Hey!
Hace algún tiempo que no actualizaba ninguna de mis historias, esto se debe aun j#dido bloqueo que he tenido, pero finalmente luego de mucho esfuerzo logré sacar al menos la continuación de este fic.
Fue muy difícil sacar o intentar de sacar lo que estaba en mi mente, pero creo que quedó decente. Espero lo disfruten.
Capítulo de revelaciones gente, no les quito más tiempo.
ENJOY...
RIP: DESCANSE EN PAZ
La vida, tumulto de misterios entrelazados entre sí que dura un lapso de tiempo determinado y luego desaparece como una suave brisa.
Si, la vida está llena de misterios. ¿Quiénes somos? ¿De dónde vinimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿A dónde vamos?
Muchas personas dedican su vida entera a tratar de descubrir esas verdades, a tratar de desempolvar la fuente de toda sabiduría y entendimiento, pero la verdad es que apenas podemos provocarle un ligero rasguño a ese conocimiento. Necesitaríamos muchos más años de los que podemos vivir para descubrir todo lo que queremos saber. Algunas personas han logrado descubrir bastante durante sus cortas vidas, pero entonces mueren y se llevan todo ese conocimiento con ellos... Entonces... ¿De qué sirvió tanta lucha?
Otros muchos entienden que los misterios sobre la vida son imposibles de alcanzar y, por ende se limitan a vivir su vida tal y como quieren hacerlo, satisfaciendo cada deseo, experimentando cada sensación, viviendo al límite... atreviéndose. Esto, obviamente, sin pensar en nada más que el ahora, lo que resulta en una vida disoluta y vacía. ¿De qué vale eso entonces?
Algunas personas veían la muerte como un final a las miserias de la vida, un cese de tantas dudas que no podemos contestar o de minutos extra que no queremos vivir. Para algunos la muerte no es tan repelente, otros la desean con ansias, porque significa que finalmente podrán descansar de tantos misterios y de tanto dolor.
¡Pero qué equivocados estábamos!
Ahora resulta que no solo la vida está llena de misterios que no podemos descifrar... Sino que ahora la misma muerte tiene los suyos.
... Y supongo, que estamos a punto de tratar de averiguar esos secretos.
Capítulo 5: La Voz en la Tundra
- Mako -exclamó Bolin de pronto en la entrada de aquel cuarto, sacando al joven de ojos dorados de sus ensoñaciones y pensamientos nocturnos.
Eran casi las 3 de la madrugada y el cejas arqueadas se encontraba recostado en su cama mirando al techo, con los ojos tan abiertos y rojos que parecía no haber dormido en una semana.
El chico dirigió la mirada hacia el marco de la puerta donde estaba su hermano viéndolo fijamente y al percatarse que no dormía, entró a la habitación.
- ¿Qué haces despierto Bolin?
- No podía dormir -contestó en voz baja, para no despertar a los otros. Aunque quizás ni siquiera ellos podrían conciliar el sueño esa noche-
- Meeh, yo tampoco.
- No dejo de pensar en todo esto -dijo Bolin- por más vueltas que le doy a la cabeza no encuentro sentido. Estas últimas semanas han estado llenas de demasiados misterios y cosas que...
- Lo sé -acalló Mako poniendo una mano en su hombro- yo tampoco puedo ordenar las ideas en mi mente.
- ¿En qué piensas?
- En que tiene que haber una explicación... Siempre la hay, no?
- Quizás -contesta el maestro tierra- pero ¿estás seguro de que no estás buscando una explicación parcializada, que se amolde a tu interpretación de lo que debería o no ser?
- ¿A qué te refieres?
- Oh vamos Mako... tú eres escéptico a estos temas, tú no crees que los muertos puedan volver a la vida. ¡De no ser por el avatar ni siquiera creerías en la reencarnación!
- Lo sé. No voy a mentirte... yo todavía no sé qué pensar. Al fin y al cabo todo lo que tenemos son hipótesis no... no hemos logrado confirmar nada. Veré esto de la forma más realista posible hasta que no me quede de otra.
- Oye... ¿Crees que podamos encontrar las respuestas?
