Capítulo 13: Defensas naturales

La computadora seguía encendida. Ronaldo estaba por actualizar su blog. Sobre una mesa, tenía un diente como de reptil. Algunos días después de la batalla de las Gems y Diamondsaur, Garnet logró destruir la mayoría de los restos de la criatura, excepto un diente y un pedazo de diamante, esto último comprensible por la dureza del material. Lo que ignoró, además de lo que estaba dejando atrás, fue que Ronaldo Fryman se había hecho con estas partes faltantes.

- Muy bien…- pensaba el curioso sujeto – si el diamante aparece en el billete, y es en realidad el símbolo de la gente roca…mmm…todo este tiempo pensaba que los serpombres no existían, pero parece que sí, después de todo…-.

Tomó el billete, y el diente. Los examinó concienzudamente.

- La gente roca…los serpombres…¿qué tipo de relación tienen?-.

Cuando vio más detenidamente el dibujo, le pareció ver que las fauces de la serpiente iban en dirección al diamante.

- Si ambos existen…no…lo que ocurrió ese día no fue un enfrentamiento aislado...es una guerra abierta entre ambos…una rebelión de las serpientes contra la gente roca, ¿cómo es que…?- Ronaldo de pronto se vio interrumpido por Peedee.

- Oye, ¿qué diablos? ¡tendrías que haber traído esos sacos de patatas hace rato! – reclamó un disgustado Peedee.

- Está bien, ya voy…ya voy…no he terminado con ustedes – dijo Ronaldo dirigiendo una última mirada a los objetos que tenía en su mesa. Cuando abandonó el faro, una sombra se deslizó por una ventana, y sigilosamente, aunque ya no había nadie, se llevó consigo las evidencias. Jade gruñó una última vez antes de irse, al ver todas las curiosas imágenes y recortes de periódicos con teorías conspirativas que tenía Ronaldo ahí.

- No creo que haya averiguado demasiado …¿o sí? – pensó, mientras buscaba donde enterrar los objetos recuperados.

En la pre visualización de la entrada de Ronaldo se leía su demente pero curiosamente acertada teoría. El gran misterio, en realidad, era cómo algunas de sus teorías resultaban ser extrañamente reales. Las Gems hicieron caso omiso a sus devaneos de cuando tuvieron que atacarlo para salvar a Steven, donde prácticamente adivinó los planes de las Diamonds…ahora estaba cerca de descifrar el asunto de cierta otra especie no humana merodeando por Ciudad Playa.

Jade iba de regreso a casa…en forma natural. Aprovechando que la calla estaba desierta, no pudo evitar acercarse a un local, donde vio una rata que devoró rápidamente. Lo siguiente que divisó fue un gato trepado en el techo. Siseó, y miró maliciosamente al felino, esperando comérselo también. Fue en ese momento que fue visto por…Nanefua.

- ¡Cielos! ¡un demonio! ¡es uno de esos demonios! – exclamó la anciana, tomando un bate de beisbol para ahuyentar a Jade. Comprendiendo el error cometido, Jade saltó hacia atrás, intentando marcar distancia entre él, y una rival que hubiera podido vencer muy fácilmente, pero que, por alguna razón, le despertaba más curiosidad que otra cosa. Pensar que casi tenían la misma edad…

- ¡Largo de aquí, demonio! – exclamó Nanefua - ¡Esta tierra ya no les pertenece!-.

Jade se quedó pensando en lo que dijo la anciana. Emitió una especie de gorjeo, y no pudo evitar pensar que técnicamente el planeta siempre les había pertenecido a ellos…

- ¿Nanefua? ¿qué es todo ese alboroto? – dijo Kofi, acudiendo al oír los gritos. Jade desapareció de un salto, antes de que el dueño de la pizzería pudiera verlo.

- ¡Era uno de los demonios! – dijo Nanefua – como el de la vez pasada…-.

- ¿Estás segura que no era un bromista disfrazado? – preguntó Kofi con escepticismo.

- Ay Kofi…- dijo la anciana algo más tranquila – tendrías que haberlo visto tú…en fin…sigue pensando que estoy loca, y un día las cosas se pondrán muy feas…-.

En una de las locaciones que solían frecuentar las Gems, ahora todo el equipo, incluido Jade, practicaba danza, cual si se tratase de un día de campo. Perla había aprendido a tolerar algo mejor la diferencia de estilos de baile gracias a su fusión con Jade. El gemsaur se sentó luego de la práctica, al lado de Garnet.

