Capítulo 11: Nuestro Gemsaur es más grande que el de ustedes.
En la zona donde se había producido el primer encuentro entre Diamondsaur, Jade y las Crystal Gems, el equipo estaba de nuevo para averiguar. Jade olfateaba siguiendo el rastro de Turquesa. Amatista trató de competir con él asumiendo la forma de un lobo, para sumarse a la búsqueda.
- En teoría deberían haber construido otro portal aquí…- dijo Perla – el que usamos nosotras lleva al templo…no hay forma de que ese monstruo haya entrado ahí, sin que nos demos cuenta…-.
- Un portal diferente, para usarse una única vez…- dijo Peridot, que había sido llevada por las Crystal Gems para tener una suerte de asesora en tecnología Gem.
- Oh, las piedras de nuevo – dijo Amatista, retornando a su forma original. Jade se adelantó. Una de las piedras, de mayor tamaño, tenía un dibujo de una suerte de plano de la Tierra. La siguiente mostraba algo parecido…pero un único continente…
- ¿Y eso? – preguntó Perla.
- Bah, solo planos mal hechos…- dijo Jade.
- Creo que lo encontré…- exclamó Amatista , señalando un punto tras lo que parecían unos pilares desgastados.
- Bueno…apártense, lo haré pedazos – dijo Garnet, preparando sus guantes.
- Esperen, esperen…¿no le apetece saber cómo lo instalaron aquí? – dijo Peridot alarmada.
- No…- contestó Garnet – ten cuidado, los escombros saltaran al primer golpe.
Efectivamente, la gem fusión destruyó aquel portal alternativo. La pesquisa por los alrededores continuó, hasta que detectaron una especie de tablero en una pared. Contenía unos símbolos que las Gems vagamente reconocían.
- Mmm, esto parece tecnología anticuada, no tanto como…la nave – dijo Peridot con algo de fastidio – pero…-.
- ¿Deberíamos echarle un vistazo? – preguntó Perla.
- Asumiendo…que pueda acceder a la codificación – dijo Peridot, quien se puso manos a la obra. Pasó unos minutos intentando hallar la contraseña del aparato, custodiada por Jade, mientras las Crystal Gems hacían un reconocimiento por el lugar completo.
- Turquesa escapó, Gemsaur…- le dijo la Gem verde.
- Lo sé…ya la atraparemos…-.
- Lo dudo, pero…en caso regrese…será con refuerzos…¿qué harán?-.
- Tenemos que destruir el cluster…-.
- Eso si lo encuentran…en tu caso, entiendo porque…espera…-.
- ¿Qué? – contestó Jade con un sonido ronco.
Peridot había dado con la contraseña. Se reveló una serie de hologramas.
- Muy bien, veamos la última vez que se tuvo acceso…- dijo, triunfante. Las Gems regresaron.
- ¿Por qué reunirían esto aquí? – dijo Amatista – justo donde estos dibujos de dinosaurios…-.
- Quizá era una suerte de hangar – dijo Perla.
Entonces, se reveló un último holograma, con un mapa de América del Norte, y un punto señalado.
- Hemos ubicado el Cluster…- dijo Peridot – aunque…no sé cómo reaccionar al respecto…-.
- El último acceso…oh cielos…- dijo Perla – fue hace…¡hace cinco mil años!-.
- Muy bien, ahora todo será algo más sencillo…- dijo Garnet. De pronto, el holograma cedió dando paso a una cuenta regresiva.
- ¡Esta cosa va a estallar! ¡todos al portal!- exclamó Amatista.
Jade había escondido una roca pequeña, réplica de la del único continente.
Topace nadaba cubierto por una especie de balsa de agua hecha por Lapis. Les había tocado cruzar el mar en medio de una tormenta. La gem azul hizo lo que pudo para mantener a raya el fenómeno natural. De pronto, los rayos la asustaron un poco. Imaginaba que era algo propio del planeta, pero también cruzó por su cabeza la idea de que pudieran ser las naves de guerra Gems. Este leve descuido la arrastró junto con el Gemsaur varias millas de su trayecto original.
