Disclaimer: Boku No Hero Academia/My Hero Academia y sus personajes pertenecen a Horikoshi Kohei, el uso de ellos es sin ánimo de lucro y con fines de entretenimiento. Lo único que me pertenece son mis OCs y la idea para la trama de este fic.


Capítulo 14

El fuego en ti


La cola en la cafetería llegaba hasta los pasillos: gente de todas las edades y tipos esperando para probar una de las delicias del famoso héroe cocinero, Lunch Rush. El aroma de las especias, la carne haciéndose en su punto y el vapor de la arrocera parecían flotar en el aire, abriendo el apetito hasta de aquellos que ya habían almorzado.

Akira y Trece suspiraron al mismo tiempo tras exhalar profundamente. Lunch Rush y sus ayudantes se manejaban ávidamente tras la barra, impresionando con su manejo de los fogones a los suertudos que gozarían del próximo plato. Por desgracia a ellos dos aun les quedaba un rato de espera.

La psicóloga estaba a punto de preguntarle a Trece por el menú del día cuando sintió unas manos cerniéndose sobre sus hombros: el sobresalto fue inmediato, escapándosele un gritito ahogado que acompañó el balanceo a ciegas de la muleta izquierda-

El quejido que escuchó no podía pertenecer a otro que Present Mic, por supuesto, a quien apenas rozó, pero fue sorprendió por el ataque igualmente. A su lado, Aizawa le miraba con indiferencia. Emitió un bufido opacado por el ruido de la cafetería y la gasa escondiendo sus labios.

—¿¡A qué ha venido eso!?—protestó Mic, frunciendo el labio superior. El gesto se volvía más divertido si uno se paraba a mirar la forma en que su pequeño bigote seguía el movimiento exagerado de sus labios.

Sin embargo, Akira en ese momento no era capaz de encontrarlo nada digno de risa.

Aizawa lo notó enseguida: la forma en que juntó sus cejas y asesinaba a su amigo con la mirada no era precisamente sutil. Le pareció fuera de lugar, tratándose de ella. Sin embargo, pudo identificar esa reacción como fuera de ese tiempo y espacio, como un acto reflejo ante un peligro que sencillamente no estaba allí.

—Izumi—le llamó, a modo de toque de atención. Sus pupilas se movieron hacia él una fracción de segundo antes de regresar a su víctima. —Te ves bien.

De haber algo capaz de lograr que Akira Izumi perdiese su hilo de pensamientos, definitivamente era escuchar esa frase, más saliendo de él.

—¿Disculpa? —inquirió atónita, su rostro cambiando de enfado a un no muy sutil asombro; su mandíbula pasó de estar tensa a colgar ligeramente, al igual que sus ojos se abrieron de golpe.

—No empieces a hacerte ideas raras—murmuró. Ya empezaba a arrepentirse. —Estás recuperándote rápido, me refiero.

Mic había dejado su pequeño show para contemplar el intercambio con tanta curiosidad como Trece, que se había visto hipnotizado por la fragancia de la comida y no se percató de los recién llegados hasta ese momento.

Akira volvió a relajarse al saber a qué se refería. Agachó la cabeza un tanto avergonzada.

Estaba segura de que solo escucharía un cumplido sincero de Eraserhead el día en que el mundo se acabase; ella y cualquiera que tuviese relación con él. Su mejor halago era un "no eres un completo inútil".

Trece les dio la señal para que avanzaran. Mientras, Akira se dignó a contestarle:

—Uh, sí. Sin Recovery Girl quién sabe qué habría sido de mi pierna, puede que me hubiese quedado coja de por vida, aunque tendré que hacer unas cuantas sesiones de rehabilitación…

Aizawa asintió, distraído.

—Izumi, ¿por qué hay un niño corriendo en nuestra dirección?

Ella esbozó una mueca de confusión, tanto por el cambio de tema como por la misma pregunta-

—Shouta, estamos rodeados de niños que siempre van corriendo—intervino Mic. —Que venga en este sentido no quiere decir que quiera algo de nosotros. A veces te pones muy-

Efectivamente, un joven se abrió paso hasta ellos cuanto menos entusiasmado: apenas era un borrón blanco que surgió casi de la nada y se abalanzó un férreo abrazo contra Akira, quien, tan estupefacta como ellos, le oyó exclamar:

—¡Mamá!

—…paranoico—en un hilillo de voz, Present Mic terminó su frase, mordiéndose la lengua.


Trece avistó el breve mas significativo desconcierto en los ojos oscuros de Aizawa, enmarcados por el pesado vendaje; se agrandaron un segundo antes de entrecerrarse, analizando al niño de cabello blanco que abrazaba con tanta pasión a Asylum. Ella, por su parte, también parecía conmocionada, pero sobre todo abochornada.

Le devolvió el gesto al chico lentamente. Sus labios se tensaron en algo parecido a una sonrisa incómoda.

Hizashi seguí demasiado impactado como para decir nada, aunque pareciese a punto de hacerlo teniendo la boca abierta de par en par y un dedo alzado.

Cuando se separaron, pudo ver semejanzas significativas: mismos ojos, corte de cara e incluso los hoyuelos de las mejillas al esbozar una mueca. Era más pálido, y su cabello albino casi parecía una continuación de su piel.