Nada mal…de veras…- le dijo ella-

- Gracias – dijo Jade – hago lo que puedo…-.

Garnet sintió de pronto una inusual curiosidad al ver a Jade. Le puso la mano sobre la frente, cosa que Jade interpretó simplemente como una caricia. En realidad, Garnet estaba utilizando la capacidad de Zafiro de la visión futura. En segundos, retiró su mano, visiblemente incómoda.

- ¿Garnet? – preguntó Jade. La gem fusión volvió a su habitual rostro inexpresivo, pero luego dijo al oído de Jade.

- No te fusiones más con Perla…-.

- ¿Por qué?-.

- Si te fusionas una sola vez más, te causará la muerte…simplemente dejarás de existir…-.

- ¿Eso es…de verdad? – dijo un asustado Jade.

- Debo hablarlo con Perla después…he visto todas las posibilidades futuras…todas concluyen en tu muerte, Gemsaur…ninguno de nosotros desea que eso ocurra…hazme caso…-.

Jade quedó entristecido el resto del día. Pero al acercársele Steven, prefirió disimular para no preocupar al mitad gem. Cuando Garnet le comentó su descubrimiento a Perla, ésta quedó sorprendida de mala manera. De espaldas a Garnet, y llevándose las manos a la cabeza, preguntó angustiada.

- ¿Quiere decir que…que lo he estado…matando de a pocos al fusionarme con él?-.

- No…no estoy segura de cómo funciona en el caso de ellos, pero…todo lo que sé es que la siguiente fusión lo matará instantáneamente…-.

- ¿Cómo el grande de hace unos días, y el que tuvimos que eliminar esa vez?-.

- Así es…-.

Jade había sacado soda del refrigerador, para relajarse un poco de la desagradable noticia que había recibido. Bostezó, y en el fondo de sí, espero que Topace estuviera bien, y en caso hubiese encontrado a la tal Lapis Lazuli, no hubiese intentado lo mismo. Le resultaba irónico como ambos podían sentir, donde quiera que estuviesen, cuando hubiesen hecho una cacería, pero no sus señas vitales. Jade podría haber muerto, y Topace podría no haberse enterado nunca. El gemsaur verde prefirió creer que todo estaba bien con su gran aliado…

- Jade…- dijo Steven, acercándosele.

- Hola Steven…¿qué pasa, no puedes dormir?-.

- En realidad no…es raro, pero siento como si tuviera algo más de energía…-.

- Eso es bueno…-.

- ¿Cuándo veremos de nuevo a la mujer dinosaurio gigante?-.

- Oh Steven…me temo que eso no podrá volver a ocurrir…-.

- ¿Por qué?-.

El gemsaur decidió contárselo a Steven. Este se quedó mudo, pero luego, con cierta resignación, le dio a Jade unas palmadas en el hombro.

- Lo siento amigo…se nota que ustedes son buenos camaradas, así que debe ser difícil…sería como si me dijeran que ya no puedo ver a Connie…-.

- ¿Realmente quieres a la humana, verdad? Oh, lo siento, a veces olvido que eres parte humano…-.

- Me da algo de…no sé, no es vergüenza…pero…sí…la quiero un montón…-.

- Es bueno tener a alguien así en tu vida…- dijo Jade.

- No lo discuto – contestó Steven reponiéndose de la noticia. Tras ellos, las Gems contemplaban a Jade con tristeza. Mientras Andesita se mantuviera bien lejos, pensaban, seguiría Jade acompañándolas…

Algunos días más tarde, Peridot se había animado a salir a la playa, siempre vigilada por las Gems, claro, pero al menos estaba al aire libre. Steven comía una rosquilla a su lado. La gem verde veía con algo de asco el acto de comer.

- Si nos desplazamos hacia esta dirección, tal vez cortemos camino…- decía Perla mostrando un mapa holográfico con su gema. Cuando, de pronto, percibieron que las mareas se agitaban

- Woa, algo pasa…- dijo Amatista.

