Varios días habían pasado y Tony estaba aprendiendo lo aburrido que era vivir con alguien que intentaba y lograba ignorarte por todos los medios posibles. Loki se iba antes de que Tony se levantara y volvía horas más tardes, cansado. Comía algo y se iba directamente a su habitación. Era incluso más aburrido que vivir solo, al menos estando en su casa podía hacer lo que quisiera y podía ordenarle a Jarvis que modificara cosas o podía estar días enteros en su taller. Si esto continuaba así, Tony terminaría hurgando en su habitación mientras Loki no estaba a ver si encontraba algo para su investigación; y no es como si no lo hubiese pensado. Vamos, Tony era curioso y siempre se había salido con la suya, pero se había estado conteniendo para no tener que lidiar con la ira de Loki y la de Pepper. Quizás qué tipo de cosas podrían hacerle. Y tampoco quería irse solo porque sí; sería rendirse. Y Tony no se rendía. Menos después de solo unos días. Estaba seguro de poder seguir soportando la indiferencia de Loki. Descarten eso, estaba dispuesto a ver hasta dónde podía llegar esa indiferencia. Deseaba ver a Loki explotar, o llorar, o gritar, o sonreír, ¡o tener alguna jodida emoción, maldita sea!

Tony no iba a aceptar el ser ignorado así sin más. ¡Ni siquiera sabía el motivo! ¿Qué significaba todo esto? Además, no era capaz de encontrar datos acerca de Loki, era como si el chico hubiese aparecido de la nada en Massachusetts. Apostaría por la hipótesis de que Loki fuera un producto de su imaginación si no fuese porque Pepper había hablado con él también.

Al menos llegaba a tiempo a clases, así que no tenía a Pepper hostigándolo constantemente con cosas como "Sé más responsable, Tony" "Así no vas a ser un buen jefe, Tony" "Esto no va a terminar bien para ti, Tony", así que todo estaba bien. Por ahora. Aunque 'bien' significa 'calmado' y eso solía llevar a aburrido, y Tony no soportaba mucho tiempo estando aburrido.

-Entonces, -Tony dijo echado en el sillón, dirigiéndose a Loki, que estaba sentado en el comedor con su computadora.- ¿Siempre eres tan aburrido?

-No debería importarte. –comentó sin despejar la vista de la computadora mientras tecleaba rápidamente.

-¿Qué estás haciendo, en todo caso? –preguntó volviendo la mirada a su tablet. Necesitaba traer su televisión. Sus cosas. Necesitaba sus cosas.

-Un ensayo. –respondió.

-Uhm… -Tony dijo ausentemente, leyendo noticias de farándula.

Luego de un rato de sólo el sonido del tecleo de Loki llenando el departamento, Tony recibió un mensaje que le avisaba sobre una gran fiesta que empezaría dentro de poco, y Tony no había salido de fiesta hace mucho y se había estado portando bien, así que lo merecía. Aún no era tan tarde, pero Tony podría ir a la tienda primero y comprar alcohol, el alcohol nunca sobraba. Quizás debería comer algo también, o podría simplemente dirigirse a la fiesta.

Sí, sería divertido.

-Bien, creo que saldré. –dijo para sí mismo poniéndose de pie.

-No puedes hacer eso. –Loki comentó sin mirarlo.

-Oye, no te tomes el papel de 'niñera' tan en serio. No puedes decidir esas cosas, ¿sabes? –dijo sintiéndose ofendido. ¿Qué edad creía que tenía? Jamás había tenido que pedir permiso para salir de fiesta y no iba a hacerlo ahora que era mayor de edad.

-¿Crees que podría importarme menos si sales o no? –dijo Loki mirándolo.

-Tan cariñoso como siempre. –respondió con voz burlona.- Entonces, ¿por qué debo quedarme? ¿Te da miedo estar solo?

Loki se resistió a rodar los ojos.

-La señorita Potts me mandó un correo. Traerá el contrato hoy.

-¿Qué? –dijo acercándose a Loki.- ¿Y por qué no me lo dijo? Muéstrame el correo.

Loki movió el cursor hasta la pestaña que mostraba su correo electrónico y buscó hasta que el de Pepper se mostró en la pantalla.

-Eh, ¿no es touch? ¿Qué clase de dinosaurio tienes? –preguntó Tony divertido.

-Si tuviese el dinero suficiente para comprar última tecnología no— no necesitaría un compañero, ¿no crees? –respondió sin emoción mirando fijamente la pantalla, evitando que el 'no tendría que estar viviendo contigo' escapara por sus labios.

-Heh, sí que me odias. –comentó leyendo el mensaje en la pantalla.

-No, no lo hago.

-¿Intentas convencerte de eso cada noche antes de dormir? –preguntó apoyándose en el respaldo de la silla que Loki estaba ocupando sólo para hacerlo enfadar.

-Sí, mientras tú te convences de que eres agradable. –Loki dijo volviendo a su ensayo.

