Esta es una respuesta a la sugerencia de PlantInABoot's "deseo". Estoy bastante segura de que ella estaba buscando algo de pasión, pero el deseo de Greg de estar cerca de Mycroft era demasiado dulce como para ser apasionado. Te prometo alguna obscenidad más tarde sin embargo. ¡Disfruten!
~Brooke
La distancia era un cruel invento.
Greg suspiro y rodo sobre su costado.
Aunque él y Mycroft solo habían estado saliendo durante tres meses, Greg estaba completamente enamorado. Odiaba al gobierno británico por enviar a su novio a Francia con un aviso de último momento. No estaba tan mal durante el día, pero Greg había conseguido acostumbrarse a quedarse dormido envuelto en el firme abrazo de Mycroft. Su cama estaba terriblemente vacía, y nunca se había sentido tan solo en toda su vida.
Se giro de nuevo y miro el reloj. 02:07. Dejo escapar un gruñido de frustración y agarro su celular de la mesa de noche. Greg se había prometido a sí mismo no estar necesitado, pero realmente necesitaba escuchar la voz de Mycroft, aunque fuera solo su mensaje de voz.
Mycroft contesto al primer timbre.
"¿Hola?" dijo, con la voz ronca por el sueño.
"Hola", susurro Greg, avergonzado por haber despertado al otro hombre. "Lo siento, no estaba pensando. Vuelve a dormir".
"No seas ridículo, el sueño es muy sobrevalorado". Dijo Mycroft bostezando. "Además, estaba teniendo un sueño acerca de ti. Mientras el tu del sueño era bastante interesante, me gustaría mucho hablar con el tu verdadero".
Greg sonrió. "¿Qué me hace tan ´interesante´ en ese sueño tuyo?"
"Digamos que tienes una cierta afición a vestir pantalones cortos de rugby".
Greg se rio e hizo una nota mental para buscar su uniforme del equipo de rugby de sus días de la universidad.
La línea quedo en silencio por un momento.
Mycroft suspiro. "Te extraño", dijo en voz baja.
El corazón de Greg revoloteó. "Y yo a ti", respondió con seriedad.
"Yo solo voy a advertirte ahora, cuando vuelva no tengo intención de dejar que te muevas de la cama de nuevo Gregory".
"Puedo vivir con eso" dijo Greg, ahogando un bostezo. A pesar de que todavía le faltaba la calidez física de Mycroft que tanto anhelaba, se encontró con que la profunda voz del otro lado de la línea era muy tranquilizadora en sí misma.
Ellos continuaron hablando durante varios minutos, hasta que Greg sucumbió al sueño en medio de la conversación. Mycroft sonrió cuando escucho el suave ronquido familiar a través del auricular. Pulso el botón del altavoz y coloco el teléfono en la almohada a su lado.
Aunque estaban a kilómetros de distancia, por lo menos podían pretender que compartían la misma cama.
