Bueno Bueno BUENO!

Como soy una buenísima persona, he decidido daros una dosis más...! xD

EN realidad no es por eso, pero después de sentir como había gente deseando que me atragante esta noche con las uvas, y diciendome que por mi culpa van a tener una mala entrada de año, me he sentido un poquito mla y he decidido regalaros el último (esta vez si) capitulo del año

Muchas gracias a todos, han hecho que el final del 2014 sea un poco más feliz para mí, no dudéis en dejarme vuestras REVIEWS! Me dan la vida y hacen que quiera continuar con esta historia!

FELIZ AÑO A TODOS! No bebáis mucho esta noche...ya lo haré yo por vosotros jaaajajajajaaj

ENJOY!


Capitulo 33

Tanto Richard como Kate seguían sin hablar, con sus miradas clavadas entre sí, yo les miraba a ambos sin entender nada.

- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? – pregunté intentando que alguien me dijera que estaba pasando.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó Beckett a Rick, ignorándome.

- He venido a ver a mi madre, la pregunta correcta es qué haces tú aquí, ni siquiera sabía que te habías ido de Nueva York – contestó mi primo con la tez muy seria.

Inspiré hondo y sonoramente al darme cuenta de lo que realmente estaba pasando, aunque tenía la esperanza de que no lo fuera.

- Espera, espera, espera – dije poniéndome en medio de los dos – vais a decirme qué coño está pasando aquí ¿o no? – exclamé enfadada.

- Te presento a mi ex prometida, la policía - dijo mi primo Rick sonriendo burlón.

Sí, era exactamente lo que pensaba.

No me lo podía creer, de todas las malas situaciones que podía imaginarme al presentar a alguien a mi familia, esa era la peor de todas, quería salir corriendo en ese instante, sentía la punzada de los celos en mi ser por primera vez en la vida, no sabía qué hacer o decir.

Beckett me miró, con los ojos bien abiertos, intentando averiguar lo que estaba pasando por mi mente en ese momento. Todo estaba en silencio, solo se oían las respiraciones de los cuatro, mi tía se mantenía callada observando la escena, Rick miraba a Beckett completamente enfadado y confundido, Kate me miraba a mí con cara de preocupación y yo miraba al suelo intentando asimilarlo todo.

- Creo que será mejor que me vaya – soltó Beckett cortando el tenso silencio – Rose ¿podemos hablar fuera un segundo? – levanté la cabeza y la miré.

Simplemente asentí, mi primo me miraba apretando la mandíbula, sin decir nada.

Seguí a Beckett hasta salir de la habitación, cerrando la puerta, cabizbaja, estaba en shock, notaba como me sudaban las manos y el corazón latiendo a mil por hora.

- Rose lo siento, no me esperaba todo esto – suspiró, no me atrevía ni a mirarla a los ojos.

- ¿Él fue la razón por la que te fuiste de Nueva York? – escupí sin pensarlo alzando la mirada hasta sus ojos.

- ¿Qué? – preguntó sorprendida.

- No querías contarme la razón por la que pediste el traslado, ¿fue para alejarte de él? – apreté mis dientes, respirando agitada, los celos me estaban matando.

- Quería alejarme de todo, Rose - podía notar como ella también estaba nerviosa.

- Esto me viene grande Kate…no sé qué pensar, no sé qué hacer, ni siquiera sé qué decir… – resoplé con frustración girándome, si la seguía mirando, acabaría llorando.

- No tiene porque cambiar nada entre nosotras Rose – me cogió de la mano haciendo que volviera a mirarla.

- Kate, es mi primo, mi familia, y vosotros tenéis una historia, a su lado, nosotras apenas tenemos nada – los celos volvían a surgir.

- ¿Qué no tenemos nada? ¿Crees que voy a tirarme corriendo a sus brazos? ¿De verdad crees eso, Rose? – frunció el ceño, empezaba a enfadarse.

- No sé lo qué creo ahora mismo Kate –suspiré.

