Wazaaaaa XP
Saludos desde el planeta Makorriano de dónde vengo (?) Naah... ¿Cómo están?
Bueno aquí he aprovechado uno de estos salvajes arranques míos de inspiración y me senté a escribir y me obligué a no detenerme hasta terminarlo.
Fue duro xD pero el resultado valió la pena, puesto que pude acabarlo y que este es mi capítulo favorito hasta ahora. ¡Espero les guste!
Dedico esta pieza a mi fiel lector Elmundosabe... Gracias por apoyarme, al igual que mis lindas Sunchi y Alo. Daddy las ama.
No les quito más tiempo ¡A LEER!
RIP: DESCANSE EN PAZ
Una mujer de cabello blanco encimado sobre su rostro sin orden alguno apareció en el lejano bosque a las afueras del reino tierra corriendo como aterrada por aquella universo verde. Tenía varios moretones en las piernas como si hubiese sufrido varias caídas durante su escape. Ni siquiera sabía de qué escapaba, no podía pensar con claridad, solo escuchaba esa voz... ¡Esa maldita voz! La misma voz que había escuchado desde el momento en el que se durmió y, desde entonces esa voz la había seguido a donde quiera que iba, sin dejarla un segundo... como si se tratase de un tormento que nunca acababa.
- ¡NO! -emitió un quejido la chica mientras no dejaba de correr. Su voz sonaba frágil, casi a punto de quebrarse. Ella tenía miedo, el mismo miedo que en el primer día, quizás más.
- No podrás escapar de mí, Noria.
Y he ahí la voz. Esa voz grotesca que tanto odiaba. Ella miró hacia atrás solo para percatarse de que nadie la siguiera, pero con eso solo logró tropezarse con una roca en el sendero y caer colina abajo, rodando su cuerpo mientras seguía cayendo. Finalmente algo maltrecha se detuvo en seco e intentó levantarse con rapidez, pero sus fuerzas la habían abandonado.
Su visión era borrosa, podía ver como ese árbol que estaba frente a ella se multiplicaba en dos, luego en tres, y luego volvía a ser uno otra vez. Su oído solamente podía escuchar ese zumbido penetrante que era única y exclusivamente acallado cuando la voz le volvía a hablar.
- Fue tu culpa... ¡Todos murieron por tu culpa! -reclamó la voz-
- ¡DÉJAME EN PAZ! -gritó Noria con lágrimas en los ojos y golpeando la tierra con sus manos debido a la desesperanza y la frustración que tenía encima-
Ni siquiera había notado cuando los cielos comenzaron a nublarse y los densos nubarrones absorbían cualquier vestigio de claridad que todavía existiera en el firmamento. Apenas y estaban a media tarde, pero estaba tan oscuro como una noche de invierno.
Sus dedos se enterraron en la arena mientras sus ojos parecían cambiar de color a medida que lloraba. Chispas de electricidad comenzaron a ir de un lado a otro a través de su cabello, el cual comenzó a tensarse y a elevarse debido a la estática.
- ¡YO NO HICE NADA! -replicó Noria en un grito, grito que fue acompañado por el retumbar de un enorme trueno en el cielo. Entonces una fuerte brisa del este se unió a la de por sí ya extrema escena-
- De no ser por ti aún estarían respirando... Tú los mataste -dijo la voz- Tú tienes la culpa.
- No... No... -se excusó ella en medio de sus incontenibles gemidos-
De pronto una aura negra parecida a la de una persona apareció detrás de Noria, justo desde dónde parecía venir esa voz. El aura tomó la forma de una persona cubierta por sombras cuya única diferencia entre tanto negro eran los dos círculos sobre su rostro que brillaban de un penetrante rojo.
Aquel hombre sombra extendió sus manos hacia Noria quien estaba delante y de espaldas a él hasta ponerlas centímetros cerca de las sienes de ella. Los truenos ya casi estaban tocando tierra y eran cada vez más y más continuos.
- Déjame mostrártelo...
De pronto las manos que estaban a cada lado de las sienes de la mujer ejercieron una especie de magnetismo que atrapó a la mujer haciendo que sus ojos se abrieran como platos y su espalda se arqueara hacia atrás.
Comenzó a llover y luego la lluvia se detuvo. Luego llovió de nuevo y se repitió el proceso. El universo y los elementos nunca estuvieron en un desbalance semejante a este, parecía que era el final de los tiempos.
Por último, la mujer abrió su boca para proferir el más sentido y desesperado grito de horror que consumió lo que quedaba de sus fuerzas e hizo que se adentrara violentamente en la inconsciencia.
Su cuerpo cayó como una torre de legos y su cara encontró la tierra sólida poniéndole fin a su tormento. Nuevamente se había dormido.
Y solamente cuando estaba dormida, era que el tormento cesaba.
Capítulo 9: Turbio Tormento
Mako salió de aquel caluroso cuarto suyo con rumbo al balcón del segundo piso desde donde solía verse siempre un hermoso paisaje de los valles de Zaofu y las montañas que guardaban dichos aposentos naturales alrededor. Cuando cruzó la puerta cristálica del balcón, el ojos dorados observó que, a diferencia de cómo esperaba no iba a estar solo. Tal parece que el joven tendría que compartir aquel nebuloso paisaje con esa otra persona.