Aizawa se puso a hacer cuentas: si ella tenía veintiocho, y el chico aparentaba catorce como mucho…

—Oye—Mic se inclinó hacia su lado, cubriéndose los labios con la mano para camuflar su cuchicheo- logrando el efecto contrario. —Yo no juzgo, pero… No me esperaba esto de Izumi, la verdad. ¿Esto la convierte entonces en una MI-

Dado su estado, lo mejor con lo que contaba Aizawa eran sus piernas. Convirtió un pisotón en un arma eficaz y rápida para callar a su compañero, haciendo que se mordiese la lengua antes de terminar la frase. Por una parte, era una falta de respeto; por otra…

—Si no fuese porque me voy a quedar sin efectivo, habría pagado para inmortalizar este momento.

Akira había rodeado el cuello del chiquillo con su brazo, quien, sin perder su sonrisa burlona, se quejó de la rudeza con la que ella le sujetaba. Ella le dedicó una mirada asesina al recién aparecido héroe alado.

—Por separado sois un incordio, y cuando os juntáis…—Akira liberó a su presa, no sin antes propinarle un golpe en la nuca con el canto de la mano.

Hayato le devolvió una mueca de retorcida diversión. Posó su mano sobre la cabeza del menor, revolviéndole el pelo cariñosamente sin perderla de vista.

—Somos geniales. Lo sabemos—finalizó por ella. Akira hizo un puchero con el labio inferior, se dio media vuelta y alentó a Trece a pedir su comida de una vez. —Vaya, se lo ha tomado peor de lo que esperaba.

Mic se echó las manos a la cabeza mientras Aizawa resoplaba.

—Ahora todo tiene sentido… ¡Tú eres su padre entonces! ¡El ya no tan misterioso novio de Akira! —farfulló, frotándose la frente como si pensar le doliese.

Hayato abrió los ojos de golpe y se señaló a sí mismo, sorprendido por la supuesta revelación.

Por otra, esto es una simple broma, concluyó Aizawa.

—¿De qué hablas? Si este es su sobrino, Saburo. Queríamos jugar un poco con Akira, era solamente una apuesta—explicó Hayato.

—Y a Daigo nunca lo verá más que como a un hermano.

Hubo un silencio incómodo gracias a la provocación de Saburo, que echó a andar detrás de su tía con dinero fresco en los bolsillos y las manos cruzadas tras la cabeza. Aizawa no tardó en dejarles solos también.

Mic le dio unas palmaditas en el hombro a modo de consuelo, aunque Hayato no se sentía en absoluto ofendido. Era solo que le recordaba demasiado a Akira cuando aun era una mera ayudante, con su aspecto adorable e inocente uno se confiaba… Y antes de que se diese cuenta lanzaba unos dardos difíciles de esquivar.

Quizás Saburo no tuvo la suerte de contar con un padre, pero parecía que el destino tenía planeado que consiguiese a alguien que reemplazara esa figura, una tía que hizo de segunda madre y de hermana mayor.

Y no podía ser mejor.


Saburo estaba contándoles a Trece y Aizawa, tan entusiasmado como un chico de quince años fanático de la labor heroica en presencia de dos profesionales podría estar, su deseo de convertirse en médico de urgencias para ayudar a ambos lados y darles una segunda oportunidad a todos aquellos que estuviesen en sus manos. Trece, por supuesto, alabó la nobleza de sus intenciones.

Aizawa comentó que con el exceso de gente incompetente colgándose el título de héroe, se necesitaba a más gente capacitada para terminar las cosas como se debía y salvar a las personas de una forma que ellos no podían. Saburo alzó la vista para prestar atención al excéntrico hombre que, con cifras y una base sólida de datos, acabó por felicitar a su manera el que no se dejase llevar por lo que estaba de moda y atendiese a las auténticas necesidades.

Los labios de Akira se curvaron en una pequeña sonrisa, mezcla de orgullo por su sobrino y de ternura. Debía agradecerle a Hayato el tomarse la molestia de conseguir un pase y traerle, la entrada para quienes no tenían acceso directo por agencias no era precisamente barata.

Aun así, el brillo en los ojos de Saburo no tenía precio alguno, ni la forma en que se retorcía las manos dentro del bolsillo de la sudadera para calmarse o se hacía el interesante para impresionar a Trece y Aizawa.

—Vaya, ¿a quién tenemos aquí? ¡Nada más y nada menos que la heroína Asylum!

La mencionada se señaló a sí misma sin terminar de creerse que Lunch Rush le llamase en un tono tan mordaz, blandiendo una espátula con la que le apuntó acusatoriamente. Akira alternó su mirada entre ella y el chef, alzando una ceja tan incrédula como antes.

—¡Sí, tú! —repitió girando el utensilio de cocina en una dramática floritura. Uno de sus ayudantes cesó en su tarea de cortar puerros para prestarle atención, dejando caer los hombros a la par que suspiraba un largo "ay". —Llevas aquí casi dos meses. Dos. Meses. ¿Y cuántas veces has venido aquí? ¡Ni una! ¡Esta es la primera vez que te veo el pelo en mi cafetería!

