Capítulo 8: Serpombres...

Steven se quedó dormido largo rato. El león estaba en el mismo estado, sirviéndole de almohada además. Peridot aprovechó este descuido para salir silenciosamente de la casa, y aprovechar el tiempo en que las Gems y el fastidioso Jade se hallaban fuera, para regresar al granero donde preparaban la defensa contra el Cluster. El robot que había utilizado en aquel torneo con Perla tenía alguna que otra abolladura y problemas en el software, pero nada que la eficiente científica Gem no pudiera remediar…asumiendo, por supuesto, que disimulase adecuadamente su actividad.

Las Crystal Gems y Jade se hallaban en una zona semidesértica, rodeada de montañas que parecían constituir una suerte de muralla natural. Algo había alertado al equipo, requiriendo su presencia, pero de momento no había ninguna amenaza a la vista, sólo una cueva que, al parecer sospechosa, llamó la atención de Garnet.

- ¿Hueles algo? – preguntó Perla a Jade, que iba en su forma natural.

- No, descuida – contestó éste, gentilmente.

Amatista caminaba silbando, y comenzó a jugar con unas pequeñas piedras que encontró en el camino, arrojándolas a las paredes de la caverna.

- Amatista, ¿qué crees que haces? – increpó Perla.

- Sólo intento entretenerme un poco, aburre estar aquí, no hay nadie a quien patear el trasero…- contestó la Gem púrpura sin más. Jade se rió un poco de su comentario, pero calló al ver la mirada reprobatoria de Perla. Esta, sin embargo, al darle la espalda a Jade, disimuló una sonrisa, algo sonrojada…

- ¿Qué tienes ahí? – preguntó la Gem fusión. Amatista le dio una de las piedras, que no lucía tosca, sino que parecía tener una especie de pulido. Al examinarla mejor, pudo contemplar un grabado. Una figura humana, y otra que parecía la de Yellow Diamond.

- Esto es nuevo…bueno, no en realidad…tiene mucho tiempo aquí…- dijo Garnet.

Amatista levantó otra piedra. No había nada. De casualidad, Perla y Jade encontraron más de ese tipo. Figuras humanas. Animales. Gems. Y algo parecido a dinosaurios.

- ¡Lagartijo! ¡vaya retrato!- dijo Amatista.

- ¿Qué significará esto? – se preguntó Jade. Él no recordaba nada de eso. Algunas de las piedras que tenían grabados de Gemsaurs llevaban una serpiente al lado.

- Me pregunto porque la asociación entre los tuyos y las serpientes – le dijo Perla – pensé que no eran parientes tan cercanos…-.

Jade recordó algo de su época como cría. Antes de encontrar ese fragmento de perla que le recordaría al primer ser que vio al salir del cascarón. Cuando Topace mismo era también una cría, y habían otros Gemsaurs como ellos.

- ¿Por qué llevamos una serpiente en nuestra bandera? – preguntó un pequeño Gemsaur con apariencia similar a la de un Troodon.

- Sencillo…- contestó la gran nodriza, la Gemsaur Styracosaurus – los humanos nos temen, pero también le temen a las serpientes…por eso, las llevamos en nuestros símbolos, son parientes lejanos nuestros, y como quiera que los humanos nos ven a todos los que llevamos escamas como simplemente "serpientes", pues así las portamos…-.

Perla prestó especial atención a una de las piedras grabadas. Esta retrataba una Gem guerrera, tal vez una Jasper también, armada con una gran alabarda, combatiendo a un Gemsaur descomunal con placas en la espalda, espinas en la cola, y que blandía una maza de guerra. Prefirió que Jade no la viera.

De pronto, el olfato del Gemsaur Ceratosaurus detectó algo fuera de la cueva. Un olor que le parecía extraño y familiar a la vez. Salió corriendo, emitiendo una especie de rugido.

- ¡Creo que el lagartijo olió algo! – exclamó Amatista.

Los cuatro salieron a inspeccionar. En eso, vieron aparecer a una silueta humanoide que iba hacia ellas.

- ¡Ayúdenme! – gritaba. Las Gems y Jade vieron con asombro que se trataba de una Gem también, una Turquesa. Su aspecto era vagamente similar al de Perla, pero algo más robusta, y con el cabello más corto. Su traje parecía un enterizo del color de su gema, y su piel del mismo color, pero vagamente más oscura. Al parecer, su función en el Planeta Madre venía a ser la de una especie de obrera.

