Capítulo 12: Gems y bestias
We are the earth intruders,
There'll be no resistance…
Forgive us, tribe…
- Bjork, Earth Intruders.
- Algo moviéndose al este…- dijo el hombre de escopeta por un comunicador. Él y su compañero iban de caza, esperando algún trofeo mayor para llevarse.
- ¿Puedes hablar más claro?- contestó su compañero más joven al otro lado, también provisto de arma.
- Tal vez tienes interferencia…- dijo el cazador mayor. Un radar detectaba algo que se desplazaba rápidamente, y que, para su desconcierto, cambiaba de dirección una y otra vez.
Durante la caminata, le pareció ver algo en una cueva cercana. Llevado por la curiosidad, se lanzó a perseguir a la hipotética presa. Entonces, tomó una linterna, una vez llegó a una zona con poca iluminación, y a pesar de ello, insistió en la caza. Aún si era consciente de su propia imprudencia.
Al acercarse más, logró enfocar una forma que él identificó erróneamente como un felino. Apuntó, listo para cobrar la presa.
Antes de que atinara a disparar, la criatura saltó sobre él, matándolo en el acto. Seguida de otros seres similares, con fragmentos de gema mal colocados en sus cabezas, espaldas y hombros. Los seguían los que tenían aspecto arácnido. Todos se reunían en torno a la bestia mayor, aquella que Jasper estudiaba cómo utilizar para luchar contra las Crystal Gems.
El gran monstruo evolucionaba constantemente. Su forma aracnoide había dado paso a una más similar a la forma humana…o Gem. Tenía una especie de tronco que iba conectado a un abdomen insectoide, sostenido por tres pares de extremidades con las que reptaba. En el torso, tenía dos pares de brazos rematados en garras, y una cabeza con mandíbulas enormes, con varios pares de ojos. Esa era, al parecer, su forma final. Jasper contemplaba con tranquilidad a aquella criatura, mientras las demás Cluster se alimentaban tanto de los cuerpos de los cazadores como de sus armas.
- Bajo otra circunstancia, pensaría que se han degradado a consumir alimentos…pero en fin, qué tanto podía esperar…- pensó Jasper.
El otro cazador había sido ya atrapado por los bichos, que lo devoraban con avidez…
Las Crystal Gems se ausentaron junto con Jade y Steven para una misión. León, como siempre, custodiaba a Peridot. Esta, aburrida, se sentó sobre un mueble, cuando le pareció detectar algo en el granero. Asomó por la ventana, y vio una luminosidad. El león también se percató de ello. Curiosamente, ambos se vieron a sí mismos yendo a inspeccionar. Peridot llevaba su taser improvisado en una mano, mientras tanteaba para abrir la puerta. Al hacerlo, vio a Turquesa, la fugitiva de aquella ocasión, saboteando la construcción del taladro para el Cluster.
- Oh cielos…- dijo Peridot sorprendida.
- Peridot…es un gusto tener a alguien leal aquí – dijo Turquesa intentando sonar convincente- vamos, no tienes por qué estar aquí atrapada con ellos…simplemente puedo ayudarte a salir, si tú me ayudas a destruir esto…es lo mejor que podemos hacer, Peridot…-.
- Yo…este…no…- dijo la gem verde confundida. Notó como el león rosa gruñía a Turquesa.
- ¿Dudas? – dijo Turquesa algo impaciente – no olvides donde está tu lealtad…no tiene sentido seguir conservando este planeta…-.
- Oh…espera…espera…-.
- ¿Qué sucede?-.
- Yo…- y de pronto Peridot fue interrumpida por las Crystal Gems, Steven y el gemsaur que irrumpieron de pronto.
- Tú…de nuevo – dijo Garnet entre dientes al ver a la intrusa. Esta les dirigió una mirada de cólera, y arrojó un manotazo a Peridot, que fue a parar contra unos maderos.
- ¿Hacía falta eso? – dijo la gem verde, algo atontada.
- No nos engañarás otra vez…- dijo Amatista, desplegando su látigo y dirigiéndolo contra Turquesa, la que invocó su espada y cortó el arma de la gem púrpura. Amatista entonces se hizo bola y se lanzó como un proyectil luminoso contra Turquesa, llegando a golpearla. Sin emnargo, Turquesa se levantó como si nada hubiera pasado, saltó hasta ponerse tras Amatista, y le dio una estocada letal. Las Gems y Jade miraron estupefactos. El gemsaur recordó el plan…
- ¡Amatista! – gritó Steven desesperado. Turquesa sonrió maliciosamente, y se abalanzó sobre él. Garnet se interpuso entre ellos, y usó sus guantes para pelear con Turquesa. Perla disparó contra Turquesa, sin éxito, y entonces tomó rápidamente la gema de Amatista, antes de que su rival la destruyera, como tenía previsto.