Saburo se tapó la boca con una mano para mitigar la carcajada que llevaba reteniendo un rato. Allá donde iba Akira, no podía pasar sin tener una situación de esas.

—¡¿Qué tienes en contra de mi comida!? —le increpó Lunch Rush, y el joven soltó el cuchillo para terminar de acercarse a su jefe, cuyo lloriqueo dramático hizo a Aizawa querer echar a correr y enterrar la cabeza en algún lado para no volver a despertar en un buen tiempo. —¿Con quién me estás engañando, es la pastelería del principio del camino o la tienda de conveniencia?

—¡Por favor, señor, no es momento de esto! —imploró el joven.

—Primero Eraserhead decide despreciar mis delicias por esos estúpidos suplementos y ahora tú ni siquiera te dignas a asomarte para saludar.

Lunch Rush se llevó las manos a la cara, haciendo que sus sollozos más que exagerados quedasen aún más dramáticos. Akira ya había captado qué sucedía, aunque seguía pareciéndole un tanto surrealista…

—Lamento si te he ofendido, Lunch Rush. Ha sido muy maleducado por mi parte—se disculpó, esbozando una leve sonrisa conciliadora. —La verdad es que yo no almuerzo, directamente, así que no te estoy "engañando", ni con comida de casa.

El mango de una cuchara de madera apareció de la nada, dándole un golpe rápido pero suave en la parte superior de la cabeza.

—Entonces eres aun más estúpida que Eraserhead. Pero eso va a cambiar, ¡una vez pruebes mis platos, no volverás a hacer algo así! He de asegurarme que todos los que están bajo este techo están bien alimentados y consiguen la energía para desempeñar sus labores heroicas. ¡No quiero que nuestra psicóloga se desmaye o algo peor!

Akira le dio las gracias, admitiendo su parte de culpa con una reverencia.

Aizawa, por su parte, no pasó por alto la intensidad de la mirada de Saburo, quien no ocultaba demasiado bien su gesto de preocupación. Cuando Hayato apareció detrás de él, murmuró algo para sí mismo, agachando la cabeza hasta que la barbilla le rozó el pecho.

En sus labios pudo leer un "sigue sin escuchar".


—Voy a matar a ese pequeño cúmulo de bolas.

All Might empezó a toser, sintiéndose mal por haber contemplado, aunque fuese por un segundo, a las alumnas del 1-A vestidas de animadoras. La agresividad en la declaración de Akira, además de incluir el asesinato, no le ayudó a aplacarlo.

—¿Qué le habéis dado de comer? —preguntó Snipe, señalando con el pulgar al asiento trasero donde ella estaba. Trece, a quien se estaba dirigiendo, se limitó a suspirar como si llevase años reteniendo ese aire.

La vergüenza que estaban pasando las jóvenes alumnas era más que obvia, sumada a la incomodidad y la indignación por haber sido engañadas de esa forma. Akira solo necesitó ver cómo Mineta y Kaminari se daban codazos, riéndose y babeando, para saber que ellos habrían tramado aquello. Le había dejado muy claro al primero que no saldría impune la próxima vez que hiciese una jugarreta nacida de su perversión; encima, ahora tenía cómplice.

Solo un repentino revuelo le sacó de sus pensamientos lejanos a lo pacífico.

Ojiro y Shouda, de la clase B, habían pedido abandonar el torneo. No recordaban prácticamente nada de lo sucedido en la batalla de caballería y se sentían indignos de continuar, como si no hubiesen hecho nada a la hora de la verdad. Midnight no pasó por alto la inocencia y honestidad de ambos chicos, siendo lo que le llevó a concederles su deseo.

La tensión en Blood King al perder al único alumno suyo que había pasado a la siguiente fase era obvia, clavando los dedos en sus bíceps flexionados. A nadie le pareció fuera de lugar que la mayoría de finalistas se hubiesen visto reducidos a personas del A, tras su enfrentamiento con los villanos en el ataque a la USJ, habían demostrado una fiereza y determinación que de primeras no brillaba tanto en los demás.

King pareció recordar cómo se respiraba al darle el pase al equipo de Kendou, que a su vez se lo cedió al de Tetsutetsu.

—¡Veamos entonces las combinaciones! —anunció Mic, chasqueando los dedos antes de que le sucedieran la imagen con las ramificaciones, finalizadas en los nombres de los contendientes.

Akira perdió una pizca de esperanza al leer los nombres de Midoriya y Shinsou como primer combate.


Observaba distraída la plataforma que Cementoss estaba erigiendo con la ayuda de su Quirk cuando se percató de que All Might se había levantado y salía del palco privado. Siguió su figura girando la cabeza y en cuanto desapareció por la puerta, se puso en pie apoyada en su fiel muleta y se dirigió a un ritmo más rápido del que se esperaba de alguien con una pierna escayolada al asiento que él dejó libre. Trece dio un pequeño salto al dejarse ella caer, pillado desprevenido por el repentino cambio de compañero.

—La verdad es que me estaba poniendo un poco nerviosa estar ahí atrás, espero que a All Might no le importe que le robe un rato la silla—comentó, pasándose una mano por el pelo. —¿A dónde ha ido, por cierto? El primer combate empezará pronto.

