Queridos lectores, este capítulo ya es el penúltimo de este fic. Disfruté mucho escribiéndolo, pero en algún momento tenía que finalizar. La semana entrante veremos el desenlace de esta historia. Entretanto, también espero que el hiatus se vaya para poder disfrutar de nuevos capítulos. Por cierto, algunas imágenes que se filtraron un poco se cargan la línea argumental de esta historia, pero bueno, por algo es solo un bizarro fanfiction. Sip, al final esta historia terminé haciéndola como algo más serio, aunque en un inicio yo mismo no pensé que durase tanto. De hecho, en algún momento casi la abandono jejeje. No los interrumpo más...


Capítulo 15: Supervivencia

- Eso…no puede ser…- dijo entre dientes Jasper. Las fusiones forzadas se volvieron hacia su nuevo enemigo, soltando a las gems y a los humanos. Varios cayeron inconscientes. Steven aprovechó este descuido para ir a por Connie. Esta yacía sobre el césped.

- ¡Connie!- dijo Steven tomándola del suelo.

- Ste…Steven…- susurró la niña en brazos de su amigo, ya recuperándose - ¿qué pasó?-.

- Tenemos que irnos de aquí…- dijo Steven, flanqueado por el león. Veían como las fusiones forzadas se agrupaban en otra dirección.

- No…no…¡lagartijo! – exclamó Amatista. Las gemas de Rubí y Zafiro las regeneraron. Las dos pequeñas gems se abrazaron al verse, pero al ver cierta figura…la duda se apoderó de ellas.

- ¿Por qué tenías que hacer eso? – gritó Amatista.

Topace bajó la cabeza, entristecido. Sabía lo que estaba sucediendo, y lo que tendría como consecuencia.

El destino de los gemsaurs, de un modo u otro, parecía ser siempre el sacrificio…a consciencia, o sin ella.

- Malditas sean…- gruñó Jasper, tomando el desestabilizador de gema grande que usaría solo en caso de emergencia – están dementes si creen que van a vencerme con eso…una táctica barata y de la peor clase…-.

Andesita rugió directo hacia sus enemigos, y en especial hacia la gem guerrera. Avanzó hacia ella, mostrando los dientes.

- No escaparás, Jasper – dijo Andesita, usando las voces de Perla y Jade a la vez.

- Eso ya lo veremos…- contestó la gem, y asestó una estocada del desestabilizador, que Andesita ni siquiera esquivó. Topace gruñó temiendo lo peor.

- ¿Qué…? – dijo Jasper incrédula. Aquella arma no servía contra una fusión así. Andesita gruñó, y usó una de sus cuatro manos para alzar en peso a Jasper, y arrojarla directo al suelo, creando una suerte de cráter. Jasper no podía creerlo. La fusión entre Perla y Jade utilizó sus fauces para levantarla de una pierna, y arrojarla contra algunas de las fusiones forzadas.

- ¡Atáquenla! – exclamó Jasper conociendo el miedo por primera vez. Las fusiones forzadas se abalanzaron en dirección a Andesita, pero fueron repelidas con un poderoso latigazo de Amatista. Rubí y Zafiro se fusionaron de nuevo, pasando así Garnet a la batalla. El monstruo fusión rugió, ordenando a una de sus hordas atacar a Andesita. Esta se abrió paso entre ellos a zarpazos, patadas, coletazos y mordidas, despedazando a muchos de sus enemigos, tanto las fusiones aracnoides como las que tenían vagamente apariencia antropomórfica. Entretanto, Topace saltó hacia Steven y Connie para protegerlos, junto con el león. La gema de Lapis comenzó a brillar, haciendo que Steven la soltara. Su amiga estaba ahí de nuevo.

- ¡Lapis! – exclamó Steven.

- Oh cielos, ¿Quién es? – preguntó Connie asombrada.

