Capítulo 10: Es cuestión de confiar…

Greg, y los padres de Connie llegaron justo a tiempo.

- ¡Connie! ¡dios mío! – exclamó Priyanka al ver a su hija. Su angustia era mayor, ahora que sabía el secreto de su hija y de su peculiar amigo.

- Jade…- dijo Garnet – será mejor que no te vean…-.

- Connie no les ha hablado a sus padres de ti…- dijo Perla. Jade asintió, y antes de que los humanos llegaran a ellos, el Gemsaur desapareció a la carrera.

- Oye…¿dónde está Jade? – le dijo Greg a Steven, extrañado – juraría que estaba aquí…-.

- Ssssshhh, papá…los Maheswaran no saben que vive con nosotros…- dijo Steven dándole un leve codazo a la barriga.

- He visto cosas raras ya, pero…eso…¿eso era un dinosaurio? – exclamó Greg.

- Dime que esa cosa no te hizo algo…- dijo Doug a Connie, preocupado. Greg fue hacia ellos, y se aseguró de que no tuvieran un solo rasguño. Luego, Priyanka se acercó a su hija, y le preguntó al oído.

- ¿Igual que en el hospital?-.

- No...- dijo Connie - un...un poco más grande esta vez...


Jade se escondió cerca de unos troncos caídos. Sí, los humanos llegaron, pero…¿realmente Garnet le había dicho que se vaya para protegerlo?

La Gem fusión, mientras sus compañeras se quedaron con Steven y el resto, inspeccionó el área. En eso, vio, tras una mata de enredaderas, un portal. Nunca se había dado cuenta de su existencia, salvo…que lo hubieran colocado ahí recientemente. Era esa la razón por la que ese Diamondsaur había logrado acceder a la zona de Ciudad Playa, persiguiéndolos, a la par que seguía las órdenes de Turquesa. Garnet no dudó en utilizar nuevamente sus guantes para hacer pedazos el portal. El estruendo llamó la atención de Jade. El Gemsaur, al ver a Garnet armada, supuso a qué venía. Invocó nuevamente su lanza, y peló los dientes. Afiló sus garras sobre una roca cercana.

- Aún tenemos algo por hacer…- dijo Perla – iremos a ayudar a Garnet…-.

- Bueno chicas, nosotros vamos a casa de nuevo – dijo Steven – no se olviden de…-.

- Lo sé – dijo Amatista guiñándole un ojo a Steven y susurrando – el lagartijo…por ahí ha de estar.

Garnet se volvió hacia un lado. Vio a Perla y Amatista en camino. Luego, le pareció ver la cola de Jade, y fue hacia él.

- Jade…- dijo en tono amable – ya puedes salir…-.

Al no tener respuesta, Garnet se acercó más. De pronto, Jade saltó, poniéndose frente a ella. Rugió. Giró la lanza con sus dedos, y luego la puso a sus costados, listo para cargar. Garnet retrocedió un poco.

- ¡Jade! – exclamó - ¿qué haces?-.

- No querías que Steven viera que ibas a matarme…¿no es cierto? – gruñó Jade.

- No sé de qué hablas, pero de donde sea que hayas sacado eso…-.

- Mataron a ese Gemsaur...cuello largo…¿cómo sé que no harán lo mismo después...conmigo...?-.

Garnet, aún en pose de combate, pensó un momento. ¿Cómo lo descubrió? Aunque no sospechaba del Diamondsaur, decidió simplemente tocar el tema.

- Jade…ese Gemsaur le estaba haciendo daño a las personas, igual que las Gemas corruptas…no teníamos opción…-.

- ¿Eso es verdad? – rugió Jade, aún apuntándole con la lanza.

- Hey hey, lagartijo, tranquilo – dijo Amatista, al llegar a la escena - esto no hace falta...-.

- ¿Jade? – dijo Perla con una mirada triste y desconcertada.

Jade finalmente disolvió su arma.

- Si no nos creyeras, ¿por qué nos ayudaste? – dijo Garnet.

- Pensé…algo distinto…- respondió el Gemsaur. Recordó entones que Peridot le había revelado el plan de Turquesa, y que por tanto, Diamondsaur lo hubiera matado igual. Pero, eso no cambiaba el hecho de que las Gems hubieran cazado a ese Gemsaur. Suspiró. Luego Garnet le colocó una mano sobre el hombro.