- No lo sé Bolin. Pero sí sé dónde buscar. -Bolin solo se quedó mirando fijo a su hermano pero no acotó nada más-
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Esa Mañana
En Zaofu
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- ¿Estás seguro de que debemos volver a ese lugar? -preguntó la matriarca al joven Mako luego de que este contara lo que tenían planeado hacer él y su hermano.
Ambos habían aparecido esa mañana vestidos y preparados como para ir de campamento por una semana, con grandes mochilas sobre sus espaldas y ropa adecuada de camuflaje. Wu habría de volver a Ba Sing Se ese mismo día para encargarse de asuntos internos mientras que Kuvira y la matriarca seguían allí mismo en Zaofu.
- Creo que es lo correcto -contestó Mako. Kuvira tomó la palabra y exclamó-
- ¿De verdad piensas que volver al pantano nos ayudará a encontrar la verdad?
- Bueno, todo comenzó cuando vimos esa extraña sombra en el pantano. Tú también viste al otro sujeto desvanecerse ahí. Es obvio que ese lugar tiene una relación directa con lo que está pasando.
- El pantano es un lugar peligroso -contestó Suyin- no podemos ir allí sin un plan.
- Oigan -interrumpe Bolin- sabemos que es peligroso, pero si en algún lugar hemos de descubrir algo... es allí. Así que déjennos ir a averiguar.
Suyin se pone pensativa por unos momentos, deliberando en su mente si era correcto dejar ir a los chicos en aquella misión cuyo objetivo en sí aún seguía muy borroso. Las caras suplicantes de ellos, sobre todo la de Bolin junto con la expectante mirada de Kuvira como exigiendo una respuesta pronta hizo que Su dejara salir un suspiro derrotada y exclamara.
- Bien. Pueden ir al pantano.
- ¡Maravilloso! -exclamó Bolin alegre antes de emprender su camino hacia la puerta, cuando entonces la matriarca agarró su brazo deteniéndolo en seco. Cuando este voltea a verla se encuentra con una mirada penetrante y autoritaria de parte de ella, al momento que le decía-
- Pero no irán solos. Iremos con ustedes -finalizó la matriarca mientras posaba su vista en Kuvira, quien pareció sonreírle de medio lado-
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Mako estaba convencido de que algo no cuadraba en la ecuación. O de plano existían estos asuntos sobrenaturales que él por tanto tiempo hubo descartado en su vida o había una buena explicación... Si existía dicha explicación, tendría que ser poderosamente convincente.
Pero el joven sabía que, aunque aún tenía una milésima parte de esperanza de que todo tuviera tintes realistas, sabía que lo más probable era que hubiese vivido ignorando algo más allá de lo que es posible explicar. De hecho le había costado asimilar lo del asunto del avatar y las reencarnaciones en su momento... ¿Cómo pudo pensar que no iba más allá? Ya incluso había entrado en varias ocasiones al mundo espiritual ¿Qué le hizo creer que era todo?
A decir verdad, el realista y metódico Mako estaba desafiando todo en cuanto creía al ir en busca de una verdad que estaba destinada a ser sobrenatural, pero sujeto a su instinto detectivesco de saber todos los detalles, tenía que aventurarse a hacerlo.
Luego de no mucho tiempo, los chicos llegaron a las afueras de aquel mítico pantano. No era como que quedara tan lejos de Zaofu como lo hacía de Ciudad República. En pocas horas pasaron de la seguridad de aquellas cúpulas de metal de la ciudad a sentirse insignificantes frente aquellos árboles inmensos que bordeaban el pantano. Al menos era de día aún, aunque eso no serviría de mucho puesto que la luz solar no solía traspasar la enajenada masa de plantas que cubrían las copas de los árboles sellando herméticamente aquel lugar.
Aún no habían entrado al pantano y ya podían escuchar los sonidos de las creaturas que habitaban aquel lugar, este sin duda rebosaba de vida.
