Buenas People! Os traigo un capitulo algo más cortito de lo normal, pero os prometo que es muy intenso hasta la última palabra =P
Gracias a todos x vuestros ánimos con vuestras reviews! Espero que esto no decaiga y os siga gustando!
Enjoy! =P
Capitulo 18
Me permití quedarme unos segundos apoyada en el marco de la puerta, analizando la habitación de Beckett. Igual que el salón, estaba toda llena de detalles, tenía una cama de matrimonio algo vintage, tanto en el cabezal como al final de la cama, los adornos eran negros, haciendo que la cama, acompañada de una sábana blanca y azul oscuro, tuviera un aspecto de lo más elegante. La pared de detrás tenía varios cuadros y al lado una estantería llena de libros. Desde ahí se veía el baño, también decorado de una forma muy vintage, Beckett era una mujer llena de sorpresas, y sobre todo, con muy buen gusto. Por la habitación había varias figuritas muy artísticas que me hicieron sonreír.
Ella se limitó a observarme, sentada en la cama en silencio, esperando tal vez a que yo dijera algo.
- Realmente estoy impresionada detective, tiene usted un gusto exquisito – dije con un tono sofisticado haciéndome la interesante.
Ella se rió levantándose de la cama y se acercó a mí.
- Gracias – dijo dándome un suave beso en los labios – sabes – alzó una ceja a modo seductor – la cama es muy cómoda, deberías probarla.
- Estoy bien aquí, gracias – intentaba salir del paso.
- Oh vamos Castle, no va a pasar nada porque te tumbes un momento en ella – soltó exasperada girándose hacia la cama.
- Está bien, está bien – suspiré, me sorprendía la facilidad que tenía Beckett para convencerme de cualquier cosa.
Ella sonrió satisfecha, me acerqué a la cama sentándome en ella, mientras Beckett me observaba sin inmutarse con una sonrisa traviesa en el rostro. Me tumbé y pude notar como el colchón se amoldaba poco a poco a mi cuerpo, la verdad es que sí era muy cómoda.
Sin darme tiempo a reaccionar, Beckett se sentó encima de mí, a horcajadas, colocando sus rodillas en el colchón alrededor de mis caderas.
- ¿A qué es cómoda? – me miró mordiéndose el labio inferior con expresión traviesa.
- Eso es trampa – dije intentando incorporarme.
No dejó que me levantara, me empujó de nuevo al colchón y me agarró por las muñecas colocando mis brazos por encima de la cabeza. Acercó sus labios a mi cuello, primero dejando pequeños besos en él para después morderme justo en el punto donde se marcaba mi pulso, gemí excitada, estaba completamente a su merced y era incapaz de resistirme.
Entre besos subió hasta mis labios, devorándolos con frenesí, impidiendo que pudiera decir nada. Mi mente me rogaba que la apartara, pero mi cuerpo no respondía.
Cuando liberó mis brazos de su agarre sin dejar de besarme, conseguí sacar fuerzas de donde no las tenía y la aparté, empujándola ligeramente, haciendo que cayera en el otro lado de la cama. Me incorporé con la respiración agitada y me levanté de la cama.
- No…vuelvas…a…hacer…eso – exclamé con la voz entrecortada.
Ella me miró, sorprendida.
- Castle perdona, yo… - intentó decir.
- Voy a ducharme si no te importa – la interrumpí - ¿hay toallas para mí en el baño? – ella afirmó levemente con la cabeza – necesitaré un taburete.
- En el baño tienes uno – dijo casi en un suspiro bajando la vista, no se atrevía ni a mirarme.
- Vale, gracias – no dije nada más, me giré entrando en el baño.
Para mi desgracia, no había puerta que separara la habitación del baño, así que además de la incomodidad que sentía en ese momento, tenía que sumarle el miedo a que ella entrara sin yo poder evitarlo.
Cogí el taburete y lo metí dentro de la bañera.
Mientras me desnudaba, encendí el grifo del agua fría, necesitaba despejar mi cabeza y rebajar mi temperatura corporal.
Entré en la bañera para después sentarme en el taburete y sacarme la prótesis.
Corriendo la cortina, agarré el mango de la ducha haciendo que el agua fría corriera por mi cuerpo, provocando que me estremeciera, consiguiendo alejar de mí esa sensación de calor que Beckett provocaba y la incomodidad que minutos antes había creado.
Suspiré frustrada mientras masajeaba mi cabello con el champú, aclarándolo segundos después.
- Castle – oí a Beckett desde la puerta y mi cuerpo volvió a tensarse – voy a preparar la cena, ¿te apetecen espaguetis?
- Sí – me limité a contestar.
Beckett no dijo nada más y oí sus pasos alejándose del baño.
Volví a suspirar, con toda la frustración del mundo, no sabía cómo iba a salir de esta, mi cuerpo necesitaba cada caricia que Beckett le proporcionaba, pero mi mente seguía impidiendo que me relajara y me dejara llevar sin pensar en la dichosa pierna.
Antes de correr la cortina, asomé la cabeza para comprobar que Beckett no estaba cerca. Cuando lo confirmé, corrí la cortina alcanzando la toalla.
Sequé mi cuerpo desnudo con ella, poniendo más énfasis en el muñón, y después de envolverme el pelo con la toalla, cogí la prótesis y me la coloqué.
Encontré otra toalla colgada de un gancho y la até alrededor de mi cuerpo.
Cuando entré de nuevo a la habitación, solté un 'mierda' bien alto al ver que la bolsa con mi ropa limpia estaba en el salón.
- ¿Qué pasa? – dijo Beckett entrando corriendo a la habitación preocupada.
La miré clavando mis ojos en los suyos, estaba desnuda, solo una toalla cubría mi cuerpo, dejando ver gran parte de la prótesis.