- Tranquilo Jade…sé que eso fue difícil, pero tú fuiste valiente…-.

Jade no respondió. Más tarde, en lugar de quedarse con las Gems y Steven en la sala, se retiró a la playa, intentando ordenar sus ideas. El día siguiente fue así también. Steven intentó consolarlo ofreciéndole soda. Jade respondió de buena gana. De hecho, sólo hablaba con él. Al día posterior, Perla no soportó más.

Lo vio sentado sobre un risco. Tomó aire, y fue hacia él.

- ¿Estás bien Jade? – preguntó Perla, sentándose de la nada al lado del Gemsaur.

- Perla…- contestó Jade algo desanimado.

- Dime…sabes que puedes decírmelo…- dijo Perla.

- De veras…tenía miedo…¿por qué lo ocultaron?…-.

Perla quedó de piedra. Intentaba buscar la forma de contestar aquella pregunta. Mas, de pronto, simplemente dijo lo que vino a su cabeza.

- No…no era como tú…-.

- Claro…él no servía a ninguna Gem…yo sé lo que pasó hace 5000 años…sólo que no me esperaba…que ustedes…-.

- Jade…- dijo Perla colocando una de sus manos sobre el hombro del Gemsaur – por eso no quisimos decírtelo…ese Gemsaur…podría haber vivido tranquilo…y nosotras nunca hubiéramos tenido que enfrentarlo…-.

- ¿Entonces?-.

- Él le estaba haciendo daño a unas personas…humanos…los atacaba sin ninguna razón, y ya había matado a muchos…por eso, tuvimos que detenerlo…-.

- Era uno de los "cuello largo", ellos son pacíficos…no atacan si no los provocan...-.

- Él enloqueció, y se convirtió en..un monstruo…mató a esos humanos...-.

- ¿Por qué les importan tanto los humanos? – gruñó Jade débilmente, olvidando por un instante el buen concepto que tenía de personas como Greg y Connie – ellos también mataron a mi pueblo, matan a las bestias menores, y si el mundo en parte está como está, es por ellos…-.

- ¿Sabes Jade? – dijo Perla a la par que recordaba cosas – yo pensaba así…-.

Jade le dirigió la mirada, como dispuesto a prestar atención.

- Los humanos…yo tampoco entendía claramente que cosa veía Rose en ellos…pero…ella siempre decía que cada vida era valiosa…mira, yo no conocía esta historia hasta que llegaste tú, pero Garnet nos comentó a Amatista y a mí que, cuando Rose supo que los Gemsaurs habían sufrido horriblemente tras unirse a su causa…y que los propios humanos luchaban entre sí con tanta ferocidad…ella sentía dolor…ella sabía que las vidas de todos los seres vivientes son importantes, nadie es superior a nadie…quizá por eso también me uní a ella…yo que…soy nada más que una Perla…-.

Jade emitió una suerte de gorjeo.

- Tú eres única….- dijo en voz baja.

- Gracias…pero…¿ya lo ves? Ahora…ella era una guerrera…ella también pensaba que, si bien es cierto cada vida es importante, siempre habrá quienes, por ignorancia o por maldad, decidan pasar por encima de ello. Humanos, Gems y otros seres dispuestos a hacer daño porque sí, o por motivos egoístas. Por ello Rose se reveló, porque sabía que cosas así no debían tolerarse…para proteger al débil, debes saber pelear contra el fuerte…es un dicho de la Tierra…-.

- Ese Gemsaur…sólo…sólo actuaba como los mismos humanos…-.

- Él decía que se vengaba de que Rose los abandonase…pero, te digo, ello no es verdad…-.

- Sé lo de Rose…es algo que evito pensar…tenía miedo de que realmente ella hubiese sólo utilizado a los míos…y que…ustedes fuesen a hacer lo mismo…-.

- Nosotros no haremos lo mismo contra lo que nos hemos rebelado…-.

Jade meditó. Era cuestión de creerle a alguien. Salvo por Topace, él realmente ya no tenía a nadie más, solo a Steven y las Crystal Gems. Pensando con más calma…no todos los humanos podían ser juzgados del mismo modo. Es cierto que habían matado a los otros de su especie, y que él y Topace habían debido enfrentar a algunos en el pasado…pero luego recordó…Greg, aquel amable tipo…Doug y Priyanka, que se notaba que, al margen de los sobreprotectores que eran, realmente amaban a Connie…

- Bueno…creo que no todos son tan terribles después de todo…- dijo Jade.