- Este lugar se hace más tenebroso cada día o qué? -se quejó Bolin. La matriarca afianzó el pequeño bolso que traía a sus espaldas y en voz de liderazgo, exclamó-
- Les advierto, este sitio es un lugar peligroso así que no se separen. A los espíritus y demás creaturas que viven aquí no les gusta ser molestados así que estén alerta.
- Entendido -dijo Mako-
Con eso los cuatro maestros se adentraron finalmente en aquel paisaje boscoso. Era inmenso e inhóspito. Cada paso parecía recrear un sonido de eco, estaban solos y rodeados al mismo tiempo, era tan confuso, tan peligroso. Incluso Kuvira, la más metódica de los cuatro, miraba a todos lados de manera frenética buscando detectar peligro lo antes posible.
- Oye Su... ¿Habías estado en este lugar anteriormente? -inquirió el maestro fuego-
- Mi madre solía contarnos cosas sobre este lugar
- ¿Qué... clase de cosas? -inquirió Bolin con cierto temor-
- Este sitio es un remanso espiritual, hay vida en cada rincón de este bosque... Toda energía espiritual emerge desde un gran árbol en el centro del pantano que se extiende por todo lo que vemos. Es como una parte del mundo espiritual en la tierra.
- ¿Y este lugar es bueno o malo?
- Bueno, los espíritus no tienen una buena opinión de los humanos, así que si alguien invade su territorio es obvio que querrán defender.
- Ahora entiendo la importancia de lo de no separarnos -balbucea Kuvira-
De pronto un sonido profundo, grave y completamente aterrador, parecido al canturreo de un fantasma hizo acústica entre los calmados charcos del pantano.
- ¿Qué fue eso? -exclamó Kuvira espantada mientras miraba a todos lados. Entonces el ruido cesó y una calma perturbadora sobrevino.
- Ahhhh! -oyeron un grito de pronto.
Al voltear los chicos contemplaron cómo Bolin quien estaba detrás en el grupo fue empujado hacia abajo en el charco como si jalaran de su tobillo. Entonces algo lo arrastró alejándolo rápidamente del grupo.
- ¡BOLIN! -gritó Mako al verlo alejarse, inmediatamente corrió en su auxilio, pero de la tierra cubierta por el agua de esos charcos salieron enredaderas verdes en dirección al maestro fuego, pero este con sus buenos reflejos logró incinerarlas en el acto y seguir corriendo rumbo al rescate de su hermano quien seguía siendo 'arrastrado' por esa fuerza invisible.
- ¡Hay que ayudarlos! -gritó la matriarca al ver que ambos jóvenes se alejaban, pero pronto más enredaderas comenzaron a salir, muchas en verdad y a intentar de sujetar a las chicas por sus extremidades-
Tanto Kuvira como Suyin controlaron pequeñas placas de metal que traían consigo para cortar las lianas antes que buscaban inmovilizarlas, pero era un trabajo demasiado difícil.
Entonces más lianas cayeron de los árboles y encasquetándose en el cuello de la matriarca de un tirón la levantaron por el aire prensando sus tendones. Un quejido de asfixia se escuchó a medida que le elevaban atada desde el cuello hasta las copas de los árboles.
- ¡SU! -gritó Kuvira antes de lanzar su placa de metal cortando aquella rama y haciendo que la matriarca cayera al suelo. Al instante Kuvira tomó de la muñeca a la mujer y de un tirón la levantó del charco en el que había caído y la obligó a correr a su paso.
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Mientras tanto Mako seguía persiguiendo esa fuerza extraña que arrastraba a su hermano consigo, cada vez ganando más distancia entre ambos. Entre la desesperación de casi no fijarse qué camino estaba tomando ni cuanto más se estaba adentrando en ese pantano, con la de ver a su hermano alejarse cada vez más, Mako decidió despegarse del suelo y propulsarse hacia adelante con fuego control para acortar distancias.
Pronto pasó por encima de su hermano y aterrizó unos centímetros adelante de él. Entonces, su hermano que venía siendo arrastrado en línea recta hacia él lo embistió de modo que ambos cayeron de golpe al suelo arrastrándose unos metros y deteniéndose en seco.
La fuerza que arrastraba a Bolin había desaparecido.
