Holaaaaa ¿Cómo les va?
Pues aquí vengo nuevamente con continuación de este fic. Estuve algo desínspirado esta semana pero creo que vengo con fuerzas.
Este capítulo es muy explosivo y revelador, no puedo esperar a que lo lean.
Dicho sea de paso mi agradecimiento por sus lecturas y excelentes reviews. Me animan mucho.
En fin, los dejo con la lectura…
ENJOY!
….
RIP: Descanse en Paz
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Las montañas tan imponentes se filaban sobre todo en derredor, tan grandes, tan majestuosas... casi tocando la cúspide de los cielos y protegiendo todo el terreno que bordeaban.
Debajo de aquellas montañas se abría aquel hermoso y extenso valle llamado Zaofu, protegido por la naturaleza y protegido por sus mismos habitantes, la ciudad más segura del Reino de la Tierra y hogar de Suyin Beifong, la hija de la legendaria Toph.
Los primeros vestigios de la mañana comenzaban a aparecer, durante la noche había caído un leve rocío así que el ambiente era templado, algo frío y las gotas que se posaban sobre las hojas brillaban escarchadamente cuando el sol las iluminaba.
A primera hora, se abrieron las placas de metal que protegían a la entera ciudad y estaban todos listos en Zaofu para empezar un nuevo día.
Mako apareció estirándose y dejando salir un bostezo mañanero mientras se dirigía hacia la sala común, había tenido un sueño reparador allí en la mansión Beifong y estaba listo para enfrentar el día. Entonces, cuando llegó finalmente a la sala de estar observó a todos vestidos con sus atuendos habituales tomando algo de té y mirándolo con extrañeza.
Mako se puso rojo de inmediato pues él lo único que vestía era su camiseta blanca ceñida al cuerpo y sus shorts de pijama a franjas verticales, eso sin mencionar que estaba despeinado y con cara de sueño.
- ¡Buenos días Mako! -dijo Bolin con voz cantarina. Mako quiso darse la vuelta salir corriendo para ponerse más decente pero hubiese sido maleducado hacerlo, así que algo incómodo se rascó la nuca y continuó-
- Ehmm... Buenos días... ¿Qué hora es?
- Son casi las 11 de la mañana, perezoso -contestó Kuvira de forma seria mientras bebía un sorbo de su taza de té-
- ¿QUÉ? ay no... qué pena -titubeó el joven- Yo no acostumbro a dormir tanto, no piensen que soy un manganzón que...
- Mako, tranquilo -lo interrumpió Suyin mientras se levantaba para poner una mano sobre su hombro- sabemos que estabas cansado, siempre trabajas mucho. Con suerte podrás pasar unos días aquí en Zaofu y descansar.
- Bueno, sobre eso... no creo que sea posible. Aún tenemos que comenzar a preparar las cosas para la reconstrucción del Reino Tierra...
- No, vas a descansar -replica Suyin para luego tirar con sus brazos hacia abajo sobre los hombros del cejas arqueadas obligándolo a caer sentado en el sofá. Entonces le sirvió a él una taza de té-
- Gracias -contestó sonrojado- Aunque creo que no deberíamos descansar tanto, El Reino Tierra...
- El reino tierra está bien... -interrumpe de nuevo la matriarca- según informes de Ba Sing Se ahora que atraparon al delincuente que robaba los suplementos de comida ha estado más tranquila la ciudad. Y algunos de mis maestros metal están visitando las aldeas para ayudar a la gente en lo que necesite, así que no se apuren tanto.
- Bueno.
- Me siguen pareciendo extrañas las cosas que pasaron en estos días -sigue Bolin- Como el hecho de que no volviéramos a ver a ese sujeto o... ¿Qué me dices de esa sombra extraña que vimos?
- Yo ya no estoy muy segura -contestó Kuvira-
- ¿A qué te refieres con que no estás muy segura? -inquiere Mako-
- Quizás nos imaginamos cosas.
- ¿Cómo?
- Permítanme explicárselos -contestó Suyin- a veces cuando nos sometemos a intensa presión, nuestro cuerpo comienza a sobrecargarse por así decirlo y se altera su funcionamiento, nuestros sistemas se ven afectados y puede que nuestro subconsciente comience a proyectar visiones o en su defecto a alterarlas exageradamente haciéndonos pensar cosas que en realidad no sucedieron.
- Y... Usted cree que nosotros estábamos bajo presión. ¿No? -pregunta el cejas arqueadas-
- Estuvieron casi dos días despiertos de corrido y sin descanso, tiempo durante el cual viajaron muchas horas hasta Ba Sing Se y luego patrullaron toda la noche para entonces emprender una persecución por todo el reino tierra hasta llegar al pantano. Quizás la adrenalina no permitía que se dieran cuenta de lo cansado que estaban, pero seguramente estaba sobre exigiéndose a ustedes mismos.
- Pe... pero la sombra se vio muy real -exclamó Bolin- y yo sí dormí en el viaje a Ba Sing Se
- Bolin yo también estuve en el pantano... Y Kuvira... ¿Por qué más nadie vio esa extraña sombra? -contesta Beifong- Bordeamos todo el bosque, si hubiese alguien ahí nos hubiésemos topado con él.
