-Buenos días, señor. Son las siete a.m., la temperatura es de diez grados Celsius y se espera una máxima de dieciocho. Si no se levanta en este momento, volverá a llegar tarde.
-Hmm… Cinco minutos más. –se quejó, tapándose hasta la cabeza.
-Señor…
-Argh, está bien.
Tony abrió los ojos maldiciendo a medio mundo por no dejarlo dormir más tiempo. Al incorporarse y quedar sentado en la cama se desconcertó por un segundo, sin saber dónde estaba hasta que recordó sus decisiones y que se encontraba en el departamento de Loki.
Se levantó murmurando cosas sin sentido acerca del maldito horario que tenía y se dirigió hacia el baño dejando su celular en la habitación. Se dio una ducha rápida y salió del baño vestido con una polera con cuello en 'v' negra, jeans oscuros y zapatillas planas negras. Notó lo silencioso que estaba el departamento mientras se dirigía nuevamente hacia su habitación.
-Hey, Jarv, ¿dónde está Luke? -preguntó tomando el teléfono.
-El señor Friggason parece haber abandonado el departamento, señor.
-Hmm… -murmuró.- pudo haberme esperado si vamos al mismo lugar, ¿no?
-Eso habría sido, ciertamente, más conveniente para él, señor.
-¿Verdad? –comentó acercándose a la mesita de noche.- Bueno, allá él. Realmente no importa. –se encogió de hombros.
Tomó su billetera y las llaves del auto que había dejado sobre de la mesita la noche anterior y se dirigió hacia la cocina con la intención de prepararse un café, pasando por el comedor. Suerte que dentro de sus cajas habría traído sus granos favoritos, supuso que a Loki no le molestaría si usaba la cafetera, ¿verdad? Al llegar a la cocina se detuvo cuando un destello sobre la encimera llamó su atención. En ella se encontraba un juego de llaves unidos en un llavero con forma de copo de nieve con una nota que decía: "Estas son tus llaves, olvidé entregártelas ayer." Junto con una descripción de cual era cuál.
-Qué considerado. –comentó antes de beber un sorbo del delicioso néctar.
Cuando no quedaba ni una gota en el tazón, lo dejó en el fregadero y salió del departamento, ya habría tiempo más tarde de ordenar su cama y la cocina.
-Jarv. –dijo una vez se encontró en el asiento delantero del vehículo.
-¿Sí, señor?
-Guíame. –ordenó tomando el volante luego de haberse puesto el cinturón de seguridad.
El rugido del motor era un sonido que a Tony le encantaba, era suave y envolvente, casi como un ronroneo. Podría estar todo el día dentro de su auto con el motor encendido. En la pantalla que se encontraba al lado derecho del panel se mostraba el mapa con la trayectoria que debía seguir para llegar. El camino se hizo notoriamente más corto, pues se había demorado alrededor de quince minutos en llegar, en contraste con la casi tres cuartos de hora que solía tomarle el camino. Se sorprendió de haber llegado como primero al salón; la sorpresa del profesor que le ofrecía la primera clase cuando había visto a Tony sentado al entrar había sido mayor. Genial, se sentía como todo un nerd.
-Sabía que sería una buena idea, eh. –comentó haciendo girar un lápiz en su mano. Como en cualquier otra clase –a excepción de Cálculo, donde sí se mantenía ocupado,- Tony puso su mejor cara de concentración mientras anotaba las cosas que el profesor decía, complementando sus notas con conocimientos propios.
En serio, ¿qué estaba haciendo en ese lugar?
Ah, sí. Diploma.
Tony suspiró observando fijamente el reloj arriba de la pizarra.
Tenía la esperanza de que a medida que el tiempo fuese pasando, aumentaría la dificultad de los contenidos y se encontraría a sí mismo esforzándose para aprender más.
Tomó su celular y le mandó un mensaje de texto a Bruce, esperando que eso le sirviera como distracción.
Muero de aburrimiento. –T.
Lo dejó de lado y a los pocos segundos vibró bajo el pupitre. Se aseguró de que el profesor no lo estaba mirando antes de desbloquear la pantalla.
Uh, ¿concéntrate en tus clases? –B.
Resopló rodando lo ojos antes de deslizar sus dedos sobre la pantalla.
No eres divertido. –T.
No recibió respuesta y se dio por vencido. Comenzó a hacer garabatos sin sentido en el cuaderno abierto sobre su mesa, anotando ciertas mejoras que podría hacerle a Dum-E, quizás podría instalarle una pantalla que mostrara videos graciosos o sonidos variados, eso sería divertido si tan sólo se hubiese llevado a Dum-E consigo, ¿era posible que cupiese en el departamento? Debería medir e intentar.
Sonó la campana después de un tiempo que a Tony se le hizo realmente eterno y salió casi disparado del salón, acomodándose la mochila mientras atravesaba la puerta.
