Buenas gente!
El momento ha llegado, ¿qué pasará?
Muchas gracias a todos por vuestras reviews, aunque después de este capitulo, os pido de rodillas si hace falta que me dejéis una review diciendo si os ha gustado o no, tengo algunas dudas y eso pero espero no decepionaros!
No os entretengo más
ENJOY!
Capitulo 39
No, no, joder, no.
No podía estar pasando, no era posible, le mandaba señales como una loca a mi mente para que despertara de esa pesadilla. Las lágrimas se amontonaron en mis ojos, mientras mi mano temblante alcanzaba mi arma para apuntar a la cabeza de 'Knifes' segundos después. Él me miraba intensamente, con esa sonrisa burlona que tanto me aterrorizaba, mientras su mano izquierda se encontraba sobre la boca de Beckett, impidiéndole gritar, y su mano derecha sujetaba un chuchillo sobre su cuello. Cuando vio que le apuntaba, acercó más a Kate a su cuerpo, poniéndola justo delante de él, dificultándome la posibilidad de pegarle un tiro. Los brazos de Beckett estaban situados detrás de su espalda, así que suponía que le había atado las manos para inmovilizarla.
- Hola detective, nos volvemos a ver – sonrió burlón.
- No te atrevas a hacerle nada pedazo de escoria, te juro que dispararé – exclamé con rabia en mi voz.
- Detective, creo que no está en posición de amenazar, si se acerca un solo paso más, le rebanaré el cuello a esta princesita – dijo apretando un poco más el cuchillo sobre el cuello de Beckett.
La miré con los ojos llorosos, ella me miraba suplicante, como si me pidiera ayuda con la mirada. Tragué saliva sonoramente, intentando controlar mis pulsaciones que cada vez estaban más aceleradas. Sentía miedo, terror, y rabia, mucha rabia, ese cabrón me tenía entre las cuerdas, sabía perfectamente que no dispararía mientras tuviera a Kate delante. Eché una mirada rápida al suelo, comprobando que el arma de Beckett yacía muy cerca de sus pies.
'Knifes' me miraba en silencio, riéndose ante mi cara de pánico y mi mano temblante sobre el arma que le apuntaba.
- Tira el arma – exclamó.
- No pienso hacerlo Parker, no pienso hacer nada hasta que la sueltes, ella no tiene porque estar aquí – aunque estaba aterrorizada, conseguí sonar amenazante.
- ¿Cómo que no, detective? – se rió sarcásticamente – he comprobado con mis propios ojos durante los días que te he observado sin que te enteraras, lo importante que es esta mujer para ti, así que acabar con ella sería la mejor manera de hacerte sufrir.
- No por favor, no lo hagas, me tienes a mí, cógeme a mí y déjala ir – rogué entre sollozos.
- Lo ves, si la suelto, sería perder una gran oportunidad – sonrió satisfecho mientras empujaba de nuevo a Kate hacia él.
Ella intentó gritar, pero la mano de 'Knifes' sobre su boca, volvió a ahogar el grito.
Por mi mente pasaron todas las posibilidades que tenía, respiré hondo, intentando controlar mis nervios y mis miedos, y entonces llegué a una conclusión, lo peor que podía hacer, era dejarme llevar por el pánico.
- Quiero qué me expliques algo – dije calmándome e intentando controlar la situación - ¿Por qué yo? ¿Solo por qué conozco tu rostro? No me lo creo Parker, no me lo creo.
- Parece que no ha entendido nada, detective – dijo con un atisbo de rabia al ver que algo en mi mirada había cambiado.
Beckett me miraba algo confundida, le guiñé un ojo intentando tranquilizarla, y sin que 'Knifes' pudiera darse cuenta, hice un leve gesto con la pierna derecha, indicándole a Kate que le pegara una patada cuando consiguiera distraerle. Ella me devolvió el guiño.
- Pues no, no lo he entendido, explícamelo – continué intentando mantener mi voz firme.
- No se trata solo de hacerle daño detective, usted me persiguió, me acorraló y me vi forzado a dispararla en la rodilla. Yo no actuo así, no es mi método.