- ¡Topace!-.
- ¡Descuida, estoy bien!-.
Ambos decidieron sumergirse hasta que pasara la tormenta. Tras un largo rato, asomaron por fin. Se dieron con que habían sido arrastrados cerca a una zona de neblina absoluta. No era fácil ver si se trataba de una isla o de un continente, o tal vez nada. Sólo niebla. Lapis y Topace contemplaron en silencio.
- Vámonos…- djo Lapis – me da un mal presentimiento este sitio.
Sin embargo, Topace no sentía temor en lo absoluto. Sólo miraba fijo hacia la bruma, como si esperara ver algo en ella. Instintivamente, nadó en su dirección. Lapis lo tomó delicada, pero firmemente, de un pie.
- Topace…no parece seguro…vámonos…-.
El gemsaur regresó con Lapis. Vio una última vez aquel misterioso lugar, y siguió el camino.
Connie y Steven leían algo acompañados de rosquillas.
- ¿Qué leen ahora? – dijo Jade.
- Oh, justo – dijo Steven.
- Es una novela gráfica, se llama "Crisis-saurios"…- dijo Connie.
- ¿Y eso? – preguntó intrigado Jade.
- Es una historia ambientada en un futuro post apocalíptico donde los dinosaurios nunca se extinguieron, y viven en paz hasta que la Dino-Bolsa, donde todos tenían guardado su efectivo, se destruye, y todos combaten entre sí para no perder sus acciones…entonces llegan dos humanos para investigar, y de paso evitar ser devorados por los enfurecidos dinosaurios en bancarrota…sí, cuando lo lees, es mejor de lo que suena…-.
- Déjame echar un vistazo…- dijo Jade. Connie y Steven se miraron, y dejaron que Jade inspeccionara. Al rato, el Gemsaur comenzó a reírse.
- Jejeje, ¿y eso? – preguntó Connie.
- Los espalda con placas…jajaja…no eran tan gordos…y los tres cuernos no eran tan…no eran tan tontos como éste, jajaja…al menos…-.
- No creo que quieras ver el prólogo…- dijo Connie. Steven entretanto se reía.
- ¿Un nariz cuerno y un diente agudo verdes? Jajajajaja – siguió Jade – esto sí que es gracioso.
- Bueno, es sólo una novela gráfica – dijo Steven – no esperes precisión.
- No, definitivamente no…- dijo Jade, aún reponiéndose de lo que había visto.
- Tengo…una idea…- dijo Connie – ¿por qué no vamos al museo?-.
- Suena interesante – dijo Steven.
- Como gusten…- dijo Jade. Miró de reojo a Perla, que estaba limpiando el refrigerador. Se sintió un tanto triste de dejarla, pero luego pensó en que no sería malo ir a pasear con el híbrido y su amiga humana, para variar. Asumió su forma humana, y fue con ellos.
Llegaron a cierta sección especial del museo. Una réplica de un esqueleto de Brachiosaurus les daba la bienvenida. Jade supo de inmediato que no eran huesos reales. Una cinta decorativa figuraba sobre esa ala del museo, donde se leía: "Cuando los dinosaurios gobernaban la tierra".
Jade contempló la reconstrucción del planeta hace 125 millones de años. Si, al menos habían acertado con eso. Comparó con el dibujo de la piedra. Eran muy similares. Jade no era tan viejo como para haber visto esa era. Pero entre los pocos de su especie que quedaban, cuando cría, se contaban relatos sobre el antiguo hogar de sus ancestros…
- Pangea…- dijo Connie.
- ¿También lo llaman así? – le dijo Jade.
- Sí…-.
- ¿Cómo es que antes en todo el mundo había un solo continente?- dijo Steven.
- La Tierra está en movimiento constante…- dijo Connie.