Tony sintió ganas de reír. Cuando no estaba callado como un maldito mimo, Loki sabía cómo responder. Y era divertido. ¿Quién sabe? Quizás todo esto sí podría funcionar.

-¿Planeas quedarte ahí todo el tiempo? Si tanto quieres leer mi ensayo puedo mandártelo luego. –Loki le preguntó observándolo.

-Ni que fuera tan interesante. –resopló Tony yendo nuevamente hasta el sillón, donde tomó su celular y le mandó un mensaje al anfitrión de la fiesta: Lo siento, no puedo. Tengo que solucionar asuntos legales. –T.

Loki se tomó un merecido descanso y minimizó el archivo donde estaba trabajando. Para su desgracia, Sigyn no estaba conectada y Loki deseó que fuera porque se encontraba durmiendo. No había cosa que Loki deseara para ella más que pudiese volver a dormir tranquila. Así que decidió no arriesgarse y no le mandó ningún mensaje, por el temor de poder despertarla, por lo que Loki cerró su computadora y caminó hasta la nevera, de donde sacó una soda y volvió a sentarse en el comedor, esta vez con el libro que había dejado al lado de la computadora; no le haría mal descansar la mente por un rato, ¿verdad?

Cuando ese rato se convirtió en un tiempo que Loki dejó de medir al estar realmente concentrado en la lectura como para estar pendiente del reloj, pudo escuchar el timbre sonar. No había motivo para preguntarse quién se encontraba detrás de esa puerta, y aunque lo hubiese habido, Stark la había abierto antes de que Loki levantara la vista, esperando terminar el capítulo en el que se encontraba.

-¡Hey, Pepp! –Tony dijo mientras ésta entraba y dejaba sus cosas sobre el sofá donde él se había encontrado minutos atrás.

-¡Tony! Es bueno ver que no has escapado. –comentó acercándose hasta el comedor.- Buen trabajo, Loki. –dijo sentándose frente a él.

-Un placer. –respondió con una pequeña sonrisa burlona.

-¿Esto no les da una sensación de déjà vu? –dijo Tony mientras caminaba hacia el comedor y se sentaba al lado derecho de Loki.

-Hablé con el dueño del departamento. –dijo Pepper, ignorando a Tony.- Y decidimos ciertas reglas que ambos deberán seguir.

Tony rodó los ojos al sentir ese 'ambos' dirigido sólo a él. Nada le garantizaba a Pepper que Luke obedeciera todo, ¿sabía eso?

-¿Qué tipo de reglas? –preguntó Tony, queriendo saber si le convenían o no.

-Primero, no demoler, ni agujerear o arañar paredes, techos o pisos; y eso va para ti, Tony. –respondió apuntándolo con la pluma en su mano.

-¿Dónde está la diversión en eso? –comentó con un fingido mohín.- Aguarda, ¿y qué hay con cosas inalámbricas? ¿Puedo instalarlas?

-Supongo que no debería haber problema—

-¡Bien! –interrumpió Tony.

-Si los dos están de acuerdo. –finalizó Pepper.

-Por supuesto. –respondió con una fingida sonrisa.

Ah, bien. El problema no eran las cosas como una televisión, su silla, su almohadón favorito o Dum-E, bueno, quizás Dum-E sí sería un problema, pero el real problema venía con las cámaras. Tony quería cámaras conectadas a sus aparatos y controladas por Jarvis. Tony amaba la sensación de ser capaz de ver todo y la posibilidad de controlarlo todo que venía con ello. Sin embargo, algo dentro de sí le decía que a Loki no le agradaría tal idea.

Decidió que ya tendría tiempo para discutir sobre eso con Loki. Ahora era tiempo de escuchar a Pepper para evitar ser golpeado.

-El dueño me dijo que las grandes fiestas tampoco eran permitidas porque molestan a los vecinos. También me comentó que Loki ya estaba al tanto de esto y lo había cumplido realmente bien. Jamás ha tenido algún reclamo por sonidos molestos y espero que tú, Tony, aprendas. –dijo señalándolo nuevamente con el lápiz.

¿Sí? Pues debe ser difícil montar fiestas con amigos si no tenías amigos. Pensó Tony para sí mismo. Aprender. ¿Por qué estas reglas parecían estar sólo en su contra?

-De todas formas no podría hacer una fiesta en este lugar. –comentó para sí mismo.

-El número de la cuenta ya está y la clave, también. Uno de ustedes debe encargarse de retirar el dinero cada mes para su supervivencia. –comentó observando a Tony.