- Está ahí…- pensó Jade. El mar comenzó a formar olas. Steven ya imaginaba de quién podría tratarse. En su rostro había una sonrisa inocente. Las gems se miraron entre sí con escepticismo. Habían estado buscando a Lapis únicamente por el tema de Malachite y el riesgo que representaba. Ahora ella venía hacia el Templo, y no sola…

El mar finalmente se abrió. Lapis emergía por encima del irregular oleaje, con sus alas de agua de mayor tamaño. Topace la acompañaba, tomado de su mano, en su forma humanoide, en una imagen entre solemne y aterradora.

- ¡Lapis, volviste! – exclamó Steven, corriendo hacia ella.

- ¡Hermano! – dijo Jade, y fue hacia Topace.

- Al fin…- dijo Topace, con una amplia sonrisa. Recuperó su forma natural para abrazar a Jade. Los dos gemsaurs emitieron unos sonidos roncos, que sin embargo delataban su alegría por haberse reencontrado.

- Pensé que no volverías…- dijo Jade.

- Jaja, no te librarás tan fácil hermano…- respondió Topace. Pero de pronto, al ver a su alrededor, notaron la cara de pocos amigos de Lapis Lázuli. La gem del océano desplegó unas columnas de agua a su lado. Las Gems prepararon sus armas. A un lado, Peridot temblaba al ver a su antigua rehén de nuevo, aunque no fuera realmente culpa suya.

- Ok, ¿Qué está pasando aquí? – dijo Jade.

- No…debí suponer que sería así…como sea, ¡Crystal Gems, es un gusto verlas! – dijo Topace.

- Oh, es el otro lagartijo, ¿qué hay? – dijo Amatista.

Topace dirigió una mirada a Lapis. Ella lo ignoró, pero no por molestia. Avanzó hasta ponerse frente a Steven. El mitad gema la abrazó. Garnet contuvo a Perla y Amatista, que creyeron sería necesario usar la fuerza. Peridot sólo observaba. El león también apareció, listo para la defensa.

- Vengo a advertir a Steven, y a ustedes, si están dispuestas a oír…si no es así, me da igual…- dijo Lapis, en un tono desafiante y seguro. Jade y Topace miraban a sus Gems respectivamente, temiendo en enfrentamiento.

- No, no, esto no puede terminar así…- dijo Jade.

- Diles que no ataquen a Lapis, por favor…- le dijo Topace.

Las columnas de agua de Lapis aumentaron de tamaño, y por momentos parecía que se iban a dejar caer sobre las Gems.

- Me parece que es al revés…- dijo Jade.

- Lapis…- dijo Steven– no te van a hacer daño…oh, ¡hola Topace!-.

- Hola Steven…-.

Lapis cambió su expresión. Puso su mano sobre el hombro de Steven, y le habló.

- Corres peligro aquí…- dijo Lapis – Topace me ayudó a liberarme de Jasper, pero ahora ella está libre…y los experimentos de fusión forzada han avanzado mucho por sí sólos…está buscándote, cuando estábamos convertidas en Malachite, podía, por momentos, ver sus pensamientos…quiere vengarse…-.

Jade se rió un poco. Topace secundaba el gesto de su camarada.

- ¿Qué es tan gracioso? – dijo Lapis, disgustada.

- Tal vez sólo se lo toman con humor…- dijo Steven. Garnet y las otras Crystal Gems se acercaron.

- Que venga…no sabe quiénes son los que realmente queremos…venganza…- gruñó Jade.

- Lapis Lázuli…- dijo Garnet - ¿Sabes si ha logrado contactar al Planeta Madre?-.

- No lo sé todo…- respondió con duda la gem azul – pero…¿por qué está ella aquí?-.

Lapis señaló con disgusto a Peridot.

- Yo…yo solo estoy aquí esperando el momento de irme, es todo…- contestó la Gem verde.

- ¿Cómo sabemos que ella misma no contactará al Planeta Madre? – reclamó Lapis.

- No puede, en realidad…- dijo Amatista.

- Lo que dice ella – afirmó rápidamente Peridot.

Steven observó a su grupo, y a los recién llegados, y tuvo una idea.

- Chicos, ¿Qué tal si vamos a casa? Tendremos mucho que discutir…-.

- Yo no voy a entrar al Templo…- exclamó Lapis.

- Bueno, nadie te obliga, en realidad… – dijo Perla. Topace gruñó ligeramente, despertando una mirada casi reprobatoria de Jade. De pronto, los dos gemsaurs recapacitaron rápidamente. No, ellos no tenían por qué tomar partido de las rivalidades de las Gems…

- Mencionaste a las fusiones forzadas…- dijo Garnet.

