Hola criaturas de odin.

Han pasado 86 años. -inserte aquí la anciana del titanic.-

Cuando estaba revisando algunas cajas con mis antiguas libretas y esas cosas encontré los dibujos que hice sobre este fic y empece a leerlo y a ver imágenes ectofeature y me volví a enamorar XD.

Seguro es demasiado tarde, pero si algún día alguien se pasa por aquí para ver como continuo esta historia espero que les guste.

También, voy a editar los capítulos anteriores para corregir los errores.


How i met Billy.

Niños. ¿No les parece que esta historia estuvo congelada como por 50 años?

—Si, mira papá, ya hasta tengo barba. —Dijo Stanley, señalando la larga barba blanca que tenia sobre el rostro.

—¿Acaso eso es... un disfraz de santa claus? —Preguntó el cineasta, el mayor de los gemelos asintió, una sonrisa burlona apareciendo en sus labios. Había una razón por la cual sonreía de esa forma y estaba sentada del otro lado del sillón temblando como gelatina.

—¡Nos va a matar! —Grito Steven, parpados apretados y brazos contraídos contra su pecho. Su padre dio un salto en su asiento por el repentino grito.

—Por favor cálmate, vas a despertar a Clary. —Pidió de inmediato el castaño, tratando de tranquilizar a su hijo, después le dedico una mirada severa al mayor de los gemelos (el cual parecía no inmutarse ante el terror en la expresión de su hermano). —Stanley, ya sabes que tu hermano le tiene miedo a santa... —Se interrumpió volviendo la mirada a su hijo menor. —No llames a la policía, te lo advierto Steven Elizabeth Wright.

—¡Auxilio, Santa Claus quiere matarme! —Lloriqueo contra el teléfono el chico de cabello verde.

Spencer salto en seguida para detener la llamada al 911 que estaba haciendo el menor de los gemelos y tratando de quitarle la barba de Santa Claus al mayor para guardar ese objeto maligno bajo llave.

¿Quien iba a pensar que sus hijos iban a tener miedos tan extraños?

Normalmente los niños le tenían miedo a cosas como la oscuridad, los payasos, los zombies, las arañas o cosas por el estilo. Pero Stanley y Steven eran hijos del mejor cineasta de terror, habían crecido rodeados de todas esas cosas tenebrosas y habían adquirido (o quizás heredado) el amor por el terror... Excepto que a uno le asustaba Santa Claus y a otro los testigos de jehová.

Spencer aseguraba una y mil veces que esas rarezas no las habían heredado de él.

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El castaño se encontraba cruzado de brazos, ceñudo y con la vista clavada en sus hijos. El celular de Steven estaba sobre su escritorio y se habia deshecho del traje del bonachón favorito de las navidades.

—¿Van a comportarse para que siga contando la historia o van a seguir metiéndome en problemas con la policía? —Preguntó el castaño, casi gruñendo. Estaba molesto, quizás si tenían una verdadera emergencia en el futuro la policía no asistiría por considerarlos como el niño que gritaba lobo.

—Lo sentimos... —Se disculparon de inmediato los gemelos, haciendo un puchero y poniendo ojos de cachorro. Spencer no podía hacer nada contra esa expresión. Lo chantajista no lo habían sacado de él en definitiva. —Por favor continua con la historia.

—Bien...Pero de hecho he olvidado en que parte iba. ¿Les conté sobre como fue que Billy termino con un vestido de novia? —Los gemelos negaron con un movimiento de cabeza. El castaño frotó su barbilla en un gesto pensativo. —¿Qué tal del vídeo de Billy en una pagina para adultos?

—¡Espera, espera, espera! —Steven golpeo el escritorio de su padre con las palmas de las manos. —¡Estas peor que Rajeev Spoilerslocos.

—Lo ultimo que nos constaste fue que Billy te pidió el divorcio, pero al final no se divorciaron. —Intervino Stan.

—Oh, ya recuerdo. —Spencer sonrió, empujo sus lentes por el puente de su nariz y suspiró. —Si, Billy yo realmente no estábamos hechos para estar separados. Digo, después de todo parecía que estábamos destinados.

