Bueno gente, empieza la acción y no puedo esperar a leer vuestras REVIEWS y saber si os gusta el camino que va siguiendo esta historia!
Me encanta que me aportéis ideas, muchas podré usarlas en un futuro =P
Muchas gracias x seguir este fic y por dedicarme unos segunditos de vuestro tiempo dejando esas reviews que tanto adoro!
ENJOY!
Capitulo 25
Cuando entré en la comisaria, Beckett ya había llegado, estaba con Ryan y Esposito delante de la pizarra, en la cual, estaban todas las fotos y pistas sobre el caso de 'Knifes'.
- Buenos días compañeros – saludé acercándome a ellos después de dejar las cosas en mi mesa.
- Buenos días Castle, no esperaba verte tan pronto por aquí – dijo Ryan con una sonrisa.
- Estoy mucho mejor y ya sabes, necesito ayudar con esto – le devolví la sonrisa.
- Rose, me alegra muchísimo ver que estás bien, ayer quería ir a verte pero al final me quedé sin tiempo – dijo Espo dándome un abrazo.
- Tranquilo Javi, mi madre me ha cuidado muy bien – dije mirando divertida a Beckett mientras Espo me abrazaba.
Ella me miraba intentando parecer seria mientras negaba con la cabeza, pero no podía disimular la sonrisilla dibujada en su cara.
- Beckett, ¿has hablado con Gates? – pregunté apoyando mi trasero en la mesa a su lado, en la misma posición en la que ella estaba.
- Sí Castle, he hablado con Gates, me ha dicho que está conforme con la condición de que por lo menos hoy, no salgas aún a la calle, mañana tendrás el examen y podrás recuperar tu arma si lo pasas.
- Gracias – le sonreí de manera cómplice.
- De nada Castle, será un honor tenerte por fin en el equipo – me devolvió la sonrisa.
- ¿Hay algo nuevo? – pregunté mirando la pizarra.
- Pues por el momento no, le hemos dado mil vueltas a cada movimiento que ha hecho en los últimos meses y estamos como al principio…- comentó Espo algo decepcionado.
El teléfono de la comisaria sonó y lo cogió Esposito. Estuvo hablando durante varios segundos.
- Beckett, Ryan, nos vamos, ha habido un asesinato.
- Yo me quedaré aquí con Castle si no os importa – dijo Ryan.
- No claro, quedaros revisando de nuevo todo, a ver si con Castle aquí podéis encontrar algo – dijo Beckett mirándome – nos vemos luego ¿vale?
- Si tranquila, no me voy a mover de aquí – me reí.
Ella sonrió, cogieron las chaquetas y se fueron.
Mientras tanto, Ryan y yo nos fuimos a una de las salas para poder revisar todo de nuevo. Cientos de carpetas colocadas sobre la mesa, café en mano y sin parar de leer y leer, buscando alguna luz que pudiera darnos una pequeña pista de donde podría esconderse.
Cada vez que leía un informe de uno de los asesinatos, se me erizaba el bello, 'Knifes' no solo era un simple asesino en serie, se recreaba torturando a sus víctimas, sin piedad ni remordimientos, les cortaba partes del cuerpo mientras seguían vivos, dejando que las victimas se desangraran en el proceso, hasta que acababa con sus vidas cortándoles el cuello después de horas de tortura. Y siempre se salía con la suya, dejaba el cuerpo atado a una camilla, sin huellas en ningún sitio con las que poder pillarle y desaparecía, era como un fantasma, pero yo recordaba perfectamente su cara, su mirada penetrante que tanto me aterrorizaba.
De repente, el móvil de Ryan sonó, descolgó y cuando oyó las palabras al otro lado de la línea le cambió la cara. Colgó y me miró, tenía la cara desencajada.
- Ryan ¿qué pasa? – pregunté preocupada dejando los papeles en la mesa.
- Castle…tenemos que irnos.
- ¿Qué? Pero si no puedo salir a las calles aún, ni siquiera tengo arma.