- Me he dejado la bolsa con la ropa en el salón – dije algo nerviosa.
- Ahora mismo te la traigo – dijo Beckett volviendo al salón.
A los pocos segundos, apareció de nuevo con la bolsa en la mano. Se acercó a mí, insegura, con miedo a que volviera a reaccionar mal.
- Gracias – levanté la mirada que estaba absorta mirando fijamente el colchón y le ofrecí una tímida sonrisa.
- De nada – ella también sonrió relajándose un poco – la cena ya está, te espero en el comedor, está aquí al lado – se giró y salió de la habitación.
Suspiré sentándome en la cama, la situación se había vuelto muy incómoda por mi culpa y me odiaba por ello.
Cuando acabé de vestirme y de arreglarme un poco el pelo, fui hacia el comedor.
Entré y me senté delante de la mesa en silencio, Beckett me miraba preocupada, pero yo no me veía capaz de mirarla.
Sobre la mesa se encontraba un plato con espaguetis a la boloñesa, una copa llena de vino y los cubiertos.
La mesa era de madera igual que las sillas, y Beckett estaba sentada en la punta de esta, justo a mi lado.
Cogí el tenedor, sin levantar la mirada del plato y me llevé un remolino de espaguetis a la boca, intentando saborearlos sin pensar en nada más.
Beckett hizo lo mismo, un silencio incomodo seguía instaurado entre nosotras.
- Están muy ricos – dije por fin alzando la vista hacia Beckett.
Ella levantó la vista y se limitó a sonreír, sin dejar esa expresión preocupada.
Cogí la copa de vino y la llevé a mis labios, dejando que el líquido rojizo bajara por mi garganta. Beckett seguía mirándome, intentando decir las palabras correctas.
- Rose yo… lo siento – soltó seguido de un suspiro.
- No es culpa tuya Kate – dije mientras seguía comiendo.
- Sí, sí lo es – soltó el tenedor en el plato provocando que chocara en él – mi cuerpo tiene la santa manía de actuar sin pensar en nada más, y otra vez, he conseguido incomodarte.
La miré, pensando bien mis siguientes palabras.
- Beckett, no te castigues por ello, la única culpable soy yo, si no te importa, prefiero que dejemos el tema – dije secamente.
En sus ojos pude ver el enfado que empezaba a crecer en ella, pero no dijo nada más.
Volvió el silencio, la tensión entre nosotras podía cortarse con un cuchillo, y en ese momento, ninguna palabra que pudiéramos decir lo iba a arreglar.
Acabamos de cenar y nos dirigimos al salón. Me senté en el sofá y miré a Beckett que seguía de pie.
- Voy a ir a ducharme, ahí tienes algún libro por si quieres distraerte mientras, aún no tengo televisión – dijo señalando la estantería.
- Está bien, gracias.
Acto seguido entró en la habitación.
Me quedé sentada en el sofá, mirando las vigas de madera que formaban el techo, maldiciéndome en silencio. Tenía ganas de gritar, de pegarme, estaba cansada de mis cambios repentinos de humor.
Desde el salón oí el agua de la ducha correr. Suspiré profundamente y sin pensarlo más, me levanté del sofá, y me dirigí lo más silenciosamente posible hasta la habitación. Me acerqué hasta la puerta del baño y me apoyé en ella en completo silencio, mirando hacia la cortina de la ducha, desde donde se veía la sombra de la silueta de Beckett.
Me quedé ahí, observando atentamente cada movimiento que hacía. Como suavemente acariciaba todo su cuerpo con la esponja recorriendo cada centímetro de su piel y como lo aclaraba después.
Mi pulso se aceleró, imaginando como sería ser esa esponja y recorrer cada rincón del cuerpo de Beckett. Tragué saliva sonoramente, más de lo que deseaba hacerlo.
- No es justo que tú puedas observarme mientras yo no puedo ni acercarme al baño sin que te incomodes – soltó de repente Beckett desde detrás de la cortina provocando casi que me diera un infarto – puedo oír desde aquí tu respiración agitada Castle – dijo sensualmente.
Cerré los ojos a la vez que suspiraba. Mi respiración cada vez estaba más agitada, me acerqué lentamente hasta la bañera. Sin pensármelo dos veces, abrí un poco la cortina, y sin sacarme la ropa, entré en la bañera.
Beckett me miraba sorprendida, sin poder articular palabra, observando como el agua que salía del grifo de la ducha empezaba a empapar mi ropa.
Mis ojos estaban completamente oscuros, mostrando todo el deseo que recorría mi cuerpo y mi mente. Me permití contemplar durante varios segundos el cuerpo desnudo de Beckett, volviendo a tragar saliva sonoramente, acariciando con mis ojos su mojada piel.
Beckett esperaba expectante y en silencio mi siguiente movimiento, mientras el agua seguía corriendo por su piel desnuda y por mi ropa.
Pude notar como el agua empezaba a calar en mi prótesis, pero en esos momentos, me daba completamente igual.
Me acerqué más a ella, haciendo que mi ropa mojada chocara contra su cuerpo. Mis labios fueron a parar a los suyos, besándolos lenta y sensualmente. Después me dirigí a su cuello, lamiéndolo, besándolo, mordiéndolo, dejándome llevar.
Acerqué mis labios a su oído intentando calmar un poco mi respiración.
- No sé que estoy haciendo…pero no me dejes parar Kate – susurré en su oído entrecortadamente.
Y hasta aquí el capitulo de hoy =P entiendo que esten aflorando aún más vuestros instintos asesinos jajajajaja
Se avecina un gran capitulo :D No olvideis dejar vuestras review expresando todo lo que sintáis despues de leerlo!
Nos leemos en el proximo capitulo