—¡Alabado sea el dios de las ships! Wuu Billy x Spencer por siempre. —Steven volvió hacia el sillón con las palmas arriba, dispuesto a chocarlas con las de su hermano.

—Pero también Spencer x Billy, versatilidad ante todo, Steven. —Los gemelos chocaron las palmas mientras movían las cejas de arriba a abajo mientras susurraban "oye si" "si" "super si".

El cineasta rodó los ojos.

—Continuando...

Niños, después de que evitáramos nuestro divorcio y de que lloráramos juntos la partida de nuestra hermosa Chiara, las cosas entre Billy y yo se pusieron extrañas.

Era como si cada uno estuviera evitando al otro, mejor dicho nos tratábamos el uno al otro con guante de seda. ¿Han escuchado esa expresión? Es cuando tratas a alguien delicadamente, para no herirlo. En ese entonces controlábamos lo que decíamos, lo que hacíamos y hasta las miradas que nos dábamos.

Paso un tiempo para que nos diéramos cuenta que era como si nos estuviéramos evitando, estábamos como extraños en nuestra propia casa.

Al principio no lo notamos, porque él tenia trabajo y yo también, parecía que los dos estábamos tratando de mantener nuestras mentes enfocadas en el trabajo. Pero, eventualmente, su gira termino y la filmación también.

Cada uno habia pasado la primera navidad en un sitio diferente. Yo con mis padres, Billy con su ex compañeros de banda y su molesto, diabólico representante.

Pero cuando las fiestas terminaron y un nuevo año comenzó Billy y yo volvimos a reunirnos...Y una mañana, después de un año desde lo de Chiara nos encontramos solos... En una casa enorme y silenciosa.

—¿Quieres café? —Preguntó el cantante dándole la espalda a su esposo, Spencer asintió pero al darse cuenta que Billy no estaba viéndolo respondió con un seco "si".

Mientras el moreno servia al café, el castaño tomo asiento en una de las sillas altas de la cocina, puso sus manos sobre la barra y movió el anillo sobre su dedo anular de forma nerviosa. Había adelgazado demasiado en los últimos meses, asi que el anillo le quedaba grande, aun asi se rehusaba a quitárselo, Billy aun llevaba el suyo después de todo.

—Aquí tienes. —Susurró el moreno poniendo una taza frente al castaño. Spencer musito un "gracias" que no fue escuchado por el cantante. Se mantuvieron en silencio, Spencer tomando café y Billy sentado frente a él revisando quien sabe qué en su celular.

Ninguno estaba prestando atención, asi que escuchar de pronto una voz proveniente de la puerta de la cocina les hizo dar un salto.

—Dios, ustedes son definitivamente la pareja joven más aburrida que he conocido. ¿Como se supone que tome imágenes para futuros chantajes si no hacen nada vergonzoso? —Dijo Travis Hart, el representante del cantante. La pareja aun lo veían asustado, incluso después de notar de quien se trataba.

—¿Qué estas haciendo aquí? Mejor dicho ¿Como entraste aquí? —Pregunto de inmediato Billy, frunciendo el ceño.

—¿Olvidan que soy satanás? —Respondió burlón el mayor, acercándose a la barra y tomando el café de Spencer. Dio un sorbo haciendo una mueca de desagrado, pero igual continuo tomándose el café.

—Hey Travis. ¿No quieres un café? —Hablo Spencer. Sarcasmo en su voz.

—Con este esta bien. —Respondió Hart sentándose sobre la barra. La pareja se mantuvo en silencio, enfurruñados y ceñudos mirando al representante. —Y respondiendo tu pregunta, tengo una llave de repuesto por si colapsas de nuevo mientras Spencer no esta.

Una mueca de preocupación se dibujo en el rostro del cineasta, este volteo el rostro para mirar a su esposo. Sus ojos se encontraron y Billy se limito a encoger los hombros antes de desviar la mirada.

