Holaaaa. Qué alegría que aún siguen conmigo.!

Acá les traigo un capítulo más de este fic raro que escribo. Ya con este cap se marca el final de la primera fase del fic. Nuevas cosas comenzarán a aparecer luego de esto.

Es un capítulo lleno de drama y espero que haya quedado decente.

A LEER!

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.

RIP: DESCANSE EN PAZ

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.

"La muerte, se entiende como el cese de la vida, como la detención inmediata del Yo consciente. Ya no respiramos, ya no nos movemos... ya no podemos sentir más. Cuando alguien se duerme en la muerte lo primero que se nos viene a la mente es que no lo volveremos a ver jamás, otros comienzan a armar teorías para tratar de explicar lo que pasa después mediante la filosofía y la religión. Pero ¿Quién ha muerto y luego escrito sus memorias sobre ella y lo que pasa estando en ese estado? Entonces... ¿Cómo es que aceptamos lo primero que se nos enseña?

La verdad es que no sabemos nada de la muerte, y digo que no sabemos nada porque ASUMIMOS cosas que no podemos demostrar. Porque damos POR HECHO algo que ni siquiera es factible. El resultado de eso es que al final terminamos sabiendo menos que antes de empezar a buscar las respuestas.

¿Quién dijo que la muerte es simplemente el cese de la vida? ¿Quién dijo que no hay nada más después de ella? ¿Cómo es que creemos que no hay nada más? Nuestro error fue creer que la muerte es el final de todo, tan simple como eso. ¡Por favor! Incluso nosotros decimos que el principio de la vida se vino a dar por complejos e interminables procesos que nos trajeron hasta donde estamos... ¿Cómo podemos pensar que el 'final de la vida' es menos complejo entonces?

La verdad, es que la muerte es más compleja de lo que podamos haber imaginado. La muerte no es simplemente algo ocasional y desordenado que llega a cualquier persona en cualquier momento y, aun así, por decirlo de alguna forma, funciona.

Aquí va una de las verdades sobre la muerte que aprendí de mi experiencia.

¡La muerte es compleja! Está formada por procesos metódicos y exactos que llevan a la persona consciente a un plano diferente. No se puede forzar la muerte, no es así como funciona.

Nosotros no condicionamos la vida, la vida nos condiciona, es por eso que aunque no pedimos vivir, aun así estamos aquí. Igualmente, nosotros no condicionamos la muerte, ella nos condiciona. Por eso, en raras ocasiones tratamos de forzar el proceso del cambio de plano. Pero, repito, como la muerte nos condiciona, ese proceso a veces falla...

... Y somos expelidos."

Bolin estaba inclinado de rodillas frente a aquel sofá verde que estaba a mitad de la sala de la casa de Suyin Beifong. Ella también estaba allí observando, ella y todos los demás presentes. Observaban a Bolin estar de rodillas frente al sofá, lo observaban llorando. Pero no llorando por llorar. Él estaba llorando por lo que estaba encima del sofá verde que estaba a mitad de la sala de la casa de Suyin Beifong.

El cuerpo muerto de Mako.

Las lágrimas del joven se resbalaban de su rostro entre gemidos hasta el punto de que sus ojos quedaron secos. Las lágrimas cayeron en la ropa del difunto creando pequeñas porciones de humedad en la tela. Los otros no sabían qué decir.

Todos estaban tan metidos en el sufrimiento del hermano menor, en la zozobra y la desdicha del momento que no se dieron cuenta de las señales.

... Entonces sucedió.

De golpe, e inspirando una profunda bocanada de aire que llenó sus pulmones, Mako se levantó de repente hasta quedar sentado en el sofá con los ojos abiertos como platos... Y todo el mundo no pudo más que quedar en shock ante aquel raro acontecimiento.

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.

Capítulo 8: La Ciencia de la Muerte

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.

- M... Mako..? -exclamó luego de unos instantes de quedar petrificado y sin la habilidad de proferir palabra alguna aquel maestro tierra de ojos verdes, al ver a su hermano despertarse de la muerte como si de un simple sueño se tratase.-

Si no fuese por algo desconocido que lo obligaba a permanecer despierto, se hubiera desmayado, o quizás muerto de la impresión. Simplemente, lo que acababa de ver era imposible o, dicho de forma más correcta, creyó que era imposible.

Sí, lo estaba viendo con sus propios ojos pero aún así le resultaba difícil distinguir lo que realmente sucedía. ¿Ese era su hermano o era una aparición?

Kuvira y Suyin también estaban petrificadas mirando lo acontecido sin poder darle crédito a sus ojos. ¿Acababan de presenciar una resurrección? ¿O se trataba de otra cosa?

- No puede ser... -exclamó en un suspiro pronunciado Bolin sin poder retirar la vista de su hermano.

Por su parte, el maestro fuego parecía exaltado, confundido, algo asustado también. Su frente estaba sudada, incluso su ropa estaba empapada. Su cuerpo había comenzado a calentarse y a recuperar su tibieza habitual de manera inexplicable. Su piel también recuperó la lozanía y la rozagancia propia de un ser vivo. Todo en un abrir y cerrar de ojos.