-Uhm… ¿qué hacer? –preguntó a nadie el particular buscando una canción para escuchar en su teléfono.
-Seguir el consejo del señor Banner no le haría mal, señor. –sugirió Jarvis a través del auricular.
-No pensamos igual, Jay. –comentó pasando la lista de reproducción hasta hallar una canción que le agradase en ese momento.
Uhm, su siguiente clase era Biofísica con una profesora de la cual aún no se daba el trabajo de aprender su nombre. Podría ir a cubrir su cuota de cafeína matutina, pero el local de Starbucks que tenía los mejores pastelillos estaba al otro lado del campus y no había forma posible en la que Tony pudiese ir, beber tranquilamente un café y luego ir a clases; y caminar con el café hasta la clase haría que éste se enfriara y si había algo que Tony no podía soportar era el café frío. No, gracias. También podría ir a tirarse en el césped hasta que la clase estuviese a punto de comenzar, pero eso tampoco le llamaba demasiado la atención.
Cambiando la canción, se le cruzó por la mente ir a la biblioteca y buscar un libro de Biofísica, así podría, al menos, distraerse mientras la profesora decía cosas que él ya conocía. ¿Quién sabe? Un par de datos curiosos podrían hacer que su ánimo mejorara. Sí, parecía una buena idea.
Caminó hacia la biblioteca de la facultad y entró en ella, caminando por los largos pasillos llenos de libros con los que podría matar a alguien si le pegara en la nuca con uno de ellos. No que fuera a intentarlo. Dio vueltas por los anaqueles hasta que encontró un libro que llamó su atención sobre la materia, se dirigió hacia donde había visto que estaban las mesas y sillones y sonrió maliciosamente.
Decir que se había sorprendido al verlo en la biblioteca sería mentir, cada vez que se lo había topado había sido mientras se encontraba leyendo. Dios, ¿qué tan nerd era Loki? Siempre se encontraba con un libro en su mano, ¿no tenía nada mejor que hacer? Dudó entre acercarse o no, quizás Loki pensaría que lo estaba siguiendo o algo, luego recordó que no le importaba si pensaba eso. Además, eran simples coincidencias.
-¿Te molesta si me siento aquí? –preguntó detrás de Loki.
-Para nada. –comentó ausentemente, completamente inserto en la historia que estaba leyendo.
Tony admiraba la capacidad que Loki tenía para perderse en la lectura. O quizás lo estaba ignorando.
-Hey. –dijo Tony después de sentarse.
Loki reconoció la voz y tuvo que reprimir un suspiro exasperado.
-Hola. –respondió volviendo al mundo del que intentaban sacarlo.
Tony recibió el directamente indirecto mensaje, pero decidió actuar como si no lo hubiese hecho. Abrió su libro en una página aleatoria y le dio un pequeño vistazo al título. Osmosis. Huh.
-Así que… -comentó sin levantar la vista del libro.- ¿por qué te fuiste en la mañana?
-¿Porque tenía que venir a clases, quizás? –respondió volteando la página.
-Pudiste haberme esperado, digo, si venimos al mismo lugar, ¿no?
-¿Por qué debería hacerlo? –preguntó calmadamente.
-¿Porque podría haberte traído? –levantó una ceja.
-Uhm…
Tony resopló internamente e intentó ocuparse en su libro y en cómo el agua atravesaba la membrana plasmática de una célula para igualar concentraciones y fue interrumpido cuando escuchó la campana sonar, indicando el fin del receso. Levantó la mirada y notó que Loki no había hecho ni el más mínimo ademán de moverse, de hecho, seguía tan concentrado en su libro como antes de que Tony le hubiese hablado. Se fijó en la manera que se movían sus ojos y se preguntó cómo podía leer tan rápido. Ah, que era un ratón de laboratorio. Espera. ¿No era un gato? Como sea.
Esperó a que Loki terminara el capítulo que estaba leyendo antes de interrumpirlo, no era tan desconsiderado, de todas formas.
-Eh, ¿no planeas moverte?
-No tengo clases en este periodo. –respondió.
-Ah… yo tampoco. –comentó Tony volteando la página del libro. No era como si hubiese estado todo ese tiempo en la misma página, eh. O quizás sí…
-Uhm… -Loki respondió sin prestarle atención.
Tony estaba entre dejar a Loki leer tranquilo o sentirse personalmente ofendido por la actitud que Loki estaba teniendo ante él. Eligiendo la última decidió interrumpirlo, otra vez.
-Gracias por las llaves. –comentó fingiendo no despegar la vista del libro.
-Debí habértelas entregado ayer, mi error.
-De todas formas. Pudiste haberme dejado encerrado, eh.
-Me habría arriesgado a que rompieras la puerta. –respondió, dejando el 'no es como si no se me hubiese ocurrido' para sí.
