Bueno, para celebrar las primeras 500 visitas (WOW 500), y aunque no todos os atrevais a dejar review, que no pasa nada eh, que me encanta leeros pero si no quereis dejarla, ahí vuestra conciencia jajajajaja

Primero de todo y antes que nada, agradecer como siempre a la más fiel seguidora de este fic, Lithet, sabes que me alegra mucho que te guste y espero que disfrutes aún más con este capi.

También agradecer a aliciaa11 por su anterior review y a staraky por interesarse por este fic y por darme algun que otro consejo en su review, eso siempre se agradece!

También doy la bienvenida a AlwaysSerenity por seguir esta historia!

Y sin más dilación ni chorradas varias, os dejo con el nuevo capitulo, ya sabéis, disfrutad y si os apetece dejadme una review, siempre ayuda para seguir escribiendo que la gente te haga criticas buenas y malas!


Capitulo 4

Casi me caigo de la cama al oír eso, en serio le había preguntado ¿eso?

- Me lo estás diciendo en serio ¿o es otra de tus bromas?

- Que no Castle, te lo juro, me lo ha preguntado, así, sin venir a cuento.

- ¿Y qué le has dicho?

- Pues la verdad, que nos lo montamos hace tiempo, y ahora íbamos a casarnos.

- Eres gilipollas ¿o qué te pasa?

- Es broma Castle, es broma, le he dicho la verdad, que no estábamos juntos, que eras mi mejor amiga desde hacía mucho tiempo.

- ¿Y qué te ha respondido ella?

- Se ha quedado callada y luego ha sonreído.

- ¿Nada más?

- No, nada más.

- Y de eso sacas que le gusto y que me gusta.

- Vaya, así que te gusta.

- Yo no he dicho eso.

- Si lo has dicho.

- Javi no me líes. No me gusta, sólo me intriga.

- ¿Qué te intriga? ¿Qué clase de expresión es esa para decir que te pone la nueva?

- Mira Javi, al final voy a tu casa corriendo y te pego dos ostias – en el momento me di cuenta de lo que acababa de decir y mi amigo se quedó callado – bueno, ya me has entendido.

- Si, Castle, tranquila, es sólo que no quería incomodarte con una respuesta irónica.

- Pues me estás incomodando más con tu silencio.

- No empecemos, y no intentes cambiarme de tema con tus artimañas de pobre niña coja.

- Espo te has pasado y mucho.

- Lo siento Rose, demasiado pronto ¿no?

- Si, demasiado – mi humor había cambiado de repente.

- Lo siento Castle en serio, no quería decir eso.

- Buenas noches Javi.

- No me cuelgues Rose por favor, lo sien… - no le dejé acabar, ya había colgado.

Sabía que no lo había dicho a mala fe, pero me había dolido demasiado el escuchar lo de pobre niña coja, ¿eso es lo que era? Desde que pasó, mis ánimos eran muy cambiantes, un día podía estar un poco más animada y al segundo caer en la más absoluta depresión. Me odiaba a mi misma en esos momentos. Mi móvil volvió a sonar, esta vez era un whatsapp, era Javi pidiéndome perdón de nuevo. Le escribí que no pasaba nada, que ya se me pasaría y puse el móvil en silencio. Volví a mi libro y al poco rato caí rendida.

Por la mañana me levanté, cogí las muletas y fui a desayunar. Mi madre me estaba esperando con un café en la mano, me lo tomé rápidamente y fui a arreglarme para ir a trabajar. Me sorprendí a mi misma arreglándome más que el día anterior, me alisé un poco el pelo, me pinté los ojos, los labios y un poquito de colorete para tapar la blancura de mi piel. Me puse una camiseta de la NYPD muy chula que me había comprado hacia poco, me coloqué con cuidado la prótesis, me puse unos pantalones jeans oscuros que me quedaban de muerte y con los que apenas se notaba que llevaba la prótesis, y unas deportivas negras ya que aún ni podía pensar en ponerme tacones o zapatos con un poco de alza. Salí de mi casa dándole un beso a mi madre y me dispuse a ir a trabajar.

Cuando llegué a la comisaría, Espo, Ryan y Beckett ya estaban allí, estaban reunidos en la sala de descanso hablando sobre el caso que estaban a punto de resolver.

- Buenos días – dije al entrar a prepararme el café para llevármelo a la mesa.

- Castle, ¿podemos hablar? – dijo levantándose Espo y viniendo hacia mí.

- Habla – le dije secamente.