- Bueno... Y ¿Qué me dice de Kuvira?
- Estuve encerrada en una celda fuera de todo contacto humano por semanas, también viajé muchas horas hasta el pantano... Quizás sí me topé con el maestro agua pero mi mente pudo haber alterado las imágenes haciéndome creer que había desaparecido frente a mis ojos.
- ¡Eso es absurdo! -replicó Bolin-
- Bolin, la gente no desaparece así como así Bolin... Te aseguro que más absurdo es creer en eso. Es mejor tener un enfoque científico de las cosas -siguió Kuvira-
- Quizás tengan razón hermano...
- Pero.. Mako... ¿Tú también?
- Oye, sabes que soy escéptico a cosas de fantasmas y apariciones. -se defendió el ojos dorados- Quizás sí nos imaginamos las cosas que vimos en el pantano.
- Sí... ¿Entonces quién nos ató a los árboles?
- Yo lo hice -alzó Kuvira la mano-
- Oh.. bien... ¿Y cómo explicas que quedáramos inconscientes luego de ser atacados por la sombra? ¿Eh? ¿Eh?
- Si Suyin tiene razón y estábamos tan cansados, no veo tan raro el que nos hayamos desmayado... Tiene sentido. -contestó Mako- Admítelo Bolin... nos faltan pruebas para demostrar nada.
- Bueno... Quizás... Como sea... Yo solo sé que no podemos simplemente ignorar lo que pasó.
- Tranquilo Bolin -exclamó Suyin- sea lo que sea que haya pasado... Lo vamos a descubrir.
De pronto las puertas se abren de golpe y uno de los guardias de Zaofu entra a la residencia apurado, sudado y ciertamente muy cansado, como si viniera de correr un maratón. La interrupción de inmediato incomodó a la matriarca, pero bastó con verle detenidamente por unos segundos para percatarse de que era algo serio.
- ¿Qué sucede Monar? -inquirió Beifong. El hombre quien estaba inclinado tratando de recuperar la respiración se irguió para contestar aún con agitación-
- Humo... cubre todo el valle... Nadie está a salvo... La lava llegará aquí en poco tiempo.
Aunque el hombre hacía todo lo que podía para utilizar el poco oxígeno que entraba en sus pulmones para articular palabras entendibles, le era difícil el simple hecho de expresarse, en gran parte por el miedo ligado a la fatiga, pero también por la impotencia que traía consigo.
- ¿Qué? ¿Qué estás diciendo? ¡Explícate! -presionó la matriarca no pudiendo evitar levantar la voz-
- ¡Es el volcán Ju-dao! ¡Ha entrado en erupción! -al decir esto, todos abren los ojos como platos quedando fríos al instante-
Sin embargo, el mayor grado de preocupación se notó en el rostro de Suyin, quien llevándose las manos a su rostro, exclamó horrorizada.
- ... Oh no...
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Capítulo 4: El Volcán
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Una gran nube de humo ennegreciendo todo el panorama fue lo que contemplaron aquellos maestros al salir de la casa de Suyin y caminar por la plaza. Las personas alrededor murmuraban algo inquietas mientras con sus dedos señalaban a la gran masa de humo.
Sí, Zaofu era un hermoso valle rodeada y protegida por cuatro montañas casi impenetrables que aportaban la parte de la belleza y seguridad de la ciudad. Cada una de esas montañas resguardaba Zaofu del mundo exterior, conservándola como si fuera una delicada gema cubierta de metal. Nadie pensó que la misma cosa que una vez hizo que todos en el valle se sintieran seguros ahora haría que temieran por sus vidas.
Una de esas montañas... era un volcán.
- Esto es más serio de lo que creí -exclamó Kuvira al contemplar la masa de humo que se extendía por todo el firmamento. Pequeños copos de ceniza negros comenzaban a caer como nevada-
- Eso no puede ser... Es imposible -replicó Su con rabia para sus adentros mientras apretaba los puños y los utilizaba para golpear una superficie sólida que estaba a su lado, provocándole varias grietas-
- ¿Usted sabía que había un volcán aquí? -preguntó Mako-
- Si, pero es un volcán inactivo... Lo ha estado por cientos de años.
- No lo veo muy inactivo que digamos -siguió Bolin-
- ¿Qué vamos a hacer? -sigue el cejas arqueadas- esa cosa no va a tardar en arrojar mucha lava al valle, hay que sacar a la gente y tratar de evitar que el volcán arruine la ciudad-
- ¿Crees que no lo sé? -replicó la matriarca- estoy pensando en una forma coherente de hacer todo eso.
