Esto se me está yendo completamente de las manos jajajaajaja

Pero como estoy generosa y es época de regalos, cariño y todas esas cosas...FELIZ NAVIDAD y que paséis una genial NOCHEBUENA!

Este capitulo no es precisamente muy navideño pero...es lo que hay xD

Espero que cuando tarde un poquito más en subir capitulos no abandonéis este fic ni a mí jajaja

Gracias x cada palabra en vuestras Reviews! me alegran el corazón!

ENJOY!


Capitulo 27

Llegamos a la comisaria y salimos rápidamente del ascensor.

- Ya estamos aquí chicos, ¿qué habéis encontrado? – preguntó Beckett al ver a Ryan y Esposito esperándonos.

- Hola de nuevo chicas, vamos a la sala – Ryan nos indicó con la mano que le siguiéramos.

Entramos en la sala de visionado los cuatro juntos.

- Espo, no quiero volver a ver el video – dije asustada.

- Tranquila, solo voy a ponerte unos segundos y está con zoom.

- ¿Con zoom? – pregunté extrañada.

- Mira la pantalla – Espo cogió el mando y lo puso en marcha.

En la pantalla, solamente se veía la cara de 'Knifes' tapada con la mascarilla, pero al ponerse en marcha las imágenes, se veía como en un descuido, la mascarilla se le resbaló dejando su cara completamente a la vista.

- Gracias a este momento – paró la imagen justo en el momento que se le veía la cara perfectamente mirando a cámara – hemos podido coger su imagen y hacer un reconocimiento facial.

- ¿Algún resultado? – preguntó Beckett ansiosa.

- No, en los archivos policiales no salía nada.

- ¿Y entonces? – pregunté bastante nerviosa.

- Hemos buscado su cara en las cámaras de seguridad de la ciudad, y ha habido una coincidencia, durante un recorrido, viendo como entraba en lo que suponemos será su casa.

- ¡A qué esperamos para ir a por él! – exclamé dirigiéndome a la puerta.

- Castle espera – Beckett me agarró por el brazo.

- Beckett, no puedo esperar, ¡vamos a por él! – me zafé de su agarre mirándola desafiante.

- No sabemos lo que vamos a encontrarnos Castle, no puedo arriesgarme a que vayas sin ir armada – me miró con ojos de preocupación haciendo que mi expresión desafiante desapareciera.

- Tienes razón – resoplé frustrada.

Me quedé unos segundos pensante ante la atenta mirada de mis compañeros.

- Ahora vuelvo – no les dejé reaccionar, fui al despacho de la capitán Gates.

Entré sin siquiera llamar.

- Señor, necesito mi arma – dije sin más completamente seria.

- ¿Ha pasado ya el examen? – preguntó mirándome.

- No señor, no me ha dado tiempo.

- Entonces no puedo dársela.

- Pero señor, la necesito, tenemos una pista importante sobre 'Knifes' y necesito ir.

- Pero sin ir armada no puede ir, no voy a arriesgar la vida de mi equipo por su vendetta personal.

- Señor por favor…

- Mire Castle – dijo levantándose de su asiento y acercándose a mí – entiendo perfectamente cómo se siente, pero ya me arriesgo mucho dejándola volver al equipo, como para que lo haga sin arma y que vuelva a ocurrir algo.

- Señor, si entiende cómo me siento sabrá perfectamente que necesito ir.

- Está bien, vamos a hacer algo, voy a hacer una llamada, baja usted a la zona de tiro y que le hagan el examen ahora mismo, si lo pasa, no tendré problema en que vaya – puso su mano en mi hombro.

- Muchas gracias capitán, salgo ya mismo para allá – sonreí satisfecha.

- Anda vaya, y tenga mucho cuidado por favor – sonrió mirándome algo preocupada.

Asentí y salí del despacho. Mis compañeros me miraban expectantes.

- ¿Qué ha pasado? – preguntó Beckett al verme sonriendo.

