Hola A Todos!

Pues aquí estaba preparándome para el fin del mundo pero pues, como nunca llegó ¿Por qué no actualizar RIP?

Así es como llegué acá con actualización para este fic, como siempre, muchísimas gracias a todos por su ferviente apoyo. Se los agradezco mucho.

Particularmente me gustó este cap, espero a ustedes también :)

DISFRUTEN.


RIP: DESCANSE EN PAZ


¿Recuerdan cuando dije que la vida era un tumulto de misterios que se entrelazaban entre sí y que era casi imposible descifrarlos? Pues ahora que lo pienso mejor, quizás eso tenga su propia razón de ser. Quizás nuestra raza no esté destinada a encontrar las respuestas.

¿Por qué será que aunque pasemos toda una vida preparándonos para algo, cuando finalmente lo tenemos, no sabemos cómo reaccionar? Parece que nos confiamos en nuestra propia fuerza de voluntad y nos embriagamos en nuestra propia soberbia, y entonces cuando algo nos desafía a nosotros y lo que creemos saber, es cuando nos damos cuenta de lo pequeños que somos y de que en comparación, no sabemos nada.

Quizás por eso nunca encontremos las respuestas, ni el sentido a nada, porque... en un caso hipotético que las encontráramos... ¿Estaríamos preparados para enfrentar la verdad?

... Yo creo que no.

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ZaoFu

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Las primeras horas de la mañana llegaron disipando las densas neblinas de la noche y el templado clima veraniego. Había caído un rocío la noche anterior así que la humedad en el ambiente regulaba la temperatura.

Aquel parque con sus matices de colores diferentes y las diversas sensaciones para los sentidos hacía que los corazones de Kuvira y Suyin se alegraran al visitar de nuevo aquel lugar luego de tantos años. Las sonrisas de los niños, el sonido de algunos juegos, los abrazos en fin, la felicidad de aquellas personas era algo que ambas envidiaban.

- ¿Recuerdas esto? -preguntó Su, rompiendo el silencio luego de que ambas estuviesen bordeando ese hermoso lugar durante un buen rato-

- ¿Cómo olvidarlo? -exclama la joven con cierta pesadez- la vida era otra.

- ¿A qué te refieres?

- Solo míralos Su -respondió Kuvira señalando a los niños que daban vueltas felices en uno de los carruseles del parque- yo era igual a ellos... Tan inocente, tan ignorante de los peligros de afuera... Pero siendo feliz. -Con eso la ojos verdes voltea su mirada hacia la matriarca y continúa- ahora me he vuelto más consciente pero a cambio he perdido mi felicidad. Ya no tengo metas en la vida ni un objetivo... ¿Qué sigue?

Suyin decidió escuchar todo lo que aquella chica, a quien consideraba como una hija tuviera para decir, y entonces, luego de pensar un poco en su respuesta, decidió tomar la palabra.

- La felicidad no depende de si nos va bien o mal, Kuvira. Depende de que hagamos lo que sabemos que sabemos nos hará felices... Así que sólo hace falta que tengamos la libertad para hacerlo.

- Pero..

- ¿Sabes por qué te saqué de esa prisión? -la interrumpe- Para que recuperaras esa libertad.

Por la mente de la antigua unificadora pasó al instante un pensamiento negativo sobre lo irónico que era el que ella misma fuese quien la aprisionara y luego dijera eso, pero la matriarca nunca iba a saberlo, porque sabía que si de la justicia se tratase, ella seguiría encerrada. Así que se limitó a decir.

- ¿La libertad de hacer qué? Ya nadie cree en mi. -esbozó desanimada y con cierto rencor-

- Yo creo en ti -le dijo, pero Kuvira le dio la espalda de inmediato evitando a toda costa su mirada y bajando la cabeza-

- No es cierto. Te fuerzas a ti misma a creerlo, pero sabes que no es cierto, ni siquiera yo creo en mí.

Pero entonces se volteó nuevamente para buscar la mirada de la matriarca y confesar.

- Pero quiero que sepas que aprecio mucho lo que estás haciendo por mí. Sé que recuperar mi vida no será fácil pero... Debo tratar.

Suyin se limitó a sonreír y extendiendo sus brazos tomó a Kuvira para abrazarla, cosa que impactó a la chica al instante, aún no estaba acostumbrada a esas repentinas muestras de cariño, que sí experimentó en un momento, pero que olvidó luego de tantos años siendo despreciada por todos. Pero entonces aceptó el abrazo de Suyin y se sintió mucho mejor al escucharle decir...

- No sé si seguirás pensando que no creo en ti... pero al menos mis abrazos son sinceros.

Kuvira cerró los ojos y quedó a merced de aquel abrazo al tiempo que exclamaba.

- Lo sé.

Suyin permaneció pegada a Kuvira por unos segundos, esta última se encontraba de espaldas al parque mientras que la mirada de la matriarca si alcanzaba a avisarlo, es por eso que se percató de que algo no estaba bien.

Docenas de personas venían corriendo en su dirección muy alarmadas y gritando, como si hubiesen visto un fantasma en aquel parque, entonces el sentido sísmico de Suyin percibió algo, todo fue tan rápido. Miró al frente y contempló una luz, al instante tomó del brazo a Kuvira con todas sus fuerzas quien seguía de espaldas y la tiró con violencia detrás de ella. Entonces en la última fracción de segundo elevó una gruesa muralla para cubrirse y a Kuvira.

