Capítulo 5: Convivencia
- Hola...Jade...- dijo Connie.
- Oh, hola Cooniee...- contestó Jade, mirándola brevemente.
- Es Connie - sonrió la morena.
Los dos niños pasaron la tarde comentando unos libros que había traído Connie. Jade los miraba de vez en vez. Luego, bajó a la playa como siempre. Luego se fue a la ciudad, a la tienda de papas fritas.
- Que tal, que va a llevar?- le dijo Peedee.
- Eh...dame papas fritas...- dijo escuetamente Jade, con un billete en la mano. Peedee se dio cuenta de lo raro del individuo, pero igual lo atendió. Ronaldo no pudo evitar mirar. En eso, Jade bostezó, y sin notarlo él mismo, dejó ver su pupila vertical. Y entonces el hijo mayor de los Fryman se sobresaltó, dejando caer varias cosas.
- ¿Vamos, Ronaldo, qué diablos? - exclamó Peedee.
- Oh, no, no pasa nada, esto tiene arreglo...- dijo el otro, evidentemente intranquilo. Intentaba hacerse creer que nada pasaba, que ya lo de los Hombres Serpiente había quedado desbaratado aquella noche por Steven y sus "familiares"...pero...aquello...no podía dejarlo pasar.
- Aquí tiene...- dijo Peedee.
- Yo...gracias - dijo Jade, quien se retiró antes de que Ronaldo pudiera siquiera interrogarlo.
Steven y las Gems estaban en la sala practicando danza. El mitad gema no lo hacía mal, e intentaba imitar en parte los estilos de las chicas. La energía en la danza de Garnet, el desenfado en la de Amatista, y la elegancia en la de Perla. Jade sonreía observándolos, en su forma humanoide. Justo cuando estaba por ir a la nevera para saciar su apetito que parecía no tener fin...
- ¡Hey, Jade! - exclamó Steven - ¿no quieres venir un rato a bailar?-.
- ¿Este..bailar? - respondió torpemente el Gemsaur.
- Si, genio...no me digas que no sabes de que hablamos...- dijo Amatista riendo socarronamente.
- Esta algo nervioso...- dijo Garnet mientras hacia una pirueta con Steven en sus brazos.
- El fundamento de la danza - dijo Perla con una graciosa maniobra de ballet - está en hablar con el cuerpo, en soñar utilizando tu propia expresividad...las palabras sobran, es mejor explicarlo...así...-.
Perla saltó hacia los brazos de Garnet. Amatista contemplaba aburrida, lo suyo era algo más dinámico.
- Oh, vamos...- dijo la gem de piel morada, y rápidamente tomó tanto a Steven y a Jade. El primero lo hizo bien. El Gemsaur intentó imitar los movimientos de sus compañeros, sin éxito. Amatista se rio un poco. Luego Perla se acercó dando un pequeño salto y aterrizando sobre las puntas de sus pies. Jade trató de imitarla para acercarse a ella. En lugar de eso, su gran cola no se contuvo más tiempo, y asomó haciéndolo tropezar. El Gemsaur emitió un gorjeo grave, dejando ver sus dientes. Al final se puso de pie, y como acostumbraba hacer, bajo a la playa. Pero esta vez, se le veía contrariado, a diferencia de otras en las que solo iba a matar el rato, y de buen humor.
- ¿Fue algo que dije? - dijo Amatista - me sorprende verlo así...-.
- No fuiste precisamente amable...- dijo Garnet, cruzando los brazos.
- Tal vez no es lo suyo...- dijo Perla - ire a ver qué pasa con el...¡eh, Steven!-. El hijo de Rose ya había bajado presuroso a por Jade. Éste estaba sentado en la playa, con su forma natural, aprovechando que no habían moros en la costa.
- Eh, Jade, ¿estás triste, verdad? - pregunto Steven. El rostro de Jade realmente no permitía distinguir alguna expresión, pero su forma de contestar evidenciaba su estado de ánimo.
- Solo...quería estar aquí un momento...-.
- Es solo cuestión de práctica...no deberías rendirte tan fácilmente...-.
- No creo que sea buena idea...-.
- Cielos, sí que te desanimas rápido...-.
Perla observaba la escena a distancia, conteniéndose por ahora de bajar.
- Tal vez sucede que no se bailar, y no estoy hecho para esto...- dijo Jade, frustrado.
- Oh, vamos...dicen que si sabes hablar, puedes cantar, y si sabes caminar, puedes bailar. Bueno, creo que te lo explicaría mejor si...- dijo Steven, pero se vio interrumpido por Perla.
- Steven, ve arriba...yo hablare con el...-.
- Oh, está bien, los dejo...¡adiós Jade! Te veo arriba...cuando quieras subir...-.
- Adiós Steven...-.
Perla se sentó al lado de Jade, quien amablemente asumió su forma humana.
- Disculpa lo sucedido arriba...-.
- No hace falta, Perla...no es su culpa que yo no sepa hacer eso...-.
- No todos tenemos que saber todo, supongo...-.
- Tú eres fuerte, y sabes muchas cosas - dijo Jade respetuosamente.
