Hola a todos! ¿Cómo están todos?

Acabo de darme cuenta que mi User abreviado es PM xDD (Ignoren eso)

Vengo a traerles la continuación de este raro proyecto mío, espero les guste y lo disfruten ya que es un capítulo con bastantes revelaciones y algo pesado emocionalmente.

Aprovecho para dedicar este capítulo a la hermosa Devil In My Shoes que tanto aprecio y admiro. Ella me inspiró el amor por Kuvira y ahora me encanta tratar este personaje en mis historias, y creo que debido a lo que sucede en este capítulo, será de tu agrado Devil ;) para ti.

De una vez aprovecho para agradecer a todo el que lee mis historias, como siempre y de antemano, muchas gracias.

No les quito más tiempo. ENJOY.

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RIP: DESCANSE EN PAZ.

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¿Cuantas horas dura la noche? ¿Cuantos minutos tiene? ...¿Y cuantos segundos?

Ciertamente se pasa volando cuando tienes a una aparición de tu madre muerta frente a ti, mirándote con esos ojos fríos y esa mirada penetrante que te hiela. Mi piel se congeló, y mi lengua se secó dentro de mi boca, igual... no hubiera podido decir nada.

Siempre imaginé que, cuando nos encontráramos sería diferente, que podría abrazarla y decirle lo mucho que la había extrañado y cómo me hizo tanta falta durante sus años de ausencia. Pero a cambio de eso, no sabía cómo reaccionar porque ni siquiera sabía lo que estaba viendo. ¿Ella estaba viva o muerta? ¿Ambos, quizás? El hecho era que no lo sabía y el no saber me estaba matando.

La buena noticia era que mi madre no venía a escuchar, sino a hablarme..

... Y al parecer, tenía que decir algo muy importante.

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Capítulo 7: Lazos de Sangre

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Un suspiro largo y profundo lo trajo a la vida, o al menos eso parecía. Había despertado en una especie de charco y en medio de la nada. Al principio estaba ciego, pero luego comenzó a ver de forma pixelada y borrosa, cosa que gradualmente se fue acomodando. Sus articulaciones le dolían como si hubiese dormido acurrucado en una caja durante semanas y su cabeza parecía que iba a reventar.

Miró a un lado y miró al otro pero no sabía dónde estaba. Ese niño de cabello castaño claro, piel pálida y ojos profundamente verdes se levantó sintiéndose perdido entre el eco del universo y cada vez estaba más confundido. ¿Cómo había llegado a parar allí?

Solo la imagen de una persona se le vino clara al tumultuoso desorden que era su mente.

- ¿Mami? -llamó el niño pero no obtuvo más respuesta que su misma voz regresando en forma de eco- ¿Mami? -llamó de nuevo recibiendo la misma respuesta-

A punto de romper al llanto y con frío y enfermo, aquel niño cayó de rodillas apretando sus dientes con fuerza, para luego exclamar.

- ¿Dónde estás?

Y el eco, las trajo de vuelta de entre aquella inmensidad.

"¿Dónde estás?"

... "¿Dónde estás?"

... "¿Dónde estás?"

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Allí estaba Mako, pasmado, ansioso, confundido, sin saber qué esperar viendo el reflejo brillante de su madre frente a él iluminando con esa aura blanca el resto de la habitación. Aún no entendía muchas cosas, pero le era casi imposible articular palabra para formar oraciones... muchos menos interrogantes.

- Mako -llamó Naoki-

- ¿Cómo es que estás aquí? -escupió aquellas palabras, que era lo primero que le vino a la mente-

- Ya te lo he dicho. -contestó-

- ¿Eres un fantasma?

- Soy una representación de la entidad mía que yace en el mundo de los muertos y debido a que el portal entre ambos mundos está entre abierto he podido lograr contactar contigo como una aparición sin tener que cruzar el portal a tu mundo, sólo tú puedes verme, sin embargo.

- Hay muchas cosas que no entiendo -exclamó Mako- me dijiste que debía detener a los que volvían y evitar que se quedaran mucho tiempo en el mundo de los vivos para evitar que el velo se siga rompiendo... Pero luego desapareciste y nos dejaste en las mismas... No sé qué es lo que estoy haciendo, no sé si lo hago bien o si ha servido de algo mi esfuerzo. Además, dijiste que debía entender el verdadero significado de la muerte y ni siquiera tengo idea de cómo hacerlo. ¿Cómo esperas que lo haga?

- Te entiendo -contestó con su voz de eco la madre del maestro fuego- Es por eso que he venido aquí. Es necesario que comiences a conocer el verdadero estado de los muertos si de verdad quieres ser de ayuda. El velo se sigue rompiendo a medida que vuelven más personas, pero el deseo de salir de ese lugar es muy intenso por parte de quienes lo habitan.

- ¿Por qué quieren irse?

- Porque el mundo de los muertos es un lugar horrible -confesó Naoki con firmeza en su voz- nadie quiere estar allí, todos quieren regresar.

Luego de pensar un poco, Mako exclamó.

- ¿Cómo puedo llegar a conocer el verdadero estado de los muertos? ¿Dónde consigo esa información?

- Aún no estás listo para descubrir por ti mismo lo que es ese estado Mako, pero vine contigo para que lo vayas descubriendo a través de mí.

- ¿Cómo? -Preguntó confundido. Naoki le miró a los ojos de la misma penetrante forma que lo hubo estado haciendo todo ese tiempo, mientras decía-

- Te diré lo que pasó justo después de intentar salvar a tu padre de las manos de ese maestro fuego, y fallé. Te diré lo que pasó justo después que crucé al otro lado.