Fue entonces cuando una gran y masiva explosión llenó de fuego y cenizas a aquel parque. Todo explotó y se hizo pedazos, las ondas expansivas salieron disparadas y, en un segundo ya no había nada.

... Todo de golpe hubo sido arrasado por aquella explosión.

Capítulo 6: Genocidio Nuclear

En el patio de la ciudad de metal, ambos hermanos Mako y Bolin estaban de pie mirándose a los ojos en pleno entrenamiento mañanero, como solían hacerlo en sus tiempos del probending.

Ambos vestían solamente pantalones de mono de color gris con la diferencia de un cinturón de color rojo distintivo de Mako, que se convertía en verde en el caso del maestro tierra.

Bolin vio venir una bola de fuego hacia él así que alzando los brazos creó una rampa de tierra que desvaneció el ataque y además le sirvió de impulso para dar un gran salto para luego, en un movimiento de piernas en el aire, el ojos verdes arrojó una gran roca a su hermano pero este lanzó una patada de medialuna de fuego cortando aquel pedazo de roca a la mitad.

- Aún no puedo creerlo! -esbozó Mako antes de lanzar varios golpes de fuego seguido de una doble media luna creada por cada una de sus piernas en un salto circular-

Bolin hizo acrobacias hacia atrás de manera atlética para luego levantar un muro delante de él cubriéndose de las media lunas de fuego. Acto seguido golpeó la muralla y esta sale disparada hacia Mako mientras respondía.

- ¿Qué cosa?

Lo que escuchó a continuación fue un gruñido de dolor de parte de su hermano al este extender sus brazos para detener esa muralla con sus propias fuerzas. Sus pies se arrastraron un poco hacia atrás y algunos de sus huesos estuvieron a punto de quebrantarse. Bolin había imaginado que iba a evitar encontrarse con esa pared ¿Cuál era el afán de detenerla? ¡Estaba loco!

Pensó en detener la pelea para cerciorarse de que su hermano estuviera bien, pero al ver esa misma muralla venir de regreso hacia él como un proyectil lo hizo regresar a su modalidad de batalla, destrozándola con un certero golpe, sin evitar que le quedaran doliendo los nudillos. Fue entonces cuando escuchó la contestación de Mako.

- Todo esto. ¿Por qué las cosas nunca pueden ser normal? ¿Muertos volviendo a la vida? ¿En serio?

- Mako... sé que aún estás sensible por ver a mamá ayer...

- No, no es así -interrumpió algo brusco- Estoy perfectamente bien... De hecho no puedo esperar a ver como todos regresan a excepción de la tranquilidad en mi vida.

Dicho esto, Mako encendió sus brazos en llamas y lanzó una llamarada rastrera lo que obligó al maestro tierra a saltar para evitar quemarse los pies, pero cuando miró al frente ya tenía a su hermano disparándole otro golpe de fuego a la altura del estómago que lo hizo caer de espaldas al piso segundos después.

- Oye, Oye -gritó algo molesto el maestro tierra- ¿Por qué la brusquedad?

Mako se limitó a agachar la cabeza y a extender la mano para ayudar a que se levantara, entonces le dio la espalda y se fue a sentar en una esquina solo.

Bolin respiró profundo y se fue a sentar a su lado.

- Oye... Sé que estás mal -dijo Bolin- También sé que el tema de la muerte y de nuestro pasado te asustan...

- ¿Cómo sabes? -preguntó con desconfianza-

- Siempre te haces el fuerte, el sabio, el que no tiene miedo... Solo yo sé las atrocidades que tuviste que pasar para protegerme antes así que entiendo que no quieras seguir sufriendo y menos si se trata de desenterrar cosas que creíste superadas... Pero aquí estoy yo... ¿No? Siempre lo he estado -le sonríe-

- Lo sé -dice algo más calmado-

- Si algo te molesta solo dímelo en vez de hacerme caer desde dos metros de espaldas al suelo, ¿Si?

- Eres genial Bolin -confiesa- y perdóname por eso.

- Descuida. ¿Qué te parece si vamos a tomarnos algo frío luego de este entrenamiento? ¿Qué dices?

- Suena genial

Con eso Bolin se levanta en un salto y ayuda a su hermano a levantarse, aunque este no lo hubiera requerido. El maestro tierra pasa su brazo por encima de los hombros de su hermano y ambos se dan la vuelta para ir a su destino, pero entonces ambos quedaron paralizados en seco al ver aquello.

El suelo estaba teñido de sangre... Sus cuerpos también. La mano extendida de Kuvira y en busca de ayuda mientras que con la fuerza de su otro brazo sostenía a Suyin quien parecía aún más debilitada hizo que los hermanos se sobresaltaran. Sus ropas estaban algo calcinadas y literalmente arrastraban sus pies por el suelo. Gotas de sangre caían desde sus frentes entremetiéndose en el espacio de sus ojos entorpeciendo su vista.

Al borde de la inconsciencia, Kuvira, en voz casi nula y de susurro, dijo...

- A...yuda...

Entonces se desplomó en el suelo y Suyin junto con ella. Los hermanos corrieron a ayudarlas al instante, pero todo pasó tan rápido, ni siquiera sabían qué les había pasado o si seguían vivas... o estaban muertas.

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Las horas que sobrevinieron se asemejaban más como a eternidades. El intenso y continuo sonido del minutero del reloj retumbaba en aquel pasillo prácticamente vacío llenándolo de una punzante acústica que inundaban los oídos de Mako y Bolin, quienes a su vez eran los únicos ocupantes de la sala.

