Hola holita gente!
Hoy os traigo un capitulo para todas aquellas pervertidas mentes que se que hay muchas que ni se atreven a dejar una review!
Ahora que por fin las aguas están calmadas, puede que nuestras chicas se dejen llevar del todo por fin...aunque puede que no...para eso tenéis que leerlo =P
Muchas gracias por cada review, DM, comentario x twitter o lo que sea, todo es bienvenido!
Puede que a esta historia ya no le quede mucho =( aunque puede que os esté tomando el pelo y aún quede bastante, nunca se sabe! jajajajaja
ENJOY!
Capitulo 40
Entramos en la habitación tropezándonos por el camino, no mirábamos por dónde íbamos, Beckett seguía agarrada a mi cintura, caminamos torpemente, sin dejar de besarnos ni un segundo. Nuestras respiraciones estaban aceleradas por la situación, intentando recuperar el aliento con pequeñas bocanadas de aire que cogíamos sin apenas separar nuestros labios. Llegamos al borde de la cama y nos separamos unos centímetros. Observé sus ojos fijamente, sonriendo con ellos acompañados de mi boca, ella también mantenía su mirada fija en la mía.
- Kate…- su nombre salió de mis labios en un tono dubitativo, nervioso al pensar en las palabras que venían a continuación.
- ¿Sí? – preguntó en un susurro con la respiración agitada.
- Creo que…- la indecisión volvió, pero esta vez, frené a mi mente, y me dejé llevar – estoy preparada.
Ella sonrió ampliamente y sin decir nada más, volvió a besarme, colocando sus manos en mis mejillas, perdiendo sus labios en los míos, demostrándome la ilusión que le embargaba al escuchar esas palabras.
- Siéntate – dijo al separar nuestros labios.
- ¿Qué? – pregunté algo confundida.
- Siéntate en la cama, hazme caso por una vez – dijo con autoridad, mordiéndose el labio después.
- Cómo usted ordene, detective – contesté al ver su pícara mirada.
Me senté en el borde de la cama, mientras Beckett caminaba hacia atrás, dirigiéndose hacia su maleta. Se agachó delante de ella y se puso a buscar algo. Yo la miraba confundida, sin entender muy bien sus intenciones.
Sacó un lápiz USB de la maleta y se acercó hasta la mini cadena que se encontraba en una de las estanterías.
- ¿Qué haces Beckett? – pregunté impaciente.
- Espérate y lo verás – me miró ladeando su cabeza para mirarme, levantando una ceja y sonriendo de la manera más seductora jamás vista.
Tragué saliva muy sonoramente al escuchar las primeras notas de la canción 'Animals' de Maroon 5, la voz del cantante Adam Levine empezó a inundar la habitación. Las caderas de Beckett empezaron a moverse sensualmente de espaldas a mí, mientras el ritmo de mi pulso se aceleraba a cada segundo. Ella se giró, sin dejar de moverse de esa manera tan sexy, sus labios se abrieron sonriendo seductoramente, sus ojos estaban clavados en mí, contemplando la expresión de embobada que permanecía en mi rostro. Sus manos se perdieron acariciando su cuerpo, por encima de la camisa blanca que llevaba puesta, sin dejar el vaivén de sus caderas que seguían el ritmo de la canción.
Mis ojos se perdían por su cuerpo, siguiendo a sus manos, viendo como sus dedos empezaban lentamente a desabrochar uno a uno los botones de la camisa, mientras mis oídos se estremecían al escuchar la tentadora letra de la canción.
- ¿Te gusta lo que ves? – preguntó mordiéndose el labio después.
- Creo que podría tener un orgasmo ahora mismo – dije llevada por la excitación que el bailecito erótico de Kate estaba provocando en mí.
Sonrió satisfecha, dejando caer sensualmente la camisa por sus hombros, la tiró a un lado de la habitación. La visión de sus perfectos pechos cubiertos por el sujetador de encaje negro, provocó un hormigueo por todo mi cuerpo. Siguiendo con su baile, llevó sus manos hasta el botón de sus ajustados pantalones negros, bajando la cremallera, y con suaves y eróticos movimientos, hizo que se deslizaran solos por sus firmes y largas piernas.