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FLASH BACK

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"Desperté en un lugar oscuro, frío" -narra Naoki- "estaba sola y confundida. Los recuerdos de lo que estaba pasando justo antes de morir estaban todavía muy vívidos en mi cabeza, tanto, que no me di cuenta que ya estaba muerta."

- ¡MAKO! ¡BOLIN! ¡NO! -gritaba desesperada Naoki luego de despertar en el otro lado. Su frente sudaba y tenía unas ganas inmensas de llorar, pero simplemente no lo hacía, no porque no quisiera, sino porque le era imposible hacerlo. Sus ojos no segregaban lágrimas, su rostro no parecía tomar la forma del llanto, sus labios no podían temblar y su voz no podía emitir gemido alguno.

Era como si estuviese quemándose por dentro pero no fuese capaz de exteriorizarlo.

"Me sentí extraña inmediatamente, como si no fuera yo. Algo inhumano había en mí, no me sentía igual. Esa fue la primera señal de muchas otras que vinieron las cuales me convencieron de que ya no estaba consciente y mi cuerpo no estaba respirando más. Ahora solo quedaba esto, esto que era, en medio de eso, eso donde estaba"

- No temas -dijo de pronto una voz que espantó a Naoki. Ella voltea y observa pasmada a aquella aparición-

"Era como un ser humano cubierto por las sombras, no podía distinguir ninguno de sus rasgos pues todos estaban cubiertos por esa especie de velo negro. Solo podía ver sus ojos, que eran como faros rojos, semejantes a brillantes rubíes que se posaban sobre mí y me aterraban"

"La sombra" -razonó para sí Mako mientras seguía escuchando la historia-

"Para ese momento" -continúa Naoki- "todavía no sabía qué era eso que estaba frente a mi, pero de una cosa si estaba segura: No era humano."

- ¿Quién eres tú? -pregunta Naoki a aquel hombre cubierto de sombras-

- Mi nombre no es importante. Lo importante aquí es que acabas de cruzar el portal y mi trabajo es darte la bienvenida y hacer que te adaptes a este nuevo lugar donde pasarás el resto de tus días.

Naoki miró confundida a todos lados, no pudiendo ver nada más que nieblas negras y un panorama para nada claro. Miró de nuevo a esa entidad y preguntó.

- ¿Qué es este lugar?

Al instante, sintió como el brillo de esos ojos rojos se incrementó casi dejándola ciega y helando su ser entero, al tiempo que con esa voz algo deformada, contestó la aparición.

- Bienvenida al mundo de los muertos.!

"Sus palabras me helaron el alma"

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Fin Flash Back

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Mientras Tanto

En ZaoFu

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- Detesto madrugar -se quejó Kuvira mientras dejaba salir un bostezo. Suyin la miró de forma un tanto juzgona y luego exclamó-

- Aprovechar los primeros rayos del sol es lo mejor, porque no solo tu día rinde más sino que también consigues los mejores vegetales.

Ambas mujeres se detuvieron en una tienda en medio de aquel fastuoso mercado de la ciudad, tan surtido y colorido, tan lleno de sabores y artículos de toda clase.

El vendedor dejó articular su más inmensa sonrisa ante las mujeres que se habían detenido en su tienda, y aún más al darse cuenta de quiénes eran.

- Oh, pero qué sorpresa... Matriarca Suyin, Kuvira. ¡Qué honor recibirlas en mi tienda!

- A la gente de este pueblo le gusta adular -replicó Kuv un tanto despectiva. Aun le costaba controlar un poco su genio y Suyin era consciente de ello-

- ¿Qué tienes para mi hoy, Chin? -preguntó la matriarca-

- Tengo las frutas y hortalizas de su encargo frescas y bonitas. Me acaban de llegar -afirmó el hombre con una sonrisa-

- Muy bien, más tarde mis hijos Wing y Wei vendrán a llevarse la comida, mientras tanto te las dejo pagas -contestó mientras pasaba un fajo de yuanes a aquel hombre quien recibió el anticipo del dinero con una sonrisa aún más grande-

- Muchas gracias matriarca. -finalizó el hombre. Esta le sonrió por cortesía y se dió la vuelta para irse con Kuvira-

- Oye Kuv -dijo la ojos verdes- no hemos comido nada.. ¿Quieres desayunar algo?

- Pensé que nunca lo dirías. -Argumentó emocionada- Aquel sujeto de allá hace una comida sabrosa.

Con la sugerencia de Kuvira, ambas se dirigieron a un pequeño tarantín en la esquina del mercado. Apenas llegaron el delicioso olor a comida recién preparada invadió sus fosas nasales. Podían oler el fresco aroma a tamales de carne recién preparados lo cual hizo que las hambrientas mujeres se encadenaran a la silla.

- Deme dos platos por favor. -pidió la Matriarca y no tardó en llegar la comida. Pronto, ya habían dado el primer bocado.-

- Oye Su -llamó Kuvira-

- ¿Si?

- Gracias por salvarme la vida, aquella vez -confesó a secas, como si le costara decirlo, o si por el contrario, le diera mucha pena admitirlo-

- ¿De cuándo hablas?

- Hablo del ataque de P'Li, de no ser por tu sentido sísmico creo que no lo hubiésemos contado... También salvaste la vida de Mako y Bolin... Eres una especie de...

