Hola queridos lectores, os traigo un nuevo capitulo =)
Os recomiendo que cojáis una botellita de agua fría antes de empezar a leer jajajajaajajaja
Muchas gracias por cada Review, animan muchisimo mis ganas de seguir escribiendo
Espero que os siga gustando y sigais disfrutando de esta locura de fic que empezó como una distracción para mí y se ha convertido en algo que me llena de felicidad hacer =)
ENJOY!
Capitulo 35
- ¿Qué has dicho? – preguntó Beckett con expresión sorprendida.
- Que te quiero Kate, he dicho que te quiero – bajé la mirada - te quiero tanto que duele, porque nunca antes me había enamorado de alguien así, nunca antes he sentido lo que siento por ti y tengo tanto miedo de perderte que mi boca suelta estupideces sin parar.
Levanté la mirada de nuevo para mirar hacia donde estaba ella y di un respingo al encontrarme con su rostro justo delante de mí, mirándome con los ojos brillantes y una sonrisa en los labios.
Colocó sus manos en mis mejillas, atrajo mis labios a los suyos y me besó, de una manera tan frenética que al principio me aturdió y no supe reaccionar, pero al segundo sentí su lengua rozando dulcemente la mía y correspondí a sus besos, agarrándola por la cintura, atrayéndola más hacia mi cuerpo, cómo si no hacerlo suponía que iba a escaparse de mi lado.
Nos besamos con pasión, con deseo, con desenfreno, hasta que noté que mis pulmones exigían que me separara de sus labios para poder coger aire.
- Kate…-susurré sobre sus labios.
- Vamos… - dijo entrelazando sus dedos con los míos llevándome hacia la habitación.
Mi estomago seguía siendo un manojo de nervios mientras dábamos los últimos pasos para entrar en la habitación. La quería, la necesitaba, necesitaba sentir su piel y sus besos igual que necesitaba respirar para vivir.
Me llevó hasta los pies de la cama, clavamos nuestras miradas la una en la otra, volvió a colocar una mano en mi mejilla y de nuevo perdió sus labios en los míos, besándolos con pasión y cariño, notando esa energía eléctrica que nos unía con cada roce de cualquier parte de nuestros cuerpos.
Nos dejamos caer en la cama, abrazadas, sin dejar ni un segundo de besarnos, cogiendo aire sobre los labios de cada una, no queríamos separarlos ni un momento.
Mis manos se perdieron por su cuerpo, levantando su camiseta para poder acariciar su piel caliente y suave, rozando cada milímetro de ella suavemente, dejándome llevar por las sensaciones que inundaban mi cuerpo al sentirla.
Separamos nuestros labios, acercó su boca a mi oído, dejándome sentir el aire caliente y agitado que salía de sus labios.
- Hazme el amor Rose – susurró en un suspiro tan sensual que me erizó la piel.
Alcancé sus labios de nuevo, saboreándolos, dejándome llevar por la intensidad de nuestros besos. Beckett arqueó su cuerpo al sentir como deslizaba mi mano por dentro de su sujetador, acariciando sus suaves y turgentes pechos.
Enderezó un poco su cuerpo para sacarse la camiseta y lanzarla a un lateral de la cama, justo antes de dejar caer su cuerpo de nuevo, llevé mis manos a su espalda y le desabroché el sujetador con rapidez. Ella sonrió al notarlo. Con mis manos, acaricié sus hombros acompañando los tirantes del sujetador, observando cómo sus preciosos y perfectos pechos se quedaban poco a poco al aire, y se lo saqué, tirándolo también al suelo.
Mis ojos observaban sin perder detalle a mis manos, que se deslizaban lenta y suavemente por su piel, en mi mente se quedaba marcada cada imagen, cada suspiro, cada gemido que salía de sus labios. Mientras mis ojos sonreían por la visión tan perfecta que tenían delante, mi corazón latía desbocado por lo muchísimo que la quería, mis manos perdidas acariciando cada centímetro de su piel como si les fuera la vida en ello, temblaban por el huracán de sensaciones proporcionadas por el calor que emanaba de sus poros, y mi sexo…mi sexo palpitaba y se humedecía cada vez más llevado por lo mucho que me encantaba la electricidad que su piel producía en la mía al rozarse.
