Buenas noches queridos lectores!
Creíais que hoy no subiría capitulo no? Pues creíais mal jajajajajaja
Me encanta leer vuestras reviews, y aunque ahora mismo estoy bastante bloqueada, espero que la historia os siga gustando y me lo hagáis saber, y si no os gusta también quiero que me lo hagáis saber!
Como siempre muchísimas gracias!
ENJOY!
Capitulo 41
Kate llenó la bañera de agua caliente y espuma, y cuando estaba todo preparado, se metió dentro y me llamó, ya que yo seguía tumbada en la cama, asimilando el paso que acabábamos de dar mientras esperaba y ese "te quiero" que Kate me había brindado sin querer.
Cogí las muletas, me levanté de la cama y me dirigí al baño.
Cuando entré, sonreí al ver a Beckett metida en el agua, con la esponja en la mano haciendo señas para que me metiera con ella, con su ceja levantada y su expresión seductora.
Me acerqué a la bañera, y haciendo fuerza con los brazos y las muletas, conseguí entrar, sumergiendo mi cuerpo en el agua, sentándome en medio de las piernas de Kate y dejando las muletas en el suelo. Apoyé mi espalda en su pecho y suspiré aliviada después del esfuerzo.
- Lo has hecho muy bien – susurró en mi oído antes de depositar un suave beso en mi cuello.
Ladeé la cabeza y nos besamos, empezando con besos lentos que se volvieron más apasionados a cada segundo que pasaba. Su mano derecha se sumergió en el agua, la llevó hasta mi sexo, el cual primero acarició suavemente para después penetrarme lentamente con dos de sus dedos. Gemí dentro de su boca, dejándome llevar por las sensaciones que sus tortuosas y placenteras embestidas me proporcionaban. Seguimos besándonos, mientras el ardiente calor volvía a instaurarse en mi sexo, y pocos minutos después, me dejaba llevar en un excitante y mojado orgasmo.
- Dios Beckett, eres lo mejor que me ha pasado en la vida – dije separando nuestros labios, apoyándome en su hombro.
- Eso lo dices porque acabo de hacer que tengas un increíble orgasmo – dijo riéndose.
- No detective, lo digo porque es verdad – mordí su hombro.
Cogió la esponja de nuevo, y acarició mi brazo con ella, relajando cada músculo de mi cuerpo con sus caricias.
- Kate… ¿vamos a tener esa conversación pendiente? – pregunté sin darle más vueltas.
- En realidad, creo que una de las cosas de las que íbamos a hablar ya la he dicho – dijo ella sonriendo.
- ¿Así? Mmmmm… - dije fingiendo que pensaba – ahora mismo no lo recuerdo.
- Sabes que me cuesta mucho expresar mis sentimientos Castle… - dijo algo molesta.
- Vamos Kate, no es tan difícil – insistí sin dejar de sonreír.
Ella suspiró, rindiéndose ante mi insistencia.
- Te quiero Rose – susurró acercando sus labios a mi oído.
Sonreí ladeando de nuevo la cabeza, y la besé tiernamente.
- Me encanta como suena en sus labios, detective – dije mordiendo su labio inferior.
- ¿De qué más quieres hablar? – preguntó.
- Quiero saber tu historia Kate.
- ¿Qué? – su voz sonó sorprendida.
- Quiero que me lo cuentes todo de ti, no quiero más secretos, ni más sorpresas, quiero saberlo todo, quiero que aquí, estando completamente desnudas y relajadas dentro de una bañera, me expliques todo lo que no sepa de ti, quiero conocerte a fondo – lo solté todo de golpe, casi sin respirar.
- Creo que ya me conoces a fondo Castle – dijo riéndose.
- Beckett, hablo en serio – dije frunciendo el ceño.
- Vale, vale, ¿qué quieres saber? – dijo rindiéndose.
- No lo sé, no hay algo específico que quieras saber, cuéntame tú lo que quieras que sepa.
