"Está bien, vamos. Hora de levantarse".

Mycroft siguió mirándolo fijamente, pero permitió que Greg lo ayudara a levantarse y lo llevara al cuarto de baño como un niño. Greg preparo la bañera y lo puso en ella sin protestar.

Busco entre los armarios de Mycroft y encontró unos geles de baño que costaban más de lo que Greg gastaba en sus compras semanales y enjabono una esponja vegetal con él.

Se sentó en el borde de la bañera y empezó a lavar la espalda de Mycroft. Mycroft se apoyo en el toque de Greg y soltó un suave suspiro.

Greg masajeo el producto de olor dulce en la piel de Mycroft por varios minutos antes de preguntar tímidamente. "Mycroft, ¿Qué paso?"

Mycroft se quedo completamente rígido, pero no dijo nada. Greg pensó que no iba a obtener una respuesta, por lo que continuó lavando a su pareja.

Saltó un poco cuando Mycroft habló.

Su voz sonaba rasposa, y se estremeció un poco cuando comenzó a hablar.

"Mis colegas y yo fuimos llamados a una reunión de emergencia, lo cual no era nada nuevo. Pero había un video en vivo…", hizo una pausa mientras su cuerpo se estremecía violentamente. "Tres de nuestros superiores estaban en el, atados y amordazados. Habían sido secuestrados por una célula terrorista que estaba pidiendo un rescate, ni siquiera recuerdo qué".

Tomo una respiración profunda. "Yo era el más alto al mando, así que me hice cargo se una situación. Les di la perorata habitual de que el gobierno británico no negocia con terroristas", sus palabras se habían vuelto más débiles ahora y se aferraba a los lados de la bañera con tanta fuerza que sus nudillos parecían de un blanco nacarado. El sabía que Mycroft estaba luchando por seguir adelante, por lo que continuó frotando su espalda con dulzura.

"Ellos escucharon educadamente y luego me preguntaron si estaba seguro. Ni siquiera lo dudé, dije que si inmediatamente y-", su voz se quebró. Greg se dio cuenta de que las lágrimas corrían por el rostro de Mycroft, pero él no era capaz de detener la historia.

"Ellos los decapitaron. Frente a la cámara. Sin advertencia".

Greg se quedo sin aliento y se llevo una mano llena de jabón a la boca.

Mycroft giro su pálido rostro hacia Greg. "Es mi culpa", susurro con voz hueca. "Cribbins, su esposa acaba de dar a luz a su primer hijo hace menos de un mes. Ese bebé no tiene un padre por mi culpa". Empezó a llorar de nuevo, los sollozos sacudían su cuerpo y hacían eco en los azulejos del baño.

La ira estallo a través de Greg. Una de las características centrales de Mycroft era su poder, no sólo en el gobierno, sino en la forma en que su sola presencia llamaba la atención de cualquiera que estuviera en la habitación, la forma en la que siempre parecía estar un paso delante de los demás. La idea de que un lunático sea capaz de convertir a Mycroft en un pequeño bebé asustado hacia a Greg temblar de ira.

"Escucha", dijo bruscamente, capturando la barbilla de Mycroft y tirando de él, para que estuvieran nariz con nariz. "Tú no mataste a esos hombres. No eres responsable de lo ocurrido. Si tú hubieras sido secuestrado y ellos tuvieran que tomar las decisiones, habrían hecho exactamente lo mismo. Hay muchos enfermos en este mundo, y a través de tu trabajo tienes que toparte con lo peor de lo peor. Esta es una tragedia absoluta, no me malinterpretes, pero no creo que seas menos de ti porque alguien murió a manos de un terrorista demente. Puede que tomaran a Cribbins lejos de su esposa y de su hijo, pero no voy a dejar que te alejen de mi de esa manera".

Mycroft miro fijamente a Greg con los ojos muy abiertos, desconcertado.

Greg continuó. "Tú vas a salir de esta bañera y te pondrás un par de pijamas e iras de nuevo la cama. Hare que Anthea prepare algo que puedas comer con tu té".

Greg tenía una mezcla extraña de mando y seguridad que Mycroft no pudo rechazar. Hizo exactamente lo que le dijo.

Continuará…