- Así es…a veces sí se puede ver…la belleza en todo – dijo Perla suspirando entristecida, recordando a aquella Gem por la que sentía tanto afecto. Los dos se miraron, y sin hablar, se hicieron saber que todo estaba bien de nuevo.

- Perla…Steven…dijo que...me llamó Crystal Gem…- dijo Jade dibujando una sonrisa.

- Jajajaja…cierto…nunca te introducimos formalmente…- contestó Perla, poniéndose de pie – saca tu arma…-.

- ¿Combate?-.

- No…-.

Perla desplegó su lanza. Jade hizo lo propio. Los dos se miraron un momento, y se hicieron una reverencia.

- Jade…te voy a decir unas palabras…tú dirás "así será", ¿entendido? – dijo Perla con una amplia sonrisa.

- Así será, jejeje – contestó Jade, desplegando también su forma natural.

Entonces Perla entonó el manifiesto de Rose Quartz, de la forma más solemne que pudo.

- Lucha por la vida en el planeta Tierra…-.

- Así será…- contestó Jade.

- Defiende a todos los seres vivos, incluso aquellos a quienes no entiendas…-.

- Así será…- dijo Jade, comenzando a sentir algo similar a un tambor de guerra sonando a la distancia.

- Cree en el amor, que nadie puede controlar…-.

- ¡Así será! -.

- ¡Y luego arriésgalo todo por él!-.

Jade no contestó. Levantó la lanza, y rugió. Tal como los Gemsaurs que en nombre de Rose Quartz se lanzaron a la batalla contra las Gems de Homeworld, dispuestos a pelear con sus antiguas Amas.

Dispuestos a defender su planeta…


Lapis emergió del mar, dispersando a unos cuantos peces pequeños. Miró de un lado hacia otro, intentando recordar el camino hacia Ciudad Playa. Realmente quería ir a avisar a Steven, pero al menos, contaba con la ventaja del tiempo. Con sus alas de agua, puso las puntas de sus pies sobre el agua.

La Gem extendió sus brazos, y sobre sus pies hizo una especie de vuelta, arqueando un poco la espalda hacia atrás. En un momento, cayó sentada de rodillas, pero intencionalmente. Volvió a ponerse de pie, con una curiosa sonrisa en el rostro. De pronto, el mar bajo ella se volvió una pátina de hielo. Topace la observaba sorprendido en su forma natural, al borde de la improvisada pista. Lapis lo miró de reojo con aprobación. Hizo un movimiento con las manos, arriba de su cabeza, y luego saltó. Movía sus brazos, mientras giraba sobre su propio eje, a la par que trazaba un círculo sobre el hielo. Topace asumió su forma humana. Sin saber por qué, juntó sus manos, como si estuviese por luchar, sólo que esta vez…extendió sus brazos hacia los costados, levantó una de sus piernas, y lanzó una especie de patada. Lapis lo quedó mirando. Ambos hicieron silencio un breve instante, para que luego el Gemsaur reprodujera una versión mucho más lenta de sus pasos de lucha. Cerró los ojos intentando concentrarse. Al abrirlos, Lapis estaba frente a él. Topace intentó dominar su nerviosismo, y prosiguió moviendo sus brazos y piernas, a la par de su cintura para luego saltar y terminar en otro lado de la pista. Lapis hizo una vuelta a su alrededor, extendiendo una de sus piernas hacia atrás, y quedando nariz con nariz con Jade, que había hecho algo parecido. La danza continuó…hasta que Lapis se dejó caer…Topace la atrapó entre sus brazos. Era lo que la Gem esperaba. Ambos quedaron prácticamente abrazados, y un rubor azulino invadió las mejillas de ambos.

- ¿Lapis? – dijo Topace. Entonces la Gem sintió…algo.

- Topace…mira…-.

- ¿Eh? …-.