- Hermano... ¿Estás bien? ¿Qué ocurrió? -preguntó Mako preocupado al instante que ambos se detuvieron-
- No... no lo sé -contestó asustadizo el ojos verdes- Algo me arrastró del pie y me trajo hasta aquí... -suspira más aliviado- pero sea lo que sea ya se detuvo.
- Si pero... -titubeó Mako mientras echaba un vistazo a sus alrededores- ¿Adónde fuimos a parar?
Un sonido parecido al de una lechuza hizo eco en todo aquel conjunto boscoso llenando de miedo y desconfianza a ambos hermanos que, bien habiendo escuchado las estrictas órdenes de Suyin de no separarse del grupo era exactamente lo que por la fuerza habían hecho... ¿Ahora qué iban a hacer?
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Las aguas del pequeño charco sobre el cual estaba arrodillada se tiñeron manchas rojizas cuando Suyin tosió un poco de sangre desde su garganta hacia afuera. Tal parece el apriete de las lianas sobre su cuello le había provocado algunos daños. Kuvira se limitaba a verla sintiendo algo de impotencia al no saber qué más hacer para ayudarla.
- Su...
- Estoy bien -dice la matriarca para luego limpiarse el contorno de sangre que aún tenía sobre su boca- gracias por salvarme.
- Ni lo digas.
- Los chicos se perdieron, ¿Verdad?
- Mako se fue tratando de alcanzar a Bolin y no vi a donde fueron.
- Oh -se lamenta la matriarca- espero que esos muchachos estén bien.
- ¿Ahora qué hacemos?
- Intentemos buscarlos a ellos y salir de este sitio, es obvio que no debimos venir aquí en primer lugar
Kuvira no estaba de acuerdo del todo, pero decidió no contradecir a Suyin al menos por dos cosas preponderantes. Primero, todavía quería descubrir qué era lo que estaba sucediendo con todo este asunto de la aparente resurrección de algunos muertos y, segundo, que ninguna de las dos mujeres conocía el camino de salida y era más probable que terminarán adentrándose más en ese inhóspito lugar que saliendo de él.
Así que con eso en mente, la joven maestra metal se limitó a seguir a su matriarca.
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Al Mismo Tiempo
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- ¿Crees que encontremos a las chicas? -pregunta Bolin algo inquieto mientras él y su hermano caminaban por los fangosos senderos del pantano-
- Eso espero Bo -contestó sin ser demasiado expresivo, estaba más concentrado en tratar de pensar en una forma de sacarlos a ambos de ahí que en responderle a su hermano cada pregunta que hacía guiado por el miedo-
Pero entonces Mako se detuvo en seco de golpe, mirando fijamente a algo... o alguien.
Bolin se percató de que su hermano se había paralizado y comenzó a agitar su mano frente a sus ojos.
- ¿Mako? ¡Ehh, Mako! ¿Qué tanto mi...? -no lo dejó terminar la frase cuando el maestro fuego usa su mano para girar el rostro de Bolin y hacer que se enfocara en la misma escena que él estaba viendo.
Una mujer, o al menos el contorno de una estaba parada detrás de unos árboles mirando disimuladamente a los chicos, como si los espiara, pero al darse cuenta de que los hermanos la habían divisado se dió la vuelta e intentó escapar.
- Oye! -gritó Mako antes de ir tras ella-
- ¿Adónde vas!? ¿Te irás a perseguirla? ¿En serio? -regañó su hermano pero Mako sin hacer caso siguió su camino pareciendo hipnotizado por el contorno de aquella mujer-
- ¡Espera! -le llamó al divisarla de nuevo, pero esta nuevamente quiso escapar del maestro fuego-
El ojos verdes por su parte fue persiguiendo a su hermano, y este a la misteriosa chica como si fuese una cadena. Parecía que nuevamente estaban dejándose engañar por cada trampa que el pantano les tendía para que en vez de salir de él, se adentraran más.
... Era como si el mismo pantano estuviese intentando llevarlos a algún lado.
- ¡Detente! -gritó molesto el maestro fuego, cansado de tanta persecución. La mujer pareció obedecer ante la orden de Mako pues se paralizó en seco segundos después del grito.