- ¿..De? -presionó al verla dubitativa-

- ... Heroína -soltó- Me gustaría ser como tú.

- Ow... -suspiró enternecida- Kuv, tú también eres una heroína.

- No... No he hecho nada grande por nadie todavía.

- Escúchame -interrumpió mientras ponía la mano sobre su hombro y la miraba a los ojos- los héroes de verdad no lo son por hacer cosas grandes. Los verdaderos héroes son aquellos que se preocupan por los demás así sea en cosas pequeñas que nadie note. ¿Sabes? Las cosas insignificantes nadie quiere hacerlas, por eso, quién las hace desinteresadamente, es un héroe de verdad.

A Kuvira parecieron abrírseles los ojos de inmediato y, aunque lo hubiese negado, también se aguaron un poco. Ya casi había olvidado lo que es que alguien te anime cuando crees que no vales nada, por muchos años ella solo había recibido insultos y traiciones de parte de quienes la rodeaban, y aunque se lo mereciera o no, igual dolía. Pero ahora que Suyin siempre actuaba como una madre para ella, siempre tan atenta y cariñosa, le hizo recordar lo valioso que es tener a alguien, aunque ese alguien no tuviera sus mismos lazos de sangre, para Kuvira era como si los tuviera.

La joven maestra se ruborizó un tanto e iba a agradecer, pero entonces otra voz, una tercera entró en escena interrumpiendo la conversación de ambas, al decir...

- Señorita... ¿Me darían algo para comer?

Era un niño, de cabello castaño claro, tez clara y ojos verdes quien estaba frente a ellas con mirada perdida y algo vacía. Estaba un poco sucio y su ropa lucía descuidada y un poco carbonizada. Ambas mujeres dedujeron que se trataba de uno de tantos niños pobres que salían a pedir.

- Claro -respondió Kuvira mientras le daba lo que sobraba de su tamal y el niño lo tomó de manera casi grosera, arrancándoselo de la mano y comiendo como animal- ¡Vaya! ¡Calma!

- Lo siento... -se disculpó el pequeño- es que tengo mucha hambre.

- ¿Dónde están tus padres? -preguntó Su-

- No lo sé -respondió el niño mientras terminaba de comer- mi mamá se me perdió y la estoy buscando.

- ¿Cómo te llamas? -inquirió Kuvira-

- No recuerdo mi nombre -confesó el niño con algo de desgano, pero luego pareció encendérsele el foco y mirar a las mujeres con los ojos bien abiertos, recordando- pero mi mamá me llama Tommy

- ¿Y cómo se llama tu mamá? -siguió Kuvira, pero el niño nuevamente pareció recuperar esa mirada perdida y expresión confundida que tenía antes-

- No lo recuerdo.

Una lágrima pareció salir del contorno de los ojos de aquel niño a medida que agachaba la cabeza. Kuvira miró a Suyin y viceversa, ambas conmovidas por aquel niño desconocido y necesitado. Sobretodo Kuvira sintió pena por él, ya que se veía a sí misma en su situación, de estar sola sin saber nada de sus padres.

Entonces el estómago de aquel niño volvió a rugir y este les mira apenado.

- Lo siento.

- Descuida -calmó Kuvira mientras volteaba a ver al sujeto de la tienda- Oye... prepárale uno al niño ¿Quieres?

Pronto, un tamal recién hecho y rico le fue entregado de manos de la maestra metal a aquel niño que veía la comida casi babeándose, pero esta vez, agradeció antes de tomarla y comenzar a comer.

- Y... ¿Dónde perdiste a tu mamá? -preguntó Suyin-

- Ella estaba conmigo, supongo que me descuidé y me caí, porque me desperté a unos metros de este lugar y mi mamá ya no estaba. -contestó- Tampoco sé dónde estoy, no recuerdo este lugar. No los había visto antes.

- Y... ¿Tú mamá vive aquí en Zaofu?

- Vivíamos en una cabaña de madera en el bosque, no recuerdo que hubieran ciudades tan cerca. -mordió el tamal- ¿Zaofu? ¿Así se llama?

- Así que no conoces Zaofu y vives en el bosque... -pensó Kuvira- ¿Crees saber dónde queda tu casa?

- No lo tengo muy claro, sé que es por el bosque subiendo una colina, pero no lo recuerdo bien.

- Pues qué dices si te ayudamos a buscar a tu madre -propone Kuvira con una sonrisa y el niño se sobresaltó de emoción-

- ¿Lo harían?

- Claro -afirmó-

- Primero me alimentan y ahora me ayudarán a buscar a mi mamá... ¡Ustedes son muy buenas!

Las mujeres se limitaron a mirarse las caras y sonreír.

- Me llamo Suyin Beifong, por cierto... Y soy la matriarca de Zaofu. Y ella -señala a Kuvira- es Kuvira.

- Mucho gusto -dice el niño- ¿Ella es tu madre? -preguntó unos segundos después-

- No -contestó Kuvira un tanto sonrojada, para luego mirarla con una sonrisa- pero es como si lo fuera.

Entonces, quien se sonrojo esta vez, fue Su.

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Al Mismo Tiempo

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- Hola Mako -tocó Bolin la puerta de la habitación de su hermano-

- Oh.. hey -contestó dejando sus ensoñaciones-

- Estás acostumbrándote dormir hasta tarde

- No no, solo estaba pensando un poco.