Las gemas de ambos brillaron. Ellos mismos lo hicieron. La Gem y el Gemsaur se volvieron siluetas luminosas que perdían forma y se aproximaban. Un estruendo sacudió la pista de hielo, y algo pesado que cayó sobre ella la destruyó totalmente…

Lapis sentía que domaba a un animal salvaje, pero que este a su vez respondía con toda la docilidad del mundo. No había cadenas oprimiéndola, solo sus propias manos sobre las olas. Con ellas amansaba al monstruo, el feroz ímpetu del Gemsaur parecía avasallarse ante la gem. Topace sentía más poder que nunca…pero esta vez no deseaba luchar o matar. Solo nadar sin detenerse. Y no estaba sólo. Nunca más lo estaría. Poco a poco, las mentes de ambos se unían en una sola…

Una nueva criatura de más de quince metros de largo surcaba el mar. A pesar de su gran tamaño, tenía una forma estilizada. Era de color azul con el estómago de una tonalidad celeste. Un largo hocico lleno de dientes, aletas largas, y cuatro ojos. Dos eran de pupilas redondas y, y dos de pupilas verticales. Lo más llamativo, sin embargo, era que sobre su cabeza y parte de la espalda llevaba una salvaje melena azul. La bestia asomó su cabeza, para luego volver a hundirse.

Tras varios minutos bajo el agua, emitió al salir un extraño bramido, tan fuerte, que espantó a varias aves marinas que pescaban cerca, e incluso fue detectado por un submarino a varios kilómetros de ahí.

Hace millones de años, el océano estaba gobernado por seres así…en esas horas, aquellos tiempos pretéritos volvían al gran mar.

- ¡Mi nombre es Creta, el mar es mi reino!- rugió la monstruosa fusión.

A punto de llegar a una isla cercana, el depredador colosal se disolvió. Lapis y Topace prácticamente fueron arrojados sobre la arena. No podían creer lo que había ocurrido. Topace gruñó a modo de risa, pero luego volvió a su forma humana. Lapis desplegó sus alas de agua.

- Eso fue…¡genial! – exclamó Topace.

- ¿Sabes? Es curioso…me sentí…libre…incluso estando unida a alguien más…- dijo Lapis, contenta.

- Creo que yo también…-.

- Hey…creo que nos alejamos de la ruta…-.

- Volveremos a encontrarla…conocemos bien el mar…-.

Los dos volvieron a echarse sobre la arena. Lapis quedó mirando a Topace. La noche carecía de luna y estrellas, y lucía extremadamente lúgubre, pero no importaba. Topace se sentó a la par que la Gem. Un último intercambio de miradas, antes de darse cuenta de lo obvio…que solo se tenían el uno al otro.

Los dos se miraron a los ojos sintiendo una calma que no recordaban tener en años. Topace recordó lo visto en esa película, en ese barco. Preparándose mentalmente para ser atacado, acercó, lento pero seguro, su cabeza a la de la Gem.

Lapis, por otra parte, no recordaba que las Gems del Planeta Madre sintieran afecto más allá de la simple conveniencia, o la necesidad de luchar contra las rebeldes o contra algunas otras entidades del universo que rivalizaban con ellas. Aquello se parecía demasiado a las motivaciones de la líder rebelde, madre de Steven…o aquellos poderosos vínculos que unían a ciertas especies de la Tierra…

Ojos cerrados. Labios unidos. Y ambos se preguntaban entretanto, ¿qué estaba sucediendo?

Topace era un reptil marino evolucionado por experimentos de las Gems. No se suponía que sintiese otra cosa hacia una de ellas, sino vasallaje. La conducta que mostraba era de esperarse…para con hembras de su especie y clase.

Lapis era una Gem. Ni siquiera era realmente un ser orgánico. No se suponía que sintiese algo hacia un ser tan distinto a ella.

¿Y realmente eran tan distintos? Pensó Lapis, por un instante…

Sus gemas brillaban como si fuesen a fusionarse otra vez. Cuando se separaron, Topace la miraba con un rostro como de espanto. Lapis estaba estupefacta.

- ¿Qué fue eso?-.

- No…no lo sé…lo siento Lapis…- dijo Topace alejándose intimidado.

La Gem le dirigió una mirada tierna al Gemsaur.

- Todo está bien, Topace…-.

Lapis, con algo de duda al inicio, abrazó al Gemsaur. Este correspondió. Su compañera envolvió a ambos en una fuente de agua, y entrelazaron sus manos.


Algunos dás despues, en la tarde, se celebraba en Ciudad Playa un festival de música.