Ella seguía de espaldas así que no podía ver su rostro, pero tenía una larga cabellera negra lacia por encima de su cintura, y un vestido marrón oscuro que vestía el resto de su figura. Parecía ser de tez muy blanca, aunque siguiera cubierta por las sombras.
Mako se aceró lentamente para no espantar a la mujer, en realidad, el mismo ya estaba espantado. Pero algo en ella le parecía familiar, era como si ya la hubiese visto pero no lo recordaba con exactitud. Bolin se mantuvo al margen.
- ¿Quién eres? -preguntó el ojos dorados a la mujer que seguía callada, inmóvil y de espaldas. Ni siquiera una brisa leve de aire sopló, casi ni se percibía el oxígeno en el aire, y Mako no tuvo contestación- ¿Te conozco? -preguntó de nuevo-
La mujer entonces contestó con voz dulce y angelical, pero con un profundo eco después de cada palabra, lo que lo hacía dudar de que se tratara de un ser humano vivo.
La mujer dijo...
- Los muertos... Ellos vienen.
- ¿Qué? -exclamó Mako confundido-
- Los muertos... Ellos vienen -repitió la mujer- Algunos ya están aquí.
- ¿Quién eres? -inquirió Mako- ¿Eres uno de ellos?
Por varios segundos no hubo contestación por parte del espectro. Pero entonces la mujer comenzó a darse vuelta lentamente hacia Mako y Bolin más atrás. El corazón de los chicos pareció acelerarse al momento que iban descubriendo el rostro de la mujer.
Entonces lo vieron.
Los ojos de los hermanos se abrieron como lunas llenas y sus corazones se detuvieron en seco al mirar a esa mujer a los ojos. Su cabello no era negro, era una ilusión creadas por las oscuras sombras, más bien era del color idéntico del cabello de Mako. Sus ojos eran idénticos también al igual que su tono de piel, era como si estuviera viendo a su contraparte femenina... Solo que no era eso lo que veían...
- M... ¿Mamá? -exclamó con voz frágil y débil al divisar incrédulo y con lágrimas en los ojos a esa mujer frente a él-
Bolin estaba sin palabras y sorprendido al ver ese rostro, no lo recordaba demasiado, pero era evidente que se trataba de su madre biológica.
¿Era real todo aquello?
- ¿Cómo es... que tú...?
- Escúchenme ambos... no tengo mucho tiempo. -exclamó Naoki, como se llamó la mujer en vida y acompañada del respectivo eco fantasmal en las terminaciones de su voz- Los muertos están regresando...
A la mujer parecían temblarles los labios como si estuviera conmovida, quizás lo estaba al ver a sus hijos vivos frente a ella, pero condenada a guardarse aquello por el mensaje que estaba dándoles.
- ¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué quieres decir con que los muertos están regresando? -indagó Mako con impaciencia. Al parecer Bolin seguía sin habla-
- No es coincidencia Mako -exclamó Naoki- El ladrón de la tribu agua, el maestro lava, fueron los primeros en cruzar al otro lado... Pero vienen más.
- ¿Dices que esos dos sí son muertos que resucitaron?
- En efecto.
- ¿Dónde están ahora?
- Desaparecieron. -contestó. Tal parece el espectro se limitaba a contestar cosas concretas sin revelar demasiada información-
- No entiendo -declamó el joven con frustración-
La mujer bajó la mirada y contempló su reflejo en el agua, para entonces decir.
- El velo que separa ambos mundos ha comenzado a romperse. Algunos muertos descubrieron que pueden manifestarse en este mundo, pero no pueden permanecer en el por mucho tiempo debido a que el velo en parte sigue intacto. Pero el velo -continuó- se resquebraja cada día más. Si el velo cae, las divisiones se eliminan y ambos mundos se fusionarán. Debes impedir que pase... -advirtió mientras le plantaba una mirada decisiva y seria- escúchame bien Mako... El velo no debe caer.