El gemsaur vio de pronto la sección del evento que acabó con los dinosaurios. ¿Quiere decir que las Gems únicamente vieron, en ese momento, su conveniencia, lo que necesitaban tomar de la Tierra, y no les importó el resto? ¿no fueron capaces de detener una extinción en masa, o no quisieron? ¿la provocaron ellas, al cambiar de directiva? No lograba entenderlo de otra forma…que las mismas que se interesaron en los dinosaurios como potenciales armas de guerra, luego quisieran destruir la Tierra…al menos, las Gems con las que convivía no pensaban así…
- Jade…no sé si quieras ver esto…- dijo Steven. Connie los miró sorprendida. Ante ellos, había una vitrina con huesos de dinosaurio auténticos, entre los que se hallaba…un cráneo de Ceratosaurus.
- Steven, no creo que eso sea agradable para él…- le dijo Connie.
Sin embargo, Jade contempló en silencio los huesos. Aprovechando que en esa sala no había nadie más, emitió una especie de gruñido, mientras se llevaba la mano a la cabeza. Acto seguido, colocó su otra mano sobre las vitrinas. Era su forma de presentar sus respetos a sus antepasados.
- ¿No te molesta que tengan sus huesos aquí, Jade? – preguntó Connie.
- A mí me asustaría un poco…- dijo Steven.
- No en realidad – contestó Jade – era predecible…-.
El Gemsaur se negó a mencionar que, en el recinto donde se crió, ocasionalmente los gemsaurs mayores colocaban como adorno los huesos de los humanos que habían cometido la insensatez de aventurarse en sus territorios.
Topace empleó su forma ancestral para darle caza a un cardumen de atunes que se pusieron a su alcance. Usó su hocico para desarmar la unión del banco, y luego atrapó a varios con la boca abierta. Luego, volvió a su forma natural. Siguió un camino hasta encontrar de nuevo a Lapis. Ella había detenido su camino para que el gemsaur se alimentara.
- Me resulta curiosa esa práctica…- dijo Lapis.
- ¿Cuál? – preguntó Topace acercándose amistosamente.
- Comer…yo no lo necesito, pero…-.
- Prueba un poco…- dijo Topace, ofreciéndole un trozo de pescado, de un modo similar a como lo haría con una hembra de su especie.
- Mmm, no sé…prefiero respetar a los habitantes del mar…-.
- Yo los respeto…pero también necesito comérmelos…-.
Convencida por el tono amigable en extremo de Topace, Lapis se animó a comer un poco. Le asombrabra como ese mismo ser que había cazado sin más a humanos podía ser a la vez tan atento con ella. Pero…al sentir la carne blanda del atún cruzando su paladar, lo escupió.
- ¡No! No…rayos…no es lo mío…- dijo la gem azul, tosiendo.
Topace echó a reír. Lapis usó una mano de agua para abofetearlo, pero a la siguiente, Topace la congeló. Sin embargo, Lapis invocó una especie de lazo para inmovilizarlo.
- Jajaja…a ver quién ríe ahora…- le dijo. Topace suspiró. Lapis finalmente lo soltó.
- Vámonos ya…- le dijo – esto es grave…y nos hemos distraído demasiado.
- Entiendo…- dijo Topace.
- Steven merece saber…-.
El viaje hacia el Templo coincidió con una migración de ballenas. Aunque, para Topace, el desplazamiento de los cetáceos más parecía una huida que una migración. No dudó en comunicarle su inquietud a Lapis.
- ¿Será buena idea llevar a Peridot? – dijo Amatista – no vaya a ser que le caiga encima algo en la casa…-.
- No lo creo…- dijo Steven – creo que está bien sola…-.
- Confías demasiado en ella…- dijo Perla.
Garnet se acercó inquisitivamente a Peridot. La gem verde la quedó mirando algo intimidada. Luego, la gem fusión dijo con calma.
- No hay problema…podemos irnos…-.
Jade miró de reojo a Peridot. Ya no deseaba eliminarla, pero algo de hostilidad había…cuando se fue en el portal junto con el equipo, la gem verde aprovechó para ir hacia el granero y continuar con su trabajo sobre el robot. Sin embargo, el león le bloqueó la salida.