- ¿Vas a perdonarme algún día? – dijo delante de los otros dos sin preocuparse de que nos escucharan.

- Espo estás perdonado, pero otra vez, intenta pensar antes de hablar, porque hay comentarios que pueden doler.

- Lo sé, Rose, de verdad, lo siento mucho, fue una estupidez decir eso, ni siquiera lo pienso.

- Vale Javi, ya está, estás perdonado, dejémoslo pasar.

Espo me dio un beso en la mejilla y se fue de la sala con una sonrisa.

- ¿Qué ha hecho ahora? – preguntó divertido Ryan.

- Nada Ryan, son cosas nuestras.

- Perdona señorita top secret – dijo levantándose algo molesto y saliendo también de la sala.

Beckett seguía sentada en el sofá, cuando me giré, la vi mirándome fijamente algo divertida sin decir ni una palabra.

- ¿Pasa algo? – pregunté extrañada.

- No, es solo que me parecen graciosas vuestras peleas mañaneras de pareja – dijo sin sacar esa sonrisa burlona de su cara.

- ¿Perdona?

- Creo que me he metido donde no me llaman.

- No, no, es que estás muy equivocada. Esposito y yo sólo somos amigos, es como mi hermano, nos conocemos desde pequeños, le quiero, pero nunca ha habido ni habrá nada. Nuestras discusiones son normales, como las de dos hermanos que se quieren, pero se pelean sin parar.

- No tienes que darme explicaciones de nada Castle – dijo levantándose y acercándose a mí.

- En serio, no tenemos ninguna relación – dije tragando saliva exageradamente por tenerla tan cerca.

Ella sonrió satisfecha.

- Como he dicho, no es asunto mío.

- ¿Por qué estás tan interesada por mi relación con Esposito? – pregunté sin pensarlo y sin pestañear.

- ¿Interesada? – después de decir eso, se rió con sarcasmo – Castle, no te confundas, solo quiero conocer bien a mi equipo, saber si en algún momento puedo tener distracciones por problemas de faldas.

Esa respuesta me dejó helada, así que no estaba interesada en mí, simplemente quería saber más para obtener información por asuntos de trabajo.

- Pues estate tranquila en eso, Esposito y yo, no somos nada fuera de la amistad que nos une.

- ¿Y a que venía la discusión? si se puede saber claro.

- Ayer me llamó pobre niña coja.

- Ouch, eso tubo que doler – dijo con cara de fastidio.

- Un poco, la verdad.

- Bueno, no le hagas caso, no eres ninguna niña coja, eres toda una mujer, que por cierto, hoy está preciosa – y ahí está otra vez su frase para descolocarme.

Cogió mi café, y se lo llevó a sus labios, que no pude evitar mirar embobada.

- Mmmmm, este está aún más rico que el de ayer – dijo mordiéndose el labio y haciéndome perder la cabeza – cuando acabe con este caso y si no entra otro inmediatamente, hablaremos de ese entrenamiento para poder empezar lo más pronto posible tu recuperación.

- Va…Va…Va…Vale – dije con un tartamudeo en mi voz que no pude evitar.

Ella se rió, se giró con mi taza en la mano, y se fue de la sala, dejándome con mi tartamudeo, mis nervios y mi cara de imbécil embobada por lo que acababa de pasar.

De verdad que esa mujer me descolocaba, por mucho que quisiera negármelo a mí misma, la deseaba, ver sus labios rodeando el borde de mi taza de café, me había vuelto loca, solo pensaba en arrancarle la taza de las manos y devorar sus labios salvajemente ahí mismo, y en el momento en el que se había mordido el labio con esa cara de placer creía que iba a perder el equilibrio y caerme al suelo, y no por la prótesis esta vez, si no por el hecho de que me fallaban las piernas, bueno mi muslo y mi pierna, por la excitación que me producía ver esa imagen. Cuando mi mente y mi cuerpo decidieron reaccionar, me dispuse a hacerme de nuevo mi café y volver a mi mesa.

Cuando llegué, no vi a ninguno de los tres por allí, así que imaginé que habían tenido que salir.

Al cabo de pocas horas, los vi llegar en el ascensor, con un sospechoso detenido, lo llevaron a la sala de interrogatorios, y Ryan y Espo, salieron para meterse en la sala contigua a escucharlo y verlo todo. La curiosidad me pudo, así que me levanté más rápido de lo normal, y me metí con ellos en la sala.