Una camiseta verde ajustada a su figura, manchada de algo que ni siquiera sabía con qué asociar... ¿Jugo de mango?. Su cabello despeinado y desparramado sobre sus hombros pero echado a un lado ponía el toque curioso al hecho de que se trataba de una de las personas más pulcras y arregladas que había visto. Ella estaba callada mirando ese cielo gris profundo y fuertes ventarrones, ni siquiera había notado que el joven se acercaba detrás de ella.
A decir verdad, Mako no se sentía tan cómodo con Kuvira como lo hacía con Suyin o los otros del grupo. Ya habían compartido varias misiones y aventuras (con sus respectivas desventuras) pero hasta ese día aún sentía que no la conocía bien, por ende, no sabía lo que sentía por ella.
A Mako se le terminó el camino y tuvo que detenerse en el borde del balcón, poniendo sus manos blancas sobre el barandal. Fue entonces cuando Kuvira se enteró de su presencia.
Ella se limitó a echarle una mirada rápida, solamente para saber quién se había acercado y luego volvió a lo suyo, entiéndase por lo suyo el ver el nubarroso cielo como si no hubiera un mañana.
Él aclaró su garganta antes de romper el hielo.
- Lo curioso es... que según el pronóstico del tiempo hoy sería un día soleado. -Sonrió nerviosamente al decir aquello- Es divertido ver como la naturaleza a veces se burla de nosotros... ¿No?
Volvió a sonreír intentando llamar su atención. Ella, eventualmente, suspira.
- Yo creo que el cielo está triste -esbozó Kuvira en la profundidad que solo su rostro podía transmitir-
- ¿En serio? Wow... yo solo lo veo como que va a llover. -contestó el maestro fuego lo primero que se le cruzó por su mente-
- No es tan simple -interrumpe esta- el cielo está triste, quiere llorar pero no se permite hacerlo, eso hace que se enoje más y más, por eso los relámpagos -seguía ella diciendo con la vista fija en el firmamento- cada trueno es un grito de desesperación y cada segundo que pasa en ese estado es una tortura. Eventualmente, el cielo cede y comienza a llorar llenándonos a todos con sus lágrimas... de ahí la lluvia.
Ella guardó silencio y siguió en su seria e inexpresable facción. Mako guardó silencio también, pero más porque estaba un tanto shockeado por lo antedicho por la maestra tierra.
- Wow... nunca lo vi de esa forma tan... peculiar?
- ¡Es tonto! eso piensan todos -dijo eso último mirándole a la cara- Toda esa manifestación de sentimientos internos y para nosotros solo es lluvia. Solemos dar las cosas por sentado porque no podemos entenderlas y es por eso que nunca estamos completamente conectado a los demás, porque no estamos dispuesto a hacer el esfuerzo por entenderlas.
- Bueno... -titubeó él- algo me dice que toda esta charla depresiva sobre la lluvia es porque... te sientes así. -argumentó entonces el joven mientras punteaba al cielo-
- Ni siquiera sé por qué te estoy hablando de esto a ti -dijo ella un tanto brusca mientras se daba la espalda para marcharse.
En acto reflejo Mako, más por impulso que por otra cosa, extendió su mano y sostuvo la de ella deteniéndola en seco. De pronto, solo pasó.
Ella volteó a mirarlo con los ojos y la boca bien abiertos, como horrorizada o sorprendida, difícil de descifrar. La de él, era como de impactado, ambos se miraron a los ojos por varios segundos y separaron sus manos como si un corrientazo los hubiese repelido.
Un trueno fuerte los sacó de sus ensoñaciones y los trajo a la realidad de nuevo. Ella, sin perder esa expresión emocional se dio la vuelta para salir del balcón pero en camino a ello se cruzó con la persona de Suyin quien iba en dirección contraria.
La matriarca se limitó a argumentar unas pocas palabras para explicar su presencia en ese lugar.
- Tenemos trabajo.
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- ¿Otra ha vuelto? -preguntó Bolin en voz baja al ver como al fondo los gemelos Wing y Wei estaban atendiendo a una chica de cabellos blanquecinos y tez muy blanca que habían encontrado en el bosque desmayada-
- Tal parece. -contestó Suyin- Pero ella es diferente.
- ¿Diferente en qué sentido? -inquirió Kuvira-
- ¿Ven todo eso a su alrededor? -señaló a los árboles movidos, las grietas en el suelo, el hollín por doquier, y entonces continuó- fue obra de ella misma.
Un trueno retumbó fuertemente y Mako miró al cielo y luego a la mujer que parecía asustada, como si saliera de un trance. Fue entonces cuando la voz de Bolin interrumpió sus pensamientos diciendo...
- ¿Dices que ella está causando todo este descontrol climático?
- ¡Es una de ellos! -dijo Mako entonces y todas las miradas se posaron sobre él- Mi madre dijo que el segundo velo del mundo de los muertos se había roto abriendo la puerta para otro tipo de muertos... ¿Qué tal si ella...? ¡Tiene sentido!
- Pero... -interrumpe Su- nunca vi algo como esto, no es un control conocido. La gente no solo maneja el clima a su voluntad. Esta clase de poder es extraño para mí.
Mako se dio la vuelta y caminó hacia la mujer, intentó mantener una sonrisa en todo momento para no parecer descortés y se acercó lentamente.