-Jé, es verdad.
Hubo una pausa que le dejó claro a Tony que Loki no estaba buscando ningún tipo de conversación, pero no iba a rendirse solo porque sí. ¿Cómo podía llamarse a sí mismo Tony Stark si se rendía tan fácilmente?
-¿Y qué haces aquí? –preguntó ignorando el hecho de que él estaba intentando forzar una conversación.
-Intento leer. ¿Sabes que es una biblioteca?
Tony resistió el impulso de golpear su cabeza repetidamente contra la mesa.
-Me refería a este lado del campus. –respondió en vez de explotar su cabeza.
-Los asientos son más cómodos. –dijo casi encogiéndose de hombros. Dioses, ¿por qué era incapaz de callarse? ¿Dónde estaba la bibliotecaria cuando se le necesitaba? Loki levantó levemente la mirada y la dirigió hacia el escritorio donde la encontró, durmiendo. ¡Qué eficiente!
-Entonces, ¿qué carrera cautivó a tu corazón y te atrajo al maravilloso universo de MIT?
-No es tu asunto.
-¿Eh?
-¿Podrías dejarme leer tranquilo?
-Hey, ¿por qué tan agresivo?
Loki despegó la mirada del libro para dirigírsela a Tony y éste lo hubiese considerado una victoria si no fuese por las palabras que le siguieron.
-Escucha. Tú y yo no somos amigos. Por obras del cruel destino estamos viviendo juntos, pero eso no significa que me agrades. Ahora te pido, por favor, que te retires de la mesa si vienes con el propósito de interrumpir mi lectura. Si no está en tus opciones retirarte, ¿podrías, al menos, guardar silencio? Gracias.
Tony se contuvo de gritar demandando respuestas y Loki se contuvo de tomar su libro y golpearle repetidamente en la nuca o irse del lugar, para poder disfrutar tranquilamente del libro que se dedicaba a releer en silencio, en paz, pero sabía que eso sería huir y no estaba dispuesto a seguir huyendo. Y tampoco buscaba arriesgarse a cadena perpetua por haber matado a un hombre con un libro o haberlo dejado inconsciente, al menos.
-Creí que no nos conocíamos. –dijo luego de un momento de silencio.
-No nos conocemos. –reafirmó Loki continuando con su lectura.
-¿Cómo puedes odiarme si no me conoces? –presionó.
Loki se maldijo a sí mismo por no ser capaz de contenerse.
-¿Es necesario conocer a una persona para tener una opinión sobre él? –decidió preguntar.
-Hum, ¿supongo?
-¿Cómo podrías agradarme si no te conozco?
-¿Estás proponiendo que nos conozcamos? –respondió sonriendo ampliamente.
-No. –detuvo por un momento su lectura, maldiciéndose nuevamente.
-Aww… vamos…
Loki no respondió.
Tony estuvo peguntándose por un buen rato cuánto tiempo había pasado hasta que se le ocurrió revisar su celular, segundos después, pudo escuchar cómo el timbre que indicaba el fin de la hora se hacía presente. Y lo único que había leído sobre la osmosis era el título.
-Hey, uh— Tony intentó volver a hablar, pero fue interrumpido.
-Sólo… mantente en tus propios asuntos, Stark. –dijo Loki sin emoción alguna mientras se ponía de pie con el libro guardado en su mochila y caminaba hacia la salida de la biblioteca.
Loki caminó fuera de la biblioteca y se dirigió hacia su salón sin voltear la mirada, con el ceño fruncido. Cambió su expresión por una de indiferencia en cuanto se dio cuenta de que estaba atrayendo miradas y que estaba a punto de llegar a su salón. Intentó con todas sus ganas concentrarse en la clase que debía asistir y si no fuera porque conocía el tema hasta cierto punto, habría fallado miserablemente. Que de algo haya servido leer sobre la materia tiempo antes de entrar a clases.
Cuando ésta terminó, se dirigió calmadamente hacia la parada del autobús, aunque por dentro solo quería correr. Tomó el autobús sin saber qué sentir realmente, ¿a qué se debía el repentino interés? Loki suspiró mirando a través de "la ventana sin prestar atención al exterior. Intentó calmarse, sólo tendría que esperar a que otra persona se interesara en el departamento y podría deshacerse de Stark, ¿había algún fundamento legal para hacerlo? Probablemente no, pero Loki tendría que encontrar la forma de hacerlo y volver a vivir su vida en paz. Paz, paz, paz. ¿Cómo podía acabarse en el transcurso de un día? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por— Loki notó que el autobús se encontraba en su parada y se puso de pie apresuradamente. Se bajó rápidamente y, antes de entrar al lugar, se aseguró de verse contento.