—Ha dicho que iba a darle algunos consejos a Midoriya—respondió Snipe. Se caló el sombrero y deslizó un dedo por el ala, dándole forma.

Mic les interrumpió con su característico "grito de guerra" en inglés, al que nadie respondía nunca. Las gradas volvieron a animarse con aplausos y entusiasmo al aparecer, desde lados opuestos, los dos contrincantes.

—Sus notas no son malas, ¿pero qué diablos es esa expresión? Del departamento de héroes, ¡Midoriya Izuku! Contra…

En efecto, la cara de Midoriya estaba contraída en una de las muecas más curiosas que había visto, sus labios tan apretados que podrían haberse sellado y sus cejas fruncidas con determinación, aunque el temblor en su barbilla acompañado de sus pupilas disparándose en todas direcciones nerviosamente decía todo lo contrario.

—Pedimos disculpas, pero él solo es un alumno normal sin nada de especial. Del departamento de generales, ¡Shinsou Hitoshi!

¿Nada de especial? ¡Cómo se nota que no se ha mirado siquiera una ficha!

Aun con la actitud aparentemente despreocupada de Shinsou, pudo notar esa chispa de intranquilidad en su característica forma de ponerse la mano en la parte posterior del cuello.

—¡Las reglas son sencillas! Si su adversario sale del ring, no puede moverse más o se rinde, ¡entonces la victoria es suya! No tienen que preocuparse por las heridas, Recovery Girl les estará esperando al otro lado del estadio. ¡Así que dejen su moral de lado y vayan con todo!

Akira se calló su protesta por lo de apartar la moral -realmente sonaba un tanto extremo para unos niños compitiendo en un mero torneo-: apoyando a Shinsou, era una hipocresía ponerse delicada con qué estaba bien y qué no, intentar proteger una línea muy delgada además de subjetiva. ¿Qué se consideraba hacer trampas, o ser deshonesto, cuando era la única forma de salir ganando con habilidades como las de Shinsou, o las suyas propias? ¿Era mejor dejar que un villano o un oponente con un Quirk físico se sobrepusieran por no aprovechar los recursos con los que uno contaba de la mejor forma posible?

Sin llegar a escuchar la conversación unilateral, intuyó que Shinsou ya estaba buscando la forma de poner en marcha su control mental.

Así que es eso, pensó. La cara que ha puesto Midoriya antes… ¿Estaría avisado? ¿O habrá adivinado los entresijos de su Quirk? Sea lo que sea, se estaba conteniendo.

Un segundo antes de escuchar la señal de inicio del combate, el rictus de Midoriya cambió por completo, frente al aun ensombrecido rostro de Shinsou.

Justo después, mientras los espectadores aun se agarraban a sus asientos con nerviosismo y los profesores apostaban por un claro ganador, Midoriya dio una zancada y le increpó en tono agresivo a Shinsou, su rostro desencajado y repleto de cólera.

Y entonces se detuvo.

—La victoria… ya es mía.

Shinsou elevó las comisuras de los labios, satisfecho ante su petrificado oponente; el resto del mundo contempló la escena sin terminar de comprender qué estaba sucediendo.

El ritmo del corazón de All Might se aceleró y Akira aplacó las mariposas en su estómago.

Lo siento por el chico, compañero. Yo también lo aprecio, pero…

—El estudiante que ha pasado completamente desapercibido… ¡De verdad puede ser un competidor poderoso!—exclamó Mic.

—¿Sabías lo que podía hacer, Izumi? —le preguntó Snipe, en una mezcla de curiosidad y leve irritación por la que creía una mala apuesta. Akira se encogió de hombros, sin perder ni disimular un ápice de la felicidad reflejada en su expresión. —Ahora entiendo como ha llegado tan lejos.

—Shinsou Hitoshi se merece estar ahí, al igual que la oportunidad de ser promocionado al curso de héroes.

—Y esos chiquillos merecen conservar la plaza por la que tanto lucharon. Espero que tu favoritismo se quede en el ámbito competitivo y no llegue a las aulas, Izumi—añadió con acritud, cruzándose de brazos y dando por terminada la discusión.

Akira se mordió el labio, reprimiendo una contestación aun más cortante que no representaba en absoluto lo que sentía por cada joven al que enseñaba, tan solo su impotencia ante un sistema que podía pecar de injusto.

—Por eso te dije que el examen de admisión no tiene sentido—habló Aizawa, ajeno a los comentarios entusiastas de Present Mic. El presentador se alejó del micrófono para mirarle con una ceja alzada, su compañero sujetando con algo de dificultad un par de hojas con sus brazos escayolados. —Aquí tengo información básica sobre los dos… como ellos se iban a enfrentar, decidí preparar esto para ti.

—Ah, eso es muy atento por tu parte Eraser—Mic se inclinó hacia los documentos apenas, olvidándose por un instante de que estaban encabezando un evento. —Siempre tan bien informado.

