¿ONTA MI GENTEEE? (/-\)
¡AQUÍ TAAAAN! \(*-*)/
Bueno aquí vuelvo yo con conti para este fic que me tiene motivado a volver a escribir en FF. Por cierto, agradezco a aquellos que han pasado a leerse el fic y me han dejado sus impresiones. Significa mucho para este servidor. Gracias!
Espero les guste este cap. Creo que es el último antes que comience la main trama, donde todas las historias comienzan a mezclarse entre sí. Ojalá sea de su agrado.
¡A LEER!
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RIP: Descanse en Paz
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Sus ojos se abrieron lentamente, su visión al principio fue borrosa y pixelada pero entonces comenzó a tomar nitidez de forma igualmente gradual a la que recuperaba el conocimiento.
Su espalda le dolía como si hubiese colisionado duramente contra una superficie dura. Tenía frío, como si hubiese pasado horas con la ropa mojada, además estaba en una posición incómoda que le impedía moverse.
En esas condiciones Mako recuperó la razón para encontrarse con que todavía se hallaba en aquel pantano con su hermano aun inconsciente al lado. Estaba de noche, quizás era de madrugada, a decir verdad no sabía cuántas horas estuvo allí luego del ataque de la sombra. El ojos dorados intentó incorporarse pero pronto confirmó que no podía moverse y no se trataba de un pasajero entumecimiento de sus músculos debido a la mala posición como él pensaba. No, más bien se debía a que estaba atado fuertemente con enredaderas gruesas al tronco del grueso árbol con el cual había colisionado.
Confundido, comenzó a forcejear para liberarse del agarre pero le fue imposible así que volteó su vista para mirar a su hermano y comenzó a chispear con sus labios para intentar despertarlo... de más está decir que él se encontraba en las mismas condiciones.
- Pss... Bolin... Despierta...
- No, 5 minutos más... -susurró el joven de manera casi inentendible-
- ¡BOLIN! -gritó el hermano con impaciencia haciendo que el susodicho despertara de golpe y con un grito. Este parecía más desorientado todavía-
- Ahhh.. ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Por qué estamos atados? -se preguntaba confundido- ¿Nos secuestraron?
- Apuesto a que fue la sombra -exclamó Mako con los ojos entreabiertos. El joven parecía siempre tener una conjetura ante todo lo que pasaba, quizás ese sentido se agudizó en sus pasados años de trabajo como detective-
- ¿La sombra?
- ¡La cosa extraña esa que nos atacó ayer Bo! -refunfuñó con impaciencia-
- Ahhhh... eso... Podrías haber sido más específico.
Mako simplemente movió su cuello hacia adelante y luego hacia atrás para golpearse la cabeza contra el árbol voluntariamente en sus arranques de impaciencia. Entonces miró a su hermano de nuevo y dijo.
- Tenemos que salir de aquí... No creo que nos esperen cosas buenas si nos quedamos.
- ¿Crees que me quiero quedar? Este lugar es aterrador... Estábamos persiguiendo a ese maestro agua y de repente ¡Boom!... esa cosa extraña aparece y nos ataca. ¿Qué crees que quiera hacernos?
- No lo sé... pero no quiero averiguarlo.
Los chicos inmediatamente comenzaron a forcejear con las enredaderas haciendo más fuerza de la habitual pero sencillamente no podían zafarse ni siquiera un centímetro. Pero entonces sus nervios se dispararon cuando una voz salió desde la inmensidad de aquel bosque vivo y exclamó.
- Yo no gastaría energías en liberarme si fuera ustedes.
Mako y Bolin reaccionaron rápidamente al escuchar aquello y mirando al frente, contemplaron una especie de contorno humano bordeado por los oscuros tintes de la noche. ¿Era la sombra la que les había hablado? ¿Era esa cosa la que los había retenido en aquel lugar? Y si ese era el caso... ¿Para qué?
Las dudas se despejaron cuando aquella, por ahora desconocida presencia se acercó más a los hermanos cautivos y un poco de la luz lunar iluminó sus facciones revelando la identidad del captor. Los ojos de ambos hermanos se abrieron de par en par al observar incrédulos aquel rostro.