El toqueteo de la suela del zapato de Mako revelaba su impaciencia, así como la mirada fija de Bolin en la ventanilla de la puerta blanca que estaba frente a ellos. Por suerte, Zaofu contaba con los mejores curanderos del Reino Tierra así que no les costó mucho el que consiguieran un médico que atendiera a la matriarca y su hija adoptiva.

Aun así, la espera era tormentosa y hasta dolorosa.

Minutos después el rechinar de la puerta avisó a los chicos que alguien iba a salir a dar noticias así que de golpe se pusieron de pie y prácticamente acorralaron al cirujano maestro del metal frente a ellos.

- ¿Cómo están? -preguntó Mako con impaciencia-

- Afortunadamente las trajeron a tiempo y pudimos sacarlas de peligro. -Al escuchar eso los chicos pudieron al fin respirar tranquilos- Además nuestras maestras agua están sanando sus heridas con rapidez, pero aún así deben descansar bastante, no es como para que realicen ningún tipo de actividad -aclaró-

- ¿Podemos verlas? -inquirió el ojos verdes. El médico lo pensó un poco pero la intimidante mirada del cejas arqueadas lo hizo dudar un tanto-

- Bueno... pero solo un momento.

Sin pedir permiso y realmente muy preocupado por ellas, los hermanos entraron a la sala y observaron a Kuvira y Suyin acostadas en camillas separadas. Sus brazos estaban conectados mediante una inyectadora que les transfundía algún tipo de líquido en sus venas, y en sus rostros una máquina que les facilitaba la respiración. Aún con eso, ambas estaban despiertas.

- Mako... Bolin -dijo con voz débil y algo rasposa la matriarca-

- Me alegro de que estén bien... estábamos preocupados -exclamó Bolin-

- ¿Qué les pasó? -interrumpió Mako aún muy confundido-

- Alguien hizo volar el parque de la ciudad -contestó Kuvira- fue una explosión muy grande.

- ¿No saben quién fue?

- No -contestó Su- tal vez sea algún tipo de atentado terrorista. Deben ir al parque y ver si consiguen algún tipo de artefacto explosivo... De algún lugar tuvo que haber salido esa explosión.

- Nosotros nos encargaremos -dijo Mako- ustedes limítense a descansar. Vamos Bo -agregó mientras cruzaba la puerta de salida. El ojos verdes se despidió de las mujeres con una sonrisa nerviosa y siguió a su hermano.

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Parque de Zaofu

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- Así que hoy seré como un policia Junior? -preguntó el ojos verdes emocionado a su hermano mientras llegaban a la escena del crimen-

- Bo, tú ya fuiste una especie de policía mientras fuiste lo que se supone que eras cuando trabajabas con Kuvira.

- Pero yo quiero ser un policía así como tú, sabes? -Mako volteó a mirarle y le sonrió más no dijo nada.

Entonces ambos hermanos se detuvieron y contemplaron la escena.

Un gran agujero en el suelo rodeado de hollín negro y muchos destrozos se dejó avistar. Era como si hubiese estallado una bomba nuclear en ese lugar. Si alguien realmente había cometido un acto terrorista en Zaofu, esto era proporcional a una proclama de guerra subliminal.

- ¿Quién pudo haber hecho esto? -exclamó el detective sorprendido-

- Y este parque es muy concurrido -se lamenta Bolin- no me sorprende que hayan tantas personas heridas... ¿Crees que hayan querido asesinar a Kuvira, no sé, quizás por venganza?

- Es que no sé -dudó- Si yo quisiera matar a alguien lo haría directamente y ya... ¿Por qué hacer volar todo un parque rodeado de gente? ¡No tiene sentido! ¿Por qué lastimar a los demás? Eso sin mencionar que al hacerlo público te estás exponiendo a que te descubran.

- Es cierto.

- Hola Mako, Bolin -dijo una tercera voz, que resultó ser la de Wei, uno de los hijos de Suyin quien, al parecer estaba inspeccionando ese lugar como líder de la guardia de su madre en sustitución de ella-

- Wei.

- ¿Han encontrado algo que nos ayude a aclarar esto? -preguntó Mako. El gemelo niega con la cabeza-

- No hay nada más que las ruinas. Pero seguiremos buscando y si encontramos algo no dudaremos en avisarles.

Dicho esto se da la vuelta y se reúne con su equipo nuevamente. Mako se puso pensativo y Bolin miró a Mako ponerse pensativo.

- ¿Ya descubriste al culpable? -preguntó con insistencia-

- ¡Así no funciona Bo! -replicó-

- Ow... -se calló al instante y entonces decidió dejarlo tranquilo por unos momentos mientras examinaba el lugar.

No tardó en darse cuenta que detrás del cerco policial que se puso en el sitio por seguridad habían algunas personas mirando horrorizadas la situación, entonces, el ojos verdes contempló algo curioso.

- Mako, mira a ese sujeto -señaló-

- ¿Quién?

- Ese de allá... El de la ropa roja... Esa ropa parece ser distintiva de...

- Un maestro fuego -completó sorprendido-

- Exacto... ¿Qué haría un maestro fuego en Zaofu merodeando luego de la explosión si esta ciudad no acoge extranjeros a menos que seas amigo de Suyin?