Al entrar la campanilla de la puerta sonó indicando a los empleados que alguien la había cruzado. Las mesas se encontraban aún vacías y había una chica limpiando una que levantó la mirada hacia la puerta. Le tomó menos de un segundo reconocer al chico que entraba antes del horario de apertura.
-Hey, Loki. –sonrió.
-Buenas tardes, Amora.
Amora era un poco más baja que Loki. Sus ojos eran verdes y su cabello rubio caía con elegantes ondas hasta su cintura, su voluptuosa figura llamaba la atención y atraía miradas donde fuese. Llevaba puesta la blusa propia del café con los dos primeros botones desabrochados, revelando su escote. Loki suponía que ésta, junto a los ajustados leggins negros que llevaba, la ayudaban a aumentar su propina diaria.
-¿Qué te hace llegar tan temprano? ¿Intentas ver la cara buena del jefe, eh? –bromeó pasando a limpiar otra mesa.
-Salí un poco antes, es todo. –respondió caminando hacia el pasillo que llevaba a una puerta con un letrero indicando que era sólo para empleados.
Una vez allí miró el reloj en su muñeca izquierda. Eran casi las dos de la tarde, lo que significaba que la hora de almuerzo se acercaba, y era una de las horas más concurridas. Loki esperaba poder obtener una buena propina.
Se acercó hasta su casillero y lo abrió, tomando de él la camisa y el delantal que debía usar. Se quitó la camiseta y deslizó sus brazos dentro de las mangas de la camisa. Amora entró mientras abrochaba los botones.
-Tú desconoces el concepto de privacidad, ¿no es así?
-Ver tu cuerpo es un deleite, querido. –dijo divertidamente.
-¿No tienes novio? –cuestionó arreglándose la corbata de moño en el espejo. La verdad es que al principio los comentarios de Amora le habían helado la sangre y le habían hecho desear llamar un abogado, pero luego de las primeras semanas había comprendido que era su forma natural de ser, además había recordado que no tenía dinero para contratar a un abogado y se había acostumbrado a ellos. Era más fácil.
-Sí, y creo que llegará atrasado hoy. –suspiró mirando su celular.- Está casi pidiendo que lo despidan.
-¿Cómo es que los demás no han llegado? –preguntó mientras se amarraba el delantal a la cintura.
-No sé. Quizás se durmieron o algo. –dijo antes de que la campanilla volviese a sonar.- Debe ser alguno. ¿Terminaste?
-Sí. –respondió cerrando el casillero con sus cosas dentro.
-Te tocan las primeras mesas. –comentó Amora mientras caminaban hacia la parte frontal del local.
-¿Desde cuándo estás al mando? –preguntó caminando detrás de ella.
-Desde que tengo las llaves.
Amora se volteó y le sacó la lengua juguetonamente antes de dirigirse a la otra empleada que había entrado.
-Heh, elegiste llegar a tiempo, al fin.
-Cierra la boca, Amora. –respondió caminado hacia la habitación.
-Tienes una hermana tan adorable. –comentó Loki maliciosamente tomando una libreta y una lápiz de un cajón cercano a la caja registradora.
-Sé que en el fondo me ama. –respondió acercándose a la puerta de vidrio para voltear el letrero de 'Cerrado'.
Ser mesero en un café jamás había sido su trabajo soñado, pero era muchísimo mejor que morirse de hambre y vivir bajo un puente. Sus compañeros eran ciertamente peculiares, debía de admitir. Y se entretenía bastante viéndolos interactuar entre sí. Loki podía imaginar a Sigyn diciéndole que se preocupara más de ellos e intentara entablar un lazo. Aunque sea de mutuo agrado, estaba seguro de que le diría. De hecho, estaba seguro de que Sigyn se refería a ellos cuando dijo que debería aprovechar y hacer amigos. Pero Loki era incapaz de verlos como amigos, no necesitaba amigos, necesitaba a Sigyn. Y que Stark se fuera.
Poco a poco los clientes comenzaron a llegar y Skurge, el gigantesco novio de Amora, efectivamente llegó tarde y tuvo que estar un buen rato en la oficina siendo regañado.
Al ser día de semana, Loki podía irse antes, así que lo hizo y se encaminó hacia el departamento donde una pila de tarea lo estaría esperando. Apoyó su codo en la ventanilla del autobús mientras miraba a los edificios moverse a través de ésta, dejando que su mente vagara en cosas sin importancia que no recordaría una vez llegado a su destino.
Al llegar al departamento y entrar se encontró con Stark recostado en uno de los sofás con su tablet en las manos. Intentó ignorar su presencia y fue directamente hasta su habitación. Se tiró sobre su cama por unos minutos hasta que decidió que era el momento para levantarse y hacer algo con su vida, por lo que se sentó en la silla de su escritorio y comenzó a hacer deberes.