Mis labios se acercaron temblantes y nerviosos a su cuerpo, besando suavemente la pequeña parte de piel que separaba sus dos pechos, cerré los ojos llevada por la chispa que acaba de sentir al rozarla, y mi lengua se arrastró dejando un reguero de saliva hasta su pezón izquierdo, el cual besé y lamí hasta que noté como endurecía de nuevo entre mis labios.
Subí mi rostro hasta su cuello, lo besé y mordí lentamente, disfrutando de cada segundo mientras Beckett gemía en mi oído ladeando ligeramente su cabeza. Podía notar mi sexo humedeciéndose más y más, mis manos querían perderse dentro de ella, pero sentía la necesidad de hacerlo todo lento y placentero, quería hacerle el amor de la manera más cariñosa y tierna posible, sin dejar de extasiarla con cada movimiento.
Mientras disfrutaba de su cuello, mi mano izquierda fue a parar a su pecho derecho, acariciando su aureola para concentrarse segundos después en endurecer su pezón entre mis dedos, ejerciendo pequeños pellizcos que hicieron que su cuerpo se arqueara al compás de intensos gemidos y jadeos.
Sus manos se apoderaron de mi cara, y en un rápido movimiento, sus labios reinaron los míos, devorándolos sin parar, de lado a lado, atrapando desesperadamente mi labio superior entre sus labios para después hacer lo mismo con mi labio inferior.
Podía sentir con cada beso que me daba, la necesidad de sentirme que tenía, las ganas de compartir conmigo sus sentimientos a través de besos cargados de amor y deseo.
Mis labios se separaron de los suyos, completamente húmedos, hinchados y enrojecidos por tanta pasión que estábamos compartiendo, y dándole un suave beso en la mejilla, me acerqué hasta su oído.
- Date la vuelta Kate, quiero perderme en tu espalda… - susurré.
Ella sonrió, y mientras me colocaba a un lado de la cama, se puso boca abajo, con la cabeza ladeada para no ahogarse con la almohada.
Me saqué la camiseta y el sujetador y me tumbé suavemente encima de ella, intentando no dejar caer todo el peso de mi cuerpo de golpe.
Besé la comisura de sus labios y me desplacé después por el lateral de su cara dándole pequeños besos, pasando por su cuello y acabando en su nuca después de apartarle con cuidado el pelo hacia un lado y dejarlo reposar sobre su hombro. Bajé lamiendo lentamente la piel de su nuca hasta que llegué al final de ésta, mordí sensualmente el pequeño bulto en el cual empezaban sus cervicales, al notar mis dientes, ella gimió de placer por la sorpresa de mi gesto y noté bajo mi pecho, como de nuevo se erizaba su piel.
Mientras me movía besando sus hombros y el principio de su espalda, mis pezones rozaban suavemente su piel, provocando que cada vez estuviera más excitada y me fuera más difícil controlar mis impulsos de hacerle el amor salvajemente.
Llevé mi lengua hasta la pequeña curva donde empezaba su columna vertebral, y con la punta de ésta, recorrí de arriba abajo la línea de su espalda, llegando hasta la cinturilla del pantalón que aún llevaba puesto.
Colé mis dedos en la cinturilla, y sin necesidad de decirle nada, Beckett alzó un poco su trasero para facilitarme el poder desabrocharle el botón y bajar los pantalones con más facilidad. Sonreí ante su movimiento y con mis manos por debajo de su cuerpo, desabroché el botón y bajé la cremallera.
Dejó caer de nuevo sus caderas sobre la cama, y poco a poco, fui bajando el pantalón, dejando al aire lentamente sus braguitas de encaje y la perfecta y tersa piel de sus nalgas. Cuando por fin conseguí desenfundar del todo sus largas piernas de diosa, dejé caer el pantalón al suelo.
Alternando besos recorriendo sus dos piernas, llegué a su trasero, el cual admiré con mis ojos varios segundos, era tan jodidamente perfecto. Al notar que mis labios llevaban demasiado rato separados de su piel, Beckett movió sus pies divertida para hacerme notar que los echaba de menos. Me reí mordiéndome el labio al ver ese gesto tan adorable.