- ¡Vamos, les encantará! – dijo Steven. Las Gems y Jade fueron hacia las bancas para los espectadores. Amatista y el Gemsaur intercambiaron gruñidos en broma, disputándose popcorn y soda.

Curiosamente…la vocalista del siguiente número…era Sadie. Queriendo redimirse de su cancelada actuación de aquella vez, decidió cantar. Hasta Lars estaba sorprendido de que tuviera tan buena voz en realidad. Su madre, Barb, la apoyaba desde vez, en lugar del traje que se suponía iba a ponerse en esa ocasión, llevaba un vestido gris oscuro, más simple.

En el terrible invierno de un sueño sin final,

Trajiste amor a mi alma, y ya no quiero despertar…

En un campo de rosas, de tu mano ahora voy

¡No me importa ya el destino,

Porque contigo siempre estaré!

Amatista disfrutaba la canción. Jade le ponía atención a la letra, y no podía evitar mirar de reojo a Perla. Ella suspiró, recordando los días al lado de Rose. Normalmente era indiferente al arte humano, cosa irónica, pues apreciaba el canto y el baile. Quizá la emoción de su compañera, y de Jade, la habían contagiado en parte.

¡Y yo, pude haber muerto ayer

Oh, pero entonces te oí a ti!

La mano de Perla, mientras sentía un nudo en la garganta por la memoria de su gran amiga y líder, buscó sin querer la de Jade. El gemsaur mostró una sonrisa condescendiente.

Cuando estás aquí es de día,

Cuando te vas, es todo noche,

Buscando en las sombras, hasta encontrar tu luz…

La Gem del océano pensaba en lo sucedido con Topace. No le temía en lo absoluto, pero se preguntaba a donde la llevaría aquel vínculo fuerte formado con aquella criatura. Cuando vio a los ojos del Gemsaur, pudo notar su sinceridad. Realmente estaba ahí…por ella…no importa que fuese sólo una programación en él, finalmente, había mutado en un sentimiento real. Incluso aquel feroz depredador, que al parecer odiaba a los humanos, tenía un corazón…sólo para Lapis.

Nadando a la deriva,

En un mar de soledad,

Todo algún día será mejor,

¡Y volveremos a vivir!

Cuando estuvieron fusionados…el rencor de Lapis hacia las Crystal Gems, en contraste con el deseo de ayudar a Steven, y el odio de Topace hacia los humanos, eran el poder de los dientes de Creta. Sin embargo, el lazo nacido entre ambos seres era la razón para su existencia en primer lugar...


- ¿Podrías…alcanzarme esas sodas? – le dijo Lars a Jade. Jade lo miró de reojo, y le alcanzó la fuente con las bebidas, en completo silencio. Lars no sabía explicarse porque ese sujeto que acompañaba a Steven y su familia le daba tan mala vibra.

Los instintos de los humanos tal vez se han visto adormecidos por milenios de civilización, pero nunca extintos del todo. Una parte de esa misma intuición natural que le permite al antílope sentir la presencia del leopardo sin verlo, se mantiene en la especie dominante del planeta. Por ello, aunque por la mente de Lars no cruzase la idea de que aquel sujeto fuese un dinosaurio evolucionado, algo en su ser le indicaba amenaza.

Sadie bajó del escenario. Barb corrió a abrazarla.

- ¡Hija, estuviste fantástica!-.

- Aww, gracias má…y…bueno, esa canción estuvo horrible, pero hice lo mejor que pude…-.

- ¡Tonterías, hija! Ven, dale un abrazo de oso a tu madre…-.

Steven sonreía.

- ¿Lo ves Sadie? – exclamó. Lars se le acercó tímidamente.

- Sadie…-.

- ¡Lars!-.

- Sadie…eso fue…genial…de veras…-.

- Gracias…- respondió la rubia algo sonrojada.

- Al menos mejor que esa payasada que hizo Steven…- dijo finalmente Lars.

Mientras los humanos fraternizaban, Jade volvió la vista hacia Perla. Tenía razón. Aquella escena le recordó vagamente los días con los otros Gemsaurs…antes del desastre.