- Está bien…Pues…me llamo Katherine Beckett, tengo 30 años, mi pelo es castaño y mis ojos son completamente verdes a la luz del sol – dijo en tono irónico.
- Kate… - empezaba a impacientarme.
- Joder Rose, no sé que contarte, mi vida no es nada del otro mundo – bufó frustrada.
Llevé mis manos hasta sus brazos, y los acerqué a mi cuerpo, rodeando con ellos mi pecho.
- Cuéntame algo de tus padres por ejemplo.
- Pues…mis padres, Jim y Johanna, eran los mejores abogados de todo Nueva York, mi madre siempre luchaba por los demás, con su implacable sonrisa que iluminaba hasta el más oscuro callejón, buscando la justicia que merecían, y mi padre se desvivía por llegar a ser igual de bueno que ella. Se querían muchísimo, y a mí también, estar con ellos era vivir en un continuo halo de amor y cariño – dijo sonriendo algo nostálgica.
- Suenan a la pareja perfecta – comenté mientras mi mano acariciaba su brazo.
- Lo eran, por eso mi padre, cuando asesinaron a mi madre, se dio a la bebida, intentando que el alcohol aliviara su dolor, pero lo único que consiguió, fue destrozarse la vida – noté como una lágrima caía sobre mi hombro.
- Vaya, siento mucho oír eso…- ladeé de nuevo mi cabeza y la besé, intentando transmitirle la paz que necesitaba en esos momentos.
- Cuando me fui de Nueva York, él ya estaba curado, aunque siempre da miedo que pueda recaer, pero no ha dejado de ir a las reuniones de Alcohólicos Anónimos, allí le ayudan mucho – dijo mirándome con una pequeña sonrisa.
- Gracias Kate.
- ¿Por qué? – preguntó levantando una ceja.
- Por abrirte a mí y hablarme de cosas difíciles de recordar.
- Eres mi novia Rose, y aunque no soy una persona fácil de conocer, tú consigues poco a poco hacerlo.
Por unos minutos, el silencio se instauró en el baño, en mi cabeza le daba vueltas a algo, y aunque hubiéramos dado el paso, ni siquiera había sido capaz de mirar su reacción.
- ¿Te has sentido extraña? – pregunté de golpe.
- ¿Extraña? ¿Qué quieres decir? – preguntó confundida.
- Ya sabes… - dije señalando mi inexistente pierna por encima del agua y bajando la mirada avergonzada.
- Rose, mírame – dijo poniendo su mano en mi barbilla, haciendo que ladeara la cabeza para mirarla – eres la mujer más perfecta y preciosa que jamás he conocido – besó mis labios tiernamente.
- Detective, creo que nos estamos volviendo una de esas parejas pastelosas y cursis que pueden provocar diabetes – dije riéndome.
- Sabes…hay veces que deberías dejar de hablar y simplemente besarme, esta es una de ellas – dijo mordiéndose el carrillo por dentro.
- Vale – asentí a la vez, mientras mis labios se dirigían a los suyos y los atrapaban en un tierno pero excitante beso.
Giré mi cuerpo dentro de la bañera, abrazándola y besándola con más profundidad.
- Creo que… - empezó a decir Kate con la respiración agitada – deberíamos salir…estoy empezando a arrugarme – me enseñó su mano, la piel de sus dedos estaba bastante arrugada debido al agua.
- Sí, creo que será lo mejor – dije poniendo morritos, no estaba muy convencida de ello, sólo me apetecía quedarme ahí y volver a hacer el amor una y otra vez.
- ¿Quieres que te traiga la prótesis? – preguntó ella.
- Sí por favor, lo de ir dando saltitos con las muletas ya no es lo mío – dije riéndome.
- Pues a mí me parece adorable – me dio un beso y yo me aferré a sus labios, atrayéndolos hacia mí con mi mano en su nuca.
- ¿Puedo hacer la cena? Llevamos unos días comiendo fatal y me apetecen unos buenos espaguetis.