Tony había llegado un par de horas antes, esperando que Loki llegara poco después que él y ver cuánto tiempo podría durar sin apuñalarlo. ¿Quién sabe cuánto tiempo podría ser? Sin embargo, al cabo de media hora de estar sentado en el sofá había decidido tomar su tablet y dedicarse a perder el tiempo en ella. ¡Qué productivo! ¿no? Luego de un buen rato de estar vagueando en blogs y leyendo noticias estúpidas, Tony escuchó una llave insertarse en la cerradura de la puerta principal y se volteó hacia ella a tiempo de verla abrirse y a Loki entrar. Volvió su mirada hacia su tablet hasta que sintió cómo la puerta de su habitación se cerraba.
Tony suspiró y se sentó en el sofá viendo las posibilidades de obtener información a las buenas desaparecer frente a sus ojos. Se mantuvo así hasta que sintió una familiar melodía, su Starkphone. Vio el remitente de la llamada y exclamó.
-Mierda. –dijo antes de contestar.- ¡Hey, Pepp!
-¿Tony? ¿Dónde estás?
-Uhm… ¿en casa?
-No, no estás. Estoy afuera y Jarvis parece estar apagado.
-Uhm… Yo… como que me cambié.
-¿¡Tú hiciste qué!?
Tony separó el celular de su oído al sentir el grito exasperado de Pepper.
-Jejé. –Tony rascó su cabeza.
-Olvídalo. Dame la dirección, iré para allá ahora.
Tony pudo escuchar la puerta del auto de Pepper cerrarse con más fuerza de la necesaria. Pobre auto.
-Ya, -dijo poniéndose de pie.- espera un minuto.
Tony caminó hasta la habitación de Loki y tocó la puerta.
-Hey, Luke. ¿Te importaría darme la dirección del departamento?
-¿¡Ni siquiera sabes dónde vives!? –Pepper gritó a través del teléfono.
-Hey, al menos sé cómo llegar aquí.
Loki abrió la puerta y se encontró a Stark frente a él, con el teléfono en la oreja, sonriendo divertidamente. Claro, todo debía parecerle un juego, ¿no?
-¿Podrías…? –preguntó ofreciéndole el teléfono.
Loki suspiró exhausto y lo tomó.
-¿Hola? Sí, uhm. Soy Loki…
Tony se sintió un poco asombrado con lo cordial y educado que podía ser Loki al hablar con otras personas. Nótese el 'otras', claro, él no contaba, ¿eh? Pudo escuchar cómo Loki le daba la dirección y un par de indicaciones a Pepper y se preguntó si siempre era tan formal al tratar con extraños. Excepto con él, por supuesto.
Loki separó el dispositivo de su oreja y se lo entregó a Tony, quien lo tomó y volvió a hablar nuevamente.
-¿Lo ves? No es necesario que yo—
-Voy para allá. No se te ocurra escapar. –le interrumpió antes de colgarle.
-Gran charla. –dijo rodeando los ojos y guardando su celular en el bolsillo de su pantalón.- Entonces… ¿te importaría acompañarme en el comedor? –levantó la vista para mirar a Loki. Maldita sensación de Hobbit.
-¿Por qué motivo sería? –preguntó mirando ligeramente hacia abajo. Tony podía apostar que le encantaba el sentimiento de superioridad que le producía estar mirándolo desde arriba.
-Probablemente, un cien por ciento de probabilidad, heh, de que quiera hablar contigo también. –respondió metiendo sus manos en sus bolsillos.- Entonces…
Loki quiso golpearlo. Deseaba, al menos, ser capaz de evadirlo en su propia habitación haciendo cualquier cosa, o nada en absoluto pero solo. Tranquilo, en paz, en silencio. Sin saber cómo más afrontar la situación, terminó adelantándose a Stark en el pasillo y sentándose en su silla predilecta en el comedor, buscando desesperadamente su lugar feliz para calmarse. Luego de un rato, la chica pelirroja que, según la información proporcionada por Stark, era la asistente personal de Howard Stark -también conocido como la cabeza de la compañía-, había llegado y lo primero que había hecho había sido tirarle su bolso encima a Stark para luego acercarse al comedor donde Loki se encontraba.
-Hola, tú debes ser Loki, ¿verdad? –preguntó cordialmente al chico que la observaba con curiosidad en sus ojos.
-Efectivamente lo soy. –le respondió con la misma cordialidad.- Por favor, -dijo antes de apuntar con su mano una silla frente a él.- tome asiento, señorita…
-Pepper. –respondió Tony acercándose luego de haber tirado las cosas en el sofá.- Ahora, esa no fue una muy linda manera de decir hola, ¿eh? –comentó antes de sentarse al lado izquierdo de Loki.
La expresión de Pepper cambió a una desafiante cuando se dirigió hacia Tony.
-¿Qué? Tú fuiste la que me dijo que encontrara un lugar más cercano.