- ¿Quién eres tú? -preguntó la mujer-
- Mi nombre es Mako -contestó- venimos a ayudarte. Te encontramos desmayada. ¿Recuerdas lo que pasó?
- Acabas de decirlo... Me desmayé -responde ella. Mako intuyó que no estaba siendo grosera, simplemente no iba a abrirse a la primera-
- Debes tener frío y hambre... ¿Podemos llevarte a un refugio temporal para que comas y descanses un poco?
Ella mira a un lado luego al otro, y entonces asiente débilmente con la cabeza.
Así fue como los chicos sacaron a aquella mujer del bosque y la llevaron a la mansión de Suyin, donde le ofrecieron un baño tibio, luego una comida reconfortante y por último, una de las más cómodas habitaciones para que pudiera dormir.
Sin embargo, en todo ese tiempo la mujer pareció más reservada de lo común, no perdiendo en ningún momento esa extraña aura ennegrecida por algo que claramente la afectaba. Parecía tener miedo, miedo a estar, a no estar, a hablar, a estar callada. Parecía tener miedo hasta de su propia sombra, pero no lo comentaba con nadie.
Finalmente, cuando la mujer cuyo nombre era Noria fue a dormir los chicos se reunieron en la sala para decidir cómo iban a tratar esa situación.
- Siento un poco de pena por esa chica -dijo Bolin- parece afectada. ¿Será causa de lo que vivió en el mundo de los muertos?
- Ciertamente hay cosas que no sabemos de ella y tenemos que averiguar. Después de todo, se trata de alguien que no quiere destruir el mundo, así que si con alguien podemos averiguar cosas sobre el otro lado y que nos diga, es con ella. -Acotó la matriarca-
- A mi aún no me cabe en la cabeza el asunto del... ¿Cómo lo llamaron?... ¿Clima control? -indagó Kuvira-
- Recuerdo que mi madre dijo algo sobre que mientras más tiempo se está en el mundo de los muertos, más grande es la influencia que ese lugar tiene sobre nosotros. Quizás ese tipo de poder se despertó en Noria debido a estar expuesta al otro lado, a fin de cuentas, es un mundo diferente... Una energía diferente.
- Es cierto Mako. -apuntó Bolin- mamá dijo que "Una nueva generación de muertos" -enfatizó con los dedos- iba a venir... quizás con nueva, se refería a... Nueva.
- Si tan solo pudiéramos saber lo que ella sabe -insistió la matriarca-
- Lo mejor será darle tiempo para descansar, y luego veremos qué pasa.
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Mientras Tanto
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La mujer de cabellos blancos yacía acostada sobre las también blanquecinas sábanas de la cama que cubrían el suave colchón. Aunque parecía dormitar, su frente seguía arrugada como si incluso sus sueños la persiguieran. De pronto, en acto reflejo las manos de ella se agarraron de las sábanas con tanta fuerza que sus uñas se clavaron en la tela, y su frente comenzaba a sudar.
...
- Es tu culpa -decía una voz tétrica que provenía desde el interior de esa sombra de ojos color rubí profundo a la chica quien estaba arrodillada frente a un cadáver y sus manos estaban manchadas en sangre-
La mujer, quien lloraba desconsoladamente miró hacia el cuerpo muerto y contempló sus facciones. Se trataba de un niño de unos 12 años de tez blanca, labios rosados y cabello castaño muy lacio. Efectivamente, ese niño era muy parecido a la mujer del cabello blanco.
Los tintes carmesí que provenían de una herida profunda en la cabeza del niño comenzaban a pintar el suelo a medida que caían las gotas.
- Kem... ¡Despierta!... ¡Kem! -lo llamaba Noria entre lágrimas, pero ella y la sombra ya sabían que el niño había muerto-
- Si no fuera por ti él aún estaría vivo -acusó la sombra- tú lo dejaste morir... No lo protegiste como debías... ¡Es TU culpa!
- ¡CÁLLATE! ¡DÉJAME EN PAZ! ¡CÁLLATE! -gritó con todas sus fuerzas mientras pegaba la cabeza del muchacho a su pecho sin importar el llenarse ella de la sangre de su hermano menor-
Las risas de la sombra se elevaron formando una acústica casi perfecta, amplificando el sonido de las acusaciones que cada vez eran más profundas. Todo ese tormento se prolongó por horas, horas y más horas.
...
- ¡NOOOO!
Con aquel grito de terror Noria se paró de golpe de la cama. Miró hacia la ventana que tenía en frente y notó como los rayos se agudizaban afuera con violencia.
El sonido de sus gritos rápidamente atrajeron a Mako, Suyin, Bolin y Kuvira quienes irrumpieron en la habitación casi al segundo.
- Noria... ¿Estás bien? -inquirió la matriarca notablemente preocupada-
Noria se dió unos minutos para respirar y pasar por el trago amargo que ese sueño le había dejado. Su se acercó a ella y acarició su cabeza, poniendo un mechón de su hermoso cabello detrás de su oreja y repitiendo.
- Tranquila... solo fue un sueño.
- No -interrumpió ella tajante- No sólo está en mis sueños... está en todos lados... ¡Siempre! -decía con los ojos bien abiertos y aun tratando de conseguir oxígeno que respirar con rapidez-
- ¿De quién hablas?
