"Usted sabe, cuando me contrato hace tantos años estoy bastante segura de que esto no venía en la descripción del trabajo", dijo Anthea con sequedad mientras miraba por encima de su vientre.
Estaba tumbada perezosamente en el sofá de la sala de estar de Mycroft y Greg. Desde que había emprendido la tarea de llevar al bebé su relación con la pareja había cambiado drásticamente. A pesar de que aún se desempeñaba como la asistente personal de Mycroft (aunque él se negaba a dejarla ir a cualquier lugar que pudiera ser potencialmente peligroso) ahora era una parte de la familia. Mientras estaba fuera de servicio se le permitía relajarse de su habitual actitud tensa y profesional y, literalmente, poner los pies en alto. Pasaba la mayor parte de su tiempo en el piso de Mycroft y Greg en estos días; a pesar de que vivía en el mismo edificio les gustaba tenerla tan cerca como sea posible.
Ella se apoyó en un codo. "Tú sabes que me secuestro para ofrecerme el trabajo, ¿verdad?", le preguntó a Greg.
Greg miro perplejo a su esposo. "¿Es eso cierto?"
Mycroft levanto la vista inocentemente del libro para padres. "Así no es exactamente como lo describiría".
"¡Uno de sus matones me metió en un auto en una calle llena de gente!", grito ella, manteniendo una sonrisa en su rostro. "Después me llevo a un almacén en medio de la nada. ¿Cómo describe usted el secuestro, si puedo preguntar?".
"Tú no pataleaste ni gritaste exactamente si no recuerdo mal. Creo que mi definición de secuestro implica patalear y gritar".
Ella resopló. "Tendrá su parte justa de patadas y gritos cuando este pequeño decida salir".
Mycroft suspiró. "Eso es la único malo de utilizar tu esperma Gregory. Ella no va a tener la gracia innata y elegancia de los Holmes, voy a tener que enseñarle yo mismo".
"Oye, tú fuiste el que presiono para utilizar mis…cosas. Por la salud y eso", dijo Greg a la defensiva.
Mycroft se rio y abrazo a Greg, depositando un pequeño beso en su frente. "Lo se amor, solo te estoy tomando el pelo. Honestamente estoy muy contento de que nuestra pequeña hija sin nombre tenga tus bellos ojos".
"Hablando de sin nombre", dijo Greg animándose. "¿Qué hay de Pippa? Creo que es lindo, y no sería malo compartir el nombre con una hermana Middleton. Demonios, me gustaría considerar tener una noche hetero con ella, o Kate para el caso".
Mycroft arrugo la nariz y golpeó a Greg en el muslo. "La libidinosidad no te conviene, Gregory. La heterosexualidad tampoco en mi opinión. Pero qué se yo, que soy tu marido".
Greg sonrió, y envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Mycroft para tirarlo en su regazo, pero se congeló a medio camino.
"Espera", dijo, girando lentamente para ver a Anthea, que estaba sonrojada y evitando mirar a la pareja. "Kate. Katharine. ¡Katharine!", gritó, casi tirano a Mycroft de su lugar.
"¿Qué?", gruñó Mycroft, atrapándose a sí mismo. Miro a Greg y siguió su mirada hacia Anthea en el sofá. "Oh", dijo en voz baja, comprendiendo.
Los ojos de Anthea saltaban entre la pareja, completamente desconcertada. "¿Si?", preguntó lentamente.
"Katharine", dijo Mycroft lentamente, dejando que el nombre rodara por su lengua.
"Ustedes dos están actuando más raro de lo normal. Si, Katharine es mi nombre. ¿Qué tiene que ver eso con nada?".
Greg miro a Mycroft, que parecía perdido en sus pensamientos por un momento antes de asentir lentamente.
Greg mira a Anthea, radiante. "Acabamos de encontrar el nombre correcto".
Le tomó un minuto procesarlo. Los ojos de Anthea se agrandaron y su mandíbula temblaba ligeramente.
"¿Ustedes…ustedes quieren ponerle mi nombre al bebé?", preguntó con timidez.
La pareja asintió al unísono.
"No puedo creer que no se nos ocurrió antes", dijo Mycroft en voz baja. "Anthea", dijo, y luego se corrigió. "Katharine, desde el día que nos conocimos has trabajado sin descanso para ayudarme en todo lo posible, y literalmente me has salvado la vida en más de una ocasión. Jugaste un papel decisivo en nuestra relación y eventual matrimonio, y ahora esto", dijo apuntando a su estómago hinchado.
"Honestamente, si esta niña es la mitad de la mujer que eres, estaremos encantados", añadió Greg.
Anthea los miraba a los dos, mordiéndose con fuerza el labio.
"¡Dios, tenían que hacer llorar a la embarazada!", dijo mientras las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas. Sin dejar de llorar, se levantó del sofá y se acercó a la pareja, abrazando a cada uno con fuerza.
Asi es...he vuelto,y terminare de traducir este fic aunque sea lo ultimo que haga.
Solo espero que quede alguien que se acuerde de esta historia :/
