"¡Feliz navidad!"
La sonrisa de Diane eclipso cualquier otra celebración navideña.
"¡Has venido!", ella grito mientras envolvía sus brazos alrededor del cuello de Greg, quien luchaba por equilibrar los paquetes en sus brazos. Después de giro hacia Mycroft y le dio un abrazo aun mas grande.
"Mycroft querido, estoy tan feliz de verte. Me disculpo de antemano por nuestra familia", añadió tímidamente.
Mycroft se rio entre dientes mientras se abrían camino en la sala de estar, donde Greg casi fue arrollado por un niño y una niña.
"¡Tío Greg!", gritaban mientras lo abrazaban.
"¿Son para nosotros?", la niña le pregunto con entusiasmo, apuntando hacia los paquetes. "Quizás sí, quizás no", bromeo Greg.
Pronto Mycroft fue presentado a todo el mundo, y trato con fuerza de recordar todos los nombres. Los únicos que sobresalían eran los miembros de la familia de Diane, que él consideraba eran más importantes para Greg. Allí estaba su marido Christopher, su hijo Jaime, y su hija Clara, y todos ellos parecían querer a Greg mas cualquier otra cosa en el mundo.
Clara parecía haber llegado a ser muy unida a Mycroft en el transcurso del día. Ella lo siguió alrededor de la casa con una curiosa expresión en su cara, preguntándole una y otra vez lo que significaba tener una "posición de menor importancia en el gobierno".
"Si My, dinos lo que eso significa", dijo Greg juguetonamente.
Mycroft le lanzó una mirada medio-grave.
Greg se echo a reír. "Oh, vamos My, aligérate". Le dio un beso en la mejilla.
"¡Me he aligerado! Cuando tu tía me pellizco el trasero, ¿me viste quejándome?"
"Si, lo siento por eso. Nellie tiende a emborracharse un poco para estas cosas".
Greg miro su reloj. "Demonios, ¿Cuándo se hizo tan tarde?"
Diane miro su propio reloj. "El tiempo vuela, ¿no es así?"
Greg se recostó en el sofá y se estiro. El y Diane habían estado hablando durante más de una hora con una botella de vino. Greg vio que la botella se había vaciado y como su visión hacia girar círculos perezosos en el suelo.
"¿Recuerdas cuando la abuela tiraba estas cosas y nosotros las robábamos y nos emborrachábamos?", pregunto.
Diane se rio entre dientes. "Eso fue hace mucho tiempo. Pero sigues siendo un excelente liguero. Incluso más que cuando tenías quince años".
Él le dio un empujón juguetón y miro a su alrededor. "¿Dónde está Mycroft?", se había olvidado por completo de su compañero.
"La última vez que lo vi, Clara lo estaba llevando al estudio", respondió ella, arrastrando la palabra 'estudio'.
Greg maniobro su camino hacia el estudio, pero se detuvo en seco en la puerta. Mycroft estaba sentado en el sofá de cuero leyendo en voz alta el libro en su regazo, Clara estaba dormida y usaba su hombro como almohada.
Mycroft miro a Greg y se llevo un dedo a los labios, advirtiéndole de no despertarla.
En ese momento, el corazón de Greg se lleno de amor por Mycroft Holmes. La visión del tenso político leyendo El conejo de terciopelo con su sobrina mientras ella se dormía era absolutamente la cosa más hermosa que Greg había visto en su vida.
Camino en puntillas por el suelo y beso a Mycroft suavemente en los labios.
"¿Por qué fue eso?", susurro Mycroft.
"Por ser como eres".