- Otra humana…- dijo la gem azul con algo de curiosidad, que se vio interrumpida al ver de nuevo a Topace y contemplar la lucha que tenía lugar ahí mismo.

- ¿Y tu amigo? – le preguntó Lapis.

- Él…se sacrificó…- respondió el gemsaur con pesar…

La fusión monstruosa cargó personalmente contra Andesita. La superaba en tamaño y tal vez fuerza, mas no inteligencia. Andesita se detuvo un momento invocando las armas de sus componentes. Las lanzas de Perla y Jade se transformaron en cuatro cimitarras en sus manos. Dio un poderoso salto hacia su rival, asestándole varios cortes. El monstruo comenzó a repeler a Andesita a empujones e intentos de mordida. Andesita se mantenía firme, golpeando. Saltó de nuevo, cortando uno de los brazos de la fusión. Esta se defendió de una embestida, derribando a Andesita. Cuando estuvo a punto de aplastarla, Andesita le dio una patada en la cabeza, para luego cortarle otro brazo con un mandoble. Se alzó de nuevo, rugiendo enfurecida. Ante el desconcierto de la fusión reptiloide, la fusión forzada regeneró sus extremidades cercenadas.

Pasado el asombro, Andesita bramó con rabia pura, y con las fauces abiertas, atacó una vez más.

Sorpresa, sí. Miedo, nunca. La extraña fusión entre una gem y una criatura mutada desconocía el miedo. Si las fusiones eran auténticas máquinas de guerra, Andesita era la expresión máxima de aquel concepto.

Avanzaba con una imposible mezcla de gracia y fuerza bruta, inspirando terror y respeto a la vez.

La propia fusión monstruo sintió un ápice de curiosidad por ver a un enemigo que estaba empecinado en atacarla…

Jasper intentó de nuevo su ataque como bola de fuego, solo para ser frenada por Garnet y Topace. El gemsaur disparó hielo con su hocico, congelándole ambas manos, y luego Garnet le lanzó una patada voladora.

- Te vencimos una vez, será así de nuevo…- susurró la fusión.

Jasper se liberó rápido, y cuando se arrojó sobre Garnet, Topace saltó a su espalda y comenzó a morderla. Mientras ella intentaba quitarle de encima al gemsaur, Garnet la golpeaba sin piedad.

- ¡Esto es horrible! – gritaba desesperada Peridot, intentando escapar. Al ver a Steven, y notar que este llevaba su escudo con el que luchaba codo a codo al lado de Connie, la que portaba un fierro de una de las estructuras caídas, fue a por ellos.

Lapis se elevó por encima del campo de batalla, hasta divisar el mar, y luego a su querido Topace peleando al lado de Garnet. Voló a la costa cercana, y comenzó a mover las olas.

Andesita fue arrojada contra una colina, y de pronto una llamarada la cubrió. La fusión monstruosa era extremadamente resistente, y poseía esa habilidad oculta. Andesita volvió a ponerse en pie, y combinó las cuatro espadas curvas para arrojar un rayo masivo que hizo retroceder a la fusión monstruosa y aniquiló a otras más que la secundaban. Entretanto, las olas desatadas por Lapis terminaron de barrer a otra porción del enjambre. Steven y Connie aprovecharon para buscar a los padres de esta, y al resto de víctimas.

La fusión monstruosa los divisó, y fue a perseguirlos. Andesita se lanzó a su espalda, mordiéndola mientras la atacaba sin parar con las armas. De pronto, la fusión generó una suerte de calor en su cuerpo, haciendo que Andesita la soltara. Acto seguido, la derribó, y la tomó entre sus dientes arrojándola contra las ruinas. Andesita volvió a pararse, y a cargar contra su enemigo…la lucha era a muerte.

Garnet fue arrojada de un puñetazo contra los árboles, y luego Topace. Una enloquecida Jasper había tolerado inusualmente bien el nivel de daño, y ahora, al ver al hijo de Rose Quartz a punto de vencer, corrió hacia ellos.