- ¿Qué pasó? -preguntó Mako confundido mientras se llevaba las manos a la frente-

Mako contempló que todos estaban callados y pálidos, mirándolo como si fuera un fantasma.

- ¿Qué pasa? -modificó el tiempo de la pregunta-

- Tú... Tú estás... ¿Vivo? -profirió Bolin-

- ¿Qué? ¡Claro que estoy vivo! ¿No me ves?

- No recuerdas lo que pasó, ¿Verdad? -inquirió Kuvira y Mako desvía su mirada confundida a ella-

- ¿Qué pasó?

- Moriste -sentenció-

Al escuchar esa palabra, los ojos de Mako se abrieron al igual que su mente y recordó de golpe todo lo que había sucedido la noche anterior. Imágenes lo golpearon tan fuertemente como el retumbar de una centella sobre el suelo, creando un estremecimiento en sus sentidos parecidos al de una explosión. Lo vio todo tan claro, sus sentimientos, sus pensamientos, la forma en la que filosofó consigo mismo sobre la interpretación de las palabras de su madre, la decisión que tomó después y cómo la implementó.

Recordó cómo lanzó una cuerda sobre una de las vigas del techo, cómo puso un pequeño banco debajo de la viga y se subió a él. Recordó también como amarró la soga a su cuello y respiró profundo por última vez.

Incluso llegó a recordar cómo hacía todo aquello, casi era por impulso, como si fuera un robot que solo ejecutaba la acción ordenada. Era como si recordara que no estaba pensando con claridad, como si solo se tratase de un momento de locura e irrazonabilidad.

Recordó finalmente cómo pensó en su madre y empujó el banco a un lado hasta que su cuerpo se viniera abajo y quedara colgando.

Mako todo lo recordó de golpe. Entonces miró shockeado a su hermano y a las mujeres para luego comenzar a tocarse a modo de examen su cuello para comprobar que estaba bien, sin ningún tipo de rasguño. Incluso él no lo podía creer. Sabía que estaba vivo, pero también sabía que había muerto y el estado en el que estuvo suspendido durante un tiempo lo ratificaba. Pero... ¿Qué había pasado en realidad?

El cejas arqueadas no pudo más que mirar a su hermano, cuya expresión era indescifrable y exclamar para sí.

- ¿Qué fue... todo esto?

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Tardó unas dos horas el que todos se recuperaran al menos un poquito del shock inicial por la súbita "resurrección" de Mako. Un tiempo, para que todos pudiesen acercarse a él de nuevo y poder entablar una conversación sin sentir que estaban hablando con un fantasma.

- Entonces déjame ver si entiendo... -Decía Suyin, quien caminaba de un lado a otro de la sala a Mako, quien seguía sentado en el sofá- Hace unas horas te encontramos colgando del techo muerto y luego simplemente despiertas... ¿Tiene eso sentido?

- ¿No recuerdas lo que pasó? -indagó Kuvira-

- No... No recuerdo nada -contestó confusamente el chico- No tengo imágenes, recuerdos, experiencias de algo que haya sucedido durante el tiempo que estuve muerto... No hay nada. Es como si durmiera.

- ¡Pero esto no tiene sentido! ¡Contradice todo lo que sabemos sobre la muerte! -esbozó Suyin algo frustrada- Sabemos que con la muerte no acaba todo, sino que hay un mundo de los muertos al que van las personas que mueren... ¿Por qué eso no se cumplió en ti? ¿Qué hiciste mal?

- Te juro que no lo sé.

- ¿Pero estás bien? -dijo entonces Bolin quien hubo estado algo apartado durante esas horas-

- Si, lo estoy -contestó Mako. Bolin se aceró-

- ¿No te duele nada?

- No.

- ¿Te sientes normal? ¿Crees que el peligro ya pasó?

- Ehhmm... ¿Si?

Al escuchar la respuesta de su hermano, Bolin lanzó un fuerte puñetazo a la cara de Mako que lo hizo irse al suelo y no tardar mucho para empezar a sangrar a borbotones por la nariz.

- ¡IMBÉCIL! ¿POR QUÉ LO HICISTE? -gritó Bolin enojado quién quería seguirlo golpeando, pero Suyin lo retuvo- ¿POR QUÉ TE MATASTE A TI MISMO?

- Bolin... Yo no... Lo siento... -la verdad, no sabía qué decir-

- ¿SABES LO QUE SENTÍ AL VERTE ALLÍ COLGADO? ¿LO SABES?

- Lo sé, debí pensar en eso...

- AH, ÓSEA QUE NO LO PENSASTE!?

Nótese, que todo lo que decía Bolin era a gritos.

- Yo sólo intentaba buscar respuestas a todo el asunto de la muerte.

- ¡TE DIJE QUE NO LO HICIERAS! ¡TE DIJE QUE ÍBAMOS A PROBAR OTRAS COSAS!