- ¡Tú! -exclamó Bolin-
- No puede ser -siguió el ojos dorados-
Aquella persona que se había revelado como la captora simplemente dibujó una sonrisa ladeada y acercándose más a los hermanos, exclamó.
- Mako y Bolin... ¡Cuánto tiempo!
Aquellos ojos esmeralda tan penetrantes eran inconfundibles, aquel rostro inexpresivo era inconfundible. Esa temeraria mujer que no creían que verían en muchos años y, con suerte nunca más, estaba frente a sus ojos observándolos con esa mirada tan psicodélica suya. No cabía duda de quién era esa persona: Kuvira.
- No... ¿Qué haces tú aquí? ¿No estabas en prisión? -replicó Mako con los dientes apretados, aunque por fuera proyectara la rabia que le tenía, por dentro estaba realmente nervioso-
- Eso ahora mismo no es relevante -contesta Kuvira- El hecho es que están frente a mi ahora y no pude haber deseado algo mejor.
- ¡Tú fuiste quien nos capturó! -gritó Bolin- ¿Qué quieres de nosotros?
Kuvira se tomó el tiempo para sonreír de medio lado y hacer sonar sus palmas de manera tajante, para entonces, solo entonces, decir...
- ¡Es hora de ajustar viejas cuentas!
Capítulo 3: La Noche del Rencor
Así que allí estaban los hermanos.. atados inmóviles a un árbol con su peor enemigo en frente, creían que la habían derrotado pero no era así, allí estaba, mirándoles a los ojos de forma temeraria, siendo ellos las víctimas una vez más.
Sus frentes comenzaron a sudar y a pesar de las bajas temperaturas, empezaban a sentir calor. No dejaban de mirar con sorpresa e incredulidad a la antigua Gran Unificadora como si de un fantasma se tratase... ¿Era verdad o solo un mal sueño y seguían inconscientes?
Mako como siempre era el primero en sentirse presionado aunque era el que mejor lo supiera manejar. Aun así, llevado por la frustración, comenzó a replicarle a la joven maestra metal.
- ¿Cómo escapaste de prisión? ¿Cómo sabías que estábamos en el pantano? ¿Tú enviaste al maestro agua acaso?
A Kuvira le sorprendió un poco el hecho de que Mako y por extensión Bolin supieran del maestro agua, no lo iba a negar, pero decidió ignorar eso por unos momentos y respondió.
- A decir verdad, ni siquiera había pensado en ustedes. Yo simplemente iba camino de vuelta a Zaofu, porque a pesar de lo mucho que les cueste creerlo yo no me escapé de ningún sitio -acotó la ojos verdes- Más bien fui liberada y sacada de allí de forma perfectamente legal.
- ¿Qué? Pero... ¿Cómo? -planteó Bolin-
- Alguien me prometió un mejor futuro -contestó la mujer mientras alzaba la mirada como mirando al cielo y agradeciendo al mismo tiempo, lo cual parecía un poco contradictorio ahora- Alguien me ofreció un nuevo comienzo y yo le creí.. -continuó- Esa persona dijo... que yo podría reparar mis errores y podría volver a ser la de antes. Sonó hermoso cuando lo escuché, porque yo en el fondo sí quería volver a lo de antes... Aún quiero.
Bolin volteó a mirar a su hermano y viceversa, ambos estaban confundidos sobre cada línea que salía de la boca de Kuvira.
- ... El hecho es que estaba de camino a Zaofu con la mente abierta, dispuesta al cambio total, entregada a esa oferta de una vida mejor cuando entonces escuché aquel ruido a mitad del camino. Salí del carruaje para ver de dónde provenía el sonido y, buscándolo me adentré más y más en este bosque... Que no es cualquier bosque, yo lo conozco y él me conoce.
Con cada palabra que pronunciaba la expresión del rostro de Kuvira iba cambiando sobre la marcha, cada vez tenían más tintes oscuros y siniestros, era como si estuviesen observando a la antigua Kuvira, la tiránica Kuvira.