- Oh, ¿en serio? – vociferó Peridot. El gran felino se recostó a dormir en la entrada. Perdito suspiró decepcionada, pero…recordó algo más. Al igual que Jade, ella había tomado algo también, de aquel lugar…una especie de tablero con información. Sin embargo, al acceder a él, este dio muestras de estar bastante deteriorado. Peridot, abatida, decidió encender la tv, esperando encontrar algo interesante…seguía sin entender del todo que le veía de divertido Steven a esa máquina…excepto, tal vez, el tal "Camp Pining Hearts".
Jade bajó del portal. Olfateó algo que le llamó la atención, y le parecía curiosamente familiar. El terreno entero parecía una zona de bosque seco. Steven y las Gems avanzaron.
- No sabía que las gemas corruptas habían llegado tan lejos…- dijo Perla.
- Y yo pensé que este portal no llegaría a servir alguna vez…- dijo Garnet.
Amatista caminó despreocupada, como siempre, mirando a Jade oler el aire con insistencia.
- ¿Pasa algo, lagartijo?-.
- No, nada…sigamos…- contestó Jade.
En eso, oyeron una especie de rugido a la distancia. Todos se quedaron quietos.
- Es….como en esa película…chicas, ¿creen que sea un gorila gigante? – dijo Steven, intrigado.
- Vamos Steven no es un gorila...- respondió Amatista - los gorilas gigantes deben estar en circos sostenidos por diminutas cadenas que podrían romper fácilmente si alguien los enloquece con fotos, no aquí…-.
- Si tú lo dices…- dijo Steven.
- Creo que es lo que veníamos a buscar…- dijo Perla, preparando su lanza.
- Gems, creo que tenemos algo cerca…Jade, ¿hueles algo? – dijo Garnet.
- Sí…pero…está muy lejos…- contestó el Gemsaur.
- ¿Dirección?-.
- Noroeste…creo…es algo…confuso…- dijo Jade.
Stevem, las Gems y el dinosaurio evolucionado fueron es dicha dirección. Trotaron un momento, pero no encontraron nada.
- ¿Creen que haya habido un error? – dijo Amatista.
- No…- contestó Garnet – probablemente se está ocultando.
- ¿Éste lugar no está cerca a asentamientos humanos?- dijo Perla.
- Ya no…por alguna razón, la gente huyó de aquí…- dijo Garnet.
Tras unas horas más de caminata, Amatista vio algo a lo lejos.
- ¡Creo que ahí está! – exclamó.
- No es esa la fuente del olor…supongo que debe ser algún truco – dijo Jade, preparando su lanza también.
Se oyó de pronto otro bramido. Las gems corrieron hacia donde había sido vista la presencia. De pronto el suelo se abrió a los pies de Perla. Jade la atrapó con su cola.
- ¡Por poco! – gritó Steven.
- Gracias…¿y eso? – exclamó Perla.
- Emboscada – dijo Garnet - ¡Gems, ataquen!-.
Amatista usó su látigo para envolver la cabeza de la criatura ante ellos. Una bestia a cuatro patas, con seis ojos y cola con una especie de cuchilla. Lanzó un chillido espantoso. Garnet aprovechó que estaba inmovilizada para golpearla. Cuando Steven, Perla y Jade estaban por atacar, un último chillido del monstruo desató el infierno. Varias criaturas, más pequeñas, pero de aspecto similar, emergieron por los rincones del bosque. Las Gems debieron dejar ir al enorme mosntruo.
- ¡Es como la madre ciempiés! – gritó Perla. Steven activó su escudo bloqueando los ataques de los bichos, Amatista los golpeaba con su látigo, y Garnet mató a los primeros con patadas y puñetazos. Perla y Jade dispararon primero, y usaron las lanzas después. Jade, además, se apoyaba con sus garras y dientes. Por donde miraban, parecían aparecer más.
Steven fue atacado por la retaguardia. Con un golpe de escudo, logró liberarse, pero a cambio, su mochila-hamburguesa fue destruida. Cuando logró abrirse paso entre las criaturas, vio algo. Una muchacha a lo lejos. Cabello verde oscuro, piel tostada, y ojos de un color verde antinatural. Tenía una estatura similar a la de Amatista, pero era de complexión más delgada. En una mano llevaba una gema de Obsidiana.