- ¡Perla! ¡Sácalos de aquí!- exclamó la fusión.
Perla tomó a Steven y a Peridot. De pronto vio como Jade en lugar de seguirla, tomaba su lanza y cargaba contra Turquesa. El león se sumó a la lucha con rugidos cuyas ondas aturdieron sólo un poco a la gem rival.
- ¡Jade! – gritó Perla. Los golpes de Garnet se vieron contenidos una y otra vez por la espada de Turquesa, quedando ambas una contra otra.
- Ustedes no volverán a amenazar este planeta…- dijo Garnet enfurecida.
- Sin tu fusión…eres débil…- dijo Turquesa, y dejando la espada contenida por una sola mano, tomó la otra para usar un desestabilizador…justo cuando estaba por clavárselo a Garnet, Jade saltó hacia ella…sólo para ser contenido de una rápida patada. Al deshacer la pose, provocó la caída de Garnet. Perla saltó hacia Turquesa, lanza contra espada.
- ¿Steven? – dijo Garnet. Este no se había ido…aún tenía la gema de Amatista en la mano, y Peridot observaba a ambos. Entonces la gem verde tomó un control remoto que ocultaba, e intentó hacer algo, sin éxito.
- ¡Funciona funciona! – gritaba Peridot.
- Interesante, para ser una Perla…- dijo Turquesa con desdén. Perla estuvo a punto de darle una estocada, pero Turquesa le arrojó un extraño polvo a los ojos, y le atravesó el pecho con el desestabilizador…Perla, con una mueca sorprendida, regresaba a su gema.
- ¡No! – gruñó Jade, corriendo enfurecido hacia Turquesa. Esta intentó golpearlo de nuevo, pero Jade esquivó el ataque y le asestó un coletazo haciéndola caer. Saltó sobre ella, pero Turquesa volvió a contenerlo al patearlo con ambas piernas, y lo arrojó hacia atrás. Jade se puso de pie rápidamente. Garnet se preparó de nuevo para arremeter, pero sorpresivamente, el Gemsaur le lanzó un rugido. No era hostil hacia ella…tan solo le decía que lo dejara. El león observó al dinosaurio en respetuoso silencio…era su batalla…era su presa…
- Pero, Jade…- dijo Steven, asustado. Jade lo miró con cierta ternura. Luego, esquivó a tiempo una estocada de Turquesa, y esta vez, invocó dos lanzas…una para usar con ambas manos, y la otra para usar con su larga cola. Le gruñó a Turquesa, y ambos se lanzaron uno contra otro.
- ¿En serio crees que tienes siquiera una oportunidad contra mí? – exclamó Turquesa, intentando mutilar a Jade, sin éxito. La Gem tenía un avanzado nivel de lucha, pero Jade casi la igualaba…había aprendido mucho de Perla, sin duda.
- Esto es inútil…- dijo Turquesa, finalmente dándole un corte a Jade, y haciéndole perder el equilibrio. Jade se reincorporó, y ambos volvieron a la batalla, propinándose varios cortes. Incluso, en algún momento Jade tuvo que resistir puñetazos y rodillazos de Turquesa, y la gem también recibió mordidas y arañazos del gemsaur. Hasta que le dio un nuevo corte en la pierna…
El gemsaur se cayó, pero con la lanza de la cola golpeó los costados de Turquesa, y con la que llevaba en las manos la atravesó, finalmente. Turquesa no lo podía creer, mientras volvía a su gema. El gemsaur tomó lo que quedó de su rival, y cuando estuvo a punto de destruir la gema, volteó a ver a Garnet, Steven y Peridot. Ya que Perla no estaba momentáneamente ahí, consultó con los ojos a la Gem fusión. Garnet se acercó, y encapsuló la gema de Turquesa.
- Ni siquiera voy a preguntar algo…- dijo Garnet – se quedará ahí un buen tiempo…-.
- Ella no va a volver…- dijo entre dientes, con el cuerpo herido y sangrante, pero victorioso al fin y al cabo.
Peridot finalmente logró hacer funcionar el control remoto, pero…el brazo de su restaurado robot se activó solo, dándole un gran golpe a Jade y a Garnet a la vez.