- Fuimos atacados por ellas, o en el propio mar encontrábamos a algunas…- dijo Lapis.

- Oh…ya veo…- dijo Perla – pero…¿venían hacia aquí?-.

- Al parecer sí – dijo Topace – algunas eran muy poderosas…-.

- Al menos las combatieron con éxito…- dijo Amatista.

- Debimos recurrir a la fusión – dijo Lapis.

- Oh no…¿fusión? – dijo Perla, incómoda.

- Es sorprendente como también nos podemos fusionar con ellos…realmente…no somos tan distintos, después de todo…- dijo Lapis.

- Lapis…¿Cuántas veces se han fusionado? – preguntó Garnet.

- Cuatro ya…fue necesario, ¿por qué la pregunta?- dijo Lapis con escepticismo.

- Si quieres que Topace viva, no lo hagan más, morirá…pensé que debías saberlo…- dijo Garnet.

- ¿Por qué? – preguntó Lapis preocupada.

- A mí no me miren, soy científica, pero de esto no sabía nada…- dijo Peridot.

- Yo no lo sé…- dijo Garnet – pero sé lo que va a suceder, lo vi en Jade también…-.

- No, no…tiene que ser un error… -dijo Topace, desconsolado.

- Hermano…- dijo Jade – es cierto…ella puede ver el futuro…vio lo que iba a pasar conmigo…-.

- ¿Te has fusionado con alguna de ellas? – preguntó Topace.

- Así es…- contestó Jade apesadumbrado –con Perla. Jade señaló a la gem en cuestión con la mirada.

- Veo que no la has pasado mal aquí…- dijo Topace, observando y olfateando todo.

- Eso sí…¿y tú?- dijo Jade.

- No me quejo…de hecho, es mejor de lo que esperaba…- dijo Topace con un gesto amigable.

- ¿Quiere decir que te irás de nuevo?- preguntó Steven entristecido.

- Steven, yo quisiera que Topace y yo nos quedáramos aquí contigo, pero…realmente no confío en las Crystal Gems…- respondió Lapis.

- Sé que es así…- dijo de pronto Perla – pero…Si es cierto que las fusiones forzadas avanzan hacia aquí…será riesgoso…creo que es mejor que…que…-.

- Díselo P – dijo Amatista.

- Creo que…- continuó Perla – es mejor que todos estemos juntos…por seguridad…por Steven…viniste a protegerlo, después de todo…-.

Lapis miró a las Crystal Gems, a Jade, y a Topace. Sintió lástima de ver como su compañero el gemsaur realmente daba muestras de haber extrañado al otro. Además…realmente le importaba Steven.

- Sólo estoy aquí por Steven…cuando logremos vencer a esos sujetos, que en cierta forma los están persiguiendo a ustedes, me iré, así de simple…-.

- Suena a que nos echas la culpa – dijo Amatista impacientándose.

Topace de pronto saltó hacia Lapis, como si intentará protegerla.

- Tranquilo Topace…- dijo Lapis.

- Está bien…- respondió este. Perla y Amatista se miraron. Garnet llegó para tranquilizarlos.

- Debemos hacer esto juntos…no hay lugar para rivalidades ahora…-.

- Pero Lapis…- dijo Amatista.

- No va a atacarnos…no ahora…pudiera haberlo hecho al llegar – contestó la Gem fusión.

Lapis les dirigió una última mirada. Regresó al mar, seguida por Topace. Y en ese momento, los dos gemsaurs se miraron sorprendidos. El reencuentro había sido agradable, pero ahora parecía que Topace prefería estar al lado de Lapis…Jade, en el fondo, no lo culpaba. Él mismo se había acostumbrado tanto a la presencia de Perla, Steven y las gems…

Más tarde, Steven volvía de ver a Connie. Cuando estuvo por subir, vio a Topace echado sobre la arena, en su forma natural, espalda arriba. Estaba sólo, esperaba que Jade apareciera en algún momento, pero no ocurrió. En ese momento, Jade entrenaba en esgrima con Perla, muy lejos de ahí. El gemsaur verde si pensó que su amigo saldría de nuevo.

- Topace, ¿tomando el sol? Ya va a ocultarse…-.