- Entonces cuando estaba por volver, una persona se me apareció de repente y dijo unas palabras... antes de que desapareciera de forma súbita -continuó la mujer- asustada corrí tratando de escapar de lo que sea que estuviese pasando a mi alrededor cuando entonces me detuve al verlos -dice mientras señala a los hermanos- Mako y Bolin, ambos tirados en el suelo inconscientes... También estaban en el pantano, se veían tan vulnerables e indefensos... Entonces ya no estaba tan segura de si quería cambiar o no.
- Orghh... ¿De qué rayos estás hablando? -replicó Mako-
- Esa persona me ofreció comenzar de cero, hacer cosas nuevas... Pero la verdad es... que no se puede simplemente ignorar el hecho de que antes de algo nuevo existió algo viejo. -con un gruñido y más rencor contenido, Kuvira gritó- ¡Ustedes arruinaron mi vida! Ustedes y el avatar me enviaron a prisión y estuve completamente desconectada del mundo como si hubiese dejado de ser un ser humano, por tanto tiempo. Antes no pensaba en eso, pero al verlos de nuevo ese rencor se despertó en mí.
- Nosotros no arruinamos nada -interrumpió Bolin- tú bien sabes que hiciste mal y merecías un castigo. Nosotros solo salvamos a cientos de personas de ti.
- Quizás... Pero eso no me hace sentir mejor. Yo era grande y ustedes me derrumbaron, son los responsables de mi miseria... ¡Y ahora merecen pagar por eso!
Con aquella amenaza explícita de Kuvira, la noche había llegado a su punto cumbre donde ya no podía haber más oscuridad, dentro de poco tiempo comenzaría a amanecer nuevamente pero, tal como se daban las cosas, ni Mako ni Bolin sabían si ellos vivirían para ver el sol salir.
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Al Mismo Tiempo
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Suyin estaba recostada sobre la parte de afuera del carruaje con los ojos entrecerrados y los brazos cruzados, simplemente en silencio, pero segundos después dejó salir un suspiro y volteó su rostro hacia el guardia que hubo estado manejando el carruaje y que para ese punto casi se había quedado dormido.
- Ya ha pasado mucho tiempo... ¿Crees que se perdió en el pantano?
- Ehhm... Si claro... quizás se perdió matriarca -dijo el guardia pero Su rápidamente captó el sarcasmo en las palabras del hombre-
- ¿Crees que de verdad cometí un error al liberarla de prisión? ¿Crees que escapó de nuevo?
- Yo confío en usted matriarca... pero no en ella -acotó el guardia- Es... ¡Es Kuvira!
- ¡Ella ya no es la misma Kuvira! ¡Ella me lo dijo!
El guardia hubiese querido haberle dicho a Su que su amor maternal hacia Kuvira la había cegado. Era más que obvio que la maestra metal no había cambiado y estaba volviendo a las andadas. A decir verdad, solo la había utilizado para salirse de aquella prisión. Todo eso pudo habérselo dicho, pero como un esclavo que no se atreve a lanzar una crítica directa a su rey, el guardia se calló lo que pensaba.
- Como usted diga, matriarca -exclamó el guardia-
- Tal vez deba ir a buscarla -siguió Su luego de unos segundos de pensarlo- No quiero pensar que Kuvira me volvió a traicionar... Pero no puedo ignorar la posibilidad -concluyó antes de adentrarse camino al bosque- Quédate aquí, no tardaré.
Dicho esto, Suyin también se perdió entre la oscuridad del bosque pantanoso al cual bordeaban justo como lo habían hecho tantas personas esa noche.
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Mientras tanto, dentro de los muros de Ba Sing Se, la luz de la decreciente Luna seguía alumbrando la ciudad durante sus últimos minutos de vida antes del amanecer. Mirando como hipnotizado dicha luz se encontraba el ex-príncipe Wu desde su balcón y con su bata de dormir puesta. Era obvio que no había podido conciliar el sueño esa noche que moría... También era obvio que no estaba simplemente mirando la luz de la luna.
