Capítulo 14: Rehenes

Las probabilidades están contra nosotros,

Esto no será fácil,

Pero no vamos a hacerlo solos…

- El Cluster deberá esperar…por ahora – dijo Garnet. Esta vez estaban todos, incluidos Lapis y Topace, reunidos en torno a la pizarra del granero, para trazar un plan de acción.

- Según Lapis, algunas atacaron por el océano, entonces tendremos que esperar algo de ahí, Lapis puede vigilar la playa…y Topace también, supongo – dijo Perla.

- Pero solo algunas atacaron por agua…- dijo Perla – el resto se dirigen por tierra…y no tenemos realmente forma de saber por dónde aparecerán…lo único seguro es que se dirigen al templo…-.

- Y tenemos…mmm…lo de Jasper también – dijo Garnet.

- Ella va a estar muy disgustada…- dijo Peridot, nerviosa.

- Los alrededores de Ciudad Playa…ya nos han atacado ahí, a ustedes les consta…- dijo Jade..

- Parece que tendremos que mantener vigilancia…- dijo Perla.

- Oh, veo que las cosas se van a poner muy feas...- dijo Steven.

- No si lo impedimos antes…- dijo Amatista.

- No…ellos no van a entrar aquí…- gruñó Jade. Topace se le acercó, y le habló en voz baja.

- Entonces…esas cosas que nos atacaron a mí y a Lapis, ¿eran lo que la fusión dice…fusiones forzadas? ¿cluster? ¿lo que sea?-.

- ¿Lapis no te dijo eso?-.

- Oh…creo que…no, no me dijo nada…- respondió Topace confundido.

El gemsaur acuático luego regresó con Lapis.

- Sé lo que piensas Topace…- dijo la gem del oceáno.

- Lapis…nunca me dijiste…fusiones forzadas…-.

- No quería alarmarte…pero, supongo que debí habértelo dicho…-.

- Está bien…- dijo el gemsaur. Entonces Lapis le contó la historia de esos experimentos. Detale más, detalle menos, se parecía un poco a la historia de los Gemsaurs. Simples experimentos para las gems de más alto rango, un auténtico tormento para quienes debían llevar esa carga. Era necesario combatir contra ellas, pero sabiendo que eran congéneres que habían sido castigadas de esa forma…

Los caprichos de las Gems dominantes realmente asqueaban, pensó Topace. Tiempo atrás, antes de lanzarse a buscar a Lapis, él mismo cuestiona si realmente debían servir a quienes en cierto modo eran sus "creadoras". Ahora más que nunca sabía que solo debía confiar en Lapis…al menos, es lo que pensaba.

- ¿Así que para ellas nada que no sean sus propias existencias tiene valor? – dijo Topace, sentado sobre la arena, con Lapis cerca suyo.

- Es así…temía que…que tú pensaras que también creía eso…-.

- No te preocupes Lapis…- dijo Topace con una sonrisa. Asumió su forma humanoide para poder abrazar cómodamente a Lapis.

Desde la casa, Jade veía con cierta satisfacción el vínculo logrado entre su amigo y la gem del oceáno. Amatista se reía un poco.

- Supongo que eso es grandioso para alguien como ella…- dijo la gem púrpura.

- Ya lo creo…- dijo Steven – al menos tiene a alguien también.

Pasaron algunos días desde que el curioso concejo de guerra se había reunido ahí, en Ciudad Playa.

Una tarde especialmente calurosa, el mitad gem llamó a Connie, pero esta no contestó. Supuso que debía estar ocupada…

A modo de proyecto extracurricular, varios alumnos de la escuela de Connie habían ido a una actividad al aire libre, en un bosque local, aledaño a la costa, aunque lejos de la playa principal de la ciudad. Los Maheswaran conversaban con los otros padres, mientras Connie se sentó sobre una de las mesas. Los otros chicos jugaban juntos, pero Connie, a pesar de la confianza ganada gracias al entrenamiento con Perla y Steven seguía sintiéndose totalmente fuera de lugar. Al menos no se metían con ella, ni ella misma se sentía tan ansiosa. Estaba bastante calmada, a pesar de su soledad. Ella estaba ahí, con sus padres, pero su corazón estaba con Steven y las gems…

- Oh, cielos…la batería se acabó…- dijo Connie, mirando su teléfono móvil, como si una corazonada le hiciera saber que Steven intentaba comunicarse con ella.

