Hola gente! Os traigo el último capitulo del año

Espero que os guste y no me matéis por el final jajajaja

Muchas gracias por vuestras REVIEWS, espero muchas más y empezar el año con una sonrisa

FELIZ AÑO NUEVO A TODOS y que paséis una genial NocheVieja!


Capitulo 32

Por la mañana, nos levantamos a la par y desayunamos juntas en la cocina.

- Castle, tengo que pasar un momento por mi casa, no te importa ¿verdad? – me informó mientras nos vestíamos.

- No, claro que no, yo debo ir a la comisaria para encontrarme con mi primo, luego iremos al hospital ¿nos vemos allí? – pregunté con una sonrisa.

- Sí, claro, espero que a tu tía no le importe verme allí – bajó la mirada tímidamente.

- Kate, le vas a encantar, igual que me encantas a mí – dije con mi mano en su barbilla, alzando su rostro ligeramente para que me mirara y pudiera besar suavemente sus perfectos y carnosos labios.

Ella sonrió ampliamente y me devolvió el beso.

Acabamos de vestirnos y salimos, cada una para una dirección diferente, ella cogió el coche oficial, ya que su moto seguía en la comisaria, y yo me subí a un taxi.

Una vez en comisaría, mi primo Richard estaba esperándome en la puerta.

Sonreí al verle, seguía tan guapo como siempre, con su traje, su camisa gris y su estupendo porte. Sus ojazos azules me miraron sonrientes, aunque tenía una expresión preocupada, algo normal considerando que su madre estaba en el hospital.

Me acerqué a él y nos abrazamos.

- Hola prima, estás muy guapa – dijo al separarnos.

- No tanto como tú querido primo, los años para ti no pasan – bromeé.

- ¿Nos vamos para el hospital? – preguntó con un atisbo de preocupación en su voz.

- Sí, dame un segundo, tengo que hablar con mi capitán un momento.

- Claro, te espero aquí.

Subí a la comisaria un momento, y le pedí permiso a la Capitán Gates para irme al hospital con mi primo, ella accedió sin poner objeción.

Me reuní de nuevo con mi primo y nos subimos al coche que había alquilado, me sorprendía la capacidad que tenía ese hombre para tenerlo todo controlado hasta en los peores momentos.

Durante el trayecto fuimos hablando.

- ¿Quién le ha hecho esto a mi madre? – preguntó sin sacar la vista de la calle.

- Un asesino en serie, le llamamos 'Knifes' porque tortura a sus víctimas cortándoles y amputándoles partes del cuerpo con cuchillos – informé.

- ¿Me estás diciendo que ha amputado partes del cuerpo de mi madre? – giró la cabeza hacia mí, con una expresión de horror.

- No Rick, por suerte llegamos a tiempo, tía Martha tiene muchos cortes, pero no llegó a amputarle nada – intenté calmarlo poniéndole una mano sobre la pierna.

Volvió la mirada hacia delante, apretando la mandíbula.

- ¿Y por qué ha hecho algo así? – mi primo siempre quería estar al tanto de todo, aunque esta vez lo entendía más que nunca.

- Rick la verdad es que esto es culpa mía – bajé la mirada avergonzada.

- Espera ¿qué? – frenó de golpe en un semáforo, asustándome.

- ¿Recuerdas lo de mi pierna? – él asintió – fue él quien me la arrebató, y ahora, parece que la ha tomado conmigo y va detrás de mí y de la gente que me importa…lo siento tanto Rick… - noté como mis ojos se humedecían.

- Rose no es culpa tuya, no tienes la culpa de que un asqueroso perturbado se dedique a hacer de tu vida un infierno – puso su mano sobre la mía que aún estaba sobre su pierna.

- Debería haberlo visto venir, tendría que haberle pillado antes…de verdad que lo siento tanto – mi voz se cortaba por el dolor que me producía pensar en todo eso.

- Ya está Rose, no te tortures más, si necesitas mi ayuda para pillarle, solo pídemela, no voy a permitir que un cabrón joda a mi familia.

- Gracias Rick, lo tendré en cuenta – le sonreí, adoraba a mi primo casi tanto como a mi tía.

Cuando llegamos al hospital, nos dirigimos directamente a la habitación donde estaba mi tía, y al entrar, la vimos tumbada en la cama, con el tronco de su cuerpo sobre la almohada, comiéndose un yogurt. Ella nos sonrió, Rick corrió a abrazarla.

- ¿Cómo estás tía Martha? – pregunté acercándome a darle un beso en la mejilla.

- Pues aparte de las magulladuras y las horribles cicatrices que me van a quedar para el resto de mi vida, estoy bien, contenta de seguir con vida – sonrió aunque vi como su labio temblaba ligeramente.