- Así que simplemente porque me salí de tus planes de loco psicótico, encima de que me arrebataste una pierna, decidiste hacerme la vida imposible – esta vez la que rió con ironía fui yo.
- No se atreva a llamarme loco, detective – dijo perdiendo un poco los nervios.
- ¿Por qué? Estás loco, nadie en su sano juicio haría lo que tú haces – decidí seguir firme, estaba consiguiendo lo que quería, distraerle.
Vi como 'Knifes' apretaba la mandíbula, llevado por la rabia que sentía al escuchar la palabra loco. Por un segundo tuve miedo de que le cortara el cuello a Beckett, pero en ese instante, no parecía estar por la labor.
- ¡Eres un puto loco! – exclamé para ponerle más nervioso.
- ¡Yo no estoy loco! – gritó sacando un poco de presión del cuerpo de Beckett.
- Si lo estás Parker, eres un puto psicópata, la palabra loco se queda corta – dije riéndome ligeramente.
- ¡YO NO ESTOY LOCO! – gritó aún más fuerte, con todas sus fuerzas, separándose algo más de Beckett al alzar la voz de esa manera.
- ¡AHORA! – grité.
En un movimiento rápido, Kate pegó una patada hacia atrás dándole en la espinilla, haciendo que 'Knifes' se agachara hacia ella soltando el cuchillo y a Beckett, que corrió hacia mi lado en cuanto fue soltada de su agarre.
'Knifes' levantó la mirada, llevado por la rabia, cogió el arma de Beckett del suelo y levantándose precipitadamente, intentó correr hacia mí, arma en mano. Apreté la mandíbula y empecé a disparar sin darle tiempo a reaccionar, sin parar ni pensar, vaciando el cargador en su cuerpo. 'Knifes' cayó de espaldas sobre la camilla que se encontraba en la sala, desangrándose sobre ella.
Mi mano seguía levantada, sujetando el arma ahora humeante y mirando fijamente el cuerpo sin vida de 'Knifes', mientras las lágrimas se deslizaban por mi rostro.
- ¿Chicas estáis bien? – gritó Esposito entrando precipitadamente junto a Ryan a la sala – hemos oído disparos y… ¡Ostia puta! – exclamó quedándose parado en la puerta mirando hacia la camilla.
Yo seguía paralizada, con el arma en alto. No sabía cuánto rato había pasado, pero no podía sacar la mirada de encima del cuerpo sin vida de 'Knifes', como si estuviera esperando a que volviera a levantarse, era incapaz de reaccionar.
De repente noté una mano sobre mi brazo y ladeé la cabeza reaccionando por fin.
- Está muerto Rose, tranquila – Beckett bajó suavemente mi brazo y me sacó el arma, sin dejar de mirarme a los ojos – Ryan me ha desatado, los refuerzos vienen hacia aquí.
- Lo he matado Kate…lo he matado… – dije casi susurrando entre lágrimas.
- Ha sido en defensa propia Rose.
Destensé de golpe mi cuerpo y lo dejé caer sobre sus brazos, ella me abrazó fuertemente, reconfortándome.
- Has hecho lo correcto Castle – dijo Esposito que se encontraba a la espalda de Beckett, mirándonos con una sonrisa en la cara.
Nos separamos y fui hacia mi amigo, dándole también un fuerte abrazo.
- Ha sido horrible Javi, creí que iba a matarla – susurré en su oído.
- Pero no lo ha hecho, y ahora todo ha acabado Rose – mi amigo acariciaba con sus manos mi espalda, intentando tranquilizarme.
Cuando nos separamos, miré a Ryan que miraba la escena aún en shock.
- Hey Ryan, ven aquí – dije acercándome a él abrazándole – gracias por venir corriendo – le sonreí aún con lágrimas en los ojos.
En pocos minutos, aparecieron los refuerzos y los forenses, y como iban a encargarse de todo, decidimos salir de allí los cuatro y dejarles trabajar.
La pesadilla había terminado, aún seguía algo nerviosa, pero me sentía aliviada. Beckett rodeaba mi cintura mientras caminábamos hacia fuera, mirándome con una amplia sonrisa. Nos dirigimos hacia los coches para volver a la comisaria y encargarnos del papeleo para cerrar el caso, esta vez me fui con Beckett.