- Lo sé, pero es que tu no entiendes... Mi ma... -se detuvo en seco extrañando a todos-

- ¿Tu... qué? -indagó Kuvira-

- No, olvídenlo, no es nada.

- ¡Mako! No juegues con nosotros... -advirtió Suyin-

- Es que tuve... sueños.

- ¡Y dale con los sueños! ¡Esto es increíble! -replicó Bolin antes de soltarse del agarre de Suyin y subir corriendo a su cuarto.

Mako al verlo irse tan enojado no pudo más que decaerse en semblante y suspirar dolido. Odiaba verlo así, sabía que su hermano tenía razón, pero en su defensa, él solo estaba buscando las respuestas solo que no pensó en nada más que eso, y no vio el resto de las cosas.

- Bolin, espera -lo llamó Kuvira mientras iba detrás suyo, dejando a Mako y a Suyin en aquella habitación mirándose el uno al otro y siendo arropados por ese incómodo silencio.

- ¿Crees que me odie? -inquirió el ojos dorados, eventualmente-

- Sólo diré que... yo hubiese hecho más que romperte la nariz -argumentó la matriarca.

Completamente desmoralizado y sin ya nada de dignidad o respeto por sí mismo o por las decisiones que tomaba, Mako agachó la cabeza y apretó sus puños con frenesí. ¿Todo lo que había hecho no serviría de nada al final? ¿Sólo arruinaría todo con sus amigos y familia?

Mako estaba llamándose a sí mismo estúpido en su mente con fuerza por las cosas que hacía, renegando de cada acción que ejercía y no dándose ningún crédito por ellas. Pero cuando se sentía más miserable, fue cuando Suyin puso una mano sobre su hombro y completó.

- ... Pero luego te diría que eres un genio.

Mako levantó la mirada y contempló a Su entre sorprendido y confundido.

- ¿Qué?

- Mako... siempre sigues tus instintos y te aferras a lo que crees... ¿Crees que alguno de nosotros hubiera descubierto lo que tú acabas de descubrir? Todos parecen querer jugar a la segura y eso está bien. Pero tú no piensas y sólo haces las cosas como crees correcto.

- Pero... Yo no sé que descubrí. -contestó él-

- Entonces... Descubre eso también! -animó ella-

.

.

.

.

.

.

- Oye, Oye, Oye ¡Cálmate! -replicó Kuvira al ver como Bolin golpeaba la pared de su cuarto y apretaba los dientes con fuerza, parecía querer llorar pero no se dejaba-

- Déjame tranquilo Kuvira -advirtió- tengo mucha rabia reprimida.

- No, no es rabia lo que sientes... -contestó mientras se acercaba a él buscando su mirada- es miedo.

Bolin le devolvió la mirada.

- Tienes miedo de perderlo... ¿Verdad? Es tu única familia.

- Me molesta que no me haga caso y luego solo me haga sufrir.

- Tu hermano no busca hacerte sufrir... Simplemente busca soluciones, pero no siempre se pueden hacer las dos cosas a la vez. -Dijo Kuvira- creeme, yo intente hacer que Suyin me viera con más respeto a la vez que seguía mis instintos y lo único que logré es que llegara a detestarme.

Bolin intentó pensar con claridad unos segundos, segundos que le sirvieron para dejar que sus ánimos se caldearan y recuperara la calma. Con esa misma calma miró a Kuvira con ojos suplicantes y dijo.

- Kuvira... Ayúdame. -Ella lo mira extrañada- Mako ha estado actuando muy raro últimamente. Creo que se está obsesionando con este asunto de la muerte y no piensa con claridad.

- ¿Qué me quieres pedir?

- Quiero que lo retengamos hasta que descubramos algo que nos sirva de verdad... Mako solo está poniéndose a él mismo en peligro y ¿Cómo eso nos va a ayudar?

- Bolin -interrumpe ella- ¿Estás seguro de que no estás dejando que tus sentimientos interfieran? Entiendo que es tu hermano, pero tampoco podemos descartar cualquier teoría sólo porque sea peligrosa.

- No voy a ver a mi hermano matarse a sí mismo una y otra vez. Te estoy pidiendo ayuda... No permiso -finalizó el joven con autoridad-

.

.

.

.

.

.

Minutos después Suyin observó a Bolin y Kuvira bajar del piso de arriba mientras ella tomaba una taza de café mostrándose calmada en la sala de estar.

- ¿Mejor? -inquirió la matriarca refiriéndose al estado de ánimo de Bolin-

- Si -contestó algo apenado- fue algo shockeante para mi ver a mi hermano morir y luego despertar como si nada... Pero después de todo, nada malo terminó pasando así que me siento listo para abrazarlo e ir a pedirle perdón. ¿Dónde está él?

Suyin bebió otro sorbo de café sin perder la abrumante calma que traía encima, y sin apurarse demasiado, dijo segundos después.