Acercándose hacia mí, se sacó los pantalones con los pies, dejándolos por el camino junto a sus zapatos.
- Joder detective… – dije mordiéndome el labio recorriendo con mis ojos su perfecta y estilizada figura, que seguía moviéndose al ritmo de la música, a pocos centímetros de mí – es usted una diosa.
Mis manos se posaron en sus nalgas, atrayéndola hacia mí. Sus piernas estaban justo en medio de las mías. Alcé la cabeza para que mis ojos pudieran perderse en los suyos. Ella me miraba intensamente, con su deslumbrante sonrisa en los labios y la piel de sus piernas rozando mis pantalones.
- Nunca me cansaría de mirarte Kate… - dije sin apartar mis ojos de los suyos – y mucho menos de besar cada milímetro de tu piel – rocé suavemente la piel de su vientre con mis labios.
Beckett tiró la cabeza hacia atrás al sentir mis labios sobre su cuerpo, mientras un suave pero excitante gemido emanaba de su boca.
Llevé mis manos a los laterales de la cinturilla de sus braguitas, y las bajé lentamente por sus largas piernas, dejando un reguero de besos por ellas, hasta que las braguitas cayeron sobre el suelo y Beckett levantó ligeramente los pies para poder sacarlas del todo.
Lamí de abajo arriba la piel de su muslo interno, y sin pensarlo, adentré mi lengua en su sexo, el cual recorrí lentamente con la punta de mi lengua de lado a lado, haciendo que sus labios se abrieran y su humedad me inundara.
- ¡Oh dios…Rose! – exclamó entre gemidos.
Noté en la palma de mis manos, que seguían sobre sus nalgas atrayéndola hacía mí, como sus piernas empezaban a temblar.
Mi boca se apartó unos segundos de ella y volví a mirarla a los ojos.
- Será mejor que se tumbe detective, no quiero que te caigas – dije riéndome.
Ella asintió sin decir palabra, se encaminó hacia el lateral de la cama y se tumbó rápidamente en ella. Me levanté y giré mi cuerpo hacia la cama, deleitándome con la visión de su cuerpo casi desnudo tumbado en ella. Con mis manos agarré suavemente sus tobillos y abrí sus piernas. Me saqué los zapatos y gateando sobre la cama, llevé mi boca de nuevo a su sexo y adentré mi lengua en él, saboreando su humedad, disfrutando de su caliente y sensible piel. Con mi lengua jugué sobre su clítoris, haciendo círculos en él para después succionarlo y lamerlo dentro de mi boca.
Sus gemidos inundaban mis oídos, haciendo que mi lengua enloqueciera acelerando el ritmo. Metí la punta de ésta en su interior, estaba completamente húmeda y caliente. Seguí lamiendo cada parte de su sexo, regodeándome en el punto justo que hacía que las convulsiones dominaran su cuerpo.
- Rose…joder, me voy a…aaaaahhh – exclamó gimiendo justo antes de inundar mi boca con su orgasmo.
Mientras su cuerpo seguía estremeciéndose por las sensaciones que el éxtasis le provocaba, con las sábanas limpié mis labios. Me saqué la camiseta y me tumbé sobre la cama, a un lado de Beckett, con mi cuerpo ladeado, mirándola. Ella ladeó su cabeza y me miró sonriente, con la respiración aún agitada.
- Esto no es justo, la que iba a hacerte gritar era yo – dijo entrecortadamente poniendo morritos.
- Lo siento detective, pero su sensual y erótico striptease me ha hecho perder la cabeza. Además… ¿quién ha dicho que hemos acabado? – dije con voz sensual.
- Entonces…
No la dejé continuar, mis dedos ya estaban adentrándose en su sexo, acariciándolo suavemente y sus labios dejaron salir un exquisito gemido que entró por mis oídos y recorrió todo mi cuerpo, erizando mi piel. Ella acercó un poco más su cuerpo al mío, para poder llegar a mis labios y besarlos salvajemente. Mientras nuestras lenguas ejercían un baile coordinado, dos de mis dedos entraron en ella, moviéndose sin parar, queriendo acariciar cada parte de su interior. Salí y entré de ella sin parar, sus gemidos se perdían en mi boca, resonando en mi garganta, haciéndola vibrar.
- Sigue Castle, sigue… – susurró ahogadamente separando levemente sus labios de los míos.