- Era Esposito, dice que hay algo en la escena del crimen que tienes que ver, yo te llevo.
- Pero…- no sabía cómo reaccionar, si necesitaban que fuera sería algo bastante grave.
- Vamos – dijo Ryan levantándose de la silla y saliendo de la sala.
Le seguí, salimos de la comisaria y nos dirigimos a la escena del crimen en el coche policial de Ryan.
Llegamos a una nave industrial abandonada situada en el barrio de Brixton, durante el camino Ryan se mantuvo callado, así que me limité a mirar el recorrido desde el asiento del copiloto sin mediar palabra.
Nos bajamos del coche y Esposito nos estaba esperando en la puerta.
- Rose, no sé si estás preparada, pero créeme que necesitas ver esto.
- Javi estoy preparada, era detective de homicidios no hace tanto, creo que podré con un cadáver, ¿vais a decirme qué pasa y que hago aquí?
- Será mejor que lo veas por ti misma.
Entramos a la nave, las paredes estaban llenas de humedades y el lugar era terriblemente oscuro y frío. Esposito nos llevó a una de las salas que había dentro.
- ¿Quién es la victima? – pregunté antes de entrar.
- Henry Morgan – dijo Esposito muy serio.
- Espera ¿qué? ¿El Doctor Henry Morgan? ¿Mi médico? – abrí los ojos como platos, horrorizada por lo que acababa de oír.
Espo afirmó con la cabeza y entramos a la sala. Me quedé parada en la puerta, con la cara desencajada y los ojos a punto de salirse de mis órbitas. Delante de mí se encontraba mi médico, atado a una camilla, con los brazos y las piernas amputadas, ensangrentado y con un corte que iba de lado a lado en su cuello.
Ni siquiera me di cuenta de que Beckett estaba allí, no podía creerme la imagen que tenía delante.
- Rose ¿estás bien? – Beckett puso su mano en mi brazo, intentando hacerme reaccionar.
Seguí en silencio, observándolo todo, sin siquiera mirar a Beckett, y entonces me fijé en la pared que estaba justo detrás del cuerpo sin vida del Dr. Morgan. Escrito con sangre había una frase que hizo que mi corazón se parara por unos segundos.
- Sigo aquí detective, cerca, y lo veo todo.
Tragué saliva sonoramente mientras varias lágrimas caían por mi rostro.
Me acerqué al cuerpo del doctor, sin dejar de llorar. Nadie se merecía esto, y menos ese pobre hombre que me había ayudado porque era su trabajo.
- ¿Huellas? – pregunté de repente mirando a Beckett.
- Ni una, como siempre, o usa guantes o ni siquiera tiene huellas dactilares – respondió Esposito, Beckett solo me miraba preocupada.
- Él no tenía culpa de nada, solo hacía su trabajo y por ayudarme a mí lo ha matado – golpeé la camilla con el puño llena de rabia.
- Rose esto no es culpa tuya – Beckett se acercó a mí, cogiéndome de la mano, entrelazando sus dedos con los míos, intentando que me calmara.
- Si lo es Kate, él me observa, me sigue, y ni siquiera me doy cuenta cuando lo hace, está jugando conmigo, quiere torturarme y va a acabar con cada persona que me haya ayudado o que esté a mi lado.
- Le encontraremos Rose.
- ¿Cómo? Tú misma lo has visto, no deja pistas, es como un puto fantasma y encima se divierte con todo esto – no podía dejar de llorar.
- Será mejor que nos vayamos, los forenses se encargaran del cuerpo y de seguir buscando algún rastro – dijo Beckett mientras me arrastraba hacia fuera cogida a mi mano.
Salimos de la nave y yo seguía en shock, las lágrimas seguían cayendo por mi cara, tenía los ojos rojos y me temblaban los labios por la rabia que sentía.
- Espo vuelve con Ryan a la comisaria, yo me llevo a Castle – le dijo Beckett a Esposito.