Bolin notó enseguida que su hermano estaba algo ido, como si acabara de recibir una mala noticia o algo parecido. No lucía muy enfocado como era costumbre en él.

- ¿Pensando..? ¿En qué?

- En cosas... -contestó a secas para luego quedarse callado unos segundos, luego dijo- Oye, ¿Cómo crees que sea el mundo de los muertos?

- Ehhm... No había pensado en eso... -exclamó para luego ponerse a pensar- Que se yo... un lugar muy... ¿Muerto? -Mako le lanzó una mirada retrechera entonces- ¡Aburrido al menos! -agregó-

- ¿Crees que la gente que está allí esté sufriendo?

- ¿Sufriendo? ¿En qué sentido? Ya están muertos... ¿Cómo van a sufrir?

- Algo me dice que no es un lugar bonito. Tengo una especie de presentimiento amargo... sobre ese lugar.

- ¿Está todo bien, Mako? -preguntó segundos después, claramente preocupado-

- ¿Recuerdas lo que dijo P'Li sobre que el mundo de los muertos era un lugar horrible? Es claro que su motivación para volver fue la venganza, pero ella nunca mencionó que quería vengarse de Suyin por haberla separado de Zaheer o que le haya volado los sesos... Más bien pareció preocuparle más el hecho de haberla mandado a ese lugar, y P'Li quería devolverle el favor.

- Estás diciendo que...

- ¿Qué tan horrible debe ser ese lugar para que ella quiera vengarse de quien la envió allí haciéndole lo mismo?

- Supongo que muy horrible. -razonó Bolin- pero algo me dice que no estás así solo por eso. ¿Hay algo más que no me estás contando?

Mako dudó unos momentos, en los cuales Bolin sintió que su hermano sí sabía pero debatía entre sí decirlo o no.

- Bueno, digamos que tuve un sueño anoche -contestó Mako, sabiendo dentro de sí que lo que había pasado la noche anterior no se hubo tratado de un sueño, pero tampoco sabía cómo decirle que su madre había vuelto a aparecer-

- ¿Un sueño?

- Si, un sueño -replicó a voz intermedia-

- Está bien... ¿Y qué viste en tu sueño?

- Vi el mundo de los muertos. -soltó tajante sorprendiendo a su hermano por lo horripilante que le sonó eso en sus oídos-

- ¿Y cómo era?

- Era oscuro, frío... No se veía nada -contestó Mako, simplemente parafraseando lo que le había escuchado relatar a su madre sobre su propia experiencia- estaba perdido y confundido, aún tenía recuerdos de cuando estaba vivo y por eso no me daba cuenta... de que ya no lo estaba. -hizo pausa- Y... ya no recuerdo mucho más.

Mako cortó cuando Bolin estaba más metido y preocupado por el sueño de su hermano.

- ¿Seguro no hay nada más?

- No creo recordar más -confesó, omitiendo el asunto sobre la sombra que recibió a su madre al morir. Decidió hacerlo, pues ni siquiera él entendía mucho ese asunto-

- Qué sueño tan raro. -esbozó Bolin- pero quizás sea porque estás muy presionado y paranoico con todas estas cosas de muertos y realmente ese sueño no signifique nada.

- O... -interrumpió- ese sueño sea una señal

El maestro tierra miró la mirada penetrante de Mako y, no lo iba a negar, le dio un poco de miedo. Mako actuaba cada vez más extraño.

- ¿Una señal? ¿Cómo que una señal?

- Bro, piénsalo... Vimos esa extraña sombra en el pantano mientras perseguíamos a un sujeto que resultó estar muerto. Luego gente comienza a regresar a la vida y nuestra madre nos habló sobre que el velo se rompía... ¿Crees que todas esas cosas son casualidad? ¡Todo está conectado! Ahora yo estoy teniendo estas... premoniciones.

- Dijiste que eran sueños -interrumpe Bolin-

- ¡Lo que sea!... El hecho es que eso también puede estar conectado. Escucha esto -continúa- Yo no recuerdo muy bien como siguió mi sueño, pero sí recuerdo como inició.

- ¿Cómo?

- Yo morí. -dijo tajante, preocupando al joven de ojos verdes-

- ¿Y cuál es el punto? ¿Cómo el que hayas muerto en tu sueño es una señal?

Mako miró fijamente a los ojos a Bolin, y exclamó serio.

- ¿Qué tal si no estamos buscando las respuestas en el lugar indicado? Quizás... la única manera de saber sobre lo que pasa en el mundo de los muertos... es en el mundo de los muertos.

Un escalofrío recorrió toda la espalda del ojos verdes al deducir lo que su hermano de ojos dorados estaba planteando.

- Espera -dijo inquieto- No me digas que estás pensando en... ya sabes... morir...

- No es que quiera -acotó de inmediato- ¿Pero qué tal si es la única forma de saber?

- ¡Estás Loco! -replicó.- Mako, supéralo, es sólo un sueño, no puedes confiarte tanto.. Además, si nuestra madre dijo que podríamos descubrir la verdad sobre la muerte y obvió el hecho de que para hacerlo teníamos que morir, tiene que significar que no es necesario.

Mako cayó y solo intentó rememorar la voz de su madre hablándole la noche anterior.

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FLASH BACK

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- ¿Cómo puedo llegar a conocer el verdadero estado de los muertos? ¿Dónde consigo esa información? -preguntó Mako a su madre-

- Aún no estás listo para descubrir por ti mismo lo que es ese estado Mako, pero vine contigo para que lo vayas descubriendo a través de mí.