Pepper dio vuelta el contrato que tenía encima de la mesa para que Loki y Tony pudiesen darle un vistazo. Loki se sorprendió al ver el monto escrito para cada mes. Hace muchísimo tiempo que no veía tal cantidad de dinero, bueno, en realidad aún no la veía, pero eso haría su vida mucho más fácil. Aunque su orgullo le pedía a gritos que no aceptara porque no había forma de que él, Loki Friggason, tuviese que depender de Stark, su sentido común le dejaba más que claro que con el sueldo de camarero de medio tiempo no le sería suficiente. ¿Cuántas veces había tenido esta discusión consigo mismo? Estaba seguro de que no sería la última. Por último, decidió engañarse a sí mismo y decir que la ayuda venía de la señorita Potts. Podría vivir con eso.

-Sí, sí, comida. –respondió Tony ojeando el contrato rápidamente.- Entonces, ¿firmo o qué? –preguntó estirando la mano hacia Pepper para que le entregara el lápiz.

-¿Qué? ¿No lo vas a leer completo? –preguntó Pepper entregándole el lápiz.

-Nah, confío en ti. –respondió tomándolo. Además, le daba flojera.

Después de que Pepper le indicara dónde debía firmar y Tony dejara el contrato en la mesa, Loki lo tomó y comenzó a leerlo para sí mismo, mientras asentía cada cierto tiempo.

-¿Qué ocurre, Luke? ¿Preocupado? –preguntó sonriendo divertidamente.

-Es de sentido común leer un contrato antes de fírmalo. –respondió sin levantar la mirada.

-Tiene razón, Tony. –agregó Pepper mirándolo con desaprobación.

-Ajá. –respondió Tony levantándose hacia la nevera, de donde sacó una soda y comenzó a beberla.

Tony sacó dos latas más y las dejó sobre la mesa, esperando que Loki terminara de leer. Cuando firmó donde debía y había dejado el lápiz a un lado, Tony le ofreció una de las latas. Loki la recibió.

-Por una nueva vida juntos. –dijo burlonamente extendiendo su brazo hacia Loki.

-Okay… Eso suena extraño –dijo Pepper, sintiéndose un poco incómoda.- Por un contrato bien sellado. –decidió decir, juntando su lata con la de Tony.

Loki reprimió un suspiro y llevó su lata con la del resto.

Por no tener que preocuparme de morir de hambre, dijo para sí mismo.

Los tres bebieron un sorbo de sus latas y Loki se preguntó si podría sentirse más incómodo. Probablemente no.

-¿Te quedas un rato, Pepp? Podemos pedir algo para comer. –dijo Tony dejando su lata sobre la mesa.

-Me agrada la idea de que pidan algo para comer. –respondió antes de dar otro sorbo.- Para ustedes. Tengo asuntos de los que encargarme. Además, ustedes tienen clases mañana, así que no se desvelen, ¿vale? –dijo con una sonrisa.

-¿Quién eres, mi madre? –preguntó Tony con una ceja levantada.

A Loki le llamó la atención la expresión en el rostro de Pepper antes de reír, y se preguntó si el comentario acerca de la madre de Stark la había hecho sentir extraña. Quizás la había puesto un poco triste. ¿Se habrán conocido alguna vez? A Loki le surgieron muchas preguntas que no tenían sentido alguno preguntar en ese momento. Y probablemente nunca lo tendrían.

-Bueno, chicos, los dejo. Les mandaré por e-mail una copia del contrato, así no habrá excusa para romperlo. –dijo antes de ponerse de pie.

-Adiós, Pepp. –se despidió Tony antes de vaciar su lata.

-Que tenga buenas noches, señorita Potts. –dijo Loki.

-Ustedes también. –respondió sonriendo.

Pepper caminó hasta el sillón donde había dejado sus pertenencias, las tomó y se dirigió hasta la puerta. Se volteó para decir una última vez 'adiós' antes de salir por la puerta y bajar hasta el estacionamiento. Una vez en su auto, suspiró y cruzó los dedos, esperando que todo eso pudiese resultar y Tony se enderezara un poco.

-Y… ¿comiste? Te ves como alguien que no ha comido desde el almuerzo. –le dijo Tony a Loki, ambos aún sentados en el comedor.

-En realidad no tengo hambre. Y tengo un ensayo que terminar. –dijo Loki poniéndose de pie.

-No, no, no. –dijo Tony bajándole los hombros para que volviera a sentarse.- Dinero para comida, ¿recuerdas? Ahora, ¿comida china? ¿Te gusta la comida china? Te ves como alguien a quien le gusta la comida china.

Loki le regaló una expresión que tenía escrita '¿en serio?' sobre sí.

Tony lo miró con el celular en la mano, moviéndolo de un lado a otro. Loki suspiró y asintió.

-Comida china, entonces. –respondió Tony marcando un número en su celular.

Rato después el repartidor había llegado y Tony había ido a buscar su comida a la puerta, agradeciendo a la comida rápida por salvarlo de morir de hambre.

Fue una cena realmente silenciosa, con conversaciones que no duraron más de cinco oraciones. Pero, ¡hey! ¡Progreso, progreso!