- Yo tengo una idea -dijo Bolin levantando la mano- Zaoufu es la ciudad más segura del mundo, quizás no tengamos que sacar a la gente, solo debemos resguardarla, cerremos las compuertas metálicas hasta que el volcán deje de arrojar lava y estemos seguros-
- Claro, todos encerrados en una cúpula sin salida mientras la ardiente lava eleva a miles de grados el metal ¿No? -contestó Kuvira con cierta rudeza-
- ¡No suelo ser bueno trabajando bajo presión! -se excusó-
- Bueno, esto es lo que haremos -dijo Su elevando la voz para acallar a los demás que seguían murmurando- Mako, tú irás con mis hijos a evacuar a la gente tan rápido como puedas, sácalos de aquí. Luego vuelve con nosotros porque necesitaremos algunos rayos.
- Entendido -dijo el joven antes de salir entre carreras al encuentro con los gemelos de Suyin quienes lo esperaban a unos metros-
- Kuvira, Bolin -siguió la matriarca- ustedes vengan conmigo a la base del volcán, tenemos que intentar crear muros de contención para la lava y retrasar en cuanto podamos el daño de la erupción.
- Hecho -dijeron la antigua unificadora y el joven maestro lava al mismo tiempo mientras hacían la señal militar de mano en frente-
- Bolin... ¿Crees que puedas encargarte del sobrante de la lava? -inquirió la matriarca-
- Claro que sí -contestó decidido-
La maestra tierra asintió con una sonrisa e inmediatamente corrió junto con Kuvira y el ojos verdes en dirección contraria a la de las multitudes que huían despavoridas de la nube de polvo y ceniza que se volvía más grande cada vez.
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La puerta de una casa se abre de golpe luego de que Mako asestara una fuerte patada a la misma y entrando con rapidez miró en su interior. Había una familia sentada a la mesa aparentemente despreocupada. Con la ceja enarcada y elevando la voz, el joven maestro fuego exclamó.
- ¿Qué hacen allí? Deben escapar con los otros.
Los miembros de la familia observaron a Mako con los ojos bien abiertos como si miraran a un fantasma. Pareciera que el maestro fuego hubiese dado las señales incorrectas al aparecerse de esa forma pues más que sentirse intrigados por sus palabras, más bien estaban inquietos, quizás pensando que era un ladrón que había venido a robar. Pero sin darse por vencido, Mako siguió argumentando impaciente.
- ¿Qué están esperando? ¡Hay que salir de aquí!
Nuevamente, ninguno de los que estaban sentados a la mesa respondió nada a lo antedicho por Mako, lo cual lo desconcertó bastante. Estaba comenzando a preguntarse si tendría que sacarlos a la fuerza o algo parecido, pero se limitó a apretar el puente de su nariz con sus dedos mientras arrugaba el entrecejo como solía hacer en momentos de frustración.
Pero entonces apareció una señora mayor de cabellos blanquecinos y piel morena que aparentemente venía de una habitación contigua, al verla, Mako recuperó las esperanzas de que le hicieran caso esta vez.
- ¿Qué es todo ese alboroto que oigo? No me dejan dormir -se quejó la anciana-
- El volcán Ju-Dao ha entrado en erupción y Suyin Beifong ordenó la evacuación de todos los vecinos de la zona... Intento decirle a estas personas que debemos irnos pero no hacen nada al respecto -replicó-
- Oh... usted no entiende joven -respondió la señora- mi familia todos son sordos, por más que les grite no le entenderán.
Bueno, ahora todo tenía mucho más sentido pero... ¿Cómo iba a decirles que corrían peligro y tenían que irse si ni siquiera le podían entender? ¿Un dibujo? ¿Mímica? A decir verdad, el joven maestro fuego estaba desesperándose otra vez, pero la anciana le sonrió y dijo.
- Yo me encargo. -Inmediatamente la anciana caminó a la mesa de sus familiares sordomudos y comenzó a hacerle señas con sus manos, Mako simplemente aguardó en silencio hasta que aquellas personas comenzaron a inquietarse luego de comprender la razón de por qué él estaba ahí. Rápidamente corrieron a sus habitaciones y la anciana volvió hacia el joven, diciendo- Fueron por algunas cosas, ¿Adónde debemos ir?
- Solo salgan de la casa y sigan al resto -ordenó Mako- y por favor corra la voz.
Con esto, el cejas arqueadas salió de aquella casa de la misma forma rápida y abrupta en la que había llegado.
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Al Mismo Tiempo
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El panorama comenzó a oscurecerse, ya ni siquiera la luz del sol podía penetrar la densa nube de ceniza que se cernía sobre la entera ciudad de Zaoufu. Kuvira, Bolin y Su llegaron a la base del volcán y levantaron su mirada para contemplar aquella edificación de la naturaleza, tan imponente, que parecía rugirles... Seguro no tardaría en escupir toneladas de lava ardiente sobre la ciudad. Había que hacer algo y pronto.
- Chicos, ayúdenme a crear sanjones en la base del volcán. -dijo la matriarca-
Al instante, Suyin golpeó el suelo y este se agrietó, entonces con sus brazos rígidos y precisos hizo movimientos rectos hacia adelante extendiendo sus brazos de golpe, al instante la tierra se abrió delante de sus pies y comenzó a extenderse como una gran grieta bordeando parte de la base del volcán. Bolin y Kuvira en diferentes puntos crearon más grietas profundas. La idea era obvia, que el volumen de lava fuese bajando a medida que quedaban estancadas en las grietas.