- ¡Oye, no es seguro estar aquí! – le gritó Steven -¡hey! ¿eres una Gem?-.
- ¡Por supuesto que no, humano! – respondió la joven.
- ¿Gem? – exclamó Amatista, que seguía intentando mantener a raya a latigazos a los monstruos que se dispersaban a su alrededor.
- ¡Rayos! – gruñó la joven. Invocó unos discos con borde filoso, que comenzó a arrojar hacia las criaturas, cortando a la mitad a muchas de ellas. Garnet, Perla y Jade aparecieron de pronto. El Gemsaur se quedó mudo.
- ¿Quién eres? – preguntó Garnet.
- ¡No hay tiempo! – gritó la chica, siendo de pronto atacada por otro monstruo. Emergieron muchos más. Y de nuevo, la "reina" atacó con renovada furia, siendo esquivada por poco.
- ¿Jade, sabes quién es? – preguntó Perla. Cuando el gemsaur estaba por contestar, fue arrastrado por una suerte de tentáculo. La criatura reina había hecho emerger uno de su boca. Y otro, con el que tenía a Steven. Las gems cargaron de nuevo, pero se vieron rodeadas por las "crías". Lanza, látigo y guante, en una lucha desesperada por evitar que devorase a Steven y Jade como probablemente había hecho ya con la chica misteriosa. En eso, varios de los monstruos fueron lanzados por los aires. Un joven alto como Garnet, pero delgado, corría de un lado a otro. En la espalda, llevaba una gema de Euclasa, y su arma era una oz descomunal. Su piel era de un color azul oscuro, con…rayas blancas…y ojos verticales. Al ser sobrepasado por los monstruos, desplegó su forma real…un gemsaur, un Baryonix. Hocico delgado, grandes garras. Rugió.
- ¡Oshi! ¿dónd estás? – exclamaba.
- Oh…oh rayos…- dijo Amatista para sí.
La reina levantó con sus apéndices a Steven y a Jade, lista para devorarlos, sin advertir la presencia de las Gems y los gemsaurs.
El mismo sonido que había oído Steven al llegar, se escuchó de nuevo. No era la reina…
Una gran mole de músculos corrió hacia la reina monstruo. Abrió sus enormes fauces, la tomó del pescuezo, y la arrojó contra los árboles, liberando así a sus presas. Se puso frente a frente con la abominación, y lanzó un rugido de desafío. Era una gemsaur Tyrannosaurus Rex, una hembra de gran tamaño, su apariencia era antropomórfica también, pero no invocaba arma…no le hacía falta, con sus poderosas mandíbulas.
La chica, llamada Oshi, emergió de un salto de entre la horda. Reveló así su forma verdadera, una especie de Oviraptor antropomórfica.
- ¡Aquí, Bart! – gritó al Baryonyx gemsaur.
Rugidos. Cuando los monstruos dirigieron su ataque contra la agresora de su reina, las gems, Jade y Steven volvieron al ataque.
- ¡Fantástico! – gritó Steven.
- ¿Fantástico? Luego nos van a buscar bronca…- respondió Amatista.
- ¡Concéntrense! – gritó Garnet.
La gemsaur grande asestó un último puñetazo a la criatura, antes de finalmente destrozar la mitad del cuerpo a dentelladas sucesivas. Garnet eliminó a lo que quedaba del ejército. El resto se disolvió, quedando sólo un fragmento de gema. Cuando Garnet se acercó a encapsular, fue rodeada por Oshi y Bart. La gemsaur líder caminó hacia ellos. Amatista, Perla, Steven y Jade corrieron hacia Garnet. Jade no pudo evitar acercarse a presentar sus respetos. La T Rex llevaba una gema de Ámbar en el pecho. Cuando asumió su forma humanoide, se reveló como una mujer alta, más que Garnet, y vagamente similar a Jasper, pero con una mirada extrañamente calma, y el cabello ondulado. En las manos llevaba dos manoplas.
- ¿Y ahora? – dijo Perla, nerviosa.
- Calma…- dijo Garnet
Jade instintivamente hizo una reverencia.
- ¿Cómo te llamas? – preguntó Amber, la Rex.
