¿Y qué se supone que haga con esa información? –B.
Tony observó por un momento la pantalla de su celular mientras el profesor explicaba cosas en el pizarrón antes de responder. ¿En qué clase estaba?
Tú preguntaste; yo respondo. –T.
Esperó unos minutos y el aparato vibró sobre su cuaderno. Puso su estuche frente a éste, tampoco era tan irrespetuoso como para ponerse a hablar por mensajes calmadamente en medio de una clase. No estaba lo suficientemente atrás como para hacerlo. Además de haber llegado tarde, le había tocado un asiento casi al frente del salón. Menuda suerte la suya.
Entonces sabes que no te conoce. –B.
Tony se contuvo de reír ante la respuesta de Bruce. Quizás la mejor forma de averiguar algo sería dejando a Loki sin dormir un buen par de horas y después interrogarlo. Debería, al menos, intentarlo.
Al contrario, en un ataque de ira confesó conocerme. –T.
Escribió la respuesta con algo cercano a una sonrisa triunfal. Oh, no había nada mejor que acertar con una predicción. Bueno, sí había mejores cosas, pero el gusto de satisfacción que dejaba en él era bastante genial. Además, era casi un 'te lo dije' hacia Bruce.
Esperó unos minutos que utilizó para anotar un par de cosas en su cuaderno hasta que recibió un nuevo mensaje.
Entonces sabes que te conoce, ¿contento ahora? ¿Volverás a tu casa? –B.
Tony casi rodó los ojos ante tal oración, luego recordó que hacerlo llamaría la atención de un par de personas. Y no es como que no le gustara la atención. Él era Tony Stark y la atención era muy importante, pero en ese momento no se sentía con ganas de explicar que estaba hablando con su mejor amigo acerca de un tipo al cual había prácticamente obligado a vivir con él. Eh… sonaba un poco extraño, ¿no?
¿Cómo crees? Al fin confirmé que me conoce, ahora debo averiguar cómo nos conocimos y por qué me odia. –T.
Tú tienes un problema. No me oyes pero estoy suspirando. –B.
La imagen de Bruce suspirando mientras rodaba los ojos se presentó vívidamente en la mente de Tony, como si le estuviese mirando en ese preciso momento. Y es que ver a Bruce de esa manera por alguna cosa –tontería, según Bruce- que Tony hacía era realmente común. Tony incluso contaba las veces que lo hacía cuando iban en secundaria. Cuando eran al mismo tiempo, valían más puntos.
Tú tranquilo, Brucie. Pero si me demandan por intento de secuestro, tienes que saber que es una denuncia falsa. –T.
Esperó con una sonrisa traviesa en los labios. Aunque no alcanzó ni a anotar una palabra, la respuesta llegó realmente rápido.
¿Y qué significa eso? –B.
Antes de que pudiese teclear algo, un nuevo mensaje apareció en su pantalla.
Tony, en serio, ¿qué hiciste? –B.
Llegaba a ser divertido lo mucho que Bruce se preocupaba acerca de las estupideces que Tony hacía. Sin importar la situación, Tony tenía a Bruce para anticipar las consecuencias que él ignoraría hasta darse cuenta de que Bruce tenía razón. Y a pesar de eso, Bruce estaba dispuesto a ayudarlo a salir de los problemas, incluso cuando se estaba quejando sobre las secuelas que recaían sobre él hacía todo lo posible por ayudarlo.
Tony sonrió para sí mismo antes de responder.
Deja de distraerme, ¿sabes que estoy en clases? Tus mensajes constantes impiden mi aprendizaje. –T.
Sí, claro. –B.
Tony dejó el celular encima de la mesa, a un lado de su cuaderno mientras se dedicaba a tomar apuntes de lo que decía el profesor, o eso le diría a Pepper que estaba haciendo, cuando en realidad estaba más concentrado en hacer una caricatura de un pequeño Loki durmiendo sobre una mesa.
Pasaron unos minutos antes de que el teléfono volviera a vibrar sobre el escritorio.
Oye, respóndeme. –B.
Tony exhaló por la nariz mientras sonreía divertidamente. Si eso llamó la atención de alguien o no, Tony no fue capaz de notarlo. Y ciertamente no le importaba.
Clases. –T.
Te detesto. –B.
Tony le mandó un emoticono de corazón a Bruce y guardó su celular en bolsillo cuando cayó en la cuenta de que no volvería a vibrar. Decidió volver a tomar notas acerca de la clase y se preguntó por qué carajos usaba un cuaderno pudiendo usar algo digital hasta que recordó que era más fácil hacer dibujos sin sentido en la esquina de un cuaderno en vez de abrir un programa para poder garabatear.
Sintió su estómago rugir fuertemente y decidió que utilizaría el primer receso para ir a comer algo. Ni siquiera había alcanzado a beber un café en la mañana, jodido insomnio. Jodido horario.
Loki intentaba con todas sus fuerzas mantenerse concentrado en la clase, pero su atención se depositaba casi por completo en su estómago vacío que exigía ser alimentado de alguna manera. Maldijo no estar preparado y no tener siquiera un paquete de galletas dentro de su mochila. Con toda la prisa de la mañana no había alcanzado a sacar ni una mísera manzana de la cocina. Maldito Stark.
Salió de su clase casi al instante cuando la campana sonó indicando el fin de la hora y fue dando pasos largos hasta llegar a la cafetería más cercana, que poco sorprendentemente era un local de Starbucks. Esperó en la fila hasta pedir un Espresso Macchiato y un brownie de chocolate, ¿qué? Los merecía. Y podía permitírselo. Además, necesitaba despertar completamente.
Cuando ya tenía su orden en sus manos, caminó hasta la mesa que había fijado al momento de llegar y darse cuenta de que se encontraba vacía. Decidió arriesgarse y le mandó un mensaje a Sigyn para luego darle un sorbo al exquisito café. Mientras introducía un pedazo de brownie y se deleitaba con el chocolate en su boca, su celular vibró sobre su mesa, indicando la presencia de un nuevo mensaje.
Hey, tú. ¿Cómo has estado? –S.
Loki sonrió aliviado, al menos Sigyn tenía tiempo.
Creí haber preguntado primero. –L.
Estoy bien, ¿y tú? –S.
Lo corto de la respuesta hizo que Loki se preguntara un par de cosas. ¿Realmente estaba todo bien?
¿Estás segura? –L.
Esperó unos minutos sintiéndose extraño. Obviamente no podían hablar de cosas muy profundas a través de mensajes de texto, pero aun así…
Loki maldijo el momento en el que decidió ver la hora que era, la campana que acabaría con el receso sonaría en cualquier segundo. Suspiró antes de escribir rápidamente.
Lo siento, tengo que ir a clases. ¿Podemos hablar cuando llegue a casa? Así podríamos hacer una videollamada. –L.
Suena bien. Estaré esperando. –S.