- ¿Cómo? -Preguntó confundido. Naoki le miró a los ojos de la misma penetrante forma que lo hubo estado haciendo todo ese tiempo, mientras decía-

- Te diré lo que pasó justo después de intentar salvar a tu padre de las manos de ese maestro fuego, y fallé. Te diré lo que pasó justo después que crucé al otro lado.

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FIN FLASH BACK

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- Mejor olvida lo que dije y vuelve a la cama, necesitas un descanso -dice la voz de Bolin haciendo reaccionar al cejas arqueadas de golpe. Lo último que vio fue a su hermano saliendo de la habitación y cerrando la puerta.

"Mi madre me mostró lo que ELLA vivió en el mundo de los muertos porque sabía que para descubrirlo por MI mismo tendría que estar en su lugar..." -sentenció Mako en su mente- "¿Será que en la muerte... están todas las respuestas?"

Y se quedó dubitativo y pensante callado en aquella habitación.

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Mientras Tanto

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Caía la tarde y el viento veraniego del este soplaba con fuerza moviendo las hojas secas que estaban en el suelo. Los árboles se apiñaban en forma paralela como si se alinearan en un sendero. Demás está decir que ese bosque era muy callado, y en realidad, a Kuvira y Suyin les costaba mucho creer que alguien viviera tan alejado de la civilización. Aun así, ambas seguían a aquel niño que, enfrentándose a sus lagunas mentales repentinas, a veces recordaba qué camino seguir y otras, simplemente se hallaba perdido.

- Oye Tommy... ¿Puedo llamarte así? -preguntó Kuvira-

- Claro Kuvira.

- Dijiste que no conocías la ciudad de Zaofu... ¿Qué nunca habías dejado este bosque?

- Mi mamá es muy protectora conmigo -contestó- no me deja salir mucho. Generalmente ella sale a hacer las compras y yo me quedo en casa.

- Pero dijiste que estabas con ella cuando te perdiste, ¿verdad?

- No lo tengo claro. Solo sé que ella siempre estaba conmigo y cuando desperté ya no estaba.

- Quizás fue que escapaste de casa para salir a descubrir el bosque sin permiso de tu madre, caíste y quedaste inconsciente en ese charco.

- Puede ser... pero ¿Por qué escaparía de mi madre? -pregunta el niño- es una mujer muy buena... Como ustedes.

- Bueno... -dice Suyin- a veces las madres son un tanto restrictivas y los jóvenes suelen rebelarse.

La matriarca aprovechó aquello para rememorar los días en los cuales le dificultaba la existencia a su madre Toph y a su hermana Lin por las andanzas y la rebeldía que caracterizaron esos años.

Las tres personas siguieron caminando colina arriba por unos momentos. Como Tommy iba adelante de Kuvira y Suyin, estas se limitaban a seguirlo con la mirada y examinar cada uno de sus movimientos. Notaban como a momentos iba a paso decidido por un camino, y a otros se detenía y miraba a otros lados, como dudando. Sí que era un niño raro.

En una de esas, el niño se detuvo y no volvió a avanzar más, cayó de rodillas y rompió en llanto.

Kuvira fue la primera en acercarse y tocar su hombro.

- ¿Qué sucede?

- Es que no puedo recordar donde quedaba mi casa. -exclamó el niño sollozante- Todo se ve diferente, es como si nunca hubiese estado aquí... ¿Qué tal si mi mamá se fue y me dejó?

- Eso no va a suceder ¿Me oíste? Vamos a encontrar a tu mamá.

- Al menos dinos cómo es ella... ¿Cómo la recuerdas? -siguió Su-

El niño pensó unos segundos y luego respondió.

- Su cabello es largo y muy negro. Tiene pecas en el rostro y en sus hombros, sus labios son grandes... Y sus ojos son verdes como los míos -finalizó el niño-

- ¿Cómo qué edad tiene tu madre?

- 30 y tantos. -contestó-

Kuvira miró el cielo con profundos tintes anaranjados anunciando el crepúsculo que había empezado a caer. Miró a Suyin con cara seria e inexpresiva, sin saber qué esperar. Y luego volteó a mirar a Tommy, sintiéndose mal consigo misma al decirle...

- Tommy, no creo que consigamos a tu mamá en este lugar... Míralo, es un bosque abandonado, nadie vive aquí.

- ¡NO! -replicó el niño- Sé que mi mamá vive aquí, no estoy loco. Yo sé que tiene que estar en algún lado. -continuó mientras seguía soltando lágrimas de sus ojos-

- Esperen, tengo una idea -dijo Suyin-

Inmediatamente la matriarca descubrió su pie descalzo, cerró sus ojos mientras respiraba profundo y luego hundió su pie en la tierra conectándose con su elemento y dejando que su sentido sísmico actuara como ojos y oídos. Las vibraciones comenzaron a extenderse por todo aquel bosque, detectando cada cosa viva y no viva que rodeara el lugar. Su rostro reflejaba la concentración y la paz interior que tenía que poner en práctica para lograr realizar tal técnica.

Kuvira no pudo evitar pensar que aprendió aquello de su madre. Parecía que cada vez todo se relacionaba a los lazos fraternales de las personas. Como Toph había sido una madre para Su, Su para ella y de cierta forma, ella misma para Tommy en su búsqueda de su verdadera progenitora. Aquello le pareció resaltante en ese segundo.

Momentos más tarde Suyin abrió los ojos, y dijo.

