"¿Puedes soltar eso?", pregunto Greg irritado.
Mycroft hizo una mueca antes de guardar su BlackBerry. "Lo siento", murmuró.
"Cristo, ¿acaso nunca podré tenerte para mí mismo?, antes era el trabajo, pero ahora tengo que competir por tu atención con el trabajo Y una niña precoz de tres años".
Mycroft se inclinó sobre la mesa y apretó la mano de Greg. "Lo siento querido, pero ya sabes cómo me preocupo. Especialmente con Sherlock involucrado".
"Técnicamente es John el que la está cuidando, y asegurándose de que Sherlock no haga ningún experimento extraño en ella".
Los ojos de Mycroft se abrieron como platos. "¡No había pensado en esa posibilidad!" chilló, sacando su teléfono de nuevo.
Greg hábilmente se lo arrebato y lo guardo en su bolsillo. "Nop. Esta noche solo te dedicaras a coquetear conmigo como antes".
Mycroft suspiro. "Si pierde una extremidad, quedara en tu conciencia", dijo sombríamente.
Greg saltó cuando sintió el zapato de cuero italiano de Mycroft deslizarse por su tobillo, acariciando suavemente.
"Eso es más como tú", dijo con una sonrisa.
Durante las próximas horas el par coqueteó como adolescentes. Dieron un paseo, fueron a ver una película y se sentaron al final de la sala, y volvieron a casa tomados de la mano.
Greg suspiro con satisfacción mientras Mycroft sacaba sus llaves.
"¿Me darás mi beso de buenas noches ahora o más tarde?", pregunto el DI juguetonamente.
Mycroft miro a su marido mientras giraba la llave en la cerradura. "Recibirás mucho más que un beso, puedes apostarlo".
Greg golpeo a Mycroft en el trasero mientras entraban. "Espero que sea una promesa, Holmes".
Entraron en la sala de estar, donde John estaba viendo un partido y Sherlock estaba dormido en el sofá.
"Hola ustedes dos", dijo John mientras apagaba el televisor. "¿Cómo les fue?"
"Fantástico", dijo Greg con una sonrisa. "¿Katie está dormida?"
John asintió. "Trate de acostarla a una hora decente, pero éste tenía otras ideas", dijo apuntando al detective consultor.
Mycroft rodo los ojos y fue a ver a Katie.
"Entonces, ¿cómo les fue en nuestra ausencia?", preguntó Greg.
"Un poco de todo en realidad. Jugamos al escondite un rato, después Sherlock saco un DVD de Winnie the Pooh, aunque no me quiere decir porqué es el dueño de algo como eso y me está preocupando un poco. Vimos eso por un tiempo, luego ella trajo plastilina y comenzó a hacer muñecos de nieve", dijo apuntando a una pequeña familia de muñecos en la mesa de café. "Sherlock pensó que era aburrido así que la ayudó a hacer una cadena de ADN, en la que Katie se interesó más de lo que es saludable, pero ellos son parientes, ¿qué más se le va a hacer?", pregunto, pasando una mano por los rizos desordenados de Sherlock.
Sherlock soltó un gemido y se curvo contra John, murmurando algo incoherente.
Mycroft entro en la habitación. "Está dormida", le dijo a Greg.
"Bueno, creo que ya nos vamos, dejemos a los chicos terminar su cita", dijo John con una sonrisa suave mientras sacudía el hombro de Sherlock.
Sherlock se sentó de golpe y se froto los ojos.
"No estaba durmiendo", murmuro ahogando un bostezo.
John rió y comenzó a caminar hacia la puerta.
"Espera", dijo en voz baja, volviéndose hacia Mycroft.
Se quedó mirando hacia sus zapatos por un momento antes de mirar a Mycroft. "Ella…ella es perfecta Mycroft. Muy inteligente también. No había pensado en esto antes, pero creo que estoy encantado de ser tío", dijo tímidamente.
Cualquier otro par de hermanos estaría llorando y abrazándose en este punto, pero los hermanos Holmes solo asintieron solemnemente antes de que Sherlock se diera la vuelta y saliera por la puerta.
"Cristo", dijo Greg en voz baja con asombro. "Katharine tienes poderes mágicos, ¿no crees?"
Mycroft asintió débilmente, sin dejar de mirar a la puerta por donde su hermano había salido hace unos momentos.
"Hey", dijo Greg, empujando a Mycroft con el codo. "¿No estas demasiado emocional como para follarme sin sentido o sí?"
Esto saco a Mycroft de su ensimismamiento. "Nunca", dijo con una sonrisa lenta.
