla, alzando una mano para que aguardase.

—Mira bien, Izumi.

Un gran peso se esfumó al comprobar que Todoroki tomó la delantera, congelando a la inmensa mayoría e inmovilizándolos: tras él, varios de sus compañeros le seguían, intactos, y no muy atrás se encontraba Shinsou a hombros de otros cuatro alumnos.

—Apenas han empezado, creo que te agobias demasiado rápido, Asylum. Si no pueden enfrentarse a esto, ¿qué harán frente a peligros reales y mayores? —dijo Ectoplasm.

Quizás se agobiaba porque ella no sabría salir de esa situación, y entraría en pánico nada más cruzar la puerta.

Cerró el puño con fuerza, una chispa de impotencia creciendo en su interior conforme veía la valentía y resolución con la que se libraban de los robots, la facilidad con la que usaban sus Quirks y el poder destructivo que tenían.

¿Cómo había soñado ella con entrar a Yuuei?

Carecía del poder y su entrenamiento brillaba por su ausencia.

—La clase B y los demás no son malos, pero…—el comentario de All Might quedó en el aire, y como por arte de magia, Aizawa les dio la respuesta.

—La clase A no pierde el tiempo. Ellos han estado en íntimo contacto con el mundo encima de ellos en el incidente de la USJ, y han aprendido lo que significa vivir el verdadero terror. Le hicieron frente y salieron de una pieza…. Y ahora cada una de esas experiencias ha sido su medio de estímulo. Están ahogando sus dudas, su vacilación.

Sus palabras la trajeron de vuelta a la realidad y sus uñas se separaron de la palma de su mano.

Es momento de avanzar, Akira. Coge ese malestar, los recuerdos y tus dilemas: convierte lo que no podrías haber hecho entonces en algo que harás ahora.

Habían llegado al campo minado, y ella se había perdido casi la mitad del recorrido en medio de sus reflexiones.

Todoroki y Bakugou se disputaban el primer lugar, hasta que, en medio de un concierto de explosiones, humo y exclamaciones, apareció Midoriya.

All Might dio un salto abrupto y enérgico, alzando sus brazos en el aire en señal de victoria: una celebración temprana pero merecida.

Akira ni se percató de que su mandíbula había caído y su boca formaba una "o". Intentaba procesar lo que sea que estuviese ocurriendo, en la competición, y en ese palco, donde de repente el mismísimo All Might escogía un bando y festejaba de un modo que distaba de lo profesional.

En el último segundo, cuando Midoriya parecía estar a punto de caer, consiguió enderezarse aún en el aire y darle un último uso a la pieza del robot que llevaba cargando desde casi el principio, la cual, combinada con su ingenio, podría haber sido la herramienta de su victoria.

La siguiente explosión fue entre Bakugou y Todoroki, quienes se vieron obligados a cubrirse y ralentizar su paso; Izuku rodó hasta que pudo pararse sobre sus pies, aprovechando la velocidad y el impulso anterior.

—¡Maldita sea, Eraserhead, tu clase está on fire! ¿¡Qué les estás enseñando!? —chilló Mic.

—Yo no hice nada, todo esto es fruto de la competitividad mutua—respondió el moreno.

—¿¡Quién habría predicho este desenlace cuando la prueba comenzó!?

—Oye, ¿me estás ignorando? —Aizawa se giró en la silla, obviamente enfadado, pero Mic seguía metido en su papel de eufórico presentador.

Todo el estadio aguardó, con el corazón en el puño, la aparición del ganador definitivo.

—El alumno que ha regresado triunfante en el escenario del primer año del festival de U.A. es…

All Might volvió a respirar y por fin se relajó, perdiendo el tembleque de lo rígido que se había puesto, al ver al joven de cabello verde atravesar el arco de salida.

—¡Midoriya Izuku! ¡Este será un nombre para recordar!

Maestro y pupilo cruzaron miradas, desde la arena al palco; las lágrimas afloraban en los ojos de Midoriya al reconocer el orgullo en las pupilas azules de su héroe. All Might mostró su perfecta dentadura en una de las sonrisas más grandes que hubiese esbozado en años; puede que en su otra forma fuese permanente, más atractiva y radiante, pero en su estado natural gozaba de una sinceridad que ablandaría cualquier corazón.