—Este es Shinsou… No pudo entrar al departamento de héroes al no pasar el examen de habilidad, pero teniendo en cuenta que también se matriculó en el común, me imagino que ya se esperaba ese resultado. Incluso cuando su Quirk es inmensamente poderoso…—Aizawa alzó la vista, contemplando a través del cristal a Midoriya y el susodicho. —Cuando te enfrentas a un examen de admisión como este, es muy complicado conseguir puntos.

Present Mic estaba a punto de rebatir su declaración cuando captó por el rabillo del ojo un nuevo movimiento en la arena. Midoriya obedecía las órdenes de Shinsou, dándose media vuelta y dirigiéndose fuera del cuadrilátero.

Esta pelea va a acabar rápido, concluyó Eraserhead, resoplando.


Sus pasos eran más lentos de lo normal, y sumado a sus ojos inexpresivos, le confería una apariencia casi de zombi. Izuku estaba a escasos metros del exterior de la línea, a unos segundos de una derrota aplastante y demasiado rápida que además de herir su orgullo, le haría sentir como un fracaso ante a All Might. ¿Cómo esperaba ser un digno sucesor, gritarle al mundo que estaba allí para quedarse perdiendo tan pronto y de esa forma?

Fue entonces, tras discernir las figuras de ojos resplandecientes en la oscuridad, que fue capaz de responder: al activar su Quirk en un par de dedos y darse un toque en la pierna levantando una repentina ráfaga de aire y polvo, sin ser realmente dueño de sus actos, consiguió sacar a Shinsou de su cabeza.

All Might exhaló, conteniendo una sonrisa.

Akira maldijo entre murmullos, clavando las uñas en los reposabrazos.

Sabía que Shinsou estaba perdido.

No era solo que, de alguna manera, Midoriya hubiese logrado volver en sí: ya no volvería a caer en ninguno de sus trucos y Shinsou no era rival para sus habilidades físicas, con o sin Quirk.

E iba a entrar en pánico. Se volvería impaciente, tratando por cualquier medio recuperar un ápice de control.

Lo notaba en su cara, a la que ahora enfocaban las cámaras; en esa sonrisa sarcástica y llena de desprecio, en cada gota de sudor y la fina línea de expresión que surcó su frente al fruncir las cejas agresivamente, enmarcando su mirada felina de una manera que, a sus quince años, no debería.

Eres demasiado joven para tener tanto guardado, Shinsou.

Midoriya arremetió contra él, colocando una mano en su hombro y la malherida en su pecho en un intento de hacerle retroceder.

Shinsou apretó los dientes y le propinó un puñetazo en la mejilla que le hizo volver la cara.

—Sus golpes son demasiado erráticos, es obvio que está desesperado—comentó Hound Dog, emitiendo después un gruñido canino.

—Va a hacerse más daño a sí mismo del que le hará a Midoriya dejándose llevar—coincidió Trece, apesadumbrado.

Akira apartó la vista sobrecogida. Era incapaz de mantenerse impertérrita presenciando la naturaleza brutal y descorazonadora de esa pelea.

Ya solo eran el eco de los golpes y los gritos de guerra.

—Apoyar a alguien no es animarle cuando lleva ventaja o levantar sus esperanzas falsamente, haciéndole creer que la balanza estará equilibrada y el mundo será justo con él o ella—la voz ominosa de Ectoplasm llenó el silencio del palco, dirigiéndose a nadie en concreto. —Eso es mandarle a morir. Quedarse con la parte bonita y los discursos motivacionales hace más mal que bien. Si estás con alguien…

El ruido de un cuerpo cayendo con fuerza al suelo; y el llanto reprimido, repleto de frustración que no se escuchó después.

—¡Shinsou fue lanzado fuera del cuadrilátero, Midoriya avanza a la segunda ronda! —sentenció Midnight alzando su látigo de cuero.

—…debes verle perder también, y ayudarle a tomar su derrota como una lección.

Akira le contempló por encima de su hombro, con los ojos aun entrecerrados. Era difícil saber si Ectoplasm le devolvió el gesto o seguía atento al centro del estadio, más allá de su leve inclinación de cabeza.

—¿Eso significa que Izumi nos debe una cerveza a todos? —inquirió el desconocido junto al que estuvo sentada la primera mitad del torneo.

—¡Ni siquiera sé quién eres! —resopló dramáticamente, abriendo las manos en el aire para después enterrar el rostro en ellas.


Los minutos de descanso hasta el siguiente enfrentamiento pasaron volando gracias al acalorado debate de los profesores, donde cada vez que parecían estar a punto de llegar a una conclusión sobre el no tan complicado tema que trataban, aparecía otro distinto sobre el que se ponían a discutir además de ser aún más absurdo que el anterior. Akira deseó entonces haberse quedado en casa, tirada en el sofá con algún recipiente de comida a domicilio.

Ella, que querría haber hablado con Shinsou en ese rato, tendría que posponerlo hasta el siguiente parón.

Hizo falta que Present Mic gritase un "Start!" para romper su burbuja y redirigir su atención a la arena.

Shoto Todoroki contra Sana Arashi, dos hijos de reconocidos héroes cara a cara.

Los primeros segundos fueron tensos, ambos observándose en silencio; la mirada de Akira bailó de uno al otro y acabó por posarla en la figura de Arashi, analizándola detenidamente.

¿Dónde está su prótesis?