- No sea impaciente detective – dije riéndome.
- Joder Castle, me encanta, pero esto es una tortura – dijo resoplando sobre la almohada.
Posé mi boca en su nalga izquierda y la mordí, provocando que saliera un gemido acompañado de una risa divertida de su boca.
- Cómo vuelva a quejarse detective, me veré obligada a castigarla – solté con voz sensual.
- Necesito sentirte dentro Rose, lo necesito ahora – exclamó.
- Sus deseos son órdenes para mí – después de decir eso, bajé sus braguitas dejándolas caer al suelo y le di una palmada rápida sobre la nalga, provocando que su piel enrojeciera ligeramente.
Ella giró su cuerpo de golpe y vio como la miraba con una sonrisa perversa en la cara.
- ¿Acabas de pegarme en el culo? – preguntó abriendo su boca alucinada.
Me coloqué rápidamente de nuevo sobre ella, mientras no podía dejar de reírme y ella seguía con su expresión de sorpresa.
- Le advertí que no se quejara detective – susurré sensualmente sobre sus labios justo antes de besarla apasionadamente.
- No me he quejado, es solo que…aaaaahhh - gimió interrumpiendo sus palabras al notar como mis dedos se adentraban y acariciaban los pliegues de su sexo.
Moví mis dedos por su sexo, haciendo pequeños círculos con el dedo pulgar en su clítoris, provocando que se hinchara poco a poco al sentir cada caricia. Estaba completamente mojada, mis dedos resbalaban por su piel con facilidad.
- Pídemelo otra vez Kate… - susurré en su oído mordiéndole el lóbulo de la oreja.
- Hazme el amor Rose…por favor… - susurró ella con la respiración entrecortada.
Besé su cuello a la vez que introduje dos dedos en su interior. Volvió a gemir, pero esta vez más fuerte, inundando mis oídos con esa dulce música que emanaba de su garganta.
Curvé mis dedos dentro de ella, dejando que disfrutara de cada roce lentamente, regodeándome al palpar sus paredes internas y notando como su cuerpo se erguía cada vez que entraba y salía de ella. Las embestidas de mis dedos eran lentas, pausadas, dejaba que cada milímetro de mis dedos disfrutara del contacto con su piel y su humedad.
Aceleré poco a poco el ritmo, mientras mis labios disfrutaban del calor de los suyos, del tacto de su lengua y del aire ardiente que se perdía en mi boca cada vez que gemía dentro de ella.
Nuestras respiraciones estaban completamente agitadas, y mientras mis dedos seguían jugando dentro de su sexo, nuestras bocas luchaban por separarse lo mínimo, solo cuando tenían la necesidad de coger aire para recobrar un poco el aliento.
Noté como el cuerpo de Beckett empezaba a temblar debajo del mío, podía notar en mi pecho como su corazón latía a mil por hora.
Sus caderas rozaron mis pantalones cuando empezó a convulsionar, respirando dentro de mi boca más rápidamente, soltando gemidos a la vez que en mis dedos, que entraban y salían de ella sin parar, noté como su humedad aumentaba dejándose llevar por un placentero orgasmo que acabó inundando mi mano.
Separé mis labios de los de ella para poder observar su cara mientras seguía notando en su cuerpo el calor del éxtasis que acababa de proporcionarle. Tenía los ojos cerrados y su labio inferior capturado por sus dientes que lo apretaban escondiendo una sonrisa de felicidad absoluta, esa sonrisa que una tiene después de un increíble orgasmo.
Abrió los ojos lentamente y al ver como la miraba, sonrió ampliamente.
- Ha sido…muy intenso – dijo aún con su sonrisa en los labios, esa sonrisa que me parecía la imagen más perfecta del mundo.
- Eres tan preciosa Kate… - acaricié sus labios con mi dedo pulgar, suave y lentamente, una caricia llena de amor y cariño – te quiero – susurré de nuevo.
Ella sonrió de nuevo, en ese momento no era necesario que expresara con palabras lo que sentía, la profundidad de sus ojos verdes me lo decía todo. Nos miramos en silencio durante varios segundos, de repente, rodeó mi nuca con su brazo izquierdo y atrajo mis labios hasta los suyos, besándome con pasión.