- Tienes razón -felicitó Mako mientras despeinaba el cabello de su hermano- tal vez no seas un mal detective después de todo.

Bolin sonrió nervioso por el cumplido y Mako se adelantó para ir en dirección al sujeto que estaba mirando. Era un hombre de cabello negro peinado hacia atrás con gel, su piel era blanca y pálida, con ojos dorados distintivos de un maestro fuego y, a decir verdad, unas fachas no muy amigables.

- Hey, amigo -lo llamó Mako- ¿Puedo hacerte unas preguntas?

El hombre pareció exaltarse al ver al uniformado chico venir hacia él, así que luego de parecer dubitativo mirando a todos lados, se dio la vuelta y emprendió la huida.

- ¡Espera! -gritó antes de empezar a perseguirlo.

Mako saltó el cerco policial y lo siguió por las desoladas calles aledañas al parque. Ese maestro fuego era muy rápido pero Mako mantenía el ritmo. Inmediatamente comenzó a disparar bolas de fuego pero el sujeto las esquivaba con maestría. Finalmente dobló una esquina y se perdió de vista por unos segundos. Cuando Mako alcanzó a doblarla también se encontró con que era un callejón sin salida y que el sujeto estaba atrapado.

Mirándolo como a un enemigo, el maestro fuego disparó varias llamaradas que Mako después bloqueó con movimientos circulares en sus brazos. Acto seguido, el sujeto saltó y extendiendo ambas piernas hacia adelante arrojó una bola de fuego muy poderosa hacia el cejas arqueadas, quien con algo más de esfuerzo pudo bloquearla también.

Pero cuando las llamas se disiparon contempló sorprendido como el sujeto se le había venido encima con una patada voladora justo a la altura de la cara. Afortunadamente los reflejos de Mako lo hicieron arquear su espalda en C haciendo que el sujeto pasara por encima suyo. Inmediatamente Mako se lanzó al suelo y dibujó una media luna de fuego que tumbó a su oponente que recién estaba aterrizando.

Mako intentó acercarse pero este otro disparó mucho fuego en su dirección y lo hizo alejarse mientras recuperaba su posición estable. Frente a frente, ambos se vieron por unos segundos. Mako ya se había percatado de que era un sujeto ágil, no podía confiarse con él.

El maestro fuego nuevamente se abalanzó encima del detective con un puño en llamas, más sin embargo Mako moviendo su tronco esquivó el ataque para luego arrojar un golpe a su cara que también fue esquivado por su oponente al agacharse rápidamente. Este intentó tumbar a Mako lanzando una patada rastrera, pero Mako saltó a tiempo y con sus piernas intentó golpearlo con una llamarada, al final, no logró hacerlo por la rapidez de ese maestro fuego.

El cansancio comenzó a arropar a ambos maestros fuego, y eso se sentía en sus respiraciones. Pronto, el poderoso maestro fuego extendió su brazo derecho a un lado y unas chispas azules comenzaron a parpadear. Mako abrió sus ojos como platos al contemplar el siguiente movimiento de su atacante.

La electricidad comenzó a recorrer los brazos del sujeto mientras el callejón se iluminaba de azul. Las risas cizañeras de aquel hombre parecieron escucharse por debajo del ruido del relámpago. Entonces cuando estuvo listo para atacar se abalanzó sobre Mako extendiendo su mano para dejar salir el poderoso ataque, pero conservando la calma y anticipando sus movimientos, el cejas arqueadas atrapó su mano con la suya propia para servir como un conductor del rayo y con su brazo libre disparó el relámpago hacia el cielo para no herir a nadie en ese espacio tan cerrado. Una vez hecho esto, Mako tiró del brazo del hombre para darle vuelta y torcerlo detrás de su espalda, a lo cual siguió un grito de su parte. Lo estampó contra la pared y le gritó.

- Así que intentabas volarnos a ambos con ese relámpago, no?

- Lo siento... pero suéltame ya... Me duele -se quejó-

- ¿Por qué huiste cuando te llamé? ¿Acaso tuviste algo que ver con la explosión del parque? ¿eh? ¡HABLA! -replicó tirando más de su brazo y arrancándole otro grito-

- Espera... ¿Crees que tuve algo que ver con eso? No.

- ¿Entonces por qué huías?

- Estaba robando cosas de la gente que miraba sin que se dieran cuenta... Pensé que me habías descubierto y por eso corrí, pero juro que no tengo nada que ver con la explosión.

Mako le dio vuelta para verlo a los ojos y lo volvió a estampar contra la pared tomándolo de la ropa.

- Entonces... Si tú no causaste la explosión... ¿Quién fue?

No había terminado la oración cuando el suelo se estremeció al momento que otra explosión, una muy cerca de allí resopló con gran fiereza casi ensordeciendo a ambos maestros fuego.

Alarmado Mako esposó al hombre a un tubo y salió corriendo a ver qué había sucedido. El parque en la otra calle estaba normal, las llamas venían de una parte aledaña a esa y la explosión había derribado varias casas que la bordeaban, pero entonces Mako se horrorizó sobremanera al contemplar a su hermano Bolin tendido en el suelo de una carretera no muy lejos de la explosión.

- ¡BOLIIN! -gritó pasmado mientras corría hacia él, agachándose y mirándolo sin saber qué hacer. El joven estaba un poco golpeado pero consciente-

- Mako... -exclamó débil-

- ¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Viste algo?