Ella se quedó en silencio, mirándome intensamente, pasándose la mano por el pelo.

- Hablamos luego, tengo que ir a la comisaria para seguir investigando y resolver este maldito caso – soltó con rabia – hablaremos cuando te calmes un poco, no pienso discutir contigo en caliente.

Soltó mi mano, se giró y se fue en dirección a la salida del hospital, ante mi atónita mirada.

- ¡Joder! – grité completamente frustrada.

- Shhhhhhhh señorita, esto es un hospital – me regañó una enfermera.

- Disculpe – agaché la cabeza avergonzada.

Beckett se había ido enfadado conmigo, yo debía volver a la habitación y no sabía que iba a decirles a mi primo y a mi tía, era todo demasiado violento.

Encima de tener a un pirado persiguiéndome por toda la ciudad que se dedica a torturar y matar a la gente de mi alrededor, debía sumarle una horrible situación por la cual podía perder a mi primo o a Beckett, mi familia contra la persona que me hacía feliz y de la cual estaba locamente enamorada, era todo demasiado complicado.

Resoplé justo antes de abrir la puerta y entrar de nuevo en la habitación. Rick y mi tía estaban hablando en voz baja y cuando me vieron, pararon de inmediato su charla.

- Rick yo… - intenté decir algo sin saber por dónde empezar, y entonces recordé la cara de mi tía al decirle el nombre de Kate – Tía, tú lo sabías ¿verdad? – pregunté mirándola.

Ella me miró abriendo los ojos de par en par.

- Cuando me dijiste el nombre de Katherine, creí que sería mucha casualidad, pero tenía un presentimiento y…

- ¿Y por qué no dijiste nada? – la interrumpí alzando el tono de mi voz.

- Eh Rose, relájate, ella no tiene la culpa de esta situación – dijo Rick acercándose a mí, poniendo una mano sobre mi hombro.

- La tengo yo entonces – respondí mirándolo desafiante.

- Yo no he dicho eso, vale que mi madre podría haberte comentado algo, pero no es necesario que alces el tono – intentó tranquilizarme, pero consiguió el efecto contrario.

No podía mantener mi mirada en la suya, la rabia me subía por todo el cuerpo, sentía celos, tenía ganas de gritarle, de pegarle, aún sabiendo que él no tenía culpa de nada, ni Kate, ni mi tía, ni yo, el destino nos estaba jugando una mala pasada a todos.

- Lo más irónico de todo es que hace unos minutos yo te estaba preguntando por tu ex y ahora resulta que es la misma persona de la que hablaba yo – me reí irónica, superada por la situación - ¿sigues enamorado de ella? – le pregunté a Rick con expresión seria.

Él no respondió, pero en sus ojos vi que la respuesta era afirmativa.

- Estupendo, ahora aparte de lidiar con un asesino, me tengo que pelear con mi primo por conservar al amor de mi vida – mi ironía estaba empezando a molestar a Richard, pero creo que mi última frase fue la que más le dolió.

- Será mejor que te vayas Rose – dijo Rick señalando la puerta.

- ¿Me estás echando? – mi voz sonaba amenazante.

- Mi madre necesita descansar, atenderá a tu compañero cuando venga, pero tú debes irte, todo este estrés no le va bien en estos momentos – el también me miró amenazante.

Miré a mi tía que nos observaba con cara de preocupación, volví a mirar a Rick, apreté la mandíbula con rabia y salí pegando un portazo.

Debí hacer algo muy malo en otra vida para que me castigaran de esa manera, cualquier cosa buena que pudiera pasarme, acababa derrumbándose de alguna manera u otra.

Me dirigí al baño del hospital, necesitaba refrescarme y calmarme. Cuando entré, me apoyé en la pared de baldosas blancas y exploté, empecé a llorar, deslizando mi cuerpo por la pared hasta acabar sentada en el suelo. Llevé mis manos a la cabeza, con el llanto roto y la respiración cortada, notaba las lágrimas recorrer mi cara y mis pulmones ahogarse intentando coger aire mientras mis sollozos se lo impedían. Golpeé la prótesis con el puño, llevada por la cantidad de emociones que sentía, rabia, celos, miedo, inseguridad, frustración y una larga lista de cosas horribles que me impedían normalizar la respiración.