- ¡Les aseguro que eso no fue intencional! – exclamó Peridot asustada.
- Descuida, lo sé…es curioso cómo te has tardado poco en arreglar eso…- dijo Garnet, poniéndose de pie.
Jade le gruñó ligeramente, pero luego se abalanzó sobre las gemas de Perla y Amatista, en manos de Steven.
- Ya volverán, no creo que se tarden mucho…¿o sí? – dijo Steven, visiblemente preocupado de tener que pasar de nuevo por dicho trance.
- ¿Va a volver? – preguntó nervioso Jade. Olfateó la gema de Perla, esperando una respuesta. También hizo lo propio con la gema de Amatista. Entonces, ambas brillaron, y sus portadoras volvieron triunfantes.
- ¿Dónde está esa Turquesa? ¡le daré una paliza! – exclamó Amatista enojada.
- ¿Están todos bien? – preguntó Perla. Jade la abrazó de pronto. Luego, ambos parecieron sentirse incómodos, y se separaron rápidamente. Steven abrazó a ambas.
- Que bueno que estén bien – dijo Jade, mirando en especial a Perla.
- Turquesa ya no es una amenaza – dijo Garnet, mostrando la burbuja – se puede decir que fue obra de Jade.
- Desearía haberlo visto, lagartijo – dijo Amatista.
De regreso al templo, Garnet entró en el cuarto donde reunía las burbujas, y depositó la de Turquesa. Por una parte, aunque era satisfactorio ya no tenerla como amenaza, se percató de lo mucho que se parecía al destino de Lapis.
El atardecer se veía algo más oscuro que de costumbre. Jade aprovechó su rato libre fuera de la casa, para ejecutar su danza de nuevo. Casi ni se explicaba por qué lo hacía, quizá había comenzado a parecerle divertido. Comenzó avanzando como si marchase, pero con la espalda inclinada, moviendo los brazos y las piernas. Se iba alzando, y al hacerlo, comenzó a mover sus brazos como si fuesen olas, y a caminar dando algunas vueltas, hasta que se detuvo, bajando los brazos y sacando el pecho como si fuera a encarar algo. Luego dio un salto.
Jade aterrizó sobre la arena, en su forma natural. Al abrir los ojos, se quería morir de vergüenza. Su danza había sido vista por los habitantes de la casa. El león, al menos, estaba echado mirándolo, a punto de dormirse. Fueron Steven y las Gems quienes estaban con los ojos en grande.
- Oh, ¿no que no sabías? – dijo Amatista con una sonrisa pícara.
- Nada mal, Jade…- dijo Garnet.
- Es…diferente…pero queda bien – dijo Perla con una sonrisa serena. Steven le hizo una seña al gemsaur dando a entender que su secreto había estado a salvo con él. Jade se quedó mirando a las Gems. Como si una especie de música inaudible invadiera el ambiente, estas comenzaron a bailar. Steven también, matándose de risa por la improvisada fiesta.
Jade tentó de nuevo sus pasos de baile, esta vez, tratando de hacer algo similar a la danza de Perla, provocando la risa de Amatista. La gem delgada observó con curiosidad la variación en la danza de Jade. Se acercó a él de un salto, tomándolo de la cola. Jade saltó poniéndose frente a ella. Entonces Perla entrelazó sus manos con las del Gemsaur, y dieron una vuelta. La usualmente caótica danza de Jade comenzaba a tomar otra forma, de la mano de Perla…hasta que, luego de unos minutos de baile, comenzaron a brillar sus gemas, y ellos a perder su forma física, ante la sorpresa de sus acompañantes.
- ¿Jade? – fue lo último que preguntó una desconcertada Perla antes de disolverse.
- ¡No sé qué ocurre aquí! – contestó Jade, antes de desaparecer también.
Dos haces de luz se unieron para adquirir un contorno similar a la figura de un Ceratosaurus real, y luego oscurecerse. Se escuchó una especie de rugido, y luego varias llamaradas saltaron de la silueta recién formada.
Amatista, Steven y el león retrocedieron. Sólo Garnet mantuvo su posición, mirando a través de sus gafas a la criatura delante de ella. Un ser de aspecto extraño, entre armonioso y pesadillesco. Alto, un poco más que como Ópalo, con piernas que se sostenían en largos dedos con garras, cola, dos pares de brazos, y un cuello alargado, con una cabeza como de lagarto, con dos cuernos frontales, y prolongaciones óseas sobre los ojos. En el cuerno delantero llevaba la gema de Jade, y en la frente la perla ovoide. Tenía dos pares de ojos, los primeros humanoides, y los segundos reptilianos. Su cabello era naranja con flecos verdosos, similar al de Perla, pero a los lados llevaba una suerte de trenza. Su piel era verde clara, con rayas blancas. La bestia al principio parecía querer atacar a Garnet, pero luego algo la contuvo. Miró a la gem fusión atentamente, mientras emitía un sonido ronco.