- Hablo de esa... esa ¡cosa! porque no sé cómo más describirla. Me ha perseguido desde que tengo memoria culpándome por la muerte de mi hermano, culpándome de su deceso.
- ¿Sabes quién es? -indagó Kuvira-
- Ya no tiene forma... ahora es solo una sombra.
- ¿Sombra? -susurraron todos al mismo tiempo-
- ¿Por sombra te refieres a un sujeto envuelto en un manto negro y cuyos ojos brillan de rojo como si no durmiera en décadas? -preguntó el ojos verdes-
- Si. ¿Saben de lo que hablo?
- Nosotros vimos esa sombra hace unos días y queríamos saber qué es lo que o quien era... No pensábamos que también te atormentaba -respondió Mako-
- No, es imposible que sea la misma sombra -dijo ella- la mía jamás se separa de mi, es MI sombra, como la que tienen ustedes estando vivos.
- Pero... ¿Espera? ¿Hay más sombras en el mundo de los muertos? -exclamó Su algo sorprendida-
La mujer miró consternada a la matriarca y con esos ojos llenos de dolor y tormento, exclamó en voz que pareció sepulcral las siguientes palabras...
- Hay cientos...
Todos se miraron las caras al escuchar aquella revelación.
- Ok, escucha Noria -siguió la matriarca- nosotros estamos intentando descubrir qué es lo que está sucediendo en el mundo de los muertos para poder solucionar el problema que afecta a ambos mundos... Debes decirnos todo lo que sabes para que podamos ayudar... ¿Puedes?
- ¿Qué quieren saber?
- ¿Qué pasó cuando moriste?
Noria respiró profundamente y luego respondió diciendo...
- Morí cuando estaba yendo en busca del asesino de mi hermano, que murió a manos de un imbécil enmascarado. Estaba llena de rabia y quería su sangre. Estaba tan concentrada en matarlo con mis propias manos que no me di cuenta de que me estaba metiendo en una parte horrible de la ciudad... Una chica de clase alta en uno de los peores barrios que había... -titubeó un poco antes de seguir. Sus ojos también estaban vidriosos- ellos hicieron lo que quisieron conmigo y luego solo me dejaron tirada en el pavimento...
- Siento mucho oír eso... De verdad... -se lamentó el maestro tierra- ¿Cómo es el mundo de los muertos?
- No es un lugar agradable. Imaginen este lugar pero sin nada, solo un vacío interminable, con un eco tan profundo de silencio que hace que tus oídos sangren. Al principio estás solo y no sabes dónde estás. Entonces aparece una de estas...
- ¿Sombras? -interrumpió Mako por impulso al confirmar que la historia contada por su madre era casi idéntica a la de Noria-
- Sus nombres correctos son Parcas. -dice Noria- Hay todo tipo de parcas en el mundo de los muertos, ellas no distinguen las divisiones que allí hay así que sobrevuelan sobre toda el lugar a voluntad. Hay parcas "buenas" que se encargan de recibir a cada nuevo muerto que llega. Ellas nos explican que hemos muerto y nos ayudan a integrarnos en el nuevo plano en el que ahora existiremos. Esas parcas también velan porque haya cierto orden en el mundo de los muertos y son las encargadas de evitar que los muertos se rebelen.
- Si... hay parcas buenas, entonces debo asumir que también hay...
- ¿Malas? ¡Por supuesto! -afirma- estas se encargan de hacer todo lo contrario a las otras parcas. Intentan crear revuelo para que los muertos quieran rebelarse, de hecho, son las culpables de por qué ese lugar sea tan horrible, hacen querer que los muertos no quieran estar allí y crucen el portal a este mundo. Otras se empeñan en atormentar a los otros muertos, como es mi caso. Sin embargo, las parcas buenas y malas nunca chocan entre sí.
- ¿Sabes cuál es la naturaleza de las parcas? ¿Son acaso entidades que pertenecen al plano del otro mundo... como los espíritus en el mundo espiritual? -preguntó Kuvira-
- No. Ciertamente el mundo de los muertos tienen sus entidades, pero las parcas no son necesariamente exclusivas de allí.
- ¿No?
- No. Cuando una persona muere comienza el trayecto por una serie de fases que lo irán adentrando cada vez más en el mundo de los muertos y definirá el lugar que ocupará allí por siempre.
- ¿Como las divisiones que hay allí, no? -dijo Bolin y Noria afirma-
- Cuando un muerto lleva demasiado tiempo en el mundo de los muertos se va adentrando más en él. Pero también influye el grado de olvido que esa persona tiene para con los suyos en el plano real.
- ¿A qué te refieres? -dice Su-
- Cuando una persona fallece, sea por el motivo que sea, deja personas en este mundo que lloran su muerte y los recuerdan sin importar qué, y ese recuerdo influye sobre el que se encuentra del otro lado. Mientras mayor sea el olvido de parte de sus familiares, mas irá adentrándose en el inframundo y su esencia se irá perdiendo. -aclaró Noria- cuando ya un muerto no tiene recuerdos y se encuentra confinado en la parte más profunda del inframundo, entonces comienza su transición hacia Parcas, y dependerá de la motivación de cada persona, si serán buenas o malas una vez comenzada la transición.
- Suena horrible -exclama Suyin con horror- con razón muchos muertos desean volver... Qué terrible final.