En estado de shock y sin saber cómo reaccionar durante varios segundos, Mako se limitó a mirar fijamente y sin aire en sus pulmones a aquel espectro cuya forma era idéntica a la de su madre.
- Algunos muertos ya llegaron. -finalizó la mujer con cara de horror-
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Mientras Tanto
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- ¿Segura que este es el camino correcto? -preguntó Kuvira a Suyin quien seguía caminando por aquel pantano y está siguiéndola desde atrás- ¿Por qué no admites que nos perdimos?
- No estamos perdidas... Solo algo desubicadas.
- Estoy segura que es exactamente lo mismo. -se quejó-
- Oye ¿Y por qué no ayudas en vez de estar reclamando tanto? -replicó-
- Oh, yo no fui la que tuvo la grandiosa idea de venir aquí.
- ¿Y esperabas que dejara a Mako y Bolin venir solos?
- Bueno, no has hecho un buen trabajo cuidándolos. -contestó la antigua unificadora-
Pero antes que la matriarca pudiera contestar algo más, la tierra pareció mecerse levemente de pronto, haciendo que las mujeres perdieran la estabilidad de manera leve. Entonces escucharon el revoloteo de las aves que salieron en manadas desde los árboles como escapando de algo.
El silencio nunca fue tan profundo.
Entonces ambas se dieron cuenta de que no estaban solas.
- Qué... ¿Qué es eso? -titubeó Kuvira al mirar con terror la escena que se llevaba a cabo ante sus ojos.
Una especie de sombra oscura estaba saliendo de las poco profundas aguas del pequeño río de aguas estancadas sobre el cual estaban las mujeres. El agua apenas alcanzaba a llegarles hasta debajo de las rodillas pero aquel espectro estaba saliendo por completo de allí como si mas bien estuviera atravesando un portal.
Tenía la forma de un hombre, solo que parecía más la sombra de uno. No tenía color ni rasgos, únicamente dos círculos rojos sobre su rostro que simulaban unos ojos espectrales que las miraban a profundidad. Suyin se paralizó y con ella su corazón. ¿Qué era lo que estaban viendo?
La sombra extendió sus manos hacia el frente y las aguas salieron repelidas desde su frente hacia afuera evocando una poderosa ola que embistió a ambas mujeres enviándolas metros atrás hasta encontrarse de espaldas con el suelo fangoso.
Recuperando la noción del tiempo, ambas maestras metal levantaron la cabeza para contemplar con horror como aquella cosa se acercaba a ellas a paso lento y en silencio, como una declaración de muerte.
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- La última vez que yo estuve en el pantano, vi un espectro... era como una sombra -explicó Mako- ¿Es uno de ellos?
- Es uno de los más fuertes -contestó el espectro de Naoki- Una de las causas del rompimiento del velo.
- ¿Qué es el velo y por qué se rompe? -dijo finalmente Bolin, haciéndose presente en la discusión-
- El velo es lo que separa al mundo de los vivos del mundo de los muertos. Mantiene el orden natural de las cosas. Los muertos no pueden rondar como si nada en su mundo, eso desequilibraría ese orden.
- ¿Qué causa que el velo se rompa? -presionó Mako-
- Precisamente es el desequilibrio que se causa cuando un muerto traspasa los límites hasta el mundo de los vivos. Mientras más muertos crucen el límite, más se rompe el velo y mientras más se rompa, más tiempo podrán permanecer aquí.
- Dijiste que nosotros debíamos impedir que el velo se rompiera... ¿Cómo? ¿Qué podemos hacer nosotros? -preguntó Bolin-
- Deben impedir que los muertos que regresan permanezcan en el mundo de los vivos, solo así evitarán que el velo se siga rompiendo. Pero hay más -continuó- El velo debe ser reestructurado de nuevo para que exista un balance, ustedes deben reestructurarlo.
- ¿Qué? ¿Cómo podríamos reestructurarlo? -pregunta Mako confundido-
- Si de verdad quieren ayudar, primero deben entender y comprender la verdadera esencia de la muerte y de los que ya no están. Solo una vez que descifren los secretos de la muerte podrán saber los pasos para reestructurar el velo.