-Pudiste habérmelo dicho, al menos, ¿no crees? –dijo sentándose-
-Bueno… De todas formas solo me mudé ayer. –se encogió de hombros.
-No tienes remedio. –Pepper suspiró, apoyando su frente en la palma de su mano con el codo afirmado en la mesa.
-¿Podría traerle un vaso con agua? –Loki preguntó luego de haber sentido un poco de pena por ella. Cualquiera que tuviese que tratar constantemente con Stark merecía un premio.
-Por favor, sí.
Loki se puso de pie y caminó hasta la cocina. Se preguntó a qué podría deberse la repentina visita de la asistente y, al darse cuenta de que no conseguiría ninguna respuesta dentro del refrigerador, volvió con un vaso de agua fresca y notó que ella no se había movido ni un centímetro.
-Aquí tiene. –Loki dejó el vaso frente a ella.
-Gracias. –le dedicó una débil sonrisa.- Me disculpo por cualquier inconveniente que pudo haberte hecho atravesar este estúpido chico.
-No lo digas como si le estuviese haciendo algo malo. –Tony rodó los ojos.
-Entonces, -Pepper dejó su vaso sobre la mesa- ustedes tienen acuerdo, ¿no es así?
-Lo tenemos, sí. –respondió Loki.
-Bien. –se acomodó en la silla, quedando sentada derecha.- Quiero ese refrigerador siempre lleno de comida. Para ambos. Y me gustaría que tú, Loki, me informaras de cualquier problema que pueda causar el chico que está ahí. Aquí, toma mi tarjeta. –Pepper dijo antes de entregársela.
-¿Qué quieres decir con eso? ¡No necesito una niñera!
-No entiendo, -comentó Loki tomando la tarjeta e ignorando a Tony- ¿Por qué la comida debe ser para ambos? Puedo comprar la mía, ¿sabe? Tengo trabajo.
-¿Lo tienes? ¡Por eso llegaste tarde! –comentó Tony bebiendo del vaso de Pepper.
-Quiero asegurarme de que no lo demandes, de hecho. –respondió ignorando el comentario de Tony.
-¿Eh?
-Tony es… complicado y holgazán. Puedes tomarlo como un soborno.
-¿¡Qué!? ¡No le digas eso! ¿Quieres demandarme? Adelante, hazlo. Tengo abogados, ¿sabes? Al menos el triple de los tuyos.
A Loki le hubiese gustado decir que tres multiplicado por cero era cero, pero hacerlo solo habría logrado herir su orgullo. Y bueno, Odin tenía abogados, pero eso no lo había sentir ni siquiera un poco mejor, así que se mantuvo callado y quieto.
-No creo que cierto gran sujeto con un combo de bigote y barba en traje estaría muy feliz si fueras demandado.
-Pero no estoy usando traje. –Tony dijo confuso, Pepper lo miró enarcando las cejas.- Oh, te refieres a él.
-Tu pad—
-No lo llames así. –Tony la interrumpió amargamente. Loki lo miró con una pizca de sorpresa antes de volver a fijar su mirada en el vaso.
-Está bien. El señor Stark. –Tony la miró fríamente, haciendo que Pepper suspirara. –El señor Howard Stark no estaría muy complacido si descubre que no solo te mudaste con un chico que no conoce sino que, además, fuiste demandado por dicho chico.
Tony bufó gruñonamente y se cruzó de brazos.
-Disculpe, Señorita Potts, -Loki interfirió- ¿es esto realmente necesario?
-Bueno… -respondió quitándole el vaso a Tony.- viendo que ustedes ya tienen un convenio, no puedo hacer más que apoyarlo si ambos están de acuerdo en mantenerlo.
Loki estuvo a punto de protestar, pero se controló. Sabía que no tenía otra opción, así que solo asintió.
-Tony. –Pepper llamó su atención.- ¿Estás seguro de que quieres vivir aquí?
-Sí. –respondió. Y no era mentira, en todo caso aún le quedaban muchas cosas por investigar.
-¿Y tú estás de acuerdo, Loki?
Ambos lo miraron fijamente y Loki sintió la necesidad de golpear a Stark exigiendo que se fuera de su bello departamento y dejara de contaminar el aire que respiraba. O de volar hasta Noruega y no volver más.
Tristemente, estaba consciente de que no estaba dentro de sus capacidades llegar a lograr alguna de esas opciones.
-Ah, sí. –respondió finalmente con la seguridad que no sentía, odiando cómo el mundo giraba alrededor del dinero.
-Haré un contrato, entonces. Uno que ninguno de los dos pueda romper, ¿vale?
-¿Y qué si lo hacemos? –Tony preguntó causando que Loki mirara a Pepper con cierto interés.
-Por supuesto que no te gustará el resultado de eso, Tony. Por favor, ¿no querías que te viera como un adulto? Entonces actúa como uno, por el amor a tu tecnología, y no vayas por ahí rompiendo contratos.
