Ante las numerosas peticiones de que suba capi nuevo...HECHO! jajajaja
Este capitulo de lo dedico a cada una de las que me piden que actualice mil veces y que me dejan bien claro lo mucho que les gusta, ya sabéis quien sois! =D
No olvidéis dejar vuestras REVIEWS, son muy importantes para mí, y yo cumple subiendo rápido capitulos jajajajaja
ENJOY!
Capitulo 24
- Eh yo…yo… - vamos cerebro, una ayudita pensé.
Beckett me miraba atentamente, incluso podía notar una sonrisa divertida en sus labios que intentaba disimular.
- ¿Tú qué Castle? – Beckett se cruzó de brazos, mordiéndose el carrillo por dentro, estaba claro que mi nerviosismo la divertía.
- Bueno, ha sido una pesadilla, se dicen muchas cosas en las pesadillas ¿no? – menuda excusa de mierda, mi mente había decidido quedarse en blanco – ya sabes, la situación era extrema y yo…yo…
Beckett se rió, provocando que yo frunciera el ceño algo molesta por su actitud.
- Oh vamos Castle, te estoy tomando el pelo, estabas balbuceando, ni siquiera se entendía bien cuando decías mi nombre – dijo entre risas mientras mi enfado aumentaba.
- Eres mala, yo al borde del infarto y tú burlándote de mí.
- Te pones tan adorable cuando tartamudeas – siguió riéndose a la vez que ponía sus brazos sobre mis hombros entrelazando sus manos en mi nuca.
- No juegue conmigo detective, son las tantas de la madrugada y he estado al borde de morir de un colapso por culpa de una pesadilla, no es divertido.
- ¿Si te doy un beso se te pasará? – preguntó con una voz de niña pequeña que me pareció la más adorable del mundo.
- Puede…- dije poniendo voz dubitativa con una sonrisa en la cara.
Ella sonrió y me besó con su sonrisa aún en los labios.
- ¿Mejor? – preguntó al separarnos.
- Mmmm un poquito mejor.
- ¿Y ahora? – preguntó después de besarme de nuevo.
- No del todo – dije sonriendo maliciosamente.
- Te estás aprovechando de mí – dijo lanzándose a por mis labios de nuevo.
- No se equivoque detective, solo quiero recuperarme pronto y usted es la mejor medicina – dije entre besos.
Recosté de nuevo mi cabeza en la almohada, mientras seguíamos besándonos, y Beckett simplemente puso su cuerpo encima del mío, besándome con más profundidad. Nuestras respiraciones volvían a estar agitadas, pero esta vez era por la excitación que producían nuestras bocas devorándose mutuamente. Beckett separó sus labios de los míos y los llevo hasta mi cuello, el cual lamió de arriba abajo con su lengua de una manera tan sensual que me estremeció por todo el cuerpo, haciendo que la parte más húmeda de mi cuerpo se inundara de golpe.
- Como…vuelvas a hacer eso…no respondo de mis actos – dije con la respiración entrecortada por las mil sensaciones que su sensual gesto había provocado en mí.
Clavó sus ojos en los míos, dejándome ver sus dilatadas pupilas, llevó un dedo hasta su boca y mordió la punta de éste, provocativa, juguetona. Y de nuevo acercó sus labios a mi cuello, respirando sobre él con la boca abierta, se me erizó el bello al sentir el aire caliente que emanaba de entre sus labios y volvió a hacerlo, pasando lenta y sensualmente su lengua por la piel de mi cuello. Noté perfectamente su sonrisa cuando besó mi cuello al final.
- No sabe lo que acaba de hacer detective – mi voz sonaba sexy, excitada y desafiante.
Giré sobre su cuerpo, dejándola atrapada bajo el mío. Llevé mi mano hasta sus braguitas, acariciando su sexo por encima de ellas, tentándola.
Ella gimió y con mi otra mano le tapé la boca.
- Shhhhh detective, no querrá despertar a mi madre con sus gemidos – susurré sensualmente.
Beckett mordió la palma de mi mano de manera provocativa.
- Chica mala, te has ganado un castigo por esto – sonreí mordiéndome el labio.
Introduje mi mano por un lado de sus braguitas, penetrándola con un dedo directamente, notando lo excitada que estaba. Metí otro dedo más, jugando a la vez con mi pulgar entre sus mojados pliegues. Beckett no dejaba de gemir de placer bajo mi mano que seguía sobre sus labios, intentando silenciarlos.
Beckett movía sus caderas al compás de mis dedos, profundizándolos a cada embestida, mientras yo me recreaba moviéndolos por su interior, queriendo provocarle el mayor placer posible. Retiré mi mano de su boca y acerqué mi rostro, atrapando con mis dientes su labio inferior, estirándolo sensualmente hacia mí.