- Joder, quiero hacerte el amor para siempre Kate… – exclamé sin dejar de mover mis dedos.
- Joder como te quiero Rose… – exclamó ella haciendo que mis ojos se abrieran de golpe de par en par.
Ella también puso una expresión de sorpresa al darse cuenta de lo que acababa de decir. Durante unos segundos, paré el movimiento de mis dedos, sin sacarlos de su interior. Nos quedamos mirando fijamente, en silencio, con nuestras expresiones de sorpresa en la cara.
Mi mente por fin reaccionó a sus palabras, sonreí mordiéndome el labio, intentando disimular un poco la inmensa felicidad que sentía al oír ese 'te quiero'. Ella me devolvió la sonrisa, volvimos a besarnos cortando el extraño momento de silencio y mis dedos volvieron a jugar dentro de ella. Salieron y entraron sin parar, acelerando el ritmo, curvándose para rozar el punto que hacía que el cuerpo de Beckett perdiera toda capacidad de reacción sobre sí mismo.
Entre besos apasionados y embestidas de mis dedos, las caderas de Kate se elevaron convulsionantes y temblantes, consiguiendo que me hundiera más en ella y un extasiante orgasmo explotara envolviendo mis dedos.
Su cuerpo seguía envuelto en las sensaciones placenteras provocadas por el orgasmo, y mientras ella intentaba recuperar la normalidad en su respiración, yo acerqué mis labios a su oído.
- Yo también te quiero Kate – susurré suavemente besando después su cuello.
Ella no respondió, simplemente giró su cuerpo y se puso encima de mí.
- Vaya, es usted rápida detective – dije levantando una ceja de manera seductora.
- ¿Estás segura? – preguntó susurrando sobre mis labios.
- Nunca he estado tan segura en mi vida, Kate – solté con voz firme.
Beckett sonrió y me besó, de una manera tierna pero a la vez tan apasionada, que la electricidad que siempre se creaba entre nosotras, recorrió todo mi cuerpo, haciendo que una calurosa sensación se instaurara en mi bajo vientre.
Recorrió entre besos el camino desde mis labios hasta mi cuello, el cual mordió de una manera sensual, provocando que mi cuerpo vibrara. Con su lengua, se deslizó por mi cuello, bajando por mi omoplato, dejando un ligero reguero de saliva hasta llegar a mi sujetador. Me incorporé un poco para facilitarle la tarea de desabrocharlo, me bajé rápidamente los tirantes y Beckett lo arrojó al suelo.
Perdió sus labios en mis pechos, lamiendo y mordiendo cada uno de mis pezones, llevándome al borde de la locura, mis pezones endurecieron entre sus labios y sus dientes.
No podía dejar de gemir y suspirar, con la respiración acelerada, cada vez que sentía los labios y la lengua de Kate sobre mi piel. Cuando noté como su lengua recorría el camino de mis pechos hasta mi ombligo, mis caderas se elevaron llevadas por las exquisitas y placenteras sensaciones que provocaba. Ella no cesó en su hazaña, y con la húmeda punta de su lengua, hizo círculos alrededor de mi ombligo, provocando de nuevo que otro grito saliera de mi garganta sin poder evitarlo.
Mi cuerpo ardía, deseoso de que Beckett continuara su camino y se desprendiera de mis pantalones. Como si me leyera la mente, desabrochó el botón de mi pantalón y bajó la cremallera. Sin dejar de besar mi piel, bajó los pantalones lentamente, cuando llegó a la prótesis, elevó su mirada hacia mis ojos, suspiré profundamente, y sin pensarlo más, le mostré una segura mirada.
Ella sonrió y poco a poco, bajó la pernera del pantalón por encima de la prótesis, dejándolos caer después al suelo. Observé cómo sus manos se acercaban hasta el punto donde la prótesis se juntaba con mi muslo, al notarlas, cerré los ojos llevada por los repentinos nervios que aparecieron en mí. Kate debió notar como mi cuerpo se tensaba, ya que de repente retiró sus manos.
- Rose, pararé si me lo pides – abrí mis ojos al escucharla y la miré.
- No, no quiero que pares Kate – dije con la voz firme.