Loki guardó su celular en su bolsillo, intentando ignorar el sentimiento en su pecho. No es que fuese estúpido, sabía que Sigyn tenía cosas de las que preocuparse y que era realmente impersonal hablar de cosas importantes por mensajes de texto que se demoraban una eternidad en llegar a su destino, pero… no le gustaba tener que esperar para poder hablar con ella. Y es que era la única persona con la cual podía hacerlo.
Se puso de pie y se dispuso a caminar hacia el salón donde le tocaba su próxima clase, con el café en la mano. Aún le quedaba un poco y podía terminarlo en su asiento no designado.
Al final de una agotadora y poco estimulante jornada escolar, Loki se dirigió rápidamente hacia la salida, con el fin de llegar lo más pronto posible al departamento, agradeciéndole silenciosamente a Amora por haberles dado el día libre. Ni siquiera quiso preguntarse si tenía la autoridad para hacerlo o no, sólo le importaba que podría llegar más temprano, conectar su computadora y poder hablar con Sigyn. Tampoco se le cruzó por la mente la posibilidad de que Stark pudiese estar en el departamento mientras él estuviese en una ansiada conversación.
Para su buena suerte, Loki encontró el departamento vacío cuando cruzó la puerta principal y agradeció el silencio que le dio la bienvenida.
Caminó hacia su habitación, para evitar que cierto ególatra pudiese interrumpirle mientras estuviese concentradamente hablando con Sigyn, y dejó su mochila sobre la cama, ya ordenaría más tarde, no era tan importante.
Se sentó sobre la silla frente el escritorio y encendió rápidamente su computadora, esperando que se iniciara la sesión, anhelando que Sigyn ya se encontrara en su habitación, con la computadora encima del colchón y ella con las piernas cruzadas, cubierta por un chaleco o una manta en sus hombros, navegando por algún blog mientras aguadaba que Loki se conectara. Cuando el programa se abrió, Loki notó, satisfecho, que Sigyn ya estaba en línea y decidió hablarle.
-Hola. –dijo con una pequeña sonrisa, mirando a la chica, quien estaba tal y como Loki le había previsualizado.
-Hey, ¿tú no deberías estar trabajando? –preguntó con una gran sonrisa.
-No. Amora quiere decorar el café, ya sabes, Halloween y eso, y no quiso que la ayudáramos porque le estaríamos estorbando, según ella.- respondió negando con la cabeza, con una sonrisa más grande.- Quizás vaya a echarle una mano mañana, de todas formas.
-¿Halloween? –preguntó realmente sorprendida. Ni Loki ni ella lo habían celebrado estando viviendo juntos.
-Quiere atraer más clientes con eso. Incluso con disfraces y tal.
-Eh... ¿Qué clase de disfraces? -preguntó levantando una de sus cejas. Loki entendió inmediatamente el mensaje detrás del gesto, Amora era una criatura bastante... peculiar.
-Normales, supongo. Espero. -comentó, obteniendo una pequeña risilla de Sigyn.
-Por la cara que llevas te vendría bien el de zombie.
-Tú también estarías así si— se interrumpió a sí mismo cuando notó lo que estaba diciendo, desvaneciendo poco a poco su sonrisa.
-Si… -le invitó a continuar hablando.
Loki no quiso responder. No quería preocuparla, aunque sabía que era inútil intentar ocultárselo, podía decir por su mirada que Sigyn sabía exactamente a lo que se refería. Su expresión gritaba preocupación, no había que ser un genio para darse cuenta, era simplemente cosa de mirarla. Dioses, ¿por qué Loki tenía que ser tan estúpido? Haberse bebido un café para despertar completamente no había sido realmente fructífero. ¿Cuándo había perdido su capacidad de pensar claramente?
-¿Tuviste una pesadilla? –preguntó terminando con el silencio que se había prolongado más de lo necesario.
-Algo así. No recuerdo de qué iba, pero me costó bastante volver a dormir. –decidió mentir. ¿Qué caso tenía decirle a Sigyn acerca del contenido de su pesadilla? Eso sólo haría que ella se preocupase más y que él tuviese que volver a recordar la horrible sensación que recorrió su cuerpo.
-Eso explica tu cara. –dijo pensativamente.
-Vamos, me has visto peor. –comentó con una sonrisa, intentando dejar el tema de lado.
Aunque esa simple oración trajo recuerdos a su mente que hubiese preferido olvidar. Sí, era verdad, Sigyn lo había visto luego de días sin dormir, luego de días sin salir de su habitación. Tampoco era como si Sigyn le hubiese conocido en su mejor momento. Y Loki supo que los mismos recuerdos vinieron a la mente de Sigyn cuando la vio un poco dudosa acerca de qué decir y se preguntó si quizás se había recriminado mentalmente el haber comentado el aspecto cansado de Loki. Loki esperaba que no.
-Para los exámenes finales. –dijo luego de unos momentos de silencio.
-Sí. Cuando estudiábamos juntos, solías dormirte antes que yo. –respondió con una sonrisa.
-¿Antes que tú? A veces ni siquiera dormías. Aún no sé cómo pasabas los exámenes sin colapsar de cansancio sobre ellos.
-Ah, la juventud. –comentó con un suspiro.
-No actúes como si fueses viejo. –dijo cruzándose de brazos.
-No puedes fingir estar enfadada con una sonrisa en tu rostro. -dijo aumentando su sonrisa. Ah, cómo extrañaba hablar con Sigyn. Estaba seguro de que ella le habría golpeado suavemente en el brazo si hubiesen estado frente a frente.
-Cierto, cierto. –dijo soltando sus brazos para apoyarlos sobre sus piernas.- ¿Y cómo van las cosas con tu querido compañero de vivienda?
-Bien, bien, es realmente un desastre, deberías ver su habitación, oh, intentó raptarme en su auto, maneja muy descuidadamente, ah, ya sabe que nos conocimos en algún momento.
-¿Le dijiste? Aguarda, ¿rapto? –preguntó desconcertada.
-Me quedé dormido, insistió en que nos fuésemos juntos, me negué, me tiró a su auto; tenía sueño, estaba frustrado y enojado. Entonces, ¡BAM! le dije un par de cosas acerca de él. –dijo, terminando con un suspiro.
-¿Qué par de cosas?
-Básicamente que la razón por la que estaba en MIT era por su padre y no por su estúpido cerebro que es incapaz de recordar mi nombre.
-Aguarda, ¿perdiste la cordura por el apodo? -preguntó aguantando una sonrisa.
-¿Tiene algo de gracioso? -preguntó frunciendo el ceño. ¿Por qué Sigyn se sentía divertida con la situación?
-Lo siento, pude imaginar muchos escenarios en los que perdieras la postura, pero que haya sido por tu nombre...
-Me molesta. No me recuerda, aparece de la nada en mi vida, arruina mi paz y tiene el descaro de olvidar mi nombre.