- ¿Cómo te llamas? – dijo Garnet, segura. El resto del equipo contemplaba atónito la escena. Amatista no pudo evitar sentir algo de envidia de lo bien que parecía estar manejándose esa improbable fusión, mucho más que Sugilite o la propia Ópalo.
- Me llamo Andesita – contestó la criatura, con una voz que parecía la de Perla combinada levemente con la de Jade. La criatura avanzó hacia Garnet, pero no para atacarla, sino para reconocerla. Steven se animó a salir.
- Esto es…¡maravilloso! ¿te puedo llamar "mujer dinosaurio gigante"?-.
Andesita bajó la cabeza hacia Steven, oliéndolo.
- ¿Quién eres? – preguntó, usando una de sus cuatro manos con filudas garras para inspeccionar a Steven.
- ¿Eh? Vamos, Perla…Jade…soy yo, ¡Steven! – contestó el mitad Gem.
Andesita finalmente alzó la cabeza, y reconoció a sus acompañantes. Peridot asomó tímidamente por la ventana. Al ver a la extraña criatura, tuvo un ataque de pánico, que Andesita detectó. Emitió una especie de gruñido como de quien ha hallado una presa. Sin embargo, al ver a Garnet, pudo notar que esta le decía que no atacara a la gem verde.
- No…no…no es posible…¡no es posible! – se decía Peridot a sí misma. Ella sabía algo de la existencia de los Gemsaurs, pero…de ahí a que tuvieran la capacidad de fusionarse con las Gems…si en su propio planeta la fusión entre diferentes tipos de gema estaba prohibida…
Andesita dio unos cuantos pasos más, antes de disolverse. Perla y Jade cayeron agotados sobre la arena.
- Felicidades…- dijo Garnet con una amplia sonrisa, similar a la que puso cuando vio por vez primera a Stevonnie.
- ¡Wow, chicos, eso fue asombroso! – exclamó Steven.
- ¡Jaja, nunca te había visto en esa faceta! – dijo Amatista. En el fondo, y aunque usualmente sentía celos de Perla cuando se fusionaba con Garnet…esta vez, y aunque tenía mucha estima hacia Jade, prefería no considerar fusionarse con él. Recordaba lo sucedido cuando formó a Sugilite con Garnet, y perdieron el control convirtiendo a la colosal fusión en una auténtica máquina de guerra, como decía despectivamente Peridot. Si Jade era prácticamente un depredador, por muy pacífico que pudiera parecer por momentos…¿cómo es que Andesita no se volvió un incontrolable monstruo?
- Perla…gracias – dijo Jade intentando disimular su emoción al levantarse.
- Fue muy extraño, lo admito – dijo Perla – pero valió la pena.
- ¿Qué sentiste? – preguntó finalmente Amatista a Jade.
- Es difícil decirlo…sentí…me sentí poderosos…como nunca...- dijo Jade con cierta melancolía – más de lo que nunca podría ser, así como soy normalmente…-.
Amatista enmudeció. Las palabras de Jade le recordaron mucho a la razón por la que Perla mintió aquella vez para formar a Sardonyx. Perla lo oyó. Y aunque no dijo nada, por un lado, se sentía halagada de que alguien la viera de un modo muy similar al que ella veía a Garnet, y por otro, triste de percibir en su amigo el mismo problema que ella. Jade ya había hecho comentarios similares antes…pero esta vez era aún más fuerte el motivo.
En los siguientes días, hubo otras misiones riesgosas contra otras gemas corruptas que, por alguna razón, habían adquirido un gran poder destructivo. En algunas fueron necesarias la presencia de Ópalo, Sugilite y hasta de Sardonyx…pero en al menos tres más de ellas…Andesita cumplió un rol decisivo.
En la última aparición de Andesita, quien hasta ese entonces había luchado únicamente con sus manos y garras, se vio frente a una gema monstruo similar a un gran cocodrilo con cuatro pares de extremidades. Invocó tanto la lanza de Perla como la de Jade, y las unió. El resultado fueron cuatro espadas, una para cada mano. Andesita saltó rápidamente hacia su rival, quien antes de poder reaccionar siquiera, fue cortado y reducido a un fragmento de gema que fue encapsulado por Garnet.