Al terminar su comida, Loki había ido a botar los recipientes de cartón a la basura, tomó la computadora que aún se encontraba sobre el comedor murmurando un 'buenas noches' y se había encaminado hacia su cuarto para dejarla encima del escritorio. Luego se dirigió hacia el cuarto de baño, donde lavó sus dientes mirando con rencor al espejo, como si no le gustara lo que estaba viendo en él, fue a su habitación, se puso su pijama y se sentó en su escritorio con el propósito de continuar con su ensayo hasta que los párpados le pesaron lo suficiente como para apagar la computadora e ir a la cama, maldiciendo nuevamente no haber tenido una oportunidad para charlar con Sigyn.

Estaba oscuro y sólo el sonido de sus pasos le aclaraban que no estaba sordo. Caminar sin rumbo era en lo único que podía pensar en ese momento, detenerse haría que algún tipo de locura lo consumiera. Hacía frío. Y no es que a Loki le disgustara el frío, es que el frío le recordaba lo solo que se encontraba. Vacío. Tal como el lugar en el que se encontraba, no sabía si realmente estaba avanzando o simplemente era su mente la que le hacía creer que estaba consiguiendo algún tipo de desplazamiento. ¿Cómo saberlo si una negrura impenetrable le impedía ver algo? O quizás no había nada, quizás se había quedado ciego, tampoco podría saberlo.

Perdió la cuenta de cuántos paso había dado y no sabía cuánto tiempo habría pasado. Se abrazó a sí mismo mientras seguía caminando, buscando desesperadamente por una luz, por una salida; una puerta, una ventana, un… algo. Algo en la infinita nada en la que se encontraba atrapado.

Podía sentir su corazón latiendo cada vez más rápido y violentamente, como si algo dentro de él supiera de qué se trataba todo esto. Su respiración se hacía cada vez más errática a medida que avanzaba el tiempo; o mientras él asumía que el tiempo iba avanzando, en realidad no tenía cómo saberlo.

Se detuvo o más bien fue detenido cuando chocó con algo, logrando que un sonido metálico se hiciera presente. Cerró instantáneamente los ojos al momento del impacto y, al abrirlos, pudo ver. Blanco. Todo el fondo era blanco y sólo podía distinguir la figura que le impedía el paso, Loki recordaría más tarde. Le tomó una pequeña mirada al culpable de detener su caminata para que su corazón diera un vuelco en su pecho y latiera aun más rápido, como si quisiera salir de su pecho y caer al suelo. La criatura miró hacia abajo, encontrándose con los ojos de Loki y éste sintió como todo su cuerpo se tensaba y se echó a correr.

Corría lo más rápido que podía, pero la criatura era más rápida que él y se le acercaba cada vez más a cada paso que daba, cada vez más cerca, buscando la forma de alcanzarlo en la eterna blancura que intentaba cegarlo más que la negrura a la cual había reemplazado. Corrió hasta que su cuerpo se paralizó. Primero dejó de capaz de mover sus piernas, que parecían haber estado clavadas en el piso. Volteó la cabeza y pudo ver una mancha roja acercándose cada vez más a él y Loki supo lo que era la desesperación. Su pecho subía y bajaba con una velocidad increíble, mientras sus ojos se abrían cada vez más y sentía su pulso golpearlo como un redoble de tambores. Luego dejó de sentir sus brazos e intentar refugiar en ellos su rostro era inútil y sin sentido. Estaba indefenso a merced de aquella criatura que iba en su búsqueda.

Loki pudo sentir cómo la criatura se había abalanzado sobre él y todo había vuelto a ser negro.

-¡NO! –gritó abriendo los ojos, encontrándose con el techo que tan bien conocía. Se contuvo de intentar mover sus extremidades por unos segundos, aterrado de que no pudiese hacerlo a su voluntad. Sin embargo, cuando intentó mover su brazo izquierdo, lo logró con éxito y apoyó con ambos brazos en el colchón hasta quedar sentado en la cama. Llevó su mano hasta su frente y ahí fue cuando notó el frío sudor que lo empapaba por completo. Suspiró y decidió que lo mejor que podía hacer era tomar una ducha.

Se levantó de la cama después de haber encendido la lámpara de su mesita de noche, que hizo a sus ojos doler con su intensidad. Le dio un vistazo al reloj sobre la mesita y notó que era un poco pasado de las tres de la madrugada. Caminó hasta su armario y sacó un par de toallas junto con un pijama limpio de él, no había forma en la que pudiese volver a ponerse el sudado después de haberse duchado.

Después de abrir su puerta y se dirigirse hacia el cuarto de baño, comenzó a desvestirse, deshaciéndose de la ropa sudada y agradeciendo el agua que se deslizaba delicadamente por su cuerpo, llevándose con ella la suciedad que sentía en ese momento.

Hacía tiempo que Loki había tenido una pesadilla, o al menos no una que le hiciera sudar frío. Sin embargo, no estaba realmente sorprendido de que ocurriera ahora.