- Cuando eres un chico los demás pueden controlar lo que haces. Pero entonces esos chicos crecen y toman sus propias decisiones y no puedes pararlos.

Los ojos de Bolin se abrieron de par en par y un punzante escalofrío atacó su espalda baja expandiéndose por todo el camino hacia arriba al momento que se daba cuenta de que su hermano no estaba en aquella casa y, por la aparente tranquilidad de Suyin, ella no estaba interesada en buscarlo. Entonces sintió pánico.

- Oh no...

Corrió a la puerta para ir en busca de su hermano pero no tuvo que ir muy lejos. Apenas al salir divisó que el cejas arqueadas estaba de pie en la transitada carretera que bordeaba la ciudad, en el medio de la vía, y un auto enorme veía a toda velocidad en su dirección.

- ¡MAKO! ¡NO! -gritó frustrado mientras corría para sacarlo de la vía, pero sabía que no iba a llegar a tiempo. A penas pudo reaccionar instantes después que el cuerpo de su hermano saliera volando por los aires y cayera metros más adelante ensangrentado y sin respirar.- ¡NOOO! -gritó Bolin horrorizado-

.

.

.

.

.

Unas Horas Después

.

.

.

.

Un sobresalto lo trajo a la vida de golpe. Estaba empapado en sudor y completamente confundido. Lo primero que tuvo que hacer luego de despertar fue lidiar con las miradas de todos los presentes quienes miraban al maestro fuego de forma fija y, ciertamente penetrante.

Bolin rápidamente suspiró aliviado al verlo volver y sin más abrazó a su hermano, más por impulso que por ganas de demostrarle afecto, como un acto reflejo.

- Gracias a los espíritus.

- Y bien... Ahí está -esbozó Suyin a lo que el ojos verdes volteó a verla molesto- Oye, no me veas así... ¿Quién crees que soy? Sabía que volvería... sino ¿Por qué crees que lo dejé hacerlo?

- ¿Crees que es divertido? ¿Acaso te divierte? -replicó él-

- Claramente no, pero no se trata de eso -respondió la matriarca- Se trata de que algo muy extraño y sobrenatural está pasando con tu hermano y ni siquiera te detienes a pensar en qué puede ser... Mako ha muerto dos veces ya y resucita sin más, no tiene recuerdos de haber ido al mundo de los muertos por lo que es probable que ni siquiera haya estado allí y... sí -confirma luego de mirar su reloj- esta vez tardó menos en regresar a la vida que la última vez.

- Por alguna razón que desconocemos siempre que Mako muere regresa de vuelta... Es como si la muerte lo repeliera y resucitara sin siquiera pasar al otro plano -indagó Kuvira en voz alta para sí misma, y por extensión, para todos-

- ¡ESTO NO ES DIVERTIDO! -gritó el ojos verdes- ¡DEJEN DE JUGAR CON LA MUERTE DE MI HERMANO! ¡DEJEN DE APROVECHARSE DE SU INESTABILIDAD MENTAL PARA ALENTAR SUS LOCURAS!

- ¡Bolin! -Interrumpió Mako llamándolo con voz dictatorial a lo cual el joven se calló de inmediato y simplemente le fijó la mirada, una herida mirada- Déjennos solos chicas -pidió Mako a lo cual ambas salieron de la habitación y cerraron la puerta-

- Mako... Ya basta... -suplicó con ojos brillosos y llenos de lágrimas-

- Escúchame... -interrumpió nuevamente- sé que te duele el ver que haga esto, perdóname por causarte sufrimiento... pero tengo que saber por qué siempre que intento morir estoy regresando de vuelta a la vida.

- Ya has muerto dos veces con el mismo resultado... Es claro que es una pérdida de tiempo seguir así... ¿Acaso crees que puedo soportar el estar viendo cómo te liquidas frente a mis ojos cada vez?

- No lo sé... Quizás no estoy muriendo de la forma debida. -razona Mako-

- ¿Qué?

- Ya probé el suicidio y también morí por la acción de otros en un accidente, son dos tipos de muerte diferente... Quizás no es de esa manera en la que debo morir... Quizás alguien tenga que asesinarme directamente.

- ¿Te estás escuchando? -replicó incrédulo- ¿Cuál es tu afán en ir al mundo de los muertos? ¿Para qué quieres ir allí? Y no me digas que a buscar las respuestas porqué sabré que estás mintiendo... Hay algo más que no me has dicho, me lo ocultas y eso me hace enfurecer. -confrontó mirándolo a los ojos- No necesariamente tienes que morir para encontrar la verdad, Mamá no dijo nada sobre morir, solo dijo que teníamos que entender el significado de la muerte... ¡Así que basta ya!