- ¡Hagas lo que hagas, no saldrás de aquí vivo, abominación! – le gritó, saltando hacia él. El león se interpuso entre ella y su protegido, pero fue golpeado y arrojado hacia otro lugar. Connie y Steven, al lado de una asustada Peridot, encararon a Jasper.

- No hay manera de que nos dejes tranquilos, ¿verdad? – le dijo el mitad gem – ni siquiera mamá logró hacerte cambiar de parecer…-.

Entretanto, un último contingente de fusiones forzadas arremetió contra Andesita, impidiéndole atacar a la fusión mayor. Mientras luchaba por quitarse de encima a sus insistentes agresores. La monstruosa fusión rugió, y generando una llamarada aún más intensa, prácticamente quemó a Andesita junto con su propio enjambre.

- ¡P! ¡Lagartijo! – gritó desesperada Amatista. Corrió hacia ellos…para ver que, aunque chamuscada, Andesita seguía en pie. Rugió enfurecida como nunca, y esta vez sin armas, corrió hacia la fusión monstruosa. Esta atacó de vuelta, y ambas se enfrascaron a golpes. Andesita invocó las armas una última vez…tenía un plan.

Jasper golpeó el escudo de Steven. Este rápidamente huyó de ella junto a sus amigos, ayudado por una oportuna distracción de Amatista. Entonces generó una burbuja. Jasper volvía a la carga, luego de golpear de nuevo a la gem púrpura.

Andesita disparó. Su enemigo había cometido la estupidez de eliminar a su propio respaldo.

El rayo de Andesita fulminó a la fusión monstruosa, que cayó cerca a la misma colina donde se habían refugiado Steven y compañía hacía rato. Andesita siguió disparando, destruyendo la elevación rocosa, haciendo que esta se derrumbara por completo sobre la fusión monstruo. La criatura reaccionó demasiado tarde. Las primeras rocas impactaron en su cabeza, las otras le quebraron las extremidades. Era demasiado daño para procesar y regenerar apropiadamente. Su poder ígneo falló esa vez.

Andesita unió las cuatro cimitarras en una única de gran tamaño, y se la arrojó a su enemigo. El arma, tras impactar como una flecha, significó el golpe de gracia, y al eliminar al objetivo, regresó a manos de su siniestro portador.

La bestia dio un último rugido desfalleciente, antes de simplemente quedar inmóvil y en silencio. Los escasos monstruos que quedaron simplemente fueron aplastados por Amatista y el león.

Todas sus tropas destruidas eran fragmentos de gema desperdigados por todo el lugar. Las Gems nuevamente sintieron ese escalofrío que les daba pensar que probablemente esos enemigos que las habían atacado ferozmente habían sido sus viejas aliadas. Pero ya no importaba. Steven y la ciudad estaban a salvo…

Pero quedaba un gran problema. Garnet sabía que no había vuelta atrás.

Andesita gruñó un poco, y luego comenzó a caminar pesadamente.

Jasper fue atrapada por Lapis y Amatista, y arrojada contra los despojos de gema. Topace saltó para ayudarlas, y fue ahí cuando vieron a Andesita caminar con cada vez más torpeza.

En el interior de la curiosa fusión, Perla entraba en pánico. Sabía lo que significaba.

- ¿Que Jade qué? – exclamó Connie, cuando Steven le reveló cuál sería su destino.

Andesita rugió por última vez. Se separó. Perla y Jade quedaron sobre el suelo, y Perla corrió hacia el gemsaur, sabiendo que iba a desaparecer. Pero…curiosamente…Jade luchaba por volverse a parar. Ayudado por Perla, el gemsaur verde se incorporó del todo, e invocó su lanza.

- ¡Jasper! – rugió.