Con el pecho oprimido y una impotencia tremenda, exclamó para sí mismo.
- Mako... Bolin... Espero estén bien.
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Al Mismo Tiempo
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- Dijiste que alguien te sacó de prisión y te ofreció una mejor vida -exclamó Mako a Kuvira- ¿Por qué arruinas esa oportunidad haciendo esto?
- Porque no podré empezar una nueva vida si mis antiguos demonios siguen cazándome día y noche -contestó de forma frenética, arrugando su entrecejo y apretando involuntariamente sus puños- ¿Cómo puedo pretender que todo seguirá perfecto cuando las personas que me destruyeron siguen sueltas por ahí?
- Kuvira... ¿Estás escuchándote? ¡Es la voz del rencor hablando por ti! -interrumpió Mako- si dejas que los sentimientos negativos te controlen entonces nunca podrás avanzar.
- Mako tiene razón -intervino Bolin- Tú sabes bien que perdiste el control e hiciste mucho daño... Esa no era la verdadera Kuvira, solo te perdiste en el camino... Ahora que tienes la oportunidad de repararlo ¡No lo arruines otra vez!
- ¡USTEDES NO SABEN DE LO QUE HABLAN! -gritó con desespero la mujer al momento que su voz pareció quebrarse.
Los hermanos entendieron que Kuvira estaba siendo el epicentro de una batalla de sentimientos encontrados en su interior. Por un lado sabían -porque además era evidente- que Kuvira sí quería comenzar desde cero sin hacer más daño a nadie, el hecho de que Mako y Bolin aún estuvieran vivos era prueba de eso. Pero por otro lado, sabía que nadie cambia de la noche a la mañana y algunos ideales y formas de pensar extremistas de Kuvira aún seguían atormentándola. Así que seguía debatiéndose si aceptar la ayuda que Su le ofreció o no.
Por otro lado, Mako detecto inmediatamente que podía usar la fragilidad de Kuvira en su contra, seguirle el juego sería la única forma quizás de salir vivos de allí.
- Si sabemos -interrumpió rápidamente- Yo también tuve una vida difícil... Con mi hermano tuve que robar y hacer daño a otras personas para sobrevivir, pero luego alguien nos ofreció la oportunidad de cambiar y aceptamos la ayuda. Ahora que sé que tanto mi hermano como yo somos unas buenas personas no tenemos que estar esclavizados a nuestro pasado... Tú puedes hacer lo mismo.
- ¡Basta! -gritó- Ustedes no saben nada de mí. Solo intentan confundirme para salirse con la suya.
- No... escucha -prosiguió el ojos verdes- No arruines la oportunidad que te ofrecieron. No vuelvas a ser la de antes.
- ¿Quién dijo que tendría que arruinar la oportunidad? -dijo Kuvira entonces, extrañando a ambos hermanos mientras recuperaba esa mirada sombría de hace un rato- ¿Qué tal si en vez de decidirme por una de las cosas pueda tener las dos al mismo tiempo?
- ¿De qué hablas? -contestó nervioso el maestro tierra, como si tuviese miedo de escuchar la respuesta-
- Aun están esperando que vuelva... Fácilmente podría decir que me perdí en el bosque por horas... Y que no encontré a nadie en mi estadía aquí... ¡Lo creerían! -decía Kuvira fantaseando con la idea mientras elevaba sus ojos hacia la parte superior de sus cavidad ocular como si imaginara las escenas al momento que sonreía de forma traviesa y divertida. Era un tanto perturbador verla hacerlo- Si... todo encajaría bien -siguió ella en sus ilusiones- Porque pensándolo bien... estamos en el pantano, nadie viene a este lugar... fácilmente podría matarlos ahora y volver... ¡Nadie tendría que enterarse!
Ya los miedos y escalofríos que sentía Bolin de tan solo tener que escuchar y ver aquello de primera fila eran insoportables y continuos, el no poder hacer nada al respecto lo hundían aún más en la desesperación.