- Me llamo Jade…-.
- Utilizas el nombre de tu gema…no deberías…-.
- No conozco otro nombre…- dijo Jade.
Amber dirigió una mirada a las Crystal Gems. Steven le sonrió. En eso, vio que Oshi los miraba con curiosidad.
- ¡Hola, eres una gemsaur también! -.
- No – contestó rudamente Oshi – soy Mary Sue…¡pues claro, humano!-.
- Baja tu tono de voz…- gruñó Amatista.
- Ya basta…- ordenó Garnet.
- Oshi…cálmate…- dijo Bart.
- ¿Por qué les sirves a ellas? Podrías ser libre…- le dijo Amber a Jade, en tono reprobatorio. Jade dirigió la mirada hacia las Gems y a Steven. Pensó un poco, y contestó a Amber.
- Yo creía eso al inicio…pero…resulta que…realmente nos hemos hecho…familia…-.
- ¿Familia dices? – contestó Bart, algo disgustado.
Amber suspiró. Luego, dirigió una última vista a las recién llegadas.
- Gems…agradecemos que hayan rastreado hasta aquí a esta criatura…-.
- Es nuestro trabajo…- dijo Garnet.
- Aunque mi pueblo ya no es amigo del suyo, reconozco la lealtad de Jade hacia ustedes…pero…en adelante, les agradecería que no regresen…por favor…no les daremos motivos tampoco, pues no atacamos a menos que nos ataquen…ocasionalmente incluso frecuentamos las ciudades humanas en busca de recursos…-.
Garnet la miró. Las Gems y Steven esperaban su decisión. Garnet finalmente asintió.
- ¿Seguro que no…quieres…hablar con ellos? – le preguntó Perla a Jade.
- Hablé lo que tenía que hablar…- contestó Jade. Sin embargo, también sentía algo de tristeza…era la primera vez en tiempo que veía a otros Gemsaurs, y más aún, una de la noble estirpe del antiguo Rey Sobekh. Antes de irse, Jade sintió que algo le tomaba el hombro. Era la Oviraptor.
- Si alguna vez cambias de opinión…estamos aquí…- le dijo, ahora en tono condescendiente.
Jade miró a Amber y a Bart. El gemsaur Baryonyx se veía menos hostil, y su mirada a través de sus ojos reptilianos se veía respetuosa. Igual Amber. Ella, en especial comunicaba "entiendo tu decisión de ir con las gems, así como tu entiendes la nuestra, de quedarnos aquí…"
- ¡Adiós! – les dijo Steven – ojalá hubiéramos podido conocernos mejor…-.
Amber lo miró con el mismo respeto. Cuando finalmente se fueron los visitantes, Oshi se hizo a un lado mientras la líder y Bart destruían el portal.
Al regreso, Jade se sentó sobre el mueble. No se arrepentía de su decisión de seguir ahí con sus nuevos amigos, pero…sentía un vació en su interior…Steven intentó decirle algo, pero Perla lo contuvo.
- Steven…es mejor que esté sólo por ahora…- le dijo maternalmente.
A pesar de la melancolía, Jade pensaba "qué bueno…que no somos los últimos, después de todo". Luego se cuestionó sobre si realmente Topace y él habían ido todo lo lejos que creían, pues en sus años de búsqueda jamás habían localizado a otros Gemsaurs…quizá el portal de las Crystal Gems sí que tenía un alcance mayor a lo que él mismo imaginaba.
Apuntes de Turmalina – versión original
Hace 125 millones de años.
Las Gems habían recorrido diversas partes del Universo, siendo, como eran, una especie casi tan vieja como el mismo. Inteligencias generadas a partir de energía pura.