En tu interior, eres un héroe que vive para salvar a las personas… pero este festival deportivo descaradamente corre cuenta de ello, como una arena competitiva donde eres forzado a luchar con los demás. En esta era actual del heroísmo donde se depende mucho de la popularidad, prevalece cierta codicia de quedar por encima de los demás.

Es por eso que te elegí, pero también pensaba que era tu debilidad…

¡Pero fue un miedo completamente infundado! ¡Lo siento mucho, mi chico!

Dio una palmada, entre aliviado y contento.

Aunque creo que deberías dejar de ser un llorón.


Mientras hacían el recuento y preparaban los resultados, se concedió un pequeño descanso.

Al ver a All Might asomándose por el balcón, comentando por lo bajo sobre el departamento de administración, y los demás dispersarse para ir al aseo o estirar las piernas, Akira decidió acercársele.

—Disculpa por lo de antes.

All Might se enderezó cual vara al escucharle.

—Eso es precisamente lo que no quería que pasara. No deseo ser como un sargento para ti, de verdad. Prefiero que me rehúyas porque te avergüenzo a que sea por miedo.

Akira le compró una botella de agua al joven que pasaba por allí. Toshinori esperó a que terminase para continuar la conversación; una vez la tuvo, ella apoyó los codos en la baranda y dio un sorbo, inspeccionando a los alumnos que había abajo.

—Nunca haría algo así, Izumi. Y… siento no haber seguido tus consejos. No fui justo ni contigo ni con Aizawa. Reconozco que cuando se me mete una idea en la cabeza, es difícil sacármela.

—Eso estoy viendo. Lo bueno es que el primer paso es el reconocimiento—ella suspiró. —Maldita sea, ya podrían vender cerveza.

Toshinori se echó a reír.

—Siempre puedes escribir una carta de sugerencia para que lo hagan.

Akira despegó la vista de las gradas para mirarle a él.

—¿En serio?

—No. Vender alcohol, eso sería, bueno… ilegal.

Hubo un silencio incómodo; en otro momento, Akira sabía que All Might ya estaría intentando escapar o solo empeoraría las cosas. Estaba usualmente callado, demasiado distraído con un regocijo cuya raíz ella no alcanzaba a comprender.

—Hmm… Ha sido una auténtica sorpresa, lo de Midoriya. Una jugada maestral, y sin usar su Quirk. Has de estar orgulloso.

—Sí que—

Sus labios formaron una línea y palideció en cuanto se percató de su error. Las palabras lo habían abandonado justo desde su pecho, allí donde se gestaba un cariño, un amor paternal por ese chiquillo aún pendiente de descubrir.

Akira siguió sosteniéndole la mirada, esbozando una media sonrisa.

—No sé qué relación tendrás con Midoriya, pero… tiene mucha suerte de tenerte apoyándole. Tiene material de héroe puro, de esos que no se ven hace años.

All Might le dio la razón con un mero asentimiento; se le había secado la boca y mantenía las pupilas bajas. Sabía que Akira no le presionaría para contarle nada, sin embargo…

—¡Y así termina! ¡Miren todos, aquí están los resultados! —Midnight reapareció en el estrado con el anuncio.

—¿Qué hay de ti, Izumi? ¿Apoyas a alguien en concreto? —indagó All Might, al reconocer la búsqueda ansiosa entre la lista de semifinalistas.

Apoyando la barbilla sobre la botella, relajó los brazos a lo largo del borde y se mordisqueó el interior de las mejillas.

—Puede que sí, puede que no.

Shinsou Hitoshi: puesto número 27.


—¡Ahora, en el emocionante segundo evento…! Yo ya sé qué va a ser, pero el suspenso me está matando…. ¿Qué podrá ser? ¡Bueno, les diré!

En la pantalla surgieron las palabras "caballería" y "humana", y los profesores supieron que aquello estaba destinado al desastre. Los alumnos pensaron exactamente lo mismo.

Entonces, apareció la imagen más ridícula y surrealista que Akira creyó que llegaría a ver jamás.