- ¡Basta tú! -le gritó Mako- ¿Crees que yo quiero morir? ¿Crees que no valoro mi vida? Porque sí lo hago. De hecho... me dio un miedo terrible cuando tuve que ponerme esa soga al cuello y estaba muerto de pánico cuando vi a ese auto venirse sobre mi... Yo temí por mi vida. ¡Pero es que esto no se trata de mi! -continuó- El velo se rompe, hay un gran desequilibrio en el universo y muchas personas pueden morir a menos que arreglemos este desastre, así que no se trata de mi, se trata del mundo. Por una vez intento anteponer mi bienestar por el de los demás y lo único que sabes hacer es juzgarme y criticarme como si fuera un enfermo mental y un suicida!

- ¿Y no lo eres? -indagó-

- No lo entiendes...

- ¿Qué no entiendo?

- Para ayudar a los demás hay que hacer sacrificios a veces... Si sigues dejando que los miedos y los lazos fraternales te aten nunca harás nada por miedo y no estarás dispuesto a sacrificar nada... Jamás ayudarás de verdad a la gente porque sigues aferrado a ti mismo y a lo que tienes.

- Dices que... ¿Debo resignarme a que tienes que morir?

- Bolin -dijo Mako mientras ponía una mano en su hombro para agarrarlo con fuerza buscando hacerlo reaccionar- Cada vez que vuelve un muerto a nuestro mundo todos corren peligro y si el velo se rompe entonces todos los muertos volverán y no podremos detenerlos. En ese caso... ¿No moriría de todas formas? Yo no quiero morir... Pero si tengo que hacerlo entonces quiero que lo valga.

- Mako...

- Estoy decidido a descubrir el por qué la muerte sigue bloqueándome -exclamó tajante- Aun tengo que probar otro tipo de mortandad... Un asesinato, alguien debe matarme directamente a ver si de esa muerte también regreso. -Con eso Mako tomó un cuchillo y lo puso frente a su hermano para que este viera el brillo que se reflectaba sobre la filosa hoja de metal- Si no vas a ayudarme entonces encontraré a alguien más que lo haga.

Bolin agachó la cabeza y permaneció sin contestar, por lo cual Mako concluyó que su hermano no le daría muerte. El cejas arqueadas acto seguido observó a su hermano resquebrajarse como un edificio que se viene abajo. Estar a punto de llorar porque no puedes hacer nada para que tu hermano decline de hacer una locura, así se sentía el ojos verdes.

Mako simplemente lo abrazó con fuerza, lo que tomó por sorpresa al joven maestro tierra quien también lo abrazó fuerte, y duraron así unos minutos.

- Todo estará bien bro... Si muero, igual podré volver, el velo sigue abierto ¿Recuerdas? -le dijo mientras seguían abrazados- pero si tengo una oportunidad de saber qué pasa cuando uno muere y cruza el portal, debo hacerlo... Quizás sea el primer paso para entender el verdadero significado de la muerte. Así que es mi decisión Bolin -sostuvo el maestro fuego- No espero que la entiendas.

- Pero sí la entiendo -contestó el menor sorprendiendo a Mako, quien lo miró fijo por unos segundos y le sonrió-

- Gracias.

Mako se dio la vuelta para salir de la habitación, entonces sucedió.

Bolin, al darse la espalda su hermano lo golpeó en la cabeza con una roca moderada haciendo que este perdiera la consciencia y se desvaneciera en sus brazos. El maestro tierra atajó a su hermano antes de que tocara el suelo y sintiéndose un poco culpable por lo que había hecho, pero aun así decidido, exclamó.

- Lo siento hermano... pero es por tu propio bien.

.

.

.

.

.

.

.

Las horas pasaron y se hizo de noche. La habitación de sótano dónde Mako había sido atacado por su hermano era la misma habitación que lo seguía conteniendo. Nadie se atrevió a criticar la decisión de Bolin en aquella casa, al final del día, era su hermano y entendían su punto de vista.

Mako despertó estando atado a una silla sin poder moverse. Miró de un lado a otro para percatarse de que estaba solo y, que en poco tiempo se había convertido en un prisionero de su propio hermano. Fúrico, dejó salir un gruñido de rabia mientras intentaba liberarse a la fuerza pero aquellas ataduras simplemente no cedían. Forcejeó y forcejeó hasta que sus fuerzas lo hubieron abandonado, y aun así siguió luchando.

- No te liberarás, Bolin te ató fuerte -dijo entonces la voz de Kuvira al fondo de la habitación, al parecer, el joven no estaba tan solo como pensaba. Pronto, Kuvira se puso frente al maestro fuego para que este pudiese verla-

- Él no entiende... Ustedes no entienden...

- De hecho, sí te entiendo -contestó Kuvira- a él también... Ese es el problema. Por eso Suyin y yo estamos atadas de manos, porque ambos tienen parte de la razón.