- Tía no sabes cuánto lo siento…- la miré con toda la tristeza del mundo.

- Cariño esto no es culpa tuya, tú me avisaste, pero me pilló de sorpresa sin darme tiempo a reaccionar y llamarte – intentó consolarme con sus palabras.

- ¿Recuerdas dónde te secuestró? – mi vena policía salió a relucir.

Rick nos miraba atento, sentado en el pequeño sofá al lado de su madre.

- Pues creo recordar que estaba cerca de mi hotel, noté algo sobre mi boca y mi nariz y de golpe todo se volvió borroso, cuando desperté ya estaba atada a esa camilla y ese horrible hombre me miraba sonriente con un cuchillo en la mano, fue horrible… – cayó una lágrima de sus ojos y su voz se rompió.

Abracé a mi tía, me dolía muchísimo verla así, y no podía evitar pensar que todo había sido culpa mía, debió seguirme al bar, me vio con ella y luego la siguió, observándola mientras estaba con mi madre, ¡oh dios!, también conocía a mi madre…esperaba que al menos no supiera quién era.

Me excusé un momento para salir a llamarla y pedirle que no saliera de casa al menos ese día, ya vería a mi tía cuando saliera del hospital, no podía arriesgarme a qué la cogiera también a ella. Mi madre lo entendió y prometió que no saldría, ella también estaba realmente asustada.

Entré en la habitación y vi a mi tía y a mi primo hablando, él le sujetaba la mano, su expresión mostraba toda la preocupación que sentía por ella en ese momento, sonreí por lo mucho que se notaba que Rick quería a su madre, no dudó ni un segundo en volar corriendo para estar a su lado.

- Tía Martha – la llamé y ella levantó la vista hacia mí.

- Dime cariño – respondió con una preciosa sonrisa, aún con la cara llena de tiritas cubriendo los cortes, mi tía se veía guapísima, era algo natural en ella.

- ¿Te importa si viene mi compañero Ryan a tomarte declaración? – pregunté dubitativa, no sabía si estaría preparada para ello.

- No claro que no cariño, dile que venga cuando quiera.

- Vale, ahora mismo le llamo – respondí saliendo de la habitación de nuevo para llamar a Ryan.

Le llamé y cogió el teléfono rápidamente.

- Ryan – dijo al descolgar.

- Hola Kevin, soy Castle.

- Hola Rose, me alegro de oírte, me han dicho que habías ido al hospital a ver a tu tía.

- Sí, aquí estoy, hablando de eso, puedes venir cuando quieras a interrogarla, ella está dispuesta a colaborar en todo.

- Perfecto, en cuanto pueda iré para allá, está en el Royal Free Hospital ¿no? – preguntó.

- Sí, por cierto, ¿lo encontrasteis? – me puse un poco nerviosa al formular la pregunta, temiendo la respuesta.

- No, el tío se esfumó otra vez como un fantasma, estuvimos varias horas peinando toda la zona y nada – soltó con voz de decepción.

- Gracias por intentarlo Ryan – sonreí con la voz aunque estaba igual de decepcionada que él.

- De nada, pero es nuestro trabajo Castle – se rió.

- Ya lo sé señorito Kevin, pero aún así, te lo agradezco.

- Nos vemos en un rato Castle, hasta luego – dijo ignorando mi comentario.

- Vale Ryan, hasta luego – dije colgando.

Cuando guardé el teléfono en el bolsillo, alcé la vista divisando a Beckett al fondo del pasillo, caminando hacia mí con una sonrisa en la cara. La esperé devolviéndole la sonrisa y cuando llegó, la envolví con mis brazos.

- Hola preciosa – dijo dándome un beso - ¿Cómo está tu tía?

- Parece que está mejor, está despierta y sonriente, no me sorprende, es una mujer fuerte, siempre lo ha sido – sonreí.

- Me alegro mucho – dijo dándome de nuevo un beso - ¿tú cómo estás?

- Bien supongo, ya sabes, algo nerviosa y mirando siempre a los lados sintiéndome observada, pero bien – dije con algo de ironía.

- Bueno es normal cariño – cada vez que me llamaba cariño sentía un hormigueo por todo el cuerpo – nos está volviendo locos a todos, no puedo siquiera imaginarme como te sientes tú.

- Por suerte te tengo a ti – sonreí frotando suavemente mi nariz contra la suya – si no fuera por ti, esto sería mucho más difícil de llevar, te has convertido en mi tierra firme.

- No me digas esas cosas que me deshago Castle – se mordió el labio divertida.