- ¿Oh, bromeas? No…no soy…no soy tan fuerte...-.
- Lo eres, y se nota… -.
Perla sonrió. Ella y Jade se miraron mutuamente unos segundos, antes de finalmente subir juntos a la casa. Perla no solía oír ese tipo de comentarios, y a Jade le sorprendía la amabilidad de quien por momentos se veía distante.
- ¿Sin rencores, viejo?- dijo Amatista.
- Sin rencores...- sonrio Jade.
Cerca del anochecer, Steven estaba por volver a casa. Había estado donde su padre. Aunque Jade no lo había seguido, si había oído algo de la música tocada por Greg, y le agradaba. Él había vuelto a la playa, pero estaba en forma humana, por si alguien más lo veía.
- ¡Hola Jade!- saludó Steven - ¿disfrutas la vista?-.
- Algo así, Steven...-.
Steven se sentó un rato. Jade lo miró de reojo. Había comenzado a confiar más en el mitad Gem. Y más sabiendo que tenía un poco de la legendaria Rose Quartz.
- ¿Steven, puedo confiarte algo?-.
- ¡Claro!-.
El Gemsaur vaciló un poco, pero finalmente se animó a hablar.
- Yo...sé bailar...-.
- ¿Lo ves? ¡Te dije que podías!-.
- Pero no de la forma en que bailan las Gems...- le contestó Jade a la par que le hacía una señal para que disimulara.
- Sería mejor si lo viera...-.
- Está bien...-.
Entonces Jade hizo como si fuera a ponerse de cuclillas, con las piernas a los lados, y las manos en las rodillas. Luego levantó un brazo, golpeándolo ligeramente con el otro. Hizo lo mismo con el brazo opuesto. Se levantó un poco golpeando la arena con sus pies, a la par que movía el tronco y los brazos, que extendía lo más que podía, mostrando una sonrisa amenazante.
- Wow! - dijo Steven.
Jade siguió de ese modo, y de pronto dio un salto. Así, cambio de ubicación, y comenzó a avanzar encorvado, irguiéndose de a pocos, siempre como si marchara, y al final extendiendo los brazos. En algunos lapsos se detenía y movía las piernas y la cintura. La danza culminó de un último golpe sobre la arena.
- ¡Eso fue increíble! - dijo Steven
- Es todo lo que puedo hacer...- contesto Jade con resignación.
- Y no se te da mal, ¿por qué te da vergüenza hacerlo delante de las Gems?-.
- Tú lo has dicho...delante de las Gems...temo que se burlen o algo asi...-.
- Creo que es mejor que lo intentes de nuevo cuando estés listo...-.
Era casi propio de su naturaleza. Era inevitable que a Jade le importase en demasía lo que las Gems pensaran de él.
- Tal vez lo intente en algún momento – dijo Jade.
- Ánimate, yo sé lo que te digo, jaja – dijo Steven con seguridad. De pronto, vio a Jade asumir su forma humana rápidamente, luego de un rato de olfatear nerviosamente el aire, moviéndose de una forma muy similar a la de un avestruz, o una lagartija en estado de alerta, o tal vez una mezcla de ambas criaturas.
- Jade, ¿pasa algo?- dijo Steven moviendo la cabeza como un gato que se ha fijado en algo.
- ¡Steven! ¿tú por aquí, a esta hora? – dijo Ronaldo, que se acercaba con un detector de metales - ¿quién es tu amigo?-.
- Hola Ronaldo…se llama Jade…es…un primo lejano, jejeje…-.
- Un gusto – dijo Ronaldo, extendiendo la mano amigablemente a Jade. Pero en realidad sospechaba de él, y al tocarlo, esperaba sentir algo que lo delatase…no estaba seguro de qué quería descubrir, pero algo quería…-.
- Eh…un gusto…- dijo Jade dubitativo, y le devolvió el gesto, sin que Ronaldo detectase nada extraño.
- ¿Qué haces con eso? – dijo Steven.
- Oh, es un aparato para detectar actividad de Tritones en el mar cercano a Ciudad Playa, uno nunca sabe…-.
- Me parece que es sólo un detector de metales…-.
- No es cierto…uno nunca sabe qué cosa se pueda ocultar en el mar…-.
Jade empalideció…el mar…
Un barco levantaba las redes, con la preciada carga. Delfines. Su caza estaba prohibida, pero ellos trabajaban ilegalmente. Los cetáceos aún estaban vivos. Cuando comenzaron a levantarlos, sintieron un remezón sacudir el barco.
- ¿Qué está pasando? – exclamó uno de ellos.
De pronto, dos remolinos de agua similares a brazos emergieron, aplastando el navío, y liberando a los delfines. Estos huyeron, más que por la presencia de sus captores humanos, por la de un ser reptiloide que nadaba cerca a ellos.
- ¡Ustedes hacen eso todo el tiempo! ¡Ya basta! – exclamó una voz femenina.