- ¡Cool! – dijo Amatista, terminada la batalla. Steven tomó una foto a Andesita antes de que se disolviera, para enviársela a Connie.
Andesita, que hasta entonces se movilizaba gracias a un silencioso y armonioso acuerdo entre Perla y Jade, lo que impedía que se descontrolara, al fin logró unir las mentes de ambos seres. No dijo palabra alguna al enfundar sus armas, pero un pensamiento cruzó su cabeza.
Soy ambos a la vez…
Soy su gracia,
Soy su ira…
Soy Andesita, la mano de la venganza…
Antes de que Andesita desapareciera de nuevo, Perla tuvo acceso a la mente de Jade. Al regresar cada uno a su estado individual, la gem no pudo evitar sentir lástima de lo que residía en el corazón del gemsaur…
Sabes quién es Jasper…lo que le hizo a tu gente…lo que ocurrió después…por eso no te agradaban los humanos, ¿verdad? Por eso quieres cazar a…nuestra enemiga…
La situación en el mar no era distinta. En el camino hacia Ciudad Playa, Lapis y Topace se encontraron con gemas monstruo también, que al pulular en el mar, pasaban desapercibidas a las Crystal Gems, al igual que aquella similar a una lamprea colosal que atacó a Steven y Connie en aquella ocasión, y destruyó parte del muelle.
Cuando eran demasiadas y se desplazaban muy rápido como para que los dos las contuvieran adecuadamente, Creta entraba en la batalla, destruyendo sin piedad a las gems monstruo. Usaba los brazos de agua de Lapis mientras nadaba, para despejar su camino, y luego los convertía en hielo que usaba como lanzas contra sus rivales. El golpe de gracia llegaba con las mandíbulas. Tres veces más Lapis y Topace originaron a Creta.
Ya faltaba poco para llegar a Ciudad Playa.
- ¿Crees que las Crystal Gems me consideren enemigo ahora? – dijo Topace con duda.
- Son engañosas, te lo dije…si intentan algo, te protegeré…- dijo Lapis.
- Y yo a ti…-.
- No te preocupes más…-.
- Me preocupa más Jade…-.
- Lo sé…pero descuida…si realmente es tu amigo, no tendrá por qué cambiar su concepto de ti…y no creo que tú vayas a ponerte en su contra…-.
- Es lo que quiero creer…por mi hermano…-.
Yellowtail se había adentrado en altamar, más de lo que hubiera querido. Al menos la pesca fue fructífera. Mientras murmuraba algo en su característica jerigonza, sintió que algo mecía su embarcación. Cosa curiosa, pues el océano estaba tranquilo esa noche, al menos después de la ligera marejada que lo alejó de su ruta.
Recordaba viejas historias de marineros sobre algo que ocultaba en el mar…y que, por radio, se enteró de que un enorme barco ballenero había sido destruido por una fuerza que los expertos no habían logrado determinar…sin embargo, no se amilanó, y se detuvo un momento para corroborar que nada lo estuviera siguiendo.
Al no sentir nada después, retomó con normalidad su rumbo al muelle de Ciudad Playa.
- Topace…no…- dijo Lapis. El gemsaur se hallaba en su forma ancestral, y había tocado con su hocico la parte inferior del barco, con intención de derribarlo. Pero, al ver el gesto reprobatorio de Lapis, desistió de su idea.
- Está bien…- dijo, regresando a su forma original.
- Ya casi llegamos…esperemos al amanecer…será mejor…tengo entendido que los humanos le temen un poco a la noche…- dijo Lapis, algo más confiada ahora.
- Porque recuerdan que los perseguíamos…- dijo maliciosamente Topace.
- ¿Eh?- musitó Lapis. El gemsaur sólo fingió no haber dicho nada en lo absoluto.
Apuntes de Turmalina – versión original
La fusión entre Gems de distinta clase está mal vista en la estricta sociedad Gem.
Pero pronto a la científica Turmalina le tocaría enfrentarse de una forma muy particular a esa óptica.