- ¡Estás Loca! ¡No te saldrás con la tuya! -le gritó, a lo que Kuvira rompió a reír.
Preocupado y necesitando un poco de fuerzas extra, Bolin volteó a mirar a su hermano quien había estado callado por un rato... ¿Acaso no estaba aterrado por lo que estaba pasando? ¿Por qué no decía nada?
Pero al verlo comprendió bien lo que pasaba. Mako había logrado cierta movilidad en una de sus manos al grado de poder al menos extender dos de sus dedos juntos para crear una chispa de fuego que fue quemando las sogas que lo ataban. No había dicho nada porque estaba concentrado en hacerlo, y hacerlo bien.
- Shhh... -Susurró Mako a Bolin cuando este se dio cuenta de lo que hacía.
Kuvira se había dado la espalda mientras seguía sintiéndose protegida y Mako aprovechó ese momento para apurar su escape. Entonces la voz de la maestra metal habló diciendo.
- Si... Esta será la última noche que ustedes vivirán.
Pero al instante la última enredadera que tenía sujeto al tronco a Mako cedió y de un salto el cejas arqueadas se incorporó disparando una poderosa flama de fuego hacia Kuvira.
Los reflejos de ella hicieron que se quitara rápidamente si bien no siendo golpeada por la llamarada, aun así estaba sorprendida.
- ¿Cómo te escapaste?
- Al parecer no soy el único con habilidades para salir de su encierro.
Rápidamente Mako se elevó saltando con sus piernas y luego extendiéndolas al frente para disparar una bola de fuego hacia Kuvira. Ella al instante eleva sus manos para generar una muralla de tierra que la protegiera del impacto pero debido a la consistencia fangosa del suelo solo una pared de lodo se levantó delante de ella y la bola de fuego explotó bombeándola hacia el suelo metros atrás.
Mako aprovechó haber atinado aquel golpe para ir a liberar a Bolin que estaba amarrado al árbol de al lado, pero Kuvira no tardó en levantarse.
- ¡Mako, Cuidado! -gritó Bolin. El maestro fuego se volteó y entonces una placa filosa de metal se clavó en el tocón del árbol rozándole la nariz-
Mako vio sorprendido aquella placa de metal y se preguntó al instante de dónde la había sacado si no parecía haber ningún objeto de metal en todo el bosque. Pero una mirada de segundos le bastó para reconocer aquella arma. No era una placa de metal, había sido transformada en una y llegó a esa conclusión cuando vio un pequeño logo de la tribu agua que el moldeado no había logrado borrar. Sí, no hace mucho le había visto un collar de metal con el logo de la tribu agua justo a ese sujeto que perseguían la noche anterior.
Los ojos de Mako se abrieron.
- ¡Tú viste al maestro agua!
Obviamente, Mako no recibió una respuesta a eso de parte de Kuvira, más bien tuvo que quitarse antes de ser golpeado por un cúmulo de fango solidificado que había arrojado en su dirección.
Mako inmediatamente trepó uno de los árboles y luego de tener cierta altura se dejó caer disparando con sus pies una media luna de fuego de la cual se resguardó Kuvira solidificando algo más de lodo.
- Maldito pantano... debe haber algo de tierra sólida por aquí.
Sin pensarlo dos veces, la maestra tierra tomó impulso con sus brazos moviéndolos de forma circular y luego con sus puños golpeó la tierra creando una avalancha de lodo que se disparó hacia Mako bateándolo con fuerza hacia atrás. El joven cayó de espaldas sobre el lago arrastrándose unos metros.
Kuvira tomó la cuchilla clavada en el árbol y la arrojó con fuerza hacia Mako pero este en una acrobacia se incorporó rápido evitando la estocada, entonces disparó fuego de sus manos mientras se propulsaba lejos de ella.
Con un ligero movimiento de brazos, Kuvira hizo que la placa de metal se despegara del suelo y se amarrara al tobillo de Mako, utilizando la fuerza de su elemento Kuvira frenó el vuelo del cejas arqueadas y lo estampó de nuevo contra el piso.