De nuevo posó sus manos en mi muslo, las noté algo temblorosas, y lentamente, como si sintiera que si lo hacía rápido iba a arrepentirme, retiró la prótesis. Mientras ella dejaba la prótesis en el suelo, por unos segundos, mi cuerpo empezó a temblar llevado por el miedo y los nervios. Suspiré profundamente cerrando de nuevo los ojos.
Sabía que Beckett estaba viendo mi muñón, no me atrevía si quiera a mirar su reacción. Sobre las sabanas noté como los dedos de una mano de Kate se arrastraban lentamente por encima de éstas, llegando hasta mi mano, entrelazando sus dedos con los míos, intentando calmar mis nervios con su agarre.
El suave roce de sus labios sobre mi muñón, hizo que me estremeciera de nuevo, y cuando su lengua recorrió lentamente mi muslo y se acercó a mi sexo cubierto por las braguitas, los nervios se perdieron en el placer que estaba experimentando. Beckett soltó el agarre con mi mano, y llevó sus dedos hasta bajar mis braguitas.
Su lengua recorrió lentamente los pliegues de mi sexo, dejándome disfrutar de cada roce, haciendo que mi cabeza se hundiera en la almohada mientras mi garganta soltaba sonoros gemidos y gritos de placer mezclados con la respiración agitada que emanaba de mi boca.
Sentir su lengua moviéndose por mi sexo era tal y como Beckett lo había descrito, una de las mejores y más placenteras experiencias de mi vida. Siguió recorriendo cada parte de mi piel, succionando y mordiendo levemente mi clítoris, recreándose en él, haciéndome experimentar tal cantidad de sensaciones, que sentí que iba a desmayarme en cualquier momento.
Un ardiente calor recorrió todo mi cuerpo, centrándose a los pocos segundos en mi bajo vientre, sentía que iba a estallar, sentía que iba a empezar a arder en cualquier momento.
- Oh dios…Joder… - grité entre gemidos notando como el orgasmo más caliente de mi vida empezaba a salir de mi cuerpo mientras Beckett seguía sin retirar su lengua de mí.
Las convulsiones dominaron mi cuerpo, elevando mis caderas, provocando que Beckett retirara su boca de mi sexo.
Perlas de sudor cubrían mi piel, mi respiración agitada demostraba que el éxtasis seguía recorriendo mi cuerpo. Noté el peso del cuerpo de Kate tumbándose sobre el colchón a mi lado derecho. Ladeé la cabeza para mirarla, con una amplia sonrisa dibujada en mi cara.
- Tenía razón detective, no tenía ni idea de cuantas…- solté mordiéndome el labio.
Ella se rió en una carcajada tan dulce, que me hizo sonreír de nuevo.
- ¿Te ha gustado? – preguntó tímidamente mordiéndose la punta del dedo índice.
- ¿Gustar? Creo que eso se queda muy, muy corto – respondí ladeando mi cuerpo, dejando mi muslo sin prótesis en volandas, acercándome a besarla.
Llevé mi mano hasta su espalda y desabroché en un gesto rápido su sujetador.
- Creo que esto sobra – dije mientras le bajaba uno de los tirantes.
Ella se incorporó ligeramente, y se lo sacó del todo.
- ¿Mejor? – levantó una ceja seductora.
- Mucho mejor – dije admirando sus preciosos pechos desnudos.
- Me encanta estar en igualdad de condiciones – dijo sonriendo pícaramente mirando mi cuerpo desnudo.
- Y a mí, sorprendentemente, también.
Por primera vez, era consciente de mi desnudez ante ella, mi muslo se encontraba apoyado en mi otra pierna, con el muñón completamente al aire. Ella puso su mano sobre mi muslo, acariciándolo suavemente, y esta vez no me asusté, no me retiré, simplemente sonreí y la besé.
- ¿Quieres qué…nos demos un baño? – preguntó algo dudosa.
- Me encantaría detective.
¿Qué os ha parecido? Rose por fin se ha dejado llevar totalmente y el subconsciente de Kate ha hablado por ella sin poder evitarlo =P
Dejad vuestras Reviews, como siempre digo, son muy muy importantes para cualquier persona que escriba, y se tarda muy poquito en dejarla por no decir que encima es gratis =P
Nos leemos en el próximo capitulo!