Uno de sus principales objetivos al viajar a través de diferentes mundos había sido la exploración, el hallazgo de colonias, y la investigación de formas de vida orgánica. Pero no eran las únicas. Habían otras especies inteligentes en diversas galaxias, que activamente exploraban mundos con los mismos objetivos. Una de estas razas, con la que más competían, eran los que se hacían llamar Pleiaren, seres de aspecto vagamente humanoide, tan avanzados como despiadados. Las guerras entre ellos y las Gems eran encarnizadas y llevaban un transcurso casi parejo. Hasta que en una batalla, los Pleriaren capturaron unas Gems guerreras, y las sometieron a experimentación. Lograron descubrir la fuente de su poder, y a raíz de ello, crearon armas especiales, que luego serían la base de los llamados "desestabilizadores de Gema". Las gems a las que lograron regresar a su estado inorgánico con esta tecnología fueron destruidas rápidamente. Las gems comenzaban a perder terreno…
Entretanto, en una exploración en la Tierra…una Turmalina encabezaba unas de las misiones científicas. Su piel era levemente rojiza, con cabello corto y con cerquillo, y una especie de sobretodo de rojo más oscuro. Eralgo ajena a las guerras Gem – Pleriaren a varios años luz de aquel planeta descubierto recientemente. Esta vez sólo caminaba custodiada por dos Rodonitas. A lo lejos, habían visto unas impresionantes criaturas, de tamaño descomunal, y largos cuellos y colas.
- ¿Crees que debamos intervenir? – dijo una de las Rodonitas.
- No creo que ataquen sin provocación – dijo Onyx – además, he estado observando a esos algunos días antes…sólo comen vegetales.
- ¿Vegetales? – dijo la otra Rodonita.
- Otra forma de vida de este planeta…-.
- ¿Qué es alimentarse? – preguntó la otra Rodonita.
Cuando Turmalina estaba por explicarle el concepto a la Rodonita, escucharon un rugido provenir de unos árboles. Una gran bestia, no tan grande como los herbívoros que habían visto, pero totalmente amenazador…un Giganotosaurus.
El monstruo se abalanzó sobre Turmalina. Las dos Rodonitas saltaron para defender a la científica, activando unas lanzas que tenían como armas. El Giganotosaurus rugió. Los golpes de las armas de las Rodonitas no hicieron sino enfurecerlo más. Una de las gems guardia logró herirlo, pero el monstruo logró regresarla a su gema atrapándola entre sus fauces. La otra quedó herida, pero logró salvar a Turmalina. Dejaron atrás al dinosaurio agonizante, y se llevaron la gema de Rodonita para su regeneración posterior.
Una vez volvieron a la colonia situada en lo que hoy es el satélite Europa de Júpiter, dieron a conocer las observaciones del caso. En otros puntos del planeta, las Gems habían detectado la presencia de varias bestias así…algunas eran más grandes, otras más inteligentes, pero todos tenían un poder inmenso…incluso unos seres emparentados que también vivían en dicho planeta, pero en el agua, y en el aire.
Desde el Planeta Madre, Blue Diamond sugirió que se investigara más a fondo a dichos animales. Con la guerra con los Pleiaren cada vez peor, las Gems de más alto rango sugirieron encontrar la forma de aprovechar a esos recién descubiertos animales…
En todo el planeta Tierra, que por entonces tenía un único continente, las naves Gems se llevaban tanto huevos como ejemplares vivos de muchas especies…
Fueron años de experimentación genética. Muchos animales fueron sacrificados en el proceso…sin embargo, en la exitosa fase final…una de las cabezas del experimento, una Onyx, vio nacer al primer Gemsaur. Un T Rex modificado…el toque maestro fue usar fragmentos de las Gems destruidas por los Pleiaren, en la composición de los dinosaurios evolucionados artificialmente, heredándoles así algunas de las facultades de las Gems. Los primeros Gemsaur apenas tenían conciencia, pero había algo que sabían hacer muy bien…luchar.
- Sólo una prueba más…- dijo Onyx. El sujeto de la misma era un Gemsaur joven, que apenas estaba aprendiendo a invocar su arma, y a asumir una forma análoga a la de las Gems. Estas podían asumir formas distintas, pero la única forma alternativa de los Gemsaur era una que llamaríamos "humanoide". El dinosaurio en cuestión era un Allosaurus.