- Voy a hacer el examen ahora mismo, id para allá, os alcanzaré en cuanto tenga mi arma.

- Eso es una muy buena noticia Castle – Beckett sonrió mirándome orgullosa – no la cagues – levantó una ceja divertida.

- Tranquila, está chupado.

Salí rápidamente hacia la zona de tiro, ansiosa por recuperar mi arma.

Cuando entré, un hombre uniformado me estaba esperando, sonrió entregándome un arma.

- Esa es su diana, tiene que darle en medio al menos 3 veces.

- Perfecto.

Me coloqué los cascos y apunté hacia la diana. De repente, mi subconsciente dibujó la cara de 'Knifes' en medio de la diana, sonriendo con esa cara de satisfacción, podía incluso oír su aterradora risa burlona. La rabia me invadió, apreté la mandíbula y disparé, disparé con ganas, con mucha rabia, apuntando justo en su frente.

Cuando se acabaron las balas, salí de mi ensoñación, mirando a la diana real que estaba delante de mí. Todos los tiros habían ido justo en medio, destrozando el centro de la diana.

El policía me miró alucinado.

- Vaya, nunca había visto a alguien hacer eso después de tanto tiempo sin usar un arma – bromeó.

- Digamos que he tenido algo de ayuda – sonreí.

El policía se acercó a la diana, arrancó el papel y me lo entregó.

- Toma, llévaselo a tu capitán, le va a encantar ver esto.

- Gracias.

Subí corriendo de nuevo a la comisaria, metiéndome directamente en el despacho de Gates.

- Señor, aquí tiene el resultado, si no le importa, entrégueme mi arma, tengo algo de prisa.

- Guau Castle, esto es impresionante.

- Señor por favor, deje los halagos para luego, necesito mi arma – estaba demasiado ansiosa y no tenía tiempo para medir mis modales.

- Está bien, está bien – abrió un cajón de su cómoda sacando mi antigua arma – tomé, anda, váyase.

- Gracias señor – cogí el arma y me fui hasta la puerta para salir del despacho.

- Castle – dijo para que me girara.

- ¿Sí, señor? – me giré de nuevo mirándola.

- Tenga mucho cuidado – su cara de preocupación me enterneció.

- Lo haré – sonreí para después salir rápidamente de allí.

Llegué a la calle y paré a un taxi.

- ¿A dónde la llevo señorita? – preguntó el taxista al subirme.

Cogí el móvil para abrir el mensaje que me había enviado Espo con la dirección.

- A Lombard Street, y que sea rápido por favor – le enseñé la placa de policía.

- De acuerdo oficial – sonrió y sin más, emprendió la marcha.

Llegamos en menos de 10 minutos, el taxista se tomó en serio mi petición y yo no estaba para preocuparme por el tráfico.

El coche de Ryan, Espo y Beckett estaba aparcado delante del edificio. Bajé del taxi después de pagar y me dirigí lo más rápido que pude hacia el piso que me había indicado Espo, me tropecé una vez por los nervios, a veces la prótesis me traicionaba cuando menos lo necesitaba.

El ascensor tardaba mucho, así que no lo pensé dos veces, y subí por las escaleras. Cuando llegué al cuarto piso, casi sin aliento y con el estómago hecho un manojo de nervios, encontré la puerta del piso abierta forzadamente.

- ¿Beckett? – pregunté en voz alta al entrar.

- Castle, estamos aquí – oí la voz de Beckett en una de las habitaciones.

El piso estaba algo revuelto, imaginaba que los chicos llevaban un rato buscando pistas al no encontrar a 'Knifes' allí.