La última pesadilla que había experimentado también había sido en el departamento y su grito había logrado despertar a Sigyn, quien había cruzado el pequeño pasillo corriendo a ver qué estaba ocurriendo y, a pesar de que Loki no quiso contarle su pesadilla, Sigyn se había sentado a su lado en la cama y había empezado a hablarle en un intento de distraerlo. Y la penúltima pesadilla que había tenido había terminado con el mismo resultado: aun si Sigyn estaba más cansada que él, iría a su habitación y se quedarían hablando hasta que uno de los dos se dormía; generalmente era Sigyn, y Loki la arropaba, deseando que ella no tuviese ningún tipo de pesadillas y se quedaba en vela hasta que no podía más (usualmente el despertador sonaba minutos después). Y ahora… ahora no tenía quién se quedase con él hasta horas inhumanas para distraerlo del mundo de sus pesadillas, que seguían igual de frescas en su mente. Ahora tenía que compartir el mismo techo con Stark, que era egoísta, caprichoso, molesto y un sinfín de cosas que Loki estaba demasiado cansado para articular, incluso en su mente.

Salió del baño con el pijama limpio puesto y una toalla colgando en su cuello, encargada de absorber el agua que caía por su cabello. Caminó en dirección a la cocina y notó una sombra que llamó su atención.

-¿Stark? –preguntó Loki a la figura que se encontraba sentado en el pequeño comedor de la cocina, con un vaso de agua en la mano mirando a través de una de las ventanas.

-Hey, Luke. –respondió reconociendo su presencia.

Loki rodó los ojos ante el apodo.

-¿Qué haces aquí? -preguntó dirigiéndose hacia la estantería que estaba al lado de la nevera y sacó un vaso de ella.

-Nada. –respondió encogiéndose de hombros.- Sólo quería observar el hermoso paisaje bebiendo un refrescante vaso de agua. –dijo levantando el vaso.

-Claro. –comentó caminando hacia la nevera.

-¿Y tú? ¿Decidiste que las tres de la mañana era el momento perfecto para darte una ducha? –preguntó levantando una ceja.

-Exactamente. –respondió abriendo el refrigerador y llenando su vaso con leche.

-Oye… -dijo volviendo a dejar el vaso sobre la mesa.

-¿Hm? –respondió cerrando la nevera y bebiendo un trago de su vaso. Nada mejor que algo frío para su garganta dañada.

-Te escuché gritar, ¿está todo bien?

La pregunta tomó por sorpresa a Loki, quien se apoyó en la encimera con el brazo izquierdo, sosteniendo el vaso con su mano derecha. Dio un sorbo antes de responder.

-No es tu asunto.

-Ah. –respondió mirando su vaso.

Hubo un silencio que se rompía de vez en cuando con ambos bebiendo de sus vasos desincronizadamente. Loki se preguntó si había valido la pena ir por un vaso de leche.

-Siempre estás diciendo eso. –dijo Tony rompiendo el silencio por completo, sin despegar la vista de su vaso.

-¿Discúlpame? –preguntó Loki mirándolo.

-Que no es asunto mío. Como si no pudiese preocuparme. –dijo devolviéndole la mirada.- Si crees que decirme eso va a hacer que deje de hacerlo o que deje de insistir, te tengo malas noticias. Si estamos viviendo juntos, quizás deberías no intentar arrancarme la garganta cada vez que me ves, ¿no crees?

-No es que esté viviendo contigo por gusto. –murmuró de mala gana.

-Oh, no empieces por eso. –dijo haciendo una mueca.- Si hubieses querido seguir buscando lo habrías hecho. Estoy seguro.

-No me agradas, ¿lo sabes? –respondió levantando una ceja.

-Lo has dejado bastante claro.

Un nuevo silencio se apoderó del departamento. Tony se dijo a sí mismo que habría sido mejor llevarse el vaso de agua a su habitación o simplemente no haber preguntado, incluso si lo hacía por mera curiosidad. Es más, podría hacer algo tan fácil como levantarse de la mesa, dejar el vaso en el fregadero, caminar hasta su habitación y dejar solo a Loki. ¿Qué le importa a él si Loki tenía una pesadilla? ¿Por qué debería importarle, de todas formas? Si bien no podía encontrar un motivo, era obvio que entre ambos habían asuntos sin resolver y Tony no iba a conseguir nada si se comportaba como un idiota. Además, era relativamente cierto que Tony no le había dejado otra posibilidad más que aceptarlo entre sus paredes, a pesar de que se notaba a kilómetros que Tony no le agradaba a Loki, por más que éste dijera no conocerlo. Tony suspiró y se dio cuenta de que había sólo una cosa que podía hacer en esa situación.

Loki se estaba preguntando si el infierno se había congelado. ¿Stark preocupado por él? ¡Já! Quizás aún no había despertado y algo peor se acercaba.

-¿Está todo bien? –preguntó en un tono suave.