Sentirme dentro de ella era la mejor sensación del mundo, jugar dentro y fuera de su sexo con mis dedos, verla retorciéndose de placer, oír su respiración agitada y sus gemidos, me volvía completamente loca.
Mientras mis dedos seguían moviéndose dentro de ella, mi boca se perdía en la suya, besándola, devorándola, entrelazando nuestras lenguas de manera salvaje, con necesidad, con hambre de más.
- Me vuelves loca – susurré sobre sus labios.
- Dios Castle sigue, sigue – gimió hundiendo su cabeza en la almohada completamente extasiada.
Curvé mis dos dedos acariciando ese punto interior que la hizo enloquecer. Arqueó su cuerpo mientras yo notaba como las paredes de su sexo aprisionaban cada vez más mis dedos, entré y salí de ella repetidamente, curvando de nuevo los dedos para que con cada roce sintiera más y más placer. Las convulsiones no tardaron en llegar, y mientras ella gemía ahogadamente mordiéndose el brazo para que no nos oyera mi madre, un orgasmo inundó mis dedos, haciéndome suspirar y sonreír a la vez.
Me dejé caer en la cama, a su lado, agotada pero feliz, observando cómo Beckett seguía intentando recobrar el sentido y la respiración después del éxtasis. Nunca pensé que proporcionarle placer a otra persona pudiera ser tan excitante y placentero a la vez.
- Joder Castle…ha sido…ufff – dijo Beckett entre suspiros – si lo haces así sin tener a penas idea, no me puedo imaginar cómo será cuando cojas más práctica.
Me reí por su comentario, sin dejar de observar como su pecho subía y bajaba intentando recuperar la normalidad en su respiración.
- Bueno…no hará falta que te lo imagines detective, mi intención es solo hacértelo a ti así que…
Beckett ladeó su cabeza, mirándome, con una sonrisa en la cara.
- ¿Me estás pidiendo exclusividad Castle? – preguntó con voz seductora.
- Bueno yo…- me puse algo nerviosa.
- Vamos Castle, ¿tan difícil es decir que si? – sonrió.
- No juegue conmigo detective – intenté mantener la calma, pero mi corazón iba acelerándose a cada segundo.
- No juego Castle, solo quiero que lo digas – insistió.
- ¿Qué quieres que diga Beckett?
- Que me quieres para ti sola por ejemplo – alzó una ceja a modo seductor.
Me incorporé, sentándome sobre la almohada, mirando a Beckett que me miraba expectante tumbada a mi lado boca arriba.
- Yo…no tengo derecho a exigirte nada Beckett…- dije poniéndome seria y suspirando después de decirlo.
- Espera, espera – dijo incorporándose para sentarse a mi lado – ¿En serio Castle? ¿En serio eres capaz de follarme así y luego ponerte en plan tímida hablando de estar juntas?
- Yo estoy bastante segura de lo que quiero Beckett, pero no sé lo qué quieres tú.
- ¿Y qué quieres Rose? – preguntó mirándome intensamente a los ojos.
- Te quiero a ti Kate.
Beckett abrió la boca sorprendida por mis palabras y me di cuenta de lo que realmente acababa de decir.
- Lo que quería decir es que…quiero estar contigo – dije intentando disimular lo nerviosa que estaba por lo que acababa de confesarle sin querer.
- Entonces… ¿quieres ser mi novia Castle? – se mordió el labio divertida.
- ¿Me está pidiendo salir detective? Pensaba que eso ya no se llevaba – no pude evitar reírme al decirlo.
- No seas capulla Castle – rodó los ojos ofendida - estoy hablando en serio.
- Nada me gustaría más en el mundo que estar contigo Beckett – sonreí ampliamente.
- Pues entonces hecho, seremos exclusivas la una para la otra – sonrió mordiéndose el labio.
- ¿Y ya está? ¿Así de simple? – pregunté cambiando mi expresión por una de sorpresa.
- ¿Qué más quieres? – Beckett se rió divertida por mi cara.
- Pues no sé, un beso, un abrazo, algo…- dije en tono irónico.
- Idiota – acercó sus labios a los míos mientras negaba con la cabeza.
Nos besamos tiernamente, volvimos a recostarnos en la cama, ella se puso de espaldas a mí, besé su cuello con un cariñoso beso y la envolví con mis brazos.
En ese momento no me importaba nada más, olvidé por unos minutos mis problemas, mis moratones, mis miedos interiores, mi pierna y toda la mierda que rodeaba mi vida, porque allí, tumbada en la cama abrazada a Beckett, sabiendo que acababa de decirme sutilmente que solo quería estar conmigo, era inmensamente feliz.
Mientras pensaba en la felicidad que sentía, Beckett se quedó completamente dormida, así que seguí su ejemplo y me dormí, deseando no tener otra horrible pesadilla.