- ¿Crees que estoy loco? -preguntó él sintiéndose arrinconado y muy presionado por sí mismo y por todos-

- No, al contrario -le dijo mientras se agachaba frente a él para estar a una altura más o menos equitativa y, por ende, poderse mirar a los ojos- Me parece que eres un chico decidido, firme y considerado. Creo que tienes miedo pero no intentas pensar mucho en eso. Sabes que hieres a tu familia más cercana que es tu hermano al hacer todo esto, pero sabes que es la única forma de intentar ayudarlos a todos, es un sacrificio que estás dispuesto a correr, por eso no piensas mucho en el miedo y haces las cosas por impulso. Yo admiro eso de ti -confesó la templaria mujer sorprendiendo un poco al chico quien, si bien no se sonrojó, fue algo muy parecido a eso. En realidad no creía que la antigua unificadora pudiese tener una opinión semejante sobre él-

- Creí que estaban de parte de mi hermano.

- También lo entiendo a él -sigue Kuvira- él también tiene miedo solo que no lo sabe ignorar como tú. Mako, él no quiere perderte, esa es toda la motivación de sus actos. No es que quiera sabotearte ni criticarte todo, es que tiene miedo de que ya no estés más con él.

- Lo sé -reconoce-

- Yo creo que deberías darle tiempo al tiempo -sugiere entonces la ojos verdes- quizás no necesites morir para descubrirlo todo, o quizás mueras y no descubras nada... ¿Entonces de qué sirvió? Su y yo estamos aquí para ayudarlos, estamos juntos en esto pero... Te necesitamos -confesó- no puedes seguir haciendo cosas a nuestras espaldas, no puedes seguir tomando decisiones excluyentes por más heroicas que sean. Somos un equipo y merecemos saber las cosas... Sino... ¿Cómo vamos a ayudarte? ¿Estás seguro que tu afán por morir es para "buscar las respuestas", o te obligas a pensar eso mientras buscas algo o... a alguien más?

Mako agachó la cabeza derrotado al escuchar las palabras de la maestra metal. Muchas cosas cobraron sentido entonces y por primera vez se detuvo a pensar antes de actuar por impulso como solía hacerlo.

Eventualmente, luego de todo ese silencio solo respiró profundo y dijo.

- Mi madre volvió a contactarse conmigo.

- ¿Qué?

- Ella me contó su experiencia de cuando murió y fue a parar al mundo de los muertos, gracias a ella comprendí muchas cosas pero igualmente hay otras más que no sabe y es mi deber descubrir.

- ¿Ella cruzó el portal?

- No, me habla desde dentro proyectándose como un fantasma. -contestó Mako- dijo que me ayudaría a descubrir el significado de la muerte para poder arreglar las cosas.

- A raíz de eso te asesinaste, ¿Verdad? Por lo que te dijo ella -Mako asiente-

- Pero no contaba con que iba a volver sin más de la muerte cada vez que muriera... Ahora debo saber el porqué de eso primero, se ha vuelto primordial.

- Bueno, si las cosas son así.. Es obvio que no lo vas a descubrir poniendo tu vida en peligro otra vez. ¿Qué tal si meditas un poco en eso y más tarde te traigo la cena? Quizás cuando estés más calmado y no intentes hacerte daño Bolin acceda a soltarte.

Mako no contestó a eso y Kuvira se puso de pie para salir de la habitación. Cuando cerró la puerta, la oscuridad nuevamente arropó al maestro fuego, haciéndole compañía a ese frío sepulcral que emergía desde ese metálico sótano.

El maestro fuego comenzó a divagar entonces, yendo y viniendo sobre las cosas que hacía y dejaba de hacer. ¿Valían la pena? ¿Eran inteligentes? ¿Le estaban ayudando en algo? Mako no lo sabía. Por un lado sentía que todos en el mundo tenían razón menos él, que lo que hacía era tonto y debía dejarlo. Más por otro lado, sentía que si se quedaba de brazos cruzados jamás haría algo que probara que se equivocaban. Entonces... ¿Qué debía hacer?

¿Dejarlo así... O arriesgarse?

Mako desvió la mirada y observó aquel cuchillo en una mesa cercana a dónde estaba y nuevamente, sus deseos de curiosidad le ganaron a su subconsciente maduro y medido, lo que comenzaba a pasar muy seguido.

Dio pequeño saltos con la silla, acercándose cada vez más a la mesa e intentando coger la filosa arma con su boca en un esfuerzo por liberarse. Pero entonces, cuando estaba a punto de agarrar el cuchillo una luz blanca y cegadora brilló desde aquella habitación haciendo parpadear aquel aura fantasmagórica frente a él.

Naoki se le había aparecido a su hijo.

- Mako... ¡Basta!

- ¿Madre? -exclamó sorprendido-

- ¿Por qué intentas hacerte daño una y otra vez?

- Quería comprobar por mí mismo lo que era estar en el mundo de los muertos, tú me dijiste que...

- Te dije que aún no era tu momento. -interrumpió Naoki- Mako, no es tu destino el que mueras hoy, sea de la forma que sea, seguirás volviendo a la vida. No puedes forzar a la muerte.

- ¿Por qué otra gente muere y yo no entonces?

- Porque... porque tú eres especial -aquellas palabras resonaron con fuerza en la cabeza del maestro fuego- Y sino... ¿Por qué crees que te busqué a ti para ayudarnos con todo este asunto en el mundo de los muertos?