- Es la verdad Kate, este infierno en el que se ha convertido mi vida en los últimos meses me hubiera destruido del todo si no hubieras llegado tú para apagar las llamas.

- Qué facilidad de palabra tienes algunas veces – sonrió y me besó.

- Creo que debe venir de familia – me reí sobre sus labios.

Mientras nos besábamos, el móvil de Beckett sonó, lo sacó de su bolsillo y me miró.

- Tengo que cogerlo, es de la comisaria.

- Vale, te espero dentro – le indiqué señalando la puerta.

Beckett asintió y descolgó apartándose un poco mientras yo volvía a la habitación.

- Hola de nuevo – dije al entrar – Tía Martha, Ryan vendrá lo antes posible para prestarte declaración – me acerqué a la cama.

- Perfecto cariño, espero poder ayudar en todo lo que pueda, ese perturbado merece ser castigado – frunció el ceño enfadada.

- Lo sé tía, lo sé, espero poder encerrarle yo misma muy pronto – afirmé – por cierto Rick, Martha, mi…novia – recordé que no le había comentado nada a mi primo - está fuera hablando por teléfono, no creo que tarde mucho en entrar, estoy segura de que os va a caer muy bien.

La cara de mi tía cambió, puso una expresión extraña y yo la miré sin entender.

- ¿Novia? Prima, ¿qué me he perdido? – preguntó sorprendido Rick.

- Bueno…digamos que he conocido a una preciosa mujer que ha trastocado mi mundo de arriba abajo – sonreí.

- Vaya, vaya, mi prima pequeña con una mujer, esto sí que es toda una sorpresa, no me malinterpretes, entiendo que te gusten las mujeres, a mí me encantan, pero nunca lo hubiera imaginado – se rió poniendo su brazo alrededor de mis hombros.

- Realmente no es que me gusten las mujeres primo querido, pero ella es diferente a todas, me ha ayudado desde el primer momento, apoyándome y cuidándome, ha hecho que mi oscura y dura vida tenga un atisbo de luz y he caído rendida en sus brazos sin siquiera darme cuenta.

- Me encanta oírte hablar así, la última vez que hablamos, que por cierto hemos dejado que pasara demasiado tiempo, noté en tu voz la tristeza, y ahora, aún sabiendo que tienes detrás a un asesino, te veo feliz – mi primo era un Dios de las palabras, por eso era un gran escritor de éxito, siempre conseguía sacarme una sonrisa.

- Por cierto, cuando podamos tomarnos un café, tienes que contarme qué pasó con aquella policía tan perfecta de la que siempre me hablabas.

Cuando acabé de pronunciar esas palabras, noté como mi primo Rick se tensó, parecía que aún le dolía el tema, y entonces vi como nos miraba mi tía que se había mantenido en silencio durante nuestra pequeña charla, tenía una expresión algo perturbadora, como si quisiera decir algo pero no se atreviera a hacerlo.

- Prima, es un tema complicado, ya sabes, las relaciones nunca son perfectas y a veces los tíos la cagamos – siguió mi primo con la conversación – me ha costado bastante salir de ello, pero a día de hoy, puedo decir que lo he superado – sonrió algo forzado.

- Rick, somos adultos y aunque nos veamos poco, te conozco bien, eres fuerte, tú puedes con eso y más. Además, ya te has casado dos veces, sabes que las rupturas duelen pero se superan.

- Lo sé Rose, lo sé, pero esta vez llegué a creer que sería la definitiva – suspiró tristemente.

- Vamos primo – le di una leve palmadita en la espalda – si yo he podido superar la pérdida de una pierna, tú puedes superar la de una mujer – le sonreí.

- No puedes llegar a imaginarte lo perfecta que era Rose, aparte de ser un bellezón, era la mujer más implacable que he conocido jamás, cuando la veía trabajar, me volvía loco y… - el sonido de la puerta abriéndose interrumpió nuestra conversación.

Beckett entró colgando su móvil mientras hablaba. Los tres la miramos y pude notar como la expresión de Rick cambió, incluso diría que se puso blanco.

- Castle, Ryan me ha dicho que…no…tardará…mucho… - mientras Kate pronunciaba esas palabras, se quedó paralizada de golpe, su expresión también cambió, sus ojos se abrieron de par en par mirando a mi primo y tragó saliva sonoramente - ¿Rick?

- Kate… - soltó mi primo en un suspiro ahogado que hizo que le mirara.

- ¿Os conocéis? – pregunté mirándolos a los dos, sorprendida por sus expresiones y sus miradas clavadas el uno en el otro.


jajajajajaja no me matéis!

Nos leemos el año que viene en un nuevo capitulo! =)