Reclinándose en el asiento, comprobó que la ausencia del brazo izquierdo había confundido por igual a todos los allí presentes, intercambiando breves miradas y susurros que vaticinaban un final desfavorable para ella.

El primer ataque les pilló por sorpresa: Sana se abalanzó contra Todoroki, lanzando golpes rápidos y sucesivos dándole tiempo apenas para cubrirlos con sus antebrazos. Fueron sus patadas lo que más llamaron su atención, despertando una sensación de familiaridad que no terminaba de ubicar.

—Por muy rápida que sea la chica, y por muy buena que sea su técnica, el combate así no está equilibrado—dijo Blood King, rascándose la barbilla.

Ver cómo su semblante determinado se iba transformando en uno de ira, el de Todoroki manteniéndose tan frío y estoico como acostumbraba al lanzar un contraataque con su Quirk, hizo que su corazón diese un vuelco.

No estaba en buenos términos con Arashi, y el peso de sus palabras aun le quemaban, pero quería que ganase y le demostrase al mundo que su condición no la hacía menos fuerte ni menos válida; sin embargo, esos eran sueños irreales. Que hubiese tomado la decisión de pelear con un solo brazo podía significar muchas cosas y ninguna de ellas le gustaban.

Cerró los ojos y apretó los puños, sintiéndose impotente.

Tras la violenta sacudida y el abrupto cambio de temperatura, que tan solo confirmaron lo peor, volvió en sí.

Arashi se dio media vuelta, sin estrecharle la mano a Todoroki y dejando atrás la voz chillona de Present Mic reconociéndole a él como ganador.


—Siento molestarte, Shinsou. Prometo que seré rápida.

El chico de pelo morado mantuvo la cabeza gacha, su mano sin abandonar la nuca. Akira se había echado contra la pared, apartando las muletas e intentando mantener el equilibrio.

—Casi ganas a Midoriya. No sé qué le dijiste, pero funcionó, le tenías justo donde querías…—el estruendo del estadio recorrió el pasillo, interrumpiéndola. Shinsou apartó aun más la mirada. —Y se te escapó.

Akira chasqueó la lengua, alzando la barbilla.

—Las provocaciones no siempre te funcionarán, menos con la misma persona. Necesitas más. Porque, como habrás comprobado—ella suspiró, dejando caer los hombros; le disgustaba tener que decirle todo aquello, tenía la sensación de estar pisoteándole cuando quería precisamente lo contrario—, si averiguan como sobreponerse a tu Quirk, solo podrás contar contigo mismo. ¿Entiendes a lo que me refiero?

Shinsou emitió un tenue sonido de disgusto, mas afirmativo. Akira se echó hacia delante y posó una mano en su hombro, dándole un apretón amistoso que consiguió que el joven pusiera su atención en ella finalmente. Su ceño fruncido se suavizó ante la dulzura de la sonrisa que Akira le dirigía.

—Le has demostrado a todos lo realmente genial que eres. ¿Pero sabes qué es lo mejor? —Akira se inclinó un poco más, susurrando como si le contara un preciado secreto. —Que apenas es el principio; que puedes ser aun más genial. Solo necesitas la guía correcta y trabajar duro.

—¿Se supone que encontraré esa guía mirando debajo de las piedras, señorita Izumi? —replicó Shinsou en tono sarcástico. —No soy del departamento de héroes, nadie querrá perder el tiempo entrenando a alguien de generales además de dar sus clases.

Las comisuras de sus labios se alzaron un poco más; Akira se puso recta y alzó una mano como si se presentase voluntaria.

—¡Aquí tienes a alguien que estará más que encantada de dar clases particulares!

Él le devolvió la sonrisa, carraspeando.

—No me malinterprete, profesora, pero usted…

—Tranquilo, me refería a ayudarte con tu Quirk y a entender cómo funciona la mente humana. No me atrevería a darle lecciones para pelear a nadie, ¡probablemente me heriría en el proceso y encima sería humillada por mi propio alumno!

—¿Entonces?

Akira dio otro paso atrás, recogiendo sus muletas.

—Tengo al tipo perfecto para esa tarea. ¿Acaso no le has escuchado antes?

Ella le guiñó un ojo; Shinsou ladeó la cabeza, desconcertado.


Regresaba al palco cuando le llegó un estruendo, como si una decena de rocas cayeran de golpe sobre cemento: sabía que se habría perdido al menos unas dos peleas, entre que hablaba con Shinsou e iba al servicio-que le costó un rato considerable encontrar- y en ese instante estaría teniendo lugar la última batalla de la primera ronda.

Siguió caminando. Recordó que les tocaba a Bakugou y Uraraka y se lamentó por la desdichada suerte de la chiquilla, a quien le habían asignado el peor contrincante posible. Alguien tan bruto y sediento de reconocimiento no le daría mucho cuartel para pelear. O al menos eso pensaba.

Estaba terminado de subir las escaleras, sin resuello y sudando más de lo que esperaba, al captar un olorcillo a quemado. El aire era más cargado en ese pasillo, por desgracia para ella.

—¿U.A. ya ni siquiera se molesta en contratar a gente que pueda dos pasos sin asfixiarse?