Tony miró al techo. ¿Por qué siempre decía cosas que terminaban siendo usadas en su contra?
-Eso sería todo. Por lo pronto, me gustaría pedirle que me mandara un correo electrónico para poder solicitarle los datos necesarios, señor Friggason.
-Ah, por supuesto. –respondió Loki volviendo a la realidad.
-La próxima vez que me vean por aquí, traeré el contrato.
-Puedo acompañarte hasta la salida. –ofreció Tony poniéndose de pie.
-Sé cómo llegar. No te sobre esfuerces. –respondió con fingida preocupación.
Tony sintió el impulso de golpearla o decirle algo. Sin embargo, sabiendo que no le convenía de ninguna forma hacer algo así, volvió a sentarse de mala gana con los brazos cruzados.
-Gracias por la cortesía, señor Friggason. –dijo Pepper volteándose antes de abrir la puerta.
-Cuando sea necesaria, señorita Potts. –respondió ganándose una sonrisa de su parte, haciendo que Tony se cuestionara un par cosas mientras rodaba los ojos y suspiraba.
-Por favor, Tony, compórtate. –dijo en un noto amenazador.
-Sí, lo haré. Supongo. –Tony dijo apoyando su espalda en la silla.- Que no te golpee la puerta.
Loki observó mientras Pepper atravesaba la puerta y desaparecía cerrándola, sin saber exactamente qué debería sentir. Además de la necesidad de golpear a Stark, por supuesto.
Su plan era soportar hasta que milagrosamente alguien más se interesaba por la belleza del departamento y quisiera vivir con él, pero no. Tenía que venir la asistente a hacer un contrato. ¡Qué bien! Ahora el plan de deshacerse de Stark estaba descartado. Qué doloroso.
-Entonces… -Tony comentó volteándose hacia Loki.
-Iré a mi habitación. –Loki le interrumpió poniéndose de pie.
-Sí… supuse que dirías algo así. –dijo viendo a Loki irse hacia su habitación.
Una vez dentro, Loki cerró la puerta. Tomó su celular y le mandó un mensaje a Sigyn.
Creo que no hay escapatoria. –L.
Fue hacia su armario y sacó su pijama. Primero se puso el pantalón y luego se encargó de abrochar los botones de la parte superior, ya sentado en la cama. Tomó su celular por pura costumbre y se sorprendió al ver la notificación que le avisaba acerca de un nuevo mensaje.
¿Algo de lo que quieres hablar? –S.
Loki libró sus pies de las pantuflas grises y se acomodó en la cama, sentándose con las piernas cruzadas.
¿No deberías estar durmiendo? Por favor dime que no te he despertado–L.
Observó por unos segundos la aplicación que indicaba que Sigyn estaba escribiendo su respuesta hasta que la recibió.
No, tranquilo. ¿Recuerdas lo que te dije sobre no acostumbrarme al cambio de horario? Era en serio. Jajá. –S.
Loki estuvo diez segundos mirando la carita feliz que acompañaba el mensaje antes de escribir.
¿Has intentado beber leche con miel? –L.
Hoy justamente se acabó la leche. –S.
Loki estuvo a punto de responder cuando otro mensaje se apoderó de la pantalla.
De todas formas, ¿a qué te refieres con tu primer mensaje? –S.
Loki suspiró.
La asistente de Stark vino hoy, –de hecho se fue hace algunos minutos- hará un contrato acerca de la estancia de Stark aquí. –L.
¿Qué clase de contrato? –S.
La señorita Potts dijo algo acerca de que el refrigerador debe estar siempre lleno con comida para ambos, cuando pregunté por qué me dijo que lo tomara como un soborno para no demandarlo, ¿puedes creerlo? –L.
Al menos habrá comida gratis, ¿no? –S.
No necesito su dinero. –L.
Bueno, quizás sí. –L.
Pero sólo para pagar la renta. –L.
Loki se sentía realmente derrotado. Podía estar de buenas consigo mismo sabiendo que necesitaba ayuda monetaria. No era idiota, sabía que intentar seguir llevando el departamento y su carrera por sí mismo solo podría traer como consecuencia vivir bajo un puente muriendo de hambre. U obligarlo a volver a casa de Odín. Y no quería aventurarse a saber cuál de los dos podría ser peor. Sí, podía vivir con eso; con lo que no podía vivir y lo que le hacía detestar todo era tener que depender de Stark. Habría aceptado el peor castigo si no fuera porque era demasiado orgulloso como para volver con la cola entre las piernas, aceptando que había sido un error irse. No, señor. Eso no iba a pasar. Jamás le daría la satisfacción a Odín de verlo de esa manera. A menos que… No. Ni siquiera iba a detenerse a pensar en eso.