Los humanos habían descubierto el lugar. Pensaban cazarlos. Citrino sobrevoló sus cabezas, arrojando llamaradas desde su pico, tal cual los dragones de los mitos. Logró matar a varios de los agresores humanos, pero las balas lo alcanzaron. Los numerosos instructores Gemsaur cayeron, luego de una heroica resistencia. La madre Styracosaurus se sacrificó también, para defender a los ejemplares juveniles. Entre ellos, los de mayor edad y poder salieron a plantar cara por sus hermanos. Los tres portaban fragmentos de Gema de Rodonita, Crisolita y Unakita. Eran, respectivamente, un Stegosaurus, un Pachyrhinosaurus, y un Spinosaurus, el mayor y el más poderoso. Lograron de hecho, contener la amenaza de aquel ejército humano, y tras un encarnizado combate, lograron destruirlos…al costo de sus propias vidas. Topace, Jade y otros gemsaurs juveniles se dispersaron luego de la hecatombe…sólo Topace y Jade se reunieron algunas semanas después, cerca a un río, desde el cual emprendieron el viaje de búsqueda.

Una búsqueda que duró varios años. En una ocasión, Jade y Topace, en forma humana, caminaron por una avenida algo en ruinas, llevando bolsas con comida. No habían muchos vehículos, y el paisaje en general era silencioso, algo que creyeron bueno. De pronto, les salieron al encuentro varios humanos. Muchos se veían peligrosos. Topace fue el primero en reaccionar, dándole un empellón al primero que intentó acercárseles. El objetivo era robarles sus provisiones. Jade también forcejeó, pero los humanos respondieron golpeándolos. Los Gemsaur se defendieron como pudieron, privados de sus armas naturales, debiendo usar únicamente sus manos y pies. Entonces, tres de los asaltantes sacaron revólveres, con los que abrieron fuego contra ellos. Los dos Gemsaur retrocedieron aterrados, pues recordaban el sonido de aquellas armas. Los humanos rieron al verlos retroceder como cachorros asustados. Sin embargo…pronto Topace, y luego Jade, descubrieron que, definitivamente, las armas usadas por estos atacantes eran diferentes a las que usó aquella armada que destruyó su hogar. Las balas de esos agresores perforaban la piel de los Gemsaurs, y les infringían gran daño. En cambio…las balas de estos nuevos atacantes solo escocían un poco, para luego desprenderse de sus cuerpos como si nada. El líder de la banda se asustó recién ahí. Cuando volvieron a atacarlos, esta vez se encontraron con las garras y los dientes de Jade, y la descomunal mordida de Topace. Ninguno sobrevivió. Jade, al final de la batalla, se limpió el hocico y las garras de sangre, y se aprestó a recoger las bolsas de comida. Entonces vio a Topace abrir sus fauces sobre uno de los cuerpos, listo para devorarlo.

- Déjalo…saben horrible…- dijo el Gemsaur verdoso.

- Mmm, bueno – gruñó Topace – así que no son tan fuertes estos idiotas…-.

- Para nada…-.

Jade bostezó, y se recostó en la banca.


Al otro lado del globo, casi, una serie de ruidos estremecieron la jungla.

Varias extremidades. Una boca con colmillos afilados que comenzaba a formarse. El resultado final era parecido a un arácnido descomunal, con brazos humanoides musculosos y de grandes dimensiones. El aparato sobre su cabeza sin embargo, garantizaba que no fuera independiente. Lo seguían otras fusiones forzadas. Lo inquietante es que, algunas de estas, tras varios días en reposo, habían adquirido un aspecto vagamente humanoide, pero atrozmente desfiguradas. No se comunicaban de otra forma que no fuese chillando o gritando. Jasper, tablero en mano, controlaba a la mayor. Sabía que esa a su vez dirigía a las otras, incluso a las que seguían teniendo un aspecto más aberrante.

- Si tan sólo pudiera comunicar que el éxito de esto fue parcial…- pensaba. Hurgó entre los despojos de un grupo de campistas que habían sido abatidos por los monstruos. Un mapa.

- Ya encontré tu escondite…no volverás a huir…- dijo entre dientes Jasper. A pesar de estar rodeada de abominaciones, se reconfortaba pensando en que iría con refuerzos a destruir a lo que quedaba de las Crystal Gems, y luego podría regresar al Planeta Madre. Le constaba en gran parte que, aunque inútiles ante la armada Gem, los ejércitos humanos se habían hecho más poderosos que nunca. No importaba…al defenderse, sólo harían más rápido el trabajo de desocupar el planeta…

Kofi observaba por la ventana. Cuando volvió a la sala, pudo ver a Nanefua bastante preocupada.