- Yo lo único que quiero es dejar de ser atormentada... ¡QUIERO DESCANSAR EN PAZ! -gritó Noria luego de ponerse las manos sobre la cabeza.
Un estruendo sacudió la casa y varias grietas comenzaron a dibujarse en las paredes mientras que el vendaval de rayos se disparaba afuera de la casa.
- ¡ALLÍ ESTÁ OTRA VEZ! -volvió a gritar, y la casa se volvió a sacudir-
- ¡Puedes controlarlo! -le gritó Suyin mientras la tomaba con fuerza de los hombros y la mecía- ¡Puedes sobreponerte a eso!
- ¡DÉJENME EN PAAAZ!
De pronto una onda expansiva de aire se produjo desde el interior de Noria hacia afuera bateando a todos los ocupantes de la habitación y golpeándolos contra la pared. La ventana del cuarto se destrozó en pedazos por el impacto.
Noria escapó de aquella habitación y corrió lo más rápido que pudo por los pasillos buscando la salida y escuchando estruendosamente en la pata de su oreja la voz acusadora de esa sombra otra vez, repitiéndole lo mismo que le había repetido luego de tantos años. Noria estaba cansada, destruida, llevada hasta el límite, no podía soportarlo más. Solo imaginar a su hermano muerto le provocaba una profunda herida y mucho dolor, pero el ser acusada de su muerte una y otra vez era algo con mucho peor, un tormento del que daría lo que fuera por escapar.
Escuchó los gritos detrás de ella suplicándole que aguardara, pero esos gritos no se comparaban a los de la parca y su interminable tormento. Giró la manija de la puerta de salida abriéndola de golpe y al instante una poderosa ráfaga de viento entró a la mansión arremolinándose dentro. Miro afuera y contempló atónita como todo su desbalance mental había hecho que sus poderes se salieran de control.
Varios tornados se veían a lo lejos. La fuerza del viento era tal que los árboles cedían ante su poder. Los rayos tocaban tierra en diferentes puntos a cada segundo. Llovía, la lluvia se detenía y luego volvía a arreciar. El estruendo de los truenos era repetitivo y cada vez más ensordecedor e incluso la tierra parecía rasgarse ante sus pies.
Pero Noria ni siquiera se fijaba en lo lejos que había llegado, sus ojos estaban más bien prendados de otra escena.
Allí, a unos metros en línea recta desde la puerta de la mansión de Suyin y sobre un montículo de tierra contempló el cadáver de su hermano sosegado en el suelo mojándose con el agua de lluvia. Las lágrimas salieron de los ojos de Noria a medida que corría hacia él y, cayendo de rodillas frente a él lloró sobre su pecho gritando el llanto, ya no le importaba.
Entonces comenzó a llover aún más fuerte y el viento se hizo más incontenible.
- ¡Mira lo que has hecho! Y pensar que pudiste evitarlo -dijo la parca que apareció frente a ella-
Noria abrazó a su hermano con fuerza manchándose de su sangre que luego fue lavada por la misma lluvia.
- ¡Noria! ¡Enfrenta tus miedos! ¡Tú puedes sobreponerte! -gritó Bolin desde atrás de ella mientras que tanto él como los chicos intentaran acercarse pese a la fiereza de las ventiscas-
- ¡Es tu culpa!
- ¡BASTA! -gritó la peliblanco- Yo no maté a mi hermano.
- Pero permitiste que muriera -acotó la sombra- y aún teniendo al asesino de tu hermano frente a ti aun así no lo distingues.
- ¿Qué? -exclamó ella confundida-
La parca extendió su dedo sombrío y cubierto por tinieblas y Noria lo sigue con la mirada. Sus ojos se abrieron como platos.
- El asesino de tu hermano es una rata de las calles... Un maestro fuego... ¡Ese maestro fuego!
Mako se convirtió en objeto de las miradas de Noria quien, dejando a su hermano en el suelo se levantó sin dejar de fijar su mirada en el cejas arqueadas, con la parca hablándole detrás en forma de susurros.
- ¿Quieres que el tormento acabe? Entonces haz justicia.
- ¡NO LO ESCUCHES, NORIA! -gritaba el grupo a lo lejos-
- ¡Escúchame Noria! -insistió la parca- ¡Sabes que digo la verdad! ¡Acaba con el asesino de tu hermano!
Los ojos de Noria comenzaron a volverse rojos debido a los sacos de sangre acumulándose alrededor de sus pupilas. Su cabello comenzó a elevarse mientras pequeñas chispas recorrían cada hebra. Su mente ya no tenía balance ni orden, solo el deseo intenso de hacer justicia para acabar de una vez por todas con ese turbio tormento.
- Osea que después de todo este tiempo habías sido tú -exclamó Noria casi con una voz amplificada mientras varios rayos chocaban contra el suelo a su lado-
- ¿Qué? -exclamó Mako sorprendido. Ni él, ni ninguno de los otros veía el cadaver del hermano de Noria ni a la sombra que la atormentaba, pues ambos eran partes de ese mismo tormento-
- ¡TÚ ASESINASTE A MI HERMANO! -le gritó-
- ¿Qué? ¡No! ¡No escuches a la sombra! ¡Te miente!
- ¿Y OSABAS DECIR QUE IBAS A AYUDARME?