—¿No lo sabias? —No hubo respuesta por parte del cineasta. —Bueno, por tu expresión parece obvio que no. Ustedes dos, deberían ir a una terapia de parejas. —El rubio se estiro tomando una servilleta de papel y sacando un bolígrafo de su saco. —Les recomendare a una de las mejores y no lo digo solo porque ella y yo tuvimos algo. —Hart escribió rápidamente el numero y lo dejo en medio de la barra.

Spencer y Billy se veían ahora directo a los ojos, en silencio. Ni siquiera notaron cuando el mayor se despidió con un "ahora que sé que no moriste en tu estudio, los dejo. Tengo una agenda apretada."

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Y de esa forma fue que los dos empezamos a ir con una terapeuta de parejas. La doctora Martha Martin. "Mama" le llamaba Billy. Ella nos ayudo bastante. Nos hizo darnos cuenta de que no hablábamos muchos sobre nuestros sentimientos. Y nos "regañó" porque no dormíamos juntos, Billy habia estado durmiendo en su estudio y yo en donde me venciera el sueño.

Nos dio una lista de cosas que teníamos que hacer juntos, la lista tenia cosas pequeñas como, dormir juntos, caminar, sentarnos juntos, comer, salir a citas, decirnos algo lindo al menos una vez al día. Pero lo más importante de todo. Perdonarnos.

Y la mejor manera de perdonarnos y cerrar un ciclo para empezar de nuevo, era que nos uniéramos para llevar flores a la tumba de nuestra hija. Fue difícil y tomo meses para que los dos estuviéramos listos.

Pero al final fuimos. Juntos. Y mientras estábamos los dos allí, deje de lado todos esos pensamientos negativos de que no merecía estar cerca de Billy... Porque sí, niños. Todo ese tiempo no me habia acercado a él porque pensaba que no lo merecía, que le habia hecho tanto daño que estaba bien si me odiaba un poco o si estaba resentido conmigo.

De hecho, creía que estaba resentido conmigo y que por eso no intentaba acercarse a mi, que aquello era la razón de que me trataba casi indiferente. Más tarde supe que él se sentía de la misma forma... ¡Los dos eramos idiotas, tal para cual!

Volviendo a lo que hice ese día, junte el valor para soportar si me rechazaba. Despacio y con temor acerque mi mano a la suya, metí los dedos entre los suyos y lo sujete.

En este momento y por sus caras de decepción seguro que se esperaban algo más, pero créanme niños. Para dos padres que han estado separados desde la muerte de su hija, el solo tomarnos las manos en silencio tenia un significado profundo, grande...esperanzador.

—Te extraño...Billy. —Susurro el castaño, su cansada vista estaba sobre las hermosas flores que habían dejado (violetas elegidas por Billy) y todo se mantenía silencioso a excepción del los arboles que se mecían por el viento. Y de pronto sollozos rompieron la quietud del lugar. Spencer sintió los dedos de Billy temblar entre los suyos.

Giró el rostro para ver a su esposo, el cual temblaba mientras trataba de contener en vano su llanto. Gruesas lagrimas cayendo por sus mejillas y volviendo más brillantes aquellos ojos turquesa que Spencer tanto amaba. El moreno gimoteo tratando de contenerse, giro el rostro para encontrarse con la mirada del castaño y con voz quebrada respondió.

—También te extraño. —Y aun con las lagrimas escurriendo por sus mejillas Billy sonrió. Sintiéndose aliviado de que su esposo sintiera lo mismo.

Niños, durante mi vida vi muchas sonrisas de Billy. Su sonrisa presumida, su sonrisa fingida, la sonrisa brillante de divo, aquella que da a todos en el mundo del espectáculo.

Pero aquella sonrisa... aquella sonrisa rota, fue la sonrisa más hermosa que alguna vez vi de él. Y es la expresión que más amo. La que guardo con más cariño en mi memoria.

Y cuando lo vi. Empece a llorar también. Y todas esas lagrimas que derramamos ese día, era como si nos hubieran purificado.

Después de llorar hasta el cansancio.

Estuvimos listos para empezar de nuevo.