- Vale jefa, nos vemos allí, intenta calmarla – le guiñó un ojo y se metió en el coche junto a Ryan.
- Anda vamos, cuanto antes lleguemos a la comisaria, antes podremos averiguar algo.
Asentí sin decir nada y me metí en el asiento del copiloto. Beckett esperó a que Ryan y Esposito se fueran. Yo seguía mirando al frente, soltando algunas lágrimas y apretando el puño de mi mano derecha, sentía rabia, sentía dolor, quería gritar, quería pegarle un tiro a ese hijo de puta. Y lo que más me preocupaba es que sabía que él estaba cerca, esta vez había sido el doctor, pero quizá la próxima podría ser mi madre, o Javi, o Kevin o…no, no quería ni pensarlo, las imágenes de la pesadilla en la que mataba a Beckett volvieron a mi mente, y volví a llorar desesperadamente, estaba al borde de un ataque de ansiedad.
- Rose para, respira, háblame, por favor – Beckett se acercó a mí, rodeándome con los brazos, intentando serenarme.
Me abracé a ella ladeando mi cuerpo, intentando controlar mi respiración que fallaba por momentos.
- No puedo Beckett, no puedo… esto me supera – susurré entre sollozos.
- Vamos Rose, estoy aquí, todo va a salir bien, no vamos a permitir que haya otra víctima, le encontraremos como sea, haremos lo que haga falta, no descansaremos hasta dar con él.
Sus manos acariciaban mi espalda de arriba abajo, consiguiendo que después de varios segundos me tranquilizara un poco, al menos, conseguí respirar sin tanta dificultad y las lágrimas cesaron. Nos separamos lentamente y nos quedamos mirando a los ojos.
- ¿Y si te coge a ti Kate? ¿O a mi madre? Dios no me lo perdonaría jamás…
- No pienses en eso Rose, no caigas en su juego – su voz sonaba dulce, tranquila, intentando transmitirme toda la paz que podía.
- No puedo evitarlo, me tiene atada de pies y manos, lo mejor sería irme de aquí, alejarme de todo y que acabe conmigo lejos de todo aquel que me importa y pueda hacer daño.
- No digas eso ni en broma Castle – dijo golpeándome el hombro.
La miré, esbozando una pequeña sonrisa, la costumbre que tenía de hacer eso se había vuelto como un gesto de cariño entre nosotras.
- Volvamos a la comisaria – dije incorporándome de nuevo en el asiento.
- Quizá será mejor que te deje en casa, no creo que puedas concentrarte después de lo que has visto – giró las llaves arrancando el motor del coche.
- ¡No! – exclamé – quiero estar con vosotros en la comisaria, nadie quiere pillarle más que yo Kate, así que no me saques del caso.
- Vale, vale, no he dicho nada.
De camino a la comisaria, me pasé el viaje observando a Beckett, sin mediar palabra, perdiéndome en su belleza, leyendo los gestos de su cara sabiendo que estaba pensando mil cosas y que estaba muy preocupada por todo aunque quisiera disimular. Si hay algo que Beckett me transmitía, era calma y tranquilidad, hasta en los peores momentos, solo con mirarla, mi mente volaba olvidándose de los problemas.
Ya en la comisaria, Ryan y Esposito estaban repasando las fotos que habían hecho en la escena del crimen. Beckett y yo estábamos en el ascensor cogidas de la mano, en cuanto cruzamos la puerta de éste, separamos nuestras manos intentando disimular, pero al levantar la vista, vi como Esposito nos estaba mirando con una sonrisa en la cara.
- ¿Estás mejor Castle? – Espo se levantó y me abrazó fuertemente.
Adoraba los abrazos de mi mejor amigo, siempre me transmitían todo el cariño que sentía por mí.
- Si Javi, gracias – le sonreí al separarnos – ¿habéis encontrado algo?