- He detectado algo al norte, parece ser una casa abandonada, pero podemos ir a ver.

- Si, vamos... Tiene que ser mi casa -dijo Tommy antes de que aquellos tres siguieran su camino-

Sendero arriba y otros 20 minutos de camino les tomó llegar a un punto alto de aquel bosque, desde donde podía verse a lo lejos una cabaña hecha de madera.

- Miren, allá hay algo -señaló Su antes de usar el control de la tierra para propulsarse ella y a los otros con rapidez rumbo a la cabaña. Más temprano que tarde habían llegado-

- WOW ¿Son maestras tierra? -exclamó el niño emocionado-

- Y metal -agregó Kuvira son una sonrisa un tanto lúcida-

- Es increíble.

Entonces los tres individuos voltearon la mirada y contemplaron aquella cabaña. Desde lejos no podían notar los detalles que ahora apreciaban con claridad.

Ese lugar realmente parecía abandonado, la madera estaba húmeda y algo podrida. El piso de la entrada rechinaba con cada paso que se daba sobre él y toda aquella aura oscura de ser la única casa en todo el bosque hacía parecer que nadie habitaba allí desde mucho tiempo.

- Quédate aquí -ordenó Suyin a Tommy mientras ella y Kuvira iban a la entrada de aquella casa y tocaban la puerta-

Los primeros segundos fueron de silencio total, así que volvieron a tocar una segunda vez. La carita suplicante e impaciente de Tommy hizo que Kuvira tocara una tercera vez, pero nadie contestó.

- Lo siento Tommy, pero en esta casa no vive...

Kuvira fue interrumpida por el sonido rechinante de la puerta que pareció abrirse, y de hecho, aunque a medias había sido así.

Unos dedos arrugados se posaron sobre el marco de la puerta y entonces, cubierto por las sombras de aquella cabaña, el rostro de esa persona se avistó a medias. Se trataba de una anciana muy avanzada en días. En realidad, ni Kuvira ni Suyin se esperaban aquello.

- ¿Qué quieren? -dijo la voz desconfiada de la anciana mientras las analizaba con la mirada-

- Ehm... disculpe, quisiéramos hacerle unas preguntas. -dijo Kuvira-

- ¿Quiénes son ustedes?

- Mi nombre es Kuvira y ella es Suyin... Suyin Beifong.

La anciana abrió un poco más la puerta para alcanzar ver el rostro de Suyin al lado de la joven que había tocado su puerta. Aun así parecía desconfiar.

- No queremos hacerle daño -siguió la matriarca- solo queremos una información y quizás usted nos la pueda dar.

- Pasen -exclamó la señora, a lo cual Suyin antes de entrar le hizo señas a Tommy de que se quedara y esperara fuera, pues, a decir verdad esa señora tenía un aura muy oscura.-

Ver la cabaña por dentro y percatarse de que era exactamente cómo se la habían imaginado fue lo que experimentaron las chicas al momento que pusieron un pie dentro. Mesones polvorientos, telarañas colgando de los techos, una mesa de madera vieja y desgastada en el centro de la sala y una cama modesta en los cuartos sin puertas.

- ¿Les sirvo un poco de té? -preguntó la anciana-

- No hace falta, gracias -sonrió Su-

- ¿No sabe que es descortés decir que no cuando le invitan un té? -La matriarca volteó a mirar a Kuvira y viceversa. Esa señora no solamente parecía sombría, sino también amargada-

- Disculpe, sí queremos té. -corrigió Kuvira-

- Bien -sonrió la anciana mientras iba a la cocina a llenar dos tazas para cada una y la suya propia- Hace muchos años que nadie me visita... ¿Qué las trae por aquí?

- Bueno... La verdad es que estábamos ayudando a un niño a buscar a su madre... Creímos que alguien diferente vivía aquí -exclamó Kuvira-

- ¿Un niño? ¿Qué niño?

- Está perdido, nos buscó en el mercado cerca de Zaofu y lo alimentamos, entonces nos dijo que había perdido a su madre y quería encontrarla... para serle sincera, creímos que la mamá de ese niño viviría aquí.

La anciana rio por lo bajo.

- No, aquí no vive la madre de ningún niño -dijo la anciana mientras ponía las tazas de té en la mesa frente a las mujeres- Solo soy una pobre anciana sin esposo que ha vivido en su soledad por años... esperando que la muerte finalmente venga y me lleve.

- ¿Está segura de que no hay otra casa cercana? No sé... ¿Dónde pueda vivir la madre del niño? -indagó Suyin-

- En su camino aquí debe haber notado que no hay muchas casas en este bosque ¿verdad?

- Es cierto, disculpe -corrigió la matriarca- es evidente que buscamos en el lugar equivocado, quizás solo debamos...

Suyin estaba levantándose de la silla, durante ese alzamiento de la mirada pudo contemplar finalmente fuera del panorama que obstaculizaba la anciana con su cuerpo, como, detrás de está estaba parado el niño mirando fijamente a la anciana dueña de la casa.

- Oye niño, te dije que esperaras afuera. -regañó Suyin-

Al escuchar la palabra niño, la anciana volteó a mirarlo para percatarse de que ese era el susodicho del que tanto hablaban, lo cual le pareció chistoso y volvió a reír por lo bajo.

Sin embargo el niño seguía mirando de forma fija y centrada a esa señora, como hipnotizado por ella, también parecía confundido.

- Te ves diferente -dijo Tommy- Tu cabello... se ha vuelto gris.