- Nanefua, ¿sigues asustada por lo de hace días? Ya pasó, probablemente era sólo un lagarto grande…-.

- No seas tonto, Kofi – dijo la anciana con tono severo – esa cosa era un demonio…lo sé porque mi madre sabía que existían, ella vio uno cuando tenía la edad de Kiki y Jenny…-.

- ¿De qué hablas? – preguntó Kofi confundido.

- Donde nació mi mamá, la gente hablaba de unos demonios lagarto que existían en las junglas, y que a veces entraban en los poblados y mataban gente…-.

- ¿Y crees que…uno de esos…demonios…estuvo aquí? – dijo Kofi adoptando una postura escéptica, más por la necesidad de convencerse de que no había nada que temer.

- Sí…habían varios…Mokele Mbembe, Emela N´touka, Kasai, Mbielu, y el demonio alado Kongamato…nadie nunca los cazó, ¿cómo sabes que no han salido de sus lugares de origen?-.

En la noche, Steven se levantó en medio del mar. Al verlo, supo que se trataba únicamente de un sueño.

- ¿Hola? – dijo, sin recibir aparentemente respuesta. Hasta que de pronto emergió Lapis Lázuli.

- ¡Lapis! ¡estás aquí! – exclamó Steven. Lapis lo miró fijamente, y colocándole las manos sobre los hombros, le habló.

- Steven…ten cuidado…algo va hacia ti…tienes que tener cuidado ahora…todo será más peligroso…-.

- ¿Lapis? – la miró Steven, confundido – hey…tus…cadenas…Jasper…¿ya no está?-.

- Por eso te digo que te cuides…creo que tiene algo que ver en esto…-.

De pronto, todo se hizo extrañamente borroso. Steven sabía que Lapis estaba ahí, pero ya no podía verla.

- Lapis…¡Lapis! ¿Dónde estás? ¡tenemos que ir a buscarte! ¿estás bien?-.

- Steven…preocupada por ti…pero…mejor que antes…-.

Antes de despertar, Steven escuchó el mar batirse furioso como si hubiese un tsunami, y un poderoso rugido sacudir el oleaje…


La Creta es un tipo de roca sedimentaria. Decidí que, para no crear confusiones con nombres de Gemas que probablemente en el mundo de Steven Universe ya tendrían "representantes", decidí nombrar a la fusión como una roca. Curioso, porque los Gemsaurs también tienen, en su mayoría, nombres de Gemas.

- Los nombres mencionados por Nanefua son de seres de la criptozoología, los cuales se presume son dinosaurios sobrevivientes en la actualidad, en zonas inexploradas del Continente Negro. Mokele Mbembe ya apareció, los otros se llaman así realmente…Emele N'touka se cree es un Triceratops, el Kasai Rex un tiranosáurido (fraudulento, por cierto), Mbielu Mbielu Mbielu (vaya nombre :P) un estegosáurido, y el Kongamato un pterosaurio...google ayudó con esto XD. Y ahora otra cosa. Por favor, no estoy asignando alguna connotación racista a estos personajes, pero…por la forma en que se refieren en la serie Kiki y Jenny a Nanefua, "gunga", me da la impresión de que esa familia tiene algún ancestro africano directo, probablemente la misma Nanefua llegó de ahí. Para jugar un poco con la idea de que por ahí alguien más aparte de Ronaldo tenga alguna mínima idea de qué podría estar sucediendo, se me ocurrió que a lo mejor esta adorable señora sabe o recuerda algo relativo a los Gemsaurs, aunque no los conozca de esa forma. Si tan sólo la pobre supiera que hay uno de esos "demonios" merodeando Ciudad Playa, y que de hecho uno de estos "monstruos del saco" de su infancia ya fue abatido por las Crystal Gems…

- "Cuello largo"...si han visto alguna de las películas de "La tierra antes del tiempo", era la forma en que se referían a los Apatosaurios. Es un préstamo/guiño a esas pelis...

- Ah sí, el intento de canción para la pobre Sadie XD está inspirada en el tema "Smaller God" de Darling Violetta, al menos los primeros minutos. No es una traducción, aunque está basada, como dije. La canción la conozco porque era parte del soundtrack de Vampire The Masquerade: Bloodlines jejeje.