- ¡MAKO! -gritó Bolin mientras comenzaba a forcejear con desesperación para tratar de liberarse y ayudar a su hermano quien parecía necesitarlo-
Por su parte Kuvira se plantó frente al cuerpo inmóvil de Mako boca abajo sobre aquel charco de lodo en el que estaba, parecía que finalmente había quedado inconsciente así que lo ataría de nuevo con más fuerza y acabaría entonces con ambos.
Pero cuando Kuvira se inclinó para cogerlo, Mako se volteó de manera veloz disparando una llamarada con sus manos cuyo brillo intenso y calor abrazador cegó por unos instantes la vista de Kuvira quien en un grito desesperado y un salto de impresión se separó del chico.
Mako inmediatamente se puso de pie y lanzó otra llamarada a la boca del estómago de la maestra arrojándola al suelo de nuevo, pero no tardó más de 5 segundos en ponerse de pie de nuevo para el ataque.
Ambos estaban frente a frente, se miraron estudiosos planificando su próximo ataque. Ninguno de los dos estaba a su máximo, Mako estaba empapado, con mucho frío y además era de noche así que su control no era tan fuerte. Por otro lado Kuvira no tenía nada más que una pequeña placa de metal y una blanda e inservible aleación de tierra y agua para defenderse... Eso sin mencionar el cansancio de ambos.
Pronto Mako extendió sus brazos generando brasas de fuego que se extendieron por sus extremidades y rápidamente dio forma de llamarada para arrojar hacia su oponente mientras que ella movió de forma igual de rápida sus brazos en forma circular y pronunciando su movimiento de manos hacia la parte más baja.
Como resultado el suelo fangoso debajo de los pies de Mako se abrió tragándoselo hasta los hombros y encerrándolo dentro al momento que las llamas de Mako quedaban extinguidas de golpe.
Con aquel movimiento bien pensado, Mako estaba fuera de combate nuevamente, Bolin no podía ayudar y Kuvira estaba más enfadada que nunca.
- ¡YA ME HARTARON LA PACIENCIA! -gritó la perversa mujer mientras recuperaba la hojilla de metal filoso y, sacándole más filo, si es que eso era posible la puso cerca del cuello de Mako-
El cejas arqueadas cerró sus ojos y tragó saliva.
Pero entonces otra voz se coló en la escena a manera de grito diciendo.
- ¡KUVIRA! ¡DETENTE!
Sorprendida, la mujer volteó y observó a la matriarca mirándola fijamente a pocos metros de allí.
- Su -dijo en medio de su impresión-
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Allí estaba Mako, respirando aliviado porque seguía con vida pero al mismo tiempo mirando absorto la escena. Entonces comprendió que Su era la persona que había liberado a Kuvira, no entendía muchas cosas pero por ahora solo se dedicaría a mirar lo que pasaba... Era lo único que podía hacer.
- ¿Qué haces aquí? -preguntó Kuvira no disimulando el pasmo que le provocaba ver a la matriarca allí-
Ella, entre molesta y decepcionada la miró para luego soltar un suspiro. Entonces contestó...
- Venía a buscarte... Tenía la esperanza de que te hubieras perdido en el bosque y no hallaras el camino de vuelta... Pero ahora veo que estabas ocupada haciendo otra cosa.
Kuvira bajó la cabeza mientras apretaba sus facciones. Mordió sus labios y una lágrima bajó por su mejilla al instante. Ahora sus oportunidades de que pudiera comenzar de nuevo se habían ido, ya Suyin, quien era la única que hubo demostrado algo de confianza en ella había sido defraudada... Y era su culpa.
Entonces la ojos verdes comenzó a llorar y a darse cuenta de la escena que la rodeaba.
- Ay no... ¿Qué hice? -exclamó horrorizada. No podía creer que casi hubo perpetrado un asesinato, por un momento estuvo cegada y ahora que Su había llegado para iluminar su mente... era demasiado tarde-
- Traicionarme, eso es lo que hiciste -regañó Suyin. Esas palabras fueron como estocadas para Kuvira quien siguió dejando salir lágrimas de sus ojos-
- No... Su... déjame explicarte...