- ¡Hey! ¿qué pasa? – dijo Amatista.

- No sabía que habían otras Gems refugiadas…- dijo Perla con curiosidad.

- Creo que eso pasa…- dijo Garnet, señalando a una mole que venía persiguiendo a Turquesa. Jade retrocedió sin saber cómo reaccionar.

Un Gemsaur. Uno de gran tamaño, pero que no tenía una gema visible. Era algo más alto que Garnet. Su apariencia era como la de un Acrocanthosaurus antropomórfico, y portaba una espada curva, como un alfanje. Se abalanzó rugiendo sobre las Gems.

- ¡Jade, reacciona! – exclamó Amatista.

- No…no sabía que traían uno con ustedes…- dijo Turquesa, confundida.

- No creo que quiera combatir a uno de los suyos – dijo Perla, extrañamente comprensiva, al ver como Jade contemplaba absorto al congénere hostil.

Garnet intervino. Se plantó entre la bestia y sus compañeros, y le propinó un puñetazo en la cabeza, haciéndolo retroceder. Sin embargo, la bestia la derribó de un coletazo. Cuando estuvo por atravesarla con su espada, Garnet detuvo la estocada a tiempo, y de una patada lo envió varios metros hacia atrás. De pronto, el Gemsaur se percató de que Jade lo observaba. Por alguna razón, se dio a la fuga.

- Gracias…gracias de verdad…no…no pensé que podría encontrar apoyo aquí…- dijo Turquesa, reponiéndose del susto.

- ¿Por qué estás aquí? – dijo Garnet – no pensé encontrar sobrevivientes de…-.

- No…yo he llegado hace poco – dijo Turquesa, señalando lo que parecía un viejo portal estropeado, aparte del que usaron las Gems para ir hasta ahí – huí del Planeta Madre, esperando encontrar refugio aquí…casi me convierten en una fusión forzada…-.

Garnet sintió una terrible incomodidad al oír eso.

- Logré activar ese portal – continuó Turquesa - pero luego esa cosa lo destruyó, y me atacó…-.

- Mmm, Gemsaur – dijo Amatista –¿ y alguna idea de por qué te atacó? Pensé que ellos eran amigables…-.

Perla miró en otra dirección, Jade repitió el gesto, y Garnet no pudo evitar sonreír un poco al ver eso.

- Ahora parece que nos odian…- dijo Turquesa – creo que han comenzado a rebelarse…los que queden…¿están seguras de que el suyo no ha querido atacarlas?-.

- Todo está bien con él – dijo Perla muy segura.

- Bueno…siempre hay lugar para una más…- dijo Amatista. Jade la observaba con curiosidad.

Al regresar al portal, Steven se despertó de golpe, y reaccionó con mucho entusiasmo al ver a la nueva Gem.

- ¿Cómo te llamas? – preguntó amistosamente a la recién llegada.

- Soy…Turquesa…saludos…- dijo la Gem algo extrañada ante Steven.

- Descuida, verás que nos vamos a divertir…-.

Afuera, Peridot espiaba, esperando un momento adecuado para regresar. Sin embargo, al observar a Turquesa, se alarmó, y entró tirando la puerta de golpe.

- ¿Q…qué hace ella aquí? – exclamó.

- Awww, ¿se conocen? – dijo Amatista.

- No la he visto en mi vida…- dijo Turquesa, asustada.

- Esperen, esperen…tienen que oírme…- gritó Peridot, perdiendo el control. Garnet intentó calmarla.

- ¡Saquen al Gemsaur de aquí! – siguió gritando Peridot. A Jade comenzó a darle mala espina. Las Gems, sin embargo, sólo pensaron que Peridot estaba hablando incoherencias, y optaron por ignorarla.

- No se preocupen, las Peridot son algo neuróticas – dijo Turquesa.

- Ni que lo digas…- contestó Perla. Aunque…ella misma se preguntaba porque el énfasis de Peridot en lo del Gemsaur. Supuso que sólo respondía a que le tenía algo de miedo.