-¿Planeas decirle? –preguntó volviendo un poco a su seriedad.
-¡No! –exclamó energéticamente.- ¿Por qué elegiría humillarme de esa manera? Si no lo recuerda, mejor. Menos asuntos de los que encargarse.
-¿Estás seguro de eso?
-Por supuesto. No me importa en lo absoluto.
-Hmmm, claro.
-¿Y eso qué significa? –preguntó enarcando una ceja.
-Te importa tan poco que estás aquí, quejándote sobre eso. -dijo pensativamente, logrando que Loki la mirase buscando una explicación. Pero, antes de que pudiese pensar en una, Sigyn volvió a hablar.- No es como que pudiese culparte.
-A veces detesto que me conozcas tanto, Sigyn. –suspiró abatido.
-Lo sé. -respondió con una radiante sonrisa.- Pero algo bueno debe haber.
-Ya no tengo que preocuparme por no morir de hambre. -dijo con una pequeña sonrisa.
-Y al menos llegaste a tiempo a clases. Tenía una buena intención, ¿no? –preguntó tentativamente.
Loki desvaneció rápidamente su sonrisa.
-No necesito su ayuda.
-Lo sé. Y lo entiendo. –dijo manteniendo la suya.- Sólo… no te dejes llevar por tus emociones, ¿vale? Has llegado bastante lejos dejando el pasado atrás, ¿por qué concentrarte en él ahora?
-Es verdad. No debo perder de vista lo que realmente importa. –respondió forzando una sonrisa, esperando convencer a Sigyn.
Y es que seguía teniendo cosas que quería decir. Quería decirle a Sigyn que era imposible ver el rostro de Stark y no querer golpearlo. Pero sabía más que bien que intentarlo no terminaría con buenos resultados. Ambas cosas. Contarle todo a Sigyn ni golpear a Stark. Y era realmente frustrante. Ambas cosas. Quizás lo primero lo era más, se sentía casi como si estuviese mintiéndole y fingiendo a su lado. Frente, en realidad, pues no podía estar a su lado.
Loki decidió que era mejor dejar el tema de lado y le hizo algunas preguntas a Sigyn, logrando que la conversación se centrara completamente en ella. Era muchísimo mejor que pensar meticulosamente qué decir cada cinco segundos.
Todo iba realmente bien hasta que el celular de Loki comenzó a sonar insistentemente.
-Dioses, esta cosa no se calla. –comentó colgando la llamada por tercera vez.
-¿Sabes quién es?
-No, es un número desconocido. –respondió mostrándole la pantalla del celular a través de la cámara.
Comenzó a sonar nuevamente y Loki tuvo ganas de tirarlo por la ventana. O apagarlo.
-Quizás deberías contestar, puede que sea importante si es tan insistente. –sugirió Sigyn.
-Está bien. –respondió deslizando su dedo sobre el botón verde en la pantalla.- ¿Diga?
-¡Oh, al fin contestas! –exclamó la voz al otro lado de la línea.- Intenté llamarte, no sé, treinta veces.
-¿Stark? –preguntó ganándose una curiosa mirada de Sigyn. Quizás apagarlo no hubiese sido mala idea.
-Oh, sí, ése es mi apellido.
Tony se encontraba fuera de la familiar puerta y la abrió para poder acceder a su interior.
Pudo notar lo vacío que se sentía el lugar, era como si hubiesen pasado décadas desde que alguien hubiese pisado su interior y no sólo unas semanas. Incluso se sentía más frío que el exterior, aunque eso podría simplemente deberse al piso de cerámica. Fuese como fuese, a Tony no le gustaba la sensación de estar ahí. No de esa manera.
-Jarvis. Protocolo hogar, dulce hogar. –comandó una vez había cerrado la puerta y había tirado sus cosas sobre un sofá.
-De inmediato, señor. –fue todo lo que hubo que decir para que las luces se encendieran y Tony sintiera cómo Jarvis tomaba el control sobre la casa. Segundos después el estéreo comenzó a funcionar y el silencio había sido reemplazado por música.
-Mucho mejor, ¿no? –comentó caminando hacia su bar.
Quizás no era una muy buena idea comenzar a beber si tendría que conducir más tarde, así que decidió simplemente abrir una soda del refrigerador.
-Ciertamente, señor.
-Como si realmente pudieses sentir.
-Me refería a usted, señor. El silencio no le viene muy bien.
-Ni que lo digas. –dijo antes de darle un sorbo a su soda.
Sintió un metálico ruido en su habitación que fue haciéndose cada vez más alto a medida que avanzaba hacia donde él se encontraba. Reconoció las ruedas de Dum-E deslizándose sobre el piso.
-Hey, tú. –Tony dijo dejando la lata sobre la mesa.- Ven para acá.
Dum-E comenzó a moverse y estuvo a punto de botar un par de vasos que se encontraban en una mesa hasta que Tony le hizo detenerse y caminó hacia la máquina.
-En serio tendré que hacerte un par de ajustes. –comentó moviendo la mesa del lugar, para asegurarse de no tener que volver a limpiar vidrios rotos del piso. Ni madera.
Caminó alrededor de Dum-E un par de veces, rodeándolo por completo, mientras la garra del robot seguía cada uno de sus movimientos.
-Me pregunto si cabrás por la puerta del departamento. –comentó rascándose la barba.- Jarvis.
-¿Señor?
-¿Tienes alguna manera de decirme las medidas del departamento? –preguntó caminando hacia su habitación. Seguía tal y como la había dejado, desordenada y con pocas de sus cosas.
-Sólo podría hacer un par de aproximaciones, señor.
-Humm…
Tony salió de la habitación con una cinta métrica. Se acercó hasta Dum-E y comenzó a dictarle a Jarvis las medidas.
-Jarvis, ¿tenemos el número de Luke, perdón, del señor Loki me molesta que cambien mi nombre? –preguntó sentándose en una de las sillas, con Dum-E siguiéndole el paso. Tuvo suerte de que su pie no fue aplastado.- Ten cuidado, oye.
-La posibilidad de conseguirlo con la señorita Potts es realmente alta, señor.
-Pepper, claro. –reconoció tocando su frente con el destornillador.- Jarvis, mándale un mensaje a Pepper.
-¿Qué quiere que diga, señor?
-¿Qué sé yo? Hum, algo como 'Hey, Pepp, necesito el número de Loki' –ordenó antes de tomar el destornillador y apretar un par de tornillos de Dum-E. Literalmente tenía tornillos sueltos, eh.- Eso te pasa por andar chocando por ahí. –le reclamó.
-La respuesta de la señorita Potts exige razones, señor. –respondió luego de unos minutos.
Un par de excusas y una llamada después, Tony tenía el número de Loki y le había ordenado a Jarvis que le marcara.
El tono sonó un par de veces antes de que el intento de llamada se cortara. Tony maldijo e intentó de nuevo. Y de nuevo, obteniendo el mismo resultado.