El ojos verdes no contestó nada, más bien se limitó a levantar su brazo y señalar atrás de él. Mako voltea y contempla a una persona de pie frente a él, pero antes de que siquiera lograra visualizarla apropiadamente para reconocerla, recibió un golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente y apagó cualquier luz que iluminara sus ojos.

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Despertó con un fuerte dolor de cabeza. Al instante vio a su hermano Bolin mirándole fijamente. Él estaba encadenado a una pared frente a su hermano y lo miraba preocupado, aunque más calmado al verlo despertar. Mako no tardó en darse cuenta de que se encontraba en la misma posición.

Miró alrededor y era un lugar oscuro, como una casa abandonada o algo, en realidad no sabía dónde estaban.

- Al fin despertaron -clamó una voz que aterrorizó a Mako. Al parecer Bolin ya la había escuchado y por eso se limitó a bajar la cabeza con miedo- Ya era hora.

El contorno de alguien alto era bordeado por una sombra negra debido a la falta de iluminación de aquel lugar.

- ¿Quién eres y por qué atacas Zaofu? -esbozó Mako-

- No estás en posición de hacer preguntas, joven detective Mako. -contestó con una voz que raya entre lo cantarina y lo burlona-

- ¿Sabes quién soy? -preguntó sorprendido-

- Sé quién eres -contestó- ambos... Por eso me sorprendió verlos aquí solos sin el avatar -hizo una pausa dramática- y dime... ¿Dónde está ella?

Mako arrugó su frente presa de la confusión. Algo en esa persona se le hacía familiar pero limitarse a ver su sombra no ayudaba mucho, hubiese querido arrojarle una llamarada al rostro solo para poder mirarla a los ojos, pero estaba inmovilizado, así que se limitó a preguntar.

- ¿Te conozco?

- Si, de hecho -contestó en medio de risitas-

- ¿Qué es lo que quieres? ¿Dime por qué hiciste volar el parque? ¡Muchas personas resultaron heridas! ¿Cuál es tu problema?

- ¡MI PROBLEMA SON USTEDES! -gritó- ¡USTEDES Y ESTE MALDITO PUEBLO! Pueblo al que voy a reducir a cenizas... y junto con él, a su fundadora.

- ¿Suyin? -exclamó preocupado Bolin- ¿Por qué quieres hacerle daño?

- ¡Espera!... Ahora sé quién eres -contestó Mako luego de pensar por unos segundos- todo tiene sentido ahora. ¡Eres una de ellos! ¡Volviste!... ¡P'Li!

Al instante, la maestra combustión se plantó frente al rostro de Mako clavándole una mirada aterradora mientras su rostro se iluminaba y su boca profería las palabras...

- ¡Eres el primero que me ve y no piensa que soy un fantasma!

- ¡NO DEJAREMOS QUE LE PONGAS UN DEDO ENCIMA A SUYIN! -gritó Bolin a un lado-

- Oh cariño... No creo que puedas detenerme... Ni siquiera la muerte pudo hacerlo.

- Vienes a vengarte de Suyin... ¿No es cierto?

- Ella me confinó al mundo de los muertos -gritó fúrica- No sé qué habrás oído pero no es un lugar agradable... Ahora le devolveré el favor y la arrastraré conmigo al infierno.

Con eso P'Li caminó hacia la puerta de salida, no sin antes decir.

- Y luego iré por el avatar.

Al escuchar aquello, ambos hermanos se vieron las caras con preocupación, y no era para menos. P'li había vuelto al mundo de los vivos e intentaba acabar con la matriarca de ZaoFu. Aquella mujer parecía no tener escrúpulos y eso se demostraba en cómo parecía importarle poco el volar la ciudad con cientos de personas ahí. Ahora recordaba muy bien las palabras de Toph que les había dicho en el pantano... Algunos muertos habrían de volver por venganza... Y P'li era uno de ellos.

- Bolin, tenemos que salir de aquí y ayudar a Su

- ¿Pero cómo lo haremos?

Mako miró impaciente a cada lado de la casa buscando algo que pudiera sacarlos de allí, al final, respiró a profundidad y miró de vuelta a su hermano diciendo.

- Este lugar está construido enteramente de tierra, si lo echas abajo quizás podamos sa...

- ¿Estás loco? -interrumpe el ojos verdes- No voy a derrumbarnos este lugar encima, moriremos aplastados.

- No hay alternativa, con P'Li suelta en la ciudad mucha gente está en peligro. Hay que hacerlo.

- Pero...

- ¡BOLIN HAZLO YA!

Segundos después a lo lejos se avistó una explosión seguida de una nube de humo y todo se calmó de repente.

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Mientras Tanto

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Kuvira estaba recostada en su cama mirando al techo cuando escuchar un leve gruñido de parte de la única acompañante de su habitación la hizo mirar adónde se encontraba, allí contempló a la matriarca levantándose hasta quedar sentada sobre su camilla. Se comenzó a ver los moretones en sus brazos y suspiró profundamente, entonces extendió sus pies para ponerse de pie, fue entonces cuando Kuvira replicó.

- ¿Qué crees que haces?

- He tenido un mal presentimiento durante todo el día -confesó Su- Sobre los chicos.

- Deja de preocuparte, Mako y Bolin están trabajando en el caso, seguro están bien.

- No puedo explicarlo pero... -continuó la maestra metal en tono preocupante- siento que este mal presentimiento no solo se debe a Mako y a Bolin, presiento que hay algo más... Y que necesitan ayuda.