Entonces la mujer elevó sus brazos y una ventisca levantó a Mako en el aire con la misma fuerza con la que lo estampó contra el suelo metros adelante.
- ¡ACABARÉ CONTIGO!
- Chicos, hay que ayudar a Mako.. ¡AHORA! -ordenó Su a medida que los tres maestros tierra elevaron fragmentos de roca y lo arrojaron con fuerza hacia Noria.
Pero la mujer volteó e hizo que estos fragmentos se rompieran por la presión del aire. Acto seguido extendió su brazo y un tornado de aire en forma de rayo los golpeó embistiéndolos haciendo que atravesaran con sus cuerpos las paredes de la mansión Beifong.
Con eso, Noria fijó su vista nuevamente en Mako, quien estaba levantándose del suelo luego del último ataque.
- Noria... Por favor... No dejes que te controle -dijo él- No dejes que tus miedos te dominen... ¡Lucha!
- Con lo único que tengo que luchar es con el hecho de que vivo este infierno por tu culpa... ¡ES TU FIN!
La peliblanco extendió ambos brazos a las alturas y el cejas arqueadas escuchó de pronto un sonido penetrante de silbido. Miró al cielo y contempló horrorizado como este ahora pintaba tintes rojos como los de la sangre y cosas parecidas a meteoritos estaban cayendo a todos lados de aquella ciudad. Bolas de fuego inmensas venían con velocidad astronómica rumbo a colisionar contra él.
Mako corrió lo más que pudo para evitar la primera colisión que evocó una explosión en cadena que calcinó todo el suelo contra el cual chocó y envió al maestro fuego al suelo. Entonces tuvo que levantarse rápidamente para evitar ser impactado por otro meteoro. Noria parecía utilizar toda su furia para dominar todos los elementos en conjunto con su clima control en su máxima expresión. Parecía que se estuviese llevando a cabo el apocalipsis.
Mako quiso lanzar una llamarada de fuego pero la densa lluvia que las llamas se apagaran deprisa, incluso las de los meteoritos, pero de alguna forma tenía que defenderse, pero no sabía cómo, así que se limitó a esconderse detrás de una de las rocas espaciales y pensar.
Entonces cientos de placas filosas de metal salieron disparadas desde dentro de la mansión y Noria volteó con rapidez para percatarse de aquello. Entonces arqueó su espalda hacia atrás en C haciendo que las placas de metal pasaran a centímetros de su rostro sin mayores consecuencias. Entonces se acopló nuevamente y fijó su mirada en los maestros tierra.
Movió sus manos hacia adentro y luego hacia afuera mientras desencadenaba una fuerte avalancha de tierra que se originó centímetros adelante de sus pies y se fue acrecentando a medida que se dirigía hacia sus oponentes.
Rápidamente Suyin, Kuvira y Bolin unieron fuerzas para crear dos grandes murallas contra las cuales impactó la avalancha pero debido al poder de esta última comenzaron a ser arrastrados hacia atrás.
- ¡YO LA CONTENDRÉ! ¡ATAQUEN! -ordenó Suyin.
Al instante Kuvira y Bolin utilizaron columnas de tierra debajo de sus pies para propulsarse hacia arriba. Kuvira disparó cables de metal hacia Noria en un intento por atraparla mientras que Bolin golpeó con fuerza la tierra e hizo emerger una vaguada de lava ardiente justo hacia la maestra clima.
Noria se hizo a un lado evitando los cables de metal que terminaron enterrándose en el suelo y entonces usó una cortina de viento para golpear a Kuvira y hacer que diera una vuelta al rededor del eje de Noria y terminara embistiendo a Bolin, ambos terminando en el suelo.
Luego movió su brazo hacia arriba para hacer que Suyin se elevara ejerciendo la presión del aire en el punto de su cuello apretando más sobre esa area y robándole el poco aliento que aún tenía. La matriarca comenzó a forcejear, era la única que quedaba porque Bolin y Kuvira ya estaban fuera de combate.
Pero entonces, la voz de Mako habló de forma autoritaria y firme a Noria diciendo.
- ¡DEJA EN PAZ A MIS AMIGOS!
Escuchar su voz hizo que la maestra clima se detuviera y se diera la vuelta para contemplar a Mako en todo su esplendor haciéndole frente pese a lo huracanado del viento o lo inclemente de la lluvia.
- ¿Ahora sí piensas defenderte? -masculló Noria-
- No debiste meterte con mi familia -respondió Mako-
- Pues ya sabes lo que se siente!
Al instante Noria extendió sus manos y de sus dedos un rayo muy parecido a un relámpago de maestro fuego salió disparado con mucha potencia hacia Mako quien extendió su brazo y atrapó aquel rayo. Sin embargo este era el más fuerte al cual tuvo que hacerle frente así que sus pies resquebrajaban el suelo a medida que se arrastraba hacia atrás intentando contener el poder de ese rayo.
Mako podía sentir el cosquilleo picante y ardiente que le provocaban esas chispas al contacto con su piel, casi calcinándola por completo. Nunca sintió tanta adrenalina recorrer sus venas, ese rayo podía acabar con él o viceversa, pero el maestro fuego no estaba dispuesto a ceder.