La anciana se extrañó al escuchar al niño decir aquello, a hablarle como si en realidad la conociera. Esto sorprendió también a la matriarca y a Kuvira, quienes no sabían que estaba pasando.

- ¿Qué dices niño? -replicó la anciana-

- Tu rostro... está arrugado -siguió el joven- ¿Cuánto tiempo pasó?

- ¿La conoces? -preguntó Kuvira extrañada-

- ¿Conocerla? ¡Ella es mi madre!

Aquella revelación no pudo más que sorprender a los presentes en esa cabaña. Todos parecían anonadados y en shock, el único que parecía estar convencido de algo era ese niño que, según dictan la lógica y la razón, era quien probablemente estaba más equivocado.

- ¡Yo no soy tu madre! ¡Yo no tengo hijos! -replicó la anciana-

- Dijiste que tu madre tenía 30 años y que era joven -completó la matriarca-

- Así la recuerdo -sostuvo el niño- pero ahora está diferente. Yo... yo no entiendo.

La anciana, sorprendida se levantó de su silla y caminó lentamente hacia aquel niño mirándolo como si de un espanto se tratara, con desconfianza y hasta terror. ¿Cómo esa cara angelical podía darle tanto miedo y nervios?

Se plantó frente a él arrodillándose como pudo para estar a su altura. Usó una de sus manos para tocar su cabello y sentirlo mientras lo veía a los ojos, aun con sorpresa para luego inquirir.

- Niño... ¿Quién eres tú?

El niño la miró firme y confiado, respondiendo...

- Mami... Soy Tommy.

De repente los ojos de la anciana se abrieron de par en par y recordó escenas que parecían haber sido borradas de su mente.

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FLASH BACK

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Llovía a cántaros, los truenos resonaban con fuerza en el firmamento y los vientos azotaban a cuanta cosa firme intentaba plantarse en su contra.

Una mujer de unos 30 años, con cabellera larga y ojos profundamente verdes salió de una cabaña a mitad del bosque viéndose desesperada y aterrada gritando como loca y empapándose por el agua de lluvia.

- ¡TOMMY! ¿DÓNDE ESTÁS?

Se adentró más en aquel bosque buscando al pequeño, ni siquiera había notado que él ya no estaba dentro de la casa ni cuando la había dejado.

A decir verdad a aquella mujer le aterraba perder a su único hijo así como había perdido a su esposo años atrás. Su corazón latía con fuerza a medida que bajaba la fangosa colina, inundada por grandes charcas de agua debido a aquel diluvio. Cada segundo que buscaba y no lo encontraba era comparable a la peor tortura que alguien hubiese podido experimentar.

- ¡TOMMY! ¿ME ESCUCHAS? ¿DÓNDE ESTÁS? -gritaba aterrada-

Entonces cuando estaba a punto de darse la vuelta para seguir buscando en otro lado, creyó ver algo.

Un cuerpo flotando bocabajo en una laguna cercana. Su corazón se destrozó como por una explosión y las lágrimas se hicieron incluso más que las gotas de lluvia sobre su rostro.

- ¡TOOMMMYYY!

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FIN FLASH BACK

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La mirada de asombro, incredulidad y horror de aquella anciana que miraba fijamente a aquel niño nunca podría ser retratada por algún dibujante experto, una emoción tan genuina y profunda solo podía verse si se experimentaba en carne propia o se veía en alguien más.

Una lágrima bajó certeramente por la mejilla de aquella mujer mientras parecía no poder emitir palabra alguna por varios segundos.

- No... No puede ser -titubeó- ¡TOMMY!

Y lo abrazó con fuerza para romper a llorar en su hombro. El niño abrazó a su madre y con una sonrisa feliz y satisfecha porque finalmente había podido reunirse con su madre.

- No importa que estés vieja mami... Igual te quiero. -Confesó el niño mientras la anciana lo revisaba de pies a cabeza-

- Ese... ¿Es su hijo? -preguntó Kuvira-

- ¿Cómo pasó? -preguntó anonadada. Y era de esperarse, su hijo muerto estaba frente a ella y eso era imposible-

Kuvira y Suyin se vieron las caras antes de que esta última respondiera a la pregunta de la anciana.

- El portal que separa ambos mundos está abierto y como consecuencia algunos muertos están volviendo.

- ¿Pero cómo es que vuelven?

- Algunos lazos son tan fuertes que les dan razones a algunas personas motivos para volver. En este caso, es el lazo fraterno que existe entre ambos, el amor que su hijo siente por usted lo trajo de vuelta. -Finalizó Kuvira-

- Hijo mío. -exclamó gozosa la anciana antes de besarlo muchas veces en cada parte de su rostro y este reía feliz-

- Si no le importa que preguntemos, podría decirnos... ¿Cómo pasó? -indaga Suyin-

- Murió ahogado en un lago -contestó la anciana- cinco años después de que su padre muriera a causa de una enfermedad. Fue hace 50 años.

Kuvira miró al niño y todo cobró sentido en su mente. Por eso no lograba reconocer la ciudad de Zaofu, porque esta no existía todavía en su tiempo. También explicaba el hecho de que el niño no recordara qué camino tomar, pues con los años las cosas cambian o se ven diferentes, pero más importante que eso, explicaba el hecho que buscaran a una mujer de 30 años y consiguieran a una anciana de 80 años y aún se tratase de la misma persona.