- Estuviste a punto de morir Suyin, estás viendo cosas -exclamó con una sonrisa inocente, dando por sentado lo antedicho por Su- mejor sigue descansando, no estás en condiciones de salir.

- Tengo que ir a cerciorarme para estar tranquila. -declaró firme, entonces Kuvira supo que la matriarca estaba hablando en serio y fue entonces cuando tomó la situación aún más a pecho, aunque no sabía si era tonto o inteligente confiar en un presentimiento, pero imitando a Su, ella también se sentó sobre la camilla a base de mucho esfuerzo.

Suyin por su parte se arrimó al borde de la camilla y extendió sus pies descalzos hacia abajo para ponerse de pie, fue entonces cuando su piel tocó el frío piso del hospital. Casi como un rayo, sus ojos se abrieron como platos al activarse de golpe su sentido sísmico.

Lo que siguió a aquello fue una violenta explosión que sacudió los cimientos del hospital arrojando fuego y destrucción por doquier. Las ventanas se rompieron y parte de la estructura cedió. Una nube de polvo y cenizas se elevó sobre las ruinas del hospital luego de aquel intenso estruendo que dejó esa explosión.

Allí, de pie sobre una colina cercana, estaba una sonriente P'Li mirando el panorama que para sus ojos era una delicia de contemplar. El hospital donde se encontraba confinada la matriarca había sido destruido y estaba segura de que ella había muerto en la explosión.

El revuelo causado atrajo a varios guardias de la ciudad a inspeccionar las ruinas del hospital buscando sobrevivientes, estos parecían hormigas inquietas y desesperadas en busca de la matriarca. Aquello hizo que P'Li rompiera a reír descaradamente.

Detrás de P'Li, Mako y Bolin apareciendo corriendo en su dirección para luego detenerse en seco al contemplar que aquel lugar había sido reducido a escombros.

- ¡NO! -gritó Bolin horrorizado-

- Es muy tarde -sentenció la maestra combustión- Suyin se ha ido, tiene lo que merece... Ahora estamos a mano.

Preso de la ira y el recelo Mako arrojó una poderosa patada de fuego hacia P'Li pero ella bloqueó el ataque con un simple movimiento de brazos y luego contrajo su abdomen para disparar con su frente directamente hacia el maestro fuego pero de un fuerte empujón Bolin lo sacó de peligro, yéndose ambos al suelo.

La fuerte explosión sacudió toda aquella colina, sin embargo.

Bolin se puso de pie y golpeó la tierra con sus puños mientras una oleada de lava ardiendo salía disparada hacia P'Li quien retrocedió para no ser calcinada por aquello. Pero Bolin siguió derritiendo el suelo para convertirlo en una laguna de lava en forma circular, confinando a P'Li a un círculo de tierra en el medio sobre el cual estaba parada y de resto era una piscina de lava que la contenía.

- ¡Buen trabajo Bolin! -felicitó el hermano mayor al ver que la peligrosa criminal estaba atrapada.

Ella por su parte miraba con desespero a todos lados, tratando de idear una forma de escape en su cabeza. Pero entonces notó también como ambos hermanos se plantaba contra ella en posición de pelea y, para sacárselos de encima antes que atacaran, volvió a disparar varias veces hacia ellos.

Bolin rápidamente creó grandes murallas que los fueron protegiendo de cada explosión que retumbaba con más fuerza siempre. Finalmente, los hermanos se escondieron detrás de una de esas murallas para intentar pensar.

- Muy bien, ya la tenemos -dijo Bolin- Ahora ¿Qué se supone que hagamos?

- Nuestra madre dijo que hay que intentar devolverlos al mundo de los muertos ya que cada segundo que está aquí el velo se rompe más y más.

- Ajá, pero ¿Devolverla? ¿Eso qué significa? ¿Matarla?

- Es lo que parece significar.

- ¡Pero ella ya está muerta! ¿Cómo matas a alguien que ya está muerto? -replicó frustrado-

- No lo sé, pero tenemos que averiguar cómo hacerlo antes de que pase más tiempo en nuestro mundo.

Dicho aquello Mako salió de la fortaleza disparando un poderoso rayo directamente hacia P'Li. Aquella mujer se pasmó unos instantes por el ataque, pero logró mover su tronco hacia un lado evitando ser impactada, inmediatamente arrojó un rayo explosivo hacia el maestro fuego, pero de un salto este logró evitarlo.

- ¡Intenta noquearla como la última vez! -gritó Mako a Bolin.

El maestro tierra inmediatamente tomó una roca y la arrojó con fuerza hacia ella, pero esta dejando que se acercara un poco, disparó haciendo la roca pedazos.

P'Li notó como los pedazos de roca destruida por la explosión cayeron sobre la piscina de lava cubriendo parte de ella. La mujer sonrió de medio lado y luego miró a Bolin perdiendo el interés en Mako.

- ¿Es lo mejor que tienes maestro tierra? ¿Por qué no intentas noquearme una segunda vez?

Sintiéndose ofendido, Bolin arrancó otra enorme roca y la arrojó hacia ella de nuevo gruñendo por el esfuerzo implicado. P'Li repitió el proceso destruyendo la piedra cerca de la piscina para que los pedazos de roca taparan la lava. Entonces, los reflejos le hicieron rápidamente arquear su espalda en C para esquivar otro rayo proveniente de Mako. P'Li se irguió nuevamente y muy irritada arrojó un rayo explosivo hacia Mako que impactó cerca de sus pies y lo hizo volar metros atrás debido a la onda expansiva. Al final, Mako quedó lastimado en un montículo de rocas cercano.