- Ven aquí, va a empezar el espectáculo – dijo Espo al verme entrar – dicen que es la mejor en esto, sin menospreciarte a ti claro.

- Tranquilo, no me ofendo.

Miramos en silencio a través del cristal como Beckett fundía con la mirada al sospechoso que parecía que no fuera a hablar.

- No piensas hablar ¿no? – decía Beckett mientras el sospechoso negaba con la cabeza – mira, tienes dos opciones, o contarme la verdad y llegar a un acuerdo para que te caigan unos 20 años, o seguir negándote y aceptar la cadena perpetua. Tenemos suficientes pruebas para demostrar que fuiste tú el que incendió el piso matando a tu mujer, la cual ataste a la cama para que no pudiera escapar.

- Yo no até a nadie ni quemé nada – negó el sospechoso.

- ¿Entonces por qué huiste?

- Porque sabía que me culparían a mí.

- Claro, y desaparecer era la mejor manera de demostrar que eres inocente.

Beckett le miraba a los ojos, en silencio, intentando ponerle nervioso para que confesara.

- Sabías que tenía una amante ¿verdad? – soltó Beckett desafiante – sabías que ese amante era tu hermano, y no pudiste soportar que te engañara con tu propio hermano.

- Mi hermano es un cabrón que ya ha recibido lo que se merece.

- Es verdad, antes de desaparecer, decidiste hacerle una cara nueva.

- Yo no he hecho nada.

- Tenemos el testimonio de tu hermano, Carlos, dice que le confesaste haber incendiado tu casa antes de ir a verle, dice que dijiste que tu mujer ardería en el infierno como la puta que era.

- Era una puta y merecía arder – dijo el sospechoso con toda la rabia del mundo.

Espo y yo nos miramos, lo acababa de confesar. Beckett era buena, muy buena.

- Muchas gracias Carlos, es todo lo que necesitaba saber – dijo Beckett cerrando la carpeta, cogiéndola y saliendo de la sala con cara de satisfacción.

Espo, Ryan y yo salimos de la sala contigua aplaudiendo a Beckett.

- Realmente eres la mejor en esto – le dije cuando me miró.

- Solo me gusta hacer bien mi trabajo.

- Sabes controlarles con la mirada para hacerles perder los papeles.

- Bueno, es algo que se me suele dar bien – dijo con mirada seductora.

Si, realmente se le daba bien hacerme perder la cabeza con solo una mirada.

Se llevaron al asesino a las celdas, volví a mi mesa y a los pocos minutos, Beckett apareció a mi lado arrastrando su silla.

¿Me ayudas con el papeleo? Tengo ganas de salir rápido de aquí a tomarme unas cervezas – dijo peligrosamente cerca de mi oído.

- Claro – dije nerviosa. Tenerla tan cerca podía conmigo.

Nos pusimos a arreglar el papeleo para cerrar el caso, de vez en cuando levantaba la mirada del papel, y la pillaba mirándome de reojo, a lo que ella disimulaba volviendo la vista para abajo. Acabamos en una media hora.

- Bueno, ¿qué me dices de esas cervezas? – dijo levantándose de su silla y poniéndose delante de mi mesa.

- ¿Quieres ir a tomarte unas cervezas conmigo? – pregunté sorprendida.

- Claro, ya hemos cerrado el caso y tenemos una charla pendiente sobre un entrenamiento ¿no?

- Sí, pero pensé que tendrías planes con alguien.

- No conozco a mucha gente por aquí, eres la única amiga con la que me apetece hablar ahora mismo.

- Está bien, déjame que llame a mi madre para avisarla.

- ¿Aún tienes que decirle que llegarás tarde? – preguntó ella divertida.

- Desde lo que pasó, se ha vuelto algo sobreprotectora y no quiero preocuparla de más – al decir eso, la sonrisa de Kate se borró.

- Perdona, es normal que se preocupe.

- No pasa nada, para mí también es extraño tener que hacerlo a mi edad – dije sonriendo, Beckett sonrió con complicidad.

Llamé a mi madre y le comuniqué que llegaría algo tarde, ella no dijo nada, simplemente asintió y se despidió.

- Ya está, ¿nos vamos? – dije con una gran sonrisa en la cara.


¿Ocurrirá algo tomando esas cervezas? ¿Hará efecto el alcohol sobre nuestras protagonistas y hará que pase algo más? Puede que si...o puede que no, para descubrirlo, toca esperar al siguiente capitulo ;P (parezco un anuncio de serie de televisión barata xDDDD)