- ¡No quiero explicaciones tuyas! -le gritó- Era evidente lo que querías hacer... ¿Qué pretendías? ¿Asesinar a Mako y Bolin y luego volver a mí como si nada? ¿Ibas a empezar tu nueva vida con las manos llenas de sangre? ¡Es claro que fue un error sacarte de prisión y es allí mismo adónde volverás aunque tenga que atacarte! -amenazó mientras se cuadraba en posición de batalla, cosa que no hizo Kuvira-
- ¿Y qué esperabas? -interrumpió la susodicha entre lágrimas- ¿Esperabas que de la noche a la mañana una nueva yo resurgiera e hiciera lo bueno de repente sin más? ¿Cómo magia?
- No, pero al menos esperaba que lo intentaras.
- La gente no cambia de la forma en que lo esperamos -contestó tajante- Quizás sí cometiste un error al intentar ayudarme... Porque aunque desee con mucha fuerza volver a comenzar y ser la misma de antes... Sigo dejándome llevar fácilmente por mis rencores y lo de hoy es una muestra de eso-
- No se diga más -interrumpió Su- Volverás a tu celda y de allí nunca saldrás otra vez. Ahora... ¿Te entregarás o tendré que ir por ti?
Sin responder una sola palabra, Kuvira bajó su rostro y juntó sus muñecas para que rápidamente Suyin se las inmovilizara con unas placas de metal que traía encima. Comenzó a aproximarse hacia Kuvira quien voluntariamente se estaba entregando, cuando Mako interrumpió diciendo...
- Suyin... espera. -Ambas voltearon a verlo- Creo que debes proseguir en tus planes de llevarte a Kuvira a Zaofu.
Dicho comentario hizo que ambas mujeres miraran de reojo al cejas arqueadas. Ambas sorprendidas, ambas preguntándose por qué pero naturalmente enfocado de forma diferente, pues estaban en zapatos diferentes.
- ¿Qué dices? -replicó Su- ¡Casi te mata!
- ¡Lo sé! -contesta- pero creo que Kuvira está arrepentida de verdad. No pienso que haya querido atacarnos, creo que más bien sigue perdida y solo necesita guía y ayuda...
- ¡No! -gritó Kuvira con desesperación- Sólo déjenme en prisión y ya... ¡Yo no puedo ser salvada!
- Mako, no es una buena idea. -contestó Suyin- Kuvira no está lista para estar libre.
- Pero estar encerrada en una prisión no va a ayudarla... Usted sí.
- ¡He dicho que no! ¡Ella es una criminal y debe ir a prisión! -Con eso empujó a Kuvira para que fuera delante de ella, pero Mako no se dio por vencido y gritó-
- ¡Entonces métame a la cárcel a mí también!
- ¿Qué? -contestó la matriarca pasmada por aquello-
- Yo soy un criminal... Yo también hice daño y nunca pagué por mis crímenes. Si se la lleva a ella, también lléveme a mí.
Kuvira no podía más que contemplar absorta y con los ojos abiertos como platos la forma en la que Mako la estaba defendiendo. No le cabía en la cabeza el por qué, fuese cual fuese el pasado de ambos o cuánto se parecieran, el que él ahora quisiera ayudarla, no después de haber atentado contra su vida.
- ¿Por... qué estás... ayudándome? -preguntó con voz entrecortada mientras lo miraba incrédulo-
- La gente merece segundas oportunidades. Yo tuve la mía y supe aprovecharla... Suyin, sé que no quieres encerrar a tu hija en ese lugar para siempre...
La matriarca bajó la cabeza entristecida, porque aunque era verdad que Kuvira merecía volver a prisión, también la consideraba como una hija y eso hacía que el hacer justicia fuera aún más difícil. Punto extra para lo que decía Mako, que tampoco era una locura.