- ¿No es emocionante? – le dijo Steven a Jade. Ambos bebían sodas en la sala, con el león vigilándolos a ambos. El gran felino rosado no tenía como comunicárselos en ese momento, pero los estaba protegiendo a ambos, por alguna razón.

- Ah, Turquesa…-.

- Si, cada vez somos más Crystal Gems…es divertido, pero también tranquiliza…-.

- No lo sé, Steven…hay algo que no termina de convencerme…-.

- Descuida…mira, hasta Peridot se está acostumbrando bien, aunque no quiera admitirlo. Steven señaló a Peridot observando con curiosidad el horno microondas, y hacer una mueca de disgusto al notar que la estaban mirando.

Turquesa examinó con interés el ambiente. Quedó mirando a Steven y Jade, sin que ellos lo notasen. Solo el león le dirigió la vista, y emitió un breve gruñido.

En el pueblo, "Crema agria", Jenny y Buck iban en dirección a una zona de peñascos. Pensaban pasar el rato ahí. Entonces, Crema agria observó algo moviéndose a lo lejos.

- ¡Hey! ¿qué es eso de ahí? – señaló.

- Parece una foca, no sé…tomémosle una foto- dijo Buck.

- Bien…vamos para allá…- dijo Jenny -algo me dice que es una de esas cosas mágicas de Steven y esas chicas con las que vive, no estoy segura…-.

Conforme se aproximaban, la figura se volteaba lentamente hacia ellos. Los chicos cool quedaron espantados ante la visión. Se veía como un hombre alto, con ojos similares a los de un cocodrilo, y, por alguna razón, vestigios de escamas en los brazos desnudos, cabeza y pies. El extraño ser no dudó en rugirles a los jóvenes, y lanzarse a perseguirlos.

- ¿Qué es esa cosa? – exclamó Jenny.

- ¡Dímelo a mí! – gritó Buck.

- ¡Vámonos ya!- dijo Crema agria. Los tres se subieron rápidamente al auto de Jenny. El ser reptiloide pensó en perseguirlos, pero un impulso eléctrico en su cabeza lo detuvo. Bufó, y regresó hacia las rocas.

En Ciudad Playa, el rumor se expandió rápidamente. Greg fue desesperado a visitar a Steven, comentándole lo sucedido. Justo antes de que llegase, Jade asumió nuevamente su forma humana.

- ¿Escuchaste eso del "monstruo de la laguna", Steven? – preguntó Greg, visiblemente preocupado.

- No, ¿qué pasó?- contestó Steven. La noticia puso en alerta a las Gems.

- Unos chicos dicen que vieron un hombre escamoso…-.

Afuera de la casa, Perla se acercó preocupada a Jade.

- Jade…¿no eres tú a quien han visto, cierto?-.

- En lo absoluto…-.

- ¿Crees…que sea otro de…los tuyos?-.

- Espero que no…-.

- Debemos localizarlo ahora…-.

- Cuenta conmigo…- respondió Jade. Mas, en el fondo, se preguntaba si realmente quería hacer eso. Otro gemsaur vivo, igual que el que vieron el día anterior…

Peridot observaba como Garnet escuchaba atentamente el triste testimonio de Turquesa.

- No…no la oigas…no si te interesa tanto tu ridículo planeta Tierra…- decía la gem verde entre dientes.

- Es de mala educación escuchar conversaciones ajenas…-le dijo Amatista con una sonrisa sarcástica. Peridot se escabulló rápido, huyendo de ahí. No tenía ni idea de a quien indicarle el riesgo. No le creerían.

Pasó el día.

- ¡Se los dije a todos! – exclamó Ronaldo, aunque en ese momento solo lo veían Greg, que fue con Steven por unas hamburguesas, y por alguna razón, Cebolla.

- ¿De qué habla ahora ese tipo? – dijo Greg contemplándolo con cierta indiferencia.

- ¡Los serpombres! ¡hoy se ha visto uno! - siguió Ronaldo - ¿quién sabe si pueda haber más ocultándose en nuestras narices?-.

Steven dirigió una mirada a la casa, y al mar. Mejor era no decir nada.

..