Durante el trayecto, me mantuve callada, mirando al frente con una sonrisa en los labios, no podía creerme que todo hubiera acabado por fin, me sentía feliz, pletórica, con ganas de arreglar de una vez por todas el lío que era mi vida. Noté como Beckett me miraba de reojo de vez en cuando, sonriendo.
Cuando entramos en la comisaria los cuatro juntos, comencé a reírme sin parar al ver a todos los compañeros de pie, aplaudiendo como locos, incluso Gates estaba allí.
- Felicidades detective Castle – dijo Gates con una amplia sonrisa ofreciéndome su mano para que la estrechara.
- Muchas gracias Capitán – dije estrechándosela devolviéndole la sonrisa.
Todos se acercaron a felicitarnos, algunos incluso me abrazaron efusivamente, no podía estar más contenta con todo.
Mientras acabábamos con el papeleo y recogíamos todos los informes que teníamos esparcidos por las mesas y la pizarra, Beckett y yo no podíamos dejar de mirarnos, sin parar de sonreír ni un segundo.
- Chicas, ¿os apetece que vayamos a tomar unas cervezas para celebrarlo? – dijo Esposito al acabar.
- Claro, por qué no – le respondí sonriente – Ryan, ¿te vienes? – dije mirándole.
- Por supuesto, esto hay que celebrarlo por todo lo alto – exclamó Kevin riéndose.
- Pues vámonos – dijo Beckett cogiendo su chaqueta.
Nos fuimos al bar de siempre, donde antes de que 'Knifes' acabara con mi pierna, solíamos celebrar los casos cerrados. Cuando entramos, suspiré, me sentía tan feliz de estar ahí de nuevo, sentí como si el tiempo no hubiera pasado, y ahora además, tenía a Beckett a mi lado, y aunque aún teníamos una conversación pendiente, ella no me soltaba ni un momento, rodeando mi cintura, cogiéndome discretamente de la mano y mirándome sonriente.
Entre risas, cervezas, anécdotas y comentarios divertidos de Esposito, pasaron unas cuantas horas, en las que el ambiente estaba completamente relajado, sin preocupaciones ni malentendidos, sin pensar en nada más que disfrutar de mis dos amigos y de mi novia, aunque delante de ellos nos comportáramos como si fuéramos simplemente amigas.
Cuando decidimos acabar con la celebración, estábamos todos un poco perjudicados por el alcohol, así que Beckett y yo, decidimos dar un tranquilo paseo hasta casa, disimulando ante Ryan y Esposito como si nos fuéramos separadas. En mi interior sabía perfectamente que Kevin no era tonto y se había dado cuenta de todo, pero como Kate tampoco sabía que Esposito conocía casi toda la historia, decidí no decirle nada aún y seguir con el juego del despiste.
Nos juntamos en la calle de atrás y nos dispusimos a regresar a casa.
- Bueno, ahora que el caso está cerrado, tendré que volver a mi casa – dijo Beckett rompiendo el silencio mientras caminábamos.
- Espera, espera – dije parándome de golpe – yo no quiero que te vayas.
- Castle, quedamos en que sería algo temporal – soltó un suspiro y me miró – tengo un apartamento ¿recuerdas?
- Ya lo sé Beckett, pero me he acostumbrado a tenerte siempre cerca… - puse morritos mostrando mi tristeza.
- Esta noche me quedaré contigo, pero mañana tengo que volver a mi casa – dijo retomando el paso.
- Está bien…no puedo obligarte, aunque podría secuestrarte y así te tendría siempre – dije riéndome.
- Podrías usar tus esposas… – dijo con voz sensual mordiéndose el labio.
Me paré de nuevo, la agarré fuertemente de la mano y la atraje hasta mis labios, besándola con ganas y con pasión, esa pasión ardiente que solo ella conseguía provocar en mí.
- Como vuelvas a hacer eso te juro que te empotro contra esa pared de allí y te hago mía aquí mismo – susurró con esa voz tan sexy que conseguía que mis terminaciones nerviosas enloquecieran.
- Creo que estaríamos más cómodas en una cama, detective, aunque suena muy tentador – dije riéndome provocativa.