Los primeros gritos de horror de algunos niños fueron el preludio del desastre. Luego se escuchó una especie de bramido.

- ¡Connie! – exclamó Priyanka. Doug corrió para protegerlas a ambas. Algunos otros padres fueron también por sus hijos. Todos miraban hacia la vegetación, cuando fueron asaltados por un sonido de derrumbe. De pronto, lo que cedió fue el techo de un búngalo local.

La bestia apareció delante de sus víctimas, secundada por una numerosa horda de abominaciones más pequeñas.

- Oh no, son esas cosas otra vez…- murmuró Priyanka. Doug tomó su arma de reglamento, y comenzó a disparar. Algunos padres intentaron contener el avance de las bestias, pero eventualmente todos terminaron siendo reducidos por aquellos monstruos. Algunos con apariencia humanoide, pero antinatural, y otros similares a insectos. Sobre la cabeza del monstruo mayor, iba Jasper, impresionada por la destrucción causada.

- ¡Steven! – exclamó Connie al teléfono de su madre, que tomó intentando llamar a su amigo. Desgraciadamente, fue vista por la Gem guerrera, que comenzó a bajar muy tranquilamente de su "montura". Se sorprendió, sin embargo, de ver a la diminuta humana pasar de un momento a otro a la acción, valiéndose de un palo de golf como arma, con el cual mantuvo a raya a algunos monstruos menores.

Jasper se olvidó de ella un momento, y se volvió hacia el humano que le estaba disparando. Cargó contra él, y lo tomó del cuello. Era Doug. Entretanto, Connie no pudo contener más a los atacantes, y, al igual que su madre, fue atrapada por varios de ellos, que las inmovilizaron como si fuesen insectos confeccionando capullos.

- Muy bien, humano inútil, me vas a decir cómo funciona esta cosa, como es que te comunicas con ella…-.

- ¡No lo hagas! – chilló Connie. Las criaturas que la sujetaban a ella y a su madre las oprimieron aún más.

- Oblígame, maldito demonio…- le espetó Doug a Jasper. La gem guerrera rió maliciosamente, y se dirigió hacia Priyanka y Connie.

- Si no te comunicas con quienes te voy a indicar en este mismo instante…me temo que no las verás más a ellas…-.

Doug miró con pesar a su familia. No solo ellas morirían. Mirando a su alrededor, vio como casi todos habían sido capturados, y hasta parecía que algunos estaban ya sin vida.

- Así es rebeldes…entréguense aquí, y sobre todo, a ese híbrido que llevan consigo…o de lo contrario, estos bichos a los que dicen proteger serán quienes paguen las consecuencias…- dijo Jasper amenazante, al teléfono. Steven, luego del shock inicial, se dispuso a partir hacia la inminente batalla. Las Crystal Gems sabían que no podían arriesgarlo, pero no había como convencerlo de no ir.

- ¡Debo salvar a Connie! – exclamaba Steven.

- Así que…Jasper estuvo detrás de esto…las dos amenazas juntas…esto es de locos…- dijo Amatista.

- No tenemos opción…- dijo Garnet – pero tampoco les entregaremos a Steven…-.

- Ni siquiera esperábamos que viniera a por nosotros…rayos…- dijo Peridot, nerviosa.

- Mmm, interesante – le dijo Amatista, viéndola con curiosidad.

- ¿Qué? – preguntó la Gem verde.

- Te acabas de referir a ti misma como…"nosotros"…-.

- Olvídalo, sólo lo digo por motivos de seguridad…- respondió algo azorada Peridot.

- Debemos ir ya…- dijo Perla. Cuando miró hacia un lado, vio a Jade levantarse muy lentamente, con una mirada en sus ojos de reptil, que reflejaba cólera pura.

- Jasper…-.

- Jade, tienes que ayudarnos…- dijo Steven.

- ¿Y qué te hace pensar que nos vamos a perder esto? – contestó de pronto Topace, apareciendo en la puerta. Lapis entró con él.

- ¿Lapis lázuli? – dijo Perla.

- Que conste que, como dije al llegar aquí, estoy haciendo esto sólo por Steven – aseveró una disgustada Lapis. Miró de reojo a Topace, y cuando las gems volvieron al plan de acción, le susurró al gemsaur acuático.

- Por favor…no creo que quieras hacer esto…-.

- Debo eliminar a Jasper…Jade y yo hicimos esa promesa…-.