Pero de pronto un enorme rugido ensordeció los oídos de los maestros tierra casi separando eso del estallido de lava que ocurrió después por una fracción de segundo.
Sus rostros se iluminaron de un contorno rojizo al contemplar estando tan cerca como una mareada de lava salía disparada como de cañón hacia abajo.
- ¡No! -replicó Su horrorizada- creí que tendríamos más tiempo.
- No lo tenemos... pero debemos ganarlo -contestó Kuvira antes de adelantarse a los otros. Entonces se hizo propulsar unos pocos metros hacia arriba en dirección al volcán y, luego de dar una voltereta en el aire, cayó con precisión enterrando sus puños a tierra mientras el suelo debajo de sus pies comenzó a agrietarse más y dichas grietas a escalar hacia arriba del volcán-
Entonces murallas de piedra comenzaron a aparecer por el contorno del volcán al comando de la poderosa Kuvira. Estos muros de contención eran gruesos y fuertes, pero solo servirían para retrasar unos segundos la erupción volcánica que cada vez se veía peor.
La temperatura comenzó a elevarse, el calor era sofocante. Toneladas de lava comenzaron a desparramarse volcán abajo con la ciudad de Zaofu a pocos metros y en plena evacuación aún de los habitantes. El panorama no era muy bueno.
La lava no tardó en llegar a los muros de contención creados por Kuvira y el líquido ardiente comenzó a acumularse y a acumularse. La erupción pareció frenarse por unos segundos, pero entonces empezó a desbordarse nuevamente tal y como se lo esperaban.
- ¡Bolin! -llamó la matriarca algo asustada. El joven al instante se propulsó hacia arriba utilizando la tierra control elevándose unos diez metros sobre el volcán.
Al caer desde tan alto y tener la lava tan cerca pudo sentir como casi se le quemaba la piel, pero era el único maestro que podía hacerle frente a todo eso, así que sin perder una fracción de segundo, el musculoso maestro de ojos verdes extendió sus brazos conectándose con su elemento hacia adelante, como si empujara sobremanera una fuerza invisible y desplegando todo su poder.
Entonces la lava frente a él comenzó a oscurecerse y a solidificarse convirtiéndose en roca maciza. La sonrisa de Suyin y Kuvira no se hicieron esperar al momento que el joven se limpiaba su sudorosa frente, se volteaba y les enseñaba el pulgar.
Parecía que finalmente habían logrado vencer al volcán.
Pero entonces una segunda explosión retumbó aún con más fuerza en la cima del volcán arrojando tres veces más lava que antes. Asustado, Bolin se propulsó hacia abajo del volcán en un acto reflejo antes de ser carbonizado.
Bajó unos metros y entonces repitió el proceso de solidificación de la lava vez tras vez sin descanso, era formidable el verlo tener tanta fuerza para seguir teniendo en cuenta que era él solo contra un volcán que no parecía detenerse.
- ¡Bolin, baja de ahí! ¡Es peligroso! -gritó inútilmente la matriarca al contemplar como el chico guerreaba solo contra la lava.
En ese instante apareció Mako entre carreras, tal y como se lo había ordenado la matriarca.
- ¿Cómo van? -preguntó.
- No se ve nada bien -respondió Kuvira- Tu hermano está intentando frenar el avance de la lava pero es demasiado para él.
- Oh no... ¡Bolin! -exclamó preocupado fijando su vista en el volcán. Su corazón pareció detenerse-
- Mako... necesito que ayudes a tu hermano creando una avalancha de tierra que tape la lava. -ordenó Suyin-
- Bien, puedo encargarme de eso, pero necesito que me den una buena posición para hacerlo.
- Estoy en eso.
Sin perder tiempo, Suyin salta hacia adelante para luego golpear la tierra con sus manos y crear una columna de tierra que subió con Mako varios metros de cara al volcán.
Una vez posicionado y, tratando de actuar con rapidez para ayudar a su hermano, el cejas arqueadas comenzó a mover sus brazos de forma circular al tiempo que comenzaban a chispear luces azules que fueron tomando forma de electricidad, recorriendo sus brazos a cada segundo, centelleando a cada instante.
Con movimientos firmes y precisos, Mako hizo fluir la energía de su chi por sus extremidades mientras agigantaba el relámpago cada vez más y, cuando estuvo cargado, apuntó hacia la cima del volcán y disparó con todas sus fuerzas.
La escena se tornó azul por unos segundos y el rugido del rayo silenció cualquier otro sonido envolvente que se estuviese llevando a cabo de forma simultánea.
Segundos después una enorme colisión retumbó en la cima del volcán con tanto poder que hizo que la tierra temblara un poco y Bolin perdiera la estabilidad yéndose de espaldas por el volcán hacia abajo. Se arrastró varios metros antes de detener su caída por medio de aferrarse a la tierra, entonces miró hacia arriba y contempló como una inmensa capa de tierra se venía encima a forma de avalancha cubriendo la lava que estaba cayendo debajo.