Los pescadores, que eran cinco, se estaban ahogando. Pedían ayuda a gritos. Lapis bajó la cabeza al verlos. Ella alguna vez logró arrebatar todo el océano, pero manteniendo a sus habitantes a salvo. Conocía la historia de Rose, pero en ese momento se preguntaba que llevaría a la líder rebelde a sentir compasión de seres tan estúpidos y crueles como eran los humanos. Sin embargo, no sentía realmente que pudiera quitarles la vida.
- No se obligue a hacerlo…yo puedo…- le dijo Topace, acercándosele, y mirándola fijo.
Lapis no contestó. Pero en el fondo sabía. Esas personas probablemente habían matado ya muchos animales marinos. Lo peor es que a veces disfrutaban lo que hacían. Y no sentía que tenían de especial aquellas criaturas bípedas y agresivas para dejarlas vivir.
- Eso…es asunto tuyo…- le dijo Lapis, algo entristecida ella misma por esa decisión.
Uno de los hombres logró alcanzar el barco a nado. Pero Topace dirigió su aliento hacia la nave, congelándola. Lapis la destruyó de un golpe con un brazo de agua, dejando a los pescadores ilegales a merced de Topace.
El Gemsaur saltó con la elegante y gélida belleza combinada de un tiburón azul y un caimán al ataque, y cegó las vidas de aquellos hombres a mordiscos.
Al finalizar la masacre vengadora, Topace emitió una especie de llamada. En Ciudad Playa, Jade se sobresaltó. Un secreto que guardaba, era que cada vez que uno de ellos debía matar a alguien, el otro telepáticamente lo sabría. Y así fue.
- Vino de, la nada, y ahora aquí está, con grandes dientes y un gran corazón, un nuevo amigo él será…parece malo cuando lo ves, y al oír su rugido, pero pronto sabrás que él, es un gran tipo, ya lo ves….- cantaba Steven apoyándose con su guitarra.
- ¿Y eso? – preguntó Jade, bebiendo algo de soda para reponerse de la mala impresión que le causó Ronaldo.
- Es una canción que compuse, ¿te gusta? Es para ti, aunque le falta mejorar, se me acaba de ocurrir apenas, y…-.
- No me gusta…-.
- Oh…eh, creo que le falta…-.
- Me encanta...- dijo Jade dándole una palmada en el hombro a Steven.
- Gracias Jade…vamos ya, creo que es hora de cenar…-.
- Tu hora favorita del día…-.
- Quien habla, jejeje…-.
- Veo que se llevan bien…eso es bueno…- dijo Perla, al verlos acercarse desde la playa.
- Al menos es de fiar…- dijo Amatista.
- Hola – dijo Jade al ver a Perla.
- Hola Jade…- contestó la Crystal Gem.
Jade se retiró a un rincón. Tomó una caja con un curioso juego, con un tablero con cuadros negros y blancos, y fichas.
- Eso se llama ajedrez…- dijo Perla - ¿quieres jugar?-.
- Sí, pero no sé cómo….-.
- Deja que te enseñe…es como luchar con espadas…por cierto, si mañana no tienes nada que hacer, creo que podemos practicar un poco…-.
- Por mi está bien…-.
Perla se sentía algo egoísta por pensar en que a lo mejor la amabilidad hacia el dinosaurioide era más que nada porque este había alimentado en algo su ego, intencionalmente o no. Pero, en realidad, al enseñarle los secretos de aquella batalla imaginaria, y ver la gran disposición que tenía Jade, se sentía realmente a gusto con él.
- ¿Sabes? La lucha, con espadas, y en este tablero…es como una danza también…movimientos, ritmo, concentración…por cierto, Jaque Mate…-.
- Oh…me venciste, jajaja…-.
- Mejor suerte la próxima vez…-.
- Me gusta este juego…-.
- ¿De verdad? – dijo Amatista – aburre…-.
- ¿Disculpa? Exige mucha reflexión, y… - dijo Perla, pero se vio interrumpida.
- Eso díselo al de la máquina de ese…ciber café, como le dicen…le gané como cuatro veces seguidas…- dijo la gema púrpura mientras salía a las luchas.
- ¿Qué? – dijo Perla sorprendida.
- Cuando te sorprendes…te pareces un poco a mí…- dijo Jade.
- Eso fue raro, Jade…evita decirlo…-.
- Está bien Perla…-.
Nota: para quienes hayan seguido esta historia, disculpas por el atraso, de verdad
La canción de Steven…disculpen si fue algo mala, no soy bueno en eso, imagino que Steven es mejor, jaja…y bueno, me la imagino con la tonada del primer minuto con diez segundos de "Welcome to Jurassic Park" de John Williams. Sí, Jurassic Park, una de las inspiraciones de este fic, ajajaja. Igual que su maravilloso soundtrack.
Unas respuestas antes de despedirme:
- DragShot: Primer comentario, gracias. No pensé que a alguien le agradaría esta trama tan disparatada, y si, digamos que la actitud de los Gemsaurs es un poco como la que clásicamente se le atribuye a seres como los hombres lobo, a medio camino entre racional y animal, más adelante veremos más ejemplos.
- Jakobs-Snipper: gracias por darle un vistazo a esta historia, ojalá sigas leyéndola, no te decepcionará, aunque puede que algunas cosas del canon cambien un poco aquí.