Loki dio un pequeño saltillo al escuchar la voz grave y casi inaudible de Stark, que interrumpió sus pensamientos y lo trajo de vuelta al mundo. Loki lo miró y quiso convencerse de que el tono de preocupación en su voz era falso. Quizás el infierno sí se había congelado.

-Sí. –respondió deseando irse de ahí.

-¿Es cosa de cada día que despiertes a las tres de la madrugada gritando?

Loki sabía más que bien que Stark iba a seguir insistiendo hasta que Loki le dijera o explotara y le gritara. Y Loki no se encontraba con la energía necesaria para llevar a cabo una pelea verbal, ni siquiera para pensar en buenas respuestas, además su garganta no estaba para volver a gritar. Estaba cansado. Así que simplemente se rindió, aunque no iba a admitir que estaba aceptando una derrota.

-Tuve una pesadilla. –dijo al final.

La voz de Loki sorprendió a Tony, quien estaba más que convencido de que no iba a obtener una respuesta a su pregunta. De hecho, se había anticipado a ver a Loki desapareciendo por el pasillo hacia su habitación. Quizás era que Loki no quería volver a su cama luego de una pesadilla.

-Una muy fea, por lo que veo. –comentó señalando el asiento frente a él.

-Sí. –respondió sentándose en la silla señalada. No tenía intenciones de volver a su habitación, y su cuerpo se sentía cansado, de todas formas.

-Está bien si no quieres hablar de eso, pero mi mamá solía decir que contar una pesadilla era lo mejor que se podía hacer para olvidarla.

-Mi madre también solía decir eso. –dijo sonriendo inconscientemente ante en recuerdo en su mente.- Pero preferiría no hacerlo. –respondió desvaneciendo su sonrisa.

Y es que ni siquiera a Sigyn le había contado alguna de sus pesadillas. ¿Qué derecho tenía Stark para saber sobre su vida?

Tony se sintió un poco perplejo, ¿Loki era capaz de sonreír? O quizás era su somnolienta mente jugándole trucos, no podía confiar en su mente cansada.

-Está bien. –Tony dijo antes de tomar un trago.- ¿Sabes? Una vez soñé que había un tipo vestido de dinosaurio en mi casa que me obligaba a usar un tutú y se robaba mi comida. –añadió con una sonrisa.

Loki, teniendo una imaginación vívida que funcionaba mejor que él en ese momento, proyectó en su mente una clara imagen de Stark con un tutú sirviéndole a un hombre hambriento en traje de dinosaurio y lo absurdo le hizo soltar una pequeña risita que llamó la atención de Tony.

-¡Hey! ¿También sabes reír? –preguntó señalándolo con su vaso.

-¿Quién no disfruta de una buena risa? –preguntó dejando salir un bostezo.

-Nunca te había escuchado reír, ah.

-Oh, puede ser porque eres aburrido. –respondió apoyando sus brazos en la mesa y la cabeza en ellos.

-Te informo que la gente cree que soy muy gracioso. –dijo con falsa indignación.

-Sí, claro.

Tony se encontró a sí mismo sonriendo.

-¿Qué otros sueños extraños has tenido? –preguntó temerosamente Loki, buscando simplemente una distracción. En momentos así no soportaba el silencio, y tampoco sentía ganas de volver a su habitación.

-Hmm… -respondió pensativamente acariciando su barbilla.- ¡Oh! Una vez…

Loki se encontró a sí mismo disfrutando de las historias que Stark le estaba contando. Probablemente se arrepentiría más tarde de ser tan débil y aceptar la distracción que Stark le estaba ofreciendo, pero en ese momento lo único que podía importarle era no tener que pensar en las pesadillas que le atormentaban.

Poco a pocos sus voces se hacían más cercanas a susurros y sus párpados se hacían más pesados, hasta que lo que antes habían sido dos personas conversando en la oscuridad del comedor de diario se convirtieron en dos personas que despertarían con dolor de cuello y frío al haberse quedado dormidas en la cocina.

-Señor, le informo que si no le levanta en este instante le será imposible llegar a tiempo a su clase. –Tony oyó que decían desde la mesa.

-Dios, Jarvis, ¿qué te hace despertarme tan temprano? –preguntó sin querer abrir los ojos.

-Señor, son casi las siete y media de la mañana.

Tony levantó rápidamente la cabeza al haber escuchado la hora, ¿cómo podía ser tan tarde?

-¿¡Por qué no me despertaste antes!? –le reclamó al celular en su mano.

-Lo he intentado desde antes de las siete, señor.

-¡Oh, genial! –dijo Tony poniéndose de pie. Fue en ese momento cuando notó que Loki seguía durmiendo sobre la mesa.- ¡Luke! ¡Oye! ¡Despierta! –gritó sacudiéndolo suavemente.

-Hmmm… Thor, adelántate.

Tony lo miró perplejo.

-¡Despierta! ¡Vamos a llegar tarde! ¿Y quién carajos es Thor? –preguntó moviéndolo más abruptamente.