- ¡Mako! -exclamó esperanzado el joven antes de soltarse cayendo el resto del trayecto que aún lo separaba del suelo. Inmediatamente Suyin disparó una de sus cuerdas de metal y atajó al chico trayéndolo sano y salvo de nuevo consigo.-
- ¿Estás bien? -le preguntó preocupada-
- Estoy genial -contestó con simpatía-
La lava que no pudo cubrir la avalancha siguió bajando rápidamente pero quedó atascada entre las gruesas sanjas que ellos habían creado con anterioridad. Quedaron llenas hasta el borde, pero al menos la erupción había pasado... Habían vencido al volcán.
Bolin solidificó la lava estancada y mirando hacia la cima se percató de que todo peligro ya había pasado... No estaba lloviendo más lava.
Mako corrió hacia su hermano y viceversa hasta que se abrazaron.
- Gracias Mako, me salvaste.
- Al contrario, fuiste muy valiente -le contestó sonriente-
- Estoy muy orgullosa de todos -siguió Suyin con alegría- Fue un trabajo en equipo y todos están a salvo gracias a eso. -entonces la matriarca miró a Kuvira por unos momentos y esta pareció cohibirse y hasta sonrojarse penosa cuando Su caminó hacia ella y sin más la abrazó-
- A... ¿A qué viene esto.. Su? -preguntó nerviosa-
- Ayudaste a salvar mi ciudad... Sabía que habías cambiado.
Automáticamente, la mirada confundida y nerviosa de Kuvira cambió por una de satisfacción que hizo juego con la espontánea sonrisa que se dibujó en sus labios luego de eso.
- Estoy tan feliz que todo haya acabado... ¡siento que tengo quemaduras de quinto grado! -interrumpió el ojos verdes de forma dramática arrancando una sonrisa de parte de su hermano-
- Ese tipo de quemaduras no existen, Bo.
- ¡Bueno yo las tengo! -insistió-
Luego de reír ante aquella escena, Suyin retomó la seriedad y miró de nuevo fijamente a aquel volcán. Frotó su mejilla y exclamó más para sí misma que para los demás...
- Me preguntó qué habrá hecho que el volcán entrara en erupción tan abruptamente luego de siglos de estar inactivo.
- Tienes razón... fue repentino. -siguió Kuvira-
La matriarca se agachó a tierra y poniendo su mano sobre el suelo, cerró sus ojos y dejó que sus otros sentidos trabajaran por ella.
Comenzó a sentir la tierra, dejó que le hablara tal y como su legendaria madre le había enseñado a hacer. Escuchando a la tierra se pueden descubrir todos sus secretos, y eso era justo lo que estaba haciendo.
Naturalmente los chicos esperaron a que la maestra tierra terminara con eso, pero se sintieron especialmente intrigados cuando el rostro de Suyin comenzó a desdibujarse y a mostrar confusión y hasta preocupación. Quedó helada por unos segundos.
- ¿Su? ¿Qué pasó?
- No puede ser... -exclamó a voz de suspiro- pe... pero es imposible.
- ¿Qué? ¿Qué pasa? -insistió Mako. Suyin entonces levantó la mirada para verlos a todos y contestó-
- La erupción no fue debido a que el volcán haya despertado. Este volcán sigue tan inactivo como hace 100 años.
Los ojos de todos se abrieron como platos y, por unos momentos, no supieron qué responder.
- ¿Qué? ¿Cómo que no fue el volcán? -replicó Kuvira seguida de Bolin-
- Sí, ¿Qué es eso? Acabamos de frenar heroicamente una erupción VOLCÁNICA en la que casi por cierto muero... ¡Para que digas que no hubo erupción! -refunfuñó sobreactuadamente-
- No digo que no hubo erupción -contestó la matriarca sin salir de su estado de shock- solo digo que el volcán no se despertó en ningún momento. De hecho sigue inactivo... así que lo que causó la erupción tuvo que haber sido otra cosa.
No se podía tener menos sentido o lógica en estos momentos. Todos acababan de presenciar una erupción volcánica con sus propios ojos y ahora Suyin estaba contradiciendo la propia realidad. De repente, el dicho 'ver para creer' se convirtió en otra filosofía barata más del montón. ¿Qué era la verdad?
- Esto no tiene sentido -dimitió Mako pensativo-
- Lo sé... Es demasiado extraño. -siguió la matriarca. Pronto, el cejas arqueadas volvió a mirar fijamente al volcán por unos instantes para luego exclamar-
- Tal parece que la verdad detrás de todo este misterio no la encontraremos en ningún otro lugar más que... en el mismo volcán. -finalizó aquella oración viendo el rostro de su hermano y este devolviéndole la mirada-
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Más Tarde
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- Ok... ¿Qué me dices de un Oso panda hormiguero? Son amistosos y totalmente domesticables -exclamó Bolin al momento que tanto él como Mako se impulsaban hacia el último tramo del volcán, tocando la cima al fin luego de horas de subir-
Mako cayó agotado al suelo para respirar unos momentos y luego contestó.
- Hermano, ya te dije que no puedes tener a ningún animal en nuestro apartamento, es demasiado chico.