Topace tuvo esperanza al ver a Jade en pie. Los dos gemsaus corrieron hacia Jasper. Las gems no intervinieron esta vez…sabían lo que tenía que suceder. La gem fusión usó visión futura. Lo que vio no le agradó en realidad. Sus compañeras lo notaron.

- ¿Crees que lo logren? – dijo una nerviosa Perla. Garnet se negó a contestar. Regresó hacia Connie y Steven levantándolos para dejarlos en un lugar seguro. Todas las gems, menos Perla y Lapis socorrieron a los heridos.

Los Maheswaran, mientras eran trasladados lejos de ahí, no podían creer que su propia hija había ayudado a salvarles la vida.

- Perdóname Connie, debo ayudar a las chicas…- dijo Steven, una vez que llevó a su amiga a un lugar donde estuvieran a salvo de Jasper o de los monstruos. El resto de personas no sabían a que atribuir lo sucedido. Priyanka y Doug entretanto intentaban inventar una explicación. Ya muchos de los habitantes de Ciudad Playa estaban acostumbrados a las cosas extrañas que ocurrían en ocasiones, pero esto era simplemente demasiado.

- ¿Estarás bien? – preguntó más asustada por él que por ella misma.

- Confía en mí…-.

Connie abrazó a Steven.

- Vuelve a casa…-.

Era curiosa la expresión de Connie, puesto que no vivían ella y Steven en el mismo lugar. Pero no tenía por qué ser literal.

Los niños se despidieron con un beso en la mejilla, y Steven partió a la lucha.

- Me voy a deshacer demasiado rápido de ustedes, escoria – gruñó una debilitada Jasper, ante los gemsaurs. Se hizo bola de fuego, pero antes de estrellarse contra el aún más lastimado Jade, fue congelada por Topace. Se liberó, solo para recibir una estocada de una improvisada lanza de hielo del gemsaur acuático. Intentó continuar, pero Topace le dio un puñetazo en la cabeza, y varias patadas. Jade le dio un zarpazo, y se abalanzó sobre su espalda para morderla. Jasper se sacudió, sólo para recibir la lanza de Jade.

Jasper agonizó unos minutos, contemplando a quienes habían sido sus verdugos. Topace y Jade le rugieron antes de que finalmente regresara a su gema. Jade la tomó, y luego se le dio a Topace, quien la destruyó de una dentellada.

La venganza de los gemsaurs se había cumplido. Justo en ese momento, el resto de las Crystal Gems regresaba. Con asombro y temor, vieron el destino final de su gran enemiga. Perla avanzó lentamente hacia Jade. Steven, a pesar de ellas mismas, estaba con ellas, luego de asegurarse de que unas ambulancias llevaran a Connie y el resto a recibir atención médica.

Jasper no existía más. Los gemsaurs estaban parados triunfantes antes los fragmentos de su gema.

En eso, Jade finalmente se dejó caer. Su respiración de pronto se hizo muy pesada.

- ¡Jade! – exclamó Perla.

La gem abrazaba al Gemsaur agonizante. Desgraciadamente, aunque Steven intentó sanarlo con su saliva, nada parecía resultar.

- ¿Por qué no funciona?-.

- Perla…- dijo Amatista, intentando tocarle el hombro. Garnet la contuvo.

- Lo siento…Perla – decía en voz baja el Gemsaur, con voz agotada. Topace permanecía a su lado cabizbajo y en absoluto silencio.

- Vamos a salir de aquí, ¿está bien? Volveremos al Templo, te pondrás bien… ¿quieres pastel? No me gustan, pero te haré uno…-.

- Perla…- dijo sonriente el Gemsaur – no creo que…me pueda mover de aquí…-.

- Siempre te levantas…siempre…-.

- No…no esta vez…- dijo Jade tosiendo – pero me despido feliz….-.

- No, no digas eso…¡No digas eso! – exclamó desesperada Perla.

- Cumplí mi propósito…y estamos todos aquí…yo…estoy bien…-.