Intentó devolver el rayo en una dirección recta pero el rayo, siendo más poderoso que sus propias fuerzas hizo que su pulso vacilara y saliera disparado hacia un lado perdiéndose en la lejanía.
Sin darle tiempo de recuperarse, Noria arrojó otro rayo aún más poderoso que el anterior y Mako nuevamente lo atajó con la punta de sus dedos, buscando redirigir los voltios de un lado de su cuerpo al otro evitando rozar su corazón, tal y como le habían enseñado años atrás. El cansancio se estaba apoderando de su cuerpo y por eso no debía tratar de contener tanto los ataques, con desviarlos era suficiente, así que este lo dejó ir hacia atrás cuando extendió sus brazos en dirección a su espalda.
- ¡MUERE! -gritó Noria mientras seguía arrojando más rayos hacia el maestro fuego quien logró esquivar algunos por medio de saltar y hacer acrobacias. Pero uno de esos rayos lo sorprendió estando en el aire así que extendió sus dedos para atajarlo pero la fuerza del rayo lo bateó hasta la tierra por donde se arrastró otros metros.
Logró incorporarse y desviar el rayo una vez más para luego caer sobre sus rodillas cansado y sin energías para continuar. Noria miró al debilitado maestro fuego y entonces la voz de la parca le habló una vez más.
- Es todo tuyo... ¡Acábalo! -ordena la sombra-
- Con gusto. -contesta ella-
Con eso, Noria extendió sus brazos hacia arriba y del cielo mismo dos rayos cayeron hacia abajo y ella los atrapó con sus manos sin ningún tipo de esfuerzo para luego reunir aquel montón de energía eléctrica en sus manos dándole forma de relámpago. Cuando estuvo propiamente cargado, extendió su brazo y lo dejó salir con fuerza.
Mako cerró sus ojos y expiró profundamente, entonces los abrió y enfrentó el relámpago con la mirada eliminando todos sus miedos y plantándose con fuerza frente al fenómeno natural. Extendió sus dedos una vez más y atrapó el relámpago no pudiendo evitar dejar salir un grito de dolor y frustración al comenzar a sentir los rayos recorriendo cada parte de su piel.
Mako ya tenía una gran cicatriz en el brazo por intentar ir más allá de sus límites al controlar los rayos y ahora, nuevamente estaba a punto de experimentar una situación similar, pues estaba llegando a su límite.
Sus pies se arrastraron casi dos metros solo para comenzar a tomar control de aquel rayo y entonces, solo entonces, empezó a luchar para redirigir el poder de la manera más direccional que pudo. Gruñidos, dolores en todas las partes de su cuerpo y mucho sacrificio al final dió resultado, pues antes de darse cuenta estaba señalando hacia Noria, y el rayo siguiendo la dirección de los dedos de Mako salió disparado hacia el frente.
Mako había logrado redirigir el rayo.
Los ojos de Noria se abrieron de par en par al contemplar aquel monstruoso poder venir de forma indetenible hacia ella. Lo único que sus reflejos le permitieron hacer fue crear una muralla de tierra frente a ella que explotó con violencia cuando el rayo impactó sobre el muro y, cuya onda expansiva la arrojó de espaldas al suelo.
Cansado, Mako logró incorporarse de nuevo y se dirigió hacia Noria, pero esta reaccionó también a tiempo y convocó una poderosa ráfaga de viento que iba en dirección contraria a la del maestro fuego. Este, tuvo que luchar con la fuerza del elemento para dar pasos de forma lenta mientras se acercaba a ella, parecía el fin de todo.
Noria comenzó a llorar gotas de lágrimas que se rociaron sobre sus mejillas a medida que Mako iba acercándose hacia ella pese a la fuerza del viento, y no supo cómo más reaccionar.
Con mucho esfuerzo, finalmente el ojos dorados logró acercarse hacia Noria y extendiendo su mano hacia ella, tocó su frente y entonces su espalda se arqueó en C nuevamente mientras de sus fosas se escapaba un horrible grito de sufrimiento que la hizo irse de rodillas sin más fuerzas en su cuerpo ya muerto. Entonces, toda la fiereza de los elementos cesó de golpe y la calma arreció de manera tan súbita como hubo desaparecido en su momento.
Noria permaneció con la vista fija en el suelo como si estuviera hipnotizada o, como si por el contrario, estuviera muerta en vida, de una forma incluso mucho más profunda que ahora. La sombra seguía detrás de ella gritándole que matara a Mako con fuerza, pero su voz ya no llegaba a los oídos de Noria quien, a su vez, no escuchaba nada más que la calma y luego, la voz de Mako al decirle.
- Ya no tengas miedo... Libera tus penas y rencores. Déjalos ir.
Noria respiró profundamente y entonces se puso de pie, se dio la vuelta y por primera vez en todos esos años miró directamente a los ojos rubí de aquella sombra y los enfrentó directamente. Su entrecejo se arrugó y a forma de grito autoritario, dijo.
- ¡Tú ya no me das miedo! ¡DESAPARECE!
La tierra pareció mecerse con tal grito y, con ella, la sombra comenzó a desvanecerse en el aire y a perderse entre el horizonte. Al instante, el tormento hubo desaparecido y Noria dibujó su primera sonrisa en décadas.
Como último acto se volteó para mirar a Mako, sus ojos parecían diferentes, ya no estaban vacíos ni acomplejados, tampoco llenos de dolor. Por primera vez, estaban lleno de... calma.