Me dirigí hacia la habitación desde donde oí la voz y al entrar, me quedé petrificada en la puerta. Las paredes de la habitación, la cual era bastante oscura, estaban cubiertas de fotos, de sus víctimas vivas atadas a las camillas, una vez ya muertas y torturadas, y la que más helada me dejó fue la que tenía justo en frente, la pared estaba completamente llena de fotos mías, saliendo y entrando de la comisaria, con Beckett entrenando en el parque, con Beckett entrando en mi casa, con mi madre saliendo el hospital…y un sinfín más de situaciones cotidianas de mi vida. De nuevo las lágrimas se amontonaron en mis ojos, intentando no caer.

Beckett me miró y se acercó a mí.

- 'Knifes' no estaba, hemos forzado la entrada y cómo puedes ver, es su casa.

- Hijo de puta – exclamé dejando que una lágrima cayera por mí rostro.

No podía dejar de mirar todas las fotos, llevando mi mirada de lado a lado completamente histérica.

- Necesito salir, necesito aire – dije girándome y saliendo precipitadamente hacia fuera de aquel piso.

Me apoyé contra una de las paredes, dejando caer lentamente mi cuerpo hasta quedarme sentada en el suelo, sollozando, de nuevo esa sensación de ataque de pánico volvió. De repente oí unos pasos acercarse, levanté la vista y mis ojos se abrieron de par en par. Ahí estaba él de nuevo, trajeado como si viniera de trabajar, pero esta vez su expresión fría no estaba por ningún lado, su cara mostraba la sorpresa y el impacto que le producía el verme allí, con el chaleco antibalas de policía sobre la parte posterior de mi cuerpo. Me levanté lo más rápido que pude, pero él ya había arrancado a correr hacia el otro lado.

- ¡Policia de Londres, detente hijo de puta! – grité con toda la rabia que pude corriendo detrás de él.

- ¡Castle, espera! – oí la voz de Beckett a mi espalda.

Pero en ese momento no me detuve, seguí corriendo para no perderlo, y oí como Beckett, Ryan y Espo corrían detrás de mí.

Vi como se metía en la puerta que daba a las escaleras, cuando llegué allí, me miró desde un piso más abajo por el agujero de las escaleras, sonriendo de nuevo. Disparé varias veces mientras bajaba corriendo cada escalón, intentando no perder el equilibrio, pero cuando iba por el segundo piso, me resbalé, por suerte tuve reflejos de cogerme a la barandilla y pude levantarme rápidamente. Seguí corriendo detrás de él, vi como llegaba abajo del todo cerrando la puerta para hacerme perder más tiempo y en pocos segundos salí por el mismo sitio.

Miré a los lados, sin verle, salí a la calle todo lo rápido que pude pero no estaba, lo había perdido de nuevo

- ¡Joder! – grité con toda la frustración dejando salir más lágrimas de rabia por mis ojos.

Estaba ahogada, tenía las pulsaciones a mil por hora.

Me giré y vi a mis compañeros mirándome desde la puerta, acababan de salir del edificio. Esposito se acercó a mí y me abrazó sin decir nada.

- Lo he vuelto a perder Javi, se me ha escapado en mis putas narices – sollozaba.

- Shhhh Castle, tranquila, ahora ya no tiene donde esconderse, sabemos hasta su nombre, no podrá irse muy lejos- sus manos subían y bajaban por mi espalda, intentando calmarme.

Miré a Beckett por encima del hombro de Esposito, me miraba preocupada, se tocó el pelo nerviosa mientras resoplaba.

Espo y Ryan volvieron a entrar al edificio para regresar al piso de 'Knifes' y Beckett y yo los seguimos, quedándonos unos metros atrás de ellos. Estábamos en silencio, yo miraba al frente, no me salían las palabras, sabía que Beckett estaba enfadada.

- Que sea la última vez que haces eso Castle – dijo con un tono serio, la miré.

- ¿Y qué querías que hiciera Beckett? ¿Dejar que se escapara tranquilamente? – le respondí de una manera cortante.

- Deberías haberme llamado – frunció el ceño dándome a entender perfectamente que estaba enfadada.

- Kate yo…- puse mi mano cogiéndola suavemente del brazo, haciendo que se parara – lo siento, he actuado sin pensar.