Entrelazó sus piernas alrededor de mis caderas, y en esa posición, hizo que nuestros cuerpos giraran, colocándose encima de mí.
Irguió su cuerpo, quedándose sentada sobre mí, la visión de tenerla encima, completamente desnuda, provocó que mi cuerpo se incendiara. Coloqué mis manos en su cintura, acariciando su ardiente piel, notando como la electricidad recorría las palmas de mis manos viajando hasta mi sexo que se inundaba por momentos.
- Dios Kate, eres tan perfecta… - exclamé mordiéndome el labio sin dejar de recorrer su cuerpo con mi mirada.
- Tú sí que lo eres… - dijo acariciando mi vientre hasta que puso sus manos sobre mis pechos.
Acarició con sus manos mis dos pezones a la vez, alcé mis caderas, haciendo que mis pantalones rozaran su sexo, provocando que un sonoro gemido saliera de sus labios.
Sus manos dieron paso a sus labios, que acompañados de su lengua, besaron y lamieron con intensidad cada uno de mis pezones, mientras mi cabeza se hundía en la almohada al sentir cada lengüetazo sobre mi piel cada vez más sensible.
Mientras seguía regodeándose con su boca en mis pechos, deslizó lentamente por mi vientre su mano izquierda, metiéndola por dentro del pantalón, alcanzando mi sexo, introduciendo suavemente sus dedos en él, provocando que no parara de gemir de placer desde el primer roce.
Su mano experta jugó con mis pliegues, uno de mis pezones seguía sensibilizándose dentro de su boca, y mi cuerpo se sentía perdido entre tanto placer.
Con su lengua, recorrió el camino que había entre mis pechos y mis labios, lamiendo lenta y sensualmente la piel sobre mi garganta y mi barbilla. Al llegar a mis labios, introdujo directamente su lengua en mi boca, enzarzándola con la mía que llevaba esperándola con ansia durante todo el tortuoso camino que acababa de recorrer. Entre besos apasionados, introdujo dos dedos en mi interior, metiéndolos y sacándolos a un ritmo rápido y frenético que me llevó al cielo en pocos minutos. Mientras sentía el calor ardiente del orgasmo recorrer mi bajo vientre, mis manos agarraban las sabanas y mi voz gemía dentro de la boca de Beckett.
Kate separó nuestros labios, colocándose a un lado de la cama, observando cómo mi cuerpo seguía inmerso en pequeñas convulsiones mientras con su mano acariciaba el mechón de pelo ligeramente sudado que caía sobre mi frente.
- Creo que…tengo un nuevo nombre…para poner en su tarjeta, detective…- dije sonriendo mientras intentaba recuperar la tranquilidad en mi respiración.
- ¿Así? ¿Cuál? – apoyó su codo en la almohada sujetando su cabeza con la mano y mirándome divertida.
- Kate Beckett, Diosa del sexo – solté cual titular.
- Eres de lo que no hay Castle – se rió negando con la cabeza para después besar tiernamente mis labios.
Beckett cubrió nuestros cuerpos con la sabana para que no cogiéramos frío y volvió a su posición en la almohada, sin dejar de mirarme.
Yo miraba al techo, relajando mi respiración, completamente pensativa. En mi cabeza se reunieron de golpe imágenes de los últimos días, del caso, de mi tía y sobretodo de mi primo Richard.
- ¿En qué piensas? – preguntó Beckett sacándome de mi ensoñación y haciendo que la mirara ladeando mi cabeza.
- ¿Qué vamos a hacer Kate? – resoplé.
- Pues ahora mismo vamos a dormir y descansar, mañana ya nos enfrentaremos a lo que venga… - dijo sonriendo.
- Teniéndote a mi lado, me siento capaz de todo – solté sin pensar de la manera más sincera posible besándola de nuevo después.
- Buenas noches cariño – dijo abrazándose a mí.
- Buenas noches mi amor.
¿Qué os ha parecido la reacción de Kate? ¿Significará algo más?
Espero con ansia vuestras reviews!
Nos leemos en el próximo capitulo! =P