Con los primeros rayos de sol me desperté, abrí los ojos y una sonrisa se dibujó en mi cara al ver que seguíamos en la misma posición, abrazadas, relajadas, y sin sobresaltos en sueños que pudieran estorbar la paz que Beckett me hacía sentir.
Miré el reloj de la mesita y vi que eran las ocho y media de la mañana. Suavemente retiré mis brazos que estaban entrelazados alrededor del cuerpo de Beckett para no despertarla, me levanté de la cama intentando hacer el menor ruido posible. Me puse la camiseta que seguía tirada en el suelo y fui al baño. Cuando me miré en el espejo, observé que mi ojo seguía algo morado, aunque al menos ya no estaba hinchado, pero lo que más me llamó la atención de mi cara no eran los golpes, si no la amplia sonrisa de idiota enamorada que tenía en ella.
Por mi mente aparecieron mil imágenes, recuerdos de las cosas vividas en esas últimas semanas, y en todas y cada una de ellas, aparecía Beckett, aún cuando el cabrón de 'Knifes' me tenía tirada en el suelo a su merced, lo único en lo que podía pensar era en ella, en que casi la perdía por mis miedos e inseguridades y en que lo único que quería en ese momento era estar abrazada a ella.
Me miré la pierna levantando la pernera del pantalón, bufé algo frustrada, por mucha felicidad que sintiera en esos momentos, seguía teniendo el problema de mi pierna, y aunque poco a poco lo estaba superando, sabía que el día en el que pudiera mostrarme del todo ante Beckett aún estaba lejos, pero sabía algo con certeza, hasta que no pillara a 'Knifes' sería imposible.
Mojé mi cara intentando disipar los pensamientos negativos y me fui a la cocina a hacer el desayuno. Preparé tortitas, algo que hacia tanto tiempo que no cocinaba que ya ni me acordaba de la última vez. Cuando el café estuvo a punto, cogí una bandeja para ponerlo todo y poder llevarlo a la habitación. Pero cuando me giré para coger la bandeja cargada casi se me cae del susto que me pegó Beckett.
- ¿Se puede saber qué crees que haces Castle? – dijo cruzándose de brazos y frunciendo el ceño.
- Joder Beckett que susto…Pues el desayuno ¿no lo ves? – respondí casi con el corazón en el puño por el susto.
- Tú deberías estar de reposo, la que tendría que levantarse a hacer el desayuno soy yo – seguía con semblante serio.
- Pero…es que me he despertado y estabas durmiendo con esa carita adorable que pones cuando estás relajada y me daba penita despertarte – puse morritos de niña pequeña.
- ¿Has hecho tortitas? – dijo mirando la bandeja mientras se acercaba a mi dando saltitos.
- Sí, no sabía si te gustarían pero antes se las hacía a mi madre y bueno, esta mañana me he levantado con ganas de hacerlas y… - dije algo insegura.
- Castle, soy americana, ¿cómo no me van a gustar las tortitas? – dijo riéndose.
- Nunca he creído en los tópicos detective, a mi ni siquiera me gusta el té y soy inglesa.
- Yo tampoco, pero en este caso, es verdad – sonrió y se acercó a darme un beso – Buenos días por cierto – dijo sobre mis labios.
- Buenos días detective, ¿has dormido bien?
- Después del susto que me pegaste y del extraordinario orgasmo, he dormido como un bebé – cogió un tenedor y se llevó un enorme trozo de tortita a la boca.
Me reí observándola mientras comía las tortitas, hasta devorando de esa manera el plato se veía adorable.
- Beckett…- dije después de darle un sorbo al café.
- ¿Sí? – preguntó aún con la boca llena.
- Sé que ayer fue un día genial, sin contar que salí del hospital y eso, no quisiera estropearlo pero…
- ¿Qué pasa Castle? – dejó el tenedor en el plato y me miró atentamente mientras tragaba el último trozo de tortita.
- No puedo olvidarme de lo que pasó, y sé que dije que estaría dos días de reposo, pero me encuentro mucho mejor y necesito pillarle…- mi cara totalmente seria hizo que Beckett se acercara de nuevo a mí poniendo su mano en mi mejilla.
- ¿Estás segura? – asentí respondiendo – entonces hablaré con Gates y le diré que te incorporas hoy mismo, eso sí, por el momento deberás quedarte en la comisaria investigando las pistas que tengamos, cuando toque salir a la calle, ya veremos lo que hacemos ¿vale?
- No puedo decir que me encante la idea pero…vale.
- Además Castle – rodeó con sus brazos mi nuca – no sé si te acuerdas, pero para poder volver a las calles necesitas un arma, y tienes que pasar un examen después de tanto tiempo para poder tener permiso de llevarla.