-Oh, Dios. ¿Será que Pepper me dio el número equivocado? Argh, ¿por qué no contesta? –preguntó al aire, peinándose el cabello hacia atrás con su mano libre. ¿Por qué la gente tenía teléfono si era incapaz de contestarlo?
Luego de un par de intentos más -porque era imposible que Tony se diera por vencido- obtuvo una respuesta.
-¿Stark?
-Sí, ése es mi apellido, no lo gastes. –respondió sonriendo. Aunque quizás había sido muy estúpido empezar de esa manera. Ahora que Loki sabía que era él, podía cortarle y no volver a contestarle.
Pudo escuchar cómo una voz femenina al otro lado de la línea le sugería a Loki que le preguntara que quería, y Tony tuvo la esperanza de poder preguntarle, pero su primera predicción se hizo realidad y lo siguiente que pudo escuchar fue el tono indicándole que la llamada se había terminado.
-Eh, mierda. –comentó frustrado.
Intentó llamar nuevamente y luego de un rato, salió victorioso.
-¿Qué quieres? –preguntó Loki exasperado. Por suerte no había apagado su teléfono.
-Cálmate. Necesito un favor. –respondió en un tono tranquilo.
-¿Un favor? –preguntó escéptico, haciendo que Tony tuviese la imagen mental de Loki levantando una ceja. Tan alejado de la realidad no estaba, de todas formas.
-¿Podrías medir la puerta, por favor? –preguntó suavemente.
-¿Por qué haría eso?
-¿Porque eres una buena persona? –intentó convencerlo.- Lo eres, ¿verdad?
-Sí, claro. –comentó.- No tengo con qué. –respondió luego de un momento. Tony se preguntó si lo decía para evitar simplemente decirle que no quería hacerlo.
-Uh, qué desafortunado giro de eventos. –dijo casi para sí mismo.- Gracias, de todas formas.
Tony decidió dejar el 'supongo' para sí mismo.
-Adiós. –fue lo que obtuvo como respuesta antes de que la llamada terminara nuevamente.
Eso significaba que tendría que hacerlo por sí mismo. Y podría haber ido en ese preciso momento, tomar las medidas y volver. Pero, por otro lado, se estaba haciendo tarde, y sabía que había una botella de whiskey abierta que no duraría mucho más en ese estado y era viernes... Así que ya iría mañana a solucionar eso. Suponía.
Tony se levantó del sofá cuando la voz de Jarvis se había hecho insoportable y supo que la mejor forma de obtener su energía diaria era preparar café. Una buena dosis de café bien cargado. ¿Ya existían los parches de cafeína? Quizás debería trabajar en algo así. Aunque significaría no poder disfrutar del sabor, lo cual sería una pena. Con el café quemándole la garganta se dirigió hacia la puerta principal y salió de la casa, no sin antes decirle a Jarvis que no hiciera nada extravagante hasta que volviera.
Al llegar al departamento notó que había olvidado las llaves en la casa y se maldijo en voz alta, saliendo del auto y esperando que Loki no hubiese abandonado el lugar. Por favor.
Tocó un par de veces la puerta hasta que ésta se abrió y pudo ver a Loki en pijama. Se preguntó en qué estado él mismo se encontraba, pues ni siquiera se había molestado en mirarse en un espejo antes de salir. Bueno, ¿a quién le importaba?
-Dime que no perdiste tus llaves en una zanja. –comentó alejándose de la puerta.
-Qué gracioso. Lindo pijama. –respondió cerrándola y comenzando a sacarse la chaqueta.
-Linda polera. –le dijo sentándose en la mesa del comedor, frente a un par de tostadas y un café.
Tony notó que su polera tenía un par de manchas de grasa. ¿A qué hora se había quedado dormido? ¿Qué hora era de todas formas? Le echó un vistazo al reloj y se dio cuenta de que apenas eran las ocho a.m. ¿Por qué Jarvis lo había despertado a esa hora? Probablemente para que fuese a acostarse a su cama. O algo así. Quizás debió haber prestado atención a lo que Jarvis le había dicho al momento de despertarlo.
-¿Siempre te levantas a esta hora los fines de semana? –preguntó curiosamente. Él no podría saberlo, pues el fin de semana anterior había dormido hasta tarde. Consecuencias de quedarse hasta el amanecer con su tablet.
-¿Siempre sales los viernes y vuelves en este estado? –preguntó antes de darle un sorbo a su café.
-Touché.
Le dio un vistazo al desayuno de Loki. Se veía realmente bien. ¿Había comido algo el día anterior? Tony no lo recordaba. Probablemente no lo había hecho.
Se dejó llevar por sus instintos y le robó una tostada a Loki del plato.
-¡Oye! –exclamó lanzándole una mirada de pocos amigos. Tony sonrió.
-Gracias. –dijo antes de darle una mordida.- Hey, esto sabe realmente bien.
-¿Cuándo fue la última vez que tomaste un desayuno decente? –preguntó casi en un susurro, suavizando un poco su semblante, mientras Tony seguía masticando.
-¿Disculpa? –preguntó luego de tragar.
-Nada. –respondió volteando la mirada nuevamente.
Tony decidió que era mejor no presionar. Después de todo, había robado comida a Loki y seguía vivo. No había motivo para arriesgarse. Además, había vuelto por otra razón.
Se acercó a la puerta y sacó la cinta de medir de su bolsillo. Estuvo a punto de dictar las medidas hasta que recordó que Loki aún no sabía de la existencia de Jarvis. Quizás pensaría que era como Siri, pero nuevamente decidió ser prudente y fue a su habitación a buscar un cuaderno y un lápiz. Era más fácil que explicar.
Cuando ya tenía las medidas de la puerta, se movió hacia la pared frente al sofá, en la sala de estar. Y anotó las medidas, también.
Tony detestaba el silencio, siempre lo había hecho, por lo que supuso que lo mejor que podía hacer era conectar sus audífonos a su celular y escuchar música mientras realizaba su tarea.
Loki se dedicaba a terminar su desayuno, lanzándole de vez en cuando miradas. Porque le intrigaba. Quería saber el motivo por el cual Stark se paseaba de aquí a allá midiendo murallas y pasillos, murmurando un par de cosas mientras anotaba en su cuaderno.
Cuando su desayuno se terminó y ya había acabado de lavar los trastes que había utilizado, Loki supo que no tenía más motivos para seguir en la cocina. Así que se fue a su habitación a buscar ropa limpia y luego al baño, donde se dio una ducha rápida y se vistió, una polera verde manga larga y un par de pantalones ajustados negros. Ya estaba comenzando a hacer frío, así que optar por una chaqueta parecía lo más apropiado.
Al salir de su habitación, se encontró con la habitación de enfrente incluso más caótica. Evitó suspirar al ver la escena y supo lo que pasaría en ese momento.