Cualquier explicación que Midnight estuviese dando cayó en oídos sordos con ella escupiendo el agua que acababa de beber y entrando en un severo ataque de tos, mezclado con unos ruiditos que asustaron a Trece, a pesar de ser un intento de risa.

Eran Trece, Present Mic y un dudoso Snipe haciendo de soporte para All Might, sentado la mar de feliz en ellos.

—Ay madre del- por favor, decidme que está hecho con Photoshop—se limpió una lagrimilla, sujetándose el estómago con la otra mano.

Todos los profesores presentes se volvieron hacia ella, unos con caras más amistosas que otros.

—Ojalá hubiese sido eso…—murmuró Snipe, frotándose el hombro izquierdo.

La mirada de All Might se desenfocó, y Akira juraría que parecía estar reviviendo un auténtico trauma en su cabeza.

—Me temo que esa es una foto auténtica, sí—coincidió Trece.

—Es muy cruel poner a All Might encima vuestra -sin ofender, compañero, es que eres realmente…

Akira intentó expresar mediante gestos lo que sea que quisiera decir, primero separando las manos cada vez más y alzando las cejas; después trazó unos círculos en el aire, y fue cuando Trece soltó un gritito escandalizado.

—Izumi, por favor, déjalo antes de que lo empeores—le rogó Blood King, frotándose la frente para ocultar su sonrojo.

—Yo solo quería decir que es un hombre grande y muy musculoso y—

—¿Siempre habla tanto? —inquirió el otro hombre desconocido, de la fila delantera.

Ella hizo un puchero cuando nadie le defendió.


Midoriya se había pintado una enorme diana al coronarse ganador de la anterior prueba, con sus relucientes diez millones de puntos, todos irían a por su bandana; lo cual afectaba también la tarea de encontrar un equipo.

Por el contrario, Bakugou y Todoroki mostraron su popularidad gracias a sus Quirks, habiendo literalmente cola para convencerles de formar un grupo.

Akira seguía enfurruñada, sus labios sellados mientras los demás teorizaban sobre quiénes iban a juntarse o cual era la formación óptima.

Mic se había pasado los quince minutos de descanso alternando entre observarles a ellos y ojear a Aizawa, quien dormía plácidamente. Le dio unas palmaditas en el hombro una vez terminado el tiempo.

—¡Despierta, Eraser! ¡Sus quince minutos para formar equipos y estrategias casi acaban! ¡Y trece caballos de guerra se han formado en el campo!

Aizawa separó los párpados perezosamente, tomándose un momento para reubicarse y ponerse al día con la situación ante él.

—Parece que tenemos… unos equipos bastante interesantes—comentó, aún somnoliento.

Midoriya, Uraraka, Hatsume y Tokoyami fueron la gran sorpresa; por otra parte, Bakugou reunió a Ashido, Arashi y Kirishima; Todoroki optó por Iida, Yaoyorozu y Kaminari. Fueron los tres equipos que más atención captaron por sus cabecillas, y en especial por la disparidad de sus integrantes, para aquellos que los conocían.

Sana y Bakugou no tenían una relación precisamente cordial; al igual que con Midoriya, ellos dos ya se conocían del instituto a pesar de no haber interactuado demasiado, pero la tensión era palpable y en algún momento del camino, se hicieron rivales. Que uniesen fuerzas era un auténtico logro.

—¡Alcen sus gritos de guerra y disparen la señal! ¡Que la sangre en las rocas sea lavada con más sangre… ahora es el turno del mortal feudo de Yuuei! —clamó Present Mic.

Hubo cejas alzadas y murmullos contradictorios; sus palabras exaltaron aun más si cabía al público, mas al profesorado y sobre todo a los más nuevos les pareció…

—Eso suena muy barbárico para lo que van a hacer—consideró Trece, ganándose el asentimiento de Akira y los observantes misteriosos.

—Ah, creo que la exageración a veces es buena para subir los ánimos—rebatió All Might, observando atentamente el avance casi general de los equipos hacia el de Midoriya.

—Present Mic puede tener muchos fallos: pero si hay algo que tenemos que reconocerle, es que es único en lo que hace. No le supone ningún esfuerzo llamar la atención o tener al público comiendo de la palma de su mano.