-¡Ya desperté! –respondió alteradamente mientras se despegaba de la mesa con un salto.- ¿Qué? –preguntó confundido al ver a Tony delante de él.

-Oye, es tarde. Párate y anda a cambiarte de ropa. –le dijo Tony caminando hacia su habitación.

Loki se levantó y caminó en dirección al baño. Tony se estaba poniendo una polera sobre el cuello cuando vio a Loki a punto de abrir la puerta.

-¿Qué haces? –le reclamó bajando su polera por su torso.

-Quiero darme una ducha—

-¡Te diste una anoche! ¡No hay tiempo! ¡Anda a vestirte! –le recriminó sentándose sobre su cama deshecha.

-¿Ya voy? –le respondió dubitativamente caminando hacia su habitación. Como Loki, al contrario de Stark, no sentía la necesidad de exhibirse por el mundo, cerró la puerta de su habitación y salió minutos después con una polera verde oscura, jeans ajustados, zapatillas negras, su celular en el bolsillo y su mochila en el hombro.

-¿Listo? Vamos. –dijo Tony desde la sala de estar, claramente esperando que Loki apareciera.

-¿Qué? –preguntó Loki extrañado.

-Auto, Uni, es tarde… -dijo Tony irritadamente.

Loki lo miró confundido.

-¡No hay forma en la que alcances a llegar a tiempo! –le dijo moviéndose hacia la puerta.- ¡Vamos!

-¡No hay forma en la que me suba a un auto contigo! –le respondió tercamente.- No te necesito.

-¿Qué? ¿Me estás jodiendo? No hay tiempo, Pepper va a matarme si sigo llegando tarde. –se quejó recorriendo su cabello con su mano.- ¡Muévete!

Loki se quedó quieto en el punto donde estaba, casi desafiándolo con la mirada.

Tony definitivamente no tenía tiempo para esto. Así que se acercó a Loki, tomó una de sus muñecas y lo hizo caminar fuera del departamento. Cerró la puerta con su mano libre, agradeciendo que no era posible abrirla por fuera sin las llaves, y prácticamente saltó las escaleras hasta el primer piso, aún llevando de la muñeca a Loki, quien le demandaba que lo dejara tranquilo e intentaba zafarse de su agarre.

Cuando ya eran capaces de ver el lugar donde Tony tenía estacionado su auto, tomó sus llaves y abrió la puerta del copiloto antes de que llegaran.

-Si no entras, soy capaz de empujarte. –le dijo seriamente a Loki.

-Está bien. –respondió fríamente, sentándose en el asiento de cuero.

Tony cerró la puerta y suspiró, cruzando hasta el lado del conductor. Abrió la puerta y deslizó su cuerpo sobre el asiento, encendiendo el motor rápidamente.

Murmuró cosas sin sentido mientras aceleraba sin mirar el indicador. Ni siquiera le importaba tanto llegar a tiempo, pero no soportaba ver la decepción en los ojos de Pepper cuando le reclamaba algo. Tampoco quería poner en peligro su trabajo como asistente de Howard, sabía que a ella le gustaba su trabajo.

-¿Sí sabes que hay un límite de velocidad que estás sobrepasando, verdad? –preguntó Loki mirándolo con el ceño fruncido en una luz roja.

-¿Ves a algún policía cerca? Porque yo no. –respondió mirándolo momentáneamente.

-¿Siempre eres tan descuidado? –preguntó con enfado.

-Oh, ¡adivina qué! ¡No es asunto tuyo! –respondió casi saliendo de sus casillas. O sea, ¿hace algo bueno por alguien y así le responden? Otra razón más para ser un cabrón. Además, ¿qué le importaba a él si Loki llegaba o no a tiempo a clases? Debió haberlo dejado en el departamento, "¿No te quieres subir al puto auto? Okay, bien por ti. Suerte con el transporte público" Hubiese sido muchísimo más fácil.

-Lo es si estás arriesgando mi vida.

-Soy un buen conductor. –respondió dando una vuelta.

-¿Ese eres tú o tu dinero hablando? –preguntó Loki tocando su asiento.

-Me haces enfadar, ¿sabes? –dijo apretando más el volante del auto.

-¡Bien! Ahora tenemos algo en común.

-¿Por qué te cuesta tanto aceptar ayuda, de todas formas? –preguntó luego de un silencio que se extendió por algunos minutos.

-¿De qué estás hablando? –preguntó con sus cejas juntas.

-Porque pude haberte traído todos estos días y ahora mismo estás enojado no sé por qué. –dijo observando fijamente la ruta. Al menos no tenía que usar a Jarvis esta vez.

-No necesito tu ayuda. –respondió mirando por la ventana.

-¿Lo ves? A eso me refería.

Loki decidió mantenerse en silencio.