- Jade…Jade, ¡no! – exclamó Perla llorando y abrazándolo aún más - ¡No, otra vez no! ¡¿por qué, por qué?!-.

Perla casi gritaba mirando al cielo.

El fantasma de la muerte de Rose Quartz merodeaba de nuevo en su mente.

Amatista y Steven bajaron la cabeza. Garnet observaba, y suspiró. Sabía que ya no había nada por hacer. Peridot miraba con su clásica indiferencia, pero a la vez…era la primera ocasión en que veía morir a un habitante de ese planeta. Ello la intrigaba.

- Te quiero Perla…no…no cambies…-.

Perla se quedó perpleja. Entonces, besó delicadamente la frente del Gemsaur.

- Yo también…Jade…-.

Garnet se acercó a ambos. Se separó entonces, a voluntad esta vez. Ahora Rubí y Zafiro se manifestaban al lado de ambos. Se miraron con tristeza. Aquella fuerza que había nacido entre Jade y Perla era casi la misma que las mantenía unidas a ellas. Lo que veían era su propia pesadilla. ¿qué pasaría si no sólo se volviesen a separar, sino que una de ellas se perdiese por siempre?

Rubí bajó la cabeza, y tomó de los hombros a Perla, como intentando que no cometiera una locura. Sin embargo, la mano de esta seguía unida a la de Jade, quien sintió esto como único alivio al inmenso dolor que le afligía, tanto por sus heridas, como por el saber que ya no volvería a ver a su nueva familia. Zafiro se acercó, tomó las manos de ambos uniéndolas, y luego, acarició a Jade.

- Tranquilo…ya no hay dolor…ya…tranquilo…-.

La mano de Zafiro recorrió la cabeza de Jade, ayudándolo a respirar mejor, y cerrando sus ojos, que enfocaron los de Perla una última vez, y también a Steven y Amatista.

- Adiós, Jade…- dijo Steven lleno de melancolía. El león emitió una especie de ronquido.

- Todo está bien…- susurró Zafiro con suprema amabilidad y ternura, sin dejar de sentir las últimas pulsaciones del gemsaur.

Jade dejó de respirar. Su corazón se detuvo en algún momento. Entonces, su gema dio un último brillo, y se fragmentó antes de quedar él mismo convertido en huesos.

Perla miró al cielo bañada en sus propias lágrimas. Garnet apareció de nuevo. Encapsuló los despojos del Gemsaur con el mayor de los respetos.

- Descansa lagartijo…- susurró Amatista.

Entonces…esto es lo significa…morir…pensó Peridot.

Topace tomó del brazo a Garnet, pero no con violencia. Se le veía extrañamente suplicante, mientras Lapis tras de él le tomaba del hombro.

- Garnet…deseo quedarme con los restos…de mi hermano…es el único hermano que me queda…-.

Garnet le dirigió una mirada condescendiente, y le entregó la burbuja sin más.

- Entiendo…-.

- Nos vemos…hermano…- dijo Topace para sí mismo.

La batalla había sido ganada finalmente, pero…¿a qué precio?, pensaba Perla. Y entonces, sintieron el suelo estremecerse.

Los fragmentos de gema terminaron arrastrándose prácticamente, para horror de las Crystal Gems y sus aliados, y se dirigieron velozmente hacia su líder muerta, permitiéndole curarse…

Ahora, no solo estaba totalmente restablecida, sino que poseía un juego extra de brazos, y espinas en la espalda.

- ¡No! – exclamó Perla - ¡su sacrificio no sirvió de nada!-.

- No es tu culpa P…esta vez…no lo es…- dijo Amatista, con una risa forzada.

- Esto termina aquí…- dijo Garnet con furia. Amatista se paró a su lado. Luego Perla, conteniendo una amarga tristeza que la invadía, se unió a sus compañeras…

La bestia vio ante ella a sus presas…y rugió.