-Hey, Loki. ¿Has visto mi tablet? No la encuentro por ninguna parte. –preguntó desarreglando más la habitación, Loki se sorprendió de que aquello fuese posible.
-La he visto. –respondió caminando por el pasillo.
-¿En serio? –el castaño preguntó siguiendo a Loki hacia la cocina, con ojos esperanzados. Quizás temía haberla dejado en algún lugar donde no pudiese volver a recuperarla.
-Sí.
No es que a Loki le importara demasiado, así que no emitió mayor comentario mientras se acercaba a la frutera y sacaba una manzana. La guardó en su mochila y Tony volvió a hablar.
-¿Sabes dónde está o sólo la viste? –preguntó confundido. ¿Por qué Loki no le estaba dando ninguna respuesta sólida?
-Sé dónde está. –respondió abriendo la nevera para sacar una botella de agua.
-¿Y no planeas decírmelo? –preguntó realmente frustrado. Dios, ¿qué ganaba Loki con esta ambigüedad? ¿Cuál era su problema? Probablemente él era su problema, Tony pensó casi rodando los ojos.
-¿Ya viste tu habitación? –Loki decidió preguntar, guardando a botella en su mochila. La nevera ya se encontraba cerrada.
-Sí, me viste buscándola ahí. –respondió exasperadamente.- ¿Sabes dónde está? ¿Sí o no?
-Lo sé. No me refería a eso. –comentó buscando sus llaves.
-¿Entonces…? –preguntó casi llevándose las manos al rostro.
-¿Viste el estado de tu habitación?
Loki encontró las llaves en la encimera, a un lado de la cafetera.
-¿"El estado"? –preguntó realmente confundido. Loki le dedicó una mirada.- Oh, sí. ¿Está un poco desordenado? –ofreció tentativamente.
-Un poco. –repitió Loki. Tony pudo sentir el sarcasmo.
-¿Qué tiene que ver mi tablet con la habitación? Aguarda. –calló un par de segundos antes de apuntar al otro chico en la habitación con el dedo índice.- Tú la tienes. –concluyó.
-Efectivamente. –afirmó Loki, intentando ocultar una sonrisa burlona.
-¿Me estás chantajeando?
-Te estoy motivando a ordenar tu habitación. Te hace falta. –respondió cerrando su mochila.
-Sabes que puedo rastrear el lugar donde la dejaste, ¿verdad? –intentó amenazar cruzándose de brazos.
-Oh, ¿en serio? ¿También tienes la tecnología para abrir una cerradura sin la llave? –preguntó sonriendo.
Tony tenía que admitirlo, estaba impresionado. Impresionado y molesto. Demonios, ¿por qué carajos tenía que irse a vivir ahí?
-Debí haber supuesto que no me darías todas las llaves del departamento. –suspiró pasando su mano por su cabello.
-No soy idiota. –respondió encogiéndose de hombros.
-¡Pero estoy en medio de un proyecto! –se quejó. No había forma en la que perdiese todo el día ordenando su estúpida habitación. Era más fácil llamar a alguien que lo hiciera.
-Es una pena. –dijo sin sentirlo realmente.
Tony exhaló pesadamente y decidió dejarlo pasar. No era darse por vencido, era aplazar una victoria. No tenía tiempo. Podría sobrevivir un par de días sin su tablet. Al menos no le habían quitado el celular, eso habría sido un poco más doloroso. ¿Qué era esto, una especie de castigo? Jamás lo habían castigado por no ordenar su habitación. No dejaría que Loki lo disfrutara mucho, tendría que fingir que no le importaba en lo más mínimo su tablet.
-Como sea. Estaré fuera un par de días.
Sin embargo, Tony esperaba que su preciosa tablet se encontrara en un lugar seguro.
-Pensé que eso era lo que estabas haciendo. –dijo deslizando uno de los tirantes de su mochila en su hombro izquierdo.- Deja cerrado cuando te vayas. Ten cuidado de no quedarte fuera. –recomendó acercándose a la puerta.
Loki salió del departamento y Tony lo maldijo silenciosamente. Tenía que tomarse el papel de niñera en serio. Podía ver cuánto lo estaba disfrutando.
-Jarvis. –habló una vez se encontraba seguro de que Loki había abandonado el recinto.- Coordenadas. Ahora.
-Como desee, señor.
Luego de unos minutos, Tony se encontró frente al armario de Loki y supo que hasta ahí llegaría su investigación al respecto. ¿Quién sabía las cosas que podrían encontrarse detrás de esas puertas? Su curiosidad estaba al tope, pero una parte de sí creyó que Loki sabía el orden exacto de cada cosa dentro del armario. Y otra parte de sí sólo quería seguir desarmando y armando a Dum-E, por lo que decidió simplemente salir de la habitación.
Caminó hacia la cocina y dejó una cinta métrica en uno de los cajones. Uno nunca sabía cuándo ese tipo de cosas podrían ser útiles. Y tendría una razón para molestar al moreno. ¡Todos ganaban!
Se aseguró de tener todas las cosas que necesitaba sacar del departamento antes de salir por la puerta. Qué triste que la puerta no pudiese abrirse por fuera sin las llaves. Aunque si ése fuera el caso, Loki habría tenido que esperar que Tony saliera antes de poder irse, para dejar el departamento cerrado y Tony seguiría desconociendo el paradero de su tablet secuestrada.
Subió a su auto y condujo hasta su ¿ex? casa.
Cuando llegó al lugar, entró casi dando un portazo. Sí, estaba molesto. Ni siquiera Howard lo había castigado por no haber ordenado su habitación. Bueno, en realidad no es como si Howard se hubiese preocupado sobre el estado de Tony o sus cosas. Mientras él no tuviese que interferir, a Howard parecía importarle una mierda lo que hiciera o dejase de hacer. Por alguna razón que Tony no quería admitir, el pensar en eso hizo que su enojo aumentara significativamente.
Se sentía frustrado.
Caminó directamente hacia su bar y se sirvió un vaso de scotch. Tiró su cabeza hacia atrás y bebió todo el líquido de un sorbo, para luego dejar el vaso sobre la mesa con un fuerte golpe, por suerte sin romperlo. Sacudió su cabeza de lado a lado antes de servirse otro vaso, el cual bebería de a poco mientras estuviese trabajando. O ese era el plan hasta que decidió tomar la botella y caminar con ella en sus manos hasta la habitación que utilizaba como taller.
-¿Cuál es su problema? –preguntó mientras dejaba la botella sobre una mesa y se echaba en uno de los sillones con el vaso en la mano.
-Me parece que el orden de su habitación, señor. –respondió Jarvis.
-Si cree que eso es un desorden, le mostraré. –dijo bebiendo un sorbo.- Jarvis, dile a Dum-E que venga para acá.
-Como ordene, señor.
Unos segundos después, Dum-E entró golpeando el marco de la puerta y un par de cosas que se encontraban a su alcance.