- Está bien -balbuceó a regañadientes- pero piénsalo, eh?
El cejas arqueadas sonrió y luego se levantó mirando hacia abajo del volcán. Estaban de pie sobre la cima y solo veían la oscuridad del hoyo que estaba debajo de ellos.
Mako encendió una flama de fuego en sus manos.
- ¡Mako, no! -gritó Bolin-
- ¿Qué?
- No puedes encender fuego aquí ¿estás loco? Acaba de ocurrir una erupción volcánica y debe haber gases que podrían entrar en contacto con tu fuego. ¡Apaga eso!
- Tranquilízate Bo, no fue el volcán, ya dijo Suyin. Ahora sólo sígueme.
Con eso el chico se deslizó hacia dentro del volcán y su hermano lo hizo luego.
El silencio profundo, casi punzante fue lo primero que pudieron sentir al estar dentro. Parecían solos en el universo, incluso sus pasos creaban un eco, eso los hizo desconfiar, sobretodo Mako quien sabía por experiencia que demasiada calma nunca es buena.
- Esto está demasiado calmado para haber habido una erupción hace momentos -dijo el ojos dorados-
Acto seguido, extendió sus brazos y creó una poderosa llamarada que salió disparadas hacia la profundidad del volcán iluminando a través de él a medida que pasaba, para hacerse una idea de lo que los rodeaba. Y no era más que vacío.
- Bueno, este lugar es oficialmente terrorífico -contestó Bolin- lo bueno es que no hay nada... Ya vimos, ya vámonos.
Y se dio la vuelta pero su hermano lo tomó del cuello de la camisa deteniéndolo en seco.
- Aguarda -le dijo- acabamos de llegar, aún no podemos irnos.
- ¿Y por qué diantres no? ¡No hay nada!
- ¿Cómo rayos pretendes trabajar en el departamento de policías si no tienes ánimos de investigar la escena del crimen? Tu instinto detectivesco es cero.
Sin decir otra cosa Bolin solo se limitó a sacarle la lengua a su hermano, quien rio para sí.
- ¿Es tu argumento? ¿Harás lo de la lengua?
- ¡No voy a hablarte! -replicó cruzado de brazos-
- Ay Bo... mejor sigamos. -contestó el maestro fuego, pero entonces se percató de que no podrían hacerlo cuando se le fue imposible siquiera dar un paso.
De pronto no pudo mover sus piernas, tampoco pudo Bolin, ambos se miraron a los ojos sintiéndose atrapados o algo por el estilo.
- No puedo moverme... ¿Qué pasa? ¿Y qué es esto? ¿Nos hundimos? -gritó el maestro tierra. Mako vio hacia abajo y entonces contestó-
- ¿Arenas movedizas? ¿En un volcán?
- Oh... pensé que era algo peor, fiuxx...
- Oye no te relajes... sácanos de aquí -mandoneó Mako-
- Uy bueno... ya voy.
Pero al segundo se escuchó un ruido, fue algo leve como un simple paso pero debido a la acústica del volcán los hermanos pudieron escuchar muy bien aquello.
- ¿Qué fue eso?
Mako encendió una flama en su mano para alumbrar más el panorama pero casi muere de la impresión cuando observa una gran roca volando en su dirección y sin poder siquiera moverse para esquivarla.
- ¡MAKO CUIDADO! -gritó Bolin antes de despedazarla con su puño. La llama del brazo de Mako quedó apagada nuevamente.
Al encenderla otra vez solo avistó el polvo provocado por la destrucción de la roca. Sin perder tiempo, Bolin solidificó la tierra que los apresaba y luego de un puñetazo la rompió en pedazos para liberar sus pies.
Una vez libres, los hermanos comenzaron a ver para todos lados usando la flama de Mako como iluminación.
- ¿Hola? -exclamó Bolin- ¿hay alguien ahí?
- ¡Por supuesto que hay alguien! -interrumpió Mako-
- Debes dejar que la otra persona responda, tonto.
Otro sonido amplificado por la cueva se dejó escuchar y no tardaron en sentirse en desventaja los hermanos. Como acto reflejo, Mako disparó una llamada en dirección al sonido pero no colisionó contra nada y el silencio volvió a tomar lugar.
- Bueno... tal vez sí debamos irnos -concluyó Mako sin dejar de estar alerta-
- Ah sí.. ¿Qué sucedió con lo del sentido detectivesco?
- ¡Bo! -regaño Mako- ahora no es el momento.
- Claro, nunca es el momento.
- ¿Quieres ya parar!?
El grito de Mako se amplificó aún más que los sonidos extraños de antes. Estaban olvidando que hacía solo unos momentos dudaban de que fueran los únicos dentro de aquel volcán.
- Ufff... hace calor.. No? -exclamó el ojos verdes abanicándose con la mano-
- Lo siento... pero debo iluminar el camino -contestó Mako- Pero sí, hace calor.
- Tu llama no puede estar causando todo ese calor, me siento sofocado -se quejó y Mako abrió los ojos de par en par-
- A no ser que...
- ¡MAKO, QUÍTATE! -fue lo que escucharon sus oídos para luego ser empujado con fuerza detrás de Bolin.