- Oh dios es verdad…que pereza más grande – arrugué la nariz mostrando mi frustración.
- No seas quejica, es solo un examen rutinario, seguro que lo pasas sin problemas – intentó animarme.
- No lo sé Beckett, desde que pasó lo de mi pierna no he vuelto a empuñar un arma – realmente me aterrorizaba la idea de no pasar ese examen.
- Esta tarde, si tenemos tiempo, iremos a la zona de entrenamiento de tiro para que vuelvas a coger un poco de práctica ¿vale? – dijo sonriendo acariciando con su nariz la mía – estoy segura de que te verás muy sexy con un arma.
- Pervertida – me reí.
Me golpeó el hombro suavemente al separarse de mí.
- Detective al final me va a producir una lesión crónica – dije hinchando mis mejillas como signo de enfado mientras me acariciaba el hombro.
- No me tientes – dijo yéndose hacia la habitación.
Cuando me acabé el café y recogí la bandeja, fui a la habitación, encontrándome a Beckett en ropa interior mirando dentro de mi armario.
- Detective, creo que debería empezar a pensar en traerse su propia ropa a mi casa – me apoyé en el marco de la puerta observando divertida la escena.
Beckett ladeó la cabeza para mirarme.
- Eres mi novia Castle, puedo robarte toda la ropa que quiera – levantó la ceja seductoramente.
Me acerqué a ella y la rodeé por la cintura.
- Repite eso – acerqué mis labios a los suyos sin llegar a besarla.
- ¿El qué? ¿Qué puedo robarte la ropa que quiera? – miró mis labios que estaban a escasos milímetros de los suyos y se mordió el labio inferior levantando la vista de nuevo a mis ojos.
- No, lo que venía antes – susurré con voz seductora acercando un poquito más mis labios a los suyos.
- ¿Lo de que eres mi novia? – su voz tenía ese tono tan sexy que me hacía enloquecer.
- Ajah – asentí a la vez mientras seguía tentando sus labios – suena tan jodidamente bien en tu boca – me mordí el labio tan cerca de sus labios que nuestras respiraciones se mezclaron.
Beckett sonrió, me agarró por la nuca rápidamente y me besó, con ganas, con pasión, introduciendo su lengua entre mis labios que ardían cada vez que ella los rozaba. Su boca sabía a tortitas y a café, que mezclados con el olor a cerezas que emanaba de su piel, hacía que besarla fuera completamente delicioso.
- Vamos a vestirnos antes de que pierda la cordura y te empuje a la cama – dijo Beckett con la respiración agitada apoyando su frente en la mía al separar nuestros labios.
- Nada me gustaría más detective, pero por desgracia tenemos trabajo que hacer.
Nos besamos de nuevo antes de vestirnos para ir a la comisaria. Beckett cogió una camisa blanca algo escotada, la americana que llevé en nuestra cita en el London Eye y unos tejanos oscuros. Yo en cambio me puse una camiseta de manga corta azul con rayas blancas y unos tejanos claros con perneras algo anchas para que no se marcara la prótesis.
Lo más sorprendente de todo es que inconscientemente vestirme delante de Beckett había dejado de ser un problema.
Después de arreglarnos el pelo y maquillarnos mutuamente, algo que fue muy divertido, salimos de casa para ir a la comisaria.
- Beckett, hay algo de lo que no hemos hablado – dije al entrar en el ascensor.
- A ver, sorpréndeme – se puso delante de mí con los brazos en jarra.
- ¿Vamos a llegar juntas a la comisaria? Ya sabes…
- ¿Te avergüenzas de que nos vean juntas? – preguntó molesta frunciendo el ceño.
- ¡Qué! ¡Pues claro que no! No me refería a eso Beckett – me acerqué a ella agarrándola por la cintura – Es solo que ya sabes…Gates, las relaciones en el trabajo…
- Perdona, tienes razón, no lo había pensado – su expresión de enfado cambió relajando los músculos de la cara – tengo mi moto aparcada abajo.
- Pues entonces yo iré en taxi, así llegaremos separadas y nadie sospechará nada.
- Sabes, esto de la relación prohibida me pone – se mordió el labio sonriendo.
- Detective no empiece o no seré capaz de parar – ella acercó sus labios a los míos de manera traviesa.
El ascensor llegó a su destino y las puertas se abrieron.
- Salvada por la campana – me reí y salí del ascensor dejando a Beckett anonadada.
- Esta me la pagas Castle – dijo aún parada en el ascensor mirándome amenazante con los brazos cruzados.
- Hasta luego detective – moví las cejas repetidamente con expresión divertida mientras seguía caminando para salir del edificio.
Espero con ansia vuestras REVIEWS!
Nos leemos en el proximo capitulo!