Mako permaneció callado unos momentos, digiriendo lo que acababa de decirle su madre.

- Algo me dice que querías ir al mundo de los muertos por otra razón... ¿Cuál es?

Entonces una lágrima bajó por la mejilla de Mako a medida que él levantaba la mirada para ver a Naoki directamente y decirle de forma dolida.

- ¿Y todavía lo preguntas?

- Dímelo entonces.

- ¡Quería ir por ti! ¡Para buscarte a ti!

- ¿A mí? -se notó sorprendida-

- ¿Qué? ¿Esperabas algo diferente? Madre, tu partida me destrozó por completo y arruinó toda mi vida, soy un fracaso en todo lo que hago debido a las heridas que me provocó tu muerte y la de mi padre. Entonces, cuando finalmente vuelves ni siquiera pareces emocionada de verme sino que estás obsesionada con que ayude a todos en el otro lado -las lágrimas comenzaron a salir de los ojos del chico conforme iba hablando, y su voz comenzaba a tambalear- Perdóname por tener sentimientos encontrados al verte luego de tanto tiempo y que ni siquiera menciones que te alegra verme o que quieres estar conmigo... Lo único que quieres es que arregle la situación en ambos mundos pero no has mostrado ni el más mínimo interés en mi. ¿Acaso no has pensado que desde que el velo se abrió y los muertos pueden regresar lo único que tengo entre ceja y ceja es traerte de vuelta? ¡Me importa una mierda el mundo! ¡Yo solo quería ir y traerte conmigo! Lo demás lo iríamos descubriendo después... -se quebró un momento y no pudo seguir hablando durante unos segundos- Solo quería tenerte conmigo... Pero veo que no te importa.

- Mako... Yo... -exclamó sorprendida-

- ...Y ahora puedo entender exactamente el por qué Bolin le duele tanto el que yo ponga en riesgo mi vida, porque teme perderme así como yo te perdí a ti. Mi muerte lo devastaría de la misma forma que me devastó a mi tu partida. El miedo nos vence a ambos en ocasiones, y mi miedo es perderte otra vez cuando tengo un chance de recuperarte.

- Mako -dijo Naoki acercándose a él- Yo te amo muchísimo. Eres mi logro más preciado y te quiero de formas que no imaginas... Solo que no me di cuenta de tus sentimientos por el hecho de que intentaba ignorar los míos y actuar impulsivamente por hacer lo correcto... ¿Te suena eso?

- Suena mucho a mi -confiesa él-

- Pero descuida. Si hay alguna forma de arreglar las cosas, lo haremos juntos hijo mío. Pero por ahora, no atentes más contra tu vida. Hay algo bloqueándote y te traerá de vuelta aunque intentes morir.

- ¿Por qué está sucediendo eso? ¿Por qué no puedo morir?

- La primera razón es que el mundo se alteró bastante desde que el velo comenzó a romperse. Antes, se suponía que quien moría iba directamente al mundo de los muertos pero estos no podían cruzar al mundo de los vivos. Sin embargo, desde que el velo se abrió se intercambiaron los papeles, los muertos están volviendo y, en una forma de buscar su propio balance, el universo no permite que los vivos mismos mueran deliberadamente para cruzar al otro lado a menos que sea su destino. Siempre es una ruta unidireccional, no tiene dos sentidos.

- Así que no importa de qué forma intente morir, seguiré regresando, ¿verdad?

Naoki asiente.

- Dijiste que yo era especial...

- ESA es la segunda razón -interrumpió-

- Pero espera... ¿Qué significa?

- Como dije antes, no es el momento de que sepas todas las cosas. Las irás descubriendo poco a poco, pero no fuerces nada, todo llegará por sí solo.

- Pero entonces ¿Qué más tengo que...?

El cejas arqueadas ni siquiera pudo terminar su oración cuando una voz, una tercera la interrumpe sacando a ambos de la concentración entre ambos.

- ¿Mako? -el susodicho voltea y divisa a su hermano Bolin luciendo confundido en el marco de la puerta- ¿Con quién estás hablando?

Mako miró a Naoki y esta le devolvió la mirada. Un silencio sepulcral envolvió la habitación volviéndola aun más fría de lo que ya estaba. Para Bolin, solo estaba Mako hablando con él aire, sus ojos solo reflectaban eso, pero desde hace tiempo había dejado el escepticismo, era evidente que había alguien más allí con él, pero ¿Quién?. Eso era lo que se preguntaba el joven maestro lava.

Mako ahora contempló de forma seria y decidida al espectro de su madre y exclamó.

- Si de verdad quieres ayudarnos entonces tendrás que comenzar a hacerlo de la forma correcta. Le voy a decir -amenazó. Naoki guardó silencio y segundos después asintió-

- ¿Qué está pasando? -insistió Bolin-

- Bo... La verdad es... -Dudó por unos segundos. No importa cuán decidido estuviera, aun así era difícil admitirle a la persona que se supone es más cercana a ti y a quien solías contarle todo, el que ahora le ocultaba cosas. El joven tuvo que tragar saliva y respirar profundo antes de retomar- ... Que no he estado teniendo sueños raros como te dije antes.