Su rostro se volvió a iluminar de rojo cuando la cueva entera se iluminó de nuevo al tiempo que una marejada de lava salía disparada hacia los chicos. Bolin lanzó a su hermano detrás de sí y postrándose rápidamente contra el ataque logró solidificarlo a tiempo, pero ambos estaban en shock.
- Pero... ¿Qué está causando toda esa lava por Raava!? -se quejó el maestro tierra-
- Suyin dice que no es el volcán.
- Pero entonces ¿Qué puede ser? No puede ser un maestro lava, soy el único que existe.
- Quizás no Bo. -exclamó su hermano antes de que otra embestida de lava ardiendo los buscara embestir de nuevo pero Bolin logró frenar el ataque una vez más.
De un puñetazo destruyó la piedra magmática que le impedía el paso y, al momento que los pedazos caían al suelo y se aclaraba el panorama, el contorno del cuerpo de una persona comenzó a aparecer frente a los chicos.
Sus corazones se detuvieron en seco y sus ojos miraron aquello expectantes.
- ¿Tú? -exclamó Bolin petrificado-
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- ¿Tú? -exclamó Bolin petrificado-
El hombre que estaba frente a ellos dejó salir una sonrisa malsana y luego los miró fijamente.
- Nos volvemos a encontrar. -contestó con su voz gruesa-
Aquellos rasgos eran inconfundibles. Cabello negro y largo casi por la cintura. Anatomía grande y musculosa, de piel morena con muchos tatuajes sobre ella. No cabía duda.
- No puede ser... -suspiró Mako horrorizado- ¿Ghazan? Pe... pero como... ¿No estabas muerto?
- ¿Acaso te parece que lo estoy? -contestó-
- ¡NO! ¡Esto es una visión o algo! Mako, te dije que había gases extraños aquí... No hay forma de que estemos viendo vivo a Ghazan... ¡Tú moriste hace más de tres años!
- No, espera Bolin... -siguió Mako- la erupción no fue una visión... Tú la causaste
- Bingo -sonrió ladinamente el maestro lava-
- No sé cómo escapaste de la muerte Ghazan pero sin duda no te dejaremos ir ahora que sabemos que fuiste tú el que creó la erupción del volcán -con eso Bolin se cuadra en posición de batalla y Mako detrás de él-
Ghazan rompe a reír al ver a los hermanos y entonces contesta.
- Ni siquiera la muerte pudo conmigo... ¿Qué les hace pensar que podrán contra mi? Les haré exactamente lo mismo que ustedes me hicieron... ¡LOS SEPULTARÉ EN ESTE MISMÍSIMO LUGAR!
Ghazan luego de aquel grito golpeó el suelo con ambas manos creando instantáneamente una explosión que llenó de grietas las paredes y el techo de la edificación haciendo que el desmoronamiento de la montaña se acelerara.
- ¡MAKO, AGUARDA! -gritó Bolin antes de cubrirse con una cúpula de tierra y envolverlos a ambos resguardándose de los pedazos que caían sobre ellos. Ghazan por su parte caminó en la dirección contraria del volcán hasta perderse entre la penumbra-
El derrumbe siguió por un rato más y el desplome de la cima del volcán parecía inevitable. Los hermanos comenzaban a preguntarse si saldrían vivos de ese lugar.
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Más Tarde esa Noche
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- ¡Mako! ¡Bolin! ¡Gracias al cielo! -exclamó Suyin emocionada al ver llegar a los hermanos luego de horas de ausencia. Ambos se veían cansados, lastimados y con la ropa y el cabello cubiertos de polvo-
- Estamos bien Su -contestó Bolin luego de recibir el abrazo cariñoso de la matriarca. Entonces, ella se volteó y dijo a uno de sus hijos gemelos quien estaba presente en aquel lugar junto con Kuvira-
- Avísenles a los guardias que envié en la búsqueda de Mako y Bolin que ellos acaban de aparecer.
- En seguida mamá -contestó el joven antes de marcharse-
- ¿Qué les sucedió? ¡Estaba preocupada!
- ¿Consiguieron al responsable de la erupción? -siguió Kuvira-
Los chicos se sentaron a recuperar un poco el aire y entonces, Mako contestó.
- Si...
- ¿Si?... ¿Y entonces por qué esa cara?
- Porque nada tiene sentido... todo se torna cada vez más extraño... ¿Qué es lo que está pasando?
- Oye cálmate -dijo Kuvira- ¿Qué sucedió?
- Es que... -interrumpió Bolin- Mako y yo estábamos en la cueva cuando de pronto escuchamos pasos y un mar de lava nos atacó.
- Su.. dijiste que no había sido el volcán. -regaño Kuvira-
- No lo fue... Y por eso mi hermano está así -siguió el ojos verdes-
- ¿Entonces quién fue? -inquirió Suyin-
- No van a creerlo... Pero fue el único maestro lava que había en el mundo aparte de mi... ¡Ghazan!
Como si fueran lunas llenas los ojos de Beifong y Kuvira quedaron abiertos de polo a polo, víctimas de la sorpresa. Sorpresa que les quitó el habla durante unos momentos más.