- No creo que... podamos hacerlo -dudó Bolin-
- Yo confío en ustedes. Yo confío -exclamó-
- ¡Espera! -interrumpió Mako al ver que el espectro de Naoki comenzaba a deformarse como si fuera simple humo- Dijiste que los muertos podían volver por un lapso de tiempo al mundo de los vivos... ¿Significa que tú cruzaste el portal para advertirnos? ¿En este momento estás viva?
Naoki sonríe.
- Me alegra haber usado el poco tiempo que pude estar aquí para verlos de nuevo y decirles que los amo. Pero me toca regresar a mi mundo.
- ¡Madre, no te vayas! -gritó Bolin con desespero pero la mujer ya se había deformado bastante, solo el contorno de su rostro seguía intacto y alcanzó a repetir la última frase antes de desaparecer por completo-
- Yo confío en ustedes... Yo confío.
Con eso se esfumó como por el aire y ambos hermanos quedaron descorazonados y tan desamparados como la primera vez que su madre los hubo dejado. Mako estaba inmóvil lagrimeando mientras Bolin si había roto en llanto. Ambos cayeron de rodillas al suelo productos del desespero y la frustración.
Segundos después sintieron como alguien más se había plantado frente a ellos. Alzaron la mirada sin saber con qué más iban a encontrarse... Y entonces la contemplaron.
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Al Mismo Tiempo
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Kuvira elevó sus brazos al momento que una masa de lodo levitaba a su comando. La solidificó de inmediato y la arrojó con fuerza hacia la sombra pero esta levantó una masa de agua que cortó la piedra a la mitad y luego envió una poderosa ola hacia ella, pero Suyin creó una pared de tierra que bloqueó el ataque y protegió a la antigua unificadora.
Kuvira inmediatamente se propulsó hacia arriba de la muralla y disparó docenas de placas metálicas a toda velocidad rumbo a la sombra, pero el espectro levantó una pared de agua y la congeló al momento, encerrando las placas dentro de la panela de hielo.
Al instante la sombra disparó látigos de agua que aprisionaron los brazos de ambas mujeres y tirando de esos látigos comenzó a aventarlas en el aire y golpearlas contra los árboles cercanos, finalmente las estampó contra el suelo a unos metros de distancia. Entonces el espectro extendió de nuevo sus brazos y el agua frente a él comenzó a congelarse formando un camino de púas filosas que se fueron extendiendo peligrosamente hacia las chicas.
Ambas cerraron los ojos y esperaron el impacto.
Pero de repente el ataque se detuvo en seco y el camino de púas se paró. La sombra comenzó a perder sus poderes y a desvanecerse lentamente como si de humo se tratara. Las masas de hielo se descongelaron hasta desaparecer justo como lo hizo aquel espectro segundos después.
Aquel oportuno incidente les había salvado la vida a ambas, pero ya sin fuerzas y severamente golpeadas, ambas chicas cedieron a la inconsciencia y todo se tornó en oscuridad.
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Sus ojos se abrieron y lo primero que contemplaron fue fuego, el fuego llameante de una pequeña fogata que buscaba aportarles calor. Entonces se dieron cuenta de que ya no estaban mojadas ni cubiertas de lodo, ni tampoco a merced de cualquier peligro en aquel pantano, más bien estaban dentro de una cueva.
Sus miradas, aun borrosas, comenzaron a tomar nitidez al igual que el resto de sus sentidos cuando reconocieron la voz de Bolin decir.
- Oh... ya despertaron.
- ¿Qué? ¿Dónde estamos? -exclamó en voz débil la matriarca-
- Fuimos salvados -contestó Bolin mientras Mako se le acercaba junto a otra persona-
Suyin miró de reojo y la reconoció de inmediato.
- ¿Madre?
Sus ojos grises se postraron sobre su hija, aunque estos no vieran nada. Sus pies sintieron la confusión de ella y de Kuvira a su lado y su sereno rostro cobró vida con una ligera sonrisa.