Turmalina, a diferencia de otras científicas, trataba de ver en forma más condescendiente a los Gemsaurs. Era su forma de ser. Incluso a su propia Perla la trataba como a una igual. Cuando no se hallaban en medio de algún proyecto de estudio de las formas de vida orgánicas de los diferentes planetas que descubrían las Gems, solían practicar danza, e interactuar con los Gemsaurs. La preferida de Turmalina era una gemsaur joven, cuya forma antropomórfica era curiosamente similar a una Perla, pero algo más robusta, y con mirada más afilada. La había llamado cariñosamente "Seis". Sin embargo, su forma natural era de una criatura con cabeza aguda, provista de pico, algunas pequeñas plumas en la cabeza, y manos curiosas…cada una tenía tres garras largas y poderosas. Era una gemsaur originada a raíz de un Therizinosaurus…
Sus poderosas garras, que ocultaba en forma humanoide, eran por sí solas armas formidables. De hecho, en lugar de invocar arma, el poder que venía de su gem era el de invocar una especie de armadura ligera, un peto y hombreras.
Seis era inteligente. Hablaba poco, pero era capaz de entender juegos lógicos que otros Gemsaurs no comprendían del todo. Turmalina sentía un cierto afecto por los varios gemsaurs que poseía en su recinto, pero a Seis en especial llegó a tenerle mucha consideración. Seis tenía, curiosamente, una gema de Turmalina también.
A medida que Turmalina se embarcaba en misiones posteriores, Seis fungía de letal guardaespaldas de la gem, en apoyo de la usual guardia Rodonita. Estas al inicio veían con admiración el poder combinado de la Gem y la que llamaban despectivamente, y a sus espaldas, su "mascota".
Pero, a medida que iban viendo de lo que era capaz este ser, al que la propia Turmalina se refería como "Experimento", comenzaron a temer…
La gem científica una vez decidió enseñarle a Seis a danzar como ella, como una forma de crearle un momento de esparcimiento en medio de los numerosos trabajos que debían desempeñar.
Costó enseñarle a Seis a bailar como una Gem, pero cuando lo logró, parecía ella misma parte de aquella raza de seres inorgánicos. Turmalina veía con mucho agrado este progreso.
Un día, Turmalina y Seis bailaron juntas…hasta que sus manos se entrelazaron…
La Perla de Turmalina casi huye del lugar al ver a la monstruosa criatura que emergió en el lugar de la Gem y la gemsaur.
Turmalina, a raíz de su nuevo descubrimiento, fue cuestionada duramente por sus colegas. Sin embargo, tras mucho tiempo de debate, llegaron a la conclusión de que esta particular fusión no sería muy problemática, siempre que Turmalina controlase apropiadamente a su gemsaur, y que simplemente sería de uso bélico…en el fondo, les era conveniente. Por lo mismo que el gemsaur había sido creado como siervo de las Gems, era más fácil mantener su mente doblegada durante la unión…un arma apropiada…
De manera que Turmalina llevó a cabo sola, o al menos, sólo acompañada de Seis tres misiones más. La amalgama resultante era una bestia con aspecto similar al del mismo Therizinosaurus, pero con una suerte de armadura, y además una naginata como arma, heredada de Turmalina.
Sin embargo…al finalizar la quinta misión, en la que esta bestia fue clave deteniendo una horda de atacantes en otro planeta…Seis murió…su cuerpo quedó convertido en fragmento de gema, y su propia osamenta. Turmalina lamentó esto profundamente. Intentó repetir el experimento con otros dos gemsaurs que tenía en su recinto, produciendo bestias aterradoras al fusionarse con ellos. Fue vista con cada vez más recelo por parte de las otras Gems…
Las fusiones eran poderosas, incluso, más que las mismas Gems guerreras, por lo que comenzaron a pensar en la posibilidad de detener a Turmalina.
Las fusiones con Gemsaurs tenían un gran poder, es verdad…pero todas terminaban con la muerte instantánea del gemsaur a la quinta fusión.
Turmalina quedó devastada. Sentía como si solo esas incidencias comprometieran todo su trabajo.
Cuando la científica pensó en replantear este experimento, fue apresada y juzgada…consideraron que en el fondo tenía intenciones de derrocar a Gems de rangos superiores…sus gemsaurs fueron eliminados, su Perla trasladada a otra ama, y su laboratorio y hogar desmantelado…desde ese entonces, el tabú hacia las fusiones en el Planeta Madre se hizo aún más poderoso…
..
Nota: el baile de Jade está inspirado levemente en la coreografía que se ve en el videoclip de la canción Earth Intruders de Bjork, que además está citada al inicio del capítulo. La razón es que, según lo visto en la serie, las Gems originalmente eran verdaderos "intrusos sobre la tierra", dispuestos a destruirla para cumplir sus objetivos…es un punto que desarrollaré más adelante.