- Anda vamos – me cogió de la mano, y aceleramos el paso.
En pocos minutos llegamos a casa, al cruzar la puerta, vi a mi madre sentada en el sofá.
- Cariño – dijo levantándose al vernos - ¿cómo ha ido? Estaba muy preocupada – me abrazó.
- Mamá, todo ha acabado, está muerto – sonreí al separarnos.
- No sabes lo mucho que me alegro – dijo con lágrimas en los ojos - Katherine, ven aquí a darle un abrazo a tu suegra – abrió los brazos mirando a Kate.
- ¡Mamá! – exclamé después de escuchar su último comentario.
Beckett se acercó a mi madre, abrazándose a ella, riéndose sin parar.
- No sé si lo haces a posta, o es que solo te divierte ponerme en evidencia – le dije a mi madre soltando un resoplido de ofuscación.
- Ay hija de verdad, no he dicho nada malo – ella seguía con su sonrisa divertida y los ojos brillantes por la emoción.
- Rose no pasa nada – dijo Beckett mirándome.
El silencio se instauró por unos segundos entre nosotras, como si ninguna supiera que decir.
- Rose, ¿entonces ya puedo salir de casa sin preocuparme? – preguntó mi madre.
- Supongo que sí mamá, ahora que está muerto, no hay nadie detrás de mí – dije riéndome, poder decir esas palabras provocaba un gran alivio en mí.
- Pues voy a llamar a George, el pobre está desesperado por que salgamos a cenar por ahí – dijo con una gran sonrisa cogiendo su teléfono.
- A ver cuando me lo presentas – dije achinando los ojos.
- No estamos en esa fase cariño, aún no – dijo ella tan tranquila.
Yo la miré alucinada, mi madre hablaba como una adolescente, Beckett soltó una carcajada. La conversación de mi madre duró varios minutos, en los cuales, ni Kate ni yo nos movimos de allí, casi esperando expectantes que mi madre tuviera que salir.
- Voy a arreglarme, en diez minutos lo tengo esperando en la puerta – dijo mi madre metiéndose en su habitación.
- Pues sí que estaba desesperado el hombre, sí – dije riéndome con ironía.
Miré a Beckett que estaba apoyada en la repisa de la cocina, se mordió el labio levantando una ceja, insinuante. Yo la miré con cara de sorpresa, sabía que teníamos una conversación pendiente, pero su mirada seductora me indicaba que hablar era lo último que íbamos a hacer esa noche.
A los pocos minutos, mi madre salió de su habitación vestida con un elegantísimo traje negro que la hacía parecer diez años más joven, su pelo rubio perfectamente alisado y un maquillaje muy natural exceptuando los labios, que los llevaba pintados de rojo, estaba espectacular.
- Vaya mamá, estás increíble – exclamé al verla.
- Espero que George piense lo mismo – dijo sonriendo.
- ¿Piensas volver a casa muy tarde? – pregunté.
- La verdad es que espero no volver hasta mañana – dijo con una sonrisa pícara en la cara – tengo muchas ganas de que vea el liguero que llevo puesto.
- ¡Oh mamá! – exclamé profundamente horrorizada – información omitible – me tapé los oídos cual niña pequeña.
- Hasta mañana cariño – dijo dándome un beso en la mejilla – qué lo paséis bien – miró a Kate guiñándole un ojo.
Kate negaba con la cabeza riéndose sin parar, en realidad, adoraba la naturalidad de mi madre ante cualquier situación, por mucha vergüenza que me hiciera pasar.
Mi madre cruzó la puerta y yo cerré con llave después de que saliera. Cuando me giré de nuevo a mirar a Beckett, ella estaba delante de mí, me agarró por la cintura atrayéndome hacia ella, empotrándome contra la puerta, sin darme tiempo a reaccionar, y atrapó mis labios en un beso desesperado.
- Cómo te dije, voy a hacerte gritar hasta que te quedes sin voz – susurró en mi oído estremeciendo cada parte de mi ser.
¿Qué os ha parecido? ¿Creéis que ha sido un buen final para Knifes?
Dejadme vuestras opiniones en las reviews!
Nos leemos!