- ¿Ghazan? ¿El del loto rojo? ¡Pero si está muerto!
- Pues al parecer no murió cuando Bolin y yo pensamos que lo había hecho -replica Mako frustrado- todo indica que logró sobrevivir de alguna forma.
- Eso es malo -se lamentó la matriarca- ¿Estará Ming Hua viva también entonces?
- No sabemos...
- Pero... ¿Dónde está Ghazan ahora? Fueron tras él, ¿no?
- El derrumbó la cima del volcán y tuve que resguardarme con Mako en una cúpula de tierra, luego lo buscamos pero no apareció por todo el lugar. Debe andar aún suelto por ahí.
- No lo sé chicos pero... -dijo Mako con asombro- están comenzando a pasar demasiadas cosas raras últimamente. Esto es preocupante.
Todos se vieron a los ojos y no pudieron más que concordar que las palabras del maestro fuego eran más que ciertas. Pero antes de que algún otro pudiese decir algo más, se escuchó un alboroto fuera de la habitación de repente.
- Oye déjame pasar... Yo soy el ex-príncipe de... ¡MAKO! ¡BOLIN! ¡ESTÁN VIVOS! -gritó de pronto Wu al entrar por la fuerza a la habitación y ver allí a los hermanos.
A Mako se le decayó el rostro de inmediato y Kuvira torció la mirada con algo de prepotencia.
- Hablando de cosas demasiado raras. -balbuceó-
- Oh... que alegría me da verlos... Me tenían preocupado, hace días que no los veía desde que se fueron persiguiendo a ese sujeto en Ba Sing Se -explicó Wu con alegría-
- ¿Cómo supiste que estábamos aquí? -preguntó Mako indispuesto-
- Soy Wu bebé, yo lo sé todo... Bueno no lo sé todo, pero sí me entero de todo jajajaja...
- Wu, ¿Cómo te atreves a ultrajar mi casa de esa forma? -regaño Suyin- ¿No ves que los chicos están cansados luego de lo que acaban de vivir? ¿A qué has venido?
- Ah si, ya recordé-reaccionó el ex-príncipe- Vine porque, aparte de que estaba muy preocupado, porque pasó algo totalmente desconcertante luego de que Mako y Bolin fueran persiguiendo a ese pillo de Ba Sing Se-
- ¿Qué sucedió? -inquirió Bolin un poco más interesado-
- Bueno, se que no suelen creerme mucho lo que digo debido a la injustificada poca credibilidad que me tienen, pero juro que lo que digo es verdad.
- ¡Habla ya Wu! -presionó Mako-
- Bueno... ¿Recuerdan al sujeto que fueron persiguiendo por las afueras del reino tierra?
- Como olvidar a ese maestro agua... ¿Ya lo identificaron?
- De hecho sí. -contestó el ex príncipe- Su nombre era Wootaq y pertenecía a la tribu agua del norte pero se había residenciado por años en Ba Sing Se.
- Oook... ya tenemos su biografía.. ¿Qué con eso? -refunfuñó Bolin, pero Mako lo interrumpió de inmediato-
- Espera... ¿Por qué te referiste a él como 'era' y no como 'es'?
Wu tragó saliva y contestó.
- Esa es la cuestión... Wootaq murió hace 4 años atrás.
- ¿Qué? -gritaron todos al unísono, unos claro más fuerte que otros-
- No no no no no... ¿Cómo que está muerto? ¿Qué rayos está pasando aquí? No entiendo nada -balbuceó Suyin confundida y ciertamente alarmada-
- Oigan, yo vi a ese tipo desaparecer de forma misteriosa en el pantano. -contestó Kuvira- Si en realidad estaba muerto debe haber una conexión entre esto y lo otro.
- Eso explicaría el por qué no lo vimos más -siguió Bolin-
- ¿Y no mencionaron que Ghazan había desaparecido del volcán también? -apuntó Suyin-
- Lo que quiere decir que eso también tiene que estar conectado. -agregó Kuvira-
- Si todo eso es cierto, entonces Ghazan podría estar muerto al igual que Wootaq, al que también vimos como si estuviese vivo, de ser así entonces se explicarían todas las cosas de la forma más absurda e imposible que pueda existir.
Todos se miraron a los ojos y exclamaron al unísono.
- ¡Los muertos están volviendo a la vida!
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Continuará...
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Y bueno…. ¿Les gustó? ¡Eso espero! Si es así les agradecería mucho que me dejara su opinión en un pequeño review para ver qué les pareció.
En fin… ¡Tará! Esta era la trama central del fic, por eso el título. Vi que algunos de ustedes estuvieron haciendo hipótesis sobre lo que ocurría en capítulos anteriores y bueno ahora ya saben de qué irá todo esto.
Espero que este capítulo (Y el fic en general) haya sido de su agrado y espero me sigan acompañando en los próximos capítulos a venir.
Agradeciéndoles de nuevo su gentileza por leer y dejar reviews, me despido hasta la próxima.
Saludos.
Prota Makorrian.