-Tengo que calibrar tu sensor. –decidió exhalando suavemente.- Aunque es un poco tierno que andes chocando con todo, eres como un bebé. Un molesto y frío bebé. Eh, me pregunto si Loki era un molesto y frío bebé. –comentó parándose y acercándose a Dum-E.
Luego de un par de horas que Tony no se molestó en contar, su teléfono comenzó a vibrar en su bolsillo. Notó que era una llamada de Bruce, así que decidió no contestar y tomar su laptop, que se encontraba en una de las mesas. La dejó encima de una silla, cerca de donde él se encontraba.
-Jarvis, ¿puedes iniciar una video-llamada con nuestro amigo Brucie, por favor? –preguntó volviéndose a sentar.
-Claro, señor.
Esperó por un momento y volvió la mirada hacia la pantalla cuando sintió la voz de Bruce a través del aparato.
-Entonces, decides llamar y ni siquiera prestar atención. –dijo con los brazos cruzados.
-Estaba esperando que me hablaras tú primero, me pone nervioso dar el primer paso. –respondió con una sonrisa casi coqueta.
Bruce resopló y negó con la cabeza divertidamente.
-Tú no cambias. –dijo finalmente con una sonrisa.
-No. –respondió sonriendo también.
-¿Cómo van las cosas por ahí? –preguntó intentando ocultar su curiosidad. Tony supo a quién se refería.
-¡Se atrevió a raptar mi tablet, Brucie! –exclamó Tony mirando hacia la cámara en su laptop, sintiendo agraviado.
-¿Qué no tienes tu laptop y tu celular?
Hablar por video llamada mientras hacían cosas diferentes era común entre ellos. Era casi como estar en el mismo lugar. Muchas veces se habían juntado en la casa del otro sin un real motivo, sin siquiera estar haciendo algo juntos. Tony podía estar desarmando algún aparato y Bruce podía perfectamente viendo una película en el sofá, ¿por qué debería ser diferente mientras hablaban por chat?
-¿Y? ¿Lo estás justificando? –preguntó cruzándose de brazos.
-Ni siquiera me has dicho por qué 'secuestró' tu tablet.
-Porque mi habitación estaba desordenada. –respondió en voz baja, viéndose claramente molesto y casi humillado por la razón.
Bruce lo miró confundido antes de hablar.
-¿Qué? Lo siento, no pude oírte.
Tony no sabía si Bruce realmente no lo había oído, no podía creerlo o simplemente quería volver a escucharlo para su propia entretención.
-¡Porque mi maldita habitación estaba desordenada! –respondió eufóricamente. –En serio, ¿qué se cree? ¡Incluso cuando le dije que no necesitaba una niñera! Todo es culpa de Pepper.
Debido al repentino silencio que recibió, Tony observó con el ceño fruncido la pantalla.
-Oye, ¿sigues ahí? ¿Se te echó a perder el celular o qué?
-Lo siento. –respondió Bruce con una mano sobre sus labios. –La verdad es que estoy intentando contener la risa.
-¿Y qué tiene de gracioso? –preguntó sin cambiar de expresión.
-¿Cómo te la quitó?
-¿Por qué me tienes que responder con una pregunta? Como sea, llegué al departamento y no la encontraba, le pregunté si la había visto y me dio respuestas ambiguas hasta que me di cuenta de que él la tenía. "¿Ya viste tu habitación?" –respondió imitando burlescamente a Loki.
Bruce no pudo contenerse y comenzó a reír animadamente, haciendo que Tony se sintiera aun más ofendido por toda la situación. Ni siquiera había podido amenazar a Loki con Jarvis. No había tenido oportunidad.
-En serio, ¿qué es tan gracioso?
Bruce intentó calmarse, lo que tardó un par de segundos en los que Tony se preguntó si quizás Bruce había perdido el control y se había vuelto loco.
-El gran Tony Stark castigado por no ordenar su habitación. –dijo al fin, con un divertido suspiro, recuperándose de la risa.- No puedes negar que todo el escenario es divertido.
-No, no lo es.
Tony se veía realmente enfadado y molesto por haberse quedado sin su tablet por una razón que probablemente encontraría estúpida. Quizás era la primera vez que lo castigaban por algo, pensó Bruce. Lo más posible es que siempre se haya salido con la suya.
-Más te vale ordenar tu habitación, entonces.
-¿Estás bromeando? No negocio con secuestradores.
-Deja de buscar problemas. –comentó Bruce sonriendo. Tony se preguntó si la sonrisa de debía a su risotada o a saber que era imposible mantener a Tony fuera de problemas. –Ah, oye. Los chicos vendrán a buscarme porque Clint quiere ir a una cafetería que según él es grandiosa y Natasha sugirió que fuéramos todos. ¿Te importaría darme la dirección del departamento para que pasáramos por ti?
-Ah, claro. Aunque ahora estoy en la casa—
-¿Qué? ¿Por qué?
-Estoy arreglando unas cosas. –respondió encogiéndose de hombros.
-Eres tan impredecible cuando quieres serlo. –dijo negando con la cabeza antes de caminar por su casa.- Todo el alboroto para irte a vivir con Loki y ahora estás en tu casa.
-Estoy trabajando en algo, y decidiendo qué cosas llevarme para allá. Quiero mi silla. –intentó justificarse.
-Uh, claro. Entonces, ¿qué pasó con el asunto del secuestro? Bruce preguntó sentándose en un sofá diferente.
-Ya te dije, secuestró mi tablet. –respondió mirándolo confundido.
-No, no, me refiero a tu mensaje, ¿de qué estabas hablando?
-Oh, eso. –Tony rascó su cabeza con el mango del destornillador, "Eh, cuento corto, nos quedamos dormidos y no quiso que lo llevara al maldito establecimiento, así que decidí ignorar sus protestas y simplemente hice que se subiera al auto. Creo que me odia ahora, nah, me odiaba desde antes. Oh, espera, ¡quizás robó mi tablet por eso! Busca venganza, ¡lo sabía! La habitación tiene que ser su excusa.
-Oh, sí, porque eso tiene mucho sentido. –respondió tomando su billetera del escritorio a su lado.- Deben llegar luego, así que te voy a cortar. Date una ducha y cámbiate de ropa.
-¿Cómo puedes saber si no me he dado una ya?
-Es obvio. No sé si esa polera es gris o solía ser blanca. ¿Cuántas horas llevas trabajando en lo que sea que estás trabajando? –preguntó levantando una ceja. Como si Bruce no supiera la forma en la que Tony se descuidaba a sí mismo cuando se focalizaba en algún tipo de proyecto.
-¿Sabes? Tienes razón, debería darme una ducha ya. No recuerdo la última vez que me di una, heh.
-Hace dos días, señor.
-No era una pregunta que debías contestar, Jarvis. –dijo a regañadientes.- Bueno, Brucie, ¡nos vemos!