Me mantuve en ese estado durante varios minutos, hasta que decidí levantarme. Coloqué bien la prótesis en mi muslo, ya que del golpe que le había propinado con el puño se había movido, apoyé las palmas de mis manos en la pared, y con algo de fuerza, me levanté arrastrándome por ella.

Me miré en el espejo, tenía la cara roja y húmeda, el maquillaje corrido, los ojos hinchados y el pelo completamente despeinado. Con mis manos me arreglé el pelo atándolo en una coleta, me refresqué la cara y la sequé con papel, intentando retirar la mayor cantidad posible del maquillaje que recorría toda mi cara. Respiré hondo y salí.

Decidí ir caminando hasta la comisaria, necesitaba aclarar mi mente y el aire frío de la calle ayudaría a calmarme.

¿Cómo iba a solucionarlo todo?

Por primera vez en la vida los celos habían aparecido en mí, nublándome el sentido y hablando por mí, escupiendo palabras que no debía decir, había sido injusta con Kate, le recriminé cosas sin saber nada, me acababa de pelear con mi primo, le había alzado la voz a mi tía y 'Knifes' seguía detrás de mí, escondido, jugando conmigo a su antojo y controlando mis nervios.

Esto era demasiado, no podía pensar, no podía encontrar una solución, así que durante mi paseo hasta la comisaria, decidí que iba a ir por partes, lo primero que necesitaba era atrapar al asesino que atormentaba mi vida, ya tendría tiempo de arreglar las cosas con Beckett y mi familia sin tener que estar preocupada por su seguridad.

Llegué a la comisaria y me dispuse a subir, suspirando para controlar los nervios que sentía recorrer mi cuerpo.

Cuando salí del ascensor vi a Esposito junto a Beckett delante de la pizarra, sujetando varios informes en sus manos.

- Hola – saludé tímidamente, Kate clavó su mirada en mí, haciendo que un escalofrío recorriera mi espalda al ver su expresión seria.

- Hola Castle, ¿cómo está tu tía? – preguntó Esposito haciendo que le mirara.

- Mejor – sonreí forzadamente – gracias por preguntar Javi.

- Ryan ha ido al hospital a hablar con ella, creí que seguirías allí – mi amigo me miraba con el ceño fruncido al ver que movía los dedos de mi mano derecha, nerviosa.

- No, he discutido con mi primo y he preferido volver a comisaria – suspiré.

Beckett cambió su expresión tornándola en sorpresa, pero no dijo nada. Noté como Esposito quería preguntar algo más, pero al ver cómo nos mirábamos Kate y yo, prefirió mirar de nuevo los informes y dejarlo estar.

- ¿Habéis descubierto algo nuevo? – pregunté cambiando de tema.

- Hemos estado buscando los informes del 'accidente' de la mujer de 'Knifes', Mariah Roberts.

- ¿Y? – pregunté ansiosa.

- Hay algo que no concuerda – soltó mi mejor amigo.

- ¿El qué?

- A ver, vale que era carnicera y tenía cuchillos cerca, pero… ¿quién en su sano juicio tendría los cuchillos puestos en una estantería?

- La verdad es que es un poco extraño sí, ¿pero eso no se investigó?

- Parece ser que no, al encontrarla sola, tirada en el suelo y la estantería caída, el detective que llevaba el caso lo cerró simplemente como accidente laboral.

- ¿Estás sugiriendo que evitaron investigar y que podría ser un asesinato?

- No encontraron huellas en los cuchillos, aparte de las de la mujer, claro, pero sigo pensando que lo normal es tener los cuchillos guardados en un cajón, no en una estantería, creo firmemente que Mariah Roberts fue asesinada – Javi parecía muy convencido.