Tony se preguntó por qué Loki tenía que ser tan bipolar. Se estaban llevando bien anoche, ¿no es así? ¿Por qué cambiaba todo en la mañana? Quizás Loki tenía algún tipo de enfermedad, vudú, hechizo, cosa que lo hacía actuar diferente en la noche y en la mañana y Tony no estaba seguro de si podía lidiar con algo así. Los locos al manicomio.

-¿Siempre eres igual de bipolar? –preguntó luego otro par de minutos llenos de silencio, cuando ya les quedaba poco para llegar a MIT.

-¿'Bipolar'? –preguntó sin voltear la mirada.

-Anoche… te reíste, ¿no? –Tony preguntó confundido. ¿Qué tan probable era que todo hubiese sido un sueño? Pero sí habían despertado en la mesa de la cocina, y lo más seguro es que Jarvis pudiese comprobarlo. ¿Entonces…?

Loki se sintió débil. Más débil de lo que se había sentido en mucho tiempo. Tener que recurrir a su ayuda una vez era demasiado. Dos veces era caótico. ¿Quién se creía que era? ¿Una damisela en apuros que necesitaba ayuda? Ni siquiera lo recordaba, ¿cómo se atrevía a estar insinuando cosas acerca de su personalidad? Loki podía sentir la rabia dentro de sí aumentar a cada segundo. Rabia hacia Stark y hacia sí mismo.

-Ni siquiera me conoces. –respondió cuando ya habían entrado al recinto y Tony buscaba un estacionamiento con la mirada.

-Lo estoy intentando. –dijo acercándose a un espacio vacío.

-Sí, claro. –respondió desabrochando su cinturón de seguridad.

-Estoy hablando en serio. –dijo deteniendo el motor. ¿Y por qué era tan difícil de creer? Tampoco era completamente una mentira, Tony sí quería conocerlo; la curiosidad de por qué era tan odiado lo carcomía por dentro.

-Sólo déjame solo. –dijo abriendo la puerta y bajando rápidamente del auto.

Loki caminó precipitadamente hacia donde era su primera clase. ¿Por qué había decidido tomar una ducha a las tres de la madrugada? ¿Por qué no había sido capaz de llevar su maldito celular a la cocina? De esa forma habría escuchado su alarma y no habría tenido que venir con él. No habría tenido que tolerar tal tormento y habría alcanzado a tomar desayuno. Dioses, moría de hambre y no tenía tiempo para comer algo antes de entrar a clases. Pero, ¿para qué iba a llevar su celular si solo planeaba tomar un vaso de leche e intentar volver a dormir? Aunque ese 'intentar' estaba de más, porque hubiese sido imposible volver a dormir en la habitación. ¿A eso se reducía todo? No iba a permitirlo. Además, ¿qué se creía con su 'estoy intentando conocerte'? ¿Que por arte de magia iban a ser los mejores amigos e iban a contarse todos sus secretos y vivir felices para siempre? Dioses, no.

-¡Hey! ¡Espera! ¡Luke! –Hablando del demonio, quien gritó acercándose a él.

-¿Sabes? –respondió Loki aún caminando.- Creí que eras inteligente pero, al ver que no eres capaz de recordar un nombre de dos sílabas, ya no estoy tan seguro. Y estaba comenzando a preguntarme por qué estabas en MIT cuando tu cerebro no está capacitado de retener un simple y pequeño nombre. Después pensé que podría ser porque eres el hijo de Stark y todo tuvo sentido. Pero, en realidad, ése no es el punto. El punto es que si ni siquiera puedes recordar mi nombre, no intentes usarlo y, por favor, deja de intentar llamarme.

Tony tenía que admitirlo, estaba impresionado por esa respuesta. ¡Y, demonios, emociones! Sí, era rabia, pero era una emoción, de todas formas. Y no podía culpar a su imaginación o su mente cansada porque estaba realmente despierto y a punto de reírse a carcajadas, hasta que su mente conectó todo lo que Loki le había dicho y no pudo evitar soltar una sonrisa de triunfo.

-¡Sabía que me conocías!

-Agh, ¡por favor! ¿Cómo no iba a hacerlo si tu apellido está escrito en reverso de casi cada teléfono en este lugar? Tristemente, la empresa es casi tan grande como tu ego.

-¿Entonces por qué dijiste que no sabías quién era?

-No es importante. ¿Qué quieres? –dijo antes de que Tony pudiese decirle algo.

-Uhm… tu teléfono se quedó en el auto. –Tony respondió sacándolo de su bolsillo y ofreciéndoselo a Loki.

Loki lo tomó bruscamente.

-Gracias. –comentó antes de volver a irse.

Tony caminó en la dirección contraria, hacia el salón que le esperaba, preguntándose qué carajos había pasado. Aunque estaba seguro de un par de cosas. Como que Loki lo conocía.

Además, se dio cuenta de algo importante.

Tomó su celular mientras caminaba y comenzó a escribir rápidamente un mensaje que sería enviado a Bruce.

Sí, tiene un iPhone. –T.