Todos le dieron la razón a Blood King, al contrario de Ectoplasm que siguió en silencio y Hound Dog que gruñó.

Los participantes estaban ocupados con la primera escaramuza cuando Snipe dijo las palabras mágicas.

—Ganará el equipo de Bakugou. Me apuesto lo que queráis.

El tutor del 1-B se rio de forma irónica, apretando los dientes y negando efusivamente. All Might ladeó el rostro, sus iris de neón refulgiendo ante el desafío, y para cuando se dieron cuenta, estaban formalizando la apuesta: quien perdiese tendría que invitar a todos a una cerveza. A Akira no le pareció la gran cosa más allá de los números: supo segundos después que se reservaban los auténticos premios para los torneos individuales.

Sabía de sobra que Shinsou no se colocaría en primer lugar, se conformaba con que se clasificara, así que optó por apoyar a All Might y Midoriya. Blood King se quejó del poco crédito que le daban a su clase, reservándose sus pronósticos.

—Mierda.

La repentina palabrota que se le escapó a Snipe trajo de vuelta el foco de atención a la contienda; a ella le siguió un grito de sorpresa de Present Mic desde los altavoces y el revuelo general de los espectadores.

—¿A dónde demonios va ese chico? —ladró Hound Dog.

El jinete se había separado del caballo, y en efecto, Bakugou había surcado el aire para después comenzar a descender tras la efectiva defensa de Tokoyami; sus compañeros le increparon, y con la ventaja de la velocidad de Sana, se acercaron a él lo suficiente como para que pudiese mantenerse lejos del suelo con sus explosiones y regresar a su puesto.

—No sé qué acabo de ver y si está permitido siquiera, sin embargo—

Akira fue interrumpida por un nuevo anuncio de Present Mic, tan oportuno como acostumbraba.

—¡Han pasado siete minutos, así que pongamos la puntuación en la pantalla para que todos lo vean!

Las miradas se dirigieron al susodicho objeto. Al instante, se formó un silencio incómodo de puro desconcierto.

Al contrario, Blood King chocó sus puños acompañando el gesto de una sonrisa de satisfacción.

—¡Esos son mis chicos!

Snipe continuó maldiciendo al comprobar que Bakugou estaba entre los equipos que se habían quedado en cero puntos, de una forma tan repentina que nadie alcanzó a comprender. Akira, por su parte, comenzó a sentir la tensión engarrotarle los músculos al ver en esa lista negra a Shinsou. Y, sobre todo, al escuchar que apenas restaba cinco minutos de tiempo.

Bakugou estaba colerizado y probablemente planeando asesinar al chico rubio, Monoma, que fue el perpetrador de la "caída" del A; Midoriya y Todoroki se encontraban el uno frente al otro al fin y el resto buscaba a la desesperada un plan de salvación o una vía de mantener sus estatus.

De repente, algo brotó del antebrazo de Yaoyorozu y Todoroki tendió lo que parecía ser una sábana sobre ellos, a excepción de Kaminari.

La electricidad chisporroteó entre quienes trataron de cerrar un círculo en torno a ellos, dándoles una descarga que les inmovilizó lo justo para que Todoroki terminase por paralizarlos con su hielo.

—Usó la electricidad de Kaminari para detenerlos y asegurarse de poder congelarlos a todos… Recordó que muchos fueron capaces de esquivar su ataque en la carrera de obstáculos—comentó Aizawa, recibiendo un halago por parte de Mic.

Akira alabó en silencio su capacidad de análisis, también, y comprendió por qué Yamada habría querido que alguien tan antisocial como él estuviese a su lado narrando el evento; Present Mic ponía el espectáculo y Eraserhead sus razonamientos, implacables e importantes para comprender a esos jóvenes y sus acciones.

—En solo un minuto… ¿Creéis que lo conseguirán?

La pregunta de Akira quedó suspendida en el aire, confirmando que podría suceder cualquier cosa, que sesenta segundos bastarían para darle un giro a los acontecimientos o-

—¿¡Qué acaba de pasar!? ¡Eso fue extremadamente rápido!

O bueno, puede que no haya segunda opción.