- Castle, en el momento en el que salimos de comisaria, estás bajo mi custodia, no puedes actuar así – ella seguía seria.

- Lo siento vale, ya te he pedido perdón, no creo que sea necesario que me hables así.

- ¿Qué no te hable así? – preguntó exclamando, alzando el tono de su voz – ¿Has pensado por un segundo lo que podría haber pasado si te vuelve a acorralar? ¿O si iba armado? ¡Joder Castle, podría haberte herido otra vez! – alzó la mano apretando el puño de la rabia, vi como sus ojos brillaban como si estuviera a punto de llorar.

Y entonces lo entendí, la bronca no era por haberle perseguido de esa manera, si no porque tenía miedo de que me pasara algo.

- Kate, estoy bien, no ha pasado nada, se ha escapado, le hemos pillado de improviso, llevaba el chaleco…

- Vale Rose, dejemos el tema, vamos a subir y a buscar más pistas – emprendió sus pasos de nuevo para subir al ascensor.

Bufé sacando la frustración que sentía y la seguí.

Cogimos todas y cada una de las fotos, y dejamos al resto del equipo para que siguieran buscando y recogiendo cosas.

Llegamos los cuatro de nuevo a la comisaria, Beckett seguía sin hablarme. Nos plantamos delante de la pizarra, y Espo apuntó los nuevos datos en ella.

- Hemos investigado y tenemos su nombre completo, se llama Philip Parker Hamilton, es banquero y trabaja en las oficinas del centro Barclays – informó Ryan.

- ¿Banquero? – pregunté alucinada – menudo hijo de puta –negué con la cabeza.

Beckett seguía seria, escuchando atentamente a Ryan, sin siquiera mirarme.

- Han llamado a su oficina y nos han dicho que no ha aparecido por ahí desde esta tarde. Su piso está precintado y hemos puesto un coche de guardia, así que si decide aparecer por su casa, lo cogeremos. Mañana iremos a la oficina a interrogar a sus compañeros de trabajo y de paso asegurarnos por sí aparece por allí – siguió contando Ryan.

- Es muy tarde, creo que por hoy no podemos hacer más, tenemos toda la zona por donde ha aparecido otras veces controlada, cualquier cosa nos avisaran, por el momento, vayámonos a descansar, mañana será un día duro – dijo Esposito mirándome.

Yo no estaba muy conforme con irnos, pero poco más podíamos hacer en esos momentos, además, la fatiga empezaba a pesar.

Miré a Beckett que me devolvió la mirada, seguía con semblante serio. Nos despedimos de los chicos y nos metimos en el ascensor.

- ¿No piensas decirme nada? – pregunté ya cansada de su pasividad hacia mí.

- No, aquí no – contestó sin mirarme.

- Muy bien…- yo también empezaba a estar molesta.

Nos fuimos a casa en la moto de Beckett, pero esta vez, ni siquiera me agarré a ella, fui cogida de las manillas que había a los lados de la moto.

Llegamos a mi casa y nos metimos en el ascensor. Me apoyé ligeramente en la pared de éste, reposando mi cabeza, y suspiré. Beckett se plantó delante de mí, sin darme tiempo a reaccionar, me cogió por la nuca y me besó salvajemente empotrándome contra la pared. Puse mis manos en su cintura, devolviéndole el beso.

Sus besos eran desesperados, adentrando su lengua en mi boca, como si no quisiera separase nunca de ella. Estuvimos besándonos de esa manera hasta que el ascensor llegó a su destino, Beckett se separó de mis labios, sin decir nada, se giró y salió del ascensor, dejándome plantada dentro, intentando recuperar el aliento y sin entender nada.

- ¿Vienes? – preguntó plantada delante de la puerta de mi casa.


jajajajaja ¿Qué pasará?

Nos leemos en el próximo capitulo y FELIZ NAVIDAD

Espero vuestras Reviews de regalo =P