- Ahora entiendo muchas cosas -dijo Suyin-

- Tengo sus cenizas aquí -exclamó la anciana trayendo un jarrón de la parte más recóndita de su cocina. Lucía polvoriento y algo agrietado- es mi posesión más preciada -continuó-

- ¿Usted lo cremó? -preguntó Kuvira recibiendo un asentir de parte de la señora. Esto explicaba a su vez el hecho de que la ropa del niño pareciera en parte quemada, cosa que le había llamado la atención desde un principio-

- Bueno, creo que todo terminó bien entonces. -sonrió Su-

Al instante, el niño fue corriendo a abrazar a Kuvira con todas sus fuerzas y con lágrimas en los ojos, para luego decirle.

- Gracias Kuvira... me ayudaste a encontrar a mi madre... Te lo agradezco mucho a ti.. Y a usted -dijo mirando a Suyin-

- Fue un honor pequeño. Disfruta a tu madre todo el tiempo que puedas... Y adiós. -finalizó.

Luego de recibir abrazos y gratificaciones de la madre, ambas maestras tierra salieron de la cabaña mirando al mundo de una forma distinta y dejando a esa madre con su hijo dentro de la casa.

- No tienes idea de cuántas veces le pedí a los espíritus la oportunidad de verte al menos una vez más... -dijo la anciana con lágrimas en los ojos mientras abrazaba a su hijo- y muchos años después, creo que finalmente ellos me escucharon. No sabes cuánto has alegrado mis días.

- ¿Crees que tenga que irme otra vez? -preguntó el niño luego de unos segundos de estar callado-

- Si -contestó la señora- no es natural que estés aquí pero descuida... -lo calmó- pronto, más rápido de lo que crees, voy a reunirme contigo y estaremos juntos por la eternidad.

Un abrazo finalizó aquella promesa de amor.

Por su parte Suyin miró como Kuvira se limpiaba algunas lágrimas a medida que caminaban de vuelta la ciudad, era obvio que la había conmovido aquella experiencia.

- ¿Te diste cuenta Kuvira?

- ¿De qué cosa?

- De que hoy hiciste algo bueno… De que hoy fuiste esa clase de heroína que te dije que eras.

Kuvira asintió y se llevó las manos al corazón mientras mantenía una sonrisa de orgullo sano consigo.

- ¿En qué piensas? -preguntó la matriarca-

- En que algunos lazos son fuertes, incluso más fuertes que la muerte -contestó- Y creo que no existen lazo que sea más poderoso que el que ata a una verdadera madre con su hijo. Por eso agradezco el que hayas sido como una madre para mi todos estos años Suyin. -ambas se abrazan para luego despegarse de nuevo- Debo confesar que aunque nunca me llamó la atención saberlo antes, creo que ahora es el momento de saber muchas cosas que postergué por años.

- ¿Qué cosas?

- Suyin, quiero que me digas dónde están mis padres.

Los ojos de la matriarca se abrieron de par en par y, por varios minutos la mujer quedó sin habla, y permaneció así durante todo el camino de vuelta.

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Esa Noche

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- Wow... eso es tan conmovedor -dijo Bolin luego de escuchar de voces de Kuvira y Suyin lo que habían encontrado y experimentado durante ese otro día- me hace reflexionar tanto -continúa-

- Sé que pronto estarán juntos de nuevo -exclamó la matriarca-

- Y hablando de paraderos... ¿Dónde diablos está Mako? -preguntó la antigua unificadora-

- Ha estado encerrado en su cuarto todo el día durmiendo, iré a llamarlo para que al menos coma algo.

Dicho esto Bolin se levanta de su silla y se pierde de vista de las mujeres. Fue entonces cuando Kuvira puso su mano encima de la de la matriarca y esta voltea a verla de inmediato.

Con mirada suplicante, Kuvira exclamó.

- ¿No me dirás?

- No sé si estés preparada para saber la verdad. -respondió en voz forzada-

- Suyin... Lo estoy.

Debido a la presión y la insistencia de la joven, Suyin no pudo más que tomar su rostro con desespero al recordar todo el sufrimiento de esos días. Apretó su entrecejo y sus dientes para luego suspirar derrotada, segundos después...

- Kuv... la verdad es...

Al instante y de forma repentina ambos escucharon un grito aterrador que sacó a ambas de su tranquilidad. Inmediatamente reconocieron que se trataba de Bolin así que ambas mujeres corrieron a toda prisa directo a las habitaciones no sabiendo a qué se debía aquel espantoso grito.

Entonces cruzaron el pasillo y llegaron al cuarto del hermano mayor de Bolin y vieron a este último pálido sentado en el suelo mientras miraba horrorizado dentro del cuarto. Al entrar, un grito similar al de Bolin salió de boca de ambas mujeres al contemplar la horripilante escena.

El cuerpo de Mako yacía colgando en el aire siendo sostenido por una soga en su cuello.

Mako estaba muerto.

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Continuará...

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¡Capítulo corta venas servido! T-T

Espero les haya gustado aunque sea un poqueeeeto y de ser así apreciaría mucho que me dejaran su opinión en un pequeño review.

Muchas cosas han pasado y muchas cosas van a pasar. Mako entró en dudas por las revelaciones de su madre y decide suicidarse para descubrir las respuestas por sí mismo. ¿Qué creen que va a pasar ahora? ¿Se esperaban ese final? Ahora me toca a mi leerlos a ustedes

Gracias por siempre estar conmigo y apoyarme. Nos leemos pronto.

Salu2

Prota Makorrian Out