—Fue un movimiento inteligente de parte de Iida reservarse ese movimiento. El factor sorpresa y saber cuál es el mejor momento para utilizarlo es decisivo—señaló Ectoplasm.

All Might estaba transpirando, sus nudillos volviéndose blancos al aferrarse a la tela suelta de su pantalón; Midoriya acababa de perder su banda de los diez millones.

Bakugou se vengó de Monoma y le arrebató cada una de las suyas, demostrando la tenacidad que diferenciaba a aquellos que aspiraban a ser los mejores del resto.

Treinta segundos.

Las llamas nacieron del brazo izquierdo de Todoroki, con Deku a un palmo de distancia a punto de usar por primera vez en la competición su Quirk.

—Creía que… ese lado solo emitía calor.

Su susurro cayó en oídos sordos. No podía culparles por estar más concentrados en la pelea que en lo que ella dijese.

Apoyando la mejilla sobre su mano, Akira frunció el ceño: Midoriya apenas hizo un gesto y el fuego desapareció, dejando a un Todoroki un tanto desorientado.

Sobre todo, Akira reconoció su expresión concentrada y el leve disgusto que escapó su rictus de frialdad; la forma en que escudriñó su piel como si no fuese suya, como si hubiese roto una importante regla que le ayudaba a tener claras sus ideas.

Shoto Todoroki, hijo de Endeavor… ¿Cuál es tu historia?

A diez segundos del final, Midoriya no podría recuperar más puntos, ni Bakugou conseguiría llegar hasta ninguno de los dos separándose otra vez de sus compañeros. Impactó con fuerza contra el suelo a la par que Mic daba por acabada la prueba.

Como era de esperar, el equipo Todoroki quedó en primer lugar, seguido del de Bakugou…

—En el tercer puesto, el equipo Tetsu- ¿¡EH!? ¿El equipo Shinsou?

Akira tardó unos cuantos segundos en procesarlo. Y cuando su cerebro lo asimiló, dio un brinco en su silla y alzó los brazos enérgicamente.

Hell yeah! ¡Sabía que lo lograría! —exclamó, dando unas palmaditas de entusiasmo.

Snipe parecía más preocupado con otros asuntos:

—No me puedo creer que ninguno apostase por el chico de Endeavor.

—¡En cuarto lugar, equipo Midoriya! Ellos cuatro procederán a pasar a la prueba final—Mic terminó de dar los resultados, para alivio de All Might, quien de repente se acordó de volver a respirar, y especialmente para el propio Midoriya que se deshacía entre lágrimas. —¡Procederemos a la mitad de la tarde después de una pausa de una hora para el almuerzo! ¡Nos vemos luego!

Se sobresaltó al sentir una mano apretándole suavemente el hombro; era Izumi, guiñándole un ojo y dedicándole una radiante sonrisa. Naturalmente, él la reciprocó, levantándose torpemente de su asiento.

—Lo están haciendo, señorita Izumi.

—¿Huh? ¿A qué te refieres?

All Might señaló hacia atrás con el pulgar.

—Aprenden cómo decirle al mundo "aquí estoy".


*insertar meme de "han pasado 84 años" *

No estaba muerta chic s, solo andaba de parranda. Bueno, en verdad tampoco, no cruzo ni la puerta de mi casa. En general no tengo excusa alguna para justificar la ausencia de actualizaciones durante un mes y ocho días, que lo he contado, más allá de que este capítulo no me entusiasmó tanto escribirlo al ser más estático y tener que fijarme tanto en qué sucedía en el festival. Se me juntó también con que me dio un poco de bajón, pero igualmente, sigo sin tener disculpa. Así que no tiene sentido pedir perdón pero lo haré de todas formas: siento no haber actualizado en todo este tiempo y procuraré que no vuelva a suceder.

Quería contar el festival desde una perspectiva más de los profesores, cuyos pensamientos vemos poco en este arco del manga/anime. Espero haber introducido suficiente material original como para que esto fuese entretenido.

Gracias a todos por leer y comentar, si seguís por aquí después de este pequeño parón e incluso si no, gracias por haber leído. Sin vosotros este fic habría dejado de actualizarse diez capítulos atrás. Espero que sigáis conmigo, porque se avecinan cosas realmente geniales :D

Un enorme abrazo :D