- Lo sé...oye…-.

- Dime…-.

- Quizá no te conozco demasiado bien, pero…Lapis te tenía en mucha estima…debe ser por algo…-.

- Bueno, sí…al menos me alegra que, aunque es obvio que no le gusta estar cerca de aquí, confíe en mí…-.

- Algo es algo…no es por asustarte, pero…Jasper…y ahora esos monstruos…-.

- Lo sé, vamos a vencerlos…-.

- Tienes espíritu…-.

- Y Jasper…bueno…ella…era agresiva, pero…seguro que si viviera un tiempo en la tierra, al igual que Peridot…ella tal vez cambiaría su punto de vista, y dejaría de luchar contra nosotros…-.

Topace no pudo evitar disgustarse un poco, pero trató de ser paciente.

- Steven…quienes son así…no cambian…nunca…-.

- Tal vez, pero…creo que…-.

- Steven, ¿quieres proteger tu mundo, pero no quieres mancharte las manos?-.

- No entiendo, ¿mancharme las manos?-.

- Oh…lo siento – dijo Topace, suspirando – sé que crees que las cosas pueden ser de otro modo…pero a veces no es así…-.

Yo soy un depredador…por mucho que tenga un motivo para actuar, nada cambia que sea básicamente una máquina de guerra…eso…eso no va a cambiar…

Nos crearon así…primero nuestro propio mundo, Pangea…y luego las Gems…

Comunicación Pleiaren – hace 50 millones de años

Al menos ya sabemos que las Gems pueden ser derrotadas. Iba a suceder en algún momento. Estoy feliz por ello. Ellas colonizan planetas, al igual que nosotros, pero ellas eventualmente los destruyen por completo. Son lo más parecido en estas galaxias a un virus a gran escala…ya me tocó presenciarlo. La colonia donde vivo fue tomada un tiempo atrás por ellas, y ahora debe haber sido reducida a una gigantesca mina. Mi única esperanza es aquel sistema estelar descubierto por ambos…tiene dos planetas habitables…

El tercero respecto a su estrella prefiero no explorarlo. Mi comitiva está de acuerdo. Hay criaturas que lo habitan. No son muy inteligentes, pero son poderosas. Las Gems han entrado ahí, y algunas incluso han sido destruidas. Se lo merecían…y esos seres las derrotaron sin gran tecnología…tengo la hipótesis de que, si las Gems son el virus de esta galaxia, siendo seres inorgánicos, entonces algunos planetas desarrollan sus respectivos "anticuerpos", en forma de seres orgánicos. Como nosotros. Como los habitantes de ese planeta. Evolucionamos, y ellos evolucionan. Ellos biológicamente, nosotros a ese nivel, y tecnológicamente. Pronto las mantendremos a raya…

Por ahora, dirijo mi comitiva hacia el cuarto planeta respecto a esa estrella. Tiene pocas formas de vida animal, pero en cambio tiene amplias reservas de agua, y abundante vegetación. Sólo espero que ellas no hayan llegado primero.

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Demasiado tarde. No hay para donde encontrar refugio. Nuestras colonias fueron tomadas del todo. Las gems se sobrepusieron a las armas que desarrollamos para vencerlas. Ahora, lograron modificar genéticamente a seres que extrajeron de algún planeta, y los utilizan como arma contra nosotros…temo que son aquellos de uno de sus sistemas colonizados.

No hay para donde huir.

Cuando esta comunicación llegue a su fin, habré sido alcanzado por una horda de sus nuevos peones.

Ya destruyeron el sistema de protección de las fortalezas. Las propias gems serán quienes nos maten a todos.

Reviso el registro de nuestras colonias. Las dos últimas que creíamos libres están siendo atacadas en este mismo instante.

Es todo…

Sin embargo, tengo un consuelo. Un amigo mío barajaba una hipótesis sobre el papel de las Gems en el Universo. Y ahora, las criaturas que suponíamos podrían mantener al menos su propio planeta libre de ellas, han sido convertidas en sus soldados. Pero aún a punto de morir, tengo la alegría de saber que probablemente, al hacerlos más poderosos, tan solo sientan las bases de su propia destrucción.

A veces los virus, al atacar un organismo, lo hacen más fuerte. Hasta que el sistema inmunológico puede contraatacar.

Es exactamente lo que están haciendo las Gems…bien por ellas…

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