- ¿Entonces?

- La verdad es que nuestra madre ha estado contactando conmigo para ayudarnos a arreglar todo este asunto, y no te lo dije porque...

- Espera... ¿Nuestra madre? -pareció sorprendido al principio- ¿Está aquí?

Mako asiente.

- Ella es la razón de por qué no intentaré atentar contra mi vida otra vez. -afirmó- Está aquí... en esta misma habitación.

- Pero... -exclamó el maestro lava sin saber qué más acotar. Todo estaba borroso en su mente y, parte de su corazón estaba lastimado, y con razón- ¿Y por qué no puedo verla yo?

- Naoki solo se proyecta para que yo pueda verla -dijo Mako sintiendo gran pesadez en admitirlo-

- ¿Madre? -siguió Bolin desviando la mirada de su hermano y mirando a todos lados y ninguno- ¿Por qué no me dejas verte? ¿Acaso no me quieres ya?

Mako observó cómo los ojos fantasmales de Naoki parecieron volverse brillosos, conteniendo lágrimas al contemplar conmovida a su hijo el menor exigiéndole explicación de lo que él veía como un rechazo. Ella nunca quiso herirlo, ni a Mako, pero lo había hecho y ya comenzaba a pesarle. Era momento quizás de comenzar a hacer las cosas bien.

- Aquí estoy Bolin.

Dijo y esta vez el ojos verdes pudo escuchar su voz, volteó y contempló cómo una luz blanca iluminaba la habitación a medida que el reflejo de su madre iba apareciendo frente a él. Era ella, su madre.

- No podrás tocarla, no ha cruzado el portal, solo es una proyección -dijo Mako solo de manera informativa al joven que seguía sorprendido-

- Perdóname por no hablar contigo antes mi pequeño -dijo Naoki- pero intento mejorar.

- Ya casi había olvidado tu rostro -confiesa Bolin con lágrimas en los ojos- hace tanto tiempo y, finalmente no te habías ido.

- Estoy orgullosa de ambos -exclama Naoki- se han convertido en lo que sabía exactamente que serían, unos héroes. Estoy feliz de que hayan seguido sus vidas sin mi o su padre y hayan superado las dificultades, todo esto que son... es obra de ustedes mismos. Por eso sé que son los indicados para resolver este desbalance entre el mundo de los muertos y los vivos. Intentaré ayudarlos en lo que pueda, tienen consigo a alguien en el otro lado. Necesitarán toda la ayuda posible ahora que la situación empeora.

- ¿Empeora? -indagó Mako con preocupación-

- No solo vine aquí para evitar que Mako atentara contra su vida otra vez... Hay... Hay algo más -exclamó ella en voz firme-

- ¿Qué sucede?

- Verán. El mundo de los muertos está dividido por varias secciones. Cada sección tiene un velo que lo separa de la otra y todos esos velos en conjunto son los que ejercen influencia sobre el velo mayor, que es el muro definitivo entre ambos mundos. Cuando uno de los velos menores se rompe, el velo mayor se va deteriorando.

- No sabía que había varios velos -dice Bolin sorprendido-

- Cada sección contiene a un grupo definido de muertos. Los más olvidados y peligrosos son los que están más adentrados en el mundo de los muertos, significa que cada vez que un velo se rompe, otra clase de muertos tiene la oportunidad de volver a su mundo y el peligro entonces es mayor.

- ¿Qué es lo que está pasando? Nos preocupas.

- El segundo velo menor acaba de caer liberando a los muertos que estaban confinados a esa sección. Necesito que estén preparados, lo que hasta ahora conocen no se compara a lo que verán. El mundo de los muertos ejerce su influencia entre los que lo ocupan y dicha influencia es mayor mientras más tiempo se esté allí. Olvídense de lo que creen que saben de la muerte, los que han regresado eran solo los que estaban en la entrada del otro mundo, pero ahora que se ha abierto la segunda compuerta, una nueva generación de resucitados comenzará a aparecer en su mundo. De ustedes depende el que no se sigan rompiendo los otros velos. Díganme... ¿Puedo confiar en ustedes?

Los hermanos no pudieron más que verse a los ojos, comprensiblemente preocupados por lo que acababan de escuchar. A partir de ese momento todo comenzaría a cambiar. Se habían dado cuenta que lo que habían descubierto solo era una verdad superficial sobre la muerte y aún tenían mucho más que descubrir y, a partir de esa noche, comenzarían a experimentarlo.

Sí, la muerte no era algo desordenado o efímero. La muerte estaba resultando ser tan compleja como la vida misma, quizás un poco más.

¿Qué les depararía el futuro? No lo sabían, pero tampoco iban a dejar que el miedo les impidiera enterarse.

- Puedes confiar en nosotros -contestaron los hermanos al unísono-

Continuará...