Tony cortó la llamada antes de que Bruce pudiese contestar o reclamar por el apodo y cerró la computadora que reposaba sobre la mesa.
-Tampoco huelo tan mal. –dijo acercando su cara hacia su axila. Inhaló profundamente antes de carraspear.- Ugh, no importa.
Tony pudo comprender el comentario de Loki.
Se puso de pie y caminó hasta su ¿ex? habitación, donde aún quedaba parte de su ropa, tomó algunas prendas para dirigirse hasta el baño. Después de una ducha que lo dejó sintiéndose más liviano al haber perdido tal cantidad de polvo, Tony se vistió con una polera negra que tenía estampado el logo de AC/DC y un par de jeans desgastados. Salió del baño descalzo y en su habitación se puso un par de zapatillas negras.
Mientras caminaba hacia la sala de estar, notó por una de las pantallas que el auto de Steve se acercaba a la casa. Así que tomó su billetera y chocó con Dum-E cuando se dirigía hacia la puerta principal.
-Hey, tú. Muévete de aquí, anda a tu esquina a pensar por qué no debes atravesarte en mi camino. Pista: puedo desarmarte y vender tus partes en eBay.
Dum-E movió su garra, mostrando arrepentimiento e hizo lo que se le había ordenado. Tony salió por la puerta mientras el auto se estacionaba, abrió una de las puertas traseras y se subió, sentándose al lado de Bruce.
-Entonces, ¿por qué Nat está conduciendo? ¿Y por qué Clint va adelante? ¿Era necesario dejarnos con Steve, espalda ancha? Hola, por cierto. –dijo ganándose un par de saludos de manos por parte de Steve y Bruce.
-Steve perdió una apuesta. –respondió Natasha tras el volante.
-Claro, por eso torturas nuestras espaldas. –dijo señalándose a sí y a Bruce.- ¿Es que nadie piensa en el bien de Brucie?
-Yo estoy bien por mi cuenta. –se defendió el aludido.
-¿Lo ven? Ya no es sincero.
Nat rodó los ojos y puso en marcha el auto.
Tony tenía ganas de preguntar por qué a Clint le tocaba ir adelante, pero sabía que Nat le respondería algo que no entendería, lo maldeciría en ruso o simplemente no respondería la pregunta. Así que decidió dejarlo pasar. Ya habría tiempo de molestar al respecto, no había razón para arriesgar sus vidas.
-¿Y a dónde vamos?
-A una cafetería que es grandiosa. –respondió Clint volteándose hacia Tony.
Tony suspiró, eran las mismas palabras que Bruce le había dicho.
-Y te vendría bien un poco de comida. Supongo que no tomaste desayuno. –comentó Nat echándole una mirada a través del espejo retrovisor.
Y Tony se maldijo por haber preguntado. Pudo sentir las miradas preocupadas de Steve, Bruce y Clint sobre sí.
-Tony, es importante que—
-Cierra la boca, Steve. –comentó dirigiéndole una mirada de odio.- Sí tomé desayuno, ¿vale? –intentó defenderse.
-El café solo no cuenta como desayuno. –dijo Bruce desde su asiento.
-Comí tostadas. –agregó Tony. No era completamente mentira. Sí había tenido una tostada. Se la había robado a Loki, pero era una tostada y contaba como desayuno.
-Oh, ya me imagino dónde. –murmuró Bruce mirando hacia la ventana en la que se encontraba Tony, quien le dedicó una mirada y una ceja alzada.
-Entonces, te mudaste pero ahora estás en tu casa. ¿Qué, la luna de miel no funcionó? –preguntó Clint volteándose hacia el camino.
Tony se preguntó dos cosas: cuántas personas habían escuchado el comentario de Bruce y cuántas tenían un concepto erróneo en sus mentes.
-Estoy trabajando en un proyecto, es todo. –comentó quitándose importancia al asunto, porque realmente era poco importante.
-¿Y cómo es? –preguntó Steve, dubitativamente.
-¿El departamento? Pequeño. Pero me queda más cerca. –respondió mirando hacia adelante, intentando ver si conocía las calles o el destino al cual se dirigían.
-¿Y tu compañero? –preguntó Clint.
-Molesto. –fue su casi inmediata respuesta. Y un secuestrador, quiso agregar.
-Oh, ¿en serio? –preguntó Nat sin despegar la mirada del camino.
-En realidad, a Tony le gusta este chico. –dijo Bruce intentando no reír.
-Oh, sí, no sabes cuánto me fascina. –dijo sarcásticamente rodando los ojos.- ¿Cuánto falta? –le preguntó a Nat.
-Ya casi llegamos. –respondió tomando una curva.
-¿Qué, intentas evadir el tema? –preguntó Clint con un tono juguetón.
Cuando Clint terminó de hablar Nat había entrado al estacionamiento y Tony había comentado el hecho de haber llegado mientras el auto se detenía. Salió rápidamente y se estiró una vez se encontraba fuera del vehículo.
-Alguien está intentando huir. –comentó Nat con una sonrisa fiera saliendo el auto.
-Obviamente, ¿sabes lo molesto que es el tener tu espalda apretujada por el señor de aquí? –preguntó señalando a Steve, quien sólo le miró con una ceja levantada.- ¿Podemos entrar ya?
-¿Por qué decidiste mudarte? –preguntó Steve mientras caminaban hacia el lugar.
-Porque MIT me quedaba muy lejos y siempre llegaba tarde. Pepper estaba molesta por eso. –respondió encogiéndose de hombros.
-¿Y por qué no irte a vivir solo? –fue la pregunta de Clint.
-No lo sé. ¿Ayudar a alguien que necesitaba un compañero?
-Les dije. –agregó Bruce mientras abría la puerta para que el resto pudiese entrar.
Tony simplemente rodó los ojos mientras entraba al lugar y seguía a Clint hacia una mesa. Tenía que admitirlo, le gustaba la decoración de Halloween. Era bastante suave, pero se veía bien.
-Su verdadero objetivo es enamorarlo. –concluyó Bruce sentándose a un lado de Tony, ganándose un golpe en el hombro de su parte.
-Si ese fuese mi objetivo ya lo habría logrado tiempo atrás. –respondió con una sonrisa orgullosa.
-Claro. –agregó Clint mirándolo divertido.
-Loki, te toca la mesa 4. –le ordenó Amora desde la caja registradora.
Loki le dedicó una rápida mirada a la mesa indicada y pudo sentir cómo el terror invadía cada célula de su cuerpo. Esto no podía estar pasando.
-¿No puedo tomar la 9, cambiar mesas con Skurge? –preguntó intentando disimular sus sentimientos en su voz.
-No. Anda, ve.
Loki suspiró antes de poner una sonrisa en su rostro. Maldita política del buen servicio.