- Hace poco que hemos llegado, y por lo poco que hemos revisado, siguen sin haber muchas pistas – Espo suspiró frustrado,
- Tranquilo Javi, no te agobies, encontraremos algo pronto – intenté forzar una sonrisa, ni si quiera yo me creía mis palabras.
- Castle – Beckett me llamó desde delante de la pizarra.
- Dime – la miré.
- Necesito un café, ¿me acompañas?
- Sí, claro, yo también necesito uno.
Fuimos hasta la sala de descanso, Beckett se sentó en una de las sillas y yo me dispuse a preparar los cafés. Aunque quisiera relajarme, las imágenes del Dr. Morgan y de esa frase escrita con sangre no salían de mi mente. Sin darme cuenta el pulso me empezó a fallar y mis manos comenzaron a temblarme derramando parte del café.
- Ey espera Rose, yo te ayudo – Beckett se acercó corriendo a mí, arrebatándome las tazas de las manos – vamos a sentarnos anda.
La acompañé hasta el sofá que había en la sala y nos sentamos. Me acercó la taza de café ladeando su cuerpo para poder mirarme.
- Castle, ¿estás segura que no preferirías irte a casa? – preguntó preocupada.
La miré, dándole un sorbo al café, sujetando la taza con las dos manos para que no se me cayera.
- Estoy segura, aunque cuando salgamos de la sala, llamaré a mi madre para asegurarme de que está bien.
- Hablando de eso, quería comentarte una idea que se me ha ocurrido.
- Cuéntame – me senté un poco más de lado apoyando mi brazo en el respaldo del sofá para poder mirarla mejor.
- No sé si te parecerá buena o no…- dijo dubitativa.
- Viniendo de ti, seguro que sí.
- Bueno…había pensado que…podría instalarme en tu casa un tiempo, no me siento segura estando tu madre y tú solas.
- ¿Quieres vivir conmigo? – puse cara de sorpresa.
- No definitivamente, al menos hasta que pillemos a ese cabrón.
- A ver, déjame pensar, tú y yo, viviendo bajo el mismo techo, teniéndote en mi cama cada noche y pudiendo dormir abrazadas…no sé, no me convence mucho – dije tomándole el pelo.
- Puedo dormir en la habitación de invitados si lo prefieres – levantó una ceja algo molesta.
- Vamos Beckett, estoy de broma, me encanta la idea – sonreí ampliamente - ¿seguro que no es una artimaña tuya para meterte en mi cama? – me reí.
- Imbécil – me golpeó de nuevo en el hombro.
- Au detective, creo que me ha roto el hombro – me froté el hombro fingiendo dolor.
- Te lo mereces – le dio un sorbo al café a la vez que achinaba los ojos.
- Ayer me pides salir, hoy que vivamos juntas, creo que se está tomando usted muy en serio esta relación detective – dije con ironía.
- ¿Puedes dejar de bromear por un segundo? – preguntó seria.
- Vale, vale, perdona – levanté una mano a modo de rendición.
- Entonces… ¿te parece bien?
- Claro, cuando llame a mi madre se lo comento y esta misma noche puedes venirte.
- Sabes, me encantaría poder besarte ahora mismo – miró mis labios mientras se mordía los suyos.
- A mí también Kate, pero no podemos arriesgarnos a que entre Gates y se líe otra vez.
- Lo sé – dijo poniendo su mano sobre la mía.
Nos miramos intensamente, transmitiendo con esa mirada todo lo que deseábamos hacer y no podíamos.
- Chicas – Ryan entró corriendo a la sala, sacándonos de golpe de nuestra ensoñación – uy perdón, no quería interrumpir nada – dijo al ver nuestros dedos entrelazados sobre el sofá.
- No, no, solo estábamos hablando del caso – dijo Beckett separando precipitadamente su mano de la mía intentando disimular.
- Los forenses han encontrado algo, creo que tenéis que verlo.
¿Qué habrán encontrado?
Nos leemos en el proximo capitulo! DEJAD VUESTRAS REVIEWS! AYUDAN MUCHO!