- Pero déjame ayudarte, no puedes vencerla sólo…-.

- Lapis…esto es personal…tú no te arriesgues por mí…ya has hecho demasiado…-.

- Topace, no…-.

La gem del océano fue interrumpida por un sincero abrazo de Topace. Este la dejó luego, y fue hacia Jade. Ambos se miraron con decisión. Puede que la vida nueva al lado de las Gems los cambiara un poco, pero una promesa se mantenía.

Era una hora difícil para Steven y las Gems. Para los gemsaurs, era la hora de la verdad.

- ¡Esperen! Tal vez necesiten esto – dijo Peridot. Le proporcionó a Perla una versión mejorada de un desestabilizador de gema.

- ¿Estuviste haciendo esto en secreto? – preguntó Perla algo alarmada.

- Por si…por si algo así pasaba – dijo Peridot.

- Tenemos que hacer esto todas…- dijo Amatista, tomando su látigo y atrapando a Peridot, poniéndola al lado de todas. Steven le sonreía, Jade la miraba con asombro, Lapis con fastidio, y Topace con pasmosa indiferencia.

- Si el GPS está en lo correcto…esta llamada está lejos de aquí…- dijo Perla – la tecnología humana es sencilla de decodificar.

- Oh cielos…esto no puede estar ocurriendo – dijo Steven.

- Ahora es cuando debes…hacer esto por ella…y por el resto de personas que están atrapadas ahí…- le dijo Perla.

- Esta vez Jasper sí que llegó lejos…no me sorprende…- dijo Garnet. Prefirió no utilizar visión futura, no sea que viera algo que le desagrade y le impida continuar.

Jade y Topace rugieron. Peridot los miró extrañada a ambos.

- ¿Y cómo se supone que iremos? – dijo la gem verde. La respuesta la tuvo en Amatista. La gem púrpura se convirtió en una avioneta, en la que subieron las Crystal Gems, Steven, Jade y Peridot. Cuando Steven vio a Lapis, esta simplemente desplegó sus alas para seguir a la "nave". Topace, como siempre, iría cargado por ella, pero un dejo de confusión en su mirada hizo que Lapis tuviera una idea.

- Topace, si quieres puedes ir esta vez con Jade…lo entenderé…-.

Topace le dirigió una sonrisa, y con algo de duda al inicio, trepó en Amatista. La gem púrpura "despegó", seguida por Lapis.

A medida que se aproximaban, Amatista vio a la enorme criatura. No pudo evitar sentirse intimidada en parte. El monstruo rugió al percibir la presencia de las Gems.

- Garnet, ¿crees que esa sea el Cluster principal? -.

- No lo creo…pero es un terrible anticipo…- dijo la Gem fusión.

- ¡Connie! ¡Connie! – gritó Steven, casi a punto de bajarse de Amatista, aunque esta no hubiera aterrizado. Lapis, viendo lo que tenían frente a ella, se preparó para luchar.

- Sal de donde quiera que estés, alimaña…- gruñó enfurecido Topace. Garnet advirtió como los nudillos del gemsaur acuático comenzaban a cubrirse de una pátina de hielo.

Finalmente Amatista descendió, junto con Lapis. Las Crystal Gems se pusieron en formación de batalla, mientras Peridot solo atinaba a sostener su arma. Lapis y Topace se unieron de nuevo. Pero entonces, Steven salió corriendo hacia los escombros. Había escuchado la voz de Connie.

- ¡Steven, espera! – exclamó Perla, preocupada, yendo tras él. Jade también fue tras ellos. En eso, se asomó la gran figura de Jasper, al lado de la cual estaba Connie, inconsciente, siendo sujetada por cuatro de aquellas abominaciones, unidas en un solo ser.

- Sabía que no sería difícil atraerlos hacia acá…- dijo Jasper con gesto triunfante – estos seres fueron siempre su mayor debilidad…¿no es así?-.

- ¡Connie! ¡Voy a sacarte de ahí! – exclamó Steven, activando su escudo.

- Me parece que alguien quiere recibir una paliza de nuevo – dijo Garnet, desafiante.

- No me hagan reir, traidoras…- dijo Jasper – por cierto, ¿ustedes?-.