Un rugido sacudió el mar, y ahuyentó a las decenas de gaviotas que se alimentaban a ras del agua. Una bestia similar a una serpiente marina, pero sin ojos visibles, y con aletas vestigiales huía rápidamente. Topace saltó del agua, siguiéndola. Logró atrapar su espalda, y usó sus manos para congelarla. Más la bestia generaba calor desde su interior, y logró deshacer rápidamente el hielo. Topace llegó a recurrir a puñetazos y patadas intentando doblegar a su extraño adversario.

- ¡Te tengo! – exclamó Topace sujetándole la cola entre sus poderosas mandíbulas, y aprovechando para congelarla. Un golpe, y ese pedazo de cuerpo de la bestia se destruyó. Sin embargo, esta arremetió con furia renovada, y desplegó una hilera de dientes con las que asestó varias mordidas al Gemsaur.

- ¿Ah si? Veremos que tienes…- dijo furioso Topace, a punto de desplegar su forma ancestral. Mas, antes de que pudiera hacer eso, la bestia acuática lo golpeó con su cola regenerada.

Entonces, Topace aprovechó un momento en que la bestia saltó como un pez vela para atacarlo, y congeló el agua debajo suyo. A pesar de ello, la criatura solo rebotó una vez sobre la capa de hielo, para luego quebrarla. Y así, reanudó el ataque frontal contra el Gemsaur.

Cuando estaba por lanzar otro ataque de hielo para repelerla, la criatura esquivó, y lo tomó de la pierna con los dientes, a punto de engullirlo. Justo antes de que esto sucediera, una especie de tsunami a pequeña escala envolvió a ambos. Lapis salió de la nada, con sus alas de agua elevándola por encima del alcance de la criatura. La gem del océano invocó dos grandes "pilares" de agua, que usó como lanzas contra el enemigo. Atontada, la criatura no vio en qué momento Lapis cargó contra ella, abriéndole las fauces, y llenándola por completo de agua. Mientras se ahogaba, el inmenso bicho no pudo impedir que Topace lo volviera a congelar, esta vez, al tener la fuente de calor destruida por el agua, no pudo defenderse. Lapis invocó una mano de agua, deshaciendo rápidamente a la bestia. Al destruirse ésta, Lapis se quedó consternada al ver que la criatura se disolvió y se convirtió en fragmentos de gemas…lo que es peor, se escucharon gritos en el instante en que el monstruo dejó de existir. La gema acuática quedó sin palabra unos minutos…ya sospechaba la naturaleza de aquel ser, y recordaba algo de los planes de los que se enteró a su breve regreso al Planeta Madre.

- ¿Por qué tiene gemas? – preguntó extrañado Topace, flotando con algunas heridas sangrantes que comenzaban a cerrar lentamente.

- Yo…no lo sé…- respondió Lapis. Ella se asustó al ver en ese estado al Gemsaur.

- No…no te preocupes, ya me pondré mejor…- dijo Topace.

- No debí haberte dejado ir a explorar sólo…-.

- Es lo que hago desde hace tiempo, Lapis…no deberías alarmarte tanto…-.

Lapis no siguió oyéndolo. Sin dudar, lo tomó en sus brazos, y se elevó, en busca de alguna zona segura donde pudiera continuar la recuperación. Topace abrazó a Lapis.

- Gracias Lapis…de veras…-.

- No me agradezcas…es lo menos que podía hacer…-.

Topace se aferró a ella un poco como si fuese una cría otra vez. Mientras llevaba al Gemsaur, Lapis sintió un estremecimiento pensando en que tal vez los experimentos con fusiones en su mundo de origen habían llegado demasiado lejos...había sido producto de la casualidad que Topace se encontrara con uno de ellos, pero ahora sabía que tal vez irían tras Steven o las Crystal Gems...aunque a ellas las detestaba, pero...Steven...

No podía permitirlo...ya le había advertido una vez, solo él le importaba en ese lugar...debía intentarlo otra vez, no importa que la sombra de Jasper aún estuviera merodeando.

..

Nota: efectivamente, como pude leer en un comentario, estoy incorporando directamente al Gemsaur a los incidentes de Sardonyx y la captura de Peridot, porque creo que no sería muy buena idea alargar mi propio fic usando material ya visto en la serie. Eso sí, como gran parte de esta historia estaba pensada antes del más reciente Stevenbomb, los últimos capítulos no los estoy tomando en cuenta, aunque no se preocupen, esto no se convertirá en un bashing a Peridot XD