- Sin huellas, una estantería y una escalera caídas… - dije con expresión pensativa – parece como si el asesino lo hubiera preparado todo para que creyeran que fue un accidente.

- Exacto Castle – por fin Beckett dijo algo, yo le sonreí pero ella seguía seria.

- Además hay algo más raro aún que encontró la forense, pero parece que no le dieron importancia – informó Espo.

- ¿Algo raro? ¿El qué? – pregunté ansiosa por saber más.

- En la escena del crimen, se encontraron unas gotas de ácido, algo que no es muy común si contamos que era un almacén de carne.

- Parece que al detective del caso le importaba más dejar el caso cerrado que investigarlo – apreté la mandíbula frustrada – ácido…- dije pensativa.

Beckett abrió los ojos de golpe.

- ¡Por eso no deja huellas! – exclamamos las dos a la vez – 'Knifes' se quemó con ácido las huellas de los dedos – repetimos de nuevo acercándonos.

Nos quedamos una frente a la otra, muy cerca, no pude evitar bajar mi mirada a sus labios, me moría por besarla en ese instante, alcé la vista de nuevo y vi como Beckett también miraba a mis labios, sonreí y ella me devolvió la sonrisa de una manera tímida.

Esposito miraba la escena divertido, las dos ladeamos levemente la cabeza para mirarle cuando carraspeó, como si lo hubiéramos ensayado para estar completamente sincronizadas.

- ¿Sois gemelas y no me habéis dicho nada? – soltó mi amigo riéndose.

- Cállate – dije golpeándole el hombro.

- Deberíamos contactar con el detective que investigó el 'accidente' y hablar con él, el ex detective Dawson – dijo Beckett mirando el informe.

- Estoy de acuerdo – me mordí el labio evitando una sonrisa.

- Vale, ahora mismo me pongo con ello – dijo Esposito yendo hacia su mesa para buscar en el ordenador.

Beckett y yo nos quedamos delante de la pizarra, apoyadas en una mesa, intenté evitar mirarla pero me fue imposible. Tenía como prioridad resolver el caso de 'Knifes', pero tenerla tan cerca, notar lo tensa que estaba teniéndome al lado y como de vez en cuando me miraba de reojo, podía con mis nervios.

- Kate… ¿Podemos hablar? – solté por fin haciendo que ladeara su cabeza para mirarme.

- Ahora no Castle, tenemos que concentrarnos en el caso – contestó cortante.

- Pero… - intenté decir.

- Voy al baño – me interrumpió marchándose sin más.

Resoplé frustrada tirando la cabeza hacia atrás, me iba a volver loca.

Al cabo de unos minutos, Beckett regresó y vi el brillo húmedo en sus ojos, rompiéndome el alma. Cuando iba a decirle algo, Esposito se acercó de nuevo a nosotras.

- He hecho varias llamadas y parece ser que el ex detective Dawson está fuera de la ciudad, pero regresa mañana, así que no podemos hacer nada hasta mañana – nos informó.

- Entonces será mejor que nos vayamos a descansar un poco, mañana seguiremos con la investigación – dijo Beckett sin mirarme.

- Perfecto jefa – sonrió Espo mirándola.

- Javi… ¿qué te dije de lo de llamarme jefa? – Kate frunció el ceño fingiendo enfado.

- Uy perdón, quería decir jefa Beckett – mi amigo se rió a carcajadas.

- Sois los dos igual de desesperantes – Kate rodó los ojos y se dirigió al ascensor, no sin antes coger sus cosas.

- Hala, ya he recibido yo sin haber abierto si quiera la boca – solté divertida.

- ¿Vienes o no? – preguntó Beckett desde el ascensor.

- Si, si, voy – cogí mis cosas rápidamente y entré al ascensor con ella.


Vaya, parece que la tensión está muy presente en el ambiente...¿Qué pasará?

Lo descubriréis el año que viene =P

Nos leemos!