Caminó tentativamente hacia la mesa, por suerte Stark le estaba dando la espalda y quizás no le dirigiría la mirada. Quizás.
Sin importarle interrumpir la conversación que estaban teniendo, Loki habló en tanto se halló lo suficientemente cerca de ella.
-Buenas tardes, seré su mesero hoy. Me llamo—
-¿Loki? –preguntó volteándose. Loki notó que se veía realmente sorprendido. Rodó los ojos mentalmente.
-Eso es lo que dice mi etiqueta, me alegro mucho de que sepas leer. Tus amigos deben estar muy orgullosos. –respondió manteniendo su sonrisa.- ¿Ya han decidido qué ordenar?
Tony maldijo las sonrisas contra las que sus amigos tuvieron que luchar por ocultar. Estaba seguro de que Clint se pondría a reír como loco en cualquier momento.
Bruce intentó alivianar la situación siendo el primero el ordenar. Seguido por Nat, Steve y Clint, quien aún intentaba controlar su risa. Tony fue el último en ordenar y se decidió por los panqueques con helado. Había que aprovechar si el lugar lo servía.
-¿Algo más? –preguntó Loki luego de anotar las cosas en su libreta.
-No, fuera, shoo. –respondió Tony echándolo con un gesto de manos.
Loki decidió no comentar nada, no iba a arriesgar su trabajo por los modales de Stark. Caminó hacia Amora para dejarle la orden y caminó hacia otra mesa, maldiciendo internamente. Luego fue a esperar que la orden de la mesa 4 estuviese lista y la cargó en una bandeja que llevó hasta allí.
Cuando Loki ya se había alejado del grupo, la conversación volvió a iniciar.
-Ahora entiendo por qué quieres enamorarlo, Tony. –comentó Nat antes de beber un sorbo de su batido de fresa.
-Qué gracioso. –respondió llevándose el tenedor con panqueques a la boca. Tenía que admitirlo, estaba delicioso.
-¿Se llevan bien? –preguntó Steve dándole un mordisco a su hamburguesa.
-Nah. Me odia. –respondió con helado cayendo por su mejilla.
-¿Por qué?
-No tengo idea. Eso es lo que estoy intentando averiguar.
Se llevó otro tenedor lleno de panqueques a la boca y la misma pregunta de siempre surgió en su mente. ¿Qué había pasado realmente? Necesitaba obtener información y la única forma que se le ocurría era llegar al lado bueno de Loki, lo cual sería, cuando menos, interesante.
-¿Y cómo te ha ido con eso? –preguntó Nat después de darle el último sorbo a su batido.
-Al menos sé que tiene emociones. –respondió encogiéndose de hombros.
-Quizás te jodiste a su novia. –sugirió Clint. Tony le dedicó una mirada con una ceja alzada.
-Por supuesto. –respondió sin perder la expresión.
-Hey, no sería la primera vez que pasara. –se excusó levantando ambas cejas.
-En mi defensa, si ellas querían tanto a sus novios, no se hubiesen dejado llevar. –respondió alzando las manos.
-Sinvergüenza. –dijo Steve antes de acabar su botella de Coca-cola.
-No es mi culpa.
Nat rodó los ojos y Bruce negó con la cabeza.
Momentos después llegó Loki con la misma bandeja a retirar los trastos usados.
-¿Van a necesitar algo más?
-No, sólo la cuenta. –respondió Steve sonriendo. Tony se preguntó a qué se debía la sonrisa.
-Está bien. -Loki dijo asintiendo mientras retiraba su plato.
-No voy a darte propina. –dijo Tony antes de terminar su bebida y dejar el vaso sobre la mesa.
-No es necesario. –respondió tomando el vaso y posicionándolo sobre la bandeja de metal.- Ya estás pagando mi comida. –terminó con una brillante sonrisa.
Tony pudo sentir el codazo de Bruce en su costilla y sintió ganas de golpearle el brazo.
-De alguna forma tienes que sobrevivir. –murmuró lo suficientemente alto para que sólo Loki le escuchara, con una sonrisa satisfactoria.
-En un momento les traeré la cuenta. –dijo casi automáticamente, intentando que las palabras no lo golpearan tan fuerte.
Loki sintió un peso encima de sus hombros y tuvo ganas de ahogarse en el agua del lavaplatos. Era muy extraño, algo estaba mal. Supo que algo en su rostro había cambiado cuando fue al puesto de Amora a pedir la cuenta de la mesa 4 y Amora le observó con un poco de preocupación.
-¿Todo bien? –preguntó sin despegarle la mirada.
-Sí. –respondió sintiendo su voz extraña. Carraspeó suavemente antes de repetirlo.- Sí.
-¿Hay algún motivo por el cual no querías atender esa mesa?
Amora sabía que estaba en lo correcto, Loki solía simplemente atender las mesas que ella le ordenaba, sin emitir algún tipo de comentarios.
Loki observó la boleta salir de la máquina sin responder. Aunque sabía que su silencio era un tipo de confirmación, sabía que no podría contarle a Amora. Ni siquiera podía pensar en una buena excusa, ¿por qué su cerebro había decidido apagarse?
-¡Skurge! –llamó la rubia, ganando la atención de su novio.- ¿Puedes llevar la cuenta a la mesa 4? Loki se siente un poco mareado.
Skurge le dedicó una mirada a Loki, quien efectivamente se veía cansado.
-Claro. –respondió tomando el papel de las manos de Amora.
-Gracias. –dijo Loki logrando sacar una sonrisa.
-Anda a descansar. –le ordenó dejándole en el hombro el paño que llevaba en su mano.
Skurge se alejó hacia la mesa y Amora volvió a dirigirse a Loki.
-Puedes ir a la parte de atrás a refrescarte un poco, si quieres.
-Lo haré. –dijo volteándose rápidamente.
Tony se encontró extrañamente sorprendido cuando notó al musculoso chico llevándole la cuenta, ¿le habían cambiado al delgado? Se volteó a tiempo de ver una extraña expresión en el rostro de Loki y no pudo evitar sentirse levemente responsable. No iba a culparse totalmente, él no le había hecho nada.
Recibió él la cuenta y dejó el dinero encima de ésta antes de reclamar.
-¡Maldita sea! ¡Te dije que no dejaríamos propina, Bruce! –exclamó poniéndose de pie.
-Pero yo no—
Bruce fue acallado por un pisotón que Tony le dio antes de caminar hasta la puerta, seguido del resto del grupo. Bruce negó con la cabeza suspirando e inició la marcha para salir del lugar.
A/N: ¡Hola! Ha sido un buen tiempo sin actualizar, pero es un capítulo largo, así que...
(De hecho no estaba segura de terminarlo aquí, sólo pasó)
He estado pasando por ciertas dificultades, y me disculpo por tardar tanto entre capítulos, pero espero que les haga gustando tanto como a mí me gustó escribirlo.
Mucho amor para cualquiera que siga leyendo esto.