- ¿Cómo sé que no volverá a traicionarnos? -preguntó Suyin con lágrimas en los ojos y mirando a Kuvira con cierto desprecio todavía-
- Inclúyala -aconsejó el chico- El alejarla de todos no va a hacer que cambie ni que mejore en las relaciones con los demás. Pero el incluirla, hacerla parte de la sociedad y hacerla sentir útil es lo que hará que dé un giro... Ya sé... ¡Kuvira! -la llamó- Bolin y yo intentamos reconstruir el reino tierra mientras investigamos ciertas cosas sobrenaturales que están pasando... ¿Por qué no te unes a nosotros y nos ayudas?
Aquella oferta la tomó por sorpresa. Su corazón se arrugó y se sintió diminuta, indigna, pero sobretodo conmovida. Las ganas asesinas que tenía sobre Mako se habían esfumado, ya ni siquiera recordaba el por qué le afectó tanto verlo a él y a su hermano.
- ¿Qué dices?
- Yo... Yo... no sé. -titubeó-
- Si me lo preguntan, yo también creo que deberían darle otra oportunidad a Kuvira. -dijo Bolin. Acto seguido todos voltean y se percatan sumamente extrañados como el chico estaba libre de sus ataduras y simplemente los observaba desde una distancia prudente y como si nada. Cientos de preguntas sobre cuánto tiempo estuvo así comenzaron a surgir mientras todos lo miraban raro- ¿Qué? -se escudó- Me acabo de liberar... No espiaba, lo juro! -completó levantando la mano derecha-
- Parece que todos confían en mi menos tú -dijo Kuvira a Suyin buscando con sus ojos la aprobación de la matriarca quien seguía observándola con cierta duda-
- Yo confío... todavía. Pero no sé si confías en ti misma lo suficiente para saber que no volverás a ser la misma de antes.
- Déjame intentarlo -le suplicó- y si no yo misma caminaré de vuelta a mi prisión.
Dos minutos exactos de silencio pasaron hasta que Suyin suspirara derrotada y tomara entre sus brazos a Kuvira para abrazarla con fuerza. Las lágrimas salieron de sus ojos y rompió a llorar en el pecho de Su, nunca pensó que podría perdonarla luego de esto.
- La Kuvira tiránica cuyos vestigios todavía veo en ti debe morir hoy junto con la noche... Y cuando amanezca en unos instantes debe renacer la Kuvira que yo solía conocer. ¿Estás de acuerdo?
Kuvira cerró sus ojos por esos instantes mencionados antes y contestó.
- De acuerdo.
Por mágico que pareciera, apenas Kuvira hubo pronunciado esas palabras las primeras luces de la mañana comenzaron a iluminarlos a todos en aquel bosque oscuro. Sí, finalmente la noche había caído y el amanecer había llegado. Esa noche llena de rencores, escepticismos y peligros había acabado.
... Y un nuevo día lleno de esperanzas y buenos expectativas para el futuro había llegado.
Suyin quitó el amarre de las manos de Kuvira para que ella misma sacara a Mako de ese fango en el que lo había hundido y sin importarle ensuciarse al hacerlo, lo abrazó allí mismo en el suelo donde estaba. Mako abrió sus ojos de par en par e incluso se sonrojó un poco... No se lo esperaba, no de Kuvira.
- Gracias -contestó ella sin ser tampoco demasiado expresiva y acto seguido ayudó a levantarlo-
Suyin los miró a todos con una sonrisa y exclamó.
- ¡Vámonos a casa!
Con eso, el resto de los chicos finalmente le dieron la espalda a aquel inmenso bosque y comenzaron a caminar rumbo a la salida del mismo y... esa vez, si lo lograron.
Continuará...
Bueno.. ¿Qué tenemos aquí? *-* A Kuvira le han dado una nueva oportunidad para redimirse.. ¿La aprovechará? ¿Harán estos nuevos personajes un buen equipo juntos? Y... ¿Qué sucederá ahora? Todo y más en el próximo capítulo.
Gracias por leer como siempre y los espero a la próxima. De antemano agradeciendo sus reviews.
Nos leemos!