- Me parece perfecto – dijo sonriendo, haciendo que me derritiera ante su preciosa y brillante sonrisa.
Beckett se incorporó, e intentando no apartarme del todo, se levantó saliendo de la bañera. Mientras ella iba a por un albornoz, yo me deleitaba con la perfecta visión de su cuerpo desnudo.
Resoplé al notar como el calor se instauraba de nuevo en mi cuerpo.
- ¿Qué pasa Castle? – preguntó preocupada al mirarme, colocándose el albornoz sobre el cuerpo.
- Nada malo detective, nada malo… – dije mordiéndome el labio mirando sus largas piernas.
- Eres como una hormona con patas ¿lo sabes? – rodó los ojos.
- Y tú eres demasiado sexy – moví las cejas con una expresión seductora.
- Anda, ves saliendo de la bañera y secándote, ahora mismo te traigo la prótesis – dijo saliendo del baño.
Alargué la mano para alcanzar las muletas, y haciendo bastante fuerza con los brazos, conseguí sentarme en el borde de la bañera. Cuando cogí una de las toallas que estaba cerca de ésta, estuve a punto de perder el equilibrio y caerme al suelo, pero presionando con una de las muletas, conseguí equilibrarme.
Mientras me secaba el cuerpo, Kate entró con la prótesis en la mano.
- ¿Me la pones tú? – pregunté con una sonrisa.
- Claro, me encantaría – dijo agachándose justo delante de mi muñón.
Me tensé un poco al sentir sus manos sobre él, acariciándolo suavemente, consiguiendo que mis estúpidos nervios se disiparan con cada leve y tierna caricia. Colocó la prótesis, y besó cariñosamente mi muslo.
Se incorporó de nuevo, cogió otro albornoz que estaba colgado de un gancho en la pared, y cuando ya estaba de pie, me envolvió en él.
Fuimos a la habitación, y después de ponernos el pijama, me dirigí a la cocina a hacer la cena.
Me sentía bien, libre, relajada, de hecho solo me había puesto una camiseta y la ropa interior, dejando la prótesis al aire, sin preocupación ni nervios. Cuando estaba mezclando los espaguetis con la salsa carbonara, las manos de Beckett envolvieron mi cintura, sentí su pecho pegado a mi espalda y cuando me dio un suave beso en el cuello, suspiré completamente feliz.
- ¿Cómo te sientes? – preguntó aún pegada a mí.
Me giré para poder mirarla cara a cara.
- Bien, muy bien de hecho, ¿por qué lo preguntas? – dije después de darle un beso.
- Bueno…hoy ha sido un día bastante ajetreado y no hemos hablado de ello – dijo frunciendo el ceño.
- Estoy bien Kate, me siento bien, aliviada supongo.
- Has matado a un hombre Rose, un hombre que intentó arruinar tu vida por todos los medios, tienes que sentir algo.
- Ese personaje no era un hombre, era un asesino despiadado, lo único que siento es alivio, alivio por saber que no volverá más – puse mis brazos sobre sus hombros, entrelazando mis manos por detrás de su nuca – y por saber que por fin voy a poder disfrutar de ti sin tener que preocuparme por nada más – la besé.
- Me encanta oír eso – dijo sobre mis labios para después besarme de nuevo.
Nos separamos, cogimos dos platos en los cuales serví los espaguetis, dos copas y una botella de vino.
- ¿Vamos al sofá?- preguntó con una amplia sonrisa.
- Por mí estupendo – le devolví la sonrisa y nos sentamos en el sofá.
Cenamos tranquilamente, mirándonos sin parar, haciendo bromas con la comida, besándonos de vez en cuando con la boca llena de salsa, disfrutando del riquísimo vino y de una cena calmada y relajada.
- ¿Vas a contarme que pasó con Rick? – pregunté de golpe, mientras llevaba los platos a la cocina.