Finalmente Mako le sonrió en cambio a Noria y exclamó.
- Ya todo acabó... ¡Descansa en paz!
Y el cuerpo de ella se desvaneció en sus brazos y luego se desfragmentó hasta desaparecer.
El maestro fuego miró al frente y contempló a sus amigos despertándose de la inconsciencia en la que habían caído, pero al menos estaban vivos. Se vieron y a distancia, se sonrieron.
Todo había acabado.
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Esa Noche
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- No puedo ni imaginar lo horrible que ha de haberse sentido Noria al ser sometida a ese tormento por tantos años -exclamó Su, quien como todos estaba sentada en una de las sillas de la sala común-
- Pero al final pudo liberarse de su tormento, y ayudarnos a revelar más secretos sobre la muerte -siguió Bolin- ahora sabemos que hay más parcas y cuál es la naturaleza de ellas, también que estos muertos desarrollan otra clase de poderes inusuales, al menos en este plano y que ahora es más urgente que nunca el tratar de solucionar todo este desbalance antes que empeore.
- Lo haremos Bolin -dice Kuvira, poniendo la mano sobre su hombro y sonriéndole- lo haremos.
Con eso, la ojos verdes se levanta y camina hacia el segundo piso yendo por los pasillos hasta dirigirse al ventanal que daba paso al balcón. Allí, en el barandal divisando la estrellada noche, finalmente despejada, estaba el maestro fuego, callado y concentrado observando el brillo de cada una de las estrellas.
Kuvira se acercó y le hizo compañía. Segundos de silencio sobrevinieron, hasta que Mako dijo.
- Tenías razón sobre la lluvia. El cielo a veces se pone triste.
La maestra metal le echa una mirada al firmamento y agrega.
- Pero justo ahora está feliz. -Mako la mira, pero no de forma superficial, sino que... la observa- ¿Qué? -dijo ella un poco apenada-
- Sé que crees que la gente no te entiende... Yo no te entendía antes, porque no te conocía y por eso te pre-juzgaba. Pero ya no eres esa, ahora eres diferente... Y yo quiero conocer a ESTA Kuvira -confesó-
La ojos verdes no pudo más que abrir sus ojos y ruborizarse al instante, volteando su rostro para que no se notara hasta que estuviera segura que este hubo desaparecido.
- Oye -la llamó el maestro fuego- Nunca te agradecí por tus palabras de aliento allá atrás cuando estaba en fase suicida. No esperaba que tuvieras esa opinión de mí.
- Bueno, yo tampoco esperaba que me defendieras tanto allá en el pantano cuando todos, incluso Suyin dudaban de mí. ¿Por qué lo hiciste?
- Sentí que debía hacerlo, algo dentro de mí me movió a ello. Y tú... ¿Por qué lo hiciste conmigo?
- Por lo mismo. -admite-
Entonces Mako levantó su mano y la puso al alcance de la vista de ambos, mientras proseguía.
- ¿Sentiste eso... cuando nos rozamos?
Ella duda un poco, pero luego pierde la tensión y cede.
- Si... y.. fue extraño.
- ¿Qué significa?
- No lo sé.
- ¿Podemos volver a tocarnos? -propone Mako mientras extiende su mano hacia ella-
Esta miró la mano del maestro fuego por unos segundos y luego miró en sus profundos ojos dorados y hermosos, que parecían brillar en aquel momento mientras la veía. Entonces, Kuv extendió su mano y lenta y temblorosamente fue acercándola a la de Mako, hasta que por fin las juntaron.
¡Y lo volvieron a sentir!
¿Qué era lo que sentían? No lo sabían y tampoco lo podían explicar, solo estaban seguros de que estaban sintiendo ALGO.
Y lo sintieron con más intensidad al entrelazar sus dedos y unirse aún más. Él la miró con una sonrisa y ella lo miró maravillado.
- Es.. es... como si ya nos conociéramos. -dijo Mako-
- ¿Lo hicimos?
- Quizá en otra vida. -finaliza-
Entonces él volvió a mirarla sin dejar de sentirlo. Y ella le devolvió la mirada de la misma forma. No sabían qué era eso que estaba pasando entre ellos, comparable a una chispa intensa y placentera que calentaba sus venas y aceleraba sus corazones.
Por mágico que parezca, una estrella fugaz pasó justo en ese momento iluminando aún más el cielo.
Sí, el cielo ya no estaba triste.
El tormento se había ido al fin...
Continuará...
Bueno díganme... ¿Será que les gustó? Agradecería mucho el que me dejaras una pequeña opinión en mi cajita de reviews. :)
Bueno, como vemos, muchas cosas se van descubriendo y las tramas se entretejen entre sí. Dimos un vistazo al mundo de los muertos y ahora sabemos las identidades de estas funestas sombras. Al parecer, lo que vieron los chicos al principio NO es el Main Villain... ¿O si? xD *Prota ríe diabólicamente*
Y pues ahora está esta extraña ¿Conexión? entre Mako y Kuvira. ¿O solo es una atracción pasajera? En fin, más de RIP pronto cuando escriba por partes o me agarre otro violento ataque de inspiración.
Saludos a todos y gracias por leer, se les quiere. :)
ProtaOut.