El comentario era, obviamente, de todo menos amistoso y el deje de superioridad no lo mejoró. La voz tras ella, el origen del cambio de atmósfera, era nada más y nada menos que Endeavor, héroe número dos y padre de Shoto Todoroki.

Le observaba desde sus casi dos metros de altura como quien mira a una hormiga pasar.

Puede que la primera impresión que estuviese dando no fuese precisamente la mejor, semi apoyada de nuevo en la pared mientras recuperaba el aliento en una atmósfera que le dificultaba hasta el respirar.

No supo si fueron sus circunstancias poniéndole de mal humor o la hostilidad que rezumaba Endeavor contagiándosele, pero su reacción no fue la de la misma Akira Izumi que media hora atrás le diese esperanzas a su alumno.

Sin moverse, echó la vista hacia atrás, permitiendo que la animosidad dominase en sus iris lila.

—¿Esas llamas le tapan la vista o es la edad, Endeavor? ¿O quizás mis muletas y la escayola en mi pierna son invisibles y yo no me he enterado?

Enji siguió de brazos cruzados, quemándola con una simple mirada.

Si bien el mal genio del héroe era más que conocido, sumado a su falta de tacto y hosquedad, Akira no se esperaba el profundo desprecio en sus ojos turquesa ni la soberbia tan arquetípica de un villano.

Con un simple vistazo era obvio que para Enji Todoroki, la mayoría del mundo era un estorbo que no merecía ni una palabra suya.

¿Por qué pararse a hacer observaciones groseras de alguien que, según sus estándares, probablemente no era nadie?

—Le vendría bien invertir tanto tiempo en tratar de volverse útil como lo invierte en ser mordaz y tontear con sus compañeros, Asylum. Los alumnos no siempre estarán ahí para salvarle y sus encantos no durarán eternamente.

Su réplica tomó por sorpresa a Akira; notó el calor agolpándose en su cara, tanto por rabia como por vergüenza.

Que él le diese la espalda, comenzando a descender los escalones con una diminuta sonrisa autosuficiente y sin darle la oportunidad defenderse solo la encolerizó más.

—¿¡Cómo se—

—Izumi, no.

Akira bajó la mirada hasta su brazo, donde una mano grande y morena le sujetaba firme pero gentilmente. Siguió recorriendo la extremidad con la vista hasta tener que estirar el cuello, repasando la figura a contraluz de All Might.

Es un azul tan distinto, se dijo, notando cómo toda la ira se iba esfumando conforme más se perdía en los ojos de All Might, colmados de paz y bondad.

—Él es…

—Lo sé.

Hay algo que no me está contando. ¿De dónde viene esa tristeza, si no?


Con All Might de vuelta, Akira se vio obligada a regresar a su asiento en la fila trasera; aun así, lo único que hizo durante el principio del enfrentamiento entre Todoroki y Midoriya fue tratar de desentrañar ese malestar que se gestaba en su interior.

Era más que el enfado por el encontronazo con Endeavor.

Era el miedo que trepó por su espalda al encontrar tanto veneno corriendo por las venas de tan reconocido héroe.

Era la cicatriz de una quemadura también alimentada por el miedo en el lado izquierdo de la cara de su hijo.

Era el resentimiento de ese joven, que le llevaba a no querer reconocer esa parte de él que había heredado de su padre, aquella que intentó cubrir y de la que renegaba.

Era Akira, rechazando lo que más miedo le daba, lo que le hacía sentirse menos ella y más de ellos.

Personas haciéndose daño y limitándose con tal de no darlo todo; porque no creían que ese todo les perteneciera, porque temían conocer cómo eran y no cómo les habían enseñado a ser.

—¡Este poder… es tuyo, solo tuyo!

El grito de Midoriya llegó a cada rincón del estadio, y por primera vez, se pudo distinguir una clara expresión en el habitual rostro en blanco de Shoto Todoroki.

Una chispa se encendió dentro de él: con ella, su primera sonrisa tras tantos años y unas lágrimas que llevaba reteniendo demasiado.

De repente se escuchó la voz de Endeavor, clamando el nombre de su hijo de una forma cuanto menos exagerada.

—Que alguien le haga callar, ese tipo me da dolor de cabeza—murmuró Snipe, arrancando una risa entre dientes a Power Loader y un gemido escandalizado de Trece.

Todoroki, el paso que acabas de dar, gracias a Midoriya… Estoy orgullosa de ti. Y te admiro, no sabes cuánto.

—Hay que pararlos—dijo All Might. —Es demasiado.

Por mucho que quisiera ver a su pupilo ganar, de ese choque de fuerzas no saldría nada bueno.

Akira había juntado algunas piezas del puzle, y entendiendo mejor la situación -una que le provocaba un disgusto y desesperación mucho más personal-, tuvo que tomarse esos minutos para tranquilizarse con su Quirk aun si le dejaba exhausta y mareada.

—Tiene razón. Midoriya ha presionado los botones justos para que Todoroki se deshaga de sus ataduras, los dos usarán tanto de su poder como puedan—intervino, su garganta seca y haciendo que su voz fuese más ronca de lo que esperaba.

—Creí que estabas durmiendo con los ojos abiertos, Izumi. Suenas como tal al menos.