La vibración sobre su mano le hizo volver a la realidad.
¿Sigue siendo como antes? –S.
Loki rodó los ojos.
¿Te refieres a arrogante, idiota, persistente, terco, lleno de sí mismo y narcisista? Sí, sigue siéndolo. –L.
¿Cuánto tiempo llevas viviendo con él, de nuevo? –S.
Un día. –L.
¿Cómo puedes saberlo, entonces? Quizás no sigue siendo tal como era antes. –S.
Loki se sintió un poco traicionado. ¿Cómo podía Sigyn estar defendiéndolo?
Lo siento, ¿de qué lado estás? –L.
Del tuyo, por supuesto. –S.
Loki escribió su respuesta con el ceño fruncido.
¿Entonces por qué lo defiendes? –L.
No lo estoy haciendo. ¿Cómo podría? –S.
Lo que intento decir es que no olvides por qué estás ahí ni por qué aceptaste su oferta. No te centres en él, quizás ni siquiera tendrás que topártelo. –S.
La respuesta de Sigyn venía acompañada por una carita sonriente que hizo a Loki dudar entre si contarle el incidente de la biblioteca o dejarlo pasar.
Sí, supongo que tienes razón. –L.
Siento que hay algo que no estás diciéndome. –S.
¿Cómo podía estar tan lúcida si eran alrededor de las cuatro de la madrugada en Noruega? Loki probablemente no podría emitir pensamientos coherentes sin haber dormido lo suficiente.
Se me acercó hoy en la biblioteca del campus. Sí sabes que él también está en MIT, ¿verdad? –L.
¿Qué te dijo? ¿O solo estuvo ahí? –S.
Intentó iniciar una conversación. Fue muy espeluznante. –L.
Loki tembló al recordar la experiencia.
Uh, ¿quizás quiere arreglar las cosas? –S.
Sí, claro. –L.
No, ya me había preguntado días atrás por qué lo 'odiaba'. Dioses, se da tanta importancia. Por supuesto le dije que no lo conocía. Ni siquiera me recuerda. Demonios, ni siquiera es capaz de decir mi nombre bien. Es tan molesto. –L.
¿Cómo es que no me habías contado acerca de eso? –S.
No importa. Supongo que esta es la oportunidad perfecta para que puedas ignorarle, ¿no crees? –S.
Loki, en serio, dudo que valga la pena concentrarse tanto en él. Más importante, ¿cómo van las cosas en el trabajo? –S.
Tú estás obsesionada con mis compañeros, ¿no? –L.
Con tus relaciones, de hecho. –S.
Sí, sí. Lo estoy intentando. –L.
Loki sonrió al imaginar la mueca de Sigyn, sabiendo que no le creería. De todas formas apreciaba la manera en la que Sigyn siempre se preocupaba por él y estaría siempre agradecido de haberla conocido.
Eso espero. –S.
Creo que me está ganando el cansancio. Quizás es tiempo de que me vaya. –S.
Gracias por estar presente, Sigyn. Espero que tengas dulces sueños. –L.
Siempre que lo necesites, Loki. Duerme bien. Suerte mañana. –S.
Fue el último mensaje que Loki recibió de Sigyn esa noche.
Se puso de pie y salió de la habitación en dirección al baño. A través de la puerta de Stark pudo verlo recostado sobre su espalda en su cama con la tablet aún en sus manos y no le dio mayor importancia.
Loki lavó sus dientes y luego fue hacia la sala de estar. Se aseguró de cerrar la puerta y ventanas y de apagar todas las luces. Hecho esto, fue hacia su habitación y apagó su propia luz. Se acercó a su cama y se cubrió con las cobijas, rodando lo suficiente para quedar observando la pared.
Ignorarlo simplemente era la mejor opción. No podía ser tan difícil, ¿verdad?
Loki cerró los ojos buscando una manera de conciliar el sueño. Le esperaba un agotador día mañana, igual que el siguiente y los que seguirían después.
Tony, por su parte, se encontraba haciendo una lista de las cosas que debería traer desde su antigua casa y se durmió horas después pensando en cómo hacer que Dum-E cupiese por la puerta.
A/N: A cualquiera que esté leyendo esto, ¿por qué lo haces? Bromeo, muchísimas gracias si estás aquí.
Este capítulo es largo pero no me enorgullece del todo. Lo sé, no fue tan interesante, he tenido tantas cosas en la mente últimamente, pero no estás aquí para leer sobre mi vida, estás aquí por el fic! Prometo que las cosas se pondrán más interesante. Supongo.
Me di cuenta de que este va a ser un fic largo, así que si alguien esperaba algo corto, ¡lo siento! Pero sigue leyendo~
Ahora estoy de vacaciones, ¡así que quizás podré subir más seguido!
De todas formas, muchísimas gracias si llegaste hasta aquí