Mientras el confundido Gemsaur paseaba de un lado a otro, en su recinto, se le acercó por medio de un brazo mecánico un arma de gran tamaño, un "desestabilizador" de los que usaban los Pleiaren. Ellas estaban en proceso de replicarlos, pero no veían como ello podía usarse para combatir a una forma de vida orgánica.
El Gemsaur gruñó. El desestabilizador le asestó una "estocada" al pecho, derribándolo. Onyx supuso que aquellos experimentos de nada habían servido. Que ahora lo único que tenían era una estirpe de sirvientes y nada más, como las Perlas. Sin embargo…el Gemsaur simplemente se puso de pie, y atacó al brazo mecánico hasta destruirlo. En otra habitación, sucedían resultados similares.
Blue Diamond, observando desde su base, sonreía complacida…
En el campo de batalla, en una de los pocos planetas rocosos que aún eran bastión de las Gems, sus naves comenzaban a cubrir el cielo. Los Pleiaren esperaban armados, listos para repeler a sus competidoras. Sin embargo, en lugar de disparar hacia ellos, las naves Gem, unas nuevas, bajaron hasta posicionarse a una distancia prudencial de los ejércitos Pleiaren. Los rivales de las Gems esperaron, listos para la batalla.
De las puertas de las naves emergieron varias figuras, que emitían sonidos terribles. Se desplazaban a gran velocidad. Gemsaurs. Los primeros escuadrones estaban formados por ejemplares medianos, veloces e inteligentes, con gemas de diferentes tipos, y cuyas principales armas eran garras curvas en los pies, y espadas curvas como arma de gema. Los Pleriaren cargaron rápido contra ellos, usando los desestabilizadores. Sin embargo, descubrieron que era inútil. Varios soldados Pleiaren murieron bajo las garras de los Gemsaur. Cuando desplegaron sus grandes naves de combate terrestre, se vieron embestidos por otros Gemsaur más grandes y poderosos, algunos con cuernos, otros con corazas corporales…lograron matar a varios de los nuevos enemigos, pero era insuficiente para contenerlos a todos. Un Gemsaur enorme portaba una especie de jaula en la espalda. Cuando logró atacar la base Pleiaren, de este transporte emergieron Gemsaurs pequeños, muy pequeños, que habían sido entrenados para sabotear los sistemas de defensa de aquel planeta. Cuando gran parte de la armada Pleiaren había sido sofocada, las Gems contemplaban con satisfacción los resultados. Aparecieron varias Jaspers y Rodonitas, algunas a pie, otras montadas en aparatos que levitaban. Terminaron el trabajo.
Al recorrer el campo de batalla, Turmalina midió el daño recibido por los Gemsaurs. La mayoría eran extraordinariamente resistentes. Pero…al menos una decena agonizaban. Cuando intentó disimuladamente estudiar el estado de salud de uno de los reptiles que desfallecían, este fue rápidamente aniquilado por una Morganita guerrera.
- ¿Qué haces?-.
- Lo elimino para que no sea una molestia luego…podemos producir más…-.
Turmalina enmudeció. La Onyx que la había asesorado tan sólo paseaba indolente, recopilando de paso muestras de las armas Pleiaren…
Nota: el nombre "Pleiaren" lo tomé del supuesto nombre original de la raza de los Pleyadianos, extraterrestres comunes en temas de ufología y New Age.
Oh, el título de este cap es una referencia al track "Our Rex Is Bigger Than Yours" del soundtrack de Jurassic World. Como comentó alguien aquí...sep, toma "velocigemraptors" XD y sep, la abuela Nanefua es lo máximo jajaja.
No quiero ser tomado por un sucio arrogante, pero...lectores...sé de dinosaurios...no todos vivieron en la misma época y lugar, es sólo una licencia que me estoy tomando. La verdad, los dinosaurios (o algo así) que salen en este fic son, como decía un amigo, mas cinematográficos que científicos. Jade y Topace son respectivamente un Ceratosaurus y un Kronosaurus, y aunque sean mejores amigos, ni vivieron en el mismo periodo, ni el Kronosaurus es un dinosaurio siquiera XD. Si algún aficionado a la paleontología está leyendo esto, agradecere no trate de colgarme luego, jaja.