Puso los ojos en blanco con la afirmación de Blood King, quien no tardó en aclarar que bromeaba al ver que ella no se lo había tomado demasiado bien.

Todoroki y Midoriya corrieron de frente, el uno hacia el otro: Midnight y Cementoss también se dieron cuenta de que debían detenerles en ese instante si no querían consecuencias graves.

Los muros que Cementoss creó entre ellos se vieron reducidos en la onda expansiva creada por el cambio de temperatura: la explosión rodeó la arena, tragándose a alumnos y profesores.

Akira intentó incorporarse para ver mejor, alarmada, mas una ráfaga de aire caliente la mandó hacia atrás y de vuelta a su asiento.

La nube de humo se fue disipando hasta revelar a un malherido Midoriya fuera de los límites del cuadrilátero, y a Todoroki amparado por su propio hielo.

Nada más declarar al ganador, All Might se puso en pie y salió a paso apresurado.


Cuando aceptó acudir al torneo, aun malherida, pensó que sería agradable cambiar un poco tras tantos días de encierro y que volvería a animarla, además de ser una experiencia única que nunca soñó que vería en vivo.

Desde luego no esperaba acabar agotada emocional y físicamente: llevaba horas con altibajos, demasiada conmoción, buena y mala, llevándole de un extremo a otro en cuestión de segundos.

—Creo que esta vez se ha dormido de verdad.

Sí, lo había hecho. Un momento estaba parpadeando y al siguiente no se vio capaz de abrirlos. Ya tendría tiempo para avergonzarse de ello cuando se despertara.

—Una foto tal cual sería un tentador material para chantaje.

—¡Snipe!

—¿Qué? Odio hacer papeleo y las rondas de cerrar puertas y armarios. Me vendría bien alguien a quien cederle la tarea.

—Todos la estamos viendo dormir, ¿qué sentido tiene intentar manipularla con eso después?

—Midnight, All Might, Mic y Eraserhead no están presenciando tan especial suceso.

—Puede que Eraser descubra a su verdadero amor al verla compartiendo su hobby.

—¿No deberíamos estar prestando atención a Iida y Todoroki?


—¡Chicos, díganlo todos conmigo!

La voz de All Might despertó a Akira de un repullo, asustando a Hound Dog y el profesor que seguía sin conocer.

—¡Buen trabajo!

—¡Plus Ultra! —corearon todos, dejando a All Might solo con el que obviamente no era el lema adecuado.

El público y los alumnos le abuchearon.

Akira alzó minutos después un brazo con tan poca energía que cayó lánguido al segundo, diciendo aun en sueños:

—¡A la mierda Endeavor! ¡Larga vida a All Might!

Volvió a su reposo justo después.

Los profesores se mantuvieron en silencio, dándole la razón.


¿Ha pasado ya 48 días desde la última actualización? Sí. Soy una sin vergüenza. De las grandes. Me merezco la tomatina, la migración de lectores y cualquier insulto (con cariño por supuesto).

Me ha costado la vida este capítulo, había muchas cosas que quería meter, después me arrepentía y las quitaba, volvía a cambiarlas, después me quedaba estancada en una parte y de ahí no había quien me sacase... Ha sido un caos, la verdad. Y espero de corazón que no vuelva a repetirse, por vosotros y por el bien de mi dudosa salud mental xD

Han pasado tantas cosas en este cap que no sé ni qué comentar. Tenemos a un nuevo personaje, que tendrá su importancia en el arco que se viene, Akira ha descubierto que Endeavor es un desgraciao y que Todoroki must be protected at all costs, le ha prometido a Shinsou una oportunidad...

Así que me dedicaré a hacer preguntas en plan telenovela, que me apetece.

¿Quién será el mentor de Shinsou, además de Akira? ¿Qué iba a decir Mic antes de que Aizawa le atacase indiscriminadamente? ¿Dónde está el padre de Saburo? ¿Por qué Endeavor se ha comportado así con Akira, y cuándo demonios explicaré por qué empatiza con la situación de Todoroki? ¿Deberíamos darle a Midoriya el premio a BEST BOY? ¿Me callaré algún día?

Todo eso y más en los siguientes capítulos ;)

PD: Gracias, a los que seguís leyendo, a los que retomáis la lectura y a los que nunca habéis dejado de hacerlo; muchísimas gracias a ti, Mpiag, por comentar en cada capítulo y darme un mini infarto de alegría cada vez que recibo la notificación de tus reviews. Subamonos todos al tren de darle amor a Shinsou, que se lo merece. Y gracias a Mischievous Whisper, que siempre me estaba dando el empujoncito para seguir escribiendo; aquí tienes tu otro regalo de cumpleaños tardío.

Por cierto, ya ha empezado el volumen dos de Legacy además de estar terminado el 0. Recomiendo encarecidamente que leáis ambos y estéis atentos a lo que se viene en Legacy para entender algunas cositas que pasan en este capítulo, no he querido entrar en detalles porque es lo que le corresponde a su autor. Así que en un futuro próximo podréis ver el Sana vs Todoroki aun más épico, mejor explicado y en su contexto.

¡Un abrazo, y hasta la próxima!