Jasper miró sorprendida a Lapis y a Peridot. Gruñó, y luego ordenó algo a su ejército se "clusters". Las criaturas se abalanzaron sobre Steven. Antes de que pudieran tocarlo, un latigazo de Amatista, y bolas de energía disparadas por Perla y Jade las mantuvieron a raya. El combate estalló rápidamente. Incluso Lapis utilizó sus alas de agua para golpear y luego mantenerse fuera del alcance del enemigo. Jasper contemplaba el espectáculo con gracia.

En las Gems pesaba el hecho de que las gemas que habían sido fragmentadas para formar aquellas impías uniones podían haber sido antiguas conocidas. Sin embargo, esta vez la prioridad era proteger a Steven.

Topace usó sus dientes y puños contra las fusiones forzadas humanoides que lo atacaron, y en última instancia, congeló a algunas para luego destruirlas a mordidas. Jade peleaba codo con codo con Perla, usando ambos sus lanzas. Steven intentaba abrirse paso a golpes de escudo entre los numerosos atacantes. De pronto, el guante de Garnet actuó como un proyectil destruyendo de golpe a varios de los atacantes del mitad gema. Garnet saltó hacia uno de los atacantes de mayor tamaño, y lo partió a la mitad de una única patada, poniéndose de pronto delante de Steven. Amatista envolvió con su látigo a otro, y lo envió contra varios más, derribándolos. Para rematarlos, se hizo bola actuando como una bala de cañón. Peridot corría de un lado a otro asustada, sin embargo, cada golpe que daba con el desestabilizador hería a sus atacantes. Lapis sujetó a dos monstruos, llevándolos al aire, para luego lanzárselos a Topace, que los destruía. Mas de pronto, una bola incandescente golpeó a la gem del oceáno, luego de haber arrasado sin piedad contra algunos monstruos que se interponían entre ella y su objetivo. El impacto fue tan grande que Lapis regresó a su gema.

- ¡Lapis! – gritó desesperado Topace.

- ¡No, Lapis! – gritó Steven. En eso, fue arrojado varios metros hacia atrás por una de las fusiones. Cuando esta cargó de nuevo, Steven la repelió exitosamente, pero la angustia crecía en él.

Saltó hacia la gema azul, protegiéndola con su cuerpo de otros monstruos. Antes de que siguieran atacando al gemsaur acuático, la misma Perla saltó hacia ellos destruyéndolos con su lanza. Miró a Topace.

- Dame su gema…estará a salvo conmigo…-.

Las gems habían logrado ganar algo de terreno. Además, Perla entendía…porque era necesario para aquellos dinosauroides enfrentar a la gem guerrera…

Jasper volvió a su estado normal. Ahora reparó en la presencia de los gemsaurs.

- Pensé que todos ustedes estaban muertos…en fin…ahora se extinguirán de nuevo…-.

- Por fin…- gruñó Jade maliciosamente. Los dos gemsaurs se acercaron en medio del pandemonio, yendo hacia Jasper. La gem guerrera activó su casco. Jade se acercaba lanza en mano, mientras Topace creaba con hielo una suerte de cuchillas en su mano. Cada gemsaur se acercó en direcciones opuestas.

Saltaron hacia Jasper. El intercambio de golpes fue terrible. Jade y Topace fueron severamente lastimados, pero resistían, y de paso, lograron asestar varios cortes y golpes graves a Jasper. En un momento, consiguieron doblegarla entre ambos. Topace exhaló hielo hacia una de las piernas de Jasper, pegándola al suelo. Jade le asestó un coletazo brutal en la cabeza, y a medida que Jasper se inclinaba, la seguían reduciendo a puñetazos. Incluso Jade trepó a la espalda de la gem guerrera para morderla, mientras Topace le asestaba golpes en el estómago.

Peridot, que durante la batalla logró ver esto, sintió ahí algo de temor, por ver como los gemsaurs se habían hecho tan poderosos, que lograban atacar de esa forma a una guerrera élite como Jasper.

A punto de ser regresada a su gema, Jasper hizo un último esfuerzo, y consiguió liberarse del hielo, y aunque cargó de nuevo como bala, fue esquivada por los gemsaurs. Esta vez huyó de ellos y comandó una nueva orden. Ahora el colosal monstruo se unía a la batalla.

Garnet lo vio acercarse, e intentó llamar al equipo, para formar Alexandrite. Vio a Peridot cerca suyo.

- Peridot…¡Peridot! ¡debes llevarte a Steven de aquí! ¡búscalo! -.

Sin contestar, y de una forma que ella misma no comprendía del todo, Peridot siguió abriéndose paso a golpes entre sus atacantes, buscando desesperada al mitad gema.