- ¡MAKO! -gritó el maestro lava horrorizado-

- ¡Así como acabé a tu hermano, voy a acabarte pequeña pestilencia! -gritó burlona la mujer.

Lleno de rabia interna y deseos de acabarla cuanto antes, Bolin golpeó el suelo con sus puños cerrados, resquebrajando el mismo delante de él y evocando una poderosa avalancha de tierra que arrojó cientos de rocas en dirección hacia P'Li quien, aún estando encerrada en aquella piscina y, sin escapatoria alguna, pareció esperar el ataque confiada

La nube de humo bloqueó la mirada del chico unos instantes, instantes en el cual el silencio fue el claro dominante. El lugar donde estaba P'Li ahora era un montículo de tierra luego del poderoso ataque del maestro lava y debido a la calma del ambiente, este concluyó que finalmente hubo derrotado a su oponente, lo cual le permitió encorvarse y respirar.

Pero de pronto escuchó un paso y volvió a fijar su mirada al frente para contemplar lleno de pánico a P'Li salir de la nube de polvo con una sonrisa ladeada, como si nada hubiese pasado.

- No... puede... ser... -exclamó el ojos verdes-

- Ya estoy muerta, tú no puedes hacerme más daño del que ya me han hecho! -gritó para luego disparar un poderoso rayo hacia el joven quien elevó sus brazos para crear rápidamente una pared que si bien contuvo un poco la explosión, también fue destruida en la misma dejando al chico a merced de la onda expansiva que lo bombeó con fuerza hasta caer casi inconsciente muy cerca de donde estaba su hermano.

P'Li sonrió de forma macabra al contemplar a ambos hermanos fuera de batalla y derrotados en el suelo, su poder destructivo no tenía límites y estaba orgullosa de ser un arma nuclear de destrucción masiva, pues eso le había hecho obtener la victoria y finalmente completar su venganza.

Pronto, la mujer se acercó hacia los hermanos quienes apenas y se mantenían conscientes y entonces los miró con ese instinto asesino en sus ojos mientras decía...

- ¿Qué tal recibirá el avatar la noticia de que sus dos mejores amigos murieron a sangre fría? ¿Creen que sea suficiente para hacer que entre en estado avatar y así poder asesinarla a ella también? ¡Pues hay que averiguarlo!

Entonces, una luz blanquecina parecida a un flash comenzó a salir de la frente de P'Li mientras ella comprimía su abdomen para otra explosión, dispuesta a acabar con los hermanos en un santiamén.

Pero entonces un pedazo frío de metal se amarró al cuello de P'Li desde atrás apretando fuertemente su tráquea. Pronto, como si este objeto fuese magnétizado, P'Li fue lanzada con fiereza al suelo donde se arrastró unos metros. Consternada, la mujer ve al frente y observa con los ojos abiertos como platos a la imponente Suyin Beifong frente a ella manipulando el metal.

- ¿Y tú qué haces aquí? -exclamó Su- ¿Vienes por el segundo round?

- ¡NO PUEDE SER! -gritó fúrica la maestra combustión antes de buscar dispararle un rayo explosivo a la matriarca, pero ella inmediatamente hizo que P'Li se diera vuelta manipulando el metal ataco a su cuello y entonces golpeó la tierra haciendo que una columna semi puntiaguda saliera del suelo y se estancara en la espalda media de P'Li arrancándole un alarido de dolor al momento que la explosión salió disparada hacia arriba a cielo abierto-

Suyin le dió la vuelta de nuevo a su oponente para que esta recibiera de frente la roca que terminó partiéndosele en el rostro a la maestra combustión y arrojándola de espaldas al suelo.

Mientras ambas mujeres peleaban, Kuvira, quien también estaba presente fue en auxilio de Mako y Bolin.

- ¿Cómo puedes estar viva tú!? -replicó frustrada P'Li al ver con el ceño fruncido a la matriarca frente a ella dándole batalla-

- Ser una Beifong tiene sus ventajas -contestó- y puedo sentir a ratas como tú a kilómetros de distancia.

- ¡TE ACABARÉ!

P'Li contrajo su abdomen para volver a disparar, pero a Su le bastó con elevar sus manos hacia arriba para que el metal que estaba presionando el cuello de la mujer la obligara a elevar su cabeza junto con ella, como si estuviese controlando un títere. Nuevamente, el rayo explosivo fue a parar a los cielos.

Pronto, Suyin despegó una roca del suelo y pateándola con fuerza la encajó en el estómago de P'Li arrojándola al suelo nuevamente tosiendo y casi sin aire.

- Tú... ¡TÚ NO VAS A VENCERME! -reprochó-

- Sí, sí lo haré. -contestó tranquila la matriarca mientras retiraba el metal del cuello de la mujer-

Los segundos que prosiguieron parecieron hacerlo más lento de lo normal. En dicho lapso de tiempo (en el que incluso no sopló ni un poco de brisa) P'Li se puso de pie con su ceño fruncido de tanta rabia interna y odio por Suyin, mientras que esta moviendo sus brazos y evocando el poder de la tierra se preparaba para recibir el ataque de P'Li.

