Greg se sentía como un tonto, para ser honesto.

El vuelo de Mycroft estaba retrasado, y el estaba de pie como un idiota en medio del aeropuerto con un cartel que decía "Holmes".

Le había parecido originalmente una idea divertida, pero ahora se daba cuenta que era ridículo más que nada. Suspiro y se paso una mano por el pelo.

Mycroft había estado ausente durante tres semanas, pero parecían años desde que Greg lo había visto. Sus conversaciones telefónicas habían sido pocas y distantes entre sí, y Mycroft siempre sonaba muy apresurado. Greg sabía que había sido un viaje tenso y estresante, pero se encontraba a si mismo preocupándose por la posibilidad de perder el afecto de Mycroft. Habían estado saliendo durante casi ocho meses, y Greg nunca se había sentido más feliz en su vida. Pero Mycroft siempre era muy profesional, lo que a veces se traducía a ser casi frio, por lo que era muy difícil para Greg entenderlo.

Se mordió el labio y miro el reloj de nuevo, luego levanto la vista justo para ver a Mycroft entrar por la puerta. Parecía cansado, pero Greg no podía imaginar una mejor vista.

Sonrió ampliamente y comenzó a caminar hacia Mycroft, todavía con su cartel.

Mycroft lo vio y se echo a reír. Greg apretó el paso a un trote ligero.

Se encontraron en medio del aeropuerto.

"Hola", dijo Greg sin aliento.

"Hola tu", dijo Mycroft, envolviendo sus brazos alrededor de Greg. Sus pies se levantaron ligeramente del suelo por la fuerza del abrazo, dejo caer el cartel para devolverle el gesto.

"Dios, te he echado de menos", dijo Mycroft, enterrando la cara en el hombro de Greg.

El corazón de Greg saltó. "Si, supongo que te extrañé también", bromeó.

Finalmente se separaron.

"Oh Anthea, definitivamente te extrañé", dijo Greg, sonriendo ante la hosca mirada de la asistente personal. Ella dejo escapar un bufido irritado.

"Si me necesita señor, estaré en el auto", dijo ella, con un toque de amargura.

"Muy bien. Y eres más que bienvenida a tomar los días de descanso que desees. Definitivamente te los ganaste después de ese- erm, desagradable incidente con el guardia personal del presidente de gobierno".

Ella hizo una mueca, pero no hizo comentarios mientras se retiraba.

Greg arqueo una ceja.

"Digamos que era un poco aficionado al manoseo", dijo Mycroft.

"Aw, pobrecita. Debes darle al menos una semana de descanso por eso".

"Por favor Gregory, no seas ridículo. Si tomara una semana de descanso cada vez que alguien intentaba pasar de mí durante una reunión de las Naciones Unidas no hubiera trabajado un día desde 1997".

Greg no tenía idea de qué hacer con esa información, pero la mezcla familiar de confusión, celos y excitación era algo que no había sentido desde que Mycroft se fue.

El sonrió con torpeza, lo que hizo reír a Mycroft. "¿Recuérdame por qué nunca me alejo de tu lado?", dijo, entrelazando sus dedos con los de Greg.

"Bueno, mi abuela siempre decía que la ausencia hacia crecer el cariño. No estoy seguro acerca de mi corazón, pero creo que me ha dado túnel carpiano en la mano izquierda", dijo Greg con una sonrisa maliciosa.

Las mejillas de Mycroft se sonrojaron y se aclaro la garganta. "Bueno, voy a tener que arreglar eso, ¿No es así?", dijo con un susurro ronco.

La pareja se rió como colegiales mientras salían del aeropuerto en el sol del mediodía.