- En serio quieres hablar de eso… ¿ahora? – preguntó entre sorprendida y molesta.
- Como te he dicho antes – dije sentándome de nuevo a su lado en el sofá, mirándola – quiero saberlo todo de ti, y eso forma parte de tu vida.
- No se Castle, no quiero estropear esta perfecta velada con cosas negativas – dijo mordiéndose el labio y frunciendo el ceño.
- Beckett, sabes que voy a seguir insistiendo hasta que me lo cuentes, ¿por qué no nos ahorramos el tiempo y me lo cuentas directamente?
- Dios Castle, eres tan desesperante – dijo riéndose.
- Vamos Kate…por favor… - puse morritos de niña pequeña, intentando enternecerla con mi gesto.
- Arghhhh está bien – exclamó.
- Siempre consigo lo que quiero detective – dije con cara de satisfacción.
- Esta es otra de esas veces que deberías dejar de hablar.
- Vale, perdón – dije tapándome la boca intentando aguantarme la risa.
- Pues…cuando llevábamos un año de relación, en la cual fuimos muy felices la verdad, él me pidió matrimonio, y yo acepté, no me lo pensé dos veces, estaba enamorada y quería eso tanto o más que él.
- Todas queremos eso – dije sonriendo, escuchándola atentamente.
- Bueno, yo nunca había sido una mujer de pensar en esas cosas, supongo que él me cambió en ese aspecto – dijo algo nostálgica.
- Y si erais tan felices… ¿qué pasó?
- Pues durante toda la preparación de la boda, las cosas entre nosotros se enfriaron un poco, no sé ni porqué, supongo que no hablábamos mucho de lo que sentíamos, siempre fuimos un poco cerrados en ese aspecto. Una noche, en la fiesta de presentación de uno de sus libros, yo tenía un caso entre manos así que no pude acompañarle, y digamos que…él se lo pasó demasiado bien sin mí.
- ¿Te engañó? – recordé haber oído algo de Gina durante su discusión en la comisaria.
- No solo eso, me engañó con Gina, su ex mujer, se emborracharon y una cosa llevó a la otra…además me lo ocultó, me enteré de casualidad al escucharle hablando por teléfono, como comprenderás, discutimos y decidí dejar la relación, no podía estar con alguien en el que ya no confiaba.
- Lo entiendo perfectamente – dije poniendo una mano sobre la suya que reposaba sobre el sofá.
- Él intentó volver conmigo, me llamaba, me enviaba mensajes y hasta apareció por la comisaria, pero me dolió mucho y no estaba dispuesta a ceder. Al cabo de unos meses, me di cuenta de que ya no estaba enamorada de él. Quise alejarme de todo y empezar de cero, necesitaba un cambio en mi vida, así que hablé con mi padre y pedí el traslado, ya sabes cómo continúa la historia – dijo sonriendo.
- ¿Simplemente te diste cuenta de que ya no le querías? – pregunté algo extrañada.
- Bueno, simplemente no, al principio lo pasé muy mal, me quedé sin lágrimas de tanto llorar, no entendía cómo podía haberme hecho eso, pero con el tiempo, me di cuenta de que no valía la pena seguir de esa manera, me sumergí en el trabajo y poco a poco dejé de sentir lo que sentía, hasta que me di cuenta de que ya no me importaba y que el amor se había ido sin más – se encogió de hombros - La verdad es que pensé que nunca podría volver a enamorarme – puso una mano en mi mejilla – hasta que te conocí a ti – me dio un tierno beso.
- Puedes estar tranquila Kate, es imposible que en esta vida, ni siquiera en otra vida, encontrara a alguien como tú – dije devolviéndole el beso.
- Creo que tienes razón Castle, nos estamos volviendo unas cursis – dijo riéndose.
Espero que os haya gustado, este es un capitulo para aclarar más cosillas y saber un poquito más de los personajes
Hacedme saber qué pensáis con vuestras reviews!
Nos leemos =P