Esta contrajo su abdomen y su frente comenzó a brillar. Entonces cuatro paredes se levantaron rodeando a P'Li y encerrándola en una cúpula de tierra instantes antes de que el rayo explosivo saliera y conteniéndolo allí dentro.

El sacudón de aquella explosión seguido por la poderosa onda expansiva que lanzó al suelo a todos aquellos que estaban de pie fue enorme. Lo que antes era el lugar donde se encontraba P'Li parada ahora era el sitio de donde salía una cortina de humo negro mientras que a su alrededor todo era cenizas.

Kuvira hizo que los hermanos se pusieran de pie y se reunieran con la matriarca.

- Se acabó. -dijo esta.

- ¡Suyin! ¡Estuviste increíble! -exclamó el ojos verdes sorprendido mientras abrazaba a la mujer, quien aun estando acostumbrada a las efusivas muestras de afecto del joven, seguía siendo un poco inesperado en cada ocasión-

- Buen trabajo Su -dijo Kuvira-

- Me alegra que todos estén bien... Temimos lo peor. -siguió Mako-

- No se preocupen, estoy bien al igual que ustedes.

Mako volteó a mirar la cortina de humo y luego exclamó un poco más calmado.

- Creo que le hicimos justicia a mi madre y ayudamos a que el mundo se siga manteniendo en equilibrio.

- Claro que sí -le contestó en una sonrisa mientras ponía una mano sobre su hombro-

- Aunque hay muchas cosas que aún desconocemos sobre este tema... -siguió Mako- me refiero a que... Hemos mandado a P'Li de vuelta al mundo de los muertos pero... El velo sigue roto, ¿Significa que puede volver? ¿Cómo acabamos esto de forma permanente?

- Tranquilo Mako... Lo iremos averiguando -lo calma la matriarca-

- Sería más fácil si tuviésemos un poco de ayuda. -Finalizó-

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Esa Noche en ZaoFu

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Bolin entra al cuarto de Mako cuando este se estaba preparando para dormir, el maestro fuego sin embargo lo recibió con una sonrisa.

- Hola

- Hola -sonrió Bolin-

- ¿Qué día el de hoy no?

- Ya lo creo.

Un silencio algo incómodo entre ambos se suscitó hasta que Mako aclaró su garganta y, mirándolo a los ojos dijo.

- Bolin, creo que te debo una disculpa.

- ¿Una disculpa? ¿Por qué?

- Porque siento que a veces me la paso menospreciándote y haciéndote ver como si fueras inferior... Me refiero a que, suelo tratarte a veces como si no fueses capaz de hacer las cosas cuando solamente quieres ayudar, y entonces se me olvida lo increíble que eres. Hoy, fuiste un mejor detective que yo, un mejor maestro y de paso salvaste mi vida... No lo digo mucho pero, me alegra tenerte.

Escuchar aquello de parte de su no tan emotivo hermano, hizo que al ojos verdes se le agrandara la mirada y lo abrazara fuertemente, Mako recibió su abrazo gustoso.

- A mi también me alegra tenerte, hermano. -dijo el menor- Pero nadie es mejor detective que tú. -Ambos sonríen- Y ya deja de preocuparte por las cosas... Poco a poco iremos descubriendo las respuestas y podremos ayudar al mundo... Solo ten paciencia.

- Claro. -finalizó.

Bolin dejó salir un bostezo mientras estiraba sus brazos y decía.

- Bueno, creo que ya me voy a dormir, mucha adrenalina por hoy.

- Descansa hermano.

- Descansa igual -dijo antes de salir de la habitación.

Mako se acomodó sobre su cama y apagó las luces para luego acostarse sobre su almohada y cerrar sus ojos, buscando el descanso luego de aquella larga jornada, estaba tan cansado que casi no sintió aquella voz llamarle la primera vez.

- Mako... Mako...

El joven abrió sus ojos y contempló el contorno de una sombra parada justo frente a su cama. El chico dejó salir un grito de susto y se hizo una pelotita con su cuerpo. Pero entonces contempló a aquella persona con más claridad, pues comenzó a emitir una luz brillante parecida a la del aura que iluminó su cuerpo.

- Ma... ¿Mamá? -exclamó pasmado.

Naoki le sonrió a su hijo mientras se mostraba por segunda vez al cada vez más confundido chico.

- Pero... ¿Pero cómo?

- Encontré una forma de comunicarme contigo sin tener que traspasar los límites.

- ¿Eres una aparición?

- Podría decirse que sí -contestó Naoki- solo de esta forma puedo estar contigo sin afectar el velo. Por cierto, gracias por traer de vuelta a P'Li al mundo de los muertos, el velo casi no sufrió daño.

- Hay muchas cosas que aun no entiendo y necesito respuestas si de verdad quieres que sea de ayuda.

- Lo sé, y por eso estoy aquí... -contestó la mujer-

Acto seguido lo miró a los ojos de la forma más penetrante que jamás lo hizo en vida o en la muerte mientras con su voz aún incrementada por los ecos fantasmales propias de una aparición, le dijo.

- ... Así que escucha con atención.


Continuará...


Bueno bueno, el primer ataque real a la ciudad de parte de los muertos vino a manos de la antigua miembro del Loto Rojo... ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Les gustó? Ahí me cuentan en sus reviews :)

Espero les haya gustado, y pues agradezco de antemano el que hayan leído y mucho más si me dejan su opinión.

Cualquier sugerencia o idea será bien recibida. Gracias de nuevo y saludos.

Prota Out.