- Se está haciendo un hábito conseguir gente desmayada en el pantano. La última vez fue al avatar Korra, ahora ustedes. ¿Qué sigue? -se quejó-
- Toph nos encontró a mi hermano y a mi, y luego usó las enredaderas del gran árbol para encontrarlas a ustedes -contó Mako-
- Por cierto... ¿Están bien? ¿Qué sucedió? -inquirió Bolin-
- Algo nos atacó -contestó Kuvira de inmediato- y creemos que fue la misma sombra que vieron la última vez que estuvieron aquí.
Mako y Bolin se miraron los rostros al escuchar aquello pero no dijeron nada.
- ¿Por qué siento que hay algo que no nos están diciendo? -replicó la matriarca-
- Es que... -exclama Bolin- nosotros también vimos algo.
A eso siguió la explicación detallada de lo que los cuatro chicos habían vivido y experimentado luego de ser separados en aquel pantano, hasta momentos antes de ser rescatados por Toph. Esta por su parte, los alimentó con algo de sopa que hirvió con el fuego de la fogata mientras seguían expresándose.
- Sabía que este lugar siempre había tenido ciertos tintes sobrenaturales -dice Toph eventualmente- pero no estaba enterada de que los muertos estuvieran involucrados.
- Esto se escucha y no se cree -exclamó Suyin- nunca había escuchado nada sobre el mundo de los muertos, ni tampoco del velo que separa ambos mundos... Ahora parece que todo lo que está pasando allá nos afecta directamente a nosotros
- Bien lo dijo nuestra madre -hizo pausa Mako, aun algo nostálgico- el que estén aquí afecta el equilibrio del mundo... de ambos mundos.
- Hay algo que no entiendo... -interrumpe el ojos verdes- apartando todo el asunto del equilibrio del universo. Hoy pudimos ver de nuevo a nuestra madre y hablar con ella... La resurrección de los muertos no es algo que suene tan terrible. ¿No sería hermoso que podamos volver a tener con nosotros a esos seres que nos han abandonado?
- Lo sería si resucitaran las personas correctas -interrumpe ahora la anciana ciega- pero con el velo a medio romper y la puerta abierta para que cualquier muerto cruce los límites de su mundo cambia completamente la perspectiva de las cosas.
- Parece que los muertos siguen forzados a solo presentarse en el mundo de los vivos por poco tiempo, por eso el espectro que nos atacó desapareció sin más, al igual que su madre -siguió Suyin-
- Pero según lo que dijo la madre de Mako y Bolin -siguió Toph- aún les falta mucho por descubrir sobre la muerte si de verdad quieren ayudar a reestructurar el velo y con él, el equilibrio del mundo. Mientras la puerta siga abierta más muertos seguirán volviendo... Algunos volverán movidos por el amor, otros por venganza, pero ya sean buenos o malos los motivos por los cuales los muertos decidan regresar... No pueden permanecer en el mundo de los vivos. ¿Están listos para enfrentar esta nueva misión que el destino les ha asignado?
Los hermanos se vieron los rostros y luego miraron los de Kuvira y Suyin. Acto seguido Mako devolvió su mirada a la anciana y, tomando la palabra por los cuatro, dijo decidido.
- Vamos a hacer lo posible por evitar que se pierda el balance entre ambos mundos.
Toph sonríe.
- Muy bien dicho -contestó, y luego finalizó con estas palabras- Que los vivos vivan entonces... y los muertos... que en paz descansen.
Continuará...
Primero que todo, muchas gracias por leer. Espero les haya gustado.
¿Me apoyarían dándome su opinión en un pequeño review? Se los agradecería con el alma.
En fin, muchas cosas se han revelado en este capítulo. El velo que separa a ambos mundos se está rompiendo y los muertos están pasándose al lado de los vivos, lo cual afecta el equilibrio. Mako y Bolin reciben la tarea de evitar que el velo se siga rompiendo y la sombra misteriosa ataca de nuevo. ¿Quién es la sombra? ¿Qué sucederá en los siguientes caps? ¡Solo hay una manera de descubrirlo! xD
Gracias a todos por sus lecturas y reviews. Son lo máximo. Nos leemos la próxima vez que lo hagamos xD
Salu2.
Prota Out.
