—¡Gyaaa! ¡Red Fujio eres genial!

El estadio estaba lleno de gente. Su ídolo había alcanzado la cima máxima en la fama y eso que había salido a la luz hacia relativamente poco. Canciones con un ritmo atrapante, cautivador, letras inspiradoras... Había olvidado por completo a Nyaa-chan, pues la emoción por este nuevo Idol juvenil estaba en la cúspide.

Además... para ser alguien de su mismo sexo, era extremadamente guapo. Agradecía que Osomatsu no lo hubiera descubierto masturbándose de nuevo (esta vez, con fotos de Red Fujio)

La última canción del concierto llegaba a su final y Choromatsu ya no podía contener las lágrimas. Había llorado al comienzo, pues estaba en primera fila y sentía que podría tocarlo, aunque esa idea fuera absurda. Su más grande inspiración saludó al público con un par de palabras, las cuales fueron recibidas con gritos y hasta otros agradecimientos.

Su momento se acababa. No quería que eso sucediera. No quería que Red se diera la vuelta, le mostrara la espalda y se alejara. Había ahorrado mucho para ese concierto, para tener ese bendito lugar de primera fila. No... no podía dejarlo ir.

No supo de donde sacó la agilidad ni la fuerza, mucho menos la valentía.

Pero lo hizo.

De un salto subió al escenario y extendiendo sus brazos, tiró en un torpe abrazo al ídolo al suelo, cayendo sobre él.

No sabía decir si los gritos del público que provocó con esa acción fueron de envidia o de ánimo, porque estaba desconectado de esa realidad. Lo único que podía ver ahora era el rostro familiar de su hermano.

El impacto había sido tal, que la peluca que su ídolo usaba había caído al suelo, dejando la conocida cabellera de Osomatsu en su lugar.

—¿Nii...san?—susurró el menor, pestañeando. No podía creerlo, ¿su hermano mayor era su cantante preferido? ¿Se había... tocado pensando en su hermano?

Osomatsu no dijo nada. Su cara era inexpresiva, era imposible saber en que demonios estaba pensando.

¿Qué iba a decirle? ¿Qué había optado por ese camino para llamar su atención, porque lo único que hacía era alentar a las idols? Sería... enfermizo.

Antes de que pudiera decir algo, sintió como Choromatsu acomodaba su peluca sobre su cabeza.

—No entiendo muy bien que está pasando aquí pero... vamos a hablarlo hoy en casa—dijo, robándole un beso en los labios como si nada. Un beso que duró pocos segundos, pero para Osomatsu fue eterno.

Lo que siempre había querido.

—Por cierto, quiero una compensación también. No cantaste mi canción favorita. Piensa bien en como recompensarme—Y le guiñó un ojo para después dejarlo libre... y hecho un desastre de sentimientos y pensamientos que solo chocaban entre sí.

¿Tanto poder tenían los idols sobre su hermanito?

Mierda, sí que iba a aprovecharlo.


Drabble que le hice a mi hermanita Karlita por Navidad~

¡Nos leemos!

Bel