Más criaturas rodearon a Garnet. Esta resistió como mejor pudo, pero al final, fue sometida. La misma suerte corrió Topace, cuyo hocico fue cerrado y sus manos inmovilizadas por un repentino ataque en masa. Mientras era sofocado, pudo ver como la colosal criatura al servicio de Jasper conseguía atrapar entre sus manos a Amatista y Peridot, para luego arrojarlas contra una colina cercana.

Garnet luchaba por liberarse. Los monstruos no solo querían atraparla. Tras un forcejeo brutal, consiguieron dividirla. Zafiro fue atrapada por las criaturas entre sus garras y fauces. Rubí fue prácticamente desechada.

- ¡Van a pagar por esto! – exclamó la diminuta gem roja. Cargó valientemente contra las criaturas, pero de pronto fue atrapada también.

Steven perdió el control de su escudo. Impotente, se levantó para contemplar como sus amigos eran derrotados. De pronto, vio como el león asomaba por un risco, y de un rugido especialmente atronador logró dispersar a algunas fusiones forzadas. El gran felino corrió a salvar a Steven. Saltó hacia él, y lo tomó entre sus dientes, sin que estos le hicieran el menor daño. Steven se agarró de su melena, le hizo soltarlo, y subió a su espalda.

- ¡Debemos buscar a las chicas, y a los dinosaurios! – exclamó Steven. Jasper se alistaba a perseguirlo. En eso, se encontraron con Jade y Perla.

- ¡Steven! – exclamó Perla.

- ¡Perla! – dijo Steven – ¡el león llegó a ayudar!-.

Jade cargó a Steven, y a su vez, Perla lo tomó de la mano, yendo hacia una elevación de terreno. El león a saltos los alcanzó.

- Todo esto es un caos…han vencido a Lapis – dijo Perla mostrándole a Steven la gema, y alcanzándosela – y ahora no logro localizar a Amatista, o a Peridot, o a Topace…-.

Justo en ese momento, Topace conseguía liberarse, y ahora a duras penas se quitaba del camino a las criaturas. Con el coloso en escena, todo parecía empeorar.

- La única chance que tendríamos sería formar a Alexandrite…pero…Garnet…- dijo Perla comenzando a perder la calma.

A lo lejos, Zafiro no pudo escapar, y fue herida de muerte, viéndose obligada a regresar a su gema, para espanto de Rubí. Al lanzarse iracunda contra los monstruos, fue tomada por las fauces de la gran fusión forzada. Regresó a su gema.

Antes de que pudiera levantarse, Amatista fue capturada, pese a su heroica resistencia, y aunque en un momento incluso tomó la forma de Jade para luchar.

Mientras Perla hablaba, otras fusiones forzadas comenzaron a subir siguiéndoles el rastro. León saltó sin dudarlo hacia ellas, usando garras, dientes y rugidos para luchar.

Jade miró con tristeza al cielo…y lo que estaba sucediendo ante sus ojos. Se parecía un poco acierto infausto incidente…

- Perla…- dijo, ahora con decisión – sólo tenemos una salida…-.

- ¿De qué hablas…? No…Jade, sabes que…- dijo Perla ya más alterada.

- No tenemos opción…-.

- Pero Jade – dijo Steven.

- Debemos hacerlo…si no, todos pereceremos aquí…- insistió Jade.

Perla casi lloraba, siendo abrazada por Steven. Se secó luego las lágrimas, y extendió su mano a Jade.

- Steven, amiguito…- dijo Jde – fue un gusto…-.

- El gusto…fue…fue mío – respondió Steven con tristeza.

- ¡Patéticos! ¿eso fue todo? – exclamó triunfante Jasper. Al ver las gemas de Rubí y Zafiró en el suelo, se acercó a levantarlas.

- ¡Déjalas ahí! – chilló Amatista. Ella, Peridot y Topace estaban cautivos.

- En el fondo sólo me han facilitado las cosas…- murmuró Jasper – ahora…sobre el híbrido…-.

- No te diremos nada, ¡tonta! – exclamó Peridot.

- ¿Qué, ya te lavaron el cerebro? Bueno, no podía esperar menos de una simple Peridot…- gruñó Jasper. De pronto, antes de que pudiera alzar las gemas, las criaturas se quedaron inmóviles primero, y alzaron la